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Comercio 3

La crisis financiera global de 2008 tuvo un impacto profundo y duradero en la economía mundial, provocando una severa recesión y una transformación en el sistema financiero. Las causas incluyeron el colapso de la burbuja inmobiliaria en EE. UU. y la falta de regulación en productos financieros complejos, lo que llevó a quiebras de instituciones clave y a una caída significativa en los mercados. Las reformas posteriores, como la Ley Dodd-Frank y Basilea III, intentaron abordar estas deficiencias, pero los riesgos sistémicos siguen siendo una preocupación en un mundo interconectado.

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La crisis financiera global de 2008 tuvo un impacto profundo y duradero en la economía mundial, provocando una severa recesión y una transformación en el sistema financiero. Las causas incluyeron el colapso de la burbuja inmobiliaria en EE. UU. y la falta de regulación en productos financieros complejos, lo que llevó a quiebras de instituciones clave y a una caída significativa en los mercados. Las reformas posteriores, como la Ley Dodd-Frank y Basilea III, intentaron abordar estas deficiencias, pero los riesgos sistémicos siguen siendo una preocupación en un mundo interconectado.

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Nombre: Smerlin Inoa Pérez

Id: 100056799

Facilitador: Beronico Rollins

Tema: Analiza el impacto de una crisis financiera global reciente

Asignatura: Comercio y finanza internacionales

Sede Santiago Universidad para adultos UAPA


Introducción:

La crisis financiera global de 2008 representó uno de los eventos más


significativos en la historia del sistema financiero internacional, con
consecuencias duraderas que aún se sienten en diversas partes del mundo. La
crisis tuvo un profundo impacto en la estabilidad económica global, provocando
una severa recesión económica y una transformación estructural en la banca y
los mercados financieros.
Causas de la crisis financiera de 2008

Las causas de la crisis fueron múltiples y complejas, pero pueden resumirse en


algunos factores clave. En primer lugar, el colapso de la burbuja inmobiliaria en
Estados Unidos desempeñó un papel crucial. A lo largo de la primera mitad de
la década de 2000, los bancos estadounidenses, en particular, ofrecieron
hipotecas subprime (a prestatarios de alto riesgo) a tasas de interés bajas,
mientras que las entidades financieras globales asumieron grandes riesgos
mediante la titularización de estos activos en productos financieros complejos,
como los CDOs (Collateralized Debt Obligations).

El sistema bancario global, especialmente en Europa y Estados Unidos, se


expuso a un alto nivel de apalancamiento, con un exceso de deuda y una
escasa regulación sobre los productos financieros derivados. Esto contribuyó a
una confianza generalizada en los mercados y a una expansión del crédito, que
en última instancia fue insostenible. Cuando los precios de los inmuebles
comenzaron a caer, se desató un efecto dominó que afectó a los bancos y las
instituciones financieras que poseían activos tóxicos.
El impacto en la banca y el sistema financiero

El impacto de la crisis en la banca fue devastador. Uno de los ejemplos más


claros fue el colapso de Lehman Brothers en septiembre de 2008, uno de los
bancos de inversión más grandes de EE. UU. En el momento de su quiebra,
Lehman tenía activos por más de 600 mil millones de dólares, lo que
desencadenó una ola de pánico en los mercados financieros globales. Esto
también provocó una fuerte caída en los índices bursátiles a nivel mundial, con
el índice Dow Jones cayendo más de un 50% desde su punto más alto en 2007
hasta el fondo en marzo de 2009.

La quiebra de Lehman Brothers y otras instituciones financieras, como Bear


Stearns y AIG (American International Group), expuso las debilidades
estructurales del sistema financiero global. Las instituciones de crédito se
vieron incapaces de refinanciarse debido a la falta de confianza en los
mercados interbancarios, lo que llevó a una escasez de liquidez y a un
endurecimiento del crédito. Esto afectó a las pequeñas y medianas empresas,
que enfrentaron dificultades para acceder a financiamiento y, en consecuencia,
vieron una caída en su capacidad de operar y crecer.

En respuesta, los gobiernos y bancos centrales de todo el mundo


implementaron políticas de rescate financiero masivas. En EE. UU., el gobierno
aprobó el TARP (Troubled Asset Relief Program), un paquete de rescate de
700 mil millones de dólares para adquirir activos tóxicos y estabilizar a los
bancos. En Europa, se implementaron programas similares, y el Banco Central
Europeo (BCE) bajó las tasas de interés y lanzó programas de compra de
activos. Estas medidas ayudaron a evitar un colapso total del sistema
financiero, pero la confianza en las instituciones bancarias tardó años en
recuperarse.

Consecuencias económicas globales

El impacto de la crisis financiera de 2008 se extendió rápidamente a la


economía global, llevando a la mayoría de los países a una profunda recesión.
En Estados Unidos, la tasa de desempleo alcanzó el 10% en octubre de 2009,
mientras que en la eurozona, las tasas de desempleo aumentaron
significativamente, superando el 12% en varios países como España y Grecia.
La caída de la actividad económica también se reflejó en la caída de la
producción industrial, la disminución de la inversión y la reducción en el
comercio internacional.

En términos financieros, los mercados bursátiles globales perdieron más de 30


billones de dólares en valor de mercado durante la crisis. Según datos del
Fondo Monetario Internacional (FMI), el Producto Interno Bruto (PIB) mundial
se contrajo en un 0.1% en 2009, mientras que las economías avanzadas
cayeron en promedio un 3.4%. La crisis también desató una crisis de deuda
soberana en Europa, con países como Grecia, Irlanda y Portugal enfrentando
graves problemas fiscales que obligaron a intervenciones internacionales,
como los rescates del FMI y la Unión Europea.

### Reflexión sobre la resiliencia y la regulación del sistema financiero

Una de las lecciones más importantes de la crisis financiera de 2008 fue la


necesidad de una mayor regulación del sistema financiero global. La falta de
supervisión de productos financieros complejos como los derivados, la
exposición excesiva de los bancos a activos riesgosos y la política de
"demasiado grande para caer" (too big to fail) revelaron serias deficiencias en
la estructura del sistema financiero. Como respuesta, se implementaron
reformas significativas, como las contenidas en la Ley Dodd-Frank en Estados
Unidos, que establecieron nuevas regulaciones para las instituciones
financieras, aumentando los requisitos de capital y prohibiendo ciertas
actividades especulativas.

Además, el acuerdo de Basilea III, adoptado por los principales bancos


centrales del mundo, estableció estándares más estrictos de capital y liquidez
para los bancos. Aunque estas reformas fueron un paso hacia la creación de
un sistema financiero más estable, muchos expertos coinciden en que la
regulación sigue siendo insuficiente y que las instituciones financieras
continúan encontrando maneras de eludir las reglas.

La crisis también reveló la vulnerabilidad de los mercados globalizados, donde


las turbulencias en un país pueden tener efectos devastadores en otros. En un
mundo interconectado, los riesgos sistémicos son más difíciles de controlar, y
las políticas económicas nacionales deben tener en cuenta el impacto global.

Conclusión

La crisis financiera de 2008 dejó una huella indeleble en la historia económica


global. La caída de instituciones financieras clave, el aumento del desempleo y
la contracción económica demostraron las debilidades inherentes a un sistema
financiero desregulado y sobre apalancado. Aunque las reformas adoptadas
después de la crisis contribuyeron a estabilizar los mercados financieros, los
riesgos sistémicos siguen presentes. El mundo sigue aprendiendo de esa
crisis, pero el reto de garantizar un sistema financiero robusto y ético continúa
siendo un tema central de debate en la política económica internacional.

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