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El desarrollo comunitario es un modelo de organización social basado en la democracia participativa, que busca mejorar las condiciones de vida y la autonomía de las comunidades a través de su empoderamiento. Este proceso implica la participación activa de los ciudadanos en la toma de decisiones y el desarrollo de sus capacidades, abarcando dimensiones económicas, socioculturales y político-administrativas. La educación y lo socioeducativo son fundamentales en este contexto, promoviendo la integración y el desarrollo sostenible de las comunidades locales.
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El desarrollo comunitario es un modelo de organización social basado en la democracia participativa, que busca mejorar las condiciones de vida y la autonomía de las comunidades a través de su empoderamiento. Este proceso implica la participación activa de los ciudadanos en la toma de decisiones y el desarrollo de sus capacidades, abarcando dimensiones económicas, socioculturales y político-administrativas. La educación y lo socioeducativo son fundamentales en este contexto, promoviendo la integración y el desarrollo sostenible de las comunidades locales.
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EL DESARROLLO COMUNITARIO

Fernando López Noguero


Universidad Pablo de Olavide (Sevilla)

INTRODUCCIÓN
Debido a un período acelerado de cambios en la sociedad que la acoge en su seno, la
educación ha adquirido en los últimos tiempos nuevas características, dimensiones,
funciones, etc., muy diferentes de las conocidas hasta la fecha. Paradójicamente, en una
sociedad cada vez más tecnificada, donde han surgido una serie de innovaciones muy
importantes para la mejora de la calidad de vida de la comunidad, también han
aparecido una serie de consecuencias sociales de carácter muy negativo y que están
actuando como una auténtica rémora para el desarrollo social.

La creciente deshumanización de las sociedades con sus lacras de marginación, pobreza,


violencia y exclusión han hecho prioritaria la decisión de tomar las medidas educativas
preventivas que puedan contribuir a mejorar la situación. De esta forma, lo
socioeducativo está adquiriendo una carta de naturaleza cada vez mayor, convirtiéndose
en una realidad cada vez más palpable en nuestro entorno más cercano.

Por ello la Educación social, y por tanto, el desarrollo comunitario, en sus diferentes
corrientes y concepciones, se puede considerar actualmente como un proceso muy
necesario en el desarrollo del tan traído y llevado «estado del bienestar», unido a las
circunstancias propias de la compleja sociedad en la que nos encontramos, que hace
pensar que cada vez será más importante la necesidad y la influencia de la Educación
Social, en el desarrollo de un sistema educativo «no formal», y en los procesos de
cambio social que actualmente exige la sociedad, procesos como los que se llevan a
cabo desde el desarrollo comunitario.

EL DESARROLLO LOCAL Y COMUNITARIO. APROXIMACIÓN


CONCEPTUAL

El desarrollo comunitario no es sino un modelo de trabajo, de organización social, que


está basado en la democracia participativa, apoyándose tanto en la población organizada
en movimientos sociales como en la no organizada, con el fin, como señala Rubio
(2006: 287) de mejorar no sólo sus condiciones de vida materiales, sino también su
capacidad de elección, es decir, su autonomía.
Coincidimos con este autor cuando, al abordar el concepto de desarrollo comunitario,
hace referencia a determinados procesos de transformación social que buscan la mejora
de las condiciones de vida de las personas que habitan un determinado territorio (zonas
rurales, pequeñas localidades, barrios, distritos, etc.) a través del empoderamiento de las
mismas.
El desarrollo comunitario busca equilibrar de forma dinámica, interrelacionada y
armónica los componentes esenciales del desarrollo humano de las comunidades para
mejorar su calidad de vida, potenciando la autosuficiencia local y aprovechando los
bienes, servicios y recursos del entorno.
Al respecto, existen varios conceptos relacionados, que se utilizan en muchas ocasiones
como sinónimos, entre los que podríamos destacar: desarrollo local, acción social
comunitaria, trabajo social comunitario, animación sociocomunitaria o promoción
comunitaria (Pérez Serrano y Pérez de Guzmán, 2005: 87)
Al hacer referencia al desarrollo comunitario, hablamos de procesos que tratan de
conseguir que las personas que habitan ese territorio, los que conforman esa comunidad,
sean las protagonistas de su propio proceso de desarrollo, participando activamente del
mismo y de las decisiones que se puedan tomar en cada momento ya que la
participación de los ciudadanos está siempre unida a la de cambios sociales (Ander-Egg,
2000).
Evidentemente, esta participación ciudadana de la que hablamos debe ir adquiriendo
gradualmente mayores niveles de intensidad. Desde un acompañante pasivo que
podemos encontrar al principio de estos procesos, hasta una presencia activa de los
ciudadanos miembros de la comunidad que se apreciará en la fijación global de
prioridades, la formulación de objetivos, la definición de proyectos, etc. (Di Prieto,
2001)
Resumidamente, podríamos apuntar que el desarrollo local y comunitario consiste
fundamentalmente en un proceso de empoderamiento de la sociedades, de cambio
estructural y crecimiento social y económico que conduce a una mejora del nivel de
vida de la población local en el que se podrían identificar tres grandes dimensiones
(Sánchez, 2001):
- Dimensión económica, en la que se organizan y ponen en valor las posibilidades
y factores productivos de la comunidad.

- Dimensión sociocultural, en la que los valores y las instituciones locales sirven


de base al proceso de los desarrollos culturales

- Dimensión político-administrativa, en la que las políticas territoriales permiten


crear un entorno de desarrollo favorable, protegiéndolo de interferencias
externas y favoreciendo e impulsando el desarrollo del potencial local.

MACRO - DIMENSIÓN ECONÓMICA


DIMENSIONES DIMENSIÓN
DEL SOCIOCULTURAL
DESARROLLO
LOCAL Y DIMENSIÓN POLÍTICO-
COMUNITARIO ADMINISTRATIVA

Al respecto, coincidiendo con el citado autor, podríamos señalar que el principal


objetivo del desarrollo local y comunitario es hacer posible el progreso global de la
población objeto de intervención.

En este sentido, el desarrollo local no es una estrategia político-institucional, o no lo


debería ser exclusivamente. Por el contrario debería centrarse en aquellas acciones que,
tomadas desde el territorio con la participación real de los miembros que la conforman,
incrementaran la calidad de vida de los habitantes de la localidad a través de su
empoderamiento.

Desde esta perspectiva es importante señalar que el desarrollo local no tiene un modelo
de referencia, es decir, no es la ejecución de acciones que responden a un modelo ideal
o racional. Por el contrario es un proceso abierto, orientado al bienestar de la población,
con una alta utilización y revalorización de sus propios recursos por lo que exige estar
muy en contacto con esa realidad y con los ciudadanos y sus movimientos sociales.

Además, es muy importante señalar que el desarrollo comunitario también implica la


idea de progreso de la sociedad local a través de su integración y participación
voluntaria en tareas colectivas en las que la cultura juega un papel importante.

Para crear estos procesos es necesario que las personas que conformen esa comunidad
sean capaces de superar sus posiciones de apatía, pasividad, negatividad, etc. hacia otras
posturas más activas, más comprometidas donde puedan reivindicar sus capacidades y
su protagonismo en la vida comunitaria (López Noguero, 2003).

De forma resumida, estos procesos de desarrollo comunitario exigirían:


- La definición de un modelo de sociedad constituido sobre los principios de la
libertad, la participación, la igualdad y la responsabilidad social comunitaria.

- Un análisis realista de la situación de partida, con objetivos posibles a corto,


medio y largo plazo (López Noguero, 2002, 2010).

- Una reflexión paralela sobre los recursos y condiciones favorables de la realidad.

- Una metodología activa y planificada, inspirada en los puntos de interés de la


comunidad con lo que se quiere trabajar.

- Un proceso de animación que se convierta en vida y acción comunitaria, a través


del desarrollo de la capacidad asociativa y de la participación en proyectos,
llevando la realización y control de dicha acción comunitaria.

Coincidimos con Rubio (2006: 288) cuando afirma que se trata en su esencia de “un
modelo de organización social sustentado en una suerte de democracia participativa,
en el cual deben trabajar conjuntamente políticos, técnicos y población (…)
Para que un proceso de desarrollo comunitario sea posible, se debe tratar no sólo de
mejorar materialmente las condiciones de vida de las personas que componen esa
comunidad, sino de ampliar las capacidades de elección de cada una de esas personas:
su autonomía”.
El citado autor señala, así mismo las finalidades del desarrollo (el bienestar, la
autonomía y la independencia de las personas), así como sus dimensiones
humano/sociales: conocimiento (educación), bienestar (servicios sociales), subsistencia
(trabajo), abrigo y refugio (vivienda), salud (sanidad, medioambiente), participación
(asociaciones, órganos de decisión democrática), ocio (deportes, cultura), etc.

CONOCIMIENTO (EDUCACIÓN)
BIENESTAR (SERVICIOS SOCIALES)
SUBSISTENCIA (TRABAJO)
DIMENSIONES
HUMANO/ ABRIGO Y REFUGIO (VIVIENDA)
SOCIALES DEL SALUD (SANIDAD, MEDIOAMBIENTE)
DESARROLLO
PARTICIPACIÓN (ASOCIACIONES,
ORGANOS DE DECISIÓN
DEMOCRÁTICA)
OCIO (DEPORTES, CULTURA)
LO EDUCATIVO Y LO SOCIOEDUCATIVO COMO COMPONENTES
BÁSICOS DEL DESARROLLO LOCAL Y COMUNITARIO
Desde nuestra perspectiva y coincidiendo con Sachs (1989), debemos basarnos en la
búsqueda de un planteamiento socialmente deseable, económicamente viable y
ecológicamente prudente.
No obstante, esta búsqueda ha hecho necesaria la necesidad de proyectar en el territorio
estrategias de desarrollo que hagan coincidentes las directrices externas
(fundamentalmente de naturaleza sociopolítica a cargo de Organismos supranacionales
y Administraciones Públicas) con el reconocimiento, estimulación y participación real
de la población (que debe ser considerada, según nuestra opinión, como sujetos activos
de su propio desarrollo) en las iniciativas que se promuevan, ya sea individual o
colectivamente.
Este concepto de desarrollo, integrado y contextualizado en las comunidades locales,
implica que en los territorios se hagan convergentes dos premisas:
- Una efectiva valorización de los recursos humanos, inspirada en el principio de
que el hombre (el individuo y el grupo al que pertenece) debe ser, a la vez,
sujeto y objeto del desarrollo.
- Una apropiada valorización de las infraestructuras físico-naturales, sociales,
culturales y económicas de esos medios, como requisito previo a cualquier
proceso de transformación de las condiciones actuales.
Para ello se hace indispensable lo cultural y lo educativo ya que, con el desarrollo local
y las posibilidades educativas que posee, debemos «sentar las bases para una mejor
satisfacción de las necesidades materiales e inmateriales fundamentales de la
población», generando un marco social en el que los individuos puedan vivir una vida
mejor y más autónoma (Moreno, 1988: 95), insertando a los ciudadanos en proyectos
más amplios de cambio planificado, dentro del cual las acciones y programas que se
promueven en cada zona estén acompañados de las medidas sociales, económicas,
políticas y legislativas que permitan un enfoque global del problema, completamente
vinculado a la realidad del medio local, rural o urbano (López Noguero, 2003; Caride,
2005).
MODELOS PEDAGÓGICO-SOCIALES DE DESARROLLO
Si tomamos como criterio el papel de la comunidad en el proceso de su propio
desarrollo, existen dos grandes modelos de desarrollo: el exógeno y el endógeno.
- Desarrollo exógeno o heterónomo («de arriba hacia abajo»)
o Este desarrollo está inducido externamente (ajeno a la comunidad) por
técnicos expertos
o Plantea el sentido unidireccional del cambio de las autoridades a la
ciudadanía
o Distingue entre beneficiarios y benefactores.
o No se parte de los intereses de la comunidad
o En consecuencia, no suele haber procesos, y si se comienzan, a la larga
se suele producir un estancamiento.
o El ciudadano es objeto, no protagonista
o Se pone el énfasis en los contenidos y en los efectos.
- Desarrollo endógeno o autónomo («de abajo hacia arriba»)
o Las propuestas parten de los afectados, al igual que el diagnóstico de la
realidad
o Pretende que las personas recuperen la confianza en sí mismos y la
iniciativa
o Se basa en un proceso educativo que parte de un análisis participativo de
su situación y de sus necesidades.
o Pretende pasar de la dependencia a la autonomía en la toma de
decisiones.
o La educación se basa en el proceso, no tanto en los resultados (Tabares y
Hernández, 1993: 100).
A nuestro juicio, pensamos que el modelo pedagógico-social de desarrollo idóneo
debería ser el endógeno, donde el ciudadano es el sujeto de la educación y del desarrollo
y donde no son tan importantes los contenidos y los efectos, ya que, a pesar de no
desentenderse de éstos, el acento básico no estará nunca en éstos, sino en el proceso
personal del las personas, ciudadanos que conforman la comunidad, al fin y al cabo
(Pérez, 1999).

Las acciones educativas cuyo contenido está muy unido a los procesos productivos y al
mercado laboral suelen estar organizadas por las instituciones y/o administraciones
públicas, y su objetivo primordial es que el educando adquiera conocimientos (saber) o
cambie de conducta (hacer) y su modelo pedagógico es el exógeno, en coherencia con
los modelos exógenos de desarrollo.

Por el contrario pensamos que desde el desarrollo comunitario se deberían privilegiar


aquellas acciones cuyo contenido sea el análisis de la vida cotidiana y la mejora de
habilidades personales y sociales (actividades habitualmente organizadas por las
iniciativas y organizaciones sociales), cuyo sujeto sea la propia persona y donde se
ponga el énfasis fundamentalmente en el proceso (López Noguero, 2003).

Como señala Caride (1997), se deberían insertar proyectos de concienciación,


participación, inserción y dinamización de los individuos, grupos y/o instituciones en la
reconstrucción de su cultura y de su modelo social, como paso previo a proyectos más
ambiciosos. En esta línea, se debería actuar en tres grandes aspectos:

- Romper el aislamiento de las personas

- Redensificar su universo cotidiano (territorio, medio, etc.) en oportunidades y


actividades

- Favorecer oportunidades de participación, la vida asociativa, las redes de


servicios autónomos, el desarrollo de grupos de interés, la organización y la
expresión colectiva propia.

EDUCACIÓN DE PERSONAS ADULTAS Y DESARROLLO LOCAL Y


COMUNITARIO

Desde nuestra perspectiva, la relación entre Educación de Personas Adultas y Desarrollo


Comunitario es indisociable. Así, Marchioni (1989) propone que "la finalidad
fundamental de la educación de adultos y de la Animación Sociocultural no es la simple
adquisición de conocimientos, títulos o nociones, sino la de favorecer la mayor
participación del mayor número posible de ciudadanos en los procesos de organización
y desarrollo de la comunidad". Es aquí donde tiene su espacio el Desarrollo
Comunitario.

Diversos autores (Pérez Serrano, 2003; Froufe, 1990), apuntan esta clara unión entre el
desarrollo y la Educación de Personas Adultas al definir ésta como el conjunto de
acciones y planes educativos y de desarrollo sociocultural que tiene como finalidad
ofertar a los ciudadanos, que han superado la edad de la escolaridad obligatoria, con
carácter gratuito y permanente, y especialmente a quienes no lo obtuvieron en el sistema
educativo, el acceso a los bienes de la cultura y el apoyo a su desarrollo cultural,
familiar, comunitario y social.

Al respecto, un clásico, Maillo (1979: 146), inspirado en Freire, ya nos señalaba que tal
vez haya que hacer hincapié más que en los aspectos estrictamente didácticos y
metodológicos, en los condicionamientos psicológicos, sociales y políticos que causan
el analfabetismo. Antes de aprender a leer, se debe aprender a ser en una sociedad
democrática en cambio acelerado, con la flexibilidad intelectual/personal para
cuestionar las propias concepciones superar los dogmatismos y aceptar nuevas formas
de vida de trabajo.

La nueva Educación de Personas Adultas, adaptada al desarrollo social y sus cambios y


donde es prioritaria la formación del ciudadano, tendría como finalidades básicas:

- El fin de la educación de adultos es dotar a los individuos y a la sociedad de


instrumentos que sustituyan, complementen, prolonguen y perfeccionen sus
capacidades de intervención social. Realmente se trata de «resocializar» al
adulto.

- El objeto del proceso educativo es el desarrollo en el hombre de la capacidad de


aprender: aprender a pensar, a actuar y crear.

- Fomentar el desarrollo de las capacidades instrumentales de los grupos sociales


más desfavorecidos. ello supone la potenciación de las capacidades de
comunicación y de los esquemas que organicen el pensamiento.

- Potenciar el desarrollo de las capacidades de expresión, participación y actuación


diferenciadas en el medio social. Provocar la intervención creadora en los
ámbitos más diversos de la cultura y de la sociedad.

- Estimular el desarrollo intelectual y afectivo que permita el aprendizaje autónomo


y la actualización personal y profesional.

Las relaciones existentes entre la Educación de Adultos y el Desarrollo Local, dos


actividades que pueden y deben ir juntas, a juicio de autores Quintana o el Informe
Tokyo, ya se pueden encontrar hace tiempo en las opiniones del Consejo de Europa que
afirma que el Desarrollo Local pone la motivación para realizar un proceso
autoemancipador del individuo respecto a su entorno y es que la animación representa
en gran medida la fase motivacional del programa educativo de adultos que tiende a
conseguir la implicación activa del ser humano en la sociedad

El Desarrollo Comunitario debe hacer posible y facilitar la comunicación para que cada
miembro de un grupo o de una comunidad pueda aportar a los demás su experiencia,
con vistas a transformar la realidad que crea tendencia y opresión, incluso en el plano
cultural. La Educación de Personas Adultas se ha modernizado, ya no persigue
exclusivamente la alfabetización, sino la participación del mayor número de personas en
la toma de decisiones y acciones buscando la transformación social, en ese nuevo
enfoque es donde se desarrolla el Desarrollo Local.

Por su parte, en esta línea y como conclusión, el Informe de Tokio (1983) finaliza
afirmando que la educación de adultos:

«Es el instrumento del desarrollo del hombre integral, total, tomado en el


conjunto de sus funciones de trabajo y ratos de ocio, en su participación en la vida
cívica, en la vida familiar, en la vida cultural (...) Educación de Adultos y desarrollo
cultural son los dos componentes de un proceso global y es urgente integrarlos».

DESARROLLO COMUNITARIO Y ANIMACIÓN SOCIOCULTURAL

Los conceptos de Desarrollo Comunitario y Animación Sociocultural están tan


relacionados que muchas veces se confunden, de hecho coincidimos con Úcar cuando
señala que ambos conceptos «resultan difícilmente diferenciables» (1992: 61).

No obstante, este mismo autor nos recuerda que no son conceptos equiparables. El
desarrollo comunitario pone el énfasis en la finalidad del proceso de intervención —el
desarrollo integral de la comunidad en un sentido global e integral—, mientras que la
animación sociocultural, si bien pretende también el desarrollo de la comunidad en
todas sus dimensiones, pone más énfasis en la metodología del proceso destacando los
mecanismos dinamizadores de las personas y los grupos con un carácter
específicamente educativo.

En el discurso de la animación sociocultural encontramos múltiples referencias al


concepto de desarrollo comunitario. En este sentido, bueno será tener en cuenta que el
término anglosajón planteado como equivalente al de «animación sociocultural», en los
inicios de su desarrollo, fue precisamente el sociocultural community development. El
término «community development» fue utilizado en sus orígenes para designar
programas de acción social llevados a cabo por los británicos en sus colonias.

Se trataba de actividades de alfabetización y de promoción de la agricultura, la sanidad


y otros servicios sociales, a través de la propia comunidad, organizadas por la Oficina
de Colonias Británica, con el objetivo de capacitar a la población de sus colonias tras la
Segunda Guerra Mundial (Midgley, et al., 1986).

El desarrollo comunitario es definido por la Asociación de Autoridades Metropolitanas


del Reino Unido (Association of Metropolitan Authorities, 1999) como: Un término que
describe programas orientados al desarrollo de comunidades. Tales programas
promueven la implicación efectiva de la población en la definición de todas aquellas
condiciones que afecten a sus vidas.

De una forma más simple, pero también muy clarificadora, la Fundación de Desarrollo
Comunitario británica (Community Developrnent Foundation) lo define como una
intervención estructurada que otorga a las comunidades un mayor control sobre las
condiciones que afectan a sus propias vidas. Se trata, en definitiva, de un proceso a
través del cual se pretende suscitar entre los miembros de la comunidad la participación
en las tareas de la colectividad, en la gestión de sus propios problemas y necesidades
con el objetivo último de alcanzar una mejora generalizada y global en su calidad de
vida.

Desde esta perspectiva, Morata (1997) plantea el desarrollo comunitario como


fortalecimiento de la sociedad civil, lo que supone concebir a los miembros de la
comunidad como los auténticos protagonistas de su desarrollo.

La Federación de Grupos de Formación en Trabajo Comunitario (Federation of


Community Work Training Groups) resume en cinco los elementos clave del desarrollo
comunitario. Éstos son:

- La aproximación holística, que permite ver al individuo en el contexto de su


propio entorno y a través de la cual los problemas aparecen interrelacionados
con aspectos sociales y económicos de la comunidad.

- La satisfacción de necesidades, a partir de y con la implicación directa de la


población local.
- La ayuda mutua y el voluntariado, como formas de refuerzo del tejido social que
permiten incrementar el control de la población sobre la gestión de su propia
comunidad y de los servicios que en ella se ofrecen.

- La presión, el conflicto y la participación, siempre desde la perspectiva del


consenso pero teniendo en cuenta que la presión y el conflicto son muchas veces
necesarios para alcanzar los cambios deseados.

- La investigación acción, como una forma de encontrar nuevas ideas, llevarlas a


la práctica y modificarlas a partir de la experiencia.

El desarrollo comunitario es planteado, por una parte, como un medio, una forma de
intervención social con unas fases definidas (en el cuadro siguiente se recogen los
distintos estadios del proceso de desarrollo comunitario propuestos por la misma
organización a la que hacíamos referencia en las líneas anteriores). Por otra, también es
entendido como finalidad, puesto que busca el desarrollo de las comunidades. Es esta
doble concepción lo que en muchas ocasiones lleva a confundirlo con la animación
sociocultural.

En cualquier caso, lo cierto es que los aspectos coincidentes son muchos -estamos
seguros de que muchos profesionales del campo de la animación sociocultural verían
reflejado su trabajo en los estadios recogidos en el cuadro subsiguiente- y las diferencias
sólo pueden establecerse a partir de matizaciones conceptuales.

ESTADIOS EN EL PROCESO DE DESARROLLO COMUNITARIO


Estadios Miembros del grupo Profesional
Anima a la gente a reflexionar sobre sus
Uno Poco satisfechos pero pasivos. insatisfacciones y las causas de las
mismas.
Anima a la gente a pensar en cómo
Más conscientes de algunas
Dos cambiaría la realidad si sus necesidades
necesidades.
fueran satisfechas.
Anima a la gente a considerar qué
Conscientes de que desean
Tres deberían hacer si quisieran conseguir
algunos cambios.
tales cambios por sí mismos/as.
Deciden cubrir por sí Anima a la gente a pensar cómo se
Cuatro
mismos/as algunas necesidades. pueden organizar para poder actuar.
Planifican qué van a hacer y Anima a la gente a decidir quién hará qué
Cinco
cómo van a hacerlo. y cuándo y cómo se llevará a cabo.
Anima a la gente a reflexionar sobre las
Seis Actúan según lo planificado.
principales dificultades o problemas con
los que se encuentran.
Ayuda a la gente a reflexionar sobre qué
Siete Evalúan los resultados. han conseguido, qué han aprendido y qué
piensan hacer a continuación.
Ocho El proceso vuelve a empezar.

Tanto es así que Quintana (1993), por ejemplo, habla específicamente de «animación
comunitaria» cuando la animación se produce de manera especial desde la perspectiva
del trabajo comunitario. La entiende como un proceso de intervención cuyos objetivos
son coincidentes con el desarrollo comunitario, pero llevados a cabo desde las técnicas,
métodos y forma de hacer de la animación.

En el fondo, lo que se persigue desde la animación comunitaria es la transformación de


la comunidad a partir de la dinamización, movilización e implicación de sus miembros.
Por ello, aunque este autor defienda que la animación comunitaria tiene entidad por sí
sola y al margen de la animación sociocultural, en el fondo, ambos conceptos hacen
referencia a lo mismo: como formas de intervención ambos buscan la transformación
del entorno a partir de la implicación activa de los propios sujetos.

El desarrollo comunitario se presenta como un concepto más amplio que incluye la


animación sociocultural. En el mismo sentido se pronuncia Morata (1997: 287)
planteando la animación sociocultural como «una estrategia de intervención que
trabaja por un determinado modelo de desarrollo comunitario».

Con lo comentado hasta el momento, podemos concluir que la animación sociocultural


puede ser considerada como una forma de llevar a cabo el desarrollo comunitario. Sin
embargo, éste no siempre equivale a la animación sociocultural. Esta relación entre
ambos conceptos nos llevará -como señalamos anteriormente- a diferenciar distintas
modalidades de animación sociocultural según se enfatice su modalidad económica,
educativa o social y cultural.

CONCLUSIONES

Según nuestra opinión, el desarrollo local debe ser necesariamente integral y alcanzar
todos los aspectos de la vida que conforman el entorno de los ciudadanos: económicos,
sociales, políticos, ecológicos, culturales, etc.
Otros aspectos que deberían fomentarse en el desarrollo comunitario, siempre desde
instancias socioeducativas (Quintana, 1995) serían los siguientes: la participación de los
ciudadanos, la descentralización de las iniciativas y las actuaciones, la promoción del
asociacionismo, el voluntariado, la Educación permanente, las actitudes democráticas,
el derecho a la propia identidad, replantearse la formación ocupacional, etc.

La Educación Social, debe asumir, desde el desarrollo local y comunitario la misión de


proporcionar a los habitantes recursos de conocimientos y expresión adecuados (de los
que históricamente se han visto privados), para que ellos mismos sean agentes
configuradores de la praxis que les es propia, a partir de un aprendizaje más autónomo,
activo, creativo y liberador (Caride, 1992, 2005).

En este sentido se deberían considerar los siguientes ámbitos:

- El trabajo (iniciación, actualización, reconversión y/o renovación de los


conocimientos de tipo profesional)

- El ejercicio de los derechos y responsabilidades cívicas (participación)

- El desarrollo personal (creatividad, juicio crítico, cambio de actitudes, etc.)

- La promoción y dinamización cultural (participación en la cultura, como base y


elemento esencial en todo desarrollo personal y comunitario)

En cualquier caso aún queda mucho camino por recorrer y es que el Desarrollo
Comunitario se encuentra una encrucijada... en la que todos estamos implicados.

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