Mi Libro de Oracion
Mi Libro de Oracion
En el Nombre de Dios, de la Santísima Trinidad, del Padre, del Hijo Unigénito, y del Espíritu Santo.
¡Apártense, espíritus malignos, para que no puedan ver, ni oír nuestras actividades o nuestros planes; y
para que no puedan engañarnos ni perseguirnos, ni interferir en nuestros planes y proyectos, ¡o causar
confusión en nuestros esfuerzos por servir a Dios!¡El Señor Nuestro Dios les ordena que se aparten y
nunca vuelvan!
Amén.
ALMA DE CRISTO
Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti.
Para que con tus Ángeles y tus santos te alabe y te Bendiga.
Por los siglos de los siglos. Amén
ARMADURA DE DIOS
«Me pongo la armadura de Dios para estar vestido de Cristo.
Me pongo el casco de la Salvación sobre los ojos para ver con los ojos de Jesús.
Me pongo el casco de la Salvación sobre la nariz, para participar de las fragancias de nuestro Señor
Jesucristo y yo sea agradable a El.
Me pongo el casco de la Salvación sobre las orejas, para escuchar la Voz del Señor, y solamente
obedecer su voz.
Me pongo el casco de la Salvación sobre la boca, para que las palabras de mi boca y las meditaciones
de mi corazón sean agradables a ti ¡Oh Señor, mi Fuerza y mi Redentor!
Me pongo la coraza de la rectitud sobre el corazón, y te doy gracias por esta vestidura, porque yo no
tengo ninguna que sea mía.
Me pongo el cinturón de la verdad en la cintura, para pararme con seguridad, y fortalecer al hombre en
mi interior.
Me pongo las sandalias del Evangelio de la Paz, y me calzo los pies de la plenitud del Evangelio, para ir
a proclamar la Buena Nueva de Nuestro Señor Jesucristo.
Sostengo el escudo de la fe con la mano izquierda, para desviar las flechas incendiarias del enemigo.
Tu ¡Oh Señor, eres mi Fortaleza, mi valuarte, mi Redentor!, y a ti solamente acudo.
Empuño la espada del Espíritu con la mano derecha, que es más aguda que cualquier espada de dos
filos, penetrando y discerniendo las intenciones del corazón.
Cúbreme con tu Preciosa Sangre,
y crea en mí un corazón limpio,
y no permitas que caiga la maldad sobre mí.
Erige un grueso escudo de fuego alrededor de mí, y no permitas que caiga sobre nosotros ninguna
maldad.
Pongo a mi familia, a mis padres y hermanos, mis amigos, mi comunidad y a mi mismo bajo la Cruz de
Jesús y la Protección de su Sangre Preciosa, en el Nombre de Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu
Santo»
¡Amén!
Con el Poder de la Sangre de Jesús sellamos toda potestad destructora en el aire, en la tierra, en
el agua, en el fuego, debajo de la tierra, en las fuerzas satánicas de la naturaleza, en los abismos
del infierno, y en el mundo en el cual nos moveremos hoy.
Con el poder de la sangre de cristo sellamos los volcanes, los cráteres, las montañas, los lagos y
lagunas, los ríos, los océanos y los mares y los limites de ellos en la tierra, sellamos el universo
entero con la sangre preciosísima de cristo, te suplico señor que selles mi vida personal con
todas mis pertenencias.
Sello mi salvación con tu preciosa sangre, sello mis sentimientos, para que todos mis afectos
sean cubiertos.
Sello con tu sangre mis inquietudes para estar mas seguro de alcanzar la respuesta a mis
necesidades.
Sello mi corazón para que no entre ningún espíritu de rencor, amargura, odio, depresión,
soberbia, orgullo, vanidad, jactancia, tristeza, duda o miedo.
Sello con tu sangre mi voluntad para que este presente siempre a hacer el bien.
Sello mi mente para que entren solo pensamientos que me permitan alcanzar el gozo, la paz y
así cambiar mi manera de vivir.
Sello con tu sangre señor, mi cuerpo para que reciba la salud, sea protegido del pecado,
enfermedades, adulterio y accidentes.
Sello con la preciosa sangre de Jesús mi pasado para que toda herida que esté haciendo daño
sea sanada con tu sangre bendita.
Sello mi presente para que todas mis actividades sean cubiertas con tu sangre protectora.
Sello mi futuro para que mis planes y proyectos sean preservados de todo ataque y toda
influencia del maligno.
Con el Poder de la Sangre de Jesús sellamos nuestra casa, todos los que la habitan (nombrar a
cada una de ellas), las personas que el Señor enviará a ella, así como los alimentos, y los bienes
que El generosamente nos envía para nuestro sustento.
Con el poder de la Sangre de Jesús sellamos tierra, puertas, ventanas, objetos, paredes y pisos,
el aire que respiramos y en fe colocamos un círculo de Su Sangre alrededor de toda nuestra
familia.
Sello a mis seres queridos, a mis amigos, vecinos, a mis compañeros de trabajo para que todos
sean protegidos.
Con el Poder de la Sangre de Jesús sellamos los lugares en donde vamos a estar este día, y las
personas, empresas o instituciones con quienes vamos a tratar (nombrar a cada una de ellas).
Con el poder de la Sangre de Jesús sellamos nuestro trabajo material y espiritual, los negocios
de toda nuestra familia, y los vehículos, las carreteras, los aires, las vías y cualquier medio de
transporte que habremos de utilizar.
Con Tu Sangre preciosa sellamos los actos, las mentes y los corazones de todos los habitantes y
dirigentes de nuestra Patria a fin de que Tu paz y Tu Corazón al fin reinen en ella.
Sello mi economía, para que se derrame abundantemente tu providencia en mi vida, para que tu
prosperidad llegue en abundancia.
Sello mis deudas para el devorador huya y desaparezcan.
Invoco tu sangre preciosa sobre mi boca y sello mis palabras para que sean solo bendición.
Tu sangre preciosa me haga invisible, cuando se nos acerque el enemigo nos permita
reconocerlo y vencerlo por la invocación de tu nombre.
Sello todo mi ser y me coloco bajo tu protección para que me libre de toda acechanza del mal.
Amen.
SANTO ROSARIO
• Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro. En el nombre
del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
• Abre Señor mis labios, para alabar tu nombre y el de Tu Santa Madre.
• Señor mio, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos
quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido;
propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocaciones de ofenderos, confe-
sarme y, cumplir la penitencia que me fuera impuesta.
Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo
suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita, que los perdonareis, por los méritos
de vuestra preciosísima sangre, pasión y muerte, y me dareis gracia para enmendarme, y perse-
verar en vuestro santo amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.
• G.- Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles
R.- Y enciende en ellos el fuego de tu amor.
G.- Envía tu Espíritu Creador
R.- Y renueva la faz de la tierra.
G.- Oh Dios, que has iluminado los corazones de tus hijos con la luz del Espíritu Santo; haznos
dóciles a sus inspiraciones para gustar siempre del bien y gozar de su consuelo. Por Cristo
nuestro Señor. Amén
• PETICIONES
G. Dios te salve María, Madre de Dios Hijo, en tus manos encomendamos nuestra esperanza para que
la alientes, llena eres de gracia...
G. Dios te salve María, Esposa de Dios Espíritu Santo, en tus manos encomendamos nuestra caridad
para que la inflames, llena eres de gracia...
G. Dios te salve María, Templo y Sagrario de la Santísima Trinidad, Virgen concebida sin culpa original,
llena eres de gracia…
T. Dios te salve Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti
llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
¡Ea pues!, Señora y abogada nuestra: vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos, y después de este
destierro, muéstranos a Jesús: fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen
María!. Ruega por nosotros Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las divinas
gracias y promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén
Letanías
Creo, en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo,
nuestro Señor; que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen;
padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos, al
tercer día resucitó de entre los muertos; subió́ a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre;
desde allí ́ ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia
Católica; la Comunión de los Santos; el perdón de los pecados; la resurrección de los muertos; y la vida
eterna.
Amén
En vez del padre nuestro
• Y María dice: “Mi alma glorifica al Señor, mi espíritu exulta la alegría, en Dios, mi Salvador, porque
miró su pobre sierva. Por esto, desde ahora, me proclamarán bienaventurada todas las
generaciones, porque realizó en mí maravillas aquel que es poderoso y cuyo nombre es Santo. Su
misericordia se extiende, de generación en generación, sobre los que le temen. Manifestó el poder
su brazo: desconcertó a los corazones de los soberbios. Derribó del trono a los poderosos y exaltó
a los humildes. Sació de bienes a los indigentes y despidió de manos vacías a los ricos. Acogió a
Israel, su siervo, recordando su misericordia, conforme prometiera a nuestros padres, a favor de
Abrahán y su posteridad, para siempre”. (Lc 1:46-55 )
Primer Misterio “La oración de Jesús en el huerto” – Pido perdón a Jesús, pues Él oró y sudó sangre
en el jardín de los olivos, porque muchas veces yo me dejo llevar por el orgullo, egoísmo, vanidad, rabia
y odio
cada cuenta pequeña en vez del ave María:
Yo amo y perdono, yo perdono y amo
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de
los siglos. Amén. “Señor Jesús , bendice (Ahora menciona el nombre de cada persona que deseas
perdonar) y ayúdame a perdonarlas, amarlas, bendecirlas y aceptarlas como ellas son” Amen
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de
los siglos. Amén. “Señor Jesús , bendice (Ahora menciona el nombre de cada persona que deseas
perdonar) y ayúdame a perdonarlas, amarlas, bendecirlas y aceptarlas como ellas son” Amen
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de
los siglos. Amén. “Señor Jesús , bendice (Ahora menciona el nombre de cada persona que deseas
perdonar) y ayúdame a perdonarlas, amarlas, bendecirlas y aceptarlas como ellas son” Amen
Cuarto Misterio “Jesús con la Cruz acuesta camino al Calvario” – Pido perdón a Jesús, pues Él cargó
la cruz porque yo, muchas veces, cometo pecados por falta de aceptación, por reclamar y murmurar, no
queriendo llevar mi cruz.
cada cuenta pequeña en vez del ave María:
Yo amo y perdono, yo perdono y amo
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de
los siglos. Amén. “Señor Jesús , bendice (Ahora menciona el nombre de cada persona que deseas
perdonar) y ayúdame a perdonarlas, amarlas, bendecirlas y aceptarlas como ellas son” Amen
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de
los siglos. Amén. “Señor Jesús , bendice (Ahora menciona el nombre de cada persona que deseas
perdonar) y ayúdame a perdonarlas, amarlas, bendecirlas y aceptarlas como ellas son” Amen
Dios te Salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te Salve. A Ti
llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas.
Ea pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos; y después de este
destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡0h Clemente!, ¡Oh Piadosa!, ¡Oh Dulce siempre
Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Para que seamos dignos de alcanzar y gozar
las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Señor Jesús, desde lo alto de la cruz el Señor me enseño a perdonar. Ayúdame a perdonar y amar a las
personas.
En el nombre del Padre, Del Hijo, Y del Espíritu Santo, Amén
ROSARIO DE LIBERACIÓN
Por la señal de la Santa Cruz, De nuestros enemigos, Líbranos Señor, Dios nuestro.
En el nombre del Padre, Del Hijo, Y del Espíritu Santo,
Amén.
Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios
de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza
del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros lo hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo,
y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue
crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las
Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para
juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el
Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo bautismo para el
perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.
En tus brazos amorosos Madre Inmaculada confiamos los frutos de este Rosario de la Liberación.
Señor Jesús, queremos alabarte y agradecerte el que Tú, por tu misericordia y piedad, hayas suscitado
esta oración poderosa que produce frutos maravillosos de salud, salvación y liberación en nuestra vida,
en nuestra familia y en la vida de las personas por las que oramos.
¡Gracias, Jesús, por tu infinito amor por nosotros! Padre celestial, nosotros Te amamos, Padre, con toda
la confianza de hijos. Nosotros nos acercamos a Ti en este momento y clamamos un gran derramamiento
de tu Espíritu en nuestro corazón.
¡Padre!, Queremos vaciarnos de nosotros mismos, para que el Espíritu Santo pueda venir sobre nosotros.
Por eso, delante de la cruz de Jesucristo, renovamos nuestra entrega total e incondicional a Ti. Pedimos
perdón por todos nuestros pecados y los colocamos ahora sobre el cuerpo llagado de Jesús. Nosotros
nos vaciamos de todas las aflicciones, preocupaciones, angustias y de todo aquello que nos ha quitado
la alegría de vivir. Te entregamos nuestro corazón, en nombre de Jesús.
Padre, colocamos sobre las llagas de Jesús Crucificado todas nuestras enfermedades del cuerpo, del
alma y del espíritu; las preocupaciones con la familia y con el trabajo; los problemas de orden financiero,
matrimonial y todas nuestras angustias, incertidumbres y aflicciones.
Señor, clamamos el poder redentor de la Sangre de Jesús. Que esta Sangre venga sobre nosotros ahora
para limpiarnos y para purificar nuestro corazón de toda mala conciencia.
¡Jesús, ten piedad de mí!
¡Jesús ten piedad de nosotros!
Si, Padre, queremos entregarte nuestras voluntades, flaquezas, miserias y pecados; nuestro corazón,
cuerpo, alma y espíritu, en fin, todo lo que somos y tenemos: nuestra fe, vida, matrimonio, familia, trabajo,
vocación, ministerios.
¡Llénanos con tu Espíritu, Señor!
¡Llénanos con tu amor, con tu poder y con tu vida!
¡Ven, Espíritu Santo de Dios!
¡Ven en nombre de Jesús!
Ven y torna viva dentro de nosotros la Palabra de Dios proclamada a través de la oración del Rosario de
la Liberación, y que él opere en cada corazón la gracia de la cura, salvación y liberación, en nombre de
Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Cuentas Grandes
• Orando por mí mismo, diremos: “Si Jesús me libera, seré verdaderamente libre”.
• Orando por mi familia, diremos: “Si Jesús libera a mi familia, mi familia será verdaderamente
libre”.
• Orando por una persona, diremos: “ Si Jesús libera a (nombre de la persona), (nombre de la
persona) será verdaderamente libre”.
Cuentas Pequeñas
¡Jesús, Ten piedad de mí!
¡Jesús, sáname!
¡Jesús, sálvame!
¡Jesús, libérame!
Dios te Salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te Salve. A Ti
llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas.
Ea pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos; y después de este
destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡0h Clemente!, ¡Oh Piadosa!, ¡Oh Dulce
siempre Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Para que seamos dignos de
alcanzar y gozar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Señor Jesús, Te pedimos perdón por todos nuestros pecados. Pedimos, además, en Tu Nombre a Dios
Padre, que Él envíe el Espíritu Santo para que derrame en nuestro corazón el don de proclamar Tu
Palabra, con mucha Fe y Confianza, a través del Rosario de la Liberación. Te pedimos, Jesús, que Tu
poder se manifieste en nuestra vida, que Tú realices milagros y prodigios a través de esta poderosísima
oración de Fe que no es otra cosa sino la proclamación de tu Palabra. Amén. ¡Aleluya!
1. Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de los Serafines, que Dios Nuestro Señor
prepare nuestras almas y así recibir dignamente en nuestros corazones, el fuego de la Caridad
Perfecta. Amén.
1 Padre Nuestro
3 Ave marías
2. Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de los Querubines, que Dios Nuestro Señor
nos conceda la gracia de abandonar los caminos del pecado, y seguir el camino de la Perfección
Cristiana. Amén.
1 Padre Nuestro
3 Ave marías
3. Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de los Tronos, que Dios Nuestro Señor
derrame en nuestros corazones, el verdadero y sincero espíritu de humildad. Amén.
1 Padre Nuestro
3 Ave marías
4. Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de Dominaciones, que Dios Nuestro Señor
nos conceda la gracia de controlar nuestros sentidos y así dominar nuestras pasiones. Amén.
1 Padre Nuestro
3 Ave marías
5. Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de Potestades, que Dios Nuestro Señor
proteja nuestras almas contra las asechanzas del demonio. Amén.
1 Padre Nuestro
3 Ave marías
6. VI. Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de las Virtudes, que Dios Nuestro Señor
nos conserve de todo mal y no nos deje caer en la tentación. Amén.
1 Padre Nuestro
3 Ave marías
7. Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de los Principados, que Dios Nuestro Señor
se digne llenar nuestras almas con el verdadero espíritu de obediencia. Amén.
1 Padre Nuestro
3 Ave marías
8. Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de Los Arcángeles, que Dios Nuestro Señor
nos conceda la gracia de la perseverancia final en la Fe, y en las buenas obras, y así nos lleve a
la Gloria del Paraíso. Amén.
1 Padre Nuestro
3 Ave marías
9. Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de los Ángeles, que Dios Nuestro Señor nos
conceda la gracia de ser protegidos por ellos durante esta vida mortal, y nos guíen a la Gloria
Eterna. Amén.
1 Padre Nuestro
3 Ave marías
Conclusión
En honor a San Miguel. (1 Padre Nuestro)
En honor a San Gabriel. (1Padre Nuestro)
En honor a San Rafael. (1 Padre Nuestro)
En honor a nuestro ángel de la Guarda. (1 Padre Nuestro)
En honor a nuestro ángel del matrimonio (1 padre nuestro)
O Glorioso Príncipe San Miguel, jefe Principal de la Milicia Celestial, Guardián fidelísimo de las almas,
Vencedor eficaz de los espíritus rebeldes, fiel Servidor en el Palacio del Rey Divino, …Sois nuestro
admirable Guía y Conductor.
Vos brilláis con excelente resplandor y con virtud sobrehumana, libradnos de todo mal. Con plena
confianza recurrimos a vos. Asistidnos con vuestra afable protección para que seamos más y más fieles
al servicio de Dios todos los días de nuestra vida.
V. Rogad por nosotros, O Glorioso San Miguel,
Príncipe de la Iglesia de Jesucristo….
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor.
Omnipotente y Eterno Dios, os adoramos y bendecimos. En vuestra maravillosa bondad, y con el
misericordioso deseo de salvar las almas del género humano, habéis escogido al Glorioso Arcángel,
San Miguel, como Príncipe de Vuestra Iglesia.
Humildemente os suplicamos, Padre Celestial, que nos libréis de nuestros enemigos. En la hora de la
muerte, no permitáis que ningún espíritu maligno se nos acerque, para perjudicar nuestras almas. Oh
Dios y Señor Nuestro, guiadnos por medio de este mismo Arcángel. Enviadle que nos conduzca a la
Presencia de Vuestra Excelsa y divina Majestad. Os lo pedimos por los méritos de Jesucristo, Nuestro
Señor. Amén.
SALMOS
Salmo 3 confianza en Dios
o “¡Oh Jehová, cuánto se han multiplicado mis adversarios! Muchos son los que se levantan
contra mí. Muchos son los que dicen de mí: No hay para él salvación en Dios. Selah
o Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; Mi gloria, y el que levanta mi cabeza. Con mi
voz clamé a Jehová, Y él me respondió desde su monte santo. Selah
o Yo me acosté y dormí, Y desperté, porque Jehová me sustentaba. No temeré a diez millares
de gente, Que pusieren sitio contra mí. Levántate, Jehová; sálvame, Dios mío; Porque tú
heriste a todos mis enemigos en la mejilla; Los dientes de los perversos quebrantaste. La
salvación es de Jehová; Sobre tu pueblo sea tu bendición. Selah”
Salmo 23 Jehova es mi pastor
o “Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar;
Junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; Me guiará por sendas de
justicia por amor de su nombre.
o Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás
conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en
presencia de mis angustiadores; Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.
Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa de
Jehová moraré por largos días.”
Salmo 28 plegaria pidiendo ayuda y alabanza por la respuesta
o “A ti clamaré, oh Jehová. Roca mía, no te desentiendas de mí, Para que no sea yo,
dejándome tú, Semejante a los que descienden al sepulcro. Oye la voz de mis ruegos
cuando clamo a ti, Cuando alzo mis manos hacia tu santo templo.
o No me arrebates juntamente con los malos, Y con los que hacen iniquidad, Los cuales
hablan paz con sus prójimos, Pero la maldad está en su corazón. Dales conforme a su obra,
y conforme a la perversidad de sus hechos; Dales su merecido conforme a la obra de sus
manos. Por cuanto no atendieron a los hechos de Jehová, Ni a la obra de sus manos, Él los
derribará, y no los edificará.
o Bendito sea Jehová, Que oyó la voz de mis ruegos. Jehová es mi fortaleza y mi escudo; En
él confió mi corazón, y fui ayudado, Por lo que se gozó mi corazón, Y con mi cántico le
alabaré.
o Jehová es la fortaleza de su pueblo, Y el refugio salvador de su ungido. Salva a tu pueblo,
y bendice a tu heredad; Y pastoréales y susténtales para siempre.”
Salmo 34 Premio del temor de Dios
o Bendeciré a Jehová en todo tiempo; Su alabanza estará de continuo en mi boca. En
Jehová se gloriará mi alma; Lo oirán los mansos, y se alegrarán. Engrandeced a Jehová
conmigo, Y exaltemos a una su nombre. Busqué a Jehová, y él me oyó, Y me libró de to-
dos mis temores. Los que miraron a él fueron alumbrados, Y sus rostros no fueron aver-
gonzados.
o Este pobre clamó, y le oyó Jehová, Y lo libró de todas sus angustias. El ángel de Jehová
acampa alrededor de los que le temen, Y los defiende. Gustad, y ved que es bueno
Jehová; Dichoso el hombre que confía en él. Temed a Jehová, vosotros sus santos, Pues
nada falta a los que le temen. Los leoncillos necesitan, y tienen hambre; Pero los que bus-
can a Jehová no tendrán falta de ningún bien. Venid, hijos, oídme; El temor de Jehová os
enseñaré. ¿Quién es el hombre que desea vida, Que desea muchos días para ver el bien?
Guarda tu lengua del mal, Y tus labios de hablar engaño. Apártate del mal, y haz el bien;
Busca la paz, y síguela.
o Los ojos de Jehová están sobre los justos, Y atentos sus oídos al clamor de ellos. La ira
de Jehová contra los que hacen mal, Para cortar de la tierra la memoria de ellos. Claman
los justos, y Jehová oye, Y los libra de todas sus angustias. Cercano está Jehová a los
quebrantados de corazón; Y salva a los contritos de espíritu. Muchas son las aflicciones
del justo, Pero de todas ellas le librará Jehová.
o Él guarda todos sus huesos; Ni uno de ellos será quebrantado. Matará al malo la maldad,
Y los que aborrecen al justo serán condenados. Jehová redime el alma de sus siervos, Y
no serán condenados cuantos en él confían.
Bendito y amado san Pío, fuiste elegido para glorificar a Jesucristo crucificado a través de las heridas
visibles de la Cruz que llevaste durante 50 años. Y como nuestro Señor Jesús, demuestras tu gran
amor al compartir los dones de mar que te han sido otorgados, especialmente el don de la intercesión.
Por vuestra gran amistad con el Señor, Él responde a vuestras peticiones y bendice a quienes vosotros
bendecís. Sumo ahora mi oración a las muchas oraciones que te ofrecen todos los días aquellos que
buscan tu ayuda para obtener curaciones y consuelos, bendiciones terrenales y espirituales, y paz para
el cuerpo, la mente y el alma.
En tu amorosa bondad, por favor bendice a mis seres queridos ya mí, e intercede por estas peticiones
especiales. . .
(Aquí menciona tus intenciones)
En tu gran amor, san Pío, continúa orando con nosotros y por nosotros. Amén.
Mi buena Madre y señora, yo reconozco que hasta aquí he recibido más gracias de Dios por vuestra
intercesión, que yo no merezco, y que mi funesta experiencia me enseña que yo llevo este tesoro en un
vaso muy frágil, siendo yo demasiado débil y miserable para conservarlos por mí mismo, recibid
gratuitamente en depósito todo cuanto poseo, y conservádmelo por vuestra fidelidad y potestad; si Vos
me guardáis, nada perderé; si me sostenéis, nunca caeré; si me protegéis, estoy a salvo de mis enemigos.
Teniendo confianza en Vos, ¡oh Madre de Dios!, yo seré salvo; confiando en vuestra protección, nada
temeré; con vuestro socorro combatiré y pondré en fuga a mis enemigos, ya que vuestra devoción es un
arma de salvación que Dios da a aquellos que quiere salvar
Señor, líbrame, te lo suplico, del modo de pensar y obrar de esos señores, y comunícame, en cambio los
sentimientos de estimación, respeto, amor y reconocimiento que tu tienes para tu santa mandre, a fin que
pueda amarlos y glorificarlos tanto mas perfectamente, cuanto mas de cerca siga y mejor te imite en esos
sentimientos tuyos.
Concédeme la gracia de alabar dignamente a tu santa madre en lo sucesivo, como si hasta ahora nunca
hubiese dicho nada en honor suyo; a despecho de todos sus enemigos, que también son los tuyos,
decirles en voz alta con los santos: NO PIENSES CONSEGUIR MISERICORDIA DE DIOS QUIEN
OFENDIERE A SU SANTA MADRE.
Vos sois, oh Cristo Jesús, mi Padre santo, mi Dios misericordioso, mi Rey infinitamente grande; sois mi
buen pastor, mi único maestro, mi auxilio lleno de bondad, mi bienamado de una belleza maravillosa, mi
pan vivo, mi sacerdote eterno, mi guía para la patria, mi verdadera luz, santa dulzura, mi camino recto,
mi preclara sapiencia, mi pura simplicidad, mi paz y concordia; sois, en fin, toda mi salvaguardia, mi
herencia preciosa, mi eterna salvación.
Oh Jesucristo, amable señor, ¿por qué en toda mi vida, amé, por qué deseé otra cosa sino Vos?
¿Dónde estaba yo cuando no pensaba en Vos? ¡Ah, que a partir de ahora, mi corazón sólo os desee y
por Vos se abrase, Señor Jesús! Deseos de mi alma, corred, que ya bastante tardasteis; apresuraros
hacia el fin al que aspiráis; procurad de verdad Aquél que buscáis.
Oh Jesús, anatema sea quien no os ama. Aquél que no os ama se llene de amarguras. Oh dulce Jesús,
sed el amor, las delicias, la admiración de todo corazón dignamente consagrado a vuestra gloria. Dios
de mi corazón y mi plenitud, Jesucristo, que en Vos mi corazón desfallezca, y sed Vos mismo mi vida.
Enciéndase en mi alma la brasa ardiente de vuestro amor, y se convierta en un incendio todo divino, al
arder para siempre en el altar de mi corazón; que inflame lo íntimo de mi ser y abrase el fondo de mi
alma; para que, en el día de mi muerte, aparezca delante de Vos enteramente consumido en vuestro
amor.
Así sea.
VENI CREATOR SPÍRITUS AVE MARIS STELLA
MAGNIFICAT
Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador, porque ha mirado
la humildad de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí
y su nombre es santo.
Y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación sobre los que le temen.
Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes; a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.
Acogió a Israel su siervo, acordándose de su misericordia –como la había prometido a nuestros padres
– en favor de Abraham y su descendencia para siempre.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de
los siglos. Amén.
ORACIÓN DE MARÍA PARA SUS FIELES ESCLAVOS
En fin, queridísima y amadísima Madre, haced, si es posible, que no tenga yo más espíritu que el vuestro
para conocer a Jesucristo y su divina voluntad; que no tenga más alma que la vuestra para alabar y
glorificar al Señor; que no tenga más corazón que el vuestro para amar a Dios con amor puro y con amor
ardiente como Vos.
No pido visiones, ni revelaciones, ni gustos, ni contentos, ni aun espirituales. Para Vos el ver claro, sin
tinieblas; para Vos el gustar por entero sin amargura; para Vos el triunfar gloriosa a la diestra de vuestro
Hijo, sin humillación; para Vos el mandar a los ángeles, hombres y demonios, con poder absoluto, sin
resistencia, y el disponer en fin, sin reserva alguna de todos los bienes de Dios.
Esta es, divina María, la mejor parte que se os ha concedido, y que jamás se os quitará, que es para mí
grandísimo gozo. Para mí y mientras viva no quiero otro, sino el experimentar el que Vos tuvisteis: creer
a secas, sin nada ver y gustar; sufrir con alegría, sin consuelo de las criaturas; morir a mí mismo,
continuamente y sin descanso; trabajar mucho hasta la muerte por Vos, sin interés, como el más vil de
los esclavos. La sola gracia, que por pura misericordia os pido, es que en todos los días y en todos los
momentos de mi vida diga tres amenes: amén a todo lo que hicisteis sobre la tierra cuando vivíais; amén
a todo lo que hacéis al presente en el cielo; amén a todo lo que hacéis en mi alma, para que en ella no
haya nada más que Vos, para glorificar plenamente a Jesús en mí, en el tiempo y en la eternidad.
Amén.
Santísima virgen María, hazme digno de alabarte, Virgen santa dame el valor contra tus enemigos:
1. CREDO
2. 3 PADRES NUESTROS
3. 4 AVES MARIAS
4. GLORIA
5. BAJO TU AMPARO
SAN AGUSTIN
PERDÓNAME SEÑOR:
Si al caminar hacia ti caigo, perdóname, señor.
Si mi corazón que desea amarte cae, perdóname, señor.
Si me entusiasmo por seguirte se apaga, perdóname, señor.
Si mi afán de ser testigo tuyo se desvanece, perdóname, señor.
Si mis propósitos de la mañana no llegan al atardecer o a la noche, perdóname, señor.
Si mi alma, que tu deseas ver blanca, no la vez así, perdóname, señor.
CONVERSION TOTAL:
Señor, se que algo me estas pidiendo.
Señor, se que algo estas esperando de mí.
Señor, yo se que no soy lo que tu deseas que sea.
Señor, me estas pidiendo un cambio que yo me resisto a hacerlo.
Tengo que buscar un contacto contigo; tengo que buscar tu compañía y nuestra compañía debe
ser por un largo tiempo.
Señor, quiero ser tuyo.
Señor, quiero acabar con mi vida y vivir tu vida.
Señor, quiero ese cambio. Amen…
Señor, en este dia que nace, vengo a pedirte paz. Padre mio, ahora, al pie de la cama, mi alma se
Quiero mirar el mundo con amor. eleva hacia a ti para decirte: creo en ti, espero en
Quiero ser paciente, compresivo, bueno en todo. ti, te amo.
Quiero ver a todo el mundo, a mis hermanos Si los nervios me traicionaron, si me deje llevar
como los ves Tú. por la tristeza, perdón sincero te pido.
Quiero verlos con bondad. No quiero entregarme al sueño sin antes saber
Guarda mi lengua de toda murmuración. que cuento con tu misericordia.
Que mis pensamientos bendigan a todos. Si he sido impaciente, si he ofendido a mis
Que cuando se acerquen a mí, vean tu presencia. hermanos, perdón, señor, perdón.
Que hoy sea para toda una fiel imagen tuya. Te doy gracias, padre, porque durante este dia
Amen me has cuidado y me has librado de muchos
peligros.
Envía el ángel de tu paz a esta habitación.
Señor, relaja mis nervios y suelta mis tensiones
Inunda mi espíritu de serenidad.
Vela sobre mí, ahora que me entrego al sueño.
En tu nombre descansare tranquilo.