Nikitin
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A. EL CAPITALISMO PREMONOPOLISTA
CAPÍTULO II
LA PRODUCCIÓN MERCANTIL
LA MERCANCÍA Y EL DINERO
Marx comienza su análisis del capitalismo por la mercancía. Bajo el capitalismo,
todo –desde un minúsculo alfiler hasta una fábrica gigante, e incluso la fuerza de trabajo
del hombre- se compra y se vende y, como dicen los economistas, reviste la forma de
mercancía. Las relaciones entre los hombres en la sociedad se traducen en relaciones
entre mercancías. La mercancía, como señala Marx, es la célula económica de la
sociedad burguesa. De igual modo que en una gota de agua se refleja el mundo
circundante, en la mercancía se reflejan todas las contradicciones fundamentales del
capitalismo.
La investigación de la mercancía y de la producción mercantil le permitió a
Marx poner en claro la escuela de las relaciones capitalistas de producción.
3
V.I. Lenin, Obras, 4ª. ed. en ruso, t. 1, pág. 77.
Pag. 16
explotación del proletariado por la burguesía. Para que el capitalista pueda explotar al
obrero, este último tiene que vender su fuerza de trabajo, la cual figura como mercancía.
El capitalista paga al obrero el salario, con el cual el obrero compra las mercancías
indispensables para su existencia. Así, las relaciones de producción entre el obrero y el
capitalista no se exteriorizan directamente, sino a través de las mercancías, y adquieren
el carácter de relaciones mercantiles.
Los capitalistas se venden entre sí su producción y se compran materias primas,
instalaciones y otras mercancías. Las relaciones entre los capitalistas también adquieren
un carácter mercantil.
Por consiguiente, la producción mercantil adquiere en la sociedad capitalista un
carácter universal, dominante, y las relaciones entre los hombres actúan como
relaciones entre cosas, entre mercancías.
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mercancías simple es propietario de los medios de producción, y los frutos de ésta no
están destinados al consumo propio, sino al mercado, a la venta.
Por su naturaleza, la producción mercantil simple tiene un doble carácter. Dado
que se basa en la propiedad privada, el pequeño campesino o artesano es un propietario,
y esto lo acerca al capitalista. Por otra parte, como la producción mercantil simple se
basa en el trabajo personal, el productor de mercancías es un trabajador, y esto lo acerca
al proletario, el cual, a diferencia del productor de mercancías simple, no posee medios
de producción propios. Aquí radica, precisamente, la comunidad de intereses de la clase
obrera y el campesinado y la posibilidad de alianza entre ellos.
En determinadas condiciones sociales, la producción mercantil simple sirve de
punto de partida y base para el surgimiento de la producción capitalista. Estas
condiciones son dos. Primera, la existencia de la propiedad privada sobre los medios de
producción. Es sabido que esta condición apareció en el período de desintegración de la
sociedad primitiva. Segunda, la transformación de la fuerza de trabajo en mercancía.
Esta transformación se produjo en la época de desintegración de la sociedad feudal.
La producción mercantil simple es inestable; entre los campesinos y artesanos se
opera constantemente un proceso de diferenciación: unos (la minoría) se enriquecen,
otros (la mayoría) se arruinan. En las condiciones mencionadas, este proceso conduce a
la aparición de la burguesía y el proletariado en la ciudad y en el campo.
La producción mercantil capitalista, lo mismo que la simple, se basa en la
división social del trabajo y la propiedad privada sobre los medios de producción, pero
no tiene por fundamento el trabajo personal del propietario de los medios de
producción, sino la explotación del trabajo asalariado. En la producción mercantil
capitalista, el capitalista posee los medios de producción y dinero, pero no trabaja
personalmente. Con su dinero compra la fuerza de trabajo, que es la que acciona los
medios de producción. La conversión de la fuerza de trabajo en mercancía significa que
en el capitalismo, la producción mercantil se desarrolla aún más y adquiere un carácter
universal. El cambio de mercancías, escribió Lenin, es “la relación más sencilla,
corriente, fundamental, masiva y común, que se encuentra miles d e millones de veces en
la sociedad burguesa (merca ntil)”4. Por eso debemos poner en claro que es la mercancía,
esta célula económica del capitalismo.
4
V.I. Lenin, Obras, 4” ed. en ruso, t. 36, pág. 325.
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ropa o el calzado. Puede ser un objeto de lujo: vinos caros, alhajas, etc. Puede ser
también un medio de producción, como la maquinaria, la hulla, el hierro, etc.
Cada objeto puede tener más de un valor de uso. Por ejemplo, el carbón de
piedra puede emplearse como combustible, puede utilizarse como materia prima en la
fabricación de productos quí micos.
En la producción mercantil se opera un constante cambio de unos valores de uso
por otros, manteniendo una determinada relación cuantitativa. Por ejemplo, un hacha se
cambia por 20 kilos de grano. Esta relación cuantitativa, sobre cuya base un valor de
uso se cambia por otro, constituye el valor de cambio de la mercancía. Al analizar el
valor de cambio surgen inmediatamente dos preguntas: 1) ¿sobre qué base se equiparan
mercancías de distintas cualidades?, 2) ¿por qué distintas mercancías se equiparan entre
sí en una proporción determinada, en una cantidad determinada? Si las mercancías, con
cualidades muy distintas, se equiparan en el cambio, ello quiere decir que encierran algo
que les es común. Aristóteles, filósofo de la antigua Grecia, señalaba ya que no puede
haber cambio sin igualdad, ni igualdad sin equiparación.
A todas las mercancías les son inherentes en una u otra medida las propiedades
siguientes: utilidad, capacidad para ser objeto de demanda y oferta, escasez o rareza y
trabajo.
¿Cuál de estas propiedades de la mercancía determina su valor?
A primera vista puede parecer que origina el valor de una mercancía su utilidad.
Cuanto más útil es una cosa, más valor debe tener. Sin embargo, la realidad confirma a
cada paso que la utilidad no es causa del valor. A menudo, las cosas más útiles no
cuestan nada (el aire) o cuestan muy poco (el agua), mientras que hay cosas poco útiles
al hombre que suelen costar extraordinariamente caras (los diamantes). En realidad, si el
costo de los productos aumentase al aumentar su utilidad, el pan y el agua tendrían el
precio de los diamantes, y viceversa. Por eso, la utilidad o valor de uso es una condición
del valor, pero no su causa. Aunque no puede existir el valor sin valor de uso, el valor
de uso puede existir perfectamente sin el valor (el aire tiene un gran valor de uso, pero
no posee valor en absoluto).
Ahora bien, ¿pueden la demanda y la oferta determinar la cuantía del valor? A
primera vista puede parecer que sí. Se sabe que cuanto mayor sea la demanda de alguna
mercancía, mayores serán los precios, y a la inversa; o sea, cuanto mayor sea la oferta
de una mercancía, cuantas más mercancías de una determinada clase abunden en el
mercado, más bajos serán los precios.
Pero cuanto más se cala en la esencia del problema, más evidente se hace que el
valor de las mercancías no depende de la demanda ni de la oferta. En efecto, tomemos a
título de ejemplo el azúcar y la sal. Ambas mercancías están subordinadas en igual
medida a la ley de la demanda y la oferta. Aunque la demanda de dichas mercancías sea
igual a la oferta, el valor de 1kg. de azúcar será unas cuántas veces mayor que el de 1kg.
de sal. Por lo tanto, la demanda y la oferta nada tienen que ver con eso. Es cierto que las
proporciones de la demanda y la oferta no son del todo indiferentes a los precios de las
mercancías, pero no es la cuantía del valor lo que determinan, sino el grado de
alteración que experimentan los precios del mercado respecto al valor de la mercancía.
Al aumentar la demanda y disminuir la oferta de alguna mercancía, los precios del
mercado se elevan por encima de su valor y, al contrario, al disminuir la demanda y
aumentar la oferta, los precios del mercado descienden por debajo del valor.
Únicamente en el caso en que sean iguales la demanda y la oferta, los precios del
mercado corresponden al valor. Pero tal caso es muy raro en la producción mercantil
capitalista. Ello significa que la demanda y la oferta no determinan el valor de la
mercancía.
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¿Puede la rareza, o sea, la escasez de una mercancía, determinar su valor? Podría
parecer que la vida confirma con miles de ejemplos la veracidad de semejante
conclusión. Tomemos, por ejemplo, el oro, los diamantes y el pan. El oro y los
diamantes son raros y muy caros. En cambio, el pan abunda considerablemente más,
pero es mucho más barato, aunque sea mucho más necesario para la vida del hombre.
Ahora bien, eso no quiere decir que si no abunda una cosa sea esto causa de su mayor
valor. Por ejemplo, cuando en un verano de sequía pasa mucho sin llover, la gente la
espera impaciente y la “demanda” de lluvia es enorme; sin embargo, pese a toda la
utilidad y escasez, pese a toda la necesidad que se tiene de ella, no posee valor que
pueda expresarse en dinero.
Por consiguiente, ni la utilidad ni la capacidad para ser objeto de demanda y
oferta, ni la escasez, son causa del valor.
Sin embargo, las mercancías poseen una propiedad común, que no depende ni de
su utilidad ni de su capacidad para ser objeto de de manda y oferta, ni de su escasez. Esta
propiedad consiste en que todas las mercancías son producto del trabajo.
Únicamente el trabajo es la verdadera base, o, como decía Marx, la sustancia
del valor. Cuanto más trabajo se requiere para la producción de una u otra mercancía,
tanto mayor es el valor que posee el artículo en cuestión, tanto más caro es. El oro es
más caro que el carbón de piedra, porque para buscar el oro, para limpiarlo de
impurezas, se requiere mucho más trabajo que para la extracción de igual cantidad de
hulla.
Todas las mercancías son resultado del trabajo humano. Las mercancías pueden
equipararse las unas a las otras porque en cada una de ellas se ha invertido cierta
cantidad de trabajo. Las mercancías son valores debido a que son productos del trabajo.
Valor es el trabajo social de los productores materializado en mercancías. El
término “materializado” subraya el hecho de que el trabajo se encierra, está plasmado en
la mercancía, ha adquirido la forma de cosa, de mercancía. Las proporciones o
relaciones cuantitativas que sirven de base para el cambio de mercancías son la forma
de manifestación del valor y muestran que en las mercancías a cambiar se ha invertido
igual cantidad de trabajo; que encierran iguales valores.
El valor de la mercancía es una categoría social, que aunque no se la ve, se la
advierte siempre que se cambia una mercancía por otra, al equiparar una mercancía a
otra. Por eso decía V. Lenin que “el valor es una relación entre dos personas... una
relación disfrazada bajo una envoltura material”5.
El valor de uso ha existido siempre y jamás dejará de existir. Sin embargo, la
mercancía como valor ha surgido en una etapa determinada del desarrollo de la
sociedad, al aparecer la producción mercantil desaparecerá también el valor de la
mercancía. Por consiguiente, el valor es una categoría social e histórica, es decir, existe
en una etapa determinada del desarrollo de la sociedad.
Así pues, hemos visto que la mercancía posee dos propiedades, que encarna la
unidad del valor de uso y del valor.
¿A qué se debe, pues, este doble carácter de la mercancía?
5
V. I. Lenin. Obras, 4ª ed. en ruso, t. 21. pág. 44
Pag. 20
El trabajo concreto es el invertido bajo una forma determinada, útil y con un
fin concreto. El hombre no puede trabajar en “general”. Su trabajo es, en todos los
casos, bien el de un zapatero, bien el de un agricultor, el de un minero, etc.
Los diversos tipos de trabajo se diferencian unos de otros por sus peculiaridades
cualitativas, procedimientos profesionales, instrumentos, materiales empleados y,
finalmente, por sus resultados, es decir, por los productos, los valores de uso. El trabajo
concreto crea el valor de uso de la mercancía.
Al fijarse en los distintos tipos de trabajo, se observará en ellos un rasgo común:
la inversión de trabajo humano en general, es decir, el gasto de energías musculares,
cerebrales, nerviosas, etc. El trabajo concebido independientemente de la forma
concreta que revista, como inversión de la fuerza humana del trabajo en general, es el
trabajo abstracto. El trabajo abstracto crea el valor de la mercancía.
El trabajo concreto, como creador del valor de uso, siempre ha existido y jamás
dejará de existir y tiene lugar tanto en la producción mercantil como al margen de ella.
El trabajo abstracto sólo es inherente a la producción mercantil. El hecho de que los
distintos tipos de trabajo concreto se reduzcan a un trabajo abstracto igual, al trabajo en
general, está relacionado con la existencia de la producción mercantil, con el hecho de
que el producto del trabajo va destinado a la venta, al cambio. En efecto, si el productor
ha hecho, supongamos, un par de botas y las ha llevado al mercado, ¿cómo puede
cambiarlas por grano, por ejemplo? Como valores de uso, estos productos no admiten
comparación. Ello quiere decir que sólo se los puede comparar por la cantidad de
trabajo invertido. Y si el zapatero cambia un par de botas por 100 kilos de grano es por
que tanto las botas como el grano encierran igual cantidad de trabajo abstracto. Si las
botas no se hicieron para destinarlas al cambio, sino para usarlas la familia del zapatero,
no habría necesidad de determinar la cantidad de trabajo abstracto que contiene. Al
desaparecer la producción mercantil, desaparecerá también la categoría de trabajo
abstracto.
En la producción mercantil media una contradicción antagónica (inconciliable)
entre el trabajo concreto y el abstracto, que se manifiesta como contradicción entre el
trabajo privado y el social.
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producción mercantil simple: la contradicción entre el trabajo privado y el social.
Dicha contradicción se pone de manifiesto en el proceso del cambio. Cuando los
productores de mercancías aparecen en el mercado, unos ven sus mercancías, mientras
otros no lo consiguen. No pueden venderlas porque no hay demanda o porque sus
mercancías son demasiado caras. Pero si el productor no logra realizar sus mercancías,
quiere decir que su trabajo privado no es reputado necesario para la sociedad; el
productor sufre perjuicios y caso de repetirse con frecuencia el fenómeno, se arruina.
Por consiguiente, la contradicción entre el trabajo privado y el social conduce a la ruina
de unos productores de mercancías y al enriquecimiento de otros.
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Influye en la magnitud del valor de la mercancía el grado de complejidad del
trabajo. En consonancia con el grado de complejidad, se distingue el trabajo calificado y
no calificado. El de un trabajador que no posee preparación especial alguna se llama
trabajo simple (no calificado). El que requiere una preparación especial se denomina
trabajo complejo (calificado). El trabajo complejo crea en una unidad de tiempo un
valor de mayor magnitud que el trabajo simple. Por eso dijo Marx que el trabajo
complejo no es más que el trabajo simple potenciado, o multiplicado.
En la producción mercantil basada en la propiedad privada, la reducción de los
distintos tipos de trabajo de distinta calificación y productividad, a una medida común,
al trabajo abstracto, que es el que forma el valor de la mercancía, se lleva a cabo de una
manera espontánea, en el mercado, al venderse la mercancía. En el valor están
expresadas las relaciones de producción entre los productores de mercancías, su
intercambio de actividades. Pero exteriormente, estas relaciones se manifiestan como
relaciones entre cosas.
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muchos. Esa mercancía resultó ser espontáneamente el ganado. Este se equipara y se
cambiaba por muchas mercancías. Por ejemplo:
= 40 kg. de grano, o
1 oveja = 20 m. de lienzo, o
= 2 hachas, o
= 3 gr. de oro, etc.
Esta forma, por la cual el valor de una mercancía puede expresarse en infinidad
de otras, se llama forma total o desplegada del valor.
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la función de equivalente universal el oro y la plata, convertidos en dinero: El dinero es
una mercancía determinada a la que pertenece la función social de expresar el
valor de todas las demás mercancías. Al parecer el dinero, todas las mercancías
pasaron a medir su valor en dinero.
4. El dinero
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ayuda del dinero se denomina circulación mercantil (mercancía-dinero-mercancía. Pero
cabe señalar que la mercancía, al ir a parar a manos del comprador, sale de la esfera de
la circulación, mientras que el dinero se halla siempre en la esfera de la circulación, es
decir, pasa de unas manos a otras. Así es cómo el dinero hace las veces de intermediario
en la circulación de mercancías y cumple la función de medio de circulación. Para poder
cumplir esta función, debe existir dinero disponible.
Al principio, el dinero actuaba en el cambio de mercancías bajo la forma de
lingotes de oro y plata. Esto creaba ciertas dificultades: la necesidad de pesar cada vez
el metal, de fraccionarlo en pequeñas partes y determinar su ley. Por eso, poco a poco,
las barras de oro y plata fueron sustituidas por monedas, de cuya acuñación se encargó
el Estado. La moneda es una pieza de cierta forma y determinada cantidad de metal.
En el proceso de circulación, las monedas se desgastan y pierden una parte de su
valor. Sin embargo, como lo muestra la experiencia práctica, las monedas desgastadas
circulan del mismo modo que las monedas con plenitud de valor. Por ello puede cumplir
la función de medio de circulación el dinero metálico desgastado o incluso el papel
moneda.
Con el desarrollo de la economía mercantil, el dinero pasó a desempeñar la
función de medio de acumulación o medio de atesoramiento. El dinero es el exponente
universal de la riqueza. Poseyéndolo se puede adquirir cualquier mercancía. Los
productores de mercancías acumulan dinero, lo ahorran para comprar la mercancía
necesaria. Esta función sólo puede realizarla el dinero de plena cotización: las monedas
o artículos de oro o plata.
Otra de las funciones del dinero es la de servir de medio de pago. Las
mercancías no se venden siempre por dinero al contado. Existe la compraventa de
mercancías a crédito, al fiado. Al comprar a crédito, la entrega de la mercancía por el
vendedor al comprador transcurre sin efectuar el pago. Este se realizará en el plazo
convenido. Cuando vence el plazo, el dinero pasa de las manos del comprador a las del
vendedor. En este caso, el dinero cumple la función de medio de pago.
Las funciones del dinero como medio de circulación y medio pago permiten
comprender la ley que determina la masa (cantidad) de dinero indispensable para la
circulación de las mercancías.
La cantidad de dinero indispensable para la circulación depende: 1) de la suma
de los precios de las mercancías circulantes; 2) del ritmo de circulación del dinero.
Cuanto más rápidamente circule el dinero, menor cantidad se necesitará para la
circulación y viceversa. Por ejemplo, si en el transcurso de un año se venden mercancías
por importe de 100.000 millones de dólares, y cada dólar recorre, por término medio, 50
veces el ciclo completo de la circulación, para asegurar la circulación de toda la masa de
mercancías, serán necesarios:
suma de los precios
La cantidad de dinero = de las mercancías = 100.000 millones = 2.000 millones de dólares
Ritmo de circulación 50
del dinero
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mercancías vendidas a crédito y la de los pagos que se compensan mutuamente, y añadir
la suma de los pagos cuyo plazo ha vencido.
Esta ley rige para todas las formaciones sociales donde existan la producción y
la circulación mercantiles.
El dinero desempeña también la función de dinero mundial. En el mercado
mundial, según expresión de Marx, el dinero se despoja de su uniforme nacional y
abandona su forma de moneda para recobrar la forma originaria: la de barras de oro y
plata. En el mercado mundial, en la circulación entre los países, el oro es el medio
universal de compra, el medio universal de pago y el exponente universal de la riqueza
social.
Estas son las funciones del dinero. Todas ellas están orgánicamente vinculadas
entre sí y expresan en distintas formas la naturaleza del dinero como equivalente
universal.
En las formaciones sociales basadas en la explotación del hombre (el
esclavismo, el feudalismo y el capitalismo), el dinero tiene un carácter clasista, sirve de
medio de explotación.
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normal. Uno de los métodos de reforma monetaria consiste en la desvalorización: el
dinero depreciado se cambia por sumas inferiores de dinero nuevo.
El contenido y los métodos para llevar a cabo las reformas monetarias los
determina el Estado burgués en consonancia con los intereses de la clase do minante. Las
reformas monetarias, efectuadas por la burguesía tienen como consecuencia el
empeoramiento de las condiciones de vida de las masas populares.
Dinero de crédito
Además del papel moneda existe en los países capitalistas el dinero de crédito.
Este dinero dimana de la función del dinero como medio de pago. El tipo más sencillo
de dinero de crédito es la letra de cambio. La letra de cambio es una especie de pagaré o
vale de forma determinada que expresa la obligación de pagar cierta cantidad de dinero
en un plazo establecido. Al pasar de unas manos a otras en el proceso de compraventa
de mercancías, la letra de cambio cumple la función de dinero.
Al principio, la letra de cambio privada comercial cumplía la función de dinero
de crédito, es decir, era un pagaré expedido por el comprador. Pero la letra de cambio
privada circulaba en una esfera muy reducida, ya que no era admitida más que por
aquellos que conocían al librador. Posteriormente, las letras de cambio privadas
empezaron a ser descontadas más y más en los bancos. En su lugar, los bancos
comenzaron a expedir sus propios títulos denominados billetes. El billete de banco es un
título de cambio a cargo del banquero, mediante el cual el portador puede retirar del
banco el dinero en efectivo cuando lo desee.
Los billetes podían cambiarse por oro u otro tipo de dinero metálico. En estas
condiciones, los cheques circulaban a la par con las monedas de oro y no se
desvalorizaban. Al desarrollarse el capitalismo se operó una reducción relativa de la
cantidad de oro en circulación. El oro se fue acumulando en forma de fondo de reserva
en los bancos centrales de emisión. El oro en circulación fue sustituido por los billetes
de bancos y el papel moneda. Al principio, los billetes solían ser cambiados por oro,
pero luego comenzaron a librarse billetes no canjeables. Esto asemejó en cierta medida
los billetes de banco al papel moneda.
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mercancías, no puede prever con exactitud la demanda que habrá respecto a ellas.
Únicamente sabe que poco tiempo antes había mucha demanda de la mercancía dada,
por cuya razón trata de producir lo más posible. Ahora bien, de idéntica manera
proceden los demás productores. En consecuencia, cada cual trabaja por su cuenta y
riesgo. Suele ocurrir que se producen algunas mercancías en cantidades mucho mayores
de las que puede comprar la sociedad.
¿Cómo se regula, pues, la producción en la sociedad donde impera la propiedad
privada de los medios de producción? Se regula mediante la ley del valor.
La ley del valor es la ley económica de la producción mercantil, según la cual las
mercancías se cambian con arreglo a la cantidad de trabajo socialmente necesario
invertido en producirlas. Dicho con otras palabras, la ley del valor significa que se
cambian las mercancías en consonancia con su valor, o sea, las mercancías que se
intercambian encierran una cantidad igual de trabajo socialmente necesario, son
equivalentes. Por lo tanto, el precio que se paga por una mercancía (recordemos que el
precio es la expresión del valor en dinero) debe corresponder al valor de la misma. Sin
embargo, en realidad, según sean la demanda y la oferta, los precios de unas u otras
mercancías suelen ser superiores o inferiores al valor de las mercancías en cuestión. Se
sabe perfectamente que cuanto más escasee una mercancía cualquiera en el mercado,
cuanto mayor sea la demanda que la oferta, más elevado será el precio, y viceversa.
¿Puede ser esto motivo para afirmar que no rige la ley del valor? No. Sólo se puede
comprender cómo actúa una ley si se estudia una enorme multitud de hechos. Si se
analizan los precios de una mercancía cualquiera correspondientes a un largo período se
verá que las diferencias de los precios con respecto al valor se compensan entre sí, y,
por término medio, los precios coinciden con el valor.
Pese al desorden y la anarquía de la producción que reinan en la sociedad
mercantil basada en la propiedad privada sobre los medios de producción, de vez en
cuando se establece cierto equilibrio, cierta relación proporcional entre unas y otras
ramas de la economía. Esto lo debe la economía mercantil a la ley del valor, que es el
regulador de la producción y actúa a través de la competencia en el mercado. Engels
señaló que: “En una sociedad de productores que intercambian sus mercancías, la
competencia pone en acción la ley del valor, inherente a la producción mercantil,
instaurando así una organización y un orden de la producción social que son los únicos
posibles en las circunstancias dadas. Sólo la desvalorización o el encarecimiento
excesivo de los productos muestran de modo tangible a los diferentes productores qué y
cuánto se necesita para la sociedad y qué no se necesita”6.
La acción de la ley del valor en la producción mercantil basada en la propiedad
privada sobre los medios de producción se manifiesta del modo siguiente:
6
Del prefacio de F. Engels a la obra de C. Marx. La miseria de la Filosofía. Véase C. Marx, La miseria de la Filosofía, pág. 15,
Moscú, 1957.
Pag. 29
2) La ley del valor impulsa a los productores privados a desarrollar las fuerzas
productivas. Se sabe que la magnitud del valor de una mercancía la
determina el trabajo socialmente necesario. Los que se anticipan a aplicar
una maquinaria más perfecta, poseen una producción mejor organizada, etc.,
producen sus mercancías con menos gastos de los necesarios desde el punto
de vista social. Mientras tanto, venden sus mercancías al precio que
corresponde al trabajo socialmente necesario. En consecuencia, obtienen más
dinero que los otros y se enriquecen. Ello anima a los demás productores a
introducir en sus empresas mejoras técnicas. Así se va perfeccionando la
técnica y se desarrollan las fuerzas productivas de la sociedad.
El fetichismo de la mercancía
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hombres una propiedad natural del dinero, del oro. En realidad, esta propiedad del oro
se debe a determinadas relaciones sociales, inherentes a la producción mercantil.
El misterio del fetichismo de la mercancía fue desentrañado por Marx. Al
suprimirse la propiedad privada de los medios de producción desaparece también el
fetichismo de la mercancía.
Pag. 31
CAPÍTULO III
CAPITAL Y PLUSVALÍA
EL SALARIO EN EL CAPITALISMO
El desarrollo de la producción mercantil en una determinada fase del desarrollo
de la sociedad, ¿conduce a la aparición del capitalismo? Lenin dio una definición
sencilla y clara: “Se denomina capitalismo a la organización de la sociedad en que la
tierra, las fábricas, los instrumentos de producción, etc., pertenecen a un pequeño
número de terratenientes y capitalistas, mientras la masa del pueblo no posee ninguna o
casi ninguna propiedad y debe por lo mismo alquilar su fuerza de trabajo”8.
En el capitalismo, los trabajadores son libres personalmente. Pero, poseyendo la
libertad personal, los obreros, al mismo tiempo, están privados de los medios de
producción y, por lo consiguiente, de los medios de existencia. Por ello, amenazados de
muerte por el hambre, se ven forzados a ir a trabajar para l os capitalistas.
¿Cómo se crearon esas condiciones en las que los medios de producción pasaron
a ser propiedad de un pequeño número de personas?
El contenido del proceso que se deno mina acumulación originaria reside en crear
las condiciones indispensables para el surgimiento del capitalismo. “La acumulación
8
V.I. Lenin, Obras, 4ª ed. en ruso, t. 4, pág. 287.
Pag. 32
originaria no es más que el proceso histórico de disociación entre el productor y los
medios de producción9, escribió Marx.
Este proceso constituye la prehistoria del capital. En Inglaterra, se produjo la
forma más típica de acumulación originaria del capital. Los landlords (terratenientes)
ingleses se apoderaban de las tierras comunales campesinas e incluso expulsaban a los
campesinos de sus propias casas. Convertían en pastizales para ovejas las tierras
arrebatadas por la fuerza a los campesinos y las entregaban en arriendo a los granieros.
Era grande la demanda de lana por parte de la industria textil, en proceso de desarrollo.
La burguesía naciente recurrió así mismo a otros métodos de usurpación, como,
por ejemplo, la apropiación de tierras del Estado y la depredación de los bienes de la
Iglesia. Enormes masas de población, privadas de medios de vida, se convertían en
vagabundos, mendigos y bandoleros. El Poder estatal promulgó leyes crueles )por
ejemplo, en Inglaterra a fines del siglo XV y en el siglo XVI), denominadas “legislación
sanguinaria” contra los despojados de sus bienes, que intentaban defender su propiedad.
Se recurría a las torturas, los látigos y el hierro candente para obligar a los desvalijados
a ir a trabajar a las empresas capitalistas.
Al despojar a los campesinos de la tierra se lograba un doble objetivo: en primer
lugar, la tierra pasó a ser propiedad privada de un grupo relativamente pequeño de
personas; en segundo lugar, se aseguró una abundante afluencia de obreros asalariados a
la industria. Así se creo la primera condición indispensable para el surgimiento del
capitalismo: la existencia de seres pobres personalmente libres, pero carentes de medios
de producción.
Marx señala los siguientes métodos fundamentales de formación de grandes riquezas
pecuniarias, necesarias para crear grandes empresas capitalistas: 1) el sistema colonial,
o sea, el saqueo y la esclavización de los pueblos atrasados de América, Asia y Africa;
2) el sistema tributario: los arrendamientos de las contribuciones, los monopolios y otras
formas de apropiación de parte de los impuestos que se recaudan de la población; 3) el
sistema del proteccionismo, el fomento de la industria capitalista por parte del Estado;
4) los métodos inhumanos de explotación.
En la Rusia zarista, el proceso de la acumulación originaria del capital comenzó
mucho antes de la abolición de la servidumbre. Los métodos de la acumulación
originaria eran en ella los mismos que en los demás países.
En Rusia, la etapa de la acumulación originaria llegó a su punto álgido con la
reforma de 1861. Para tener una idea de cómo fueron despojados los campesinos hasta
saber que al cabo de medio siglo de la reforma, 30.000 terratenientes disponían de 70
millones de deciatinas de tierra, es decir, casi tanto como la que poseían 10.500.000
haciendas campesinas. Los campesinos se veían forzados a buscar salarios en la ciudad.
Al caracterizar la reforma de 1861, Lenin escribió: “Es la violencia ejercida por primera
vez en masa contra los campesinos, en favor del capitalismo naciente en la
agricultura”10.
Debido a la acumulación originaria se creó en escala masiva la mano de obra
desprovista de medios de producción, por una parte, y, por la otra, se concentraron
enormes riquezas pecuniarias en manos de un reducido número de personas.
9
C. Marx, El Capital, ed. en ruso, 2. 1, pág. 719.
10
V.I. Lenin, El programa agrario de la socialdemocracia en la primera revolución rusa de 1905-1907, pág. 74, Moscú, 1949.
Pag. 33
El dinero de por sí no es capital. Sabemos ya que existía mucho antes de surgir
el capitalismo. El dinero sólo se convierte en capital en una determinada fase del
desarrollo de la producción mercantil. Antes del capitalismo existía la circulación
mercantil, que puede expresarse mediante la fórmula M – D - M (mercancía – dinero –
mercancía), es decir, venta de una mercancía para comprar otra. El movimiento del
capital se expresa por medio de otra fórmula, a saber: D – M – D (dinero – mercancía –
dinero), es decir, compra para vender.
La fórmula M – D – M es inherente a la producción mercantil simple. En este
caso, una mercancía se cambia por otra mediante el dinero. Este no cumple otra función
que la de intermediario en el cambio, pero no la de capital. El objetivo del cambio de
mercancías es evidente. Por ejemplo, el zapatero vende las botas que hace para comprar
pan. Un valor de uso se cambia por otro mediante el dinero.
Muy distinto es el carácter que tiene la fórmula D – M – D, a la que Marx
denominó fórmula general del capital. En ella, el dinero es el punto de partida y se
emplea como medio de compra para vender, es decir, actúa, en calidad de capital. El
capitalista compra con su dinero ciertas mercancías a fin de volver a convertirlas en
dinero. El punto de partida y el final coinciden aquí: al comenzar y al terminar la
operación, el capitalista se enc uentra con dinero en su poder.
Por eso, todo el movimiento de capital carecería de sentido si al final de la
operación el capitalista quedase con el mismo dinero que tenía al comenzarla. Todo el
sentido de la existencia del capital se cifra en que al final del movimiento se tiene más
dinero que al comienzo. El objetivo final de toda la actividad del capitalista es la
ganancia. Por eso, Marx expresa el movimiento del dinero en las condiciones del
capitalismo mediante la fórmula D – M – D’, donde D’ representa el dinero inicial más
cierto incremento. Este incremento o excedente sobre la suma inicial lo denominó
plusvalía. Aquí la designamos con la letra “p”.
Los capitalistas no emplean el dinero en calidad de intermediario en la
circulación de mercancías, sino como medio para lucrarse y enriquecerse. Este
movimiento del dinero en el capitalismo se hace infinito, y en este proceso, el dinero
adquiere la propiedad de incre mentarse. El valor que se incre menta por sí mismo o valor
que produce plusvalía se deno mina capital.
¿Cómo se produce, pues, el incremento del capital? ¿Tal vez se produzca en la
esfera de la circulación, de la compraventa (es decir, en la esfera de la circulación) se
produce el cambio de valores equivalentes. Y si todos los vendedores lograran sacar de
sus mercancías más de lo que valen, un 10% más, supongamos, al convertirse en
compradores tendrían que volver a pagar a los vendedores ese mismo 10% de recargo.
Así pues, lo que los poseedores de mercancías ganaron como vendedores volverían a
perderlo como compradores. Pero la realidad muestra que el incremento del capital
abarca a toda la clase capitalista.
¿Cómo obtiene, pues, el capitalista la plusvalía si compra y vende todas las
mercancías por su valor? .
En la fórmula general del capital figuran dos elementos: dinero y mercancía. Por
consiguiente, el incremento del valor sólo puede producirse en virtud de los cambios
que se operan en el dinero o en la mercancía. Sin embargo, como se sabe, el dinero de
por sí no puede cambiar su valor y rendir incremento. Así pues, la fuente del incremento
debe buscarse en la mercancía.
Para que el dinero se convierta en capital, el capitalista necesita encontrar en el
mercado una mercancía que al usarse sea fuente de un valor superior al que posee en
realidad. Esa mercancía la encuentra el capitalista bajo la forma de fuerza de trabajo.
Pag. 34
La fuerza de trabajo como mercancía, su valor y su valor de uso
11
C. Marx, El Capital, ed, en ruso, t. 1. pág. 178.
Pag. 35
tienen por base la forma de propiedad de los medios de producción. Las peculiaridades
del proceso de trabajo en cualquier sociedad las determina la propiedad de los medios
de producción. Bajo el capitalismo, los medios de producción se hallan en poder del
capitalista, mientras que el obrero está privado de ellos. Por eso, el proceso de trabajo en
el capitalismo se distingue por las peculiaridades siguientes:
Primera, el obrero trabaja bajo el control del capitalista, a quien pertenece su
trabajo. El capitalista es el que decide lo que se debe producir, en qué proporciones y
por qué procedimientos.
Segundo, al capitalista no le pertenece sólo el trabajo del obrero, sino también el
producto creado.
Estas peculiaridades del proceso de trabajo en el capitalismo convierten el
trabajo del obrero en una carga abrumadora y penosa.
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El valor del paño.............................................45.000 dólares
El valor de los materiales accesorios..............15.000 dólares
El valor del desgaste de las máquinas, etc...... 5.000 dólares
El valor de la fuerza de trabajo......... ............... 2.500 dólares
TOTAL.............67.500 dólares
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Bajo el capitalismo se encubre el carácter forza do del trabajo.
Al revelar el misterio de la explotación capitalista, Marx descubrió la ley
económica fundamental del modo capitalista de producción. “La producción de
plusvalía, la fabricación de ganancia –escribió Marx- es la ley absoluta de este sistema
de producción” 12.
La ley de la plusvalía permite comprender y explicar todos los procesos y
fenómenos que se producen en la sociedad burguesa. Expresa la esencia explotadora de
este modo de producción. Su acción condiciona el recrudecimiento de la competencia y
la anarquía de la producción en el capitalismo, el incremento de la miseria de las masas
trabajadoras, el aumento del paro forzoso y la agravación y agudización de todas las
contradicciones del capitalismo.
12
C. Marx, El Capital, ed. en ruso, t. 1, pág. 624.
Pag. 38
Lo que distingue a la sociedad burguesa es la existencia de dos clases
fundamentales antagónicas: la burguesía y el proletariado. La burguesía es la clase que
posee los medios de producción y los emplea para explotar a los obreros al objeto de
obtener plusvalía. El proletariado es la clase de los obreros asalariados, privada de
medios de producción y obligada por ello a someterse a la explotación capitalista. Bajo
el capitalismo, además de estas clases, existen la de los terratenientes y la de los
campesinos, clases que quedan como supervivencia del régimen anterior, el feudal.
La burguesía y el proletariado son clases antagónicas, es decir, sus intereses son
opuestos e inconciliablemente hostiles. A medida que se desarrolla el capitalismo crece
en número el proletariado, que cada vez adquiere más conciencia de sus intereses de
clase y va desarrollándose y organizándose para la lucha contra la burguesía. La lucha
de clase del proletariado contra la burguesía constituye el rasgo principal de la sociedad
burguesa. El proletariado, la clase más revolucionaria de la sociedad capitalista, es el
sepulturero del capitalismo.
El Estado burgués protege la desigualdad económico-social y política bajo el
capitalismo. Su misión consiste en salvaguardar la propiedad capitalista privada de los
medios de producción, contribuir a la explotación de los trabajadores y aplastar su lucha
contra el régimen capitalista.
Los sociólogos y juristas burgueses tratan de presentar el Estado burgués como
un Estado que se halla por encima de las clases, por encima de la sociedad. En realidad,
el Estado burgués es la organización política de la clase que detenta el dominio
económico, es la dictadura de la burguesía.
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auxiliares y combustible. La magnitud de este capital, plasmada en medios de
producción, no cambia en el proceso de la producción, y sólo se transfiere a la nueva
mercancía producida, a medida que se consumen aquellos. El valor de la materia prima,
de los materiales auxiliares y del combustible se transfiere íntegramente a la nueva
mercancía en cada acto de producción. Si tomamos una máquina, vemos que puede
servir, por ejemplo, 10 años, en cuyo caso, cada año se transfiere el 10% de su valor al
nuevo producto. La parte del capital que se invierte en adquirir medios de producción
(máquinas, materias primas, etc.), y que no cambia de magnitud en el proceso de
producción, se llama capital constante. Marx representa el capital constante con la letra
“c”.
Además de los medios de producción, el capitalista compra también la fuerza de
trabajo, invirtiendo en ello una parte del capital. Al concluir el proceso de producción,
en las manos del capitalista se halla un nuevo valor, producido por los obreros. Este
nuevo valor es superior al valor de la fuerza de trabajo que el capitalista paga en forma
de salario. La parte del capital que se gasta en la compra de fuerza de trabajo y que
crece en el proceso de la producción debido a que los obreros crean la plusvalía, se
denomina capital variable. Marx representa el capital variable con la letra “v”.
Al descubrir la división del capital en constante y variable, Marx puso al
desnudo el misterio del capital, que consiste en que sólo el capital variable es fuente de
plusvalía.
Los economistas burgueses niegan la división del capital en constante y variable.
Defienden el capitalismo y no quieren mostrar su naturaleza explotadora. No reconocen
más que aquella división del capital a la que se atiene el capitalista en sus cálculos
comerciales, a saber: la división en capital fijo y circulante. Esta división del capital
sólo permite ver el mecanismo de la producción, pero vela la explotación capitalista.
Pag. 40
Equipos y maquinaria
Capital constante Materia prima, combustible y Capital fijo
Materiales auxiliares
Del ejemplo se infiere que el trabajo del obrero se divide aquí en trabajo
necesario y plustrabajo en partes iguales, es decir, el obrero trabaja la mitad de la
jornada para sí, y la otra mitad trabaja gratis para el capitalista. Cuanto mayor sea la
proporción del plustrabajo respecto al trabajo necesario, más elevado será el grado de
explotación.
Con el desarrollo del capitalismo crece la cuota de plusvalía. En los Estados
Unidos, la cuota de plusvalía en la industria minera y transformativa, calculada a base
de datos oficiales, fue: en 1889, el 145%; en 1919, el 165%; en 1929, 210%; en 1939, el
220%; en 1947, aproximadamente el 260%; en 1955 (en la industria transformativa), el
306,3%.
¿Cómo se logra el aumento del grado de explotación de la mano de obra bajo el
capitalismo?
La plusvalía absoluta
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trabajo adicional, es decir, aquel durante el cual el obrero trabaja para el capitalista y
crea la plusvalía.
Tomemos a título de ejemplo una jornada de trabajo de 10 horas, de las cuales 5
constituyen el tiempo de trabajo necesario y 5 el tiempo de trabajo adicional.
Representemos eso gráfica mente:
5 horas 5 horas
La plusvalía relativa
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para la producción de los medios de existencia del obrero. Si se llega a un aumento de la
productividad del trabajo en las ramas que producen artículos de uso y consumo, se
reducirá el valor de los mismos. Ello supondrá un descenso del valor de la fuerza de
trabajo y, por consiguiente, del tiempo de trabajo necesario. A costa de esta reducción
aumentará el tiempo de trabajo adicional.
Supongamos que la jornada de 10 horas se divide a 5 horas de tiempo de trabajo
necesario y 5 horas de tiempo de trabajo adicional. Admitamos, luego, que debido al
ascenso de la productividad del trabajo, el tiempo de trabajo necesario (5 horas) se
reduce a 3 horas. Entonces, el tiempo de trabajo adicional (5 horas) aumenta hasta 7
horas. El grado de explotación (o cuota de plusvalía) será mayor, aunque la duración de
la jornada sea la misma.
Representémoslo gráficamente:
5 horas 5 horas
3 horas 7 horas
La plusvalía extraordinaria
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un capitalista dado es un fenómeno transitorio, ya que más tarde o más temprano, la
maquinaria más moderna será empleada en las demás empresas y entonces el capitalista
que ha sido el primero en utilizarla se verá privado de la ventaja y dejará de percibir
dicha plusvalía. Pero ésta, desalojada de una empresa, aparece en otra, debido a que otro
industrial acaba de montar maquinaria todavía más perfecta.
La plusvalía extraordinaria desempeña un papel importante en el desarrollo del
capitalismo. Debido al afán de los capitalistas de lograr la plusvalía extraordinaria, se
produce espontáneamente el fomento de la técnica. Por otra parte, el capitalista que
instala en sus empresas maquinaria nueva y técnica nuevas trata de ocultarlas de los
demás, con lo cual retrasa su empleo en las empresas de otros industriales. Esto
recrudece la competencia entre los capitalistas y agrava las contradicciones entre ellos.
Se produce la ruina de unos y el enriquecimiento de otros.
De esta manera, la avidez de plusvalía extraordinaria contribuye por una parte al
fomento de las fuerzas productivas, y por la otra, frena su desarrollo.
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brazos del obrero por la máquina; 2) la ejecución de las distintas operaciones por
separado condujo a la especialización de los instrumentos de trabajo, lo que creó las
premisas técnicas para el surgimiento de las máquinas; 3) la manufactura preparó
obreros adiestrados para la industria maquinizada. En eso consistió el papel histórico de
la manufactura.
La manufactura sirvió de fase de transición a la fábrica. Primero apareció la
llamada máquina operadora, que ejecutaba las mismas operaciones que el obrero. Pero
el obrero no tenía fuerzas para accionarla. Se inventó el motor mecánico, la máquina de
vapor, que ponía en movimiento muchas máquinas operadoras. Surgió la fábrica
capitalista, con el empleo de sistemas de máquinas para la producción de mercancías.
Con la utilización de las máquinas y su perfeccionamiento se opera un enorme
incremento de la productividad del trabajo y un abaratamiento de las mercancías. Al
mismo tiempo se arruinan grandes masas de pequeños productores y de empresas
basadas en el trabajo manual.
La fábrica capitalista supone un nuevo peldaño en el sometimiento del trabajo
por el capital. En la fábrica el obrero se convierte en un apéndice de la máquina. El
empleo capitalista de las máquinas conduce a la prolongación de la jornada de trabajo, a
la incorporación de mujeres y niños a la producción, al surgimiento del ejército de
parados, al empeoramiento de la situación del proletariado. Pero el capitalista no recurre
siempre a las máquinas. El empleo de las máquinas bajo el capitalismo tiene sus límites,
ya que sólo se utilizan cuando el precio de la máquina es inferior al salario de los
obreros desplazados por ella. El capitalista emplea únicamente la máquina si le es
ventajosa. De ahí que la producción maquinizada no acabe con el trabajo manual. Este
se aplica en gran escala hasta hoy día incluso en los países capitalistas más
desarrollados, como los Estados Unidos e Inglaterra.
El paso de la manufactura a la fábrica significa la afirmación definitiva del modo
capitalista de producción.
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productivas, el capitalismo engendra a su sepulturero, el proletariado, la fuerza llamada
a poner fin a la propiedad privada e instaurar en su lugar la propiedad social, socialista.
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Entonces, el precio medio de una hora de trabajo será un dólar. Si el capitalista
prolonga la duración de la jornada hasta 12 horas, el precio de una hora de trabajo
bajará hasta 83 centavos. Así queda claro que el sistema del salario por tiempo
constituye en manos del capitalista un medio para intensificar la explotación de los
obreros. A la par con el salario por tiempo, existe otra forma de salario: el salario por
piezas o a destajo.
El salario por piezas o a destajo es la forma de salario cuya magnitud depende
de la cantidad de productos elaborados o piezas fabricadas por el obrero en una unidad
determinada de tiempo (en una hora o un día, por ejemplo).
Carlos Marx denominó modalidad del salario por tiempo al salario a destajo o
por piezas. Y efectivamente es así. Para establecer las tarifas de pago por cada pieza se
toma en consideración: a) el salario por tiempo a base de una jornada; b) la cantidad de
piezas que puede fabricar el obrero más hábil y más fuerte en una jornada.
Por ejemplo, si el salario es de 10 dólares al día, y el número de las piezas
fabricadas por el obrero llega a 20 por jornada, el capitalista pagará por cada pieza
medio dólar. Así logra el capitali sta que el salario a destajo no sea superior al salario por
tiempo.
Ahora bien, si eso es así, ¿Por qué implantan los capitalistas el salario a destajo?
Ello se debe a que dicho tipo de salario posee varias peculiari dades que lo hacen ser más
ventajoso para los patronos. Por ejemplo, este tipo de salario permite controlar mediante
el producto la calidad del trabajo. El capitalista paga el producto de calidad regular y
superior. El producto de mala calidad no se paga. Esta forma de salario aumenta la
intensidad del trabajo del obrero, pues este se esfuerza por hacer más a fin de cobrar
más dinero. Cuando todos los obreros elevan el rendimiento, el capitalista bajará las
tarifas, lo que aumentará su ganancia. Por eso dice Marx que cuando más trabaja el
obrero, menos gana.
Según sean las condiciones concretas, los capitalistas aplican diferentes formas
de salario.
Desde el punto de vista histórico, el salario por tiempo surgió antes que el salario
por pieza. Fue empleado en gran escala en las fases iniciales del capitalismo, cuando los
capitalistas se esforzaban por acrecentar la plusvalía aumentando la jornada de trabajo.
Esta forma de salario les convenía. Posteriormente, al ser limitada la duración de la
jornada por vía legislativa adquirió gran aplicación el salario a destajo. En las
condiciones actuales van adquiriendo mayor difusión diversas formas de salario por
tiempo con primas. Así, a fines de 1957 al 70% de los obreros industriales de los
Estados Unidos, se les remuneraba de acuerdo con una forma metamorfoseada de
salario por tiempo.
¿A qué se debe el paso del salario a destajo al salario por tiempo? Obedece a que
en la industria capitalista de nuestros días se ha pasado en muchas ramas al trabajo en
cadena, lo que supone un ritmo forzado de trabajo. Ello significa que el ritmo de
producción no depende del obrero, sino que se ve determinado por la velocidad del
movimiento de la cadena o por las peculiaridades del proceso tecnológico. Los obreros
trabajan cada vez con más intensidad, sin que se eleven las tarifas de sus salarios.
En una misma empresa suelen aplicarse los salarios por tiempo y por pieza. Bajo
el capitalismo ambas formas no son más que distintos modos de incrementar la
explotación de la clase obrera.
Movidos por el afán de acrecentar la plusvalía, los capitalistas aplican también
diversos sistemas extenuantes de organización del proceso de trabajo y de salarios. La
esencia de los sistemas extenuantes de salario consiste en exprimir el máximo de trabajo
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al obrero en una unidad determinada de tiempo. Existen decenas de sistemas
extenuantes de salario.
Uno de los primeros sistemas de este tipo fue el taylorismo (por el nombre de su
“inventor”, el ingeniero norteamericano Taylor). La esencia del “taylorismo” consiste
en lo siguiente: el capitalista elige en su empresa al obrero más fuerte y más hábil y le
obliga a trabajar a la tensión máxima, cronometrando en segundos y fracciones de
segundo cada una de las operaciones. Los resultados así obtenidos se comunican a una
comisión técnica especial, que a base del estudio de los datos, establece el régimen y las
normas de trabajo para todos los obreros. Se fijan dos escalas de salarios: una algo
superior para los que cumplen la “tarea”, y la otra, muy baja, para los que no la
cumplen. Este sistema de salario conduce a un incremento vertical de la productividad
del trabajo, mientras apenas aumenta el fondo de salarios de los obreros. Por
consiguiente, se intensifica enor memente la explotación del trabajo.
Otro tipo de sistema extenuante de salario es el “sistema d Ford”, que persigue
idéntico fin: obtener del trabajador la cantidad máxima de trabajo. Esto se consigue
acelerando el ritmo de trabajo de la cadena. Si antes se movía ésta, supongamos, a la
velocidad de 3 metros por minuto, la aceleran hasta 4 y 5’ metros. En este caso, el
obrero tiene que trabajar a una tensión superior, aunque no quiera, y gastar más fuerzas,
mientras el salario permanece al nivel anterior, sin que compense la energía vital
invertida. Con ese sistema, muchos obreros se agotan por completo a la edad de 40 a 45
años y son despedidos por el patrono.
Por añadidura, la uniformidad de las operaciones en cadena permite el empleo de
obreros no calificados, a quienes se abonan salarios bajos, lo que asegura a los
capitalistas mayores ganancias.
Entre los sistemas extenuantes de salario figura el de la participación en las
ganancias. Consiste en que al contratar a los obreros, el capitalista declara que les
pagará menos que los demás patronos, pero al final de cada año, después de hacerse el
balance de la actividad de la empresa, los que trabajen bien percibirán una parte de la
ganancia de la misma.
El empleo de este sistema incrementa la intensidad del trabajo y frena el
desarrollo de la conciencia de clase de los obreros, adormece su vigilancia, divide a los
obreros, y dificulta su lucha contra los capitalistas. El sistema de la participación en las
ganancias crea en los obreros la ilusión de estar interesados en elevar la rentabilidad de
la empresa capitalista.
En las primeras fases de desarrollo del capitalismo eran muy pocos los casos en
que se pagaba el salario en dinero. Por lo general se practicaba lo siguiente: la empresa
capitalista tenía su tienda de víveres y artículos industriales. Los obreros adquirían allí
las mercancías y al final del mes o de la temporada, el capitalista calculaba lo que había
ganado el obrero y el importe de las mercancías adquiridas en la tienda. Resultaba que
el obrero no percibía dinero alguno o le entregaban una suma insignificante.
En la actualidad, el pago del trabajo en especie se emplea en gran escala en los
países económicamente atrasados y subdesarrollados.
En los países capitalistas desarrollados, la forma dominante es el pago del salario
en dinero.
El salario expresado en dinero se denomina salario nominal. Pero éste no puede
mostrar el verdadero nivel de la retribución del trabajo. Para determinar este nivel existe
el concepto real. El salario real es el expresado en medios de sustento para el obrero.
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Dicho con otras palabras, el salario real indica qué medios de sustento, y qué cantidad
puede comprar el obrero para él y para su familia con la suma de dinero que gana.
Para determinar el salario real del obrero es necesario tener en cuenta: la cuantía
de su salario nominal, el nivel de precios de los artículos de uso y consumo, de los
servicios, la cuantía de los impuestos, el costo del alquiler y otros gastos. Con el
desarrollo del capitalismo aumenta la tendencia de descenso del salario real.
La reducción del salario real bajo el capitalismo se debe a varias causas. La
primera es el alza de los precios. Supongamos que aumenta un tanto el salario nominal
de los obreros, pero si los precios de las mercancías crecen en mayor proporción que el
salario, cada vez puede comprar menos el obrero: es decir baja el salario real. Por
ejemplo, en el período que medió entre 1938 y 1954, los precios de todas las mercancías
aumentaron en Francia en más de 32 veces, mientras que los salarios sólo se elevaron en
21 veces. En consecuencia, los obreros franceses podían comprar en 1954 menos
mercancías que en 1938. Idéntica situación se observaba en los demás países
capitalistas.
Otra causa que determina la baja del salario real es la elevación de los impuestos
y de otros gastos (alquiler, gas, electricidad, agua, etc.). El crecimiento de dichos gastos
reduce el salario, debido a lo cual el salario real desciende más y más. Así, en 1959, los
impuestos abonados por la población en los Estados Unidos, eran casi 12 veces
superiores a los de 1939, y en el pago del alquiler se invertía del 25% al 30% del salario
en 1958. En la reducción de los salarios de los obreros desempeñan un gran papel las
distintas multas impuestas en la producción, que cada año son mayores.
Esas son algunas de las circunstancias que condicionan el descenso del salario
real de la clase obrera bajo el capitalismo.
En los países capitalistas no se paga igual salario a la mujer y al hombre. Las
obreras que efectúan el mismo trabajo que los hombres cobran un salario muy inferior al
que perciben éstos.
La discriminación racial constituye una fuente de enormes beneficios para los
capitalistas. Por ejemplo, en los Estados Unidos los negros se hallan en condiciones de
trabajo peores que los obreros blancos. Los negros son ocupados preferentemente en los
trabajos más difíciles, nocivos y peligrosos para la vida y la salud. Su trabajo se paga
mucho peor que el de los obreros blancos.
En los distintos países capitalistas existen diferentes niveles de salarios para los
obreros. Esto se debe a numerosas causas. Sería, naturalmente, un error admitir que en
unos países se tiene más condescendencia con los obreros que en otros. Los capitalistas
tratan en todas partes de rebajar el salario. Sin embargo, al comparar los salarios de los
distintos países deben tenerse en cuenta las condiciones históricas en que se ha formado
la clase obrera y cómo se ha constituido el nivel de sus demandas, así como los gastos
para la preparación profesional, la lucha de clases y otras condiciones propias del país
en cuestión. En los Estados Unidos, por ejemplo, el capitalismo se desarrolló en un
ambiente de escasez de mano de obra, y no de excedente, lo que condujo a un ascenso
de los salarios. En Inglaterra, la clase obrera se organizó para la lucha contra los
capitalistas antes que en otros países de Europa. Debido a ello, los salarios de los
obreros en Inglaterra son superiores que en Irlanda, por ejemplo. Estas circunstancias
condicionan la diferencia nacion al en el nivel de los salarios.
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burguesía utiliza en su lucha contra la clase obrera el Estado, el derecho, la Iglesia, la
prensa, la radio, etc. Además, los propios capitalistas se agrupan en uniones patronales y
luchan en frente único contra los obreros.
Al objeto de hacer frente al capital, la clase obrera se une en sus sindicatos, los
cuales organizan a la misma para la lucha por el mejoramiento de su situación
económica.
Una muestra del alto nivel de organización de la clase obrera en el período
actual nos la ofrece el hecho de que en 1960 el número total de obreros sindicados en el
mundo entero ascendió a 180 millones, de los cuales más de 100 millones se agrupaban
en la Federación Sindical Mundial.
Debido a la enconada lucha de clases entre el proletariado y la burguesía se
establece uno u otro nivel de salarios. Donde los obreros dan prueba de mayor
perseverancia y decisión en la lucha huelguística, los capitalistas se ven obligados a
menudo a aceptar las reivindicaciones de los obreros y a elevar los salarios. La lucha de
la clase obrera por el mejoramiento de las condiciones de vida va adquiriendo
proporciones particularmente grandes en el último tiempo en los principales países
capitalistas, como por ejemplo, los Estados Unidos, Inglaterra, Francia, RFA, etc. Tan
sólo en 1960 tomaron parte en la lucha huelguística más de 53 millones de personas.
Han pasado a figurar para siempre en los anales de la historia del movimiento obrero las
acciones de masas de los trabajadores franceses e italianos, la huelga de los obreros
belgas, la prolongada huelga de los metalúrgicos norteamericanos, en la que
participaron más de 500.000 hombres, la huelga de los obreros ingleses de
construcciones de maquinaria. La lucha de los trabajadores de los países capitalistas por
sus derechos económicos y sociales va adquiriendo un carácter cada vez agudo.
La lucha económica del proletariado tiene mucha importancia. Pero,
reconociendo la importancia de la lucha económica de la clase obrera, el marxismo-
leninismo enseña que de por sí dicha lucha no puede liberar a los obreros de la
explotación. Únicamente poniendo fin al modo capitalista de producción mediante la
lucha política, revolucionaria, es cómo se puede acabar con las condiciones que
propician la opresión política y económica de la clase obrera.
Pag. 50
INDICE
Pag. 254
Capítulo VI: La reproducción de l capital social y las crisis económicas. 78
Capítulo VIII: El lugar histórico del imp erialismo, la crisis general del capitalismo
mundial.
Pag. 255
Capítulo XIII: La producción mercantil, el dinero y el comercio en el socialismo
Capítulo XVIII: La fase superior de la Sociedad Comunista y las leyes del 227
desarrollo y transformación del socialismo en comunismo.
1. Los rasgos económicos comunes y diferentes del socialismo y del comunismo 228
2. Las leyes del desarrollo y la transformación del socialismo en comunismo 230
1. Las vías para la creación de la base material y técnica del comunismo 234
Pag. 256
Capítulo XX: Desarrollo y transformación de las relaciones socialistas de
producción en comunistas
Pag. 257