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Caso 2

La consultante es una mujer de 52 años que enfrenta síntomas depresivos debido a conflictos constantes con su hija de 18 años, lo que ha afectado su bienestar emocional y económico. A lo largo de su vida, ha experimentado episodios depresivos y ha tenido dificultades en sus relaciones familiares, especialmente con su madre y su exesposo. Actualmente, busca tratamiento psicológico y psiquiátrico para manejar su depresión y mejorar su relación con su hija.
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Caso 2

La consultante es una mujer de 52 años que enfrenta síntomas depresivos debido a conflictos constantes con su hija de 18 años, lo que ha afectado su bienestar emocional y económico. A lo largo de su vida, ha experimentado episodios depresivos y ha tenido dificultades en sus relaciones familiares, especialmente con su madre y su exesposo. Actualmente, busca tratamiento psicológico y psiquiátrico para manejar su depresión y mejorar su relación con su hija.
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Caso 2

Información de identificación
La consultante es una mujer de 52 años, divorciada, que vive con su hija de 18
años. Actualmente es pensionada y trabaja en su propio negocio de repostería.
Queja principal
La paciente buscó tratamiento, debido a que, en las dos semanas anteriores a la
primera cita de psicoterapia, incremento su sintomatología depresiva como
consecuencia de los constantes conflictos con su hija. Reporta que “la relación con
mi hija va de mal en peor, yo ya no sé qué hacer, no soporto esto que me está
sucediendo”.

Historia del problema actual


En mayo de 2012 la paciente empezó a manifestar síntomas depresivos (tristeza,
llanto, disminución del apetito y del sueño) a raíz de los problemas constantes
entre ella y su hija. En el momento inicial de la consulta sus síntomas incluían:
 Síntomas emocionales: Tristeza, ansiedad y falta de interés en casi todas
las actividades.
 Síntomas Cognitivos: Dificultad para recordar las cosas, percepción de baja
autoeficacia y pensamientos de catastrofización.
 Síntomas conductuales: Llanto, aislamiento social.
 Síntomas Fisiológicos: Dificultad para dormir, frecuentes dolores de cabeza
y disminución del apetito.
Los principales estresores en su vida eran los familiares y económicos. Desde que
su hija empezó la relación con su novio los conflictos empezaron a incrementar:
“yo no soporto que mi hija me diga mentiras, para mí su pareja es una mala
persona”. Decía sentirse sola y poco apreciada por su hija pues “a ella no le
importa lo que yo sienta, ella me trata mal y me dice que no quiere ser como yo”.
Solía obtener satisfacción significativa de su trabajo previo como docente, pero
renunció a su empleo para dedicar más tiempo a su hogar.
En lo referente a su situación económica, la consultante reportaba sentir una gran
angustia por no tener ingresos que le permitieran sostener los estudios de su hija y
apoyar a su madre: “cada vez que pienso en mis ingresos económicos me siento
más deprimida, es como si ya no pudiera ver nada positivo en mi vida”.
En 1995 estuvo asistiendo a tratamiento psiquiátrico, debido a que se sintió muy
decaída luego de la ruptura de su relación de pareja. Comenta que le prescribieron
sertralina, pero dice que sólo la ingirió durante un mes, debido a los efectos
secundarios del medicamento (incremento de las migrañas, sensación de mareo).
En enero de 2012 la paciente asiste a cinco sesiones de psicoterapia, pero refiere
que abandonó el proceso, debido a que no experimentaba ninguna mejoría en su
estado anímico. En mayo de 2012 la paciente asiste a consulta de evaluación por
psiquiatría y le administran midazolam (5 mg.), Rivotril® (2,5 mg.) y sertralina (50
mg.). Luego de 4 días de su último episodio depresivo, le prescriben fluoxetina (20
mg., 1 en la mañana) y clonazepam (0.5 mg., 1 comprimido en la noche).
La paciente presentó adherencia al tratamiento psiquiátrico con fluoxetina (20 mg.,
1 comprimido en la mañana) y amitriptilina (20 mg., 1 comprimido en la noche)
durante 6 meses.

Historia psiquiátrica
El primer episodio depresivo ocurrió en 1995, debido a la ruptura de su relación de
pareja. Comenta que asistió a tratamiento psiquiátrico, pero no tuvo adherencia a
la medicación: “a pesar de que no recibí ayuda profesional, poco a poco fui
saliendo de esa gran angustia que sentía”.
El 24 de mayo de 2012, asiste a consulta de evaluación psiquiátrica con un estado
de ánimo deprimido e ideación suicida, luego de enterarse que su hija le miente
para verse con su novio y que sostiene relaciones sexuales con él. Se deja en
observación ambulatoria durante un día y se le administra midazolam (dosis única
5mg.), Rivotril® (2,5 mg.) y sertralina (50 mg.).
Luego de 4 días del episodio (29 de mayo, 2012), es hospitalizada nuevamente
durante 1 día y refiere la persistencia de la relación conflictiva con su hija,
aumento de su estado de ansiedad, irritabilidad, hiporexia, dolor generalizado,
insomnio global y temblor en reposo. Se le prescribe fluoxetina (20 mg., 1
comprimido en la mañana) y clonazepam (0.5 mg., 1 comprimido en la noche).
El 15 de junio de 2012, asiste a consulta de seguimiento y ante la mejoría de su
sintomatología, le prescriben fluoxetina (20 mg.) y clonazepam (0.5 mg. ½-0-1),
medicamentos que le son retirados en diciembre del mismo año, debido a la
remisión total de los síntomas.

Historia personal y social


La consultante señala que fue la tercera de tres hijos. Considera que fue
rechazada por su padre y hermana mayor “por ser la más gordita”. Refiere que
con sus hermanos nunca tuvo una relación estrecha, ya que no tenían gustos en
común. “Actualmente nos la llevamos muy bien, pero yo toda la vida sentí que era
diferente a ellos y que no me querían”.
Menciona haberse sentido infeliz durante su infancia y adolescencia, puesto que
era quien tenía que responsabilizarse de los asuntos del hogar, además, siempre
percibió que su madre prefería a su padre por encima de ella: “yo siempre me
sentí como un estorbo para mi mamá; aunque mi papá la dejó, ella lo seguía
buscando y permitía que él me tratara mal”. Describe a su padre como una
persona estricta y distante. “Cuando yo lo veía me daba miedo y también mucha
rabia”. De su madre dice que es una persona controladora, poco afectuosa y
depresiva.
La paciente refiere que tenía escasas relaciones sociales, debido a que sus
compañeros del colegio la rechazaban por su apariencia física: “yo recuerdo que
era el objeto de burla en el colegio por mi apariencia física”. Durante toda su vida
sintió escaso interés por asistir a reuniones sociales o familiares: “yo siempre
había sido muy sola, no me interesaba actuar como los demás sólo por quedar
bien”.
Según expresa, siempre se caracterizó por ser una excelente estudiante. Cursó su
carrera como licenciada en Educación Escolar y trabajo durante 14 años como
docente de lengua castellana en un colegio. Allí siempre fue considerada como
“una persona estricta y de excelentes valores”. Expresa que, a pesar de su
exigencia, sus alumnas sentían un gran aprecio hacia ella.
Menciona que a los 17 años tuvo una relación de pareja durante un periodo de dos
años, la cual terminó debido a que los padres de su novio estaban en desacuerdo
con ésta: “el amor de mi vida siempre fue mi primer novio, incluso nosotros nos
queríamos casar, pero los papás de él nos separaron”.
Se casó a los 20 años con un hombre del que, según comenta, nunca estuvo
enamorada. Señala que su esposo era despreocupado por los asuntos del hogar y
además le era infiel. Ella sentía que debía aguantarse los malos tratos que recibía,
puesto que deseaba que su hija creciera al lado de su padre. Cuando finalmente
decidió separarse atravesó un episodio depresivo, ya que sentía que nunca había
sido feliz: “ahí fue cuando me di cuenta una vez más que siempre iba a ser infeliz”.
En enero 2012 la consultante se encontró nuevamente con el novio que tuvo
durante su adolescencia y mantuvieron una relación durante 8 meses. Esta
relación finalizó debido a que esta persona se encontraba casada y esta situación
incrementaba su malestar, especialmente los sentimientos de culpabilidad: “él es
un apoyo en este momento de mi vida, pero no puedo seguir así, me hace sentir
peor”.
En lo que respecta a la relación con su hija, señala que siempre se había
caracterizado por el afecto y la confianza, pero cuando ella inicia la etapa de la
adolescencia empiezan a aparecer diversas situaciones conflictivas entre ellas.

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