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Evolución Demográfica de La República Dominicana

El documento analiza la evolución demográfica de la República Dominicana, destacando cambios en la natalidad, fecundidad y migración que han transformado la sociedad desde un contexto rural a uno más urbanizado. Se exploran conceptos demográficos clave como demografía, fecundidad, natalidad y mortalidad, y su impacto en la planificación de políticas públicas. Además, se enfatiza la importancia de entender estos procesos para abordar los desafíos futuros del país.

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Evolución Demográfica de La República Dominicana

El documento analiza la evolución demográfica de la República Dominicana, destacando cambios en la natalidad, fecundidad y migración que han transformado la sociedad desde un contexto rural a uno más urbanizado. Se exploran conceptos demográficos clave como demografía, fecundidad, natalidad y mortalidad, y su impacto en la planificación de políticas públicas. Además, se enfatiza la importancia de entender estos procesos para abordar los desafíos futuros del país.

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Introducción

Hablar de la evolución demográfica de la República Dominicana es sumergirse en


una historia fascinante sobre cómo las personas, sus vidas y sus movimientos han
cambiado con el tiempo. Cuando nos detenemos a pensar en ello, es fácil dar por
sentado cuántas personas viven en nuestro país y cómo esas cifras afectan la vida
cotidiana. Sin embargo, detrás de cada número, de cada estadística, hay historias
de familias, generaciones que nacen, crecen, se desarrollan, se mudan, emigran o
se quedan. La demografía no solo se trata de contar cuántos somos, sino también
de entender cómo las decisiones, las políticas, la economía y las costumbres de una
sociedad influyen en su crecimiento, su distribución y su futuro.
La República Dominicana, como muchas naciones, ha atravesado cambios
significativos en su estructura poblacional en las últimas décadas. Desde los años
50 hasta el censo de 2022, nuestra población ha crecido de manera impresionante,
pero este crecimiento no ha sido homogéneo ni lineal. Las transformaciones en la
natalidad, la fecundidad y la migración han jugado un papel fundamental en la
configuración de lo que somos hoy. Es fascinante observar cómo, de un país rural,
hemos pasado a ser una nación con una urbanización creciente, con nuevas
dinámicas de trabajo, de vivienda y de vida social.
A lo largo de este trabajo, voy a tratar de entender y explicar estos procesos de
cambio. ¿Cómo ha afectado la reducción de la natalidad a la estructura de nuestra
población? ¿Por qué se ha dado un movimiento migratorio tan intenso, tanto dentro
como fuera del país? ¿Qué podemos aprender de todo esto para enfrentar los
desafíos del futuro? Con base en los datos estadísticos disponibles y en los análisis
que se han hecho sobre la población dominicana, buscaremos respuestas a estas
preguntas.
No se trata solo de hacer un análisis frío de números; se trata de comprender cómo
estos procesos afectan nuestras vidas, cómo inciden en la manera en que nos
relacionamos, en cómo se distribuyen los recursos, en cómo miramos el futuro
como país. La evolución demográfica de la República Dominicana es, en última
instancia, una reflexión sobre nuestra identidad colectiva y el camino que estamos
recorriendo como sociedad.
Elabora un análisis conceptual de los términos demográficos:
demografía, fecundidad, natalidad, mortalidad, crecimiento poblacional tanto
urbano como rural y densidad demográfica. Y luego forma oraciones sociales
con los mismos.

El término "demografía" proviene del griego “demos” (pueblo) y “graphien”


(escribir o describir). La demografía es la ciencia que estudia el tamaño, la
estructura, la distribución y la evolución de las poblaciones humanas. Se enfoca en
comprender cómo las poblaciones cambian a lo largo del tiempo y el espacio, a
partir del estudio de fenómenos como la natalidad, la mortalidad, las migraciones y
la composición por edad e identidad de género, entre otros.
Al revisar la literatura sobre demografía, se puede identificar que esta disciplina se
divide en varias ramas o subcampos. Entre ellas se destacan la demografía estática
estudia las estructuras de una población en un momento determinado. Así, describe
el tamaño poblacional (dimensión), distribuido en un territorio específico (ya sea
continental, regional, local, etc.).
Las estructuras o aspectos demográficos a los que presta atención son el sexo, la
edad, estado civil, nivel educativo, nivel socioeconómico, lengua hablada, o la
nacionalidad de las personas dentro de la población. El fin de la demografía
estática es describir la composición de la población en el periodo indicado
Ejemplo: los censos nacionales procuran recoger datos de la población total de un
país. De esa forma, se conocen las diversas características de una población en un
momento dado.
La demografía dinámica estudia la evolución de las poblaciones a lo largo del
tiempo. En general, busca no solo describir, sino también explicar los cambios que
experimentan las poblaciones a partir del análisis de las tasas de fecundidad,
mortalidad y migración, entre otros fenómenos, en el curso de la historia.
Ejemplo: los estudios comparativos de la tasa de fecundidad en los países
europeos en los siglos XIX, XX y XXI. Al contrastar cuantitativamente los datos,
se observará el paulatino decrecimiento de la tasa en la segunda mitad del siglo
XX, una tendencia que continúa hasta el presente, y que marca tendencias
similares en el horizonte.
Características de la demografía
Enfoque en estudios cuantitativos. Pone en práctica métodos estadísticos para
analizar datos numéricos en torno a las poblaciones, esto es, datos demográficos
que permitan identificar sus patrones y tendencias (crecimiento, envejecimiento,
migración, etc.)
Ciencia interdisciplinaria. Se apoya en otras ciencias para explicar cómo los
procesos demográficos están relacionados con aspectos socioeconómicos,
geográficos e históricos.
Teorización a partir de resultados estadísticos. Busca explicar cuándo y por qué
surgen eventos que afectan a las poblaciones. Los datos muestran una realidad, por
ejemplo, el aumento de la expectativa de vida en países desarrollados. Después se
proponen respuestas a por qué esto es así.
Formulación de proyecciones y predicciones. Los modelos demográficos
estiman cómo será la evolución de las poblaciones de acuerdo con el planteamiento
de distintos escenarios.
Aplicación en el diseño de políticas públicas. Provee información a los entes
gubernamentales de manera que estos pueden adaptar sus programas sociales en
función de las necesidades, o de las características, que tiene la población.

Evaluación de los antecedentes.


La demografía tiene sus raíces en la Antigüedad, a partir de los registros de censos
realizados por egipcios, babilonios y romanos, que recopilaban datos sobre su
población con fines administrativos y fiscales. Sin embargo, como ciencia formal,
comenzó a desarrollarse durante los siglos XVII y XVIII en Europa.
En el siglo XIX, la demografía se consolidó como una disciplina científica, a partir
de la implementación de los censos nacionales y la recopilación sistemática de
estadísticas de la población.
Se asume como padre de la demografía al historiador, humanista y sociólogo árabe
Abenjaldún (Ibn Jaldún), de origen tunecino (1332-1406).
Fue el primero, que se conozca, que analizó datos obtenidos de poblaciones del Al-
Ándalus para obtener conclusiones científicas.
Más adelante, el inglés John Graunt (1620-1674) fundó la bioestadística y puso en
práctica la demografía como ciencia moderna, con su Natural and Political
Observations Made upon the Bills of Mortality de 1662.
Otro ícono del nacimiento de la demografía moderna fue la publicación de Ensayo
sobre el principio de la población de Thomas Robert Malthus. Allí advirtió
respecto a los problemas futuros que la humanidad enfrentaría de continuar su
cauce demográfico histórico. Sus predicciones se cumplieron, aunque en fechas
diferentes.

Oraciones sociales.
El crecimiento de la población urbana ha traído consigo desafíos en la
infraestructura, haciendo necesario un análisis demográfico detallado para mejorar
la planificación urbana.
Las políticas migratorias deben ser evaluadas en función de las tendencias
demográficas, ya que los movimientos migratorios afectan la distribución de la
población y la economía nacional.
El envejecimiento de la población en muchos países desarrollados está obligando a
los gobiernos a replantear las políticas de salud pública y pensiones.
La fecundidad se refiere a la capacidad biológica de una población para producir
descendencia. Desde un enfoque demográfico, hace referencia al número promedio
de hijos nacidos por mujer en edad fértil en un período determinado. Este indicador
refleja aspectos fundamentales de la reproducción humana y es clave para
proyectar el crecimiento poblacional y planificar políticas de salud reproductiva.
En el contexto internacional, un valor de 2.1 hijos por mujer es considerado como
el nivel de reemplazo generacional, es decir, el número de hijos necesario para
mantener una población estable a largo plazo, sin considerar la inmigración. Según
la Organización Mundial de la Salud (OMS), países con tasas de fecundidad
inferiores a 2.1 experimentan una tendencia a la disminución poblacional, lo que
puede conllevar a una estructura poblacional envejecida.
La fecundidad está directamente influenciada por una variedad de factores, entre
ellos la edad media de la maternidad, el acceso a métodos anticonceptivos, el nivel
educativo de las mujeres y las políticas de planificación familiar. En las últimas
décadas, ha sido notorio un descenso en la fecundidad en muchas naciones
desarrolladas, lo que está relacionado con cambios en las normas sociales, el
aumento de la participación femenina en la educación y en el mercado laboral, y el
retraso en la formación de familias. Estos fenómenos se observan con especial
claridad en países como Japón, Italia o España, donde las tasas de fecundidad se
sitúan por debajo del umbral de reemplazo.
La fecundidad no solo se refiere a un aspecto biológico, sino también a una serie
de determinantes de salud reproductiva. Las políticas de salud pública, el acceso a
servicios médicos, y las condiciones sociales y culturales son factores cruciales que
influyen en la fecundidad. La OMS enfatiza que los derechos sexuales y
reproductivos son fundamentales para una fecundidad saludable, ya que las
mujeres deben tener acceso a información, educación, y servicios de salud para
tomar decisiones libres y responsables sobre su reproducción.
En muchos países, las tasas de fecundidad han aumentado debido a la falta de
acceso a la planificación familiar. Esto puede observarse en contextos donde las
mujeres tienen un acceso limitado a métodos anticonceptivos y donde las normas
sociales favorecen las grandes familias. Por otro lado, las tasas de fecundidad han
disminuido en países donde la educación sobre salud sexual y reproductiva ha sido
prioritaria y donde las mujeres tienen acceso a servicios de salud de calidad.
El concepto de salud reproductiva, según la OMS, está intrínsecamente relacionado
con la fecundidad, ya que las condiciones como las infecciones de transmisión
sexual (ITS), el acceso a la atención prenatal y postnatal, y la prevención de
embarazos no deseados juegan un papel fundamental en la capacidad de las
mujeres para tener hijos de manera saludable.

Oraciones sociales.
La alta fecundidad en ciertas regiones está vinculada a la escasa educación sobre
planificación familiar y la falta de acceso a servicios de salud reproductiva.
En muchas comunidades rurales, las expectativas sociales fomentan la fecundidad
elevada, ya que tener muchos hijos se considera una señal de estabilidad y éxito
familiar.
La disminución de la fecundidad en las áreas urbanas refleja cambios sociales
profundos, como el retraso en el matrimonio y el enfoque de las mujeres en su
desarrollo profesional.
La natalidad es un indicador demográfico que refleja la cantidad de nacimientos
vivos en una población durante un período determinado. Se calcula generalmente
mediante la tasa bruta de natalidad, que mide el número de nacimientos por cada
1,000 habitantes en un año. La natalidad es un factor fundamental para determinar
el crecimiento o decrecimiento de una población.
La tasa de natalidad es uno de los factores que determina el crecimiento de la
población, junto con la tasa de mortalidad y los movimientos migratorios. En
términos generales, cuando la natalidad es alta y la mortalidad es baja, la población
tiende a crecer rápidamente, mientras que una baja natalidad puede llevar a un
estancamiento o incluso a un decrecimiento de la población. La tasa de natalidad
está influenciada por el contexto socioeconómico, los avances en salud pública y
las políticas gubernamentales.
Según la OMS, los países con tasas de natalidad altas suelen tener sistemas de
salud y condiciones sociales menos desarrolladas, lo que contribuye a una alta
mortalidad infantil. En cambio, las naciones con tasas de natalidad bajas tienden a
tener sistemas de salud más sólidos y una mayor esperanza de vida. Las políticas
de control de natalidad, como las promovidas por la UNFPA, también tienen un
impacto directo en las tasas de natalidad.
Las políticas públicas juegan un rol crucial en la natalidad. Los gobiernos pueden
influir directamente en la tasa de natalidad mediante incentivos financieros,
licencias de maternidad, subsidios por hijo, y programas de planificación familiar.
Por ejemplo, en países como Suecia y Francia, donde las políticas de apoyo a la
maternidad son amplias, la natalidad ha permanecido relativamente alta en
comparación con otras naciones europeas.
En muchos países, las políticas de natalidad también se ven influenciadas por las
preocupaciones sobre el envejecimiento de la población. En algunas naciones con
bajas tasas de natalidad, como Italia o Japón, los gobiernos han implementado
programas para fomentar la natalidad, incluyendo subsidios, servicios de cuidado
infantil y beneficios fiscales para las familias.
El nivel de desarrollo económico y social de un país tiene una relación directa con
su tasa de natalidad. En países desarrollados, la natalidad es generalmente más
baja, debido a factores como la urbanización, el acceso a métodos anticonceptivos,
y la educación. En contraste, en países en desarrollo, donde la pobreza, la falta de
acceso a servicios de salud y la educación limitada afectan a la población, la
natalidad tiende a ser más alta.
El desarrollo económico puede influir en las decisiones reproductivas, ya que las
mujeres en sociedades más ricas y educadas suelen tener menos hijos debido a la
mayor participación en el mercado laboral y a un mayor acceso a recursos que les
permiten retrasar la maternidad.

Oraciones sociales.

La baja natalidad en los países desarrollados está afectando las políticas laborales y
de pensiones, ya que las poblaciones envejecen y la fuerza laboral disminuye.
En algunas culturas tradicionales, la natalidad alta sigue siendo un valor central, y
las mujeres a menudo enfrentan presiones sociales para tener grandes familias.
Las políticas públicas enfocadas en mejorar la natalidad incluyen medidas como
subsidios familiares y licencias de maternidad extendidas, que buscan apoyar a las
familias en el crecimiento poblacional.
La mortalidad se refiere al número de muertes ocurridas en una población durante
un período determinado. Este indicador es esencial para entender la dinámica
poblacional, el bienestar social y el desarrollo económico. Se puede medir de
diversas formas, siendo la tasa bruta de mortalidad uno de los más utilizados, que
refleja el número de muertes por cada 1,000 habitantes en un año. Además, existen
otras tasas más específicas, como la tasa de mortalidad infantil, que calcula el
número de muertes de niños menores de un año por cada 1,000 nacidos vivos.
La mortalidad es uno de los indicadores más importantes en la evaluación de la
salud de una población. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud
(OMS), las tasas de mortalidad son reflejo directo de las condiciones sanitarias, los
avances en la medicina y el acceso a servicios de salud de calidad. En general,
cuando las tasas de mortalidad son altas, esto puede señalar deficiencias en el
sistema de salud pública, como el acceso limitado a atención médica, la falta de
recursos, o la existencia de enfermedades infecciosas que afectan a la población.
Los niveles de mortalidad infantil son un indicador particularmente relevante para
evaluar el desarrollo de una nación. Según la OMS, una alta mortalidad infantil
suele estar asociada a la pobreza, la falta de educación de las madres, y la escasez
de servicios de salud materna e infantil adecuados. Las estrategias para reducir la
mortalidad infantil incluyen la mejora de las condiciones sanitarias, la nutrición,
las vacunas y la atención prenatal, que en su conjunto ayudan a salvar millones de
vidas cada año.
La mortalidad está profundamente influenciada por las desigualdades sociales y
económicas. En general, las personas que viven en condiciones de pobreza y con
acceso limitado a educación y servicios de salud tienen una mayor probabilidad de
morir a una edad temprana o de morir por enfermedades evitables. Esto se observa
especialmente en países en desarrollo, donde las tasas de mortalidad son más altas
debido a la prevalencia de enfermedades infecciosas, desnutrición y la falta de
infraestructura de salud pública adecuada.
Además, la mortalidad materna sigue siendo una de las principales preocupaciones
en muchas regiones del mundo. Según la OMS, la mayoría de las muertes maternas
son prevenibles con atención adecuada durante el embarazo y el parto. En países
con bajos niveles de desarrollo humano, las mujeres enfrentan una mayor
probabilidad de morir debido a complicaciones del embarazo y el parto debido a la
falta de acceso a atención médica o la calidad deficiente de los servicios de salud.
Otro aspecto importante es la mortalidad por enfermedades no transmisibles
(ENT), como enfermedades cardiovasculares, diabetes y cáncer, que han
aumentado significativamente en muchas regiones, especialmente en países de
ingresos altos. Las ENT están vinculadas con el estilo de vida, el consumo de
alimentos poco saludables, el sedentarismo, el consumo de tabaco y alcohol, y la
contaminación ambiental. Las políticas públicas orientadas a prevenir las ENT y
promover hábitos de vida saludables son fundamentales para reducir la mortalidad
relacionada con estas enfermedades.
La mortalidad también está estrechamente vinculada con los cambios en la
estructura demográfica de una población. A medida que las tasas de mortalidad
disminuyen, especialmente la mortalidad infantil y la mortalidad materna, la
esperanza de vida aumenta, lo que contribuye a un envejecimiento poblacional.
Este fenómeno es particularmente notable en países con sistemas de salud
avanzados, como los países europeos y en América del Norte, donde la mortalidad
ha disminuido considerablemente, pero la tasa de natalidad también es baja, lo que
lleva a un envejecimiento de la población.
El envejecimiento poblacional plantea desafíos económicos y sociales, ya que una
mayor proporción de la población será dependiente del sistema de pensiones y
servicios de salud. Esto puede generar presión sobre los sistemas de bienestar
social y los recursos del país. A la par, en países en desarrollo, las altas tasas de
mortalidad y la baja esperanza de vida dificultan la mejora del nivel de vida y el
desarrollo humano.
Por otro lado, los avances en la medicina y las políticas de salud pública
contribuyen a reducir las tasas de mortalidad. La introducción de vacunas, el
acceso a tratamiento para enfermedades crónicas y la mejora en la infraestructura
sanitaria son factores que explican la disminución general de la mortalidad en
muchas partes del mundo.

Oraciones sociales.

La mortalidad infantil sigue siendo un desafío en muchas regiones del mundo,


donde las condiciones sanitarias y la falta de acceso a atención médica de calidad
afectan la vida de los niños.
En las sociedades con altos niveles de contaminación y estilos de vida poco
saludables, la mortalidad prematura por enfermedades cardiovasculares y
respiratorias es un problema creciente.
La mortalidad por causas evitables, como los accidentes de tráfico y las
enfermedades transmisibles, sigue siendo un problema social en áreas con servicios
de salud insuficientes y falta de conciencia pública.

El crecimiento poblacional o crecimiento demográfico es el cambio en el número


de habitantes de una región geográfica en un determinado período de tiempo.
Existen dos tipos de crecimiento poblacional denominadas crecimiento
exponencial y crecimiento logístico.
Crecimiento exponencial: presenta los datos con una curva en forma de J, y refleja
cómo las poblaciones creen muy rápido y luego se detiene de manera repentina
debido a diversos factores.
Crecimiento logístico: presenta los datos de crecimiento poblacional a través de
una curva en forma de S (sigmoidea). Expone los datos de una población cuyo
crecimiento tiene una etapa lenta, luego toma velocidad y crece y, finalmente
decrece de manera gradual buscando un equilibrio.
La población global ha experimentado un aumento acelerado desde la segunda
mitad del siglo XX debido a que se redujeron las tasas de mortalidad general y
mortalidad infantil y se elevó la esperanza de vida.
Sin embargo, en los últimos años, el ritmo de crecimiento ha comenzado a
desacelerarse. Según las proyecciones, se espera que la población mundial alcance
un máximo de crecimiento a mediados del siglo XXI, seguido de una estabilización
o incluso una disminución en algunas regiones.
El crecimiento poblacional es desigual en diferentes partes del mundo. Mientras
que muchas regiones de África y algunas partes de Asia aún presentan altas tasas,
otros continentes como Europa y América del Norte se enfrentan a un crecimiento
más lento o incluso a un decrecimiento poblacional.
Algunas proyecciones estiman que la población mundial alcanzará los 8.500
millones en 2030, los 9.700 millones en 2050 y los 10.400 millones en 2100.

Causas del crecimiento poblacional


El crecimiento poblacional a nivel mundial se explica por varios factores
interrelacionados, entre ellos:
Disminución de la mortalidad. Los avances en la medicina, los programas de
vacunación universal y las mejoras en la nutrición y en el acceso al agua potable
han contribuido a reducir la mortalidad, en especial la infantil, en prácticamente
todos los países del mundo durante el último siglo.
Aumento de la esperanza de vida. Relacionado con la disminución de la
mortalidad, en las últimas décadas se produjo un importante aumento en la
cantidad promedio de años que viven las personas.
Altas tasas de natalidad. En algunas regiones, especialmente en países periféricos,
las tasas de natalidad se mantienen altas debido a factores culturales, económicos y
sociales. La desigualdad social en el acceso a la salud y la educación, así como los
altos niveles de pobreza, mantienen elevada la natalidad.
Consecuencias del crecimiento poblacional
Crecimiento poblacional - contaminación
El aumento de la población genera mayor cantidad de residuos sólidos urbanos.
Las principales consecuencias del aumento poblacional a nivel mundial son:
Aumento de la demanda de bienes y servicios. El crecimiento de la población
mundial impone una mayor demanda de bienes, servicios y recursos para satisfacer
las necesidades materiales de cada vez más personas. La demanda sostenida de
recursos como agua potable, alimentos o tierras para cultivo puede generar
importantes impactos ecológicos y ambientales.
Aumento de los niveles de contaminación. El crecimiento de la población
incrementa los niveles de contaminación del aire, el agua y el suelo, así como la
contaminación sonora en las grandes ciudades. También aumenta la producción de
residuos y se dificulta su adecuado tratamiento.
Problemas en el acceso a los servicios básicos. Un rápido crecimiento
poblacional puede dificultar la capacidad de los gobiernos para proporcionar
servicios básicos como educación, salud y vivienda.
Impacto en el mercado de trabajo. El crecimiento poblacional puede exacerbar
la desigualdad económica y social, ya que la presión sobre el mercado laboral
conduce a salarios más bajos y mayores tasas de desempleo.
Aumento de la urbanización. El crecimiento de la población ha producido una
rápida urbanización debido a la migración de personas del campo a las ciudades.
Esto condujo, en muchos casos, a la expansión urbana no planificada, la formación
de barrios marginales y la degradación de la calidad de vida de la población.

¿Cómo se calcula el crecimiento poblacional?


El crecimiento poblacional o demográfico depende de cuatro elementos: la
natalidad, la mortalidad, la inmigración y la emigración. La diferencia entre los
nacimientos y las muertes recibe el nombre de “crecimiento vegetativo”, mientras
que la diferencia entre las personas que llegan a un lugar respecto de las que se van
se denomina “saldo migratorio”.
Por lo tanto, el crecimiento demográfico se calcula a partir de sumar el crecimiento
vegetativo y el saldo migratorio. Matemáticamente, puede expresarse de la
siguiente manera:
Crecimiento demográfico = Crecimiento vegetativo (nacimientos – muertes) +
Saldo migratorio (inmigración – emigración)

¿En qué se diferencian la población rural y la urbana?


La población rural es el conjunto de personas que vive en el campo en localidades
con menos de 2000 habitantes. La población urbana es aquella que vive en
localidades con más de 2000 habitantes.
Una diferencia importante entre la vida en el campo y la vida en la ciudad tiene
que ver con el acceso a los servicios. La población rural suele disponer de escasos
medios de transporte y de servicios públicos como el agua potable, gas natural o
cloacas. Además, existen pocos medios de transporte público y la mayoría de las
personas utilizan sus propios medios como autos, motos, bicicletas y caballos.

Características de la vida en la zona rural


La vida de las personas que viven en las zonas rurales se caracteriza por:

La densidad de la población es baja, lo que significa que viven muy pocas personas
por metro cuadrado.
El trabajo en el campo suele estar vinculado con la agricultura y la ganadería.
La disponibilidad de servicios públicos es muy reducida, por lo que muchas
personas no cuentan con gas natural, cloacas o agua corriente.
La oferta de transporte público es muy reducida, por lo que las personas que viven
en los espacios rurales suelen usar su propio medio de transporte que puede ser un
auto, una moto, una bicicleta, un tractor o un caballo.

Características de la vida en la ciudad


La vida de las personas que viven en las ciudades se caracteriza por:
La densidad de población es alta, lo que significa que viven muchas personas por
metro cuadrado.
La mayoría de las personas viven en edificios, en especial en el centro de las
ciudades.
El costo de las viviendas resulta elevado.
La mayoría de las personas en las ciudades tienen trabajos relacionados con
actividades secundarias y terciarias como el comercio, los servicios, el turismo, la
industria, la administración pública y la construcción.
La amplia variedad de servicios (como transporte, educativos, de salud, entre
otros) les permite a los habitantes de la ciudad tener muchas opciones disponibles
para estudiar, movilizarse por la ciudad o para realizar un tratamiento médico.
Los bienes materiales suelen ser más caros que en el campo, por lo que el costo de
vida de las personas que viven en las ciudades suele ser más elevado

Oraciones sociales.

El crecimiento poblacional acelerado en las grandes ciudades ha generado una


sobrecarga en los servicios públicos y en la infraestructura urbana.

El crecimiento poblacional desmedido en algunas regiones está poniendo en riesgo


la sostenibilidad ambiental y los recursos naturales.
La planificación adecuada es esencial para gestionar el crecimiento poblacional y
evitar problemas como la escasez de vivienda y el desempleo.
El crecimiento poblacional en países en desarrollo está vinculado a la alta tasa de
natalidad y a la falta de acceso a servicios de salud reproductiva.
Se llama densidad demográfica a la relación cuantitativa que se establece entre la
cantidad de población de un lugar determinado y la superficie de ese lugar. Se
obtiene a través de la siguiente relación: Cantidad de habitantes (en números
absolutos) Superficie (en general, en kilómetros
cuadrados).

FORMULA PARA CALCULAR LA DENSIDAD DE HABITANTES POR


KILOMETROS CUADRADOS
Cantidad de habitantes (en números absolutos)
Superficie (en general, en kilómetros cuadrados)

Habitualmente, al resultado de esa relación se lo expresa como habitantes por


kilómetros cuadrados (hab/km2). El concepto de densidad demográfica está
íntimamente ligado a la distribución de la población o distribución demográfica.
Sin embargo, no siempre el lugar (ciudad, provincia, país, continente) de mayor
cantidad de población tiene la mayor densidad, ya que se debe considerar la
superficie de dicho lugar, en la que se distribuye la población. Las mayores
densidades se encuentran en las áreas urbanas, que son aquellas que ofrecen
mayores posibilidades de trabajo, atención médica y sanitaria, educación formal y
recreación y tienen, por lo tanto, una edificación más continua horizontal y
verticalmente.

¿Qué factores inciden en la densidad de población?


La manera en que las personas se distribuyen en el mundo es un fenómeno que está
influenciado por múltiples factores:

Factores geofísicos. Las áreas con climas templados, suelos fértiles y recursos
hídricos abundantes tienden a ser más atractivas para el asentamiento humano. En
contraste, regiones con climas extremos como los desiertos, la tundra o las zonas
montañosas presentan condiciones menos favorables para la vida humana, lo que
resulta en una baja densidad de población.
Factores históricos y culturales. Las áreas que a lo largo de la historia han sido
centros importantes de comercio, capitales de imperios, lugares de relevancia
religiosa o ejes de rutas siguen siendo, en general, sitios más densamente poblados.
Factores económicos. Las áreas con economías dinámicas, mayores oportunidades
de trabajo y desarrollo industrial tienden a atraer a más personas. Las grandes
ciudades y sus áreas metropolitanas tienen una alta densidad de población debido a
la concentración de posibilidades de empleo.
Factores políticos y sociales. Los conflictos armados y la inestabilidad política
pueden llevar a desplazamientos masivos de personas y afectar la densidad de
población en ciertos lugares. Las migraciones y las políticas de control de
natalidad, como las implementadas en China con la política del hijo único a partir
de 1980, también tienen impacto en la distribución y la densidad poblacional.

Oraciones sociales.

La densidad demográfica en las grandes ciudades suele ser mucho más alta que en
las zonas rurales, lo que genera desafíos en la planificación urbana.
Un aumento en la densidad demográfica puede afectar la calidad de vida, ya que
puede haber más competencia por los recursos limitados, como agua, vivienda y
servicios básicos.
Las áreas con alta densidad demográfica a menudo enfrentan problemas como el
tráfico congestionado, la contaminación y la falta de espacios públicos.
La densidad demográfica es un factor clave en la determinación de las políticas de
desarrollo urbano y rural, ya que influye en la distribución de los recursos.

Identifica las características demográficas de la población


dominicana actual, mediante el análisis estadístico de la pirámide
poblacional.
En el 2000, la población total de República Dominicana era de 8 584 190
habitantes, y en el 2024 habría ascendido a 11 427 557, lo que representa un
incremento de 33.1%. En cuanto al perfil demográfico del país, en el 2024 la
población de mayores de 65 años representaba 7.9% del total, lo que implica un
aumento de 3.6 puntos porcentuales respecto del 2000. Asimismo, en el 2024 se
alcanzó una razón de 101.1 mujeres por cada 100 hombres y de 29.6 personas
mayores (de 65 años o más) por cada 100 menores de 15 años. Si se considera la
población de 15 a 64 años como potencialmente activa, es decir, susceptible de
participar en actividades laborales, esta representó 65.5% de la población total del
país en el 2024, lo que equivale a 7 489 835 personas. Si a estos datos se agregan
los relativos a la población potencialmente pasiva (3 037 291 menores de 15 años y
900 432 mayores de 65 años), se obtiene una relación de dependencia de 52.6
habitantes potencialmente pasivos por cada 100 habitantes potencialmente activos.
Esta relación era de 65.6 en el 2000.
En lo que atañe a la esperanza de vida al nacer, para el 2024 fue de 73.9 años —
cifra inferior al promedio de la Región de las Américas—, esta cifra representa un
incremento de 3.5 años respecto de lo informado en el 2000 (70.4).

Entre el 2007 y el 2019, el promedio de años de escolarización en República


Dominicana aumento del 23.6%, con 8.9 años en el último año para el cual se
dispone de información. Por su parte, la tasa de desempleo en el 2023 fue de 5.6%
para el total de la población. Si se desglosa por sexo, la tasa es 8.3% para mujeres
y 3.8% para hombres. La tasa de alfabetización fue de 98.5% en el 2022, en
hombres, el promedio fue de 98.9%; y en mujeres de 98.1%. Otro aspecto que cabe
destacar es que el porcentaje de la población por debajo de la línea de pobreza fue
de 23.9% en el 2021, de acuerdo con la línea nacional, lo que representa una
disminución respecto del 2017, cuando se encontraba en 25.6%.
Entre el 2000 y el 2018, la mortalidad infantil en República Dominicana pasó de
39.1 a 22.7 por 1000 nacidos vivos, lo cual implicó una reducción de 41.9% (figura
4). Por su parte, el porcentaje de nacimientos con peso bajo (menos de 2500 g) se
redujo de 10.9% a 8.0% entre el 2007 y el 2021, mientras que la adherencia a la
lactancia materna exclusiva en la población infantil de hasta 6 meses representó un
11.0% en 2000 y un 4.6% en el 2014 (último dato disponible).
En cuanto a la estrategia de inmunización, en el 2022 la cobertura de vacunación
contra el sarampión fue de 91%, lo que representa un incremento de 3 puntos
porcentuales con respecto a la cobertura del 2000.
La razón de mortalidad materna en 2020 se estimó en 107.3 por cada 100 000
nacidos vivos, lo que representó un incremento de 35.8% comparado con el valor
estimado para el 2000 (figura 5). En relación con la fecundidad, se calcula que, en
el 2024, las mujeres tenían en promedio 2.2 hijos a lo largo de su vida
reproductiva. En el caso específico de la fecundidad adolescente, se observa una
reducción de 55.2%, si se compara la tasa de 112.0 nacidos vivos por cada 1000
mujeres de 15 a 19 años en el 2000 con la cifra de 50.2 en el 2024.
En el 2022 se registraron 36 nuevos casos de tuberculosis por 100 000 habitantes
en República Dominicana. En 2019, la tasa de mortalidad por tuberculosis
(ajustada por edad y por 100 000 habitantes) para la población total fue de 2.3 ese
mismo año (1.1 en mujeres y 3.6 en hombres).

Para el 2022, se estimó que la tasa de nuevos diagnósticos de la infección por el


virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) fue de 61.8 por cada 100 000
habitantes. La tasa de mortalidad ajustada por edad por esta causa fue de 18.9 por
cada 100 000 habitantes en el 2019. Debe destacarse que durante el período 2000-
2019 este indicador descendió 75.6%. En 2022 no se registraron casos de rabia
humana en el país.
En República Dominicana, la prevalencia del consumo de tabaco entre las personas
de 15 años o más para el 2023 fue de 8.4%. En relación con el sobrepeso y la
obesidad en el mismo grupo etario, la prevalencia fue de 63.3% para el 2022.
Asimismo, para el 2016, 39% de la población declaró practicar actividad física
insuficiente.
En cuanto a la hipertensión arterial, en el 2015 se informó una prevalencia de
21.5% de personas de 18 años o más con presión sanguínea elevada, lo que
representa un descenso de 4.1 puntos porcentuales en comparación con el 2000
(25.6%). Por otra parte, la prevalencia de diabetes mellitus, que en el 2000 se
hallaba en 7.4%, se incrementó a 10.1% en el 2014.

Realiza un Levantamiento de información cuantitativa en fuentes


oficiales como: Oficina Nacional de Estadísticas, sobre la evolución
demográfica de la población dominicana desde 1950 hasta el Censo
noviembre 2022.

Durante el período comprendido entre 1950 y el 2022, la población dominicana


creció 5.04 veces, pasando de 2,135,872 habitantes en 1950 a 10,760,025 en el año
2022.
La tasa anual media de crecimiento poblacional entre un censo y otro continúa
presentando una tendencia al descenso, pasando de 3.6% entre durante el período
1950–1960 a 1.10% entre 2010 y el 2022, según se evidencia en la siguiente
gráfica. A través de la tasa anual media de crecimiento se puede medir el grado de
intensidad con que se manifiesta la natalidad, la mortalidad y la migración.

TASA ANUAL MEDIA DE CRECIMIENTO INTERCENSAL.


Cuadro 1. REPÚBLICA DOMINICANA: Número de viviendas
particulares, por condición de ocupación y número de viviendas
colectivas, según región. X Censo Nacional de Población y Vivienda
2022, según provincia
REPÚBLICA DOMINICANA: Población, por sexo, según región de
residencia. X Censo Nacional de Población y Vivienda, 2022
Mapa 1. REPÚBLICA DOMINICANA: Porcentaje de población, según
región de residencia. X Censo Nacional de Población y Vivienda, 2022

REPÚBLICA DOMINICANA: Población, por sexo, según provincia de


residencia. X Censo Nacional de Población y Vivienda, 2022

Mapa 2. REPÚBLICA DOMINICANA: Porcentaje de población, según


provincia de residencia. X Censo Nacional
de Población y Vivienda, 2022.
DENSIDAD POBLACIONAL
Investiga el movimiento migratorio interno y externo en el país
durante los últimos 10 años y su impacto en el crecimiento
poblacional.

La migración interna en la República Dominicana ha estado históricamente


marcada por el desplazamiento de personas desde áreas rurales hacia las
principales ciudades del país. Este fenómeno ha sido impulsado principalmente por
la búsqueda de mejores condiciones de vida, empleo y acceso a servicios básicos,
como la educación y la salud. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), este
movimiento ha seguido una tendencia creciente, especialmente hacia la región
capitalina, donde la ciudad de Santo Domingo ha experimentado una fuerte
concentración poblacional.
En los últimos años, la migración interna también ha sido favorecida por la
expansión del sector turístico en zonas como Punta Cana, La Romana y Samaná.
Estas áreas han recibido un alto número de personas que buscan empleo en la
industria turística, lo que ha modificado la distribución de la población y generado
un aumento en la urbanización de esas zonas. El incremento de la población urbana
ha tenido efectos positivos, como la creación de nuevos servicios e
infraestructuras, pero también ha traído consigo desafíos, como la sobrecarga en
las ciudades principales, la falta de vivienda asequible y problemas de movilidad.
En cuanto a la migración externa, la República Dominicana ha tenido una doble
dinámica: como país receptor de migrantes, especialmente provenientes de Haití, y
como país de emigrantes, especialmente hacia Estados Unidos, España y otras
naciones del Caribe y América Latina.
La migración desde Haití hacia la República Dominicana ha sido una constante
desde hace varias décadas. Esta migración ha estado principalmente impulsada por
las dificultades económicas y políticas de Haití. Muchos haitianos migran de
manera irregular a la República Dominicana en busca de trabajo, especialmente en
la agricultura, la construcción y otros sectores informales. Según la Dirección
General de Migración (DGM), se estima que hay más de 1 millón de inmigrantes
haitianos en el país, aunque la cifra exacta es difícil de determinar debido a la
migración irregular.
Esta migración ha generado debates y desafíos en términos de integración social y
derechos humanos, ya que una parte importante de los inmigrantes haitianos vive
en condiciones precarias, sin acceso pleno a servicios públicos como la educación
y la salud. Además, las tensiones sociopolíticas entre dominicanos e haitianos han
sido un tema recurrente en el país.
La emigración dominicana hacia el extranjero, especialmente hacia Estados
Unidos, ha sido un fenómeno constante. Durante la última década, ha continuado
siendo una de las principales rutas migratorias para los dominicanos, con miles de
personas que buscan mejores oportunidades económicas y educativas. Según datos
del Banco Central de la República Dominicana (BCRD), aproximadamente 1.5
millones de dominicanos residían en Estados Unidos hacia finales de la década de
2010.
Además de Estados Unidos, países como España y algunas naciones del Caribe,
como Puerto Rico, también han sido destinos importantes para los migrantes
dominicanos. Este fenómeno ha tenido un impacto significativo en la demografía
del país, ya que muchas regiones dominicanas experimentan una disminución en su
población debido a la emigración, particularmente en zonas rurales.
Los flujos migratorios internos y externos han influido considerablemente en el
crecimiento poblacional de la República Dominicana, transformando tanto la
distribución de la población como las dinámicas socioeconómicas del país.
El fenómeno de la migración interna ha sido crucial para el crecimiento de las
zonas urbanas, especialmente en Santo Domingo, la capital, y en otros centros
urbanos importantes. La constante llegada de personas desde las zonas rurales ha
incrementado la población en las ciudades, lo que ha favorecido la expansión del
mercado laboral y la dinamización de la economía urbana. Sin embargo, este
crecimiento acelerado ha creado presiones sobre las infraestructuras existentes, con
problemas evidentes en la provisión de vivienda, transporte, y servicios básicos. La
urbanización desmesurada ha dado lugar a la proliferación de asentamientos
informales y la expansión de áreas marginales, donde las condiciones de vida no
son óptimas.
La emigración dominicana hacia el extranjero también ha tenido un impacto en el
crecimiento poblacional, especialmente en ciertas regiones rurales del país. La
salida de trabajadores jóvenes hacia otros países ha provocado una disminución en
la población activa en algunas áreas, lo que genera un fenómeno de envejecimiento
poblacional en ciertas localidades. Sin embargo, las remesas enviadas por los
migrantes dominicanos han jugado un papel crucial en la economía nacional, al ser
una fuente importante de ingresos para las familias y comunidades.
La inmigración haitiana ha incrementado la población en algunas zonas de la
República Dominicana, particularmente en las provincias fronterizas y en las zonas
urbanas de Santo Domingo. Este fenómeno ha generado una serie de desafíos
relacionados con la integración, la discriminación y el acceso a derechos
fundamentales. Sin embargo, también ha sido un factor importante en el
crecimiento de la mano de obra en sectores clave como la agricultura y la
construcción.

Conclusión.

Al concluir este análisis, lo que más resalta es lo compleja y multifacética que es la


evolución demográfica de la República Dominicana. No solo hemos sido testigos
de un crecimiento poblacional notable, sino también de un proceso de cambio que
ha involucrado aspectos profundamente humanos: la búsqueda de mejores
condiciones de vida, la migración en busca de oportunidades, la transformación de
la estructura familiar y, por supuesto, el envejecimiento de la población. Todo esto,
aunque a menudo invisible en el día a día, tiene un impacto directo en la forma en
que vivimos y cómo nos relacionamos con nuestro entorno.
Lo más revelador de todo es cómo estos procesos de cambio demográfico están
ligados a las decisiones que tomamos como sociedad. El movimiento de las
personas, ya sea dentro de nuestras fronteras o fuera de ellas, ha dejado huella en
nuestras ciudades, en nuestros pueblos, en nuestra cultura. Las migraciones, tanto
internas como externas, no solo han alterado la distribución geográfica de la
población, sino que también han dejado marcas profundas en nuestra identidad
como pueblo. Además, con la caída de las tasas de natalidad, tenemos que
enfrentar el reto de un futuro con una población cada vez más envejecida.
¿Estamos preparados para esto?
A medida que entendemos mejor cómo hemos llegado hasta aquí, también se abren
preguntas sobre cómo debemos prepararnos para el futuro. La evolución de nuestra
población no es algo que podamos controlar completamente, pero sí podemos
influir en ella con políticas públicas más acertadas, con una planificación urbana
más inclusiva, y con un enfoque en el bienestar social. Es crucial entender que
cada cifra, cada cambio en la estructura poblacional, tiene un impacto real en las
vidas de las personas que viven en este país.
Al final, la evolución demográfica de la República Dominicana no es solo un
estudio de cifras y estadísticas, es una reflexión sobre el tipo de sociedad que
queremos ser. Al mirar el pasado y el presente, podemos tomar decisiones más
informadas sobre el futuro, asegurándonos de que cada dominicano, sin importar
su origen o situación, tenga la oportunidad de vivir en un país justo, equitativo y
lleno de oportunidades. Todo esto, después de todo, no es solo un número más; es
la vida de cada uno de nosotros.

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