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Construccion de Las Piramidez

El documento explora las teorías sobre la construcción de las pirámides de Egipto, comenzando con la hipótesis de Heródoto sobre el uso de 100,000 trabajadores y rampas para elevar los bloques. Se discuten teorías más recientes que sugieren el uso de rampas menos numerosas y la existencia de una ciudad de constructores que apoyaba a los obreros. Además, se menciona la precisión en la orientación de las pirámides hacia puntos cardinales y fenómenos celestes, lo que añade complejidad al proceso de construcción.
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Construccion de Las Piramidez

El documento explora las teorías sobre la construcción de las pirámides de Egipto, comenzando con la hipótesis de Heródoto sobre el uso de 100,000 trabajadores y rampas para elevar los bloques. Se discuten teorías más recientes que sugieren el uso de rampas menos numerosas y la existencia de una ciudad de constructores que apoyaba a los obreros. Además, se menciona la precisión en la orientación de las pirámides hacia puntos cardinales y fenómenos celestes, lo que añade complejidad al proceso de construcción.
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𝐂𝐨́𝐦𝐨 𝐬𝐞 𝐜𝐨𝐧𝐬𝐭𝐫𝐮𝐲𝐞𝐫𝐨𝐧 𝐥𝐚𝐬 𝐩𝐢𝐫𝐚́𝐦𝐢𝐝𝐞𝐬❓

Cuál es tu Hipótesis?

Bibliografía

𝐑𝐚𝐢𝐧𝐞𝐫 𝐒𝐭𝐚𝐝𝐞𝐥𝐦𝐚𝐧𝐧 / Tras estudiar en Neuburg an der Donau en 1933, estudió


egiptología, orientalismo y arqueología en la Universidad de Múnich . Participó en 1955 y 1956 en
las excavaciones del templo solar del faraón Userkaf de la V dinastía en Abusir . Continuó sus
estudios en la Universidad de Heidelberg

𝐑𝐨𝐛𝐞𝐫𝐭 𝐁𝐫𝐢𝐞𝐫, 𝐏𝐡𝐃 ( nacido el 13 de diciembre de 1943 ) es un egiptólogo estadounidense


especializado en paleopatología . Investigador principal de la Universidad de Long Island / LIU
Post , ha investigado y publicado sobre momias

𝐇𝐞𝐫𝐨́𝐝𝐨𝐭𝐨: 𝐥𝐚 𝐩𝐫𝐢𝐦𝐞𝐫𝐚 𝐩𝐢𝐬𝐭𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐞𝐧𝐢𝐠𝐦𝐚

Heródoto: la primera pista del enigma

La Gran Pirámide tenía originalmente 146,59 metros de altura y 230 de lado. Se calcula que para
su construcción se emplearon unos 2,5 millones de bloques de piedra cuyo peso oscila entre las 2
o 3 toneladas de la mayoría de ellos, hasta las 50 toneladas de los bloques de granito que recubren
la llamada Cámara del Rey, en el corazón de la pirámide. Con estos números no es extraño que
desde un principio ya se plantearan preguntas sobre sus métodos de construcción.

El historiador griego Heródoto visitó Egipto en el siglo V a. C. Él fue precisamente el primero en


proporcionar la primera teoría de construcción de la Gran Pirámide. En su Historia nos cuenta que
100.000 personas emplearon diez años en preparar la calzada por la que arrastrar las piedras y
veinte más para erigir la pirámide propiamente dicha. Tras ello matiza que “Esta Pirámide se
construyó sobre la colina en una sucesión de gradas (…); después de darle esta primera estructura,
fueron izando los restantes sillares mediante máquinas formadas por maderos cortos, subiéndolos
desde el suelo hasta la primera hilada de gradas; y, una vez izado el sillar al primer rellano, lo
colocaban en otra máquina allí instalada y, desde la primera hilada, lo subían a la segunda y lo
colocaban en otra máquina; pues el caso es que había tantas máquinas como hiladas de gradas, a
no ser que trasladasen la misma máquina —que en este caso, sería una sola y fácilmente
transportable— a cada hilada una vez descargado el sillar (…). Sea como fuere lo primero que se
terminó fue la zona superior de la pirámide, luego ultimaron las partes inmediatamente inferiores
y, finalmente, remataron las contiguas al suelo, es decir, las más bajas”.

Heródoto fue quizá el primer occidental en intentar resolver el enigma de su construcción. A pesar
de su relativa cercanía en el tiempo, la hipótesis que le relataron los sacerdotes de Menfis carece
de consistencia y cuenta con infinidad de lagunas. No es extraño, pues, que los egiptólogos hayan
desestimado prácticamente la totalidad de esta teoría, buscando otras posibilidades por medio de
la arqueología.

𝐋𝐚 𝐭𝐞𝐨𝐫𝐢́𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐚𝐬 𝐫𝐚𝐦𝐩𝐚𝐬

De la egiptología del XIX se heredó la teoría del empleo de miles de esclavos que arrastraban
grandes bloques de piedra bajo el ardiente sol del desierto. Hoy día todos los investigadores
rechazan esta posibilidad, condicionada por la visión bíblica de la expulsión de los judíos de Egipto.
Se sabe que los obreros eran personas cualificadas, bien alimentadas y que vivían en una ciudad
construida a tal efecto cerca de la necrópolis de Gizeh, junto a las pirámides. Pero, ¿cómo
levantaron las pirámides?

Para nivelar el suelo probablemente emplearan canalizaciones de agua. Algunos restos hallados
junto a la pirámide de Kefrén, en Gizeh, parecen indicar este hecho.

Prácticamente todas las teorías que hoy se barajan para explicar la construcción de las pirámides
hablan del empleo de rampas para arrastrar las piedras. Los egipcios no usaron la rueda hasta casi
mil años después de Keops, por lo que su traslado debió de realizarse por medio de trineos (de los
que conservamos ejemplos y pruebas en relieves) o arrastrándolos sobre rodillos de madera,
hipótesis prácticamente rechazada.

El primero en hablar de rampas fue Ludwing Borchardt (1863-1938). Este egiptólogo alemán,
descubridor del célebre busto de Nefertiti, la divulgó en el primer tercio del siglo XX tras el
sensacional hallazgo en la pirámide de Meidum, consistente en una rampa fabricada con piedra,
adobe y arena. Borchardt dudó de si esta rampa era una construcción diseñada para desmontar la
pirámide en época muy posterior a su levantamiento, con el fin de reutilizar todas sus piedras
labradas, o si, por el contrario, fue utilizada a modo de pista sobre la que se deslizar las piedras
hasta la altura deseada en el momento de la construcción.

Después han aparecido restos de rampas junto a la pirámide de Sekhemkhet en Sakkara, u otras
pirámides del Imperio Medio de El Lisht, o la de Sinki en Abydos.

A partir de esta teoría, se han desarrollado otras posibilidades. Quizá la más conocida de todas es
la que lanzó hace cuatro décadas el arqueólogo estadounidense Dows Dunham. Este egiptólogo
proponía la construcción de cuatro rampas gigantescas, hechas con adobe y cascotes, partiendo
de cada una de las esquinas de la base de la Gran Pirámide, sobre el pie rocoso de la meseta, y que
ascendían a la par que lo hacía en altura la propia pirámide. Tres de ellas serían utilizadas para
subir los materiales y una cuarta para descender de vacío y no estorbar los trabajos en las
restantes rampas.

Dunham hablaba de un número de obreros no superior a los 2.500, cifra muy alejada de los
100.000 propuestos por Heródoto..
𝐑𝐚𝐦𝐩𝐚 𝐡𝐚𝐜𝐢𝐚 𝐞𝐥 𝐜𝐢𝐞𝐥𝐨

Un variante de esta teoría de cuatro rampas salientes de cada una de las esquinas es la del
egiptólogo americano Mark Lehner quien reduce las cuatro rampas de Dunham a una sola. Partiría
de una de las esquinas e iría ascendiendo y dando la vuelta a la pirámide hasta llegar a su cota más
alta. Hoy día es la más aceptada por la comunidad científica.

Hace más de una década se descubrieron al sur de la Gran Pirámide supuestos restos de una
rampa. La hipótesis de Lehner es más compleja que la simple propuesta de una rampa. Su
exposición también hace referencia a la estructura organizativa de los obreros. No en vano es el
propio egiptólogo estadounidense quien excava desde la década de 1980 en la llamada ciudad de
los constructores de Gizeh. La ciudad cuenta con todas las infraestructuras necesarias para cubrir
las necesidades de unas 25.000 personas, las necesarias según los egiptólogos para levantar los
monumentos de Gizeh a lo largo de varias generaciones.

Entre las teorías clásicas que utilizan el uso de las rampas existe una tercera variante, hoy
prácticamente desechada. Se trata del uso de una única rampa colocada frente a una de las caras
por la que subirían y bajarían al mismo tiempo los grupos de obreros y las piedras que debieran
ser colocadas. La excesiva longitud que tendría que tomar esta rampa según aumentara la altura
de la pirámide, la obligaría a salirse, incluso, de la propia meseta de Gizeh. Ésta es la razón por la
que la hipótesis parece algo más que improbable por mucho que la haya defendido Jean Philippe
Lauer (1902-2000), uno de los más destacados expertos en pirámides. Según Flinders Petrie (1853-
1942), el padre de la arqueología moderna, la altura máxima de una rampa de estas características
no superaría los 100 metros, debido a que rebasando este límite, con el añadido de la sobrecarga
que suponen los bloques de piedra transportados, la rampa se vendría abajo al no aguantar su
propio peso.

𝐌𝐢𝐫𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐚 𝐥𝐚𝐬 𝐞𝐬𝐭𝐫𝐞𝐥𝐥𝐚𝐬

Cuando hablamos de los problemas de construcción de las grandes pirámides de Egipto, no


solamente nos referimos al enigma que supone el transporte de grandes bloques a alturas que a
veces alcanzaban los 150 metros de altura. Las pirámides también fueron complicadas
construcciones orientadas a los puntos cardinales o a ciertas constelaciones y fenómenos celestes
con una precisión extraordinaria.

Algunos egiptólogos creen que para lograr la perfecta colocación de la pirámide sobre el plano en
dirección a un punto del cielo concreto se procedía de la siguiente manera. En una superficie plana
se construía un muro circular en cuyo centro se colocaba un hombre con un bastón de una altura
igual a la del muro. Al salir por el Este la estrella elegida como guía, se marcaba el punto exacto de
aparición en el muro, trazando su vertical con el suelo y una línea que uniera dicho punto con el
bastón, en el centro del círculo. La operación se repetía una vez desaparecida la estrella por el
Oeste. La bisectriz del ángulo formado por estas dos líneas marcaba exactamente la orientación
norte-sur.

No obstante, el error que muestra este tipo de observación no es aplicable a la exactitud que
ofrece la Gran Pirámide.

𝐔𝐧𝐚 𝐜𝐢𝐮𝐝𝐚𝐝 𝐠𝐢𝐠𝐚𝐧𝐭𝐞 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐥𝐨𝐬 𝐜𝐨𝐧𝐬𝐭𝐫𝐮𝐜𝐭𝐨𝐫𝐞𝐬

La meseta de Gizeh se extiende al sur sobre una gran superficie en la que se levantaron en la
Antigüedad una ciudad y un cementerio para los constructores de las pirámides. La necrópolis fue
descubierta de forma casual en 1989 por una mujer que andaba a caballo por la zona cuando las
patas del animal se hundieron en la arena dejando al descubierto el interior de una tumba. Hasta
ahora se han descubierto centenares de tumbas de la IV dinastía y algunas de comienzos de la V.
Aparte de miles de vasijas y ajuares sencillos, las tumbas también han conservado los restos de
personas con deformaciones en la espalda que han sido interpretadas por los paleopatólogos
como producto del transporte de grandes bloques de piedra.

Más al este se encuentra la llamada Ciudad de los Constructores. Allí el egiptólogo estadounidense
Mark Lehner ha puesto ante todos la presencia de una cultura sofisticada. Entre los hallazgos cabe
destacar cientos de panaderías, comedores, dormitorios, viviendas, o edificios públicos. Todos
ellos están proporcionando poco a poco, algo más de luz sobre este lugar y sobre la vida cotidiana
de los egipcios en el Imperio Antiguo.

1- Parte

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