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Fito Previderé

El autor comenzó en la fotografía influenciado por su amor por el dibujo y la revista Life, encontrando en la fotografía un medio más accesible para expresarse que en la pintura. A lo largo de su carrera, ha combinado ambas disciplinas, destacando la importancia de la composición aprendida en sus años de pintura. Su interés se centra en el retrato y la figura humana, valorando la capacidad de la fotografía para capturar instantes decisivos y expresiones, mientras admira a fotógrafos como Cartier Bresson y Sebastiao Salgado.
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Fito Previderé

El autor comenzó en la fotografía influenciado por su amor por el dibujo y la revista Life, encontrando en la fotografía un medio más accesible para expresarse que en la pintura. A lo largo de su carrera, ha combinado ambas disciplinas, destacando la importancia de la composición aprendida en sus años de pintura. Su interés se centra en el retrato y la figura humana, valorando la capacidad de la fotografía para capturar instantes decisivos y expresiones, mientras admira a fotógrafos como Cartier Bresson y Sebastiao Salgado.
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Cómo y por qué empezó a trabajar con la fotografía

Las razones acerca de por qué empecé con la fotografía no son del todo claras. Yo ya a
los diez años estudiaba dibujo en forma intensiva, por correspondencia, y luego empecé
a comprar la revista Life en español que era eminentemente fotográfica y se
caracterizaba por incluir excelentes reportajes fotográficos. A mí me fascinaban esas
fotos. Cuando compré mi primera cámara de fotos tenía 17 años, o sea que ya hacía
varios años que venía leyendo la revista Life. Y mucho tiempo después se me ocurrió
pensar que quizas compré esa primera cámara por haber recibido la influencia de esas
fotos magníficas que yo veía en esa revista. En esa época, a fines de los ’50 y principios
de los ’60, no había muchas publicaciones como ahora, y la revista Life era una cosa
soberbia. Eso sin dudas debe haber influido en mí para sentirme atraído por la
fotografía. Después de comprar la primera cámara ya no abandoné más. Continué las
diversas sendas de las artes visuales, dibujo, pintura y fotografía.
Como pintor sufrí mucho más que como fotógrafo. Porque si bien avancé, estudié con
maestros y aprendí muchísimas cosas, también obtuve algunos premios, fui maestro en
el Liceo Municipal de dibujo y pintura, luego dejé de pintar durante varios años. Pero
siempre estuve conectado. A partir de los veinte años le dediqué más tiempo a la
fotografía. Y recién en el año ’72 me instalé comercialmente, puse un estudio de
fotografía. Fui llevando las dos cosas, la pintura y la fotografía, pero dedicando mas
tiempo a la foto.

Con la fotografía yo podía expresarme más fácilmente, ahí encontré un medio que me
permitía expresarme de una manera que me resultaba más natural. Porque con la pintura
yo queria hacer cosas que tenia en la mente pero mi mano no podia resolver lo que yo
queria hacer, entonces eso me hacía sufrir mucho. Mi maestro Fertonani, que venía
semanalmente a dictar un taller de pintura en Rafaela, me pedía que tuviera paciencia,
que yo tenía que seguir un proceso de trabajo y que recién con el tiempo iba a poder
llegar a hacer eso que yo imaginaba o creaba en mi cabeza, y yo no tenía paciencia,
entonces me enojaba, juntaba las cosas, guardaba las pinturas y los pinceles, cerraba el
caballete y me iba a sentar en la vereda, a buscar una explicación que nadie podía
darme. Entonces al rato venía Fertonani y me decía no lo tome así ya va a ver que usted
va a pintar como quiere. Y yo pensaba que no, por qué yo tengo que hacer un proceso si
mi mente quiere hacer las cosas ahora, ya, en este momento. Y bueno, fui un rebelde sin
causa. Porque después que pasaron muchos años le dije a él que siempre había tenido
razón, porque las cosas llegan a la vida en el momento en que uno está preparado para
hacerlas, nunca antes. La pintura es una manualidad que está manejada por el cerebro, el
cerebro quiere algo pero si vos no tenes las órdenes y la plasticidad y la destreza en el
manejo técnico para plasmar las búsquedas personales, el resultado siempre va a ser
regular o definitivamente malo. A eso me refería con el sufrimiento, a esa impotencia de
querer expresar y transmitir algo y no ser lo suficientemente apto técnicamente para
lograrlo. Y por eso le dediqué más tiempo a la fotografía, porque yo podía lograr
resultados que me satisfacían más.

Qué le aportó haber estudiado dibujo y pintura a su trabajo como fotógrafo.


Es más importante eso que todo lo que aprendí después. La práctica de la composición,
eso me aportó. Cuando uno planifica un cuadro, o un dibujo o una ilustración, debe
plantear de antemano una composición, es decir, de qué manera va a estructurar ese
cuadro o ese dibujo. Y todo eso yo ya lo hacía a los 17 años, que fue cuando empecé
con la fotografía. Ya tenía idea, eso me sirvió de mucho. Ya trabajaba sobre conceptos
relacionados a la composición, manejaba elementos como el equilibrio, la dinámica de
la imagen. Y después me di cuenta que todo eso me servía mucho en la foto porque el
problema compositivo es el mismo en todas las disciplinas visuales. Eso me resultó
fácil, no fue una dificultad manejar esos elementos y aplicarlos a la fotografía, porque
ya los había aprendido en la plástica y los venía aplicando en ese terreno.
Yo era un obsesivo con el trabajo, salía poco y trabajaba mucho, me atrapaba el dibujo y
la pintura, pasaba horas y horas dibujando, y eso nutrió luego mi desempeño en la
fotografía. Obviamente a la hora de tomar una fotografía no es lo mismo ignorar los
principios de la composición que haber transitado varios años trabajándolos desde la
pintura. Practicaba con libros de un ilustrador norteamericano, de manera obsesiva
ponía en práctica sus consejos, hasta llegué a aprenderme de memoria los músculos de
la figura humana. Me formé de ese modo porque acá no había maestros de dibujo.
Expresarse a través de la forma, el color, la textura, eso aprendí cuando conocí a
Fertonani, un lenguaje más abstracto que a mí me fascinó. Y paralelamente, la
fotografía me permitía explorar un terreno más documentalista, todo lo que era
figurativo. Como siempre me gustó mucho el retrato, con la fotografia podía trabajar
intensamente ese costado, y en la pintura buscaba otro universo opuesto, más abstracto.
Es una especie de lucha entre la figuración y la abstracción que hasta hoy sigue intacta.
Aunque también con la foto he realizado experiencias más abstractas, por el puro placer
de experimentar. Pero la foto tiene precisamente esos valores intrínsecos, esenciales, esa
capacidad que le es propia de captar y reproducir a la perfección el detalle, que me
cuesta dejarlos de lado. Entonces no quiero tampoco desvirtuar la fotografía en una
mera realización abstracta, porque no es ese el valor más grande que tiene la foto. En
cambio sí puede ser un camino muy válido para la pintura.

Qué cosas le atraen para captar con la cámara


El retrato y la figura humana ambientada en su contexto social o geográfico es lo que
más me atrae. El paisaje es quizás lo que menos me interesa, aunque he hecho muchas
obras de paisajes y aun a veces las sigo haciendo. Para mí, la fotografía tiene la cualidad
fenomenal de poder congelar un instante cortísimo, puede congelar una expresión, un
gesto, eso me parece que es fascinante, y esa capacidad no le es tan afín a la pintura. El
pintor hace siempre una recreación, así esté haciendo un retrato naturalista. En la
pintura es imposible objetivar un instante, sino que se trata de una visión personal de lo
que se retrata. Pero la foto al tener esa cualidad de congelar me atrapa mucho, se trata
de atrapar el instante decisivo, como decia Cartier Bresson. Y sobre todo eso es
fascinante con la persona humana, porque se pueden capturar gestos, expresiones. Son
dos maneras de expresarse que me fascinan, la pintura y la foto, pero que siempre traté
de llevar por caminos y búsquedas estéticas diferentes.

Que fotografos le interesan.


Es complicado mencionar uno solo, pero precisamente Cartier Breson me parece
maravilloso, y no en vano está considerado el padre del fotoperiodismo moderno. Él en
los años ’30 y ’40 y ’50 dejó un legado de fotografias periodisticas y documentales
fenomenal. Ese hombre era tambien pintor, habia sido ayudante de cine, un tipo con una
formación artística muy profunda, era un intelectual de la fotografia, era un tipo que
componía hasta las fotos periodisticas mas insignificantes. No es que iba a disparar la
camara al azar y que saliera cualquier cosa. Era un tipo muy pensante.
Más adelante, como documentalista me gusta mucho la obra de Sebastiao Salgado, un
brasileño que es de alguna manera el continuador de la fotografia de Breson, y tiene
una obra impresionante. Tambien me gustan algunos retratistas norteamericanos, como
Richard Avedon Irving Penn, los dos son fascinantes. Hay un monton de artistas de la
fotografia en los que me nutro. Creo que todos los que amamos la fotografía y que
intentamos dar siempre un paso más en cuanto a la calidad de la expresión fotográfica,
debemos conocer la obra de esos maestros anteriores para darnos cuenta que hubo
artistas con una capacidad de creación y de realización realmente formidable.

Fotos suyas que le gusten


Hay fotografias importantes, que obtuvieron premios y que recorrieron el mundo. Una
de ellas es el accidente automovilístico del corredor Pedro Pasadore, la foto en la que se
lo ve saltando del auto en llamas. Esa foto fue premiada en Japon y se publico en varias
partes de todo el mundo. Esa es una foto importante para mí, y es una gran foto
compositivamente. Esa es una foto deportiva, en una situación que se produjo delante
mio y donde yo sentí la necesidad de fotografiar lo que estaba sucediendo con la mayor
rapidez posible, porque se trató de un hecho muy repentino. Fue un accidente
impresionante, que ocurrió durante una carrera de autos aquí en Rafaela. Yo me di
cuenta que el piloto iba a tener un accidente porque veía que estaba perdiendo la línea
de marcha justo sobre la curva norte y se estaba yendo hacia el peralte. Hasta que el
auto golpeó de costado contra el paredón y empezó a arrastrarse. Cuando estaba a unos
treinta metros de distancia, el auto dio un trompo y se incendió completamente, y yo
justo hice una secuencia de fotos en la cual se ve al piloto saltando del auto.

Otra foto que me encanta es la de la Madre Teresa de Calcuta cuando estuvo en Rafaela,
a dos metros de distancia. Esa es una foto que me gusta mucho por lo que significa, por
haber estado tan cerca de una personalidad mundial. Y es una foto que no obtuvo
ningún premio. También hay muchos retratos que me gustan, por ejemplo de pintores
muy importantes de nuestro país, como Carlos Alonso, Ricardo Supisiche, Miguel
Ocampo.

Con la fotografia hago de todo: espectáculos, retratos de personas, paisajes, deportes,


insectos, macro fotografías, abstractas, objetos raros, todo me gusta fotografiar.

Sobre qué debe trabajar un buen fotógrafo


Los aspectos técnicos se deben conocer, porque si no uno puede lograr una buena foto
sin saber cómo la hizo. Y eso no sería un aliciente para uno mismo, es decir, saber que
ese buen trabajo es fruto de la pura casualidad. Pero después, es muy importante trabajar
la propia sensibilidad, y sobre todo tener ganas de decir cosas con una imagen, porque
vos podés hacer una obra puramente estética o muy social, pero lo importante es hacer
una obra social y estética a la vez. La denuncia social sin calidad estética no me resulta
interesante, como tampoco el puro esteticismo.

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