Ley de Disciplina del Ejército Mexicano
Ley de Disciplina del Ejército Mexicano
DISCIPLINA
DEL
EJÉRCITO Y
FUERZA
AÉREA
MEXICANO.
LEY DE DISCIPLINA DEL EJÉRCITO Y FUERZA AÉREA MEXICANOS
Nueva Ley publicada en el Diario Oficial de la Federación el 15 de marzo de 1926
TEXTO VIGENTE
Última reforma publicada DOF 10-12-2004
Al margen un sello que dice: Poder Ejecutivo Federal.- Estados Unidos Mexicanos.- México.- Secretaría
de Gobernación.
El C. Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, se ha servido dirigirme la siguiente
Ley: “PLUTARCO ELIAS CALLES, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, a sus
habitantes, sabed: Que en uso de la autorización concedida al Ejecutivo de la Unión por Decreto de 7 de
enero de 1926 he tenido a bien expedir la siguiente
CAPÍTULO I
Disposiciones Generales
Artículo 1.- La presente Ley tiene por objeto preservar la disciplina militar como principio de orden y
obediencia que regula la conducta de los individuos que integran el Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos.
Sus disposiciones son de observancia obligatoria para todos los militares que integran el Ejército y
Fuerza Aérea Mexicanos de conformidad con su Ley Orgánica.
Artículo 1 Bis.- El servicio de las armas exige que el militar lleve el cumplimiento del deber hasta el
sacrificio y que anteponga al interés personal, el respeto a la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos, la soberanía de la Nación, la lealtad a las instituciones y el honor del Ejército y Fuerza Aérea
Mexicanos.
Artículo 2o.- El militar debe observar buen comportamiento, para que el pueblo deposite su confianza
en el Ejército y Fuerza Aérea y los considere como la salvaguarda de sus derechos.
Artículo 3o.- La disciplina en el Ejército y Fuerza Aérea es la norma a que los militares deben ajustar
su conducta; tiene como bases la obediencia, y un alto concepto del honor, de la justicia y de la moral,
y por objeto, el fiel y exacto cumplimiento de los deberes que prescriben las leyes y reglamentos
militares.
Artículo 3 Bis.- La disciplina es la base fundamental del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos, los cuales
existen primordialmente para defender los intereses de la Patria y preservar su vida institucional.
Artículo 4o.- La disciplina exige respeto y consideraciones mutuas entre el superior y el subalterno, la
infracción de esta norma de conducta se castigará de conformidad con las leyes y reglamentos
militares.
CAPÍTULO II
Principios Generales de Disciplina Militar
Artículo 5o.- El militar debe proceder de un modo legal, justo y enérgico en el cumplimiento de sus
obligaciones, a fin de obtener la estimación y obediencia de sus subalternos. Es deber del superior
educar y dirigir a los individuos que la Nación pone bajo su mando.
Artículo 6.- En caso de extrema necesidad en actos del servicio, el superior podrá servirse de sus
armas o de la fuerza a su mando para obtener obediencia a sus órdenes o mantener la disciplina.
Artículo 7o.- El superior será responsable del orden en las tropas que tuviere a su mando, así como
del cumplimiento de las obligaciones del servicio, sin que pueda disculparse en ningún caso con la
omisión y descuido de sus subalternos.
Artículo 8o.- Todo militar que mande tropas, inspirará en ellas la satisfacción de cumplir con las leyes,
reglamentos y órdenes emanadas de la superioridad; no propalará ni permitirá que se propalen
murmuraciones, quejas o descontentos que impidan el cumplimiento de las obligaciones o que
depriman el ánimo de sus subalternos.
Artículo 9o.- El militar que manifieste al superior el mal estado en que se encuentran sus tropas,
deberán hacerlo con discreción, exponiendo sin exagerar, las circunstancias en que se hallan, a fin de
que se provea lo necesario.
Artículo 10.- Para que el militar obtenga la confianza y estimación de sus superiores y en su caso las
recompensas, deberá demostrar aptitud, buena conducta, amor a la carrera, celo en el cumplimiento
de su deber y respeto para su persona y para la de los demás.
Artículo 11.- El militar se abstendrá de murmurar con motivo de las disposiciones superiores o de las
obligaciones que le impone el servicio.
Artículo 12.- El militar no deberá elevar quejas infundadas, hacer públicas falsas imputaciones o
cometer indiscreciones respecto de los actos del servicio.
Artículo 13.- El militar aceptará dignamente y con satisfacción las obligaciones que le imponga su
servicio, sin oponer dificultades, pero cuando menoscabe su jerarquía militar, tendrá derecho de
representar ante la superioridad.
Artículo 14.- Queda estrictamente prohibido al militar dar órdenes cuya ejecución constituya un delito;
el militar que las expida y el subalterno que las cumpla, serán responsables conforme al Código de
Justicia Militar.
Artículo 15.- Debe entenderse por actos del servicio, los prescritos por las leyes, reglamentos y
disposiciones de observancia general que dicte la Superioridad.
Artículo 16.- En actos del servicio, el militar no podrá hacerse representar por apoderado. Tampoco
deberá elevar peticiones en grupo, ni solicitud tendiente a contrariar o retardar órdenes del servicio.
Artículo 17.- Queda estrictamente prohibido al militar en servicio activo, inmiscuirse en asuntos
políticos, directa o indirectamente, salvo aquel que disfrute de licencia que así se lo permita en
términos de lo dispuesto por las leyes; así como pertenecer al estado eclesiástico o desempeñarse
como ministro de cualquier culto religioso, sin que por ello pierda los derechos que le otorga la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
Artículo 18.- El militar está obligado a saludar a sus superiores y a los de su misma jerarquía,
conforme se prescriben los reglamentos, así como a corresponder el saludo de sus subalternos.
Artículo 19.- En un acto oficial, donde estuviere un militar y se presentare otro de mayor jerarquía, le
cederá el asiento o lugar preeminente. Esta formalidad no tendrá lugar, en los Tribunales Militares.
Artículo 20.- El comandante de las tropas que arribe a una ciudad o lugar en que no hubiere autoridad
militar superior, hará una visita de cortesía a las autoridades civiles.
Artículo 21.- El militar debe comportarse con el más alto grado de cortesía y educación, guardando la
compostura que corresponde a su dignidad y la marcialidad que debe ostentar como miembro del
Ejército y Fuerza Aérea.
Artículo 22.- El militar prestará, siempre que le sea posible, su ayuda moral y material a sus
subalternos y compañeros que la necesiten, pues no debe olvidar nunca que la solidaridad y ayuda
mutua facilitan la vida en común y el cumplimiento de los deberes militares, constituyendo el espíritu
de cuerpo, sentimiento de las colectividades que todos los militares tienen el deber de fomentar.
Artículo 23.- El militar que porte uniforme se abstendrá de entrar a centros de vicio y de prostitución,
salvo que estén realizando actos del servicio.
Artículo 24.- Los militares rehusarán todo compromiso que implique deshonor o falta de disciplina, y
no darán su palabra de honor si no pueden cumplir lo que ofrecen.
Artículo 24 Bis.- El militar, atendiendo a su honor y principios, debe obrar con equidad y justicia, ser
ejemplo de puntualidad y preocuparse por cumplir con lo ordenado, anteponiendo su iniciativa e
inteligencia.
CAPÍTULO III
Correctivos Disciplinarios
Artículo 24 Ter.- Correctivo disciplinario es la medida coercitiva que se impone a todo militar del
Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos, por haber infringido las leyes o reglamentos militares, siempre y
cuando no constituyan un delito.
Artículo 24 Quáter.- Los correctivos disciplinarios se clasifican en:
I.- Amonestación;
II.- Arresto, y
III.- Cambio de unidad, dependencia, instalación o comisión en observación de su conducta,
determinado por el Consejo de Honor.
Artículo 25.- El arresto es la reclusión que sufre un militar en el interior de las unidades, dependencias
o instalaciones militares y puede ser impuesto con o sin perjuicio del servicio. En el primer caso, sólo
podrán desempeñarse aquellos servicios que no requieran salir del alojamiento, por estar el militar a
disposición de su Comandante o Jefe de la Unidad, Dependencia o Instalación.
Artículo 26.- Si el que impone el correctivo no tiene bajo su mando directo la tropa a que pertenece el
que comete la falta, ordenará el arresto y dará cuenta a la autoridad militar correspondiente, siendo
ésta quien fijará la duración del castigo, teniendo en consideración la jerarquía de quien lo impuso, la
falta cometida y los antecedentes del subalterno.
Artículo 28.- Toda orden de arresto deberá darse por escrito. En caso de que un militar se vea
precisado a imponerlo por orden verbal, surtirá efectos de inmediato, pero dicha orden deberá ser
ratificada por escrito dentro de las 24 horas siguientes, anotando el motivo y fundamento de la misma,
así como la hora; en caso de que no se ratifique, la orden quedará sin efecto.
Artículo 29.- El que impida el cumplimiento de un arresto, el que permita que se quebrante, así como
el que no lo cumpla, serán sancionados de acuerdo a lo dispuesto en el Código de Justicia Militar.
Artículo 31.- El militar que ejerce Superioridad jerárquica o de cargo, podrá imponer correctivos
disciplinarios.
“Superioridad jerárquica” es la que corresponde a la dignidad militar que representa el grado, con
arreglo a la escala del Ejército y Fuerza Aérea.
Superioridad de cargo es la inherente a la comisión que desempeña un militar, por razón de sus
funciones, y de la autoridad de que está investido.
Artículo 32.- Tienen facultad para imponer arrestos a sus subalternos en jerarquía o cargo, los
Generales, Jefes, Oficiales y clases.
Los Generales, Jefes, Oficiales y Tropa que no tengan destino fijo y se encuentren en disponibilidad,
cumplirán los arrestos que se les impongan en cualquiera de los recintos militares señalados en el
artículo 25 de esta Ley.
Los militares en situación de retiro cumplirán el arresto en la instalación militar más cercana a su
domicilio.
El Secretario de la Defensa Nacional tendrá facultad para amonestar, así como para imponer y graduar
arrestos a los Generales, Jefes, Oficiales y Tropa, hasta por quince días.
Artículo 33 Bis.- Tienen facultad para graduar arrestos:
a) Los Comandantes del Ejército y la Fuerza Aérea, los Comandantes de Mandos Territoriales, de
Unidades y Organismos Circunstanciales;
b) Los Directores Generales de las Armas y Servicios, y
c) Los Directores y Jefes de Dependencias e Instalaciones.
En ausencia de los anteriores, la facultad recaerá en quien los suceda en el mando o cargo.
Artículo 33 Ter.- Todo militar facultado para graduar arrestos tendrá en cuenta, al hacerlo, que sea
proporcional a la falta cometida, a la jerarquía, al cargo, a los antecedentes del infractor, a las
circunstancias, al grado que ostente y al cargo de quien lo impuso. Cuando a juicio del que deba
graduar el correctivo, la gravedad de la falta merezca la imposición de un arresto superior al máximo
que le sea permitido aplicar, dará cuenta a la autoridad facultada para que sea ella quien lo gradúe. El
militar facultado para graduar arrestos, podrá dejarlos sin efecto o sustituirlos por amonestación.
Artículo 33 Quáter.- El que haya recibido orden de arresto, deberá comunicar al superior de quien
dependa así como al que se la impuso, el inicio y término de su cumplimiento. Los Generales, Jefes y
Oficiales lo harán por escrito y la Tropa de forma verbal.
Artículo 33 Quinquies.- El militar que esté cumpliendo un arresto y se haga acreedor a otro,
empezará a cumplir este último desde el momento en que se le comunique.
CAPÍTULO IV
Consejo de Honor
Artículo 34.- El Consejo de Honor se establecerá en las unidades y dependencias del Ejército y Fuerza
Aérea; se constituirá con un presidente y cuatro vocales en las unidades y con un presidente y dos
vocales en las dependencias, conforme al Reglamento respectivo.
I.- Acordar las notas que hayan de ponerse en las Hojas de Servicios de los Oficiales, y en el
Memorial de Servicios de los individuos de tropa.
II.- Dictaminar sobre los castigos correccionales que deban imponerse desde Capitán 1o. hasta el
Soldado, por faltas, cuyo conocimiento sea de la competencia de este Consejo.
III.- Acordar se solicite la baja del Ejército y Fuerza Aérea por determinación de mala conducta, para el
personal de Tropa y de los militares de la clase de auxiliar, y
IV.- Turnar al Ministerio Público, las constancias respectivas en los casos en que determine que es
competencia de los tribunales correspondientes.
En caso de la fracción III se otorgará al militar un plazo de quince días naturales para que manifieste
lo que su interés convenga.
Artículo 37.- Los castigos correccionales a que se refiere la fracción II del artículo anterior son:
I.- Para las clases y soldados, el cambio de unidad, dependencia e instalación o el arresto hasta por
quince días en prisión militar, y
II.- Para los Oficiales, el cambio de unidad, dependencia, instalación, comisión o el arresto hasta por
quince días en prisión militar.
Artículo 40.- El Consejo de Honor, emplazará al militar de cuya conducta va a conocer para hacerle
saber la causa por que se le juzga y oír sus descargos, a fin de que se le imparta estricta justicia.
Artículo 41.- Los miembros de un Consejo de Honor, serán responsables, conforme al Código de
Justicia Militar, de las arbitrariedades o abusos que cometieren en el ejercicio de sus funciones.
CAPÍTULO V
Prevenciones Generales
Artículo 42.- El militar que tenga alguna queja en relación con las disposiciones superiores o las
obligaciones que le impone el servicio, podrá acudir ante el superior inmediato para la solución de sus
demandas y, en caso de no ser debidamente atendido, podrá llegar por rigurosa escala, hasta el
Presidente de la República, si es necesario.
Artículo 43.- Todo militar que infrinja la presente Ley, así como algún precepto reglamentario, se hará
acreedor a un correctivo disciplinario, de acuerdo con su jerarquía en el Ejército y Fuerza Aérea y, si la
magnitud de su falta constituye un delito, quedará sujeto a lo dispuesto por el Código de Justicia Militar.
TRANSITORIOS
Artículo Unico.- Desde la promulgación de la presente, quedan derogadas todas las leyes y
disposiciones que a ella se opongan. Por tanto, mando se imprima, publique, circule y se le dé el debido
cumplimiento. Dada en el Palacio del Poder Ejecutivo Federal, en México, a los once días del mes de
marzo de mil novecientos veintiséis.- P. Elías Calles.-Rúbrica.- El Subsecretario Encargado del
Despacho de Guerra y Marina, M. Piña.- Rúbrica.- Al C. Ing. Adalberto Tejeda, Secretario del Estado y
del Despacho de Gobernación.- Presente.
TRANSITORIOS
ARTICULO 1°.- Se derogan los artículos 4° de la Ordenanza General del Ejército de fecha 11 de
diciembre de 1911, 38 de la Ley de Disciplina del Ejército y Armada Nacionales de 11 de marzo de 1926
y 6° de la Ley Orgánica del Ejército y Armada Nacionales de la citada fecha de 11 de marzo de 1926, en
cuanto se opongan a esta Ley.
ARTICULO 2°.- Los militares que tengan más de seis años de estar separados del Ejército por virtud de
licencia ilimitada, gozarán de un plazo de seis meses para manifestar su deseo de reingresar al mismo,
a fin de no quedar comprendidos en las disposiciones del artículo 5°; pero no podrán usar de esta
prerrogativa los militares que se encuentren en los casos a que se refiere el artículo 8°.
ARTICULO 3°.- La presente ley comenzará a regir desde la fecha de su promulgación.- J. Jesús
Delgado, S. V. P.- A. S. Rodríguez, S. P. S.- Gilberto Fabila, D. P.- Andrés H. Peralta, D. S.-
Rúbricas.”
TRANSITORIOS
PRIMERO.- El presente Decreto entrará en vigor al día siguiente de su publicación en el Diario Oficial
de la Federación.
ÚNICO: Se reforman la denominación de los Capítulos I, II y III; así como los artículos 1; 6; 11; 12; 13;
16; 21; 22; 23; 25; 28; 31, primer párrafo; 32; 33; 34; 35, fracciones II y IV; 36, fracción III y 37; se
adicionan los Capítulos IV y V; así como los artículos 1 Bis; 3 Bis; 24 Bis; 24 Ter; 24 Quáter; 24
Quinquies; 33 Bis; 33 Ter; 33 Quáter; 33 Quinquies; 36, último párrafo; 42 y 43; y se derogan los
artículos 27 y 30 de la Ley de Disciplina del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos, para quedar como
sigue:
TRANSITORIOS
Artículo Primero.- El presente Decreto entrará en vigor al día siguiente de su publicación en el Diario
Oficial de la Federación.
Artículo Segundo.- Se derogan todas las disposiciones legales, reglamentarias y administrativas que
se opongan a este Decreto.
TITULO I
DEBERES COMUNES A TODOS LOS MILITARES.
CAPITULO I
Disciplina
ARTÍCULO 1. El interés del servicio exige que la disciplina sea firme, pero al mismo tiempo razonada.
Todo rigor innecesario, todo castigo no determinado por las leyes o reglamentos que sea susceptible de
producir un sentimiento contrario al del cumplimiento del deber, toda palabra, todo acto, todo ademán
ofensivos, así como las exigencias que sobrepasen las necesidades o conveniencias del servicio y en
general todo lo que constituya una extralimitación por parte del superior hacia sus subalternos, están
estrictamente prohibidos y serán severamente castigados.
ARTÍCULO 2. El principio vital de la disciplina es el deber de obediencia. Todo militar debe tener
presente que tan noble es mandar como obedecer y que mandará mejor quien mejor sepa obedecer.
ARTÍCULO 3. Las órdenes deber (sic) ser cumplidas con exactitud e inteligencia, sin demoras ni
murmuraciones; el que las recibe, sólo podrá pedir le sean aclaradas, cuando le parezcan confusas, o
que se le den por escrito cuando por su índole así lo ameriten. Se abstendrá de emitir cualquier opinión,
salvo el caso de hacer aclaraciones respetuosas. Para no entorpecer la iniciativa del inferior, las
órdenes sólo expresarán, generalmente, el objeto por alcanzar, sin entrar en detalles de ejecución.
ARTÍCULO 4. Queda prohibido a los militares, cualquiera que sea su jerarquía, dar órdenes que sean
contrarias a las leyes y reglamentos, que lastimen la dignidad o decoro de sus inferiores, o que
constituyan un delito. En este último caso el superior que las da y el inferior que las ejecuta, serán
responsables conforme al Código de Justicia Militar.
ARTÍCULO 5. La subordinación debe ser rigurosamente mantenida entre grado y grado de la jerarquía
militar; la exacta observancia de las reglas que la garantizan, mantendrá a cada uno dentro del límite
justo de sus derechos y deberes.
ARTÍCULO 6. Entre individuos de igual grado, puede existir también la subordinación, siempre que
alguno de ellos esté investido de un mando especial. Esta regla tiene lugar principalmente cuando un
militar desempeña un mando interino o accidental.
ARTÍCULO 7. El ejercicio normal del mando exige, de parte de todo militar, un conocimiento perfecto
de sus deberes y derechos; manteniéndose constantemente dentro del espíritu de las prescripciones
reglamentarias, ningún militar que lo ejerza debe vacilar en tomar la iniciativa, y aceptar las
responsabilidades de su empleo.
ARTÍCULO 8. Todo militar con mando deberá conocer a sus subordinados: su mentalidad, su
procedencia, sus aptitudes, su salud, sus cualidades y defectos.
ARTÍCULO 9. Los militares tienen obligación de desempeñar las comisiones del servicio que se les
nombre de acuerdo con sus empleos o las funciones que desempeñen en el Ejército.
ARTÍCULO 10. Para que no ignoren las responsabilidades en que incurren si llegan a cometer alguna
omisión, falta o delito, deberán conocer con minuciosidad las leyes militares y reglamentos que se
relacionen con su situación en el Ejército.
ARTÍCULO 11. Se prohíbe a los militares, bajo severo castigo, toda conversación que manifieste
tibieza en el servicio o desagrado por la fatiga que exige su obligación.
ARTÍCULO 12. Aceptarán dignamente y con satisfacción las obligaciones que les imponga su servicio
en el Ejército, prestando, siempre que les sea posible, su ayuda moral y material a sus inferiores y
compañeros que la necesiten, pues no deben olvidar nunca que la solidaridad y ayuda mutua, facilitan
la vida en común y el cumplimiento de los deberes militares, constituyendo el espíritu de cuerpo,
sentimiento de las colectividades que todos los militares tienen el deber de fomentar.
ARTÍCULO 13. Todo militar hará por los conductos regulares, comenzando por su inmediato superior,
las solicitudes que eleve y sólo podrá salvarlos, cuando se trate de asuntos ajenos al servicio o quejas
contra algún superior; en este caso, ocurrirá al inmediato superior de quien le haya inferido el agravio o
de quien no haya atendido su queja y aún tiene derecho de acudir hasta el Presidente de la República.
ARTÍCULO 14. Los superiores tienen obligación de cumplir exactamente y hacer cumplir a sus
inferiores, las órdenes que hayan recibido, no pudiendo disculparse en modo alguno con la omisión o
descuido de éstos, en la inteligencia de que por el disimulo, recaerá en ellos la responsabilidad.
ARTÍCULO 15. Todo militar que dé una orden, tiene el deber de exigir que se cumpla, y los oficiales y
las clases inferiores el de vigilar su ejecución; tolerar que una orden no sea ejecutada, es una falta de
firmeza, y ponerse en el caso de nulificarla sin motivo, es prueba de debilidad y de poco carácter,
ambas cosas son contrarias a la disciplina.
ARTÍCULO 16. Todo militar que se exprese mal de sus superiores en cualquier forma, será
severamente castigado. Si tuviere queja de ellos, la producirá a quien la pudiere remediar y por ningún
motivo dará mal ejemplo con sus murmuraciones.
ARTÍCULO 17. Cuando el militar eleve quejas infundadas, haga públicas falsas imputaciones contra
sus superiores o cometa indiscreciones en asuntos del servicio, será castigado con arreglo a lo prescrito
por el Código de Justicia Militar.
ARTÍCULO 18. Usarán su vestuario en la forma que previene el Reglamento de Uniformes y Divisas,
sin mezclar las prendas de los diferentes uniformes entre sí ni con las de paisano, debiendo
conservarlas siempre limpias y sin roturas.
ARTÍCULO 19. Para demostrar con su porte, aire marcial y buenas maneras, el espíritu de dignidad
que debe distinguir a todos los miembros del Ejército, tienen obligación estricta de presentarse siempre
perfectamente aseados, tanto en su persona como en su vestuario, armas y equipo; usarán el cabello
corto, la barba rasurada y sin patillas. Cuando transiten en la vía pública mantendrán la cabeza
erguida, no se desabotonarán la guerrera, no leerán ni llevarán las manos metidas en los bolsillos.
Jamás producirán escándalo, ya sea hablando en voz alta para llamar la atención, profiriendo palabras
obscenas o insolencias, o cometiendo actos que puedan provocar el desprecio a su persona.
ARTÍCULO 20. No podrán tomar parte en espectáculos públicos, salvo los deportivos y culturales y con
la autorización del Jefe de quien dependan.
ARTÍCULO 22. Todos los miembros del Ejército cualesquiera que sea su jerarquía o situación, tendrán
obligación de estudiar constantemente para estar en condiciones de poder desempeñar con toda
eficiencia, la misión que les corresponda.
ARTÍCULO 23. Fuera de los casos de maniobras o ejercicios en el campo, jamás se sentarán en el
suelo, y en todas la ocasiones de su vida, hasta en los actos más familiares, procurarán no cometer
acción alguna que pueda traducirse en desprestigio del Ejército, en desdoro de su corporación o que
cause menosprecio a su persona.
ARTÍCULO 24. (LEALTAD) Una de las atenciones a que deben dar preferencia bajo su más estricta
responsabilidad, es no dejar de dar curso por ningún motivo ni pretexto, a las solicitudes que por los
conductos debidos lleguen hasta ellos, para no perjudicar en lo más mínimo los intereses de los que les
están subordinados.
ARTÍCULO 25. Toda instancia que hubiere sido denegada por la Superioridad, no podrá repetirse sino
después de que haya desaparecido la causa de motivó la denegación.
ARTÍCULO 26. Por ningún motivo manifestarán en sus conversaciones repugnancia en obedecer las
órdenes superiores, no deberán censurarlas ni permitir que sus inferiores lo hagan aun cuando ellas
originen aumento de fatiga.
ARTÍCULO 27. Los militares tendrán obligación de certificar servicios de los individuos de su empleo y
de los de grado inferior, sin necesidad de autorización, cuando les consten personalmente los hechos a
que se refieren, y siempre bajo su responsabilidad.
ARTÍCULO 28. Queda prohibido a todo militar, desempeñar funciones de policía urbana o invadir las
funciones de ésta, debiendo prestar su contingente sólo en los casos especiales en que lo ordene la
Secretaría de Guerra. Cuando intervenga directamente, en caso de flagrante delito, de acuerdo con el
artículo 16 de la Constitución de la República, dicha intervención terminará desde el momento en que
un miembro de la policía u otra autoridad se presente. Tampoco deberá en modo alguno, impedir que
la policía ejerza su autoridad, funciones y consignas.
ARTÍCULO 30. Queda estrictamente prohibido desempeñar el servicio de otro, por retribución alguna o
convenio previo, sin que exista motivo legal poderoso que el superior calificará, pues el servicio militar
no debe ser motivo de comercio. Las causas para que un militar sea relevado del servicio que le
corresponde desempeñar son: enfermedad grave que le imposibilite, inutilidad pasajera o definitiva
para desempeñarlo; ser citado a diligencias judiciales u otros motivos a juicio del superior.
ARTÍCULO 31. Todos militares tienen el derecho de expresar sus ideas en los libros y artículos de
prensa, siempre que no se trate en ellos de asuntos políticos y religiosos o que afecten a la moral, la
disciplina o a los derechos de tercera persona. Podrán asimismo, de acuerdo con las prescripciones
constitucionales, profesar la creencia religiosa que más les agrade; pero queda prohibida su asistencia,
portando uniforme, a los templos o lugares donde se practiquen ceremonias religiosas de cualquier
índole.
ARTÍCULO 32. Los militares respetarán el ejercicio del derecho de petición de sus inferiores, siempre
que estos lo ejerzan en forma comedida y atenta. A toda petición deberá recaer un acuerdo de la
persona a quien se haya dirigido, la cual tiene obligación de comunicarlo en breve tiempo al solicitante.
ARTÍCULO 33. Queda prohibido a todo militar hacer descuentos en los haberes, salvo lo prevenido en
el artículo 65 de este Reglamento, hacer préstamos y efectuar todo acto de agio o de comercio con sus
inferiores, cualquiera que sea su origen e importe. Se recomienda a todos los Jefes y lo exige la
honradez que debe caracterizarlos, repriman con mano enérgica tales abusos, consignando a los
infractores a las autoridades competentes.
ARTÍCULO 34. Todo militar en servicio debe dar noticia de su domicilio particular al Jefe de quien
dependa, y en su defecto a la autoridad militar de la plaza en que resida.
ARTÍCULO 35. El militar tendrá profundo respeto a la justicia, consideración y deferencia a los
inferiores a quienes nunca hará observaciones, ni correcciones en presencia de inferiores, ni de
personas extrañas y guardará atención a los civiles.
ARTÍCULO 36. Queda estrictamente prohibido a los militares, cualquiera que sea la situación en que
encuentren en el Ejército, hacer presión moral o material con los individuos o ELEMENTOS a su
disposición para inclinar la opinión pública en determinado sentido y burlar de ese modo la efectividad
del voto y la libertad del sufragio. Los miembros del Ejército tienen todas las obligaciones, prerrogativas
y derechos que las leyes prescriben para los ciudadanos; de manera que el ejercicio de estos últimos
no tendrá más limitaciones que las mismas leyes señalen o cuando se afecte la subordinación y
disciplina o tienda a contrariar las órdenes del servicio, sea en tiempo de paz o en campaña.
ARTÍCULO 37. No se permite a los militares aceptar obsequios de sus inferiores. Se evitará por
consiguiente, que promuevan o colecten suscripciones con ese objeto, sin que por esto se eviten las
atenciones sociales y de urbanidad que mutuamente se merecen.
ARTÍCULO 38. Cuando en el momento de recibir órdenes para ejecutar una operación, no se
encuentre a la cabeza de la fuerza el superior que la deba mandar, el que le siga en categoría tomará
desde luego las medidas necesarias para proceder a cumplirlas.
ARTÍCULO 39. Cuando a algún militar se le marque el ¡ALTO! ¡QUIEN VIVE! por un centinela, se
detendrá y contestará: ¡MÉXICO!, el número de su Corporación o dependencia en que sirva; en
cualquier otro caso contestará su grado y tendrá obligación de identificarse ampliamente, para cuyo
efecto los Generales, Jefes y Oficiales portarán constantemente su tarjeta de identificación o cartera de
identidad expedida por la Secretaría de Guerra y los individuos de tropa usarán, en igual forma, otra
expedida por la Comandancia de su corporación o dependencia.
ARTÍCULO 40. El que tenga mando y sea responsable de un puesto militar, cuidará de que se cumplan
todas las órdenes y disposiciones; en caso de ser atacado se defenderá hasta el último momento para
dejar bien puesto el honor de las armas. Al frente del enemigo procurará siempre infundir a sus
inferiores el ánimo y entusiasmo necesarios para obtener la VICTORIA, evitando o reprimiendo
duramente las conversaciones que puedan dar lugar a la desmoralización.
CAPITULO II
Ética militar
ARTÍCULO 41. El militar que ocupa un lugar en el escalafón del ejército y recibe como retribución un
sueldo de la nación, tiene la obligación estricta de poner toda su voluntad, toda su inteligencia y todo
su esfuerzo, al servicio del país.
ARTÍCULO 42. El militar podrá pedir su baja del Ejército cuando no esté conforme con la orientación
que el Supremo Gobierno dé a la política del país, pero de ninguna manera mientras esté en servicio,
dará mal ejemplo con sus murmuraciones exteriorizando su disgusto; en este caso será severamente
castigado.
ARTÍCULO 43. Los miembros del Ejército, sin excepción, tienen el deber de rehusar todo compromiso
que implique deshonor, falta de disciplina o menoscabo de la reputación del Ejército y no empeñarán
jamás su palabra de honor, cuando no tengan la seguridad absoluta de poder cumplirla. La palabra de
honor debe ser inmaculada para todo militar que sepa respetarse y respetar a la Institución a que
pertenece.
ARTÍCULO 44. El honor de las familias debe merecer el más profundo respeto para los militares,
quienes están obligados a respetarlas, tanto como quisieran que se respetara la propia. Si es falta
grave de moral y de honradez atentar contra las familias de los civiles, mayor gravedad reviste cuando
se trate de la de un compañero; teniendo las agravantes de la falta de consideración, si se trata de un
superior, y las de la COBARDÍA Y BAJEZA si se trata de la de un inferior.
ARTÍCULO 45. Todo militar tiene la obligación imprescindible de prestar su contingente personal en
ayuda de los miembros del Ejército, cuando se vean comprometidos, cualquiera que sea la situación en
que se encuentre, aun cuando no les conozcan personalmente. Esto no implica en modo alguno, que
dicha ayuda se extienda al caso en que se trate de fomentar o encubrir alguna falta o delito que
cometa a (sic) pretenda cometer el que necesite el auxilio.
ARTÍCULO 46. El militar que tenga conocimiento de que se intenta algo contra los intereses de la
Patria o del Ejército, tiene la estricta obligación de dar parte de ello a sus inmediatos superiores, y si
éstos no dan la importancia debida a sus informaciones, podrá dirigirse a los inmediatos superiores de
los primeros; debiendo insistir en sus avisos hasta que tenga conocimiento de que se han iniciado las
gestiones de la Superioridad para evitarlo. El que por indolencia, apatía o falta de patriotismo oculte a
sabiendas informes de esta naturaleza, será consignado como cómplice del delito inicial y castigado
conforme al Código de Justicia Militar.
CAPITULO III
Correctivos disciplinarios
ARTÍCULO 47. Todo el que infrinja un precepto reglamentario, se hará acreedor a una sanción
disciplinaria, de acuerdo con su jerarquía en el Ejército y la magnitud de su falta. Si ésta constituye un
delito, que dará sujeto al proceso correspondiente, de acuerdo con el Código de Justicia Militar. La
Superioridad tiene, entre otras características, la facultad de corregir, y por lo tanto, el que la ejerce,
jerárquica o de cargo, tendrá derecho a imponer correctivos disciplinarios.
ARTÍCULO 48. Se entiende por correctivos disciplinarios, las sanciones que se imponen a los militares
por infracciones que no constituyan un delito.
ARTÍCULO 49. Los correctivos disciplinarios son:
I. AMONESTACIÓN;
II. ARRESTO, y
III. CAMBIO DE CUERPO O DEPENDENCIA.
Queda estrictamente prohibida la represión, que por ser afrentosa y degradante, es contraria a la
dignidad militar.
ARTÍCULO 50. La amonestación es el acto por el cual el superior advierte al inferior la omisión o
defecto en el cumplimiento de sus deberes, invitándolo a corregirse, a fin de que no incurra en falta y
se haga acreedor a un arresto. La amonestación puede hacerse de palabra o por escrito. En ambos
casos, la harán de manera que ningún individuo de menor categoría a la del aludido se aperciba de ella,
procurando observar en estos casos la discreción que les exige la disciplina. El arresto es la reclusión
que sufre un militar por un término de 24 horas a 15 días en su alojamiento, cuartel o en las guardias
de prevención; entendiéndose por alojamiento la oficina o dependencia militar donde presten sus
servicios lo interesados.
ARTÍCULO 51. Tienen facultad para imponer arrestos a sus inferiores en jerarquía o cargo, en los
límites fijados en el artículo 53: los generales, jefes, oficiales y clases.
Los Generales, Jefes, Oficiales e individuos de tropas que no tengan destinación fija y se encuentren en
disponibilidad, cumplirán los arrestos que se les impongan en cualquiera de los recintos militares antes
señalados.
Estos arrestos pueden ser impuestos con o sin perjuicio del servicio.
En el primer caso, sólo podrán desempeñarse aquellos que no requieran salir del alojamiento, y en el
segundo, saldrán únicamente en asuntos del servicio con autorización del Comandante o Jefe de la
dependencia.
El Secretario, Subsecretario y Oficial Mayor, tendrán facultades para imponer y graduar arrestos a los
generales, jefes, oficiales e individuos de tropa, hasta por 15 días.
ARTÍCULO 54. Cuando el que imponga el arresto no esté facultado para graduarlo, de acuerdo con el
artículo 52, dará la orden de arresto comunicándola al superior de quien dependa el arrestado o a la
autoridad correspondiente, informándole de las causas que lo motivaron, para que lo gradué.
ARTÍCULO 55. Todo militar facultado para graduar arrestos tendrá muy en cuenta, al hacerlo, que sea
proporcional a la falta cometida, a la jerarquía, a los antecedentes de los infractores y a las
circunstancias.
Cuando a juicio del que deba graduar el castigo, la gravedad de la falta merezca la imposición de un
arresto superior al máximo, que le sea permitido aplicar, dará cuenta a la autoridad capacitada para
que sea ella quien lo gradúe.
ARTÍCULO 56. Los arrestos en las Prisiones Militares, sólo se cumplirán mediante autorización
concedida por los Comandantes de Zona o de Guarnición y siempre que se trate de resoluciones
tomadas por los Consejos de Honor.
ARTÍCULO 57. Con excepción de las clases, quienes podrán darlas verbalmente, toda orden de arresto
deberá darse por escrito; en caso de que el que la da se vea obligado a comunicarla verbalmente, la
ratificará por escrito a la mayor brevedad, anotando el motivo.
ARTÍCULO 58. El que hubiere recibido orden de arresto, deberá comunicar al superior de quien
dependa así como al que se la dio, haberse presentado a cumplirla, e igual formalidad observará al
terminarlo. Los generales, jefes y oficiales lo harán por escrito y la tropa de palabra.
ARTÍCULO 59. El que impida el cumplimiento de un arresto, el que permita que se quebrante, así
como el que no lo cumpla, deberá ser consignado de acuerdo con el Código de Justicia Militar.
ARTÍCULO 61. Las amonestaciones no se harán figurar en los expedientes de los militares, pero sí los
arrestos con anotación de las causas que los hayan motivado, su duración y lugares donde fueron
cumplidos.
ARTÍCULO 62. Las solicitudes de cambio de Cuerpo o Dependencia, sólo podrán hacerla los Consejos
de Honor, por ser de su competencia.
ARTÍCULO 63. Los superiores tratarán de hacerse querer de sus subalternos, y nunca establecerán la
disciplina a base de temor.
Hay algo más noble que castigar, en la elevada misión que la Nación les ha encomendado al
concederles las diversas jerarquías como es educar, instruir y perfeccionar a sus inferiores, previendo
las faltas en vez de esperar a que se consumen para castigarlas; así como fomentar entre ellos la
fraternidad, el compañerismo y el espíritu de sacrificio que el soldado mexicano tiene latentes y que
hay que desarrollar y estimular.
TITULO II
DEBERES SEGÚN LA JERARQUIA
CAPITULO I
Del personal de tropa
a) Del soldado
ARTÍCULO 64. Un ciudadano ingresará al Ejército, previa solicitud verbal o escrita y debidamente
enterado del compromiso que contrae con la Nación y de las obligaciones y derechos que con este
hecho adquiere; firmará un contrato donde estará especificada su filiación y circunstancias personales
de acuerdo con las formalidades que previenen las disposiciones legales.
ARTÍCULO 65. Desde que justifique su alta en la Oficina de Hacienda correspondiente, tendrá derecho
a percibir vestuario y equipo, así como el haber íntegro que le asigne el Presupuesto de Egresos
vigente, salvo el caso de extravío de prendas, en que quedará sujeto a un descuento que nunca
excederá de la cuarta parte de su haber. Estos descuentos sólo podrán hacerse por la Pagaduría y
previas órdenes de la Secretaría de Guerra.
ARTÍCULO 66. Reconocerá como superiores a todos los generales, jefes, oficiales, sargentos y cabos
del Ejército y a sus equivalentes en la Armada, a quienes tendrá obligación de respetar y obedecer en
cuanto se refiere a la disciplina y cumplirá con exactitud las órdenes de aquellos de quienes dependa
directamente, relativas al servicio.
b) Del cabo
ARTÍCULO 67. El Cabo, como inmediato superior del Soldado, tendrá obligación de darle ejemplo con
su conducta, amor al servicio y seriedad con que deben tratarse todos los asuntos militares. Es el
primer escalón de la jerarquía, y de su fiel y leal desempeño dependerá su mejoramiento para lograr los
grados que le siguen en la escala jerárquica.
ARTÍCULO 68. Deberá conocer las Leyes y Reglamentos, en la parte que le corresponda; las
obligaciones del Soldado, Cabo, Sargento Segundo y Sargento Primero.
ARTÍCULO 69. Tratará a sus inferiores con afabilidad y los hará cumplir sus órdenes, así como las que
reciba de sus superiores. No los tuteará, ni permitirá que ellos lo tuteen en actos del servicio, jamás los
llamará por apodos y en su trato será siempre digno, para conservar así la subordinación y mantener su
autoridad.
ARTÍCULO 70. Cuidará que los soldados a sus órdenes sepan desempeñar sus obligaciones; les
enseñará a vestir con propiedad; les enterará de que la subordinación, el valor y prontitud en el
servicio, son cualidades que debe poseer y que constituyen el verdadero espíritu de la profesión.
ARTÍCULO 71. No tolerará entre sus inferiores, murmuraciones contra el servicio o conversaciones
poco respetuosas acerca de sus superiores, y si disimulare alguna falta o no diere parte de ella, será
castigado severamente.
ARTÍCULO 72. El Sargento Segundo estará en todo subordinado al Sargento Primero. Conocerá las
Leyes y los Reglamentos en la parte relativa a su empleo y sus propias obligaciones, así como las de
sus inferiores y las de los superiores hasta el Teniente.
ARTÍCULO 73. No impedirá ni entorpecerá el ejercicio de las funciones de los Cabos, ni los maltratará
de palabra u otra manera, pero tendrá obligaciones de imponerles los correctivos necesarios cuando
cometieren alguna falta. Dando parte en seguida a su inmediato superior, para que él lo haga del
conocimiento del Comandante de la Unidad o Dependencia, quien, calificando la falta, dispondrá lo que
corresponda.
ARTÍCULO 74. El Sargento Segundo observará con sus subalternos un trato afable y digno, no usara
familiaridades que relajen la disciplina; se hará respetar y obedecer y exigirá esmerado aseo en sus
inferiores, para que en todos los actos del servicio, su presentación sea correcta.
ARTÍCULO 75. Será exacto en el cumplimiento de sus deberes para poder exigir lo mismo a sus
inferiores, y será también responsable de las deficiencias que hubiere en los hombres a sus órdenes,
debiendo ejercer una vigilancia absoluta en que todo lo que a ellos concierne.
ARTÍCULO 76. El Sargento Primero es, en la clase de tropa, el que tiene mayor mando y respetabilidad
y el más inmediato al Subteniente. Por lo mismo, debe vigilar con eficacia a los soldados, cabos y
sargentos segundos, haciéndoles cumplir todas las órdenes del servicio, que dicte, así como las de sus
superiores.
ARTÍCULO 77. Conocerá las obligaciones de los inferiores, y las de los superiores hasta el Teniente;
desempeñará las funciones del servicio que se le encomienden, sin entorpecer las de sus subalternos,
vigilando que en todas las circunstancias se mantenga el orden y la disciplina. Apoyará a sus inferiores
en las determinaciones que tomen, cuando sean justas; no los maltratará en forma alguna, y si
cometieren faltas, los arrestará dando aviso a su inmediato superior.
ARTÍCULO 78. El Sargento Primero que disimulare cualquier desorden, oyere conversaciones
indebidas o de trascendencia, contra la subordinación o disciplina y no contuviere o remediare
violentamente lo que pueda por sí, dando parte a su Jefe inmediato, Comandante de la Guardia o
superior que más pronto hallare, contraerá una grave responsabilidad por falta de cumplimiento a sus
deberes.
ARTÍCULO 79. Tendrá especial cuidado en atender las quejas de sus subalternos, remediando las que
estén a su alcance y transmitiendo al superior inmediato, sin modificarlas, las que no sean de su
incumbencia.
ARTÍCULO 80. El Sargento Primero no deberá limitarse al cumplimiento de su deber, sino que pondrá
de su parte todos los esfuerzos que estén a su alcance, dentro de su radio de acción, para mantener
siempre la buena reputación del Ejército, haciendo que todos sus subalternos observen un
comportamiento decoroso y digno en todas circunstancias.
CÓDIGO
DE
JUSTICIA
MILITAR.
CÓDIGO DE JUSTICIA MILITAR (D.O.F. 21-06-2018)
TITULO OCTAVO
Delitos contra la existencia y seguridad del ejército
CAPITULO I
Falsificación
Artículo 228.- Será castigado con la pena de tres años de prisión todo el que fraudulentamente y
con el objeto de obtener algún provecho para sí o para otro, o con el de causar algún perjuicio:
I.- Ponga una firma o rúbrica falsas, aunque sean imaginarias, o altere una verdadera, en algún
documento militar;
II.- aproveche indebidamente una firma o rúbrica en blanco, ajenas, extendiendo algún despacho,
patente, orden de pago o cualquiera otro documento relativo a la posición o servicios militares, suyos o
de otra persona;
III.- altere el texto de algún documento militar verdadero después de concluído y firmado, variando
en él nombres, empleos o grados, fechas, cantidades o cualquiera otra circunstancia o punto
substancial, ya sea añadiendo, enmendando o borrando, en todo o en parte, una o más palabras o
variando la puntuación;
IV.- expida o extienda testimonio o copia certificada supuestos de documentos militares que no
existan, o de los existentes que carezcan de los requisitos legales, suponiendo falsamente que los
tienen o agregando o suprimiendo en la copia, algo que importe una variación substancial, y
V.- se atribuya o atribuya a la persona a cuyo nombre extienda el documento, un nombre o una
investidura, calidad o circunstancia que no tenga y que sea necesaria para la validez del acto.
Artículo 229.- La pena señalada en el artículo anterior, se aplicará siempre que el que hubiere
infringido ese precepto, no llegare a hacer uso del documento falso o falsificado, pues si lo hiciere, la
pena será la de cuatro años de prisión; y si con el uso de ese documento se cometiere otro delito, se
observarán las reglas de acumulación.
Artículo 230.- También se impondrá la pena de tres años de prisión, al funcionario o empleado en
el fuero de guerra que, a sabiendas, consigne o haga consignar, en las averiguaciones o en los
procesos, hechos falsos, o que altere el texto de las actuaciones.
Artículo 231.- El que falsifique los sellos, timbres o marcas militares que se usen en la
correspondencia, libros, actas o documentos oficiales destinados a marcar el armamento, equipo,
vestuario u otros objetos pertenecientes al ejército, será castigado con la pena de cuatro años de
prisión. La misma pena se aplicará a los que, a sabiendas, hagan uso de dichos sellos, timbres o
marcas.
Artículo 232.- El que habiéndose proporcionado las marcas, timbres o sellos verdaderos,
destinados a los usos que indica el artículo anterior, los utilice de un modo fraudulento en perjuicio de
la nación y en beneficio propio o ajeno, o en perjuicio de otro, será castigado con la pena de seis años
de prisión.
Artículo 233.- El que a sabiendas haga uso de pesas o medidas falsas, para entregar o recibir los
objetos que tenga a su cargo, sufrirá la pena de cuatro años de prisión.
Artículo 234.- El que falsifique o adultere, o haga falsificar o adulterar los víveres, forrajes, líquidos,
medicinas u otras substancias confiadas a su guarda o vigilancia, o que conociendo su falsificación o
adulteración las distribuya o haga distribuir a la tropa, caballos, ganado de tiro o acémilas, será
castigado con la pena de cinco años de prisión.
Artículo 235.- Si el delito de que habla el artículo anterior, se perpetrare por otro que no sea el
guardián o encargado de los efectos a que este precepto se refiere, la pena aplicable será la de tres
años de prisión.
Artículo 236.- A los responsables de los delitos expresados en los cinco artículos precedentes, a
quienes deba imponerse la destitución como consecuencia de la pena privativa de libertad que les
corresponda, se les fijará para la inhabilitación otro tiempo igual al que deba durar la pena privativa de
libertad.
Artículo 237.- El que intencionalmente altere, cambie, destruya o modifique los diarios de bitácora,
navegación, o desviación del compás o cronómetros o libros de cargo, estudios científicos o relativos a
una navegación, o que dé un falso rumbo, u observaciones de situación distintas de las verdaderas,
será castigado con ocho meses de prisión, si no resultare daño. Si resultare éste, la pena será de tres
años de prisión, y si se perdiere el buque, se impondrá pena de treinta a sesenta años de prisión.
Artículo 238.- El que altere o cambie los planos o modelos de alguna construcción naval, o la
construcción misma, destinada al servicio de la Armada, sufrirá la pena de un año de prisión, y si por
esta causa se originare algún daño, la pena será de seis años.
CAPITULO II
Fraude, malversación y retención de haberes
I.- El que en las listas de Revista o cualquier otro documento militar haga aparecer una cantidad de
hombres, animales, haberes, jornales o forrajes mayor de la que justamente deba figurar, o algún
individuo que realmente no exista o que existiendo no prestase servicio;
II.- El que, en ejercicio de sus funciones o con miras interesadas, favorezca a un contratista o
proveedor en la contrata respectiva, presente cuentas o relaciones inexactas sobre gastos del servicio,
naturaleza, cantidad o calidad de los trabajos, mano de obra o provisiones destinadas al uso militar;
efectúe compras de estas últimas a precio mayor que el de plaza, o celebre otros contratos onerosos;
no dé cuenta oportunamente a la Secretaría de la Defensa Nacional o de Marina, según corresponda, de
los fondos que tuviere en su poder por economías de forrajes o gasto común; firme o autorice orden,
libramiento o cualquier otro documento de pago o de crédito extendido por los que se hallen a sus
órdenes y que difiera en cantidad de lo que arroje la liquidación o ajuste correspondiente; ordene o
haga consumos innecesarios de víveres, municiones, pertrechos, combustibles u otros efectos
destinados al servicio; cambie sin autorización las monedas o valores que hubiere recibido, por otros
distintos o que de cualquiera otra manera no especificada en este o en alguno de los demás preceptos
contenidos en el presente capítulo, alcance un lucro indebido, con perjuicio de los intereses del ejército
o de los individuos pertenecientes a él, valiéndose para ello del engaño o aprovechándose del error de
otra persona.
Artículo 240.- El jefe de corporación o de alguna otra dependencia del ejército, del detall, el
encargado del mando de la compañía, escuadrón o batería, y en la Marina los oficiales del cargo o
brigada en que apareciere cometido el delito consignado en la fracción I del artículo precedente, si no
debieren ser castigados conforme a ese precepto, lo serán por su omisión en la vigilancia que les está
encomendada, con la pena de cuatro meses de suspensión de empleo.
Artículo 241.- El que malverse dinero, valores o cualesquiera otros efectos pertenecientes al
Ejército o al personal que lo compone, que hubiere recibido en virtud de su empleo o de su comisión fija
o accidental, será castigado:
I. Con prisión de ocho meses si el valor de lo sustraído no excediere de veinte salarios mínimos;
II. Con prisión de dos años, si el valor de lo sustraído pasare de veinte salarios mínimos y no
excediere de doscientos, y
III. Cuando excediere de doscientos salarios mínimos se impondrá la pena de la fracción anterior,
aumentada en un mes por cada veinte salarios mínimos o fracción, pero sin que pueda exceder
de doce años de prisión.
En los casos de las fracciones anteriores, además de las penas privativas de libertad señaladas, se
impondrá la destitución de empleo con inhabilitación de diez años para el servicio.
Artículo 242.- Las penas mencionadas en el artículo anterior se duplicarán cuando el infractor se
fugue para substraerse al castigo.
Artículo 243.- Las penas establecidas en el artículo 241, se reducirán, si lo que se hubiere sustraído
fuere devuelto antes de tres días, contados desde que hubiere sido descubierto el delito en la
corporación o dependencia:
II. A cuatro meses de prisión, si ese valor excediere de veinte salarios mínimos y no pasare de
doscientos, y
III. A un año de prisión en los demás casos, aumentando quince días por cada veinte salarios
mínimos o fracción de exceso, sobre doscientos, pero sin que la pena pueda exceder de ocho
años de prisión.
Si la devolución se efectuare después de tres días, y antes de que se pronuncie sentencia definitiva,
la pena aplicable consistirá en el mínimo de la privativa de libertad correspondiente, conforme al
indicado artículo 241 y en la destitución que el mismo precepto establece.
Artículo 244.- En los casos de conato de malversación de fondos o efectos, además de la pena
privativa de libertad que corresponda, se impondrá la de destitución de empleo, con inhabilitación para
desempeñar cualquier otro en el ejército durante cinco años.
Artículo 245.- El que indebidamente retuviere los haberes, raciones o prendas que por razón de sus
funciones estuviere obligado a entregar o distribuir, será castigado:
II.- si dicha retención la hiciere sin aprovechar para sí o para otros, los haberes, raciones o prendas,
con la mitad de la pena que corresponda, conforme a las reglas establecidas en el mismo precepto.
CAPITULO III
Extravío, enajenación, robo y destrucción de lo perteneciente al ejército
Artículo 246.- A los individuos de tropa que enajenen o empeñen las prendas de vestuario o equipo
de uso personal, se les impondrá la pena de tres meses de prisión en el cuartel, sin perjuicio del
servicio. Los mismos individuos que enajenen o empeñen caballos, acémilas, armas, municiones u otros
objetos militares destinados para el servicio, sufrirán en los términos expresados, cinco meses de
prisión en tiempo de paz, y once, en campaña. Todo el que, sin estar comprendido en cualquiera de los
casos previstos en el artículo 241, enajene o dé en prenda los objetos militares o efectos destinados al
uso del ejército que tuviese bajo su inmediata vigilancia y cuya enajenación no haya sido autorizada,
será castigado con la pena de dos años de prisión, y la de destitución de empleo, siempre que pudiere
serle aplicable y ya sea que proceda o no como consecuencia de la anterior.
A los que para provecho propio o de otros, compren, oculten o reciban en prenda cualquiera de los
objetos a que el presente artículo se contrae, se les castigará de igual manera a la establecida en él
acerca de los que enajenen o empeñen tales objetos.
Artículo 247.- Serán castigados con la pena de tres meses de prisión sin perjuicio del servicio:
I.- Los individuos de tropa que extravíen en tiempo de paz el caballo, las armas, las municiones u
otros objetos que se les hubiere entregado para el servicio, excepto las prendas de vestuario de
uso personal. En campaña se duplicará la pena, y
II.- los soldados o clases que extravíen objetos militares o efectos destinados al uso del ejército, que
tuvieren bajo su inmediata vigilancia, siempre que no debieren ser castigados
administrativamente y sin perjuicio de que se haga el descuento del valor de los objetos
extraviados.
Los oficiales en el caso de la fracción II del presente artículo, además de la pena privativa de
libertad, sufrirán la de suspensión de empleo o comisión, por el término de seis meses.
Artículo 249.- Al que cometa el delito de robo de valores o efectos pertenecientes al ejército, será
castigado:
I.- Con cuatro meses de prisión si el valor de lo robado no excediere de cincuenta pesos;
II.- con seis meses de prisión si el valor de lo robado fuere de cincuenta pesos sin exceder de cien;
III.- con un año y seis meses de prisión, si el valor de lo robado llegare a cien pesos sin exceder de
mil;
IV.- con un mes de aumento a la pena señalada en la fracción anterior, por cada cien pesos o
fracción que excediere de mil pesos, y
V.- con un año de aumento a las penas que fijan las fracciones que anteceden:
a).- Si el delito se comete en un lugar cerrado o en edificio que esté habitado o destinado para
habitación, y
b).- si el delincuente es obrero y el delito se comete en el taller en que aquél preste sus servicios.
Artículo 250.- El que, maliciosamente y fuera de los casos previstos en el artículo 203, fracción XVII
y 363, destruya o devaste por otros medios que no sean el incendio o la explosión de una mina,
edificios, fábricas, buques de guerra, aeronaves u otras construcciones militares, almacenes, talleres o
arsenales o establecimientos de marina, será castigado con la pena de siete años de prisión.
Igual pena tendrá el que maliciosamente comunique el agua de mar con los pañoles de pólvora,
municiones o víveres, si por esa causa se inutilizaren dichos efectos.
Artículo 251.- Si el medio empleado para la destrucción o devastación, hubiere sido el incendio o la
explosión de una mina, y para ello se hubiere hecho uso de la fuerza armada, se impondrá pena de
treinta a sesenta años de prisión. Si no se hubiere usado de fuerza armada, la pena será de once años
de prisión.
Artículo 252.- Al que por medio de barrenos o abertura de una o más válvulas, produzca
maliciosamente la pérdida total de un buque, se le impondrá pena de treinta a sesenta años de prisión.
Artículo 253.- El que, con intención dolosa, destruya o haga destruir frente al enemigo, objetos
necesarios para la defensa o el ataque, o para la navegación o maniobras de un buque, todo o parte del
material de guerra, aeronaves, armas, municiones, víveres o efectos de campamento o del servicio de
barco, se le impondrá pena de treinta a sesenta años de prisión.
Si el delito a que el presente artículo se contrae no hubiere sido perpetrado frente al enemigo ni
estuviere comprendido en la fracción XVII del artículo 203, la pena será la de ocho años de prisión.
Artículo 254.- La misma pena de ocho años de prisión se impondrá a todo el que dolosa o
deliberadamente destruya, queme o inutilice los libros, cartas náuticas, planos, actas, archivos o
instrumentos científicos pertenecientes al ejército.
CAPITULO IV
Deserción e insumisión
Artículo 255.- La deserción de los individuos de tropa que no estuvieren en servicio, se entenderá
realizada, a falta de cualquier otro hecho que la demuestre:
I.- Cuando faltaren sin motivo legítimo a la revista de administración y no se presenten a justificar,
dentro de las veinticuatro horas siguientes;
II.- cuando faltaren sin impedimento justificado por tres días consecutivos a las listas de diana y
retreta de las fuerzas a que pertenezcan o a las dependencias de que formen parte;
III.- cuando tratándose de marineros, se quedaren en tierra a la salida del buque a que pertenezcan,
siempre que tuvieren oportuno conocimiento de ella, o faltaren por tres días consecutivos a bordo del
barco, y
IV.- cuando se separen sin permiso del superior que tenga facultad para concederlo, una noche del
campamento o guarnición en que se hallen, o se separen en tiempo de paz, a más de veinte kilómetros
de distancia del campamento, cuarenta de la guarnición, o quince del puerto en donde esté el barco a
que pertenezcan; y en campaña, a cualquiera distancia de la plaza, buque o punto militar.
Artículo 256.- Los desertores comprendidos en el artículo que antecede, serán castigados en
tiempo de paz:
I.- Con la pena de dos meses de prisión en un cuartel o buque, sin perjuicio del servicio, si se
presentaren voluntariamente dentro de ocho días, contados desde aquel en que se hubiere realizado su
separación ilegal del servicio militar;
II.- con la de tres meses de prisión en un cuartel o buque, sin perjuicio del servicio, si dicha
presentación la efectuaren después del plazo señalado en la fracción anterior, y
III.- con la de seis meses de prisión en un cuartel o buque, sin perjuicio del servicio, y destinados al
de policía u obras militares, si fueren aprehendidos.
Artículo 257.- Los individuos de tropa que debieren ser condenados al mismo tiempo por varios de
los delitos a que se refiere el artículo anterior o por uno solo de ellos cuando lo hubieren sido ya por
otro de ese mismo género, en sentencia irrevocable pronunciada con anterioridad, serán castigados:
I.- Con la pena de cuatro meses de prisión en un cuartel o buque, sin perjuicio del servicio, si se
presentaren voluntariamente dentro del término de ocho días contados desde aquel en que hubieren
realizado su separación ilegal del servicio militar;
II.- con la de seis meses de prisión en un cuartel o buque, sin perjuicio del servicio, si esa
presentación la hicieren después del plazo mencionado, y
III.- con la de ocho meses de prisión en un cuartel o buque, sin perjuicio del servicio, y destinados al
de policía u obras militares, si fueren aprehendidos.
Artículo 258.- A los sargentos y cabos a quienes en virtud de lo dispuesto en los dos artículos que
anteceden hubiere que imponer la pena de prisión por haber sido aprehendidos, serán destituidos de
sus respectivos empleos; en los otros casos a que los mismos preceptos se refieren, además de la pena
de prisión correspondiente, sufrirán la de suspensión de empleo por otro tiempo igual al de aquélla, y el
servicio a que durante una y otra debe destinárseles, lo prestarán en calidad de soldados y siempre que
fuere posible conforme a lo mandado en el artículo 135, en un cuerpo o dependencia diversos de los
que forman parte.
Artículo 259.- Serán castigados con la pena de un mes de prisión únicamente, los soldados que,
habiendo desertado en los casos del artículo 256, justifiquen para su defensa, que no les fueron leídas
cuando sentaron plaza, y una vez al mes lo menos, las disposiciones penales relativas a la deserción, o
que cometieron el delito por no habérseles asistido en el pre, rancho, ración o vestuario
correspondiente; por no habérseles cumplido cualquiera otra condición de su empeño en el servicio,
siempre que la falta de pre, rancho, ración o vestuario, se haya efectuado solamente respecto de los
individuos de que se trata y no de sus demás compañeros, y que aquéllos comprueben también que,
habiéndose quejado, no se les hizo justicia; y que la deserción no haya sido llevada a cabo por tres o
más individuos reunidos.
Artículo 260.- Los individuos de tropa que desertaren efectuando su separación ilegal del servicio
militar en tiempo de paz, y cuando estén desempeñando actos propios de ese mismo servicio y
distintos de los especificados en el artículo siguiente, serán castigados con la pena de dos años de
prisión, si el servicio de que se trate fuere de armas, y con la de un año si fuese económico del cuartel
o buque, o cualquiera otro que no sea de armas. Los sargentos y cabos sufrirán, además, en todos esos
casos, la destitución del empleo.
Artículo 261.- Los individuos de tropa que desertaren en tiempo de paz, y en alguno de los casos o
con alguna de las circunstancias que especialmente se preven en seguida, serán castigados:
II.- el que deserte estando de guardia, o de la escolta de municiones, o llevándose el caballo, mula o
montura, o el marino que deserte llevándose un bote o usando de él exclusivamente para ese objeto,
con la de cuatro años;
III.- el que deserte llevándose el fusil, carabina, pistola o sable, o tratándose de los marinos,
cualquiera otra arma u objeto, que hubiere recibido para su uso en el servicio de mar y con la
obligación de devolverlo, con la de cinco años;
V.- el que deserte escalando u horadando los muros o tapias del cuartel o puesto militar u ocupado
militarmente o saliendo de a bordo por cualquier medio que no sea de los autorizados para el
desembarco, con la de tres años, y
VI.- el que deserte estando en una fortaleza o plaza fuerte, con la de cuatro años.
A las clases a quienes se hubiere de aplicar alguna de las penas señaladas en las fracciones
anteriores, se les impondrá también la destitución de empleo, ya sea que proceda o no como
consecuencia de la privativa de libertad.
Artículo 262.- En los casos de las dos primeras fracciones del artículo anterior, si el que desertare
estuviere desempeñando las funciones de comandante de la escolta o de la guardia, será castigado con
la pena de cuatro años de prisión o con la de seis, según que estuviere comprendido en la I o II de esas
mismas fracciones.
Artículo 263.- El soldado que desertare estando de guardia o de centinela, o cuando esté formando
parte de una escolta, si hubiere sido nombrado para alguno de esos servicios antes de haber cumplido
cuatro meses de instrucción contados desde el día en que haya sentado plaza en su corporación, será
castigado con el mínimo de la pena señalada en la disposición legal que, sin esa circunstancia, se le
hubiere debido aplicar. De la misma manera será castigado el marino que en iguales condiciones
desertare estando de guardia militar o de centinela, o formando parte de una escolta, o esquifazón de
botes.
Artículo 264.- Cuando la deserción de los individuos de tropa se efectuare en campaña, se
observarán las siguientes reglas:
I.- En los casos a que se refiere los artículos 256, 257 y 263, se impondrá la penalidad establecida
en esos preceptos, duplicándose los términos señalados en ellos para la prisión.
Los sargentos y cabos serán además destituidos de su empleo.
II.- En los casos previstos en los artículo 260, 261 y 262, se aumentarán en dos años, las penas
privativas de libertad respectivamente señaladas en esos preceptos.
Artículo 265.- Los individuos de tropa que después de haber desertado dentro de la República,
hayan salido de los límites de ésta, o que desertaren estando fuera de ella, serán castigados con
arreglo a las disposiciones siguientes:
I.- Si el delito fuere cometido en tiempo de paz, la pena será de cuatro años de prisión;
II.- si fuere cometido en campaña, será la de siete años de prisión;
III.- si fuere cometido en tiempo de paz, pero llevándose el que lo perpetrare, el caballo, mula o
montura, o el fusil, carabina, pistola o sable, o bote u otro objeto destinado al servicio de la Armada, la
pena será la de ocho años de prisión, y
Artículo 266.- El individuo de clases o marinería que durante las faenas que fueren consecuencia
de un naufragio o suceso peligroso para la embarcación se ausentare durante dos días sin permiso del
superior será castigado como desertor en campaña aun cuando el hecho tuviere lugar en tiempo de
paz. Si el delito se cometiere en campaña, será considerado como desertor frente al enemigo.
Artículo 267.- Los oficiales que desertaren en tiempo de paz y en alguno de los casos enumerados
en el presente artículo, serán castigados:
I.- El que deserte desempeñando cualquiera comisión distinta de las que se especifican en las
fracciones posteriores, si el servicio de que se trate fuere de armas, con la pena de tres años de prisión;
con la de un año y seis meses, si aquél fuere económico de cuartel o buque o cualquiera otro que no
sea de armas; y en ambos casos, con la de destitución, ya sea que proceda o no como consecuencia de
las anteriores;
III.- El que desertare estando de guardia, o de la escolta de municiones, con la de ocho años de
prisión, o con la de seis, según que el que desertare fuere o no comandante de la guardia o de la
escolta, y
IV.- El que sin estar desempeñando servicio de armas desertare al extranjero, con la de siete años
de prisión; si estuviere desempeñando ese servicio, con la de nueve años, y si fuere el comandante de
un punto, fuerza o buque, con la de once.
Artículo 268.- En los casos del artículo anterior y en aquellos a que se refieren las fracciones I y II
del artículo 270, si la deserción se hubiere efectuado en campaña se aumentarán en dos años las penas
privativas de libertad señaladas en esos preceptos.
I.- Que con pretexto de enfermedad u otro motivo ilegítimo se queden en las poblaciones, sin el
correspondiente permiso, cuando marchen las fuerzas a que pertenezcan;
II.- que sin la orden correspondiente ni motivo justificado, no lleguen al punto de su destino con la
debida oportunidad, o se regresen después de emprendida una marcha;
III.- que sin justa causa se desvíen del derrotero que se les hubiere señalado como indispensable en
su pasaporte;
IV.- que se separen una noche del campamento o de la guarnición en que se hallen sin permiso del
superior en quien resida la facultad de concederlo;
VII.- que falten al acto de la revista de administración sin causa legítima y no se presenten a
justificar dentro de las veinticuatro horas siguientes;
VIII.- que habiendo recibido cualquiera cantidad para la marcha, no emprendan éstas a su destino,
después de tres días de expedido el pasaporte, o en el término que se les hubiere señalado, sin
impedimento legal o sin orden ni permiso de la autoridad que corresponda;
IX.- Que disfrutando de licencia temporal dejen de presentarse cuando hubieren sido llamados antes
de que fenezca el plazo por el que les hubiere sido concedida, o sin causa justificada, cuando haya
expirado dicho plazo, y
X.- Que disfrutando de licencia ilimitada no se hubieren presentado después de dos meses de haber
recibido la orden y los recursos necesarios para ello, en caso de guerra extranjera.
I.- En los casos de las fracciones I y II, con un año de prisión y destitución de empleo;
II.- en los casos de las fracciones III a VII, con seis meses de prisión, y
Artículo 271.- Siempre que al aplicarse la penalidad establecida en los artículos 267, 268 y 270
deba imponerse la destitución de empleo, se fijará en diez años al término de la inhabilitación para
volver al ejército.
Artículo 272.- Los que desertaren frente al enemigo, marchando a encontrarlo, esperándolo a la
defensiva, bajo su persecución o durante la retirada, se les impondrá pena de treinta a sesenta años de
prisión.
Artículo 273.- La deserción en actos del servicio o en campaña, se entenderá perpetrada, siempre
que para llevarla a cabo se hubiere empleado un medio violento, cuando el autor del delito se ponga
fuera del alcance de las armas de sus perseguidores, o eluda toda persecución, y en defecto de lo
anterior o de cualquiera otro hecho que demuestre la separación ilegal del servicio militar, por el
transcurso de veinticuatro horas, sin que el individuo de que se trate se presente a su inmediato
superior o a la fuerza a que pertenezca. La deserción frente al enemigo se entenderá cometida en el
acto de separarse un militar, indebidamente, de las filas, o un marino, del buque o fuerza a que
pertenezca.
Artículo 274.- Siempre que tres o más individuos reunidos cometieren simultáneamente alguno de
los delitos consignados en este capítulo, se observará lo que a continuación se expresa:
I. A los que en el caso de haber cometido el delito aisladamente, hubiere debido aplicársele pena de
treinta a sesenta años de prisión, se les impondrá ésta;
II.- a los que en ese mismo caso hubiere debido imponérseles una privativa de libertad, sola o
reunida a otra de distinta especie, se les impondrá el máximo de aquélla aumentada en una cuarta
parte de su duración, y las demás que hubiere debido imponérseles en el caso indicado, y
III. Al que hubiere encabezado la reunión o grupo si fuere individuo de tropa se le castigará con la
pena de trece años de prisión, siempre que conforme a lo prevenido en la fracción I, no debiere
imponérsele pena de treinta a sesenta años de prisión; pero si fuere oficial o el delito se hubiere
cometido en campaña, se le aplicará en todo caso esa última pena.
Artículo 275.- Lo que por causas legítima se hubieren dispersado del cuerpo de tropas o buque a
que pertenezcan, serán castigados como desertores, según las circunstancias que hayan intervenido en
su separación, si tan luego como les fuera posible, no se presentaren a su mismo cuerpo de tropas o
buque o a otras fuerzas o buques de guerra nacionales o a la autoridad militar, marítima o consular
más próxima.
Las mismas reglas se observarán respecto de los militares que habiendo caído prisioneros de guerra,
no se presenten oportunamente a quien corresponda después de recobrar su libertad.
Se impondrá la pena de un mes de prisión al miembro de las reservas del Ejercito o de la Guardia
Nacional, que, sin impedimento justificado, no se presente al lugar que se le designe en el llamamiento,
dentro del plazo correspondiente.
Comete el delito de insumisión el conscripto que por virtud del sorteo le corresponda prestar servicio
activo, no se presente a la autoridad respectiva dentro del plazo señalado para ser encuadrado en las
unidades del Ejército.
A los infractores se les impondrá la pena de un mes de prisión. La pena privativa de libertad no
releva de la obligación de prestar el servicio.
CAPITULO IV BIS
Traición a las Fuerzas Armadas Mexicanas
Artículo 275 Bis.- Al militar que se incorpore a la delincuencia organizada se le aplicará pena de
prisión de treinta a sesenta años y baja de la Fuerza Armada.
Artículo 275 Ter.- Se sancionará con pena de prisión de quince a sesenta años y baja de la Fuerza
Armada que corresponda, al militar que:
I. Utilice la fuerza, embarcación, aeronave, o cualquier otro bien o recurso humano que tenga bajo
su cargo o mando a favor de cualquier miembro de la delincuencia organizada o asociación delictuosa;
III. Induzca al personal que tenga bajo su mando o a las tropas de las que forme parte, para que
presten algún servicio a cualquier miembro de la delincuencia organizada o asociación delictuosa, o
reclute personal militar para el mismo fin;
V. Incumpla con sus obligaciones, respecto de las tropas a su cargo, para actuar contra cualquier
miembro de la delincuencia organizada o asociación delictuosa;
VI. Obstaculice las acciones de las fuerzas armadas o autoridad competente, en contra de cualquier
miembro de la delincuencia organizada o asociación delictuosa;
VII. No ejecute una orden del servicio o la modifique de propia autoridad, en ambos casos, para
favorecer a cualquier miembro de la delincuencia organizada o asociación delictuosa;
VIII. Falsifique o altere un documento o instrumento que contenga información relativa a las
operaciones de las Fuerzas Armadas o autoridad competente en contra de cualquier miembro de la
delincuencia organizada o asociación delictuosa, o a sabiendas de que se trata de documentos o
instrumentos falsificados o alterados, haga uso de ellos;
IX. Proporcione a sus superiores información diferente a la que conozca acerca de las actividades
que esté desarrollando en las Fuerzas Armadas en contra de cualquier miembro de la delincuencia
organizada o asociación delictuosa, u omita proporcionar los datos que tenga sobre dichas actividades,
así como de los proyectos o movimientos de éstos;
Las penas previstas en este capítulo se impondrán además de las que correspondan a los delitos que
resulten cometidos por las actividades del individuo u organización delictiva de que se trate.
Para los efectos de este capítulo, se entenderá por Fuerzas Armadas Mexicanas, a las instituciones
armadas de la Unión, a saber: Ejército, Armada y Fuerza Aérea.
Para los efectos de este capítulo se entenderá por delincuencia organizada la prevista en el artículo
2o. de la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada y por asociación delictuosa, la prevista en el
artículo 164 del Código Penal Federal.
CAPITULO V
Inutilización voluntaria para el servicio
Artículo 276.- El que lesionándose o de cualquiera otra manera se inutilice voluntariamente, por sí
o por medio de otro, para el servicio militar, será castigado con las penas de un año y seis meses de
prisión y destitución de empleo.
Las mismas penas se impondrán al que a petición de otro, lo inutilice con el objeto indicado.
Artículo 277.- Se impondrá la pena de ocho meses de prisión, a quien se valga de recursos o
medios fraudulentos que lo imposibiliten para el cumplimiento de alguna obligación militar.
CAPITULO VI
Insultos, amenazas o violencias contra centinelas, guardias, tropa formada, salvaguardias,
bandera y ejército
Artículo 279.- El que cometa violencia contra cualquiera de los individuos mencionados en el
artículo anterior, será sancionado:
II.- con la pena de cinco años de prisión, si la violencia se cometiere sin hacer uso de armas.
Artículo 280.- El que injurie, difame o calumnie al ejército o a instituciones que de él dependan,
armas, cuerpos, guardias o tropa formada, será castigado con un año de prisión.
Se impondrá la pena de un año seis meses de prisión, al que ultraje la bandera nacional.
CAPITULO VII
Ultrajes y violencias contra la policía
Artículo 281.- El que injurie o ultraje a un miembro de la policía que esté en ejercicio de sus
funciones, será castigado con nueve meses de prisión; y si lo desobedece o resiste a la orden que le
haya intimado en uso de sus facultades o ejerza violencia contra él, la pena será de un año y seis
meses de prisión.
CAPITULO VIII
Falsa Alarma
Artículo 282.- El que ocasione dolosamente una falsa alarma, o que en marcha o en campamento,
guarnición, cuartel o dependencia del ejército cause dolosamente una confusión o desorden en la tropa
o en las formaciones de los buques, o aeronaves, en las dotaciones o en la población donde las fuerzas
estuvieren, será castigado:
III. Con pena de treinta a sesenta años de prisión, si estando frente al enemigo, se hubiere causado
daño a las tropas, embarcaciones o aeronaves.
TITULO NOVENO
Delitos contra la jerarquía y la autoridad
CAPITULO I
Insubordinación
Artículo 283.- Comete el delito de insubordinación el militar que con palabras, ademanes, señas,
gestos o de cualquier otra manera, falte al respeto o sujeción debidos a un superior que porte sus
insignias o a quien conozca o deba conocer.
II.- cuando tenga lugar el delito, con motivo de actos del servicio, aun cuando se encuentren francos
el inferior y el superior, en el momento de realizarse aquél.
I.- Con la pena de un año seis meses de prisión si se hiciere por medio de palabras o ademanes, por
escrito o de cualquiera otra manera que no constituya una vía de hecho;
II.- con la pena de tres años de prisión si el delito consistiere en alguna amenaza;
III.- con cinco años de prisión cuando se llegue a las vías de hecho, pero sin causar lesión;
IV.- con seis años de prisión si causare una o varias lesiones que por su naturaleza ordinaria no
tarden en curar más de quince días;
V.- con siete años de prisión cuando la enfermedad pase de quince días y sea temporal;
VI.- con ocho años de prisión cuando quede al ofendido una cicatriz en la cara perpetuamente
notable, o se le disminuya la facultad de oír, se le debilite para siempre la vista, o se le entorpezca o
debilite permanentemente una mano, un pie, un brazo o una pierna o cualquier otro órgano, el uso
de la palabra o alguna de las facultades mentales;
VII.- con nueve años de prisión, cuando resulte una enfermedad seguramente incurable, la
inutilización completa o la pérdida de un ojo o de la facultad de oír, de un brazo, de una mano, de
una pierna, de un pie, o de cualquier otro órgano, o cuando el individuo quede con una deformidad
perpetuamente notable en parte visible.
VIII.- con diez años de prisión cuando resulte incapacidad permanente para trabajar, enajenación
mental, pérdida de la vista, o del habla, o de las funciones sexuales, y
IX. Con pena de treinta a sesenta años de prisión cuando se causare la muerte del superior.
Cuando las lesiones hayan puesto en peligro la vida del ofendido, se agregarán dos años a las penas
de prisión fijadas en las fracciones IV a VIII.
Artículo 286.- La insubordinación fuera del servicio, cuando se cometa de cualquiera de las
maneras previstas en los artículos anteriores, será castigada con la mitad de las penas que en ellos se
establecen, pero si la insubordinación provocara la muerte del superior, se le impondrá pena de treinta
a sesenta años de prisión.
Artículo 287.- Si el delito de insubordinación a que se refieren las fracciones I al VIII del artículo 285
fuere perpetrado cuando el que lo cometa estuviere sobre las armas, o delante de bandera, o de tropa
formada, o durante zafarrancho de combate con armas, el término de la pena se formará aumentando
en un tercio, el que según esas mismas disposiciones hubiere de corresponder.
Artículo 288.- Cuando el inferior haya sido excitado u obligado a cometer súbitamente alguno de
los delitos previstos en este capítulo, por algún acto del superior contrario a las prescripciones legales o
en el que éste se haya excedido en el uso de sus facultades, se le aplicará la mitad del mínimo de la
pena que corresponda.
Artículo 289.- Si en los casos del artículo que antecede, los actos del superior constituyen un
maltrato o un tratamiento degradante para el inferior, los términos establecidos en ese mismo precepto
para la pena que deba imponerse, serán a su vez reducidos a la mitad.
Artículo 290.- El que por violencia o amenaza intentara impedir la ejecución de una orden del
servicio dada por un superior u obligar a éste a que la ejecute o a que la dé o se abstenga de darla,
será castigado con la pena de diez años de prisión.
Si el delito de que se trata en este artículo fuere cometido sobre las armas o delante de la bandera o
tropa formada o durante zafarrancho de combate con armas, se impondrá pena de treinta a sesenta
años de prisión.
Artículo 291.- Si en la orden cuyo cumplimiento se trate de impedir, concurriere alguna de las
circunstancias especificadas en los artículos 288 y 289, las disposiciones contenidas en esos preceptos,
serán igualmente aplicables a los casos comprendidos en el artículo que antecede.
CAPITULO II
Abuso de autoridad
Artículo 293.- Comete el delito de abuso de autoridad, el militar que trate a un inferior de un modo
contrario a las prescripciones legales.
Artículo 294.- El superior que diere órdenes de interés personal a un inferior, estorbare sin motivo
justificado la ejecución de las que éste hubiere dado en uso de sus facultades, le impidiese de cualquier
modo el cumplimiento de sus deberes, le exigiese el de actos que no tengan relación con el servicio o
que de cualquiera manera le hiciere contraer obligaciones que sean en perjuicio del desempeño de sus
deberes, será castigado con la pena de cuatro meses de prisión.
Artículo 295.- El superior que impidiere a uno o varios inferiores que formulen, retiren o prosigan
sus quejas o reclamaciones, amenazándolos o valiéndose de otros medios ilícitos, o que hiciere
desaparecer una queja, petición, reclamación o cualquier documento militar, o se negare a darles curso
o a proveer en ellos, o a expedir a un individuo de tropa, la certificación de cumplido teniendo el deber
de hacerlo, será castigado con la pena de suspensión de empleo por tres meses.
Artículo 296.- Al que se extralimite en el derecho de imponer castigos correccionales, aplicando los
que no estén permitidos por la ley o haciendo sufrir los que lo estén, al que sea inocente, o
excediéndose en los que en la misma ley estén señalados de un modo expreso respecto de la falta de
que se trate, se le impondrá la pena de seis meses de prisión si no resultare lesionado el ofendido.
Artículo 297.- El que insulte a un inferior o procure inducirlo a una acción degradante o a una
infracción legal, sufrirá la pena de seis meses de prisión. Si la infracción se llevare a efecto se castigará
el delito que resulte.
Artículo 298.- El que infiera golpes o de cualquiera otra manera maltrate de obra a un inferior sin
lesionarlo, será castigado con la pena de un año de prisión.
El que mandare dar golpes a un inferior o que innecesariamente mandare cualquier otro
maltratamiento de obra contra él, será castigado con la pena de dos años de prisión, si el ofendido no
resultare lesionado.
I.- Con un año de prisión si fuere de las comprendidas en la fracción IV del artículo 285;
III.- con cuatro años de prisión, si fuere de las mencionadas en la fracción VI;
IV.- con seis años y seis meses de prisión, si se tratare de las que cita la fracción VII;
V.- con ocho años de prisión, si fuere de las expresadas en la fracción VIII;
VI.- con diez años y seis meses de prisión, si resultare homicidio simple, y
VII. Con pena de treinta a sesenta años de prisión si resultare homicidio calificado.
Cuando las lesiones hayan puesto en peligro la vida del ofendido, se agregarán dos años a las penas
de prisión fijadas en las fracciones I a V.
Artículo 300.- El que indebidamente haga que una fuerza armada le preste auxilio en una riña o
pendencia, que por esa causa tome mayores proporciones, sufrirá la pena de dos años de prisión, sin
perjuicio de que, conforme a las reglas generales de aplicación de penas, se le imponga la que
corresponda, en virtud de los demás delitos que con esos actos hubiere cometido.
CAPITULO III
Desobediencia
Artículo 301.- Comete el delito de desobediencia el que no ejecuta o respeta una orden del
superior, la modifica de propia autoridad o se extralimita al ejecutarla. Lo anterior se entiende salvo el
caso de la necesidad impuesta al inferior, para proceder como fuere conveniente, por circunstancias
imprevistas que puedan constituir un peligro justificado, para la fuerza de que dependa o que tuviese a
sus órdenes.
Artículo 302.- El delito de desobediencia cometido fuera del servicio, se castigará con la pena de
nueve meses de prisión.
Artículo 303.- La desobediencia en actos del servicio será castigada con un año de prisión, excepto
en los casos siguientes:
I.- Cuando ocasione un mal grave que se castigará con dos años de prisión;
II.- cuando fuere cometida en campaña, que se castigará con cinco años de prisión, y si resultare
perjuicio a las operaciones militares, con diez años de prisión, y
Artículo 304.- Los marineros que cometan a bordo el delito de desobediencia, serán castigados:
I.- Con un año y seis meses de prisión si el barco fuere convoyando buques mercantes que no
conduzcan tropas, armas, pertrechos, víveres, o cualquier otro elemento de guerra;
II.- con dos años de prisión si se ocasionare un daño grave, encontrándose el barco en situación
peligrosa o convoyando buques mercantes que no conduzcan tropas o cualquiera de los efectos a que
se refiere la fracción anterior;
III.- con cuatro años de prisión si el daño grave fuere causado a los buques convoyados, y con ocho
años de prisión si se perdieren alguno o algunos de éstos por esa causa, y
IV.- con cuatro años de prisión en tiempo de paz y cinco en campaña, si la desobediencia fuere
cometida formando parte el barco de una escuadra, y con la de cinco años de prisión, en tiempo de paz
y diez en campaña, si de esa desobediencia resultare algún daño a las operaciones navales.
CAPITULO IV
Asonada
Artículo 305.- Los que en grupo de cinco, por lo menos, o sin llegar a ese número cuando formen la
mitad o más de una fuerza aislada, rehusen obedecer las órdenes de un superior, las resistan o
recurran a vías de hecho para impedirlas, serán castigados:
I.- Con diez años de prisión los promovedores, instigadores o cabecillas del delito y con cinco años
de prisión, los que hubieren secundado a los anteriores, si el delito se cometiere en tiempo de paz, y
II. Con pena de treinta a sesenta años de prisión, a todos los promovedores, instigadores o
cabecillas de la asonada, de cabos en adelante, y con doce años de prisión los soldados, si el delito se
cometiere en campaña.
Artículo 306.- El marino que a fin de realizar el delito a que se refiere el artículo anterior,
desatracase de un buque de guerra o de otro al servicio de la Armada, una lancha o bote armado, o
sacare fuerzas armadas de buques, arsenal, destacamento u otro establecimiento marítimo, será
castigado con cinco años de prisión.
Artículo 307.- Si consumado el motín, en campaña, los que tomaren parte en él, volvieren al orden,
antes de cometerse algún otro delito, serán castigados con la pena de diez años de prisión, si hubieren
sido los promovedores, instigadores o cabecillas de la asonada; y con cinco años de prisión los demás
amotinados.
En ambos casos no sufrirán castigo alguno los soldados que justifiquen haberse amotinado contra su
voluntad y que no pudieron abandonar las filas.
Artículo 308.- Si los amotinados volvieren al orden después de haber cometido algún otro delito, la
pena se impondrá siguiendo las reglas de acumulación.
En este caso, los soldados que justifiquen los extremos del artículo anterior, serán individualmente
responsables por el nuevo delito cometido.
Artículo 309.- La conspiración para cometer el delito de asonada, se castigará con un año de
prisión en tiempo de paz y con tres años de prisión, en campaña.
LEY
ORGÁNICA
DEL
EJÉRCITO Y
FUERZA
AÉREA
MEXICANOS
LEY ORGÁNICA DEL EJÉRCITO Y FUERZA AÉREA MEXICANOS
TITULO PRIMERO
MISIONES GENERALES
CAPITULO ÚNICO
ARTICULO 1/o. El Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos, son instituciones armadas permanentes que
tienen las misiones generales siguientes:
I. Defender la integridad, la independencia y la soberanía de la nación;
II. Garantizar la seguridad interior;
III. Auxiliar a la población civil en casos de necesidades públicas;
IV. Realizar acciones cívicas y obras sociales que tiendan al progreso del país; y
V. En caso de desastre prestar ayuda para el mantenimiento del orden, auxilio de las personas y sus
bienes y la reconstrucción de las zonas afectadas.
ARTICULO 2/o. Las misiones enunciadas, podrán realizarlas el Ejército y la Fuerza Aérea, por si o en
forma conjunta con la Armada o con otras Dependencias de los Gobiernos Federal, Estatales o
Municipales, todo, conforme lo ordene o lo apruebe el Presidente de la República, en ejercicio de sus
facultades constitucionales.
ARTICULO 2/o BIS. El personal militar podrá efectuar operaciones de apoyo a las instituciones de
seguridad pública en los términos que señale el marco jurídico aplicable.
ARTICULO 3/o. El Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos deben ser organizados, adiestrados y equipados
conforme a los requerimientos que reclame el cumplimiento de sus misiones. TITULO SEGUNDO
INTEGRACIÓN DEL EJERCITO Y FUERZA AÉREA MEXICANOS LEY ORGÁNICA DEL EJÉRCITO Y
FUERZA AÉREA MEXICANOS CÁMARA DE DIPUTADOS DEL H. CONGRESO DE LA UNIÓN
TITULO SEGUNDO
INTEGRACIÓN DEL EJÉRCITO Y FUERZA AÉREA MEXICANOS
CAPITULO ÚNICO
ARTICULO 53. El Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos desarrollan sus acciones de Defensa Nacional en
forma conjunta y se mantienen unidas en una sola Dependencia.
Está compuesta por: Unidades de Combate, Unidades de los Servicios, Cuerpos Especiales, Cuerpos de
Defensas Rurales y Establecimientos de Educación Militar.
CAPITULO II
CAPITULO I
ARTICULO 53. El Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos desarrollan sus acciones de Defensa Nacional en
forma conjunta y se mantienen unidas en una sola Dependencia.
Está compuesta por: Unidades de Combate, Unidades de los Servicios, Cuerpos Especiales, Cuerpos de
Defensas Rurales y Establecimientos de Educación Militar.
CAPITULO II
ARTICULO 54. El Ejército Mexicano se compone de Unidades organizadas y adiestradas para las
operaciones militares terrestres y está constituido por:
I. Comandancia del Ejército;
II. Estado Mayor del Ejército;
III. Unidades de Armas, y
IV. Unidades de Servicios.
ARTICULO 54 BIS. El mando del Ejército recae en un General de División del Ejército, al que se
denominará Comandante del Ejército, quien será responsable de la operación y administración del
mismo, así como del empleo de sus Unidades, de conformidad con las directivas, instrucciones, órdenes
y demás disposiciones del Alto Mando.
ARTICULO 54 TER. El Estado Mayor del Ejército es el órgano técnico operativo, colaborador inmediato
del Comandante del Ejército, a quien auxilia en la planeación y coordinación de los asuntos de su
competencia y de las misiones que le sean conferidas y transforma las decisiones en órdenes,
directivas e instrucciones, verificando su cumplimiento.
ARTICULO 54 QUATER. El Estado Mayor del Ejército, estará formado por personal de Estado Mayor
perteneciente al Ejército, así como de aquel otro personal que le sea necesario.
ARTICULO 55. Las Armas son los componentes del Ejército Mexicano cuya misión principal es el
combate, el que será ejecutado por cada una de ellas en función de como combinen el armamento, la
forma preponderante de desplazarse, su poder de choque y forma de trabajo.
I. Infantería;
II. Caballería;
III. Artillería;
IV. Blindada; e
V. Ingenieros.
ARTICULO 57. Las Armas del Ejército se organizarán en Unidades, las que se clasifican en pequeñas y
grandes Unidades.
I. Las pequeñas Unidades se constituyen con mando y órganos de mando, elementos o unidades de
una sola Arma y de los Servicios que le sean necesarios según proceda. Las pequeñas Unidades son:
Escuadras; Pelotones; Secciones; Compañías, Escuadrones o Baterías; Grupos; y Batallones o
Regimientos.
II. Las grandes Unidades se constituyen con Mando y órganos de Mando, Unidades de dos o más Armas
y de los Servicios que se requieran.
Las Grandes Unidades son: Brigadas, Divisiones y Cuerpos de Ejército.
ARTICULO 58. Los servicios del Ejército tienen la misión, composición y funciones que les señala la
parte correspondiente del Capítulo IV del presente Título.
MANUAL
DE
DERECHOS
HUMANOS
PARA EL
EJTO. Y
F.A.M.
Capítulo II
Nociones Generales de Derechos Humanos
Primera Sección
Definiciones
54. Los derechos humanos son el conjunto de prerrogativas de las que todas las personas gozan, que
garantizan su dignidad y que son indispensables para el desarrollo integral del individuo dentro de una
sociedad organizada mediante leyes. Están reconocidos por la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos, en los tratados y convenciones que México ha firmado y ratificado, y son
garantizados por la legislación nacional e internacional.
55. Se entenderá por violación a los derechos humanos, todo acto u omisión que afecte a los derechos
humanos, reconocidos en la Constitución o en los Tratados Internacionales, cuando la o el agente sea
servidor o servidora pública en el ejercicio de una de sus funciones y atribuciones o un particular que
ejerza funciones públicas.
56. También se considera violación de los derechos humanos cuando la acción u omisión referida sea
realizada por un particular instigado, incitado o autorizado, explícita o implícitamente, por un servidor
público, o cuando actúe con aquiescencia, complicidad o colaboración de un servidor público.
Segunda Sección
Características de los Derechos Humanos
57. Universales. Los derechos humanos son inherentes a todos los seres humanos sin distinción por
ninguna condición física, geográfica, ideológica, religiosa o de cualquier otra especie. Este
reconocimiento se realizó en el ámbito internacional al ser proclamada la Declaración Universal de los
Derechos Humanos el 10 de diciembre de 1948. Posteriormente, a través de la Conferencia Mundial
celebrada en Viena en 1993, se estableció que todos los Estados, independientemente de su régimen
político, económico y cultural, deben promoverlos y protegerlos.
58. Inalienables. A través de esta característica se reconoce que los derechos humanos no pueden
suprimirse o restringirse, salvo en determinadas situaciones previstas en las constituciones de los
Estados.
59. Irrenunciables. Los derechos humanos tampoco pueden desvincularse de las personas por mera
voluntad. Esto es, las personas no pueden dejarlos o prescindir de ellos, pues es algo que poseen por el
hecho de pertenecer a la especie humana, son inherentes a su dignidad.
60. Imprescriptibles. Esta característica se refiere al transcurso del tiempo. Los derechos no se pierden
por éste, no tienen fecha de caducidad ni plazo que ocasione que se extravíen o deterioren.
61. Indivisibles e interdependientes. Los derechos no pueden disfrutarse uno a costa de otro, no puede
prescindirse de ninguno. Dada estas características, el avance de uno facilita el de los demás y lo
mismo pasa con su detrimento, el que se viole u obstaculice uno implica la falta de cumplimiento o
violación de otros.
Tercera Sección
Las personas titulares, responsables y obligadas respecto de los Derechos Humanos
62. Como se ha visto a partir de las características desarrolladas en el apartado anterior, toda la
humanidad es titular de estos derechos y no se pueden anular, impedir u obstaculizar.
63. Al respecto, cabe señalar que existen derechos que se han reconocido a colectivos de personas,
como los derechos sindicales y los derechos de los pueblos indígenas, e incluso existe otro grupo que
refiere su titularidad a toda la humanidad –incluyendo a las generaciones presentes y futuras–, como el
derecho a un medio ambiente adecuado, el derecho al desarrollo y el derecho a la paz.
64. En cuanto a los sujetos responsables de violaciones a los derechos humanos, cabe precisar que al
haberse entendido y desarrollado a lo largo de la historia como medios de defensa de las
arbitrariedades de los gobernantes y de las autoridades, son éstos a quienes se considera como los
principales infractores. Ello, en tanto efectúen acciones para impedir, obstaculizar o transgredir su goce
y disfrute, o bien en tanto sean omisos en la realización de sus obligaciones o consintiendo acciones de
otras personas que puedan constituir una afrenta a los derechos humanos.
65. No obstante, en virtud de la fuerza que han tomado las personas en el ámbito privado y la dinámica
de las sociedades en general, se ha estimado teóricamente y adoptado en algunos países la tesis de la
violación de derechos humanos por particulares. Esto es, la consideración de que personas individuales,
sin ser parte del Estado, violan también derechos humanos.
66. Ahora bien, respecto las personas sujetas a respetar los derechos humanos, a partir de lo señalado
previamente puede sostenerse que la sociedad entera tiene un compromiso con su respeto y
protección. De manera particular, el Estado, a través del servicio público, se encuentra naturalmente
encargado de velar por su promoción, respeto, protección y garantía en favor de las personas.
67. Al respecto, como medio de reforzamiento de las normas internas de los Estados y, por tanto, de su
compromiso y obligación con los derechos humanos, existe una cláusula en los tratados internacionales
en la materia por la que los Estados parte se comprometen a adoptar con arreglo a sus procedimientos
constitucionales, las medidas legislativas o de otro carácter que fueren necesarias para garantizar la
realización de tales derechos libertades.
Cuarta Sección
Tipología o Clasificación de los Derechos Humanos
68. En virtud del desarrollo histórico de los derechos humanos y de su identificación progresiva –con la
adopción de declaraciones sobre libertades fundamentales y la creación de Constituciones en algunos
países, así como la aprobación paulatina de tratados e instrumentos internacionales en temas
específicos–, se han realizado ejercicios teóricos de clasificación y/o catalogación de las prerrogativas y
libertades esenciales para el desarrollo de las personas. Uno de los más recurridos es aquel que
formuló Karel Vasak en 1979, por el que se agruparon los derechos humanos en “generaciones”.
69. En la primera generación, como resultado de las Revoluciones Burguesas de finales del siglo XVIII,
se han congregado a los derechos civiles y políticos, entre los que pueden señalarse las libertades de
tránsito, de expresión, de reunión, de culto, la igualdad ante la ley, el debido proceso, y el derecho al
sufragio, entre otros.
70. La segunda generación se encuentra integrada por derechos que buscan alcanzar la equidad y la
justicia social como demandas producto de la Revolución Industrial y de movimientos sociales
acaecidos en la segunda mitad del siglo XVIII y la primera del siglo XIX. Dentro de este grupo,
denominado derechos económicos, sociales y culturales, se consideran los derechos a la educación, la
salud, la vivienda, el trabajo, la seguridad social, la libertad sindical, la huelga, la alimentación y la
cultura.
71. Como tercera generación se sitúan los derechos de solidaridad surgidos por el incremento de la
desigualdad social, de los conflictos bélicos y la proliferación de armas de destrucción masiva que se
suscitaron a lo largo de la segunda mitad del siglo XX. Entre éstos encontramos a los derechos a un
medio ambiente sano, al desarrollo y a la paz.
72. Existen voces académicas que señalan la existencia de una cuarta y quinta generación; no
obstante, sus linderos no son claros. Se ha externado, por ejemplo, que la cuarta generación la integran
los derechos relacionados con las nuevas tecnologías, entre los que se han identificado el derecho de
acceso a la tecnología, el derecho al olvido, a la seguridad informática, entre muchos otros.
73. Es importante resaltar que este ejercicio tiene solo fines pedagógicos y no significa que los
derechos tengan jerarquía o que unos sean más significativos o importantes que otros. Todos los
derechos humanos son igualmente importantes y, como se ha señalado previamente, la privación o
violación de alguno impacta negativamente en la realización de los demás impidiendo que las personas
alcancen un desarrollo integral. Así pues, el Estado está obligado igualmente a reconocer, promover,
respetar, proteger y garantizar todos los derechos, de manera justa y equitativa.
74. De esta manera, para su representación o enunciación general, académicos e instituciones se han
decantado porque los derechos humanos se agrupen únicamente en políticos, civiles, económicos,
sociales, culturales y ambientales.
Capítulo VIII
La Igualdad de Género en las Fuerzas Armadas
Primera Sección
Definiciones Fundamentales
273. Sexo. Características anatómicas, genéticas, cromosómicas, fisiológicas, que determinan que una
persona sea hombre o sea mujer. Estas características son universales.
274. Género. Papeles sociales construidos para la mujer y el hombre con base en su sexo; dependen
de un particular contexto socioeconómico, político y cultural, el cual es afectado por factores como la
edad, la clase, la raza y la etnia. Son el conjunto de ideas, creencias y atribuciones sociales con las que
se construye el significado, funciones y comportamiento de lo “femenino” y lo “masculino”, así como
sus oportunidades. Son atribuciones que pueden modificarse en virtud de que son construcciones
socioculturales aprendidas.
275. Brechas de equidad de género. Indican a través de las estadísticas de género, la distancia que
separa a mujeres y hombres, en relación con las oportunidades de acceso y control de los recursos
sociales, económicos, políticos y culturales. Compara a mujeres y hombres que cuentan con
características similares, tanto cuantitativa como cualitativamente, para identificar las áreas donde se
manifiesta una mayor desigualdad e inequidad: tipo de empleo, ingreso, escolaridad, trabajo
doméstico, trabajo no remunerado, entre otras.
276. Discriminación contra la mujer. Toda distinción, exclusión o restricción basada en el sexo que
tenga por objeto por resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por la mujer,
independientemente de su estado civil, sobre la base de la igualdad del hombre y la mujer, de los
derechos humanos y las libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural y
civil o en cualquier otra esfera.
278. No significa que mujeres y hombres sean iguales, pero sí que lo sean sus opciones y posibilidades
de vida. Es un principio de justicia que define la “igualdad en las diferencias”.
279. Estereotipo de género. Creencias sobre las características de los roles típicos que los hombres y
las mujeres tienen que tener y desarrollar en una etnia, cultura o en una sociedad.
280. Igualdad de género. Acceso de mujeres y hombres a las mismas posibilidades y oportunidades
al uso, control y beneficio de bienes, servicios y recursos de la sociedad, así como la toma de
decisiones en todos los ámbitos de la vida social, económica, política, cultural y familiar.
Segunda Sección
Antecedentes Históricos
282. La mujer desde el principio de la humanidad ha recorrido un camino lleno de obstáculos para
lograr trascender y tener la posibilidad de participar en la sociedad.
283. El proceso igualitario no ha logrado un cambio global, esto debido a los estereotipos y roles de
género los cuales han imperado a lo largo de la historia, y que generan discriminación, exclusión y
desigualdad.
284. Durante la Revolución Francesa se llevaron a cabo los movimientos de mujeres, los cuales tenían
como objetivo el derecho a la igualdad; hoy en día aún hay diferencias que agudizan y perjudican todos
los ámbitos de la vida de las mujeres.
285. La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, emitida en el marco de la Revolución
Francesa (1789) en su artículo primero afirma: “los hombres nacen y permanecen libres e iguales en
derechos. Las distinciones sociales no pueden fundarse más que en la utilidad común”. Sin embargo,
excluyen a la mitad de la humanidad, es decir, a las mujeres.
286. Olympe de Gouges publicó y defendió la Declaración de los Derechos de la Mujer (1791), la cual
tuvo como modelo el documento básico de la revolución francesa.
287. En Inglaterra, Mary Wollstonecraft publica en 1792, la Vindicación de los Derechos de la Mujer,
inspirada en los planteamientos de Olympe de Gouges.
288. En la Vindicación de los Derechos de la Mujer se afirma que las mujeres están dotadas de razón, y
por lo tanto la falta de reconocimiento de sus derechos en igualdad con el hombre es arbitrario; la
autora insiste en que las mujeres deben tener los mismos derechos a la educación y al trabajo que
tienen los hombres, ya que solamente de esa manera pueden ser independientes.
289. En todo el mundo, en el siglo XIX y principios del XX, hubo asombro por las luchas que las mujeres
emprendieron por sus derechos a la enseñanza, al trabajo, a la participación política, a heredar, entre
otros.
290. En 1848, en los Estados Unidos de Norteamérica, en el estado de Nueva York se aprueba la
Convención de Seneca Falls, texto fundamental para el reconocimiento del sufragio femenino, el cual
por primera vez se da en Nueva Zelanda en el año 1893, y después Australia en 1902. México reconoce
el voto de las mujeres en 1953.
Tercera Sección
Evolución
291. La lucha en favor de la igualdad entre mujeres y hombres estaba aún en sus primeras etapas
cuando surgió la Organización de las Naciones Unidas en 1945. De los 51 Estados miembros originales,
sólo 30 permitían que las mujeres tuvieran los mismos derechos al voto que los hombres o les
permitían ocupar cargos públicos. Sin embargo, quienes redactaron la Carta de las Naciones Unidas
tuvieron la previsión de referirse deliberadamente a “la igualdad de derechos de hombres y mujeres”
cuando declararon “la fe (de la organización) en los derechos fundamentales del hombre” y “la
dignidad y el valor de la persona humana”.
292. Ningún documento jurídico anterior había afirmado con tanta energía la igualdad entre las
personas, ni se había referido al sexo como motivo de discriminación. A partir de ese momento quedó
claro que los derechos de las mujeres constituirían un eje central de la labor que la ONU tenía por
delante.
293. Durante las tres primeras décadas, la acción de las Naciones Unidas en favor de las mujeres se
centró en sus derechos civiles y políticos, así como en la recopilación de información sobre su condición
jurídica y social en todo el mundo.
294. Con el transcurrir del tiempo se hizo cada vez más evidente que las leyes, por sí mismas, no
bastaban para garantizar su igualdad de derechos. Siendo necesario elaborar un instrumento jurídico
internacional en el que se velara por los derechos de las mujeres, consolidándose de esta manera la
Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer (CEDAW, por
sus siglas en inglés) en el año de 1979.
295. Con la organización de cuatro Conferencias Mundiales de la ONU, la lucha por la igualdad de
género entró en una segunda etapa, cuyo propósito fue elaborar estrategias y planes de acción para el
adelanto de las mujeres; tales conferencias se llevaron a cabo en los siguientes países:
296. Los esfuerzos emprendidos pasaron por diversas transformaciones, desde considerar a la mujer
casi exclusivamente en función de sus necesidades prácticas, hasta reconocer sus contribuciones
esenciales en todo el proceso de desarrollo, procurar la potenciación de su papel y su derecho a la
participación plena, en todas las actividades humanas.
Cuarta Sección
Aspectos Relevantes
297. Se hacen evidentes las raíces de la discriminación y desigualdad de género que subsisten en
nuestra cultura, las cuales se perpetúan en los distintos espacios de reproducción social como la
familia, la escuela, el trabajo y los medios de comunicación.
298. La construcción de los roles de género afectan a mujeres y hombres, por ello es necesario
entender el fundamento básico de la teoría de género y sus esfuerzos por avanzar hacia la igualdad
sustantiva entre mujeres y hombres, condición indispensable para la construcción de una sociedad
igualitaria.
299. La desigualdad entre mujeres y hombres tiene distintas formas de manifestarse, ya que atraviesa
otras problemáticas sociales como el nivel socioeconómico, la edad, la etnia, el contexto histórico y
geopolítico; se transmite, de generación en generación, a través de los procesos cotidianos de
reproducción social y cultural que impregnan la vida.
Quinta Sección
Normatividad
Subsección (A)
Ámbito Nacional
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos
300. De importancia para la igualdad entre mujeres y hombres en nuestro país fue la reforma
constitucional de 1974 que se centró en los artículos 4, 5, 30 y 123 para avanzar en el establecimiento
de la igualdad por razones de género.
301. La reforma al artículo 4 de la Constitución pugnó porque la mujer y el varón sean reconocidos
como iguales ante la ley; estableció la protección de la organización y el desarrollo de la familia,
además de plantear el derecho a decidir de manera libre, responsable e informada sobre el número y
espaciamiento de hijos e hijas.
302. Actualmente el artículo 1° menciona “…está prohibida toda discriminación motivada por origen
étnico o nacional, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, la salud, la religión, las
opiniones, las preferencias sexuales, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad
humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas; y el artículo
4° establece la igualdad entre el hombre y la mujer…”
303. Su artículo 3°. dispone: “…son sujetos de los derechos que establece esta ley, las mujeres y los
hombres que se encuentren en territorio nacional, que por razón de su sexo, independientemente de su
edad, estado civil, profesión, cultura, origen étnico o nacional, condición social, salud, religión, opinión
o discapacidad, se encuentren con algún tipo de desventaja ante la violación del principio de igualdad
que esta ley tutela…”; por otro lado, la fracción II del artículo 5º., menciona que la discriminación es
“toda distinción, exclusión o restricción que basada en el origen étnico o nacional, sexo, edad,
embarazo, o cualquier otra, tenga por efecto impedir o anular el reconocimiento o el ejercicio de los
derechos y la igualdad real de oportunidades de las personas”.
304. Estipula en su artículo 1° que el objeto de la ley es prevenir y eliminar de todas las formas de
discriminación que se ejerzan contra cualquier persona, así como promover la igualdad de
oportunidades y de trato; en su artículo 4°., prohíbe toda práctica discriminatoria que tenga por objeto
o efecto impedir o anular el reconocimiento o ejercicio de los derechos y la igualdad real de
oportunidades, y en su artículo 9°., menciona que la discriminación, es negar o limitar información
sobre derechos sexuales y reproductivos o impedir el libre ejercicio de la determinación del número y
espaciamiento de los hijos e hijas.
Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (LGAMVLV).
305. En su artículo 6°, menciona la violencia psicológica, describiéndola como cualquier acto u omisión
que daña la estabilidad psicológica, y consiste en: negligencia, abandono, descuido reiterado, celotipia,
insultos, humillaciones, devaluación, marginación, indiferencia, infidelidad, comparaciones destructivas,
rechazo, restricción a la autodeterminación y amenazas.
En el artículo 10°, cita la violencia laboral y docente, la cual se ejerce por las personas que tienen un
vínculo laboral, docente o análogo con la víctima, independientemente de la relación jerárquica.
Finalmente en su artículo 11°, la ley señala que constituye violencia laboral, la negativa ilegal a
contratar a la víctima o a respetar su permanencia o condiciones generales de trabajo. Norma
Mexicana NMX-R-025-SCFI-2015, en Igualdad Laboral y no Discriminación
306. Su objetivo es establecer los requisitos para que los centros de trabajo públicos, privados y
sociales, de cualquier actividad y tamaño, integren, implementen y ejecuten dentro de sus procesos de
gestión y de recursos humanos, prácticas para la igualdad laboral y no discriminación que favorezcan el
desarrollo integral de las y los trabajadores.
307. Su finalidad es fijar las bases para el reconocimiento público de los centros de trabajo que
demuestran la adopción y el cumplimiento de procesos y prácticas a favor de la igualdad laboral y no
discriminación.
Subsección (B)
Ámbito internacional
Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer
(CEDAW)
308. Suscrita por el estado mexicano el 17 de julio de 1980, obliga a los Estados partes a adoptar
medidas especiales de carácter temporal, encaminadas a acelerar la igualdad de facto entre el hombre
y la mujer.
310. En su artículo 1°, obliga a los Estados partes a respetar los derechos y libertades reconocidos en
esta convención y a garantizar su libre y pleno ejercicio a toda persona que esté sujeta a su
jurisdicción, sin discriminación alguna por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones
políticas o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier
otra condición social.
Por otro lado, su artículo 17, defiende la protección a la familia, establece la obligación de los estados
de adoptar medidas para asegurar la igualdad de derechos y la equivalencia de responsabilidades de
las y los cónyuges en cuanto al matrimonio.
311. Adoptada en la ciudad de Belém do pará, Brasil, el 9 de junio de 1994; publicada en el Diario
Oficial de la Federación, el 9 de enero de 1999
312. Su artículo 3°, menciona el derecho de toda mujer a una vida libre de violencia, en el ámbito
público y privado, a la par con el artículo 4°, en el que se señala su derecho al reconocimiento, goce,
ejercicio y protección de todos los derechos humanos y a las libertades consagradas por los
instrumentos regionales e internacionales sobre derechos humanos.
313. Se deriva de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la mujer, reunida en Beijing del 4 al 15 de
septiembre de 1995.
314. Tiene por objeto acelerar la aplicación de las Estrategias de Nairobi, orientadas hacia el futuro
para el adelanto de la mujer, a fin de eliminar todos los obstáculos que dificultan su participación activa
en todas las esferas de la vida pública y privada.
Sexta Sección
Obligatoriedad de Respetar los Derechos Humanos de las
Mujeres
315. El reconocimiento de la desigualdad entre mujeres y hombres ha sido un proceso largo, el cual ha
ido evolucionando día con día, tal es así que se tiene registro de diversos instrumentos internacionales,
como los ya mencionados, promueven y garantizan los derechos humanos de las mujeres.
316. El Estado Mexicano no es ajeno al reconocimiento del respeto de los derechos de las mujeres, para
lo cual ha realizado políticas públicas encaminadas a atender este problema, el cual está considerado
dentro de la agenda pública por parte del gobierno federal, con la finalidad de cerrar la brecha de
desigualdad entre mujeres y hombres.
317. Dentro de este marco se han creado organismos a nivel nacional para dichos fines; el Instituto
Nacional de las Mujeres (INMUJERES) fue creado como órgano rector de género, a fin de promover e
impulsar políticas públicas con perspectiva de género tomando como base los programas nacionales de
igualdad implementados en cada sexenio. Ha tenido diferentes denominaciones, actualmente se le
conoce como PROIGUALDAD.
Dicho programa rige los lineamientos nacionales que deben enfrentar todos los niveles de gobierno,
con el fin de garantizar la igualdad sustantiva, la reducción de las brechas de género entre mujeres y
hombres así como la erradicación de todas las formas de discriminación y violencia contra las mujeres.
Por lo que la Secretaría de la Defensa Nacional, no es ajena de cumplir con las políticas emitidas por el
Ejecutivo Federal.
Séptima Sección
Igualdad y Equidad
Subsección (A)
Igualdad
318. De acuerdo con Alda Facio, la “igualdad” desde la perspectiva de los derechos humanos, no es
una mera declaración de un deseo, ni tampoco una constatación de un hecho real, sino un derecho
humano que el estado debe reconocer, proteger y garantizar.
319. La igualdad sustantiva no es otra cosa que la idéntica titularidad, protección y garantía de los
mismos derechos fundamentales independientemente del hecho de que los y las titulares son entre sí
diferentes.
320. Es más, desde este punto de vista, la igualdad sustantiva incluye tanto a la igualdad como
derecho, como a la igualdad de hecho. La primera se concibe como un medio para lograr la realización
práctica del principio de igualdad sustantiva y la segunda significa “de hecho”, es decir, sin
reconocimiento jurídico.
321. Sin embargo, es importante notar que tampoco la igualdad de jure se concibe como un
tratamiento exacto por parte de la legislación a hombres y mujeres. Se trata de una igualdad basada en
el goce y el ejercicio de los derechos humanos que por lo tanto, permite trato distinto, aún por parte de
la ley, cuando la situación es distinta.
322. Al respecto la Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres contempla los siguientes
conceptos:
323. Igualdad de género: situación en la que mujeres y hombres acceden con las mismas
posibilidades y oportunidades al uso, control y beneficio de bienes, servicios y recursos de la sociedad,
así como a la toma de decisiones en todos los ámbitos de la vida social, económica, política, cultural y
familiar.
324. Igualdad sustantiva: es el acceso al mismo trato y oportunidades para el reconocimiento, goce o
ejercicio de los derechos humanos y libertades fundamentales.
Subsección (B)
Equidad
336. Asimismo, define la violencia contra las mujeres como “cualquier acción u omisión, basada en su
género, que les cause daño o sufrimiento psicológico, físico, patrimonial, económico, sexual o la muerte
tanto en el ámbito privado como en el público”.
337. Mencionada Ley señala en el artículo 6 los tipos de violencia contra las mujeres, siendo estos los
siguientes:
A. Violencia psicológica: Es cualquier acto u omisión que dañe la estabilidad psicológica, que puede
consistir en: negligencia, abandono, descuido reiterado, celotipia, insultos, humillaciones, devaluación,
marginación, indiferencia, infidelidad, comparaciones destructivas, rechazo, restricción a la
autodeterminación y amenazas, las cuales conllevan a la víctima a la depresión, al aislamiento, a la
devaluación de su autoestima e incluso al suicidio;
B. Violencia física: es cualquier acto que inflige daño no accidental, usando la fuerza física o algún
tipo de arma u objeto que pueda provocar o no lesiones ya sean internas, externas, o ambas;
E. Violencia sexual: es cualquier acto que degrada o daña el cuerpo y/o la sexualidad de la víctima y
que por tanto atenta contra su libertad, dignidad e integridad física. Es una expresión de abuso de
poder que implica la supremacía masculina sobre la mujer, al denigrarla y concebirla como objeto.
338. También se consideran cualesquiera otras formas análogas que lesionen o sean susceptibles de
dañar la dignidad, integridad de las mujeres.
339. La citada Ley indica en el Título II las modalidades de la violencia de la forma siguiente:
A. Violencia familiar: es el acto abusivo de poder u omisión intencional, dirigido a dominar, someter,
controlar, o agredir de manera física, verbal, psicológica, patrimonial, económica y sexual a las
mujeres, dentro o fuera del domicilio familiar, cuyo agresor tenga o haya tenido relación de parentesco
por consanguinidad o afinidad, de matrimonio, concubinato o mantengan o hayan mantenido una
relación de hecho.
B. Violencia laboral y docente: se ejerce por las personas que tienen un vínculo laboral, docente o
análogo con la víctima, independientemente de la relación jerárquica, consistente en un acto o una
omisión en abuso de poder que daña la autoestima, salud, integridad, libertad y seguridad de la
víctima, e impide su desarrollo y atenta contra la igualdad.
C. Violencia en la comunidad: son los actos individuales o colectivos que transgreden derechos
fundamentales de las mujeres y propician su denigración, discriminación, marginación o exclusión en el
ámbito público.
D. Violencia institucional: son los actos u omisiones de las y los servidores públicos de cualquier
orden de gobierno que discriminen o tengan como fin dilatar, obstaculizar o impedir el goce y ejercicio
de los derechos humanos de las mujeres así como su acceso al disfrute de políticas públicas destinadas
a prevenir, atender, investigar, sancionar y erradicar los diferentes tipos de violencia.
F. Violencia docente: aquellas conductas que dañen la autoestima de las alumnas con actos de
discriminación por su sexo, edad, condición social, académica, limitaciones y/o características físicas,
que les infligen maestras o maestros.
G. Hostigamiento sexual: es el ejercicio del poder, en una relación de subordinación real de la
víctima frente al agresor en los ámbitos laboral y/o escolar. Se expresa en conductas verbales, físicas o
ambas, relacionadas con la sexualidad de connotación lasciva.
H. Acoso sexual: es una forma de violencia en la que, si bien no existe la subordinación, hay un
ejercicio abusivo de poder que conlleva a un estado de indefensión y de riesgo para la víctima,
independientemente de que se realice en uno o varios eventos.
I. Violencia feminicida: es la forma extrema de violencia de género contra las mujeres, producto de la
violación de sus derechos humanos, en los ámbitos público y privado, conformada por el conjunto de
conductas misóginas que pueden conllevar impunidad social y del estado y puede culminar en
homicidio y otras formas de muerte violenta de mujeres.
340. No obstante que la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia no la
refiere, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), en
coordinación con la Red Latinoamericana del Caribe y de Bioética ha definido a la violencia obstétrica
como:
“El tipo de violencia ejercida por el profesional de salud sobre el cuerpo y los procesos reproductivos de
las mujeres. Esta clase de violencia se expresa mayoritariamente, aunque no con exclusividad, en el
trato deshumanizado hacia la mujer embarazada, en la tendencia a patologizar los procesos
reproductivos naturales y en múltiples manifestaciones que resultan amenazantes en el contexto de la
atención de la salud sexual, embarazo, parto y post parto”.
Subsección Única
Consecuencias de la violencia contra las mujeres
341. Están determinadas, en gran medida, por la forma en que confluyen y se articulan con otras
desigualdades sociales como la clase, la edad, la etnia, la orientación o preferencia sexual.
342. Las diferencias sociales establecen “jerarquías sociales” o desigualdades que se presentan, de
diferente manera, atendiendo a sus contextos socioculturales. La jerarquización de las personas
generalmente se expresa en forma de violencia.
343. Todas las expresiones de la violencia generan un daño y tienen consecuencias en la persona o
personas que las sufre; generan estrés, falta de concentración, inseguridad o miedo, daños físicos,
comportamientos autodestructivos, marcas en el cuerpo y en la mente, y en casos extremos, la muerte.
Pensemos lo terrible que resulta vivir la violencia de género en el contexto familiar, el primer espacio
de socialización de las personas del que se espera cercanía, seguridad, resguardo, escucha activa,
reconocimiento, acompañamiento.
344. Si bien los ámbitos familiar y laboral cumplen diferentes funciones sociales, la violencia de género,
en ambos, refuerza la discriminación y la exclusión.
345. La discriminación es una expresión de la violencia de género. Sin embargo, la discriminación, al
igual que la violencia de género, adquiere diferentes matices en función del contexto social en el que
se manifieste.
346. El Estado Mexicano ha suscrito diversos instrumentos normativos internacionales relacionados con
los derechos humanos de las mujeres, tales como la Convención para Eliminación de Todas las Formas
de Discriminación Contra la Mujer (CEDAW), la Convención Interamericana para prevenir, sancionar y
erradicar la violencia contra la mujer (Convención Belén Do Pará), así como la Declaración y Plataforma
de Acción de Beijing que entre otras cosas establecen que es una obligación de los estados miembros
adoptar medidas jurídicas para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres.
347. El Comité de expertas de la Convención para Eliminación de Todas las Formas de Discriminación
Contra la Mujer (CEDAW), respecto al empleo de los términos “igualdad” y “equidad”, aunque los
conceptos tiene una estrecha relación y su empleo está vinculado con la implementación de políticas
públicas, se recomienda que solo se utilice el término “igualdad” en la elaboración de cualquier tipo de
documento que referencia a este derecho humano.
348. Cabe destacar que el Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos, en nuestros ordenamientos legales se
encuentra prohibida cualquier tipo de violencia asimismo se encuentra comprometido a asegurar la
igualdad de oportunidades para las mujeres y los hombres, promoviendo acciones para promover la
igualdad, la no violencia y la no discriminación por motivos de género.
Novena Sección
La Mujer al Interior de las Fuerzas Armadas
349. El reconocimiento de la posesión de destrezas singulares de la mujer, ha facilitado su
incorporación al estilo de vida militar.
350. El 21 de marzo de 1938, el Presidente Lázaro Cárdenas funda la Escuela Militar de Enfermeras del
Ejército Mexicano, misma que en 1946 cambió su denominación como Escuela Militar de Enfermeras y
Parteras, finalmente en 1963 fue abanderada con el nombre de Escuela Militar de Enfermeras.
351. De esta forma se consolido la presencia de la mujer en el Ejército Mexicano, ingresando también a
la Escuela Militar de Odontología desde 1976, la Escuela Médico Militar en 1973 y en la Escuela Militar
de Clases de Transmisiones en 1975 para capacitarse como radio-operadoras.
352. El derecho de igualdad abanderado por la mujer, comprende, a su vez, variados campos, uno de
ellos es la educación, comprendida como el acceso de la mujer a centros de enseñanza de todos los
niveles.
353. Así tenemos que el derecho a la educación es un derecho sin género, la ley no distingue y en la
actualidad el acceso a las instituciones de educación pública superiores se somete a concurso de
admisión con idénticas ventajas tanto para mujeres como para hombres.
354. En las Fuerzas Armadas la educación científica y tecnológica es una fuente captadora del talento,
hoy es común ver especialistas en las diversas ramas, como por ejemplo en la medicina, del derecho o
en el campo de la ingeniería militar.
355. Esto demuestra que los avances científicos y tecnológicos que se han mostrado en los últimos
años, parte ya, de una construcción conjunta entre hombres y mujeres, lo mismo se da en otras escalas
y áreas.
356. La mujer ha cumplido desde siempre un papel trascendental; basta con echar un vistazo y
observar que la historia se encuentra matizada con hechos en los que la participación de la mujer ha
definido rumbos y cerrado capítulos; es pues, parte viviente de la maquinaria creadora de la realidad
del mundo actual.
357. La mujer militar actualmente escala peldaños en el medio castrense, desarrollando actividades de
índole administrativa, logística y operativa en los organismos del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos.
358. Pueden ostentar jerarquías de generales, jefes, oficiales y tropa, y desempeñar un cargo conforme
a su grado; tienen derecho a participar o concursar en las promociones con similitud de exámenes y
todos los beneficios consagrados en las leyes y disposiciones reglamentarias.
359. La educación en el Sistema Educativo Militar, permite la formación individual, colectiva e
institucional, de acuerdo con el modelo sociocultural y vinculada al contexto nacional, por lo que esta
educación, se desarrolla paralelamente al crecimiento y a la modernización del país.
360. La igualdad de oportunidades en la educación, entre mujeres y hombres, en las instituciones
educativas militares, hace a las fuerzas armadas, más incluyentes, competitivas, solidarias y sin
prejuicios, constituyéndose en ejemplo, ante la sociedad, de la promoción de la igualdad de géneros.
361. Hasta el ciclo escolar 2006-2007, la apertura de admisión para el conjunto de mujeres a los
planteles del Sistema Educativo Militar era para la Escuela Militar de Enfermeras y en la modalidad de
educación mixta en la Escuela Médico Militar y la Escuela Militar de Odontología.
362. Como parte de las acciones emprendidas por la Secretaría de la Defensa Nacional, a partir del año
2007, las mujeres ingresaron, entre otros, en los siguientes establecimientos de educación militar:
A. Escuela Superior de Guerra.
B. Heroico Colegio Militar.
C. Colegio del Aire en las Escuelas Militares de Aviación y Especialistas de la Fuerza Aérea.
D. Escuela Militar de Ingenieros.
E. Escuela Militar de Transmisiones y Clases de Transmisiones.
F. A partir del ciclo escolar 2017-2021, ingresan hombres a la Escuela Militar de Enfermeras; cambiando
su denominación a Escuela Militar de Enfermería; así mismo se apertura el ingreso de mujeres a la
Escuela Militar de Oficiales de Sanidad planteles a los que solo ingresaban mujeres y hombres
respectivamente, fortaleciendo la igualdad sustantiva en las Fuerzas Armadas.
G. Se designó personal femenino para realizar los Cursos Básicos y Avanzados de Aplicación Táctico
Administrativo, con modalidad escolarizada, que imparte la Escuela Militar de Aplicación de las Armas y
Servicios.
363. En consecuencia, contamos con un Ejército y Fuerza Aérea, en donde las mujeres se desempeñan,
como enfermeras, odontólogas, médicos, licenciadas en derecho, psicólogas, contadoras, pilotos
aviadores, intendentes, especialistas de la fuerza aérea, en diferentes ramas de la ingeniería,
oficinistas, afanadoras, etc., y abriéndose la posibilidad de que las mujeres incursionen en el Servicio
Militar Nacional, como voluntarias dentro de los programas sociales que éste contempla.
Capítulo IX
Fuerzas Armadas y Derechos Humanos
Primera Sección
Observancia de los Derechos Humanos en el Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos
364. Conforme a lo dispuesto por el artículo primero constitucional, todas las autoridades, incluidas las
Fuerzas Armadas, tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos
humanos, en el ámbito de sus competencias.
365. Por su parte, el artículo 89 constitucional, fracción VI, le otorga al Presidente de la República la
facultad y obligación de preservar la seguridad nacional, en los términos de la ley respectiva, y
disponer de la totalidad de la Fuerza Armada permanente o sea del Ejército, de la Armada y de la
Fuerza Aérea para la seguridad interior y defensa exterior de la Federación.
366. Por Seguridad Nacional se entienden –conforme a la ley en la materia- las acciones destinadas de
manera inmediata y directa a mantener la integridad, estabilidad y permanencia del Estado Mexicano,
que conlleven a:
A. La protección de la nación mexicana frente a las amenazas y riesgos que enfrente nuestro país;
B. La preservación de la soberanía e independencia nacionales y la defensa del territorio;
E. La defensa legítima del Estado Mexicano respecto de otros Estados o sujetos de derecho
internacional, y
F. La preservación de la democracia, fundada en el desarrollo económico social y político del país y sus
habitantes.
367. En ese sentido, la Ley Orgánica del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanas señala como misión de
estas instituciones:
D. Realizar acciones cívicas y obras sociales que tiendan al progreso del país; y
E. En caso de desastre prestar ayuda para el mantenimiento del orden, auxilio de las personas y sus
bienes y la reconstrucción de las zonas afectadas.
368. Ahora bien, la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha emitido jurisprudencia, en la que se
sustenta la participación de las Fuerzas Armadas en las labores de seguridad pública, cuando las
autoridades civiles lo soliciten, con estricto apego a la Constitución y a las leyes que de ella emanan:
B. Ejército, Fuerza Aérea y Armada. Pueden actuar acatando órdenes del Presidente, con estricto
respeto a las garantías individuales, cuando sin llegarse a situaciones que requieran la suspensión de
aquéllas, hagan temer, fundadamente, que de no enfrentarse de inmediato sería inminente caer en
condiciones graves que obligarían a decretarla. (Tesis: P./J. 37/2000, Novena Época, Pleno, Semanario
Judicial de la Federación y su Gaceta, Tomo XI, Abril de 2000, pág. 551).
C. En todo caso, el Ejército y la Fuerza Aérea deben respetar y proteger los derechos humanos de todas
las personas.
Segunda Sección
Principios Generales para la Actuación del Personal del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos
en materia de Derechos Humanos
369. Observar las mejores prácticas internacionales en relación con los derechos humanos,
absteniéndose de realizar actos violatorios de éstos.
370. Conducir su actuación con apego al orden jurídico y a los derechos humanos, con absoluta
imparcialidad, sin discriminar a las personas por su raza, religión, sexo, género, condición económica,
condición social, apariencia, preferencias sexuales e ideología política.
371. Observar un trato respetuoso hacia las personas, absteniéndose de cualquier acto de arbitrariedad
o rebase del límite de las funciones que le han sido expresamente encomendadas, de forma verbal o
por escrito.
372. Apegarse a los principios de legalidad, eficiencia, profesionalismo y honradez.
373. Conocer el orden jurídico mexicano vinculado con los derechos humanos, así como nuestras leyes
y reglamentos militares para asegurar su buen desempeño.
374. Dar respuesta en breve término a todas las peticiones que se formulen, conforme a lo dispuesto
en el artículo 8º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
375. Respetar la integridad física de las personas detenidas en tanto se ponen a disposición del
Ministerio Público o de la autoridad competente.
376. Fomentar entre el personal militar que se privilegie la vida en todas sus actividades, desarrollando
una cultura de respeto y observancia de los derechos humanos y la legalidad.
377. Desempeñar su misión con apego a los valores del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos: honor,
valor, lealtad, disciplina, abnegación, espíritu de cuerpo, patriotismo y honradez, en oposición a
cualquier acto de corrupción.
378. Brindar auxilio a la protección de las personas que son amenazadas por algún peligro, así como de
los bienes que le son encomendados; su actuación debe ser digna, congruente, oportuna y apegada al
orden jurídico.
379. El personal militar es considerado una autoridad cuando se encuentra en ejercicio de las funciones
de su empleo, cargo o comisión; por lo que debe ajustar su actuación al respeto irrestricto a los
derechos humanos de todas las personas.
380. Cuando el personal militar se encuentre franco pero hace uso de su investidura o de recursos
humanos y/o materiales de la institución puede considerarse, de acuerdo a las circunstancias de cada
caso, infringe la disciplina militar, incurre en delitos del orden federal o común y viola derechos
humanos de las personas civiles.
381. No se consideran actos de autoridad ni violaciones a los derechos humanos, aquellos conflictos
derivados de las relaciones interpersonales en las que actué en su calidad de particular (pagos de
pensión alimenticias, accidentes de tránsito, conflictos familiares o vecinales, entre otros).
382. El o la Presidenta de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, sus visitadores generales y el
personal de esta institución no podrán detenerse por actos que realicen en ejercicio de las funciones
propias de su cargo.
383. Se debe dar todas las facilidades y el apoyo específico necesario que requieran las y los
funcionarios de la CNDH, para el buen desempeño de sus labores de investigación de violaciones de los
derechos humanos.
384. Cada Comandante de organismo debe informar oportunamente a la superioridad por conducto de
la Dirección General de Derechos Humanos de la Secretaría de la Defensa Nacional, de cualquier
petición de la CNDH y de las organizaciones de la sociedad civil a fin de no incurrir en alguna
responsabilidad.
385. A las organizaciones de la sociedad civil protectoras de los derechos humanos se les debe indicar
que deben dirigir sus peticiones al escalón superior de mando o bien de manera directa a la Dirección
General de Derechos Humanos.
386. El personal militar, en el ejercicio de sus atribuciones únicamente podrá detener a los probables
responsables de la comisión de un ilícito en el momento en que esté cometiendo, si existe una
persecución ininterrumpida (flagrancia), y deberá ponerlos sin demora a disposición de la autoridad
competente.
Tercera Sección
Principios Básicos Sobre el Empleo de la Fuerza y Armas de Fuego por las y los Funcionarios
Encargados de Hacer Cumplir la Ley
387. En el “…VIII Congreso de las Naciones Unidas sobre la Prevención del Delito y Tratamiento del
Delincuente…” celebrado en la Habana, Cuba, del 27 agosto al 7 de septiembre de 1990, se aprobaron
los principios básicos sobre el empleo de la fuerza y armas de fuego por los funcionarios encargados de
hacer cumplir la ley.
388. A fin de evitar hacer uso ilegítimo de la fuerza y de las armas de fuego en perjuicio de las personas
a las que se pretende detener, someter o asegurar, el personal militar en el cumplimiento de las
misiones asignadas, debe ajustar su conducta, entre otros, a los Principios básicos sobre el empleo de
la fuerza y armas de fuego por los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, así como al Manual
del Uso de la Fuerza, de aplicación común a las tres fuerzas armadas.
389. Los principios comunes y esenciales que rigen el uso legítimo de la fuerza y de las armas de fuego
por los funcionarios o servidores públicos encargados de hacer cumplir la ley, son:
A. Oportunidad: Cuando se utiliza en el momento en que se requiere. Ante situaciones que pongan en
peligro o riesgo la vida de civiles se debe proteger la integridad física de las personas involucradas y
sus bienes.
C. Racionalidad: Cuando su utilización es producto de una decisión en la que se valora el objetivo que
se persigue, las circunstancias de la agresión, las características personales y las capacidades tanto del
sujeto a controlar como de usted, y que dada la circunstancia no puede recurrir a otro medio.
D. Legalidad: Cuando su uso es desarrollado con apego a la normativa vigente y con respeto a los
Derechos Humanos.
390. Para que el uso de la fuerza sea proporcional se debe realizar una evaluación de la situación, a fin
de adoptar el nivel de fuerza que corresponda a la conducta de la persona y/o la resistencia que opone
mediante:
B. Persuasión: Contacto visual e instrucciones verbales, para que el presunto transgresor de la ley
desista.
C. Fuerza no letal: Controlar a una persona en los casos de resistencia no agresiva y agresiva.
D. Fuerza letal: Utilización de medios letales (armas de fuego, contundentes e improvisadas) para
proteger la vida propia o de terceros.
391. Dentro del derecho nacional, el artículo 15, fracción IV, del Código Penal Federal establece como
causa de exclusión de delito a lo que reconoce como “legítima defensa”.
392. La legítima defensa es entendida como “la repulsa de una agresión actual, inminente y sin
derecho, utilizando la racionalidad de los medios en relación al daño que se pretende causar, ya sea de
bienes jurídicos propios o de terceras personas.”
393. “Repulsa”, se entiende como la acción de repeler el ataque injustificado que está sucediendo en el
momento o que está por suceder.
394. Al respecto, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, interpreta que el ataque es actual cuando
reviste caracteres de inminencia o dura todavía, de tal suerte que lo que importa para los efectos del
derecho penal, es la amenaza creada por aquella persona, y no la actualidad de la lesión que sufre
quien se defiende o, en otros términos, lo que caracteriza a la legítima defensa es que el rechazo de la
agresión se realice mientras ésta persista, esto es, en tanto que pone en peligro la integridad corporal o
la vida de quien se defiende y aún la de una o un tercero.
395. Por otro lado, cuando se habla de “racionalidad”, debe entenderse en el sentido de que el medio
empleado para repeler la agresión no deba ser excesivo, es decir, que el nivel de fuerza a emplear, sea
el mínimo necesario para neutralizar el acto o amenaza hostil, procurando causar el menor daño
posible.
396. Asimismo, por lo que se refiere al concepto “bienes jurídicos”, se debe entender como la vida, la
integridad corporal, la propiedad, etc.
397. Finalmente, a través de diversas interpretaciones realizadas por la Suprema Corte de Justicia de la
Nación, se tienen las siguientes excepciones a la excluyente de legítima defensa:
A. La reacción defensiva efectuada después de consumado el acto o intención hostil y el peligro que se
pretende la motivaron, no puede considerarse como legítima defensa ni exime de responsabilidad
penal a la o el agente activo del delito.
B. Los actos ejecutados en contra de quien resulte con alguna ofensa con posterioridad a la
consumación de su agresión realizada, no constituyen legítima defensa, sino actos de represalia o
venganza cuya ilegalidad impide que la responsabilidad penal se excluya por tal concepto.
Cuarta Sección
Acciones para Promover el Respeto de los Derechos Humanos en el Ejército y Fuerza Aérea
Mexicanos
398. El tema de los derechos humanos en el Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos, se ha materializado en
los planes y programas de estudios de los diferentes planteles militares y cursos de capacitación, para
desarrollar una cultura y doctrina sobre dichos derechos en donde se expresen los conceptos y líneas
de comportamiento que deben ser seguidas en las diferentes actividades militares, una vez egresados
y durante el proceso de la ruta profesional militar.
399. Con base a los perfiles de egreso, se estructura para su estudio la asignatura de derechos
humanos respondiendo a los diversos niveles educativos, a los grados jerárquicos y a las funciones que
desarrollarán los discentes una vez que culminen sus estudios.
400. Dicha asignatura comprende temas que se desarrollan en forma teórica y práctica proporcionando
una comprensión cabal de los derechos humanos, para que los egresados normen su actuar con
estricto respeto a los derechos humanos que ampara el orden jurídico mexicano.
401. Para la atención de los compromisos internacionales de México en materia de derechos humanos y
como parte del Plan Nacional de Desarrollo, el Gobierno Mexicano materializa un Programa Nacional de
Derechos Humanos que establece objetivos, estrategias y líneas de acción tendentes a asegurar el
respeto de los derechos humanos en la administración pública federal, impulsando su promoción y
defensa.
402. La Secretaría de la Defensa Nacional como parte de dicha administración ha implementado las
siguientes acciones:
A. Con fecha 1º de enero de 2008, paso su revista de entrada la Dirección General de Derechos
Humanos, la cual tiene como misión atender los requerimientos e inconformidades que en materia de
derechos humanos se interpongan en contra de elementos pertenecientes a la Secretaría de la Defensa
Nacional, así como promover y fomentar la cultura de respeto a los derechos humanos.
B. Sistema educativo militar.
a. En los planes y programas de estudio con carácter permanente, se incluyó la asignatura de derechos
humanos y Derecho Internacional Humanitario.
b. En el Centro de Estudios del Ejército y Fuerza Aérea (C.E.E.F.A.), se imparte el curso de formación de
profesores en derechos humanos.
C. Capacitación.
Se han otorgado becas en instituciones civiles y extranjeras para que el personal militar realice
estudios en materia de derechos humanos, asimismo, se programan cursos, diplomados, talleres,
seminarios y conferencias en coordinación con la Comisión Nacional de los Derechos Humanos,
organismos estatales; así como instituciones educativas reconocidas del país, en materia de derechos
humanos.
D. Otras acciones.
a. Desde 1998, la materia de derechos humanos se aplica en los concursos de las promociones especial
y general.
b. Se han editado algunos materiales, entre los que se encuentran:
1. Manual de Derechos Humanos para el Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos.
2. Manual de Derecho Internacional Humanitario.
3. Protocolo I Adicional a los Convenios de Ginebra de 1949.
4. Cartilla de Derechos Humanos para el Ejército y Fuerza Aérea.
5. Convenios de Ginebra.
c. Se fortaleció una cultura institucional de igualdad de oportunidades, perspectiva de género, respeto
a los derechos humanos de las mujeres, a fin de combatir la violencia de género y la discriminación.
d. La Secretaría de la Defensa Nacional de igual forma atiende las necesidades de información de la
ciudadanía, sobre la difusión de la cultura, de respeto a los derechos humanos y la estadística de
quejas por presuntas violaciones a los derechos humanos por parte del personal militar.
LEY
NACIONAL
SOBRE EL
USO DE
LA
FUERZA.
Artículo 1. Las disposiciones de la presente Ley son de orden público, de interés social y de
observancia general en todo el territorio nacional; tienen como fin regular el uso de la fuerza que
ejercen las instituciones de seguridad pública del Estado, así como de la Fuerza Armada permanente
cuando actúe en tareas de seguridad pública.
Cuando las autoridades a que se refiere el párrafo anterior realicen tareas de protección civil, y se
requiera el uso de la fuerza, lo harán en los términos que dispone la presente Ley.
Artículo 2. La presente Ley tiene por objeto:
I. Establecer las normas generales bajo las cuales los integrantes de las instituciones de seguridad
pueden ejercer el uso de la fuerza y utilizar el armamento oficial para el desempeño de sus funciones;
II. Regular el catálogo normativo de funciones, derechos, obligaciones y prohibiciones para los
integrantes de las instituciones de seguridad que ejercen el uso de la fuerza;
III. Establecer las reglas para el control y administración del equipamiento oficial de los integrantes de
las instituciones de seguridad;
IV. Normar los esquemas de coordinación operativa para las instituciones de seguridad en el uso de la
fuerza y del armamento oficial;
V. Brindar certeza jurídica y transparencia a la ciudadanía en relación con el uso de la fuerza que
realicen las instituciones de seguridad en el ejercicio de sus funciones, y
VI. El establecimiento del régimen de responsabilidades por la inobservancia de esta Ley.
Artículo 3. Para los efectos de la presente Ley, se entenderá por:
I. Agente: servidor público integrante de las instituciones de seguridad que, con motivo de su empleo,
cargo o comisión, hace uso de la fuerza. Se considerará agente al elemento de la Fuerza Armada
permanente cuando actúe en tareas de seguridad pública, así como a las personas que presten
servicios de seguridad privada en términos de la ley, cuando colaboren en tareas de seguridad pública;
II. Armas de fuego: las autorizadas para el uso de los miembros de las instituciones de seguridad, de
conformidad con la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos y su Reglamento;
III. Armas menos letales: aquellas a través de las cuales se disminuyen las funciones corporales de un
individuo, reduciendo al mínimo el riesgo de causarle lesiones que pongan en peligro su vida;
IV. Armas letales: las que por su diseño y mecanismo ocasionan o pueden ocasionar lesiones graves y
la muerte;
V. Control: la acción que ejercen los integrantes de las instituciones de seguridad sobre una o varias
personas para su contención;
VI. Detención: la restricción de la libertad de una persona por las instituciones de seguridad, con el fin
de ponerla a disposición de la autoridad competente;
VII. Instituciones de Seguridad Pública: las instituciones policiales, de procuración de justicia, del
sistema penitenciario y dependencias o entidades encargadas de la seguridad pública de orden federal,
local o municipal, las cuales también podrán ser referidas en esta Ley como instituciones de seguridad;
VIII. Estructuras corporales: las partes anatómicas del cuerpo, tales como los órganos, las
extremidades y sus componentes;
IX. Funciones corporales: las funciones fisiológicas de los sistemas corporales tales como el sistema
respiratorio, el sistema cardiovascular, el sistema músculo-esquelético, entre otros;
X. Lesión: el daño producido por una causa externa que deja huella material en el cuerpo
humano;
XI. Lesión grave: el daño producido por una causa externa que ponga en peligro la vida o que
disminuya de manera permanente las capacidades físicas de una persona;
XIII. Sujetos Obligados: las instituciones de seguridad pública, las auxiliares, y los agentes de ambas, y
XIV. Uso de la Fuerza: la inhibición por medios mecánicos o biomecánicos, de forma momentánea o
permanente, de una o más funciones corporales que lleva a cabo una persona autorizada por el Estado
sobre otra, siguiendo los procedimientos y protocolos que establecen las normas jurídicas aplicables; su
finalidad es salvaguardar la vida, las libertades, la integridad y el patrimonio de las personas, así como
contribuir a la generación, preservación o restablecimiento del orden público, seguridad y la paz social.
Capítulo II
Principios del Uso de la Fuerza
I. Absoluta necesidad: para que el uso de la fuerza sea la última alternativa para tutelar la vida e
integridad de las personas o evitar que se vulneren bienes jurídicamente protegidos o con el fin de
mantener el orden y la paz pública, al haberse agotado otros medios para el desistimiento de la
conducta del agresor;
II. Legalidad: para que la acción de las instituciones de seguridad se realice con estricto apego a la
Constitución, a las leyes y a los Tratados Internacionales de los que el Estado mexicano sea parte;
III. Prevención: para que los operativos para el cumplimiento de la ley sean planificados y se lleven a
cabo, en la medida de lo posible, minimizando el uso de la fuerza y, cuando esto sea inevitable,
reduciendo al mínimo los daños que de ello puedan resultar;
IV. Proporcionalidad: para que el nivel de fuerza utilizado sea acorde con el nivel de resistencia
ofrecido por el agresor y el nivel de riesgo exhibido, de tal forma que los agentes apliquen medios y
métodos bajo un criterio de uso diferenciado y progresivo de la fuerza;
V. Rendición de cuentas y vigilancia: para que existan controles que permitan la evaluación de las
acciones de uso de la fuerza y sea valorada su eficacia en términos del desempeño de las
responsabilidades y funciones previstas por esta Ley;
VI. Racionalidad: decisión en la que se valora el objetivo que se persigue, las circunstancias de la
agresión, las características personales y las capacidades tanto del sujeto a controlar como del
integrante de las fuerzas de seguridad; lo que implica que, dada la existencia del acto o intención
hostil, es necesario la aplicación del uso de la fuerza, y
VII. Oportunidad: cuando se requiera hacer uso de la fuerza, se debe evitar todo tipo de actuación
innecesaria cuando exista evidente peligro o riesgo de la vida de las personas ajenas a los hechos. Esto
significa que debe procurarse en el momento y en el lugar en que se reduzcan al máximo los daños y
afectaciones tanto a la vida como a la integridad de las personas involucradas y sus bienes y en
general, la afectación de los derechos de las personas.
Artículo 5. El uso de la fuerza se hará en todo momento con pleno respeto a los derechos humanos.
Artículo 6. El impacto del uso de la fuerza en las personas estará graduado de la siguiente manera:
I. Persuasión: cese de la resistencia a través del uso de indicaciones verbales o de la simple presencia
de la autoridad, para lograr la cooperación de las personas con la autoridad;
III. Sujeción: utilizar la fuerza física con moderación para lograr el control o aseguramiento de los
individuos;
IV. Inmovilización: utilizar la fuerza física con intensidad, pudiendo emplear medios o equipos
destinados a restringir la movilidad de las personas para lograr su aseguramiento;
V. Incapacitación: utilizar la fuerza física con máxima intensidad, permitiendo el empleo de armas
menos letales, así como sustancias químicas irritantes que perturben las funciones sensoriales, con la
finalidad de neutralizar la resistencia y la violencia, teniendo alta probabilidad de causar lesiones que
no pongan en riesgo la vida del agresor;
VI. Lesión grave: utilizar la fuerza, permitiendo el uso de armas menos letales o de fuego con la
finalidad de neutralizar a los agresores y proteger la integridad de la autoridad o de personas ajenas,
con alta probabilidad de dañar gravemente al agresor, y
Fracción declarada parcialmente inválida por sentencia de la SCJN a Acción de Inconstitucionalidad
notificada para efectos legales 29-10-2021 y publicada DOF 08-04-2022
VII. Muerte: utilizar la fuerza letal como una acción excepcional, permitiendo el uso de armas menos
letales o de fuego con la finalidad de repeler y neutralizar la agresión, no teniendo otra opción para
proteger la vida de las personas ajenas o la propia, a sabiendas que existe un alto riesgo de causar la
muerte del agresor.
I. La acción de apuntar con el cañón de un arma de fuego o una réplica de la misma en dirección a una
persona;
II. La acción de no soltar un arma de fuego o una réplica de la misma después de advertencia clara;
III. La acción de poner en riesgo la integridad física de una persona con un arma
punzocortante;
VI. Las acciones tendientes a perturbar objetos o sistemas que puedan tener efectos letales o
incapacitantes en una o más personas.
Artículo 8. Los protocolos y procedimientos del uso de la fuerza deberán atender a la perspectiva de
género, la protección de niñas, niños y adolescentes, así como la atención de situaciones de riesgo en
el interior o en las inmediaciones de guarderías, escuelas, hospitales, templos, centros de reclusión y
otros lugares en el que se congreguen personas ajenas a los agresores.
Capítulo III
Procedimientos del Uso de la Fuerza
II. Control mediante contacto: su límite superior es la intervención momentánea en funciones motrices;
V. Fuerza Letal: su límite es el cese total de funciones corporales. Se presume el uso de la fuerza letal
cuando se emplee arma de fuego contra una persona.
Artículo 10. La clasificación de las conductas que ameritan el uso de la fuerza, ordenadas por su
intensidad, es:
I. Resistencia pasiva: conducta de acción u omisión que realiza una o varias personas, exenta de
violencia, para negarse a obedecer órdenes legítimas comunicadas de manera directa por los sujetos
obligados, quienes previamente se han identificado como autoridad. Contra la resistencia pasiva
podrán oponerse los mecanismos de reacción a los que se refieren las fracciones I y II del artículo
anterior;
II. Resistencia activa: conducta de acción u omisión que realiza una o varias personas, empleando la
violencia, el amago o la amenaza, para negarse a obedecer órdenes legítimas comunicadas de manera
directa por los sujetos obligados, quienes previamente se han identificado como autoridad. Contra la
resistencia activa podrán oponerse los mecanismos de reacción a los que se refieren las fracciones I, II,
III y IV del artículo anterior, y
III. Resistencia de alta peligrosidad: conducta de acción u omisión que realiza una o varias personas,
empleando la violencia, el amago o la amenaza con armas o sin ellas para causar a otra u otras o a
miembros de las instituciones de seguridad, lesiones graves o la muerte, negándose a obedecer
órdenes legítimas comunicadas de manera directa por los sujetos obligados, quienes previamente se
han identificado como autoridad. Contra la resistencia de alta peligrosidad podrán oponerse los
mecanismos de reacción a los que se refieren las fracciones I, II, III, IV y V del artículo anterior.
Artículo 11. Los niveles del uso de la fuerza, según el orden en que deben agotarse, son:
I. Presencia de autoridad: es la primera forma de contacto que tienen los agentes con la ciudadanía en
general. Se manifiesta a través de:
II. Persuasión o disuasión verbal: a través del uso de palabras o gesticulaciones que sean catalogadas
como órdenes y que permitan a la persona facilitar a los agentes a cumplir con sus funciones;
III. Reducción física de movimientos: mediante acciones cuerpo a cuerpo a efecto de que se controle a
la persona que se ha resistido y ha obstaculizado que los agentes cumplan con sus funciones;
IV. Utilización de armas incapacitantes menos letales: a fin de someter la resistencia activa de una
persona, y
V. Utilización de armas de fuego o de fuerza letal: para repeler las resistencias de alta peligrosidad.
Artículo 12. El uso de la fuerza solo se justifica cuando la resistencia o agresión es:
I. Real: si la agresión se materializa en hechos apreciables por los sentidos, sin ser hipotética ni
imaginaria;
III. Inminente: si la agresión está próxima a ocurrir y, de no realizarse una acción, esta se consumaría.
Artículo 13. El uso de la fuerza letal será el último recurso en cualquier operativo. En su caso, los
agentes deberán comprobar que la agresión era real, actual o inminente, sin derecho, que ponía o
podría poner en peligro la vida o integridad física de personas ajenas o de uno de ellos y que el uso de
la fuerza en los niveles referidos en las fracciones I a la IV del artículo 11, eran insuficientes para
repeler, contrarrestar o neutralizar los actos de resistencia.
Capítulo IV
Instrumentos del Uso de la Fuerza
Artículo 14. Las instituciones de seguridad asignarán las armas solamente al agente que apruebe la
capacitación establecida para su uso y este, a su vez, solo podrá usar las armas que le hayan sido
asignadas.
Artículo 15. Los agentes podrán tener a su cargo y portar las siguientes armas:
II. Letales:
Las instituciones de seguridad deberán dotar a los agentes con el equipo de protección y vehículos con
y sin blindaje, a fin de proteger su integridad y disminuir la necesidad del uso de armas de cualquier
tipo.
En todos los casos, las armas que se autoricen para los cuerpos de policía deberán apegarse a lo
establecido en el párrafo tercero del artículo 24 de la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos.
Artículo 16. Las instituciones de seguridad emitirán los protocolos de actuación con perspectiva de
género y para niñas, niños, adolescentes y protección de los derechos humanos, así como los manuales
de técnicas para el uso de la fuerza y la descripción de las conductas a realizar por parte de los
agentes.
El manual correspondiente determinará el contenido de las prácticas que los agentes deberán cumplir
para estar capacitados en el uso de la fuerza, así como la periodicidad del entrenamiento para el uso de
las armas permitidas y las técnicas de solución pacífica de conflictos, como la negociación y la
mediación, así como de control de multitudes y otros medios lícitos que limiten al máximo el uso de la
fuerza en los niveles de uso de armas incapacitantes menos letales y de armas de fuego.
El entrenamiento para el uso de las armas permitidas comprenderá técnicas de solución pacífica de
conflictos, como la negociación y la mediación, así como de control de multitudes y otros medios lícitos
que limiten al máximo el uso de la fuerza en los niveles de uso de armas menos letales y uso de arma
de fuego.
Capítulo V
Agentes
Artículo 17. Las instituciones de seguridad deberán contar con una base de datos que contenga el
registro detallado de las huellas y las características que impriman los proyectiles u ojivas, las estrías o
rayado helicoidal de las armas de fuego bajo su resguardo; así como de las armas y equipo asignado a
cada agente.
Artículo 18. Las instituciones de seguridad garantizarán que sus integrantes sean seleccionados
mediante procedimientos adecuados que permitan establecer que poseen aptitudes éticas, psicológicas
y físicas apropiadas para el ejercicio eficaz de sus funciones y que reciban capacitación profesional,
continua y completa, incluyendo el uso de la fuerza. Las aptitudes para el ejercicio de esas funciones
serán objeto de examen periódico, de conformidad con las disposiciones aplicables.
Lo anterior, de conformidad con las disposiciones relativas de la Ley General del Sistema Nacional de
Seguridad Pública, y demás normatividad aplicable.
Artículo 19. Todo agente tiene derecho a la protección de su vida e integridad física, al respeto a su
dignidad como ser humano y a su autoridad por parte de sus superiores y de la ciudadanía.
Es obligación de la institución de seguridad a la que pertenezcan, proporcionar a sus agentes la
atención médica, psicológica y jurídica que, en su caso, requieran.
Artículo 20. Las familias de los agentes contarán con atención médica, psicológica y social en aquellos
casos en los que el agente pierda la vida, le sea imputado el uso excesivo de la fuerza o adquiera
alguna discapacidad por el ejercicio de sus funciones, dando especial atención a sus familiares.
Capítulo VI
Detenciones
Artículo 21. En el uso de la fuerza para la detención de una persona se atenderán los principios y
procedimientos establecidos en esta Ley, de acuerdo con las siguientes reglas:
II. Comunicar de inmediato a la persona o personas las razones por las cuales serán
detenidas;
III. Comunicar a la persona detenida ante qué autoridad será puesta a disposición y solicitar que la
acompañen, y
IV. Poner a disposición de forma inmediata ante la autoridad competente a la persona detenida.
Los agentes, bajo su más estricta responsabilidad, velarán porque durante la custodia del detenido se
resguarde su integridad y se impidan actos de tortura, tratos o penas crueles, inhumanos o
degradantes, desaparición forzada o cualquier otro hecho que la ley señale como delito, o que
impliquen una violación grave a los derechos humanos; así como por el cumplimiento de las
disposiciones correspondientes de la Ley Nacional del Registro de Detenciones.
Artículo 22. Cuando para la detención de una persona sea necesario hacer uso de la fuerza, el agente
deberá:
I. Procurar no ocasionar daño a la persona susceptible de detención y velar por el respeto a la vida e
integridad física de ésta;
II. Utilizar de forma racional, subsidiaria y proporcional, los distintos niveles de uso de la fuerza,
conforme a los niveles contemplados en esta Ley, y
Artículo 23. Durante una detención, se debe garantizar la seguridad de las personas no involucradas,
la de los agentes y la del sujeto de la detención, en ese orden.
Artículo 24. Las instituciones de seguridad deberán abstenerse de ejercer el uso de la fuerza en
contra de una persona detenida bajo su custodia, salvo que las circunstancias demanden la necesidad
de su uso para el mantenimiento del orden y la seguridad o se ponga en riesgo la integridad de las
personas.
Artículo 25. Las detenciones podrán ser registradas en medios audiovisuales que serán accesibles por
los medios que establezcan las disposiciones en materia de acceso a la información pública y
protección de datos personales.
Artículo 26. De cada detención se llevará a cabo el registro e informe correspondiente, en términos de
lo establecido por la ley en la materia.
Capítulo VII
Actuación de las Policías en Manifestaciones y Reuniones Públicas
Artículo 27. Por ningún motivo se podrá hacer uso de armas contra quienes participen en
manifestaciones o reuniones públicas pacíficas con objeto lícito.
En estos casos, la actuación policial deberá asegurar la protección de los manifestantes y los derechos
de terceros, así como garantizar la paz y el orden públicos.
La intervención de las fuerzas de seguridad pública deberá hacerse por personas con experiencia y
capacitación específicas para dichas situaciones y bajo protocolos de actuación emitidos por el Consejo
del Sistema Nacional de Seguridad Pública.
Artículo 28. Cuando las manifestaciones o reuniones públicas se tornen violentas, las policías deberán
actuar de acuerdo a los distintos niveles de fuerza establecidos en esta Ley.
Capítulo VIII
Planeación de Operativos que requieran el Uso de la Fuerza
Artículo 29. Los agentes tienen derecho a responder a una agresión usando fuerza letal cuando esté
en peligro inminente su integridad física con riesgo de muerte. Para calificar el hecho se deberán tomar
en cuenta las circunstancias de modo, tiempo y lugar del operativo, así como la situación del agresor y
su capacidad de resistencia.
I. Determinar el agente o agentes al mando del operativo, que serán responsables de su debido
cumplimiento;
II. El mando deberá realizar reuniones para la coordinación con las diferentes autoridades participantes
y los agentes que participarán en el operativo, con el objetivo de plantear las estrategias adecuadas y
la toma de decisiones para definir el cumplimiento de los objetivos;
III. Contar con planes operativos y logísticos para hacer frente al evento de que se trate, que
contemplen la forma para controlar la eventual resistencia, considerando la capacidad de respuesta del
objetivo, las características físicas del lugar, las entradas y salidas para poder considerar la retirada en
caso de que el uso de la fuerza resulte inadecuado y la vida de los agentes corra peligro, así como
evitar la huida de la o las personas en caso de que se trate de una detención;
IV. Los planes operativos deberán establecer acciones para repeler, contrarrestar y neutralizar
cualquier tipo de resistencia;
V. Contemplar en el desarrollo del operativo el uso progresivo y diferenciado de la fuerza, procurando
generar el menor daño posible;
VI. Contar con un plan de desplazamiento de los agentes en la zona del operativo;
VII. Antes del operativo, pasar revista de agentes, equipo, armamento, cartuchos y vehículos, misma
que deberá constar por escrito;
VIII. Asegurar que el mando operativo mantenga una constante comunicación con sus superiores para
la toma de decisiones durante la realización del operativo, incluida la posible negociación con las
personas que ejercen la resistencia;
XI. Es legal grabar o filmar el desarrollo del operativo, desde el inicio hasta la conclusión del mismo.
Artículo 31. En el caso de los planes, estrategias y programas para actuar frente a asambleas,
manifestaciones o reuniones que se tornen violentas o que atenten contra el orden público, se deberá
considerar la presencia de agentes capacitados para llevar a cabo negociaciones y procedimientos de
disuasión y persuasión para que los manifestantes abandonen las conductas agresivas, debiendo
buscar a los líderes para entablar el diálogo entre éstos y las autoridades.
El agente que funja como negociador deberá permanecer en comunicación directa y en coordinación
con el mando operativo, quien a su vez tendrá contacto directo con el mando superior.
Capítulo IX
Informes del Uso de la Fuerza
Artículo 32. Siempre que los miembros de las instituciones de seguridad utilicen la fuerza en
cumplimiento de sus funciones deberán realizar un reporte pormenorizado a su superior jerárquico
inmediato, una copia de este se integrará al expediente del agente al mando del operativo y en lo
conducente de cada uno de los participantes.
Los superiores jerárquicos serán responsables cuando deban tener o tengan conocimiento de que los
agentes bajo su mando hayan empleado ilícitamente la fuerza, los instrumentos o armas de fuego a su
cargo y no lo impidan o no lo denuncien ante las autoridades correspondientes.
III. Circunstancias de modo, tiempo, lugar de los hechos y razones que motivaron la decisión de
emplear dicho nivel de fuerza, y
a) Detallar las razones que se tuvieron para hacer uso del arma de fuego o explosivo;
c) Especificar el tipo de lesiones, el número e identidad de las personas lesionadas y los daños
materiales causados, y
d) En su caso, especificar el número e identidad de las personas que hayan perdido la vida.
Artículo 35. Las instituciones de seguridad deberán presentar informes públicos anuales que permitan
conocer el desarrollo de las actividades que involucren el uso de la fuerza.
Estos reportes deberán contener:
I. Los datos relacionados con las detenciones;
II. Los resultados de la evaluación corporal que se realice a las personas detenidas;
III. El número de personas fallecidas por el uso de la fuerza, desagregado por sexo, y
IV. En su caso, recomendaciones que con motivo de estos eventos hayan emitido los organismos
públicos de derechos humanos, y la atención que se haya dado a las mismas.
Artículo 36. En aquellos operativos en los que se requiera y autorice desde la planeación el uso de la
fuerza letal, se podrán utilizar dispositivos tecnológicos con el fin de registrar audiovisualmente el
desarrollo del operativo con fines de verificación.
Artículo 37. Los vehículos que se utilicen en el ejercicio del uso de la fuerza contarán con mecanismos
tecnológicos para vigilar la seguridad de los agentes y de las personas alrededor.
Artículo 38. El material audiovisual será accesible para investigaciones y procedimientos judiciales, en
términos de la legislación en la materia.
Artículo 39. Los datos personales de los agentes que hayan utilizado fuerza letal deberán ser tratados
en términos de la legislación en la materia.
Capítulo X
Capacitación y Profesionalización
Artículo 40. La capacitación que reciban los agentes considerará los estándares nacionales e
internacionales en la materia y deberá incluir, al menos, los aspectos siguientes:
I. Derechos Humanos;
II. No discriminación;
III. Perspectiva de género;
IV. Principios para el uso de la fuerza;
V. Adiestramiento en medios, métodos y técnicas para el control físico;
VI. Adiestramiento en el empleo de armas menos letales;
VII. Código de conducta de los servidores públicos;
VIII. Ética y doctrina policial;
IX. Responsabilidades jurídicas derivadas del uso de la fuerza;
X. Actuaciones previas, durante y posteriores al uso de la fuerza;
XI. Actuación policial, en caso de detenciones;
XII. Primeros auxilios y asistencia médica de emergencia;
XIII. Medios y métodos de solución pacífica de conflictos;
XIV. Manejo y control de multitudes;
XV. Manejo y traslado de personas detenidas o sujetas a proceso;
XVI. Manejo de crisis, estrés y emociones, y
XVII. Las demás que resulten necesarias.
Artículo 41. La capacitación a que se refiere el artículo anterior deberá considerar el uso diferenciado,
escalonado y gradual de la fuerza, tanto de armas letales como menos letales, siempre con el objetivo
de evitar daño a la integridad física de las personas.
Dentro de los programas de capacitación se deberán establecer cursos de evaluación sobre el uso de la
fuerza.
Capítulo XI
Régimen de Responsabilidades
Artículo 42. Los mandos de las instituciones de seguridad, así como de la Fuerza Armada permanente,
cuando actúen en tareas de seguridad pública, deberán verificar que el empleo de la fuerza ejercida
por sus subordinados, se efectúe conforme a lo establecido en la presente Ley y demás ordenamientos
aplicables.
Artículo 43. Las infracciones a la presente Ley, derivadas de uso indebido de la fuerza, cometidas por
integrantes de las instituciones de seguridad pública, así como de la Fuerza Armada permanente,
cuando actúen en tareas de seguridad pública, deberán ser sancionadas en términos de las
disposiciones legales civiles, penales o administrativas correspondientes.
Artículo 44. Cualquier integrante de las instituciones de seguridad, así como de la Fuerza Armada
permanente cuando actúe en tareas de seguridad pública, al tener conocimiento que se usó
indebidamente la fuerza, deberá denunciar el hecho ante la autoridad competente.
Transitorios
Primero. La presente Ley entrará en vigor al día siguiente de su publicación en el Diario Oficial de la
Federación.
Segundo. Se derogan las disposiciones sobre uso de la fuerza en materia de seguridad pública, que se
opongan a lo dispuesto en el presente Decreto.
Tercero. Para cumplir con la obligación contenida en el artículo 38, las instituciones de seguridad
pública, procurarán, en medida de las disponibilidades presupuestarias, adquirir la tecnología
correspondiente.
El Tribunal Pleno, en su sesión celebrada el veintiséis de octubre de dos mil veintiuno, resolvió la acción
de inconstitucionalidad 64/2019, promovida por la Comisión Nacional de los Derechos humanos, en los
términos siguientes:
TERCERO. Se reconoce la validez de los artículos 27, párrafo primero, 28 y 36, en su porción
normativa ‘desde la planeación’, de la Ley Nacional sobre el Uso de la Fuerza, expedida
mediante el Decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación el veintisiete de mayo de
dos mil diecinueve, de conformidad con el apartado III, temas 2.2 y 2.3, de esta
determinación.
Cabe señalar que el Tribunal Pleno determinó que la declaratoria de invalidez decretada en este fallo
surtirá sus efectos a partir de la notificación de estos puntos resolutivos al Congreso de la Unión, por lo
que le solicito que gire instrucciones para que, a la brevedad, se practique la citada notificación,
inclusive al titular del Poder Ejecutivo Federal.
Asimismo, con el objeto de dar cumplimiento a lo determinado por el Tribunal Pleno en su sesión
privada celebrada el doce de abril de dos mil diez, le solicito que remita a esta Secretaría General de
Acuerdos únicamente copia certificada del documento en el que conste la notificación que se realice al
Congreso de la Unión.
Atentamente
SENTENCIA
SEXTO. Se condena al Congreso de la Unión para que, en el siguiente período ordinario de sesiones
que inicia en febrero de dos mil veintidós, legisle para establecer en la Ley Nacional sobre el Uso de la
Fuerza la finalidad del uso de la fuerza y la sujeción del uso de la fuerza a los principios de racionalidad
y oportunidad que, como previsiones mínimas, dicha ley debe contener, con fundamento en el artículo
transitorio cuarto, fracción III, numerales 1 y 3, del decreto de reforma constitucional publicado en el
Diario Oficial de la Federación el veintiséis de marzo de dos mil diecinueve, en los términos precisados
en el apartado IV de este fallo.
SÉPTIMO. Publíquese esta resolución en el Diario Oficial de la Federación, así como en el Semanario
Judicial de la Federación y su Gaceta.
Notifíquese; haciéndolo por medio de oficio a las partes y, en su oportunidad, archívese el expediente
como asunto concluido.
Así lo resolvió el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación:
………
El señor Ministro Presidente Zaldívar Lelo de Larrea declaró que el asunto se resolvió en los términos
precisados.
Firman el señor Ministro Presidente y la señora Ministra Ponente con el Secretario General de Acuerdos
quien da fe.
DECRETO por el que se reforman y adicionan los artículos 3, 4 y 6 de la Ley Nacional Sobre
el Uso de la Fuerza.
Artículo Único.- Se reforman la fracción XIV del artículo 3; y la fracción VI del artículo 6, y se adicionan
las fracciones VI y VII al artículo 4, de la Ley Nacional sobre el Uso de la Fuerza, para quedar como
sigue:
………
Transitorios
Primero.- El presente Decreto entrará en vigor el día siguiente al de su publicación en el Diario Oficial
de la Federación.