aprendiendo sobre
El tabernáculo
ִמְׁש ָּכן
El tabernáculo
Tras liberar a Israel de Egipto, Dios estableció un pacto con el
pueblo en el monte Sinaí (Éxodo 19-20). Este pacto no sólo se
refería a la liberación, sino también a la morada. Dios no sólo
quería rescatar a su pueblo, sino habitar entre ellos, revelando su
presencia y cuidado continuos.
“Y me harán un santuario, para que yo
habite en medio de ellos”. (Éxodo 25:8)
El Tabernáculo se construyó bajo la
dirección de Moisés y se erigió en el
primer mes del segundo año después
del Éxodo (Éxodo 40:17). Se convirtió en
el centro del culto y los sacrificios, y
desempeñó un papel crucial hasta el
establecimiento del Templo de
Jerusalén durante el reinado de
Salomón (1 Reyes 6:1).
propósito
El Tabernáculo simbolizaba la morada de Dios entre su pueblo,
representando su presencia, gloria y santidad. También era el
centro del culto y la expiación de los pecados, señalando
proféticamente a Jesucristo como la manifestación perfecta del
plan redentor de Dios (Éxodo 25:8; Hebreos 8:5).
Habitación divina: Mostraba el deseo de Dios de estar cerca de su pueblo
Culto y sacrificio: Era el lugar donde se expiaban los pecados, prefigurando
el sacrificio definitivo de Cristo
Sombras de las realidades futuras: Cada detalle del Tabernáculo revelaba
aspectos del plan redentor de Dios, plenamente realizado en Jesús.
Las partes principales del
Tabernáculo
Atrio: El lugar donde se
enfrentaba el pecado.
Lugar Santo: Zona de
comunión y servicio a Dios.
Lugar Santísimo: El lugar
más sagrado, donde Dios
manifestaba su presencia.
EL TABERNÁCULO DESCRIBIDO
EN EL PENTATEUCO era una
tienda plegable donde debían
realizarse los sacrificios prescritos
por la Ley mosaica.
Era una estructura perfectamente adaptada al modo de vida
nómada en el que se encontraban los israelitas en su camino hacia
Canaán.
El tabernáculo sustituyó a la tienda temporal que se había levantado
fuera del campamento (Ex 33:7-11).
En la imagen inferior, el proceso de montaje del
Tabernáculo. Los levitas se encargaban de
desmontar, transportar y volver a montar la
estructura, así como de ayudar a proporcionar leña,
lavar los utensilios y acarrear agua.
Aunque el animal era
inmolado por el
propio oferente, sólo
el sacerdote podía
realizar los rituales
en el altar y sobre el
mobiliario sagrado.
El Tabernáculo tenía varias restricciones de acceso al
interior.
El pueblo permanecía fuera del patio, y sólo el oferente
con su sacrificio pasaba por la puerta, llegando
únicamente al Altar de las Ofrendas Quemadas. Allí, el
animal era sacrificado y su sangre era llevada sólo por
el sacerdote al Tabernáculo, al Lugar Santo.
En cuanto a la parte
más sagrada, el Lugar
Santísimo, el sumo
sacerdote sólo podía
entrar una vez al año,
el Día de la Expiación.
Patio del Tabernáculo
El patio que rodeaba el Tabernáculo estaba rodeado de
cortinas de 2,5 metros de altura, que limitaban un área de
aproximadamente 50 metros x 25 metros. Esta «valla» estaba
sostenida por 20 pilares a cada lado, más 10 pilares en la
parte trasera y otros 10 en la delantera:
Patio del taBernáculo .
Plano del tabernáculo
Entrada.
las 3 divisiones dentro del tabernáculo.
El Atrio
El Atrio era la parte exterior del
Tabernáculo, rodeada de finas cortinas
de lino, que delimitaba el espacio
sagrado donde Dios se reunía con su
pueblo.
Este espacio simbolizaba el punto de
partida del viaje espiritual, un lugar
donde el pecado era confrontado y
tratado. El Atrio subrayaba la necesidad
de purificación y reconciliación antes de
cualquier acercamiento al Creador.
Representa la llamada universal de Dios
a los pecadores para que inicien su
El Atrio era la zona exterior. camino hacia la santidad mediante el
arrepentimiento y la fe (Éxodo 27:9-19).
Altar del Sacrificio
El Altar del Sacrificio, hecho de madera recubierta de
bronce, era el lugar donde se ofrecían continuamente
sacrificios al Señor. Situado a la entrada del
Tabernáculo, era el primer elemento que encontraban
quienes buscaban la presencia divina.
Este altar simbolizaba el sacrificio sustitutorio,
señalando directamente a Jesucristo, el Cordero de Dios
que quita el pecado del mundo (Juan 1:29). Prefiguraba
el sacrificio definitivo de Cristo, descrito en Hebreos
10:10, donde la sangre derramada traía la redención y
el perdón eterno.
lecciones espirituales
El Altar del Sacrificio nos enseña que el camino hacia
Dios pasa por el arrepentimiento y la expiación del
pecado. Subraya que la relación con el Señor se
establece mediante el sacrificio perfecto de Jesús, que
nos reconcilia con el Padre.
Lavabo de bronce
El Lavatorio de Bronce, situado entre el Altar del
Sacrificio y el Lugar Santo, era un recipiente lleno de
agua que utilizaban los sacerdotes para lavarse las
manos y los pies antes de entrar en el Tabernáculo. Su
superficie, de bronce pulido, reflejaba la imagen de la
persona que se acercaba, simbolizando la
introspección y la limpieza personal.
El agua de la fuente simbolizaba la necesidad de
purificación espiritual antes de acercarse a Dios. Esta
purificación se refiere al “lavamiento por la Palabra”
(Efesios 5:26), que nos santifica y nos hace aptos para el
servicio divino.
lecciones espirituales
El Lavatorio de Bronce refuerza la importancia de la
santificación continua en la vida cristiana. Al igual que
los sacerdotes necesitaban estar limpios para poder
servir, nosotros estamos llamados a buscar un corazón
puro y una vida de santidad ante el Señor.
Reflexión inicial
El Atrio del Sagrario nos recuerda que el camino
espiritual comienza con la confrontación con el
pecado y la necesidad de redención. El Altar del
Sacrificio señala la obra perfecta de Jesús, mientras
que el Lavatorio de Bronce nos exhorta a la
santificación diaria. Estos elementos refuerzan que
Dios nos llama a una vida de pureza y compromiso,
invitándonos a acercarnos a Él con sincero
arrepentimiento y fe viva.
El Lugar Santo
El Lugar Santo era la primera zona dentro del Tabernáculo, separada del
Atrio por una cortina. Este entorno simbolizaba una creciente intimidad
con Dios, marcando la transición hacia una relación más profunda y una
vida dedicada al servicio y la adoración. En el Lugar Santo, los elementos
señalaban distintos aspectos de la comunión con Dios y el sustento
espiritual que Él ofrece a Su pueblo (Éxodo 26:33-35).
Los elementos del Lugar Santo
Candelabro dorado
altar del incienso
Mesa del pan de la feria
Candelabro dorado
El Candelabro, de oro puro, tenía siete brazos y se
encendía continuamente, iluminando el Lugar Santo.
Significado espiritual: Simboliza la luz y la presencia
de Dios, que guía e ilumina a su pueblo. También
apunta a Cristo, la luz del mundo (Juan 8:12), y al papel
del Espíritu Santo, que aporta claridad y dirección a la
vida del creyente (Éxodo 25:31-40).
Lección espiritual: El Candelabro nos enseña la
importancia de depender de la luz divina para
caminar en la oscuridad de este mundo, reflejando
la gloria de Dios a través de nuestras vidas.
Mesa del pan de la feria
Esta mesa, de madera recubierta de oro, contenía 12
panes, que representaban a las 12 tribus de Israel. Los
panes se renovaban cada semana y eran consumidos
por los sacerdotes.
Significado espiritual: La Mesa del Pan representa
la provisión continua de Dios para su pueblo y la
comunión que desea tener con nosotros. También
señala a Cristo como el pan de vida, que suple todas
nuestras necesidades espirituales (Juan 6:35).
Lección espiritual: Este elemento refuerza la verdad
de que Dios es nuestro alimento y sólo Él puede
saciar el hambre espiritual del alma.
Altar del incienso
El Altar del Incienso, de madera recubierta de
oro, era el lugar donde se quemaba diariamente
incienso aromático como ofrenda dedicada
exclusivamente al Señor.
Significado espiritual: Quemar incienso
simboliza las oraciones y la adoración del pueblo
de Dios, que se eleva como un aroma agradable
ante el Creador (Salmo 141:2; Apocalipsis 5:8).
Nos recuerda la necesidad de una vida de oración
constante y sincera.
Lección espiritual: El Altar del Incienso nos enseña
que la oración es una forma esencial de adoración y
comunión con Dios. Nuestras oraciones, cuando se
ofrecen con fe, son agradables y aceptadas por el
Señor.
Reflexión sobre el Lugar Santo
El Lugar Santo revela la invitación de Dios a una
comunión más profunda. Cada elemento -el
Candelabro, la Mesa del Pan y el Altar del Incienso-
señala distintos aspectos de la relación con el
Señor: la luz que nos guía, el sustento espiritual
que nos fortalece y la adoración que nos acerca a
Dios. Juntos, nos desafían a vivir una vida dedicada
al servicio, la oración y la continua dependencia de
Dios.
El Santo de los Santos
El Lugar Santísimo era el lugar más sagrado del Tabernáculo,
separado del Lugar Santo por un grueso velo. Sólo el sumo
sacerdote podía entrar en él, y esto ocurría una vez al año, el Día
de la Expiación, para hacer expiación por los pecados del pueblo
(Levítico 16:2). Este espacio representaba la presencia manifiesta
de Dios en medio de su pueblo, siendo un símbolo de la santidad
divina y de la relación exclusiva que Él desea tener con los suyos.
Los elementos del Lugar Santísimo
Arca de la Alianza
Propiciatorio
Arca de la Alianza
El Arca de la Alianza era un cofre de madera
cubierto de oro que contenía objetos sagrados:
Las Tablas de la Ley (Éxodo 25:16), que representan
la alianza de Dios con Israel.
El maná (Éxodo 16:33), símbolo del sustento divino
en el desierto.
El bastón florecido de Aarón (Números 17:10),
símbolo de la elección del sacerdocio por parte de
Dios.
Significado espiritual: El Arca de la Alianza simboliza la
presencia de Dios y Su alianza con Su pueblo. Señala a
Cristo, que cumple perfectamente la Ley y ofrece
provisión eterna a quienes confían en Él (Juan 1:14).
Lección espiritual: El Arca nos recuerda la fidelidad de
Dios a sus promesas y su continuo cuidado de los que
le buscan.
Propiciatorio
El propiciatorio era la tapa del Arca, de oro puro, con
dos querubines de alas abiertas orientados hacia el
centro.
Era allí donde el sumo sacerdote rociaba la sangre del
sacrificio el Día de la Expiación, simbolizando la
propiciación por los pecados del pueblo.
Significado espiritual: El propiciatorio representa el
trono de gracia de Dios, donde se expía el pecado.
Señala a Jesucristo, nuestro mediador y sacrificio
perfecto, que intercede por nosotros ante el Padre
(Hebreos 9:12).
Lección espiritual: El propiciatorio nos enseña la
necesidad de expiación y el camino que Jesús nos abrió
para tener acceso directo al Padre mediante su
sacrificio definitivo en la cruz.
Reflexión final
El Lugar Santísimo es un testimonio del deseo de
Dios de habitar entre su pueblo, aunque su
santidad requiera expiación y mediación. El Arca de
la Alianza y el propiciatorio señalan a Cristo como el
cumplimiento perfecto de la Ley, el sustento
espiritual y el camino hacia la reconciliación con
Dios. Estos elementos nos invitan a reflexionar
sobre el sacrificio de Jesús, que nos da acceso al
trono de la gracia y restablece nuestra relación con
el Padre.
El fin del tabernáculo.
El Tabernáculo, construido bajo la guía de Dios para Moisés en el
desierto, sirvió como lugar central de culto para el pueblo de Israel
durante su viaje a la Tierra Prometida.
Su uso principal persistió hasta la construcción del Templo de Salomón
en Jerusalén, unos 480 años después del éxodo de Egipto (1 Reyes 6:1).
Cuando Salomón terminó el Templo, el Tabernáculo dejó de ser el
centro del culto, ya que los utensilios sagrados, como el Arca de la
Alianza, se trasladaron al nuevo emplazamiento (1 Reyes 8:4-6).
El Templo sustituyó al Tabernáculo como morada de Dios entre el
pueblo de Israel, marcando simbólicamente el fin de su uso. Después
de eso, el Tabernáculo desaparece del registro bíblico, y se supone que
sus materiales dejaron de utilizarse.
El fin del tabernáculo.
El Tabernáculo se estableció como lugar de encuentro entre Dios
y su pueblo, simbolizando la santidad y la presencia divina en
medio de Israel. Más que una estructura física, el Tabernáculo
era una manifestación visible del deseo de Dios de morar con Su
pueblo y restaurar la comunión perdida a causa del pecado.
Cada detalle del Tabernáculo señalaba aspectos importantes de
la relación entre Dios y el hombre: purificación, culto, comunión
y expiación de los pecados. Era un recordatorio constante de la
necesidad de santidad y del plan divino de redención.
El Tabernáculo y Cristo.
Significado espiritual
El Tabernáculo era un símbolo profético del plan redentor de
Dios, cumplido plena y definitivamente en Jesucristo. Él es
nuestro Tabernáculo viviente, que habitó entre nosotros para
revelar la gloria de Dios y establecer el camino de la
reconciliación.
“Y el Verbo se hizo carne y habitó entre
nosotros”. (Juan 1:14)
Jesús se convirtió en el punto de encuentro entre Dios y la
humanidad, ofreciendo purificación, comunión y salvación
eterna. El Tabernáculo, en toda su complejidad y simbolismo,
señala a Cristo como el cumplimiento perfecto de la promesa
divina.