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Violencia

La accionante interpuso una acción de tutela contra una decisión del Tribunal Superior que negó la fijación de una cuota alimentaria a su favor, a pesar de haber sido declarada cónyuge inocente en un proceso de cesación de efectos civiles de matrimonio católico. Argumentó que la decisión vulnera sus derechos fundamentales al no considerar la violencia de género sufrida y su derecho a ser resarcida. La Corte Constitucional, al revisar el caso, destacó la importancia de proteger a las mujeres de la violencia y la discriminación, pero finalmente revocó el amparo solicitado por la accionante.

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Violencia

La accionante interpuso una acción de tutela contra una decisión del Tribunal Superior que negó la fijación de una cuota alimentaria a su favor, a pesar de haber sido declarada cónyuge inocente en un proceso de cesación de efectos civiles de matrimonio católico. Argumentó que la decisión vulnera sus derechos fundamentales al no considerar la violencia de género sufrida y su derecho a ser resarcida. La Corte Constitucional, al revisar el caso, destacó la importancia de proteger a las mujeres de la violencia y la discriminación, pero finalmente revocó el amparo solicitado por la accionante.

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La accionante, quien actúa a través de apoderado, interpuso acción de tutela2 contra la decisión

que emitió la Sala de Familia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá el 14 de febrero
de 2017, por medio de la cual se resolvió el recurso de apelación interpuesto contra la sentencia
emitida dentro del proceso de cesación de efectos civiles de matrimonio católico adelantado por
el Juzgado Once de Familia de la ciudad de Bogotá.

Consideró la actora que dicha providencia incurrió en los defectos sustantivo y fáctico, lo que a su
vez materializó la vulneración de sus derechos fundamentales “…a no ser discriminada por razones
de género, ni víctima de violencia contra la mujer e intrafamiliar… y ser resarcida, reparada y/o
compensada por el daño que se le causó con el desconocimiento de su derecho fundamental a
vivir libre de violencia y discriminación de género y de violencia intrafamiliar”.

l 16 de mayo de 2013 presentó demanda de cesación de efectos civiles del matrimonio católico en
contra de Virgilio Albán Medina, pretendiendo se decretara la disolución y liquidación de la
sociedad conyugal, la fijación de la cuota alimentaria a favor de su hija menor de edad y la
condena “...al demandado como cónyuge culpable al pago de alimentos con destino a la señora
STELLA CONTO DÍAZ DEL CASTILLO, por la cuantía mínima de TRES MILLONES DE PESOS
($3.000.000)”. 4 Para esos efectos invocó las causales 2ª, 3ª y 8ª del artículo 154 del Código Civil

Mediante sentencia del 15 de septiembre de 2016, el Juzgado Once de Familia de Bogotá, decretó
la cesación de los efectos civiles del matrimonio católico y la disolución y liquidación de la sociedad
conyugal, al haber encontrado probadas las causales 2ª y 8ª del artículo 1546 del Código Civil,
determinando como cónyuge culpable al demandado

Pese a ello, el Juzgado en mención, respecto de los alimentos, concluyó lo siguiente: “Por último y
teniendo en cuenta que la demandante, pese a que logró probar la culpabilidad del demandado al
demostrarse la causal 2°, es profesional y percibe ingresos mensuales al trabajar como Consejera
de Estado, especialista en derecho y cuyos ingresos ascienden alrededor de los $25.000.000, de lo
que se desprende que no se encuentra acreditada la NECESIDAD, elemento esencial para la
fijación de la cuota alimentaria a favor de la cónyuge

la accionante interpuso el recurso de apelación en procura de lograr que, de un lado, se declarara


probada la causal 3ª del artículo 154 del Códigsin embargo, el Tribunal confirmó la decisión de
primera instancia de “abstenerse de fijar una cuota alimentaria a favor del demandante y a cargo
del demandado”12 como consecuencia de haberse probado que la actora cuenta con “ingresos
suficientes para subsistir y también para proveerle alimentos a sus hijos en lo que
corresponde”13 . 6. Consideró la accionante que en la mencionada decisión el Tribunal incurrió en
un defecto sustantivo al “…trazar una distinción discriminatoria que carece de todo sustento…”,
pues en sus palabras el hecho de que la cónyuge inocente haya logrado superarse al punto de
“haber conseguido la posición que hoy ocupa… no resulta un criterio admisible para privarla de su
derecho fundamental a ser resarcida por la violación de sus –sic- derecho fundamental a vivir libre
de violencia y discriminación de género y violencia intrafamiliar”14 . Dado lo anterior, se aseguró
que la postura de la decisión que se ataca “…prescinde de elementos imperativos para interpretar
la legislación aplicable y llega a un resultado abiertamente contrario a los mandatos
constitucionales…”o Civil9 y, de otro, según el escrito de tutela, “…se condene a la reparación
prevista en el Código Civil para el cónyuge inocente, bajo la modalidad de alimentos periódicos

to fáctico, se indicó que el mismo se concreta dada la omisión de valoración de elementos de


convicción que corroboran el maltrato que debió soportar la accionante, por lo que en su criterio
una adecuada valoración de las pruebas habría demostrado además que la capacidad económica
de quien fue declarado cónyuge culpable siempre fue mayor y que a efectos de determinar el
“acceso al resarcimiento o reparación del daño u otros medios de compensación justos y
eficaces”16 no se deben valorar los ingresos del cónyuge inocente. 8.

De esta forma, solicitó que se tutelen sus derechos fundamentales “…a no ser discriminada por
razones de género, ni víctima de violencia contra la mujer ni intrafamiliar…”, y así se “…[ampare]
su derecho fundamental a ser resarcida en los términos del literal g) del artículo 7 de la
Convención de Belem do Pará…”17 y, en consecuencia “se disponga la reparación de perjuicios
prevista en el numeral 4ª del artículo 411 del Código Civil, bajo la forma de prestación alimentaria
periódica

SENTENCIAS OBJETO DE REVISIÓN

PRIMERA INSTANCIA

mediante sentencia del 25 de julio de 2017, concedió el amparo solicitado. La providencia analizó
de manera amplia la protección que debe brindarse a la mujer que es víctima de cualquier tipo de
violencia, para lo cual trajo a colación, además de postulados propios del Estado constitucional de
derecho, las normas que así lo

desarrollan en el ámbito nacional e internacional y que fundamentalmente aluden a esa


protección y a la erradicación de la violencia en las relaciones de género y, en especial, a cualquier
forma de discriminación contra la mujer. De este modo, refirió que la actividad judicial debe estar
orientada por el enfoque de género, a efectos de que se garantice de manera efectiva la igualdad
en las relaciones sociales con independencia del sexo o la orientación sexual. Indicó que cualquier
afrenta cometida en contra de las mujeres debe ser condenada y reparada. Respecto de la cuota
alimentaria y después de realizar un análisis de la misma, destacó que no puede pensarse como
una prestación indemnizatoria en tanto su fuente es una obligación y no un daño, por lo que para
concederla no se puede perder de vista el requisito de necesidad del alimentado

n. Así, aunque las normas que reglamentan el divorcio no regulan de manera específica la
posibilidad de solicitar algún tipo de reparación por los ultrajes recibidos, se debe recurrir a la
normatividad que regula la responsabilidad civil y, de este modo, el cónyuge como consecuencia
del daño sufrido por causas imputables a su pareja está facultado para requerir la indemnización
que sea menester. Estimó que le corresponde al juez analizar las causales de divorcio que en el
asunto se logren probar y determinar la existencia de un daño indemnizable. De esta forma,
consideró que prima facie la decisión judicial atacada se observa ajustada a las normas y principios
que limitan la materia, en tanto que los alimentos que se reclaman, no pueden verse como uIndicó
que el amparo solicitado debía otorgarse pues de lo contrario los graves actos de violencia
ocurridos al interior de la relación marital, quedarían “impunes” al no ordenarse el
reconocimiento de la reparación pretendida. Concluyó entonces la procedencia del amparo y, en
consecuencia, ordenó al Tribunal accionado dejar sin efectos la sentencia del 14 de febrero de
2017 y las actuaciones que de ella pendieron, para que “…proceda a resolver nuevamente el
recurso sometido a su consideración teniendo en cuenta lo expuestona medida resarcitoria –
prestación indemnizatoria-; empero, la decisión ignoró los graves maltratos y abusos que fueron
probados en el trámite adelantado en el proceso ordinario y que habilitaban la procedencia de la
indemnización de los hechos dañinos

aseguró que la sentencia desconoció los parámetros legales que obligan al juez a fallar conforme a
lo debidamente probado y que la alusión insular al precepto que dispone la posibilidad de fallar
ultra y extra petita, desconoce los presupuestos básicos de una interpretación normativa. De esta
forma, solicitó revocar la decisión de tutela que en primera instancia emitió la Sala de Casación
Civil de la Corte Suprema de Justicia.

SEGUNDA INSTANCIA

La Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia -con salvamento de voto de la


magistrada Clara Cecilia Dueñas Quevedo-, mediante sentencia del 27 de septiembre de 2017,
revocó el fallo de primera instancia y, en su lugar, negó el amparo solicitado. La providencia
resaltó que la procedencia de la acción de tutela está sujeta a la verificación del cumplimiento del
principio de subsidiariedad

Seguidamente consideró que de conformidad con la normativa que regula el derecho de


alimentos, la decisión proferida por los jueces ordinarios se vislumbra razonable, pues se cimienta
sobre los presupuestos legales que obligan al juez el verificar que exista, por parte del cónyuge
inocente, la necesidad de acceder a ellos, la existencia de un vínculo jurídico que origine la
obligación y la capacidad del cónyuge culpable de suministrarlos; y en el asunto bajo estudio, no se
acreditó el primero de los requisitos

continuación, frente a las facultades ultra y extra petita de las que dispone el juez de familia, la
providencia destacó que estas no son excusas para desconocer la obligación del juzgador de dictar
su decisión conforme a lo probado en el trámite procesal y, con ello, garantizar el derecho a la
defensa y el debido proceso. En esta línea, mencionó que más allá de haber solicitado la
reparación, se exige que en el juicio haya sido debidamente debatido y probado lo pretendido

De otro lado, mencionó que en el caso concreto no se cumplen los presupuestos para que el juez
constitucional emita una sentencia que reconozca directamente la indemnización, atendiendo la
posibilidad de la accionante de acudir a otros medios de defensa judicial para solicitar los
perjuicios. Finalmente, la providencia anotó que no se olvidan los actos de violencia acreditados
en el trámite del proceso de cesación de efectos civiles del matrimonio católico; sin embargo, lo
anterior no impide que se adelante el trámite correspondiente para solicitar, discutir y definir un
asunto, sobre el cual jamás se puso en movimiento el aparato judicial en sede ordinaria.

III. CONSIDERACIONES DE LA CORTE CONSTITUCIONAL

al confirmar la decisión de primera instancia, en el sentido de no condenar al demandado al pago


de la obligación alimentaria de que trata el artículo 15 411.4 del Código Civil41 , pese a que se le
encontró culpable en esa sede de la causal contenida en el numeral 3º del artículo 145 del mismo
Código, esto es, “ultrajes, el trato cruel y los maltratamientos de obra”. Todo lo anterior bajo el
argumento de que la accionante cuenta con capacidad económica para cubrir su subsistencia, lo
que permite evidenciar que aquella no requiere la mencionada cuota alimentaria.

la accionante afirma la existencia de los defectos sustantivo y fáctico en la decisión de segunda


instancia, pues, a pesar de haberse encontrado como culpable al demandado en el proceso de
cesación de efectos civiles de matrimonio católico, entre otras, por configurarse la causal 3ª del
artículo 154 del Código Civil, se concluyó que éste no debía ser condenado a pagar una cuota
alimentaria, al contar la demandante con capacidad económica suficiente para subsistir. A su
juicio, ese entendimiento desconoce no solo la violencia de la que fue víctima a lo largo de muchos
años, sino que, además extiende a modo de discriminación la violencia al aparato Estatal, pues se
trata de una decisión en su concepto “mayormente discriminatoria”. Por ello solicitó al juez
constitucional se “…[ampare] su derecho fundamental a ser resarcida en los términos del literal g)
del artículo 7 de la Convención de Belem do Pará…”44 y, en consecuencia, “se disponga la
reparación de perjuicios prevista en el numeral 4ª del artículo 411 del Código Civil, bajo la forma
de prestación alimentaria periódica…

LA PROTECCIÓN DE LA MUJER CONTRA CUALQUIER TIPO DE VIOLENCIA Y PARTICULARMENTE


CONTRA LA VIOLENCIA INTRAFAMILIAR. FUNDAMENTOS CONSTITUCIONALES Y DEL BLOQUE DE
CONSTITUCIONALIDAD

. Así, la mujer tradicionalmente se concibió como un sujeto sobre el cual el hombre podía ejercer
posesión. Igualmente, estas potestades del hombre sobre la mujer lo habilitaban para ejercer
contra aquella, todo tipo de actos de agresión física o psicológica para lograr su obediencia97 . 14.
La violencia de género sobre la mujer se define entonces como “…aquella violencia ejercida contra
las mujeres por el hecho de ser mujeres. Pero no por el hecho de ser mujeres desde una
concepción biológica, sino de los roles y la posición que se asigna a las mujeres desde una
concepción social y cultural

. Sobre la definición de la violencia de género contra la mujer, se puede precisar que esta implica
la existencia de las siguientes tres características básicas: “a) El sexo de quien sufre la violencia y
de quien la ejerce: la ejercen los hombres sobre las mujeres. b) La causa de esta violencia: se basa
en la desigualdad histórica y universal, que ha situado en una posición de subordinación a las
mujeres respecto a los hombres. c) La generalidad de los ámbitos en que se ejerce: todos los
ámbitos de la vida, ya que la desigualdad se cristaliza en la pareja, familia, trabajo, economía,
cultura política, religión, etc.”100 16. Adicionalmente, esta clase de violencia se puede presentar
en múltiples escenarios. Específicamente en las relaciones de pareja se puede manifestar a través
de actos de violencia física, bajo los cuales se pretende la sumisión de la mujer a través de la
imposición de la mayor fuerza o capacidad corporal

Fruto del debate, la Constitución en su artículo 43 dispuso que “[l]a mujer y el hombre tienen
iguales derechos y oportunidades. La mujer no podrá ser sometida a ninguna clase de
discriminación (…)”, pero además reafirmando que la familia es el núcleo fundamental de la
sociedad, en donde, sin embargo, implícitamente se reconoce que en tal célula no es extraña la
existencia de actos violentos por lo cual preceptúa conclusivamente (en el inciso 6° del art. 42) que
“Cualquier forma de violencia en la familia se considera destructiva de su armonía y unidad, y será
sancionada conforme a la ley

Desde el preámbulo, la Constitución de 1991 establece la obligación del Estado de garantizar


efectivamente a la totalidad de los integrantes de la nación, “la vida, la convivencia, el trabajo, la
justicia, la igualdad, el conocimiento, la libertad y la paz, dentro de un marco jurídico, democrático
y participativo que garantice un orden político, económico y social justo”. En particular, el
mandato de igualdad se regla en el art 13 de la misma Carta, como un corolario necesario del
modelo del Estado social. 22. El modelo del Estado social de derecho112 es una forma de tomarse
en serio la igualdad, no sólo porque proscribe toda discriminación infundada, sino porque además
potencia la realización de acciones como una forma de lograr que la igualdad no sea apenas un
postulado teórico y simplemente programático, sino el camino del alcance de cotas de igualdad
material, auténticas y reales

LA JURISPRUDENCIA CONSTITUCIONAL Y LA PROTECCIÓN DE LA MUJER

Sobre el particular la Corte ha dicho que esta clase de violencia: “(…) es un fenómeno que suele
estar relacionado con diversas causas “sociales,

Asimismo, ha resaltado que trágicamente uno de los espacios en los que más se presenta la
violencia contra la mujer, reitérese, es en el seno de la familia. Allí, la violencia encuentra un
escenario favorable para su ocurrencia, como consecuencia del manto de reserva que socialmente
cobija a las relaciones familiares. Sobre este tipo de agresiones, esta Corporación ha sido
especialmente incisiva y ha señalado: “las mujeres están también sometidas a una violencia, si se
quiere, más silenciosa y oculta, pero no por ello menos grave: las agresiones en el ámbito
doméstico y en las relaciones de pareja, las cuales son no sólo formas prohibidas de discriminación
porrazón delsexo (CP art. 13)sino que pueden llegar a ser de tal intensidad y generar tal dolor y
sufrimiento, que configuran verdaderas torturas o, al menos, tratos crueles, prohibidos por la
Constitución (CP arts. 12, y 42) y por el derecho internacional de los derechos humanos.”115 De
igual manera, se ha descrito que, la violencia de género que se produce al interior de la familia
puede adoptar distintas formas, entre las que se puede resaltar: “- La violencia física es toda
acción voluntariamente realizada que provoque o pueda provocar daño o lesiones físicas. Al
constituir una forma de humillación, también configuran un maltrato psicológico; || - La violencia
psicológica se refiere a conductas que producen depreciación o sufrimiento, que pueden ser más
difícil de soportar. ||- La violencia sexual es cualquier actividad sexual no deseada y forzada en
contra de la voluntad de la mujer, mediante fuerza física o bajo amenaza directa o indirecta, ante
el temor a represalias. Su repercusión incluye tanto daños físicos como psicológicos de gravedad
variable. ||- La violencia económica se vincula a las circunstancias en las que los hombres limitan
la capacidad de producir de las mujeres, de trabajar, de recibir un salario o de administrar sus
bienes y dinero, situándolas en una posición de inferioridad y desigualdad social.”116 28. En
efecto, es un imperativo del Estado Constitucional repudiar la violencia física contra la mujer, pero
no apenas esto, sino en general todas las formas de ejercer violencia contra ella;

LA RESPONSABILIDAD CIVIL AL INTERIOR DE LAS RELACIONES FAMILIARES

la aplicación del denominado derecho de daños al interior de las relaciones familiares, es un tema
que la doctrina no ha abordado de forma unánime. Dos posturas se han planteado, la primera
denominada “doctrina negatoria”137 que no reconoce dicha posibilidad bajo el argumento de que
la declaratoria de responsabilidad civil y la consecuente reparación o compensación, genera en la
familia, contrario a la búsqueda de su unidad, una ruptura o distanciamiento de lazos, siendo por
éste un escenario libre de intervención del Estado

La segunda postura, no solo reconoce que la familia es un escenario posible de la ocurrencia de


toda suerte de daños, sino que, de forma especial, ataca el hecho de impedir a uno o a algunos de
sus miembros, el derecho a ser reparados, resarcidos o compensados, por otro, cuando se
cumplen los presupuestos de la responsabilidad civil en términos generales, pues ello haría de la
familia un escenario impermeable a las reglas de Derecho y por lo tanto, propiciando así un
terreno apto para la tiranía y el desconocimiento de los derechos fundamentales de sus
integrantes

Finalmente, también se tiene planteado por algunos doctrinantes que, dichas reglas no pueden ser
absolutas, pero, cuando se trata de daños que tienen origen en actos de violencia intrafamiliar
“mucho más allá de las acciones de prevención que incumbe al Estado desplegar o de las
sanciones que también en el derecho penal pueden, la imputación de daños no contaría los
principios del derecho de familia sino más bien, tienen a otorgar en su justa medida una
reparación ante un deber antijurídico, el de no dañar aunque, huelga aclarar, no todo conflicto
familiar puede, claro está, genera un daño indemnizable

CASO CONCRETO

el tema planteado en la acción de tutela comporta relevancia constitucional, en tanto que, el


problema jurídico que describe, genera múltiples interrogantes, respecto del contexto de
aplicación de normas superiores y de derecho internacional, con un claro impacto en el sistema de
garantías de las mujeres víctimas de violencia intrafamiliar, así como de la arquitectura actual de
los procesos y procedimientos de familia como el divorcio y la cesación de efectos civiles del
matrimonio católico, dado un posible déficit de protección por ausencia de mecanismos de
reparación eficaces, ante la evidencia de la existencia de dicha violencia

En segundo lugar, encuentra la Sala Plena que en el presente asunto la accionante, prima facie,
agotó todos los mecanismos de defensa al interior del trámite ordinario, pues sus pretensiones se
ventilaron ante el juez de segunda instancia sin que el asunto admita casación, siendo ese el
recurso extraordinario al que podría acudir subsiguiente a la apelación de habilitarlo la norma

 . En este aspecto, es vital comprender que la acción de tutela que ahora se estudia no se
dirige exclusivamente a lograr una cuota alimentaria, sino que la pretensión se funda en la
exigencia de aplicación de normas internacionales que finalmente soportan una aspiración
de reparación al interior del proceso de familia de cesación de efectos civiles de
matrimonio católico, en donde el cónyuge inocente no contaba con más mecanismo para
procurar su reclamación, que acudir a la solicitud de la cuota alimentaria como
consecuencia jurídica para el cónyuge culpable.
 Así, se entendió por los operadores jurídicos, que la actora no puede ser titular del
derecho de alimentos -pretensión de reparación- por ser una mujer que para ese
momento ostentaba un rol social y laboral relevante, lo que le genera ingresos superiores
al promedio, asunto que en su criterio no se advierte equitativo frente a otras víctimas de
violencia, que como ella han debido tolerar maltratos al interior de su hogar y que, en
cambio, sí pueden recibir la cuota alimentaria de manos del cónyuge culpable, quien debe
asumir la carga solo en razón de que su ex pareja no tenga ingresos

 el juez ordinario –Sala de Familia del Tribunal Superior de Bogotá- incurrió en dicho
defecto por cuanto “le negó el derecho a la reparación”, el cual se constituye en un
derecho de todas las mujeres víctimas de violencia intrafamiliar, sin que interese el monto
de los ingresos que percibe. La interpretación de la Sala de Familia aludida, es
discriminatoria y prescinde de los instrumentos normativos internacionales
constitucionales y legales, los cuales, de haber sido tenidos en cuenta, le habrían llevado a
una sentencia distinta

 ,resulta imperioso concluir que tanto el legislador como los operadores judiciales, deben
aplicar en justicia las normas constitucionales e internacionales que permitieran a la
actora ventilar su pretensión de “acceso al resarcimiento o reparación del daño u otros
medios de compensación justos y eficaces” fundamento este que en últimas fue el que
soportó la solicitud de los “alimentos sancionatorios”168 que fueron -al decir del
apoderado de la demandante- el único mecanismo habilitado por la legislación pero que
tenía como fuente postulados de tipo constitucional y convencional.

 La Corte encuentra prudente y oportuno, respetando desde luego las competencias


legislativas del Congreso de la República, el exhortarlo para que, en ejercicio de su
potestad de configuración legislativa, en frente de la mujer víctima de violencia
intrafamiliar, regule el derecho fundamental de esta a acceder a una reparación, por
medio de un mecanismo judicial dúctil, expedito, justo y eficaz, que respete los
parámetros de debido proceso, el plazo razonable, y la prohibición de revictimización,
dentro de los trámites de divorcio y cesación de efectos civiles del matrimonio católico

 El delito de violencia intrafamiliar entre los años 2007 a 2011 dejó de ser querellable y
durante el 2011 de nuevo se incluyó como querellable; con posterioridad al año 2012 se
retiró de esa lista. De allí que en el presente asunto, podría haberse materializado la
conducta de violencia intrafamiliar en los momentos en que este delito fue investigable de
oficio; es decir, entre los años 2007 a 2009, por lo que correspondería compulsar las
respectivas copias, de no ser porque se advierte que las penas para esa época no
superaban los 8 años por lo que a la fecha –hoy día- se trata de una acción penal prescrita,
razón por la cual no se realizará la respectiva compulsa de copias

Primero.- REVOCAR la sentencia proferida por la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de
Justicia el día veintisiete (27) de septiembre de dos mil diecisiete (2017), que negó el amparo
solicitado.

Segundo.- CONCEDER la protección de los derechos fundamentales de la señora Stella Conto Díaz
del Castillo a vivir libre de violencia intrafamiliar, a ser reparada y a no ser revictimizada y, por
tanto, CONFIRMAR PARCIALMENTE la sentencia proferida el veinticinco (25) de junio de dos mil
diecisiete (2017) por la Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia, en los términos de la
presente decisión.

Tercero.- ORDENAR al Tribunal Superior de Bogotá –Sala de Familia– que, con fundamento en el
reconocimiento de la causal 3ª contenida en el artículo 154 del Código Civil, esto es, los ultrajes, el
trato cruel y los maltratamientos de obra, disponga la apertura de un incidente de reparación
integral en el que se especifiquen y tasen los perjuicios sufridos por la señora Stella Conto Díaz del
Castillo.

Cuarto.- EXHORTAR al Congreso de la República, para que, en ejercicio de su potestad de


configuración legislativa, regule ampliamente el derecho fundamental a acceder a una reparación
integral en los casos de violencia intrafamiliar, por medio de un mecanismo judicial justo y eficaz
que respete los parámetros de debido proceso, plazo razonable y prohibición de revictimización.

Quinto.- EXHORTAR al Consejo Superior de la Judicatura, para que planee y ejecute jornadas de
capacitación a las y los jueces de familia del país, para procurar poner de presente la necesidad de
analizar la temática de la violencia contra la mujer y la urgencia de su prevención y de respuesta
efectiva en términos de reparación integral, conforme a un dilatado corpus normativo
internacional, el cual le vincula y puede llegar incluso a ser fuente de necesaria aplicación -bloque
de constitucionalidad-.

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