MERCADO. CONCEPTO Y CARACTERÍSTICAS. ESTRUCTURA.
Documento de Cátedra – López, Fernando – 2008.
El concepto de mercado no hace alusión a un lugar establecido ni a un espacio físico
determinado sino a un fenómeno central de la economía, que es precisamente el
encuentro entre oferentes y demandantes (o vendedores y compradores) de un
determinado producto. Es frecuente que se utilice este término para referirse al
movimiento de mercancías y/o servicios entre quienes los demandan y quienes están
dispuestos a cederlos y/o ofrecerlos.
Pesenti define al mercado como “el lugar ideal en que convergen los productores de
mercancías que las ofrecen a los compradores y consumidores que demandan tales
mercancías”.
Pero el mercado por sí solo es intrascendente sino fuera por un hecho social mucho más
importante que es la producción y distribución de bienes, como se dijo en el módulo
anterior, objeto principal de estudio de la economía como ciencia social. Y es allí en el
mercado donde cada uno de nosotros tratará de acceder para que, ofreciendo lo que
tiene, obtener la mayor cantidad de bienes que necesita. Pero… ¿Cómo realizamos esto?
¿Cómo saber que producir y ofrecer para obtener lo que necesito? De aquí surge un
concepto que ayuda a comprender estas transacciones: la existencia de precios. El
precio indica la relación de cambio entre dos bienes, expresado en dinero. Todo gira
alrededor del valor que se le da a cada bien o servicio. El sistema de precios advierte de
lo que es menester ofrecer para poder adquirir lo que deseo.
Algunos mercados son lugares concretos a los que la gente acude a comprar bienes; por
ejemplo, la bolsa de comercio de Buenos Aires o los mercados centrales de frutas y
verduras que existen en la mayoría de las ciudades. En otros casos, unas pocas personas
realizan la mayor parte de sus actividades por teléfono, como el caso de los mercados de
servicios de jugadores profesionales de fútbol. Asimismo, hay mercados, como los de
departamentos en alquiler o autos usados, que están menos organizados que otros como
los de alimentos y productos de primera necesidad. El concepto es muy amplio, hay
también quienes no tienen nada para ofrecer más que su fuerza de trabajo a cambio de
un salario digno, es el conocido mercado de trabajo. Y otros ofrecen los medios de la
producción, ya sea la tierra, el capital, entre otros, a cambio de una retribución como la
renta, el interés, etc.
En cualquier caso, lo esencial en todo mercado es que los compradores y los vendedores
de un bien o servicio entran en contacto libremente para comercializarlo, y siempre que
se da esta circunstancia se estará hablando de mercado. En los mercados intervienen
oferentes y demandantes de bienes y servicios. Los primeros estarán dispuestos a vender
más o menos, en función del precio al que puedan hacerlo y los segundos comprarán
una mayor o menor, o ninguna cantidad según sea el nivel de los valores. Aquí surgen
otros dos conceptos: Demanda y Oferta.
La demanda es la conducta que asumen los compradores ante los diferentes precios de
un bien o servicio. Por el contrario, la Oferta es la conducta que asumen los vendedores
ante los diferentes precios de un determinado bien o servicio.
Ante un precio bajo, los compradores estarán dispuestos a demandar más cantidades de
la que estarán dispuestos a ofrecer los vendedores. Por el contrario, ante un precio alto,
son estos últimos son los que estarán dispuestos a ofrecer más cantidades del bien o
servicio de lo que estarán dispuestos a demandar por tales compradores. Y habrá un
precio donde convergen los intereses de ambas partes, y donde la cantidad demandada
coincida con la cantidad ofrecida, y ese es el llamado precio de equilibrio de mercado.
Una vez comprendido el concepto de mercado, emerge de inmediato la necesidad de
descubrir el por qué rigen determinados precios y no otros. ¿Por qué el kilo de pan está
trepando los $3 si en Argentina se produjeron 14.276.995 toneladas de trigo en la
campaña 2006/2007? ¿Por qué el aceite comestible de 900cc ronda los $4 en Argentina
se produjeron 3.630.232 toneladas de girasol en la campaña 2006/2007? ¿Por qué
debemos abonar $2.5 por un litro de leche, si en el país se produjeron más de 6.000
millones de litros en el año 2007?
Ante estas inquietudes debemos responder que las particularidades y características de
cada mercado son propias y diferentes y es lo que debemos abordar en las líneas
siguientes bajo el concepto de Estructura de Mercado.
Cuando hablamos de estructura de mercado nos estamos refiriendo básicamente a la
composición de la oferta y la demanda en dichos mercados y en menor medida a la
naturaleza del bien o servicio. La cantidad de demandantes y oferentes y la contribución
que poseen cada uno de ellos en la producción, distribución y comercialización de
dichos bienes y/o servicios hace particular cada mercado.
A continuación especificamos las estructuras de mercado más distinguidas:
COMPETENCIA PERFECTA
Es un tipo de mercado no reconocible en la realidad, ya que en él se encuentra una gran
cantidad de oferentes de un mismo producto y todos compiten en igualdad de
condiciones. Este tipo de competencia es la más pura y teórica.
El mercado de competencia perfecta se define como el mercado en el que existe un gran
número de compradores y vendedores de una mercancía, se ofrecen productos similares,
pero igualmente existe libertad absoluta para los compradores y vendedores, y no hay
control sobre los precios ni reglamentos para fijarlos.
En la competencia perfecta el precio se fija cuando la oferta y la demanda son las
mismas; el punto donde coincidan se conoce como precio de equilibrio.
Para el establecimiento del mercado de competencia perfecta, es decir, “el mercado
perfecto”, es necesario que se cumplan con una serie de condiciones, sin las cuales no
sería posible, ni el establecimiento, ni el funcionamiento correcto de los mecanismos
que dan paso al Mercado Perfecto.
Presenta los siguientes rasgos:
Un producto es ofrecido por gran cantidad de productores. Ninguno de ellos puede
influir sobre otro por sí mismo. El producto de cada vendedor debe ser igual al de su
competidor. Debe existir homogeneidad de los productos que concurran al mercado, es
decir, que a los ojos de los consumidores de los bienes que compitan tengan las mismas
características.
Los demandantes tienen que ser muchos, de manera tal que ninguno de ellos les
imponga condiciones a los productores.
Debe haber libertad y posibilidades absolutas de entrada y salida de los productores al
mercado, es imprescindible la libertad de entrada y salida en las industrias, es decir, que
no haya barreras que impidan a una empresa dedicarse a producir el producto en
cuestión y decidir cuándo retirarse sin que ello implique ningún costo adicional.
Todos los productores y consumidores conocen por igual el mercado. El mercado tiene
que ser lo suficientemente transparente como para que nadie se lleve desconciertos. El
acceso a la información está al alcance de todos y en todo momento.
Debe también existir una completa fluidez de los factores de producción. Cuya
movilidad no debe verse afectada por obstáculos de ningún tipo.
No debe existir ningún tipo de intervención ni por parte del Estado ni por parte de
organizaciones empresariales ni organizaciones sindicales, tendientes a afectar los
resultados del libre juego de la oferta y la demanda.
Todas estas características hacen que este tipo de mercado no pueda llevarse adelante
debido a que en la realidad no se cumplen estas condiciones de ninguna forma. Hay
autores que sostienen y profundizan el estudio de hechos y fenómenos económicos bajo
esta perspectiva de, cuando en la realidad la mayoría de los requisitos para su
funcionamiento óptimo no están dados, no existen o están muy limitados a otros
factores.
Por supuesto en Argentina, no hay ningún caso concreto de este tipo de mercado.
MONOPOLIO
El monopolio se caracteriza porque la totalidad del bien o servicio es ofrecido por una
sola empresa y los compradores de dicho bien o servicio son numerosos y de estructura
pequeña. En estos casos el que impone los precios de venta es el oferente, y en muchos
casos, ante un aumento en la demanda de dichos bienes, no es la producción lo que
tiende a aumentar, sin importar la capacidad de producción que tenga la empresa
monopolística, sino por el contrario lo que tiene de aumentar es el precio del producto,
para así compensar ese aumento de demanda. Y por las características y conformación
de esta última, es que ninguno puede imponer ningún tipo de fuerza o influencia en el
precio de los mencionados bienes.
En la provincia de Santa Fe, como en la mayoría de las provincias, el distribuidor de la
energía está a cargo de una sola empresa, en este caso: la EPE.
OLIGOPOLIO
Esta clase de mercado se caracteriza porque la oferta de bienes y servicios está a cargo
de pocas empresas y los demandantes son numerosos y pequeños.
Aquí ya no es una la empresa que controla el mercado, sino un conjunto reducido de
empresas con poder suficiente para imponer el precio. Ejemplo en el país hay varios,
como las distribuidoras de combustibles que se reduce a pocas empresas, o a las
empresas de telefonía celular que se reparten entre tres más del 90% el mercado
respectivo.
MONOPSONIO
Aquí el poder está del lado de la demanda. Se trata de mercados donde el comprador del
bien es una sola empresa que adquiere la totalidad del bien producido y son los
vendedores que por sus estructuras pequeñas y gran cantidad no pueden imponer
ninguna condición respecto al precio, ni a la transacción en sí del bien en cuestión.
OLIGOPSONIO
El oligopsonio se caracteriza porque la totalidad de los bienes producidos por cuantiosas
empresas pequeñas es adquirida por un escaso número de empresas poderosas. En
Argentina hay más de 18000 tambos, pero entre la empresa Sancor y Mastellone Hnos,
adquieren más del 60% de leche producida.
Por supuesto, debemos tener en claro que cualquier estructura que no se asimile en
todas sus características a un mercado de competencia perfecta, será entonces un
mercado de estructura imperfecta. Muchos autores suelen segregar la clasificación en
muchas otras, pero a los objetivos del curso es importante que tengan en claro las
principales clasificaciones.
Estas estructuras son producto de largos procesos que algunos autores denominan
concentración. Se trata de que el empresario, en su lucha competitiva, trata de
sobrevivir y para ello las ganancias obtenidas en un período determinado son
reinvertidas constantemente ya sea para ampliar la producción del bien, diversificar las
líneas de producción, establecer obras en otras regiones geográficas, absorber empresas,
crear nuevas empresas. Se trata de ampliar el capital para poder seguir generando más
ganancia para seguir reinvirtiendo la misma, y así ir eliminando a los más débiles o
aquellos que no se pudieron adaptar o sobrevivir a la lucha competitiva.
Existe la llamada concentración técnica que hace referencia a las unidades de
producción que puede reunir una planta industrial. En cambio la concentración
económica alude principalmente a la cantidad de empresas que pueden aunar un grupo
económico o una sola firma comercial.
Podemos clasificar como concentración horizontal a la ejecutada entre diferentes
empresas que producen artículos diversos pero bajo una misma unidad tecnológica. El
caso más reciente y conocido en el país por decir uno, fue cuando la empresa brasilera
que produce la cerveza Brahma adquirió la firma nacional Quilmes. En cambio cuando
hablamos de concentración vertical aludimos fundamentalmente a las etapas de un
determinado proceso de producción que puede llegar a reunir una determinada firma.
Cuando una empresa productora de lácteos, por ejemplo, empieza a invertir en hacienda
para producir su propia leche al mismo tiempo que abandona la compra a tambos
diversos, estamos en presencia de un proceso de concentración vertical.
No debemos confundir estos conceptos con el de centralización de capitales, que hace
referencia principalmente a los procesos de asociación de capitales a través de distintas
figuras legales como el de absorción, fusión, uniones transitorias de empresas, y otras
tantas que tiene como objetivo primordial el agrupamiento de capital como proceso de
acumulación tendientes a continuar con los procesos de concentración descriptos
precedentemente y posterior centralización.
Aquí se coloca énfasis en la estructura jurídica de los capitales mpas que en la
naturaleza económica de cada empresa.