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Importancia de la Constitución de 1991 en Colombia

La Constitución Política de 1991 es un marco legal fundamental que establece derechos y deberes de los ciudadanos en Colombia, surgiendo como respuesta a crisis sociales y políticas. Este documento promueve un Estado Social de Derecho, mecanismos de participación ciudadana y la separación de poderes, aunque enfrenta desafíos en su implementación y cumplimiento. A pesar de los obstáculos, la Constitución sigue siendo un símbolo de compromiso con la justicia, igualdad y democracia en el país.

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Importancia de la Constitución de 1991 en Colombia

La Constitución Política de 1991 es un marco legal fundamental que establece derechos y deberes de los ciudadanos en Colombia, surgiendo como respuesta a crisis sociales y políticas. Este documento promueve un Estado Social de Derecho, mecanismos de participación ciudadana y la separación de poderes, aunque enfrenta desafíos en su implementación y cumplimiento. A pesar de los obstáculos, la Constitución sigue siendo un símbolo de compromiso con la justicia, igualdad y democracia en el país.

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LA IMPORTANCIA DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA EN LA SOCIEDAD

COLOMBIANA

MATERIA

CONSTITUCIÓN POLÍTICA

DOCENTE

JULIAN ANDRES ESPINOSA URBANO

ESTUDIANTE

MAGALY GONZALEZ OTERO

FECHA JUEVES 22 de
POPAYÁN CAUCA

La importancia de la Constitución Política en la sociedad colombiana

La Constitución Política no solo representa el marco legal que rige las instituciones del

Estado, sino que es el pacto social que sustenta la convivencia y define los derechos y deberes de

los ciudadanos. En Colombia, la Constitución de 1991 marcó un punto de inflexión en la historia,

ya que reemplazó un documento legal que había regido por más de un siglo, pero que había

dejado de responder a las problemáticas y necesidades de la sociedad moderna. En un contexto

de violencia extrema, corrupción y crisis social, la Constitución de 1991 nació como respuesta a

demandas de paz, equidad y participación ciudadana Vargas (2020). A través de este ensayo

reflexivo, examinaremos el nacimiento de esta Constitución, su rol en la instauración del Estado

Social de Derecho y la creación de mecanismos de protección y participación ciudadana, además

de reflexionar sobre sus logros y retos pendientes para el fortalecimiento de la democracia en

Colombia

La Constitución de 1991 no surgió de manera aislada, sino como respuesta a las

profundas crisis que enfrentaba Colombia en los años ochenta. Durante esta época, el

narcotráfico había alcanzado un nivel sin precedentes, afectando no solo el orden público, sino

también las estructuras políticas, jurídicas y sociales del país. La toma del Palacio de Justicia en

1985 fue uno de los eventos más significativos, ya que no solo mostró la fuerza de los grupos

armados, sino también la vulnerabilidad del Estado López (2019). Según Pérez y Ramírez

(2020), estos hechos pusieron de manifiesto la necesidad de revisar y reformar la Constitución de

1886, que ya no ofrecía soluciones a las complejas problemáticas que enfrentaba el país.
La Asamblea Nacional Constituyente de 1991 tuvo, por tanto, la misión de construir una

Constitución que no solo respondiera a los retos del momento, sino que también ofreciera un

marco para una sociedad más justa, inclusiva y participativa. Como menciona García (2021), la

Asamblea buscó establecer un Estado en el cual se respetarán los derechos fundamentales y se

garantizarán oportunidades de participación a todos los ciudadanos, independientemente de su

origen social, étnico o cultural. Este nuevo pacto social, simbolizado en la Constitución de 1991,

representaba un compromiso con la paz y la construcción de una democracia sólida y

representativa. Uno de los elementos centrales de la Constitución de 1991 es el establecimiento

de Colombia como un Estado Social de Derecho. Este concepto implica que el Estado no solo

tiene la función de garantizar el orden, sino que también debe velar por el bienestar y la justicia

social de todos los ciudadanos En un Estado Social de Derecho, los derechos fundamentales no

son meros conceptos abstractos, sino compromisos tangibles que el Estado asume para asegurar

una calidad de vida digna a sus habitantes. Dentro de este marco, se crearon mecanismos de

protección como la acción de tutela, la acción de cumplimiento, la acción de grupo y la acción

popular, que brindan a los ciudadanos herramientas eficaces para defender sus derechos ante el

abuso de poder o la inacción del Estado. La acción de tutela, por ejemplo, es un recurso de uso

sencillo y rápido que permite a cualquier persona solicitar la protección inmediata de sus

derechos cuando estos son vulnerados o amenazados Pérez y Ramírez (2020). Estos mecanismos

han contribuido a acercar la justicia a los ciudadanos, especialmente a aquellos que, por su

situación de vulnerabilidad, suelen estar excluidos de los sistemas tradicionales de defensa

jurídica.

La Constitución de 1991 no solo otorgó derechos, sino que también creó canales para que

los ciudadanos participen activamente en la vida política y en la toma de decisiones. Esta


participación puede ser directa, a través de mecanismos como el referendo, la consulta popular,

el plebiscito y el cabildo abierto, o indirecta, mediante la elección de representantes que actúan

en su nombre. Estos mecanismos representan una ruptura con la cultura política de la

Constitución de 1886, en la cual el papel de la ciudadanía en los asuntos públicos era limitado y

pasivo González (2021).

A través de estos canales, los ciudadanos pueden expresar sus opiniones sobre temas de

interés nacional, regional o local, y tomar decisiones que afectan directamente sus vidas. La

participación ciudadana no solo es una manifestación de la voluntad popular, sino que también

fortalece la legitimidad de las decisiones del Estado, promoviendo una democracia que no se

limita a elecciones periódicas, sino que permite una constante interacción entre el gobierno y la

ciudadanía Esto es fundamental en un país con una historia de exclusión y desigualdad, pues

permite que las voces de todos los sectores de la sociedad sean escuchadas y consideradas. Otro

aspecto fundamental de la Constitución de 1991 es la reorganización de la estructura del Estado

para evitar la concentración de poder y promover el equilibrio entre sus tres ramas: legislativa,

ejecutiva y judicial. Este principio de separación de poderes busca garantizar que ninguna

entidad o individuo tenga control absoluto, promoviendo así un sistema de pesos y contrapesos

que fomenta la transparencia y la responsabilidad en el ejercicio del poder Martínez, (2018). La

creación de las asambleas departamentales, el reconocimiento de la iniciativa popular legislativa

y la reorganización de la rama legislativa son elementos que fortalecen esta estructura y permiten

una mayor representación de los intereses de la ciudadanía en las decisiones políticas.

Además, la división de poderes fomenta la independencia de cada rama, asegurando que

actúen de manera autónoma pero en colaboración con las demás en la construcción del bienestar

social. Esto no solo protege a los ciudadanos de posibles abusos, sino que también promueve una
administración pública eficiente y orientada al servicio de la sociedad Ruiz, (2020). La

independencia judicial, en particular, es crucial para la garantía de los derechos fundamentales y

para la resolución de conflictos de manera imparcial.

A pesar de los avances logrados en las últimas décadas, la Constitución de 1991 enfrenta

aún grandes desafíos. En la práctica, muchos de los derechos y principios consagrados en el texto

constitucional no siempre se cumplen debido a limitaciones como la falta de recursos, la

corrupción y la complejidad de los problemas sociales y económicos que enfrenta el país Como

apunta Ruiz (2020), es un reto permanente que el Estado logre consolidar un sistema en el que

todos los ciudadanos puedan ejercer plenamente sus derechos y participar efectivamente en la

vida política. Además, la desigualdad y la violencia continúan afectando a amplios sectores de la

población, lo que limita la efectividad de la Constitución en la construcción de una sociedad justa

y equitativa. A pesar de estos desafíos, la Constitución de 1991 sigue siendo un referente

fundamental en la lucha por la justicia y la igualdad en Colombia. Este documento representa un

compromiso con la democracia y los derechos humanos, y su existencia es una prueba de que el

país está dispuesto a buscar un futuro mejor. La participación ciudadana y el acceso a la justicia

son logros que no deben subestimarse, ya que han permitido a millones de colombianos defender

sus derechos y participar en la construcción de su país. Sin embargo, es fundamental que tanto el

Estado como la sociedad civil sigan trabajando para que los principios de la Constitución se

materialicen en la vida diaria, y para que este documento fundamental continúe siendo una guía

en la búsqueda de una Colombia más justa y equitativa.

La Constitución de 1991 no solo es un conjunto de normas, sino un pacto social que

simboliza el compromiso de Colombia con los valores de igualdad, justicia y participación. La

Asamblea Nacional Constituyente de 1991 logró crear una carta magna que reconoce los
derechos fundamentales de los ciudadanos y establece mecanismos para que estos puedan

defenderlos. A través de herramientas como la acción de tutela y los mecanismos de

participación directa, los colombianos tienen hoy instrumentos para proteger sus derechos y

participar activamente en la vida política del país. No obstante, es fundamental que el Estado y la

sociedad trabajen de manera conjunta para enfrentar los desafíos que aún persisten y para que los

principios de la Constitución se conviertan en una realidad tangible en la vida de todos los

colombianos, solo así será posible construir una sociedad más justa, equitativa y en paz.

Referencias
Fernández, P., & Castillo, J. (2019). La estructura política en Colombia: Una revisión de

la Constitución de 1991. Bogotá: Editorial Jurídica.

García, M. (2021). Derechos y deberes en el Estado Social de Derecho. Medellín:

Editorial Universidad de Antioquia.

González, R. (2021). "Desafíos contemporáneos de la Constitución Política". Revista

Colombiana de Derecho Constitucional, 15(3), 45-67.

López, A. (2019). La Asamblea Constituyente y el nacimiento del Estado Social de

Derecho en Colombia. Bogotá: Siglo XXI Editores.

Martínez, C. (2018). "Participación ciudadana en la Constitución de 1991". Revista de

Estudios Políticos y Sociales, 12(2), 33-50.

Pérez, L., & Ramírez, E. (2020). "La acción de tutela en la defensa de los derechos

fundamentales". Análisis Jurídico Colombiano, 7(4), 21-39.


Ruiz, F. (2020). Constitución y sociedad: Una reflexión sobre la justicia en Colombia.

Cali: Universidad del Valle.

Vargas, J. (2020). El Estado Social de Derecho en el marco de la Constitución de 1991.

Bogotá: Editorial Académica.

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