Tema 2. La literatura en el siglo XIX.
El Romanticismo
1. Contexto histórico y social: La primera mitad del siglo XIX
2. El Romanticismo
3. La literatura romántica
4. El Romanticismo en España
1. Contexto histórico y social: La primera mitad del siglo XIX
El siglo XIX es una época de grandes cambios políticos y sociales. En las primeras décadas del XIX se produce el
choque entre dos modelos de sociedad totalmente opuestos:
― Antiguo Régimen: El gobierno absolutista de los reyes se basaba en el mantenimiento de una
organización social injusta, dividida en estamentos y basada en los privilegios de una minoría.
― Liberalismo: Con el crecimiento de la burguesía, llega esta corriente que defendía la libertad del
individuo y reclamaba la igualdad de todos los hombres ante la ley.
2. El Romanticismo
El Romanticismo nace en Alemania a principios del siglo XIX. No solo fue un movimiento artístico, sino que
suponía una actitud especial frente a la vida. Sus rasgos más importantes son:
― Individualismo. Nueva concepción del mundo: el YO. Aparece una visión caracterizada por el
egocentrismo (cada individuo es el centro del mundo). El objetivo del artista romántico es expresar su
subjetividad (emociones, pasiones, ideas…): por encima de cualquier cosa está el “yo”.
― Rebeldía y libertad. El romántico proclama su derecho a expresarse libremente. Reivindica el derecho
de la persona frente a la sociedad, del obrero frente al patrón... Ser romántico es ser rebelde y
rechazar las reglas, tanto sociales como artísticas.
― Irracionalismo. El romántico niega que el mundo pueda ser explicado mediante la razón y la lógica,
como creían los ilustrados. Le atrae lo sobrenatural e inexplicable, como las leyendas, la magia, el
espiritismo.... A menudo, la naturaleza es un reflejo de sus estados de ánimo.
― Idealismo: El romántico aspira a un mundo mejor, defiende con pasión grandes ideales (la justicia, la
patria, los derechos de la Humanidad…).
― Insatisfacción: el “Mal del siglo”. El choque entre sus ideales y la realidad hacen que el romántico se
sienta insatisfecho con el mundo que le rodea. Le invaden la angustia, el pesimismo y la
desesperación: es imposible ser feliz en una sociedad que detesta. En muchos casos, los artistas
románticos acaban suicidándose. Otra vía menos drástica es la evasión mediante el arte.
― Deseo de evasión. Profundamente frustrado por la realidad, el romántico se escapa hacia mundos de
ensueño y fantasía. Siente gran atracción por países exóticos y lejanos, por épocas pasadas (Edad
Media) y por ambientes solitarios (cementerios, castillos, ruinas…).
3. La literatura romántica
Igual que sucedía con el Neoclasicismo, el Romanticismo fue una corriente artística que no solo se dio en
literatura, sino también en música y pintura. Las características de la literatura romántica son las siguientes:
― En la forma, se defiende la libertad de inspiración, por eso se rechazan las normas del Neoclasicismo:
los románticos combinan géneros, mezclan prosa y verso y emplean versos de distintas medidas en
sus poemas.
― En cuanto a los temas, cada autor exhibe sus sentimientos más íntimos, creando obras de gran
subjetividad. Tres grandes temas:
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o El amor: Generalmente aparece como un amor pasional, que rompe con las convenciones
sociales (familia, moral, Dios…) y suele acabar mal (desengaño, muerte). También puede ser
un amor sentimental, que provoca tristeza y melancolía. Este segundo tipo es propio de los
románticos tardíos (Rosalía, Bécquer).
o El paisaje adquiere gran importancia porque refleja los sentimientos del autor. Las obras
románticas se sitúan a menudo en lugares abandonados y en ruinas, cementerios nocturnos,
bosques salvajes, precipicios, tormentas, mares tempestuosos…
o Preocupaciones filosóficas y sociales: Interés por temas metafísicos (el alma, el Destino, el
sentido de la vida…), las desigualdades sociales y los personajes marginados pero libres
(bandoleros, piratas, mendigos), considerados víctimas de una sociedad injusta.
― En cuanto al estilo, la obra romántica pretende reflejar la personalidad de su autor. Se busca lo
original y diferente, como forma de destacar el “yo” de cada uno. No se quiere crear la obra más
perfecta, sino la más emotiva. Además, se intenta conmover y agitar la sensibilidad del público
mediante la sonoridad, la adjetivación, los ritmos bruscos, la exhibición de sentimientos crudos…
4. El Romanticismo en España
Con respecto al resto de Europa, donde el Romanticismo comienza con la llegada del siglo XIX, en España
tenemos un Romanticismo tardío, pues su momento de mayor plenitud es entre 1835 y 1850, aunque
continúa durante el reinado de Isabel II (1833-1868) y llega a coincidir con el inicio del Realismo (1870).
Distinguimos dos tipos de autores románticos españoles:
― Tradicionales: Defienden los valores del Antiguo Régimen: José Zorrilla y el Duque de Rivas.
― Liberales: Defienden el ideal de revolución y libertad: José de Espronceda y Mariano José de Larra.
4.1. Poesía. Dentro de la poesía romántica tenemos dos grandes bloques:
― Poesía narrativa: Obras extensas de tema histórico (El moro expósito, del Duque de Rivas), y otras
más breves, como romances que recuperan viejas leyendas (A buen juez, mejor testigo, de Zorrilla).
― Poesía lírica: Tanto por los temas que trata como por el tono que usa, distinguimos dos clases:
Exaltada: Temas patrióticos y sociales expresados en tono enfático y agitado: Espronceda.
Intimista: Expresión de sentimientos íntimos con tono más reposado y melancólico: Rosalía de
Castro y Gustavo Adolfo Bécquer (Rimas) fueron los poetas románticos tardíos más importantes.
El poeta romántico más representativo es José de Espronceda (1808-1842). Es el prototipo de autor
apasionado, tanto en su vida (fue un liberal rebelde que luchó contra el absolutismo y sus relaciones
amorosas fueron muy complicadas) como en su obra. Su estilo es pomposo y sonoro, con abundantes
recursos métricos. Obras destacadas:
― El estudiante de Salamanca. Largo poema narrativo. El protagonista, don Félix de Montemar,
abandona a su amante Elvira y ella se muere de pena. Una noche, Elvira se le aparece y le obliga a
casarse con su esqueleto en la mansión de los muertos.
― Canción del pirata, Canción del cosaco, Canción del mendigo, que exaltan la libertad y la rebeldía
frente a las normas sociales. Son verdaderos símbolos del espíritu romántico.
4.2. Teatro. El drama romántico español se ocupó de los conflictos existenciales del ser humano, pero
ambientados en el pasado histórico y legendario (Edad Media) de nuestro país.
Características del teatro romántico:
― Forma: Rechaza las rígidas normas neoclásicas. Mezcla la prosa y el verso, elementos trágicos y
cómicos. Elimina la regla de las tres unidades (acción, espacio, tiempo), con tramas complejas, gran
variedad de escenarios y saltos temporales.
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― Temas: Se centra en asuntos amorosos trágicos (acaban en muerte), que suelen aparecer enmarcados
en episodios de la Historia nacional. Gran importancia del destino en las acciones de los personajes.
― Tono: Apasionado. Abundan los gritos, las escenas violentas, los suicidios, las muertes, los ambientes
nocturnos y misteriosos, las apariciones fantasmales...
Obras teatrales más destacadas:
Ángel Saavedra, Duque de Rivas: Don Álvaro o la fuerza del sino
Juan Eugenio Hartzenbusch: Los amantes de Teruel
José Zorrilla: Don Juan Tenorio
4.3. Prosa. Sobresalen dos tipos de obras: 1) textos narrativos y 2) artículos periodísticos.
1) Textos narrativos. En este grupo encontramos tanto novelas históricas como relatos fantásticos.
Estos últimos eran narraciones breves, centradas en elementos sobrenaturales y misteriosos que a
menudo se basaban en viejas historias de la tradición oral. Destacan las Leyendas de Bécquer.
2) Artículos periodísticos. Publicados en revistas y periódicos, gozaron de gran éxito. Se denominan
también ‘cuadros de costumbres’, porque con ellos sus autores ofrecían pequeños retratos de la
sociedad de la época (ambientes, tipos, modas…), tanto para alabarla como para criticarla. Combinan
el relato con la descripción y a veces adoptan la forma de un cuento.
Sobresalen tres autores:
― Ramón de Mesonero Romanos: Escenas matritenses.
― Serafín Estébanez Calderón: Escenas andaluzas.
― Mariano José de Larra: El prosista más importante de todo el Romanticismo español. Además
de escribir novela y teatro, Larra fue considerado el mejor y más exitoso periodista de su
tiempo. Publicó numerosos artículos (1828-1836) firmados con varios seudónimos, como
‘Fígaro’ o ‘El pobrecito hablador’.
Con una visión muy crítica y pesimista, Larra escribió artículos:
Literarios: En ellos analiza obras teatrales que acababan de estrenarse.
De costumbres: Son los más recordados. En ellos ataca algunos aspectos de la
sociedad española que detestaba y que pretendía reformar: la mala educación (“El
castellano viejo”), la lentitud de la administración pública (“Vuelva usted mañana”), la
obsesión por aparentar (“Empeños y desempeños”)…