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EL TIEMPO HISTÓRICO EN PRIMER CICLO
El diseño curricular define, en el área de Ciencias sociales, al tiempo histórico como una construcción social
y cultural, opuesto al tiempo natural o vivido, que es aquel que experimentamos. Para conocer y comprender
sociedades que existieron en el pasado, la noción de tiempo histórico es fundamental. El trabajo con este es
mucho más que la elaboración de una cronología y no puede reducirse al ordenamiento de hechos históri-
cos en líneas de tiempo. El objetivo de las aproximaciones sobre el pasado es buscar la comprensión de las
transformaciones sociales a través del tiempo; así, lo que mueve los estudios históricos es el cambio. Abordar
los cambios como procesos implica mucho más que la consecución de acontecimientos y, por tanto, es difícil
encontrar recorridos pedagógicos eficaces durante los años de la escolaridad primaria.
Especialmente en Primer ciclo, los niños tienen dificultades para organizar el pasado y ubicar acontecimien-
tos, anécdotas o procesos de la vida personal o social. Una de las formas previstas por los diseños curriculares
para la aproximación a la comprensión del tiempo histórico es el abordaje de contenidos y actividades vincu-
lados con las efemérides escolares.
Las efemérides (que remiten a acontecimientos significativos de la vida social, ya sea nacional o de alcance
más comunitario) se transforman en una puesta en práctica vivencial y emotiva de contenidos de un pasado
significativo, en la que los niños pueden participar y celebrar enriqueciéndose desde la propia experiencia.
Cada acontecimiento que se conmemora representa una oportunidad de apropiación y resignificación, no
solo del pasado sino de su aporte en los valores del presente. Por ese motivo, es importante que no se restrin-
ja exclusivamente ni el acontecimiento ni la narración histórica de los procesos que dieron origen a nuestra
Nación u otros hechos relevantes de la cultura y la historia regional, sino que, al mismo tiempo, se busque
la participación activa y protagónica de los estudiantes, persiguiendo un continuum histórico que aúne el
pasado con su relevancia en el presente y su proyección hacia el futuro.
Cuando enseñamos historia, transmitimos valores a los estudiantes. Es importante que entiendan que los
avances de la humanidad son el resultado del esfuerzo de varias personas, muchas de ellas anónimas. En la
actualidad, cobra especial relevancia que las efemérides revaloricen la diversidad cultural y la participación
de los sectores populares y de las mujeres, para lograr reconstruir un pasado tan complejo y heterogéneo
como el mundo actual. En este caso, ofrecemos una serie de propuestas para preparar el acto del 25 de mayo.
25 DE MAYO: ANIVERSARIO DE LA REVOLUCIÓN DE MAYO
¿Qué pasó?
© Santillana S.A. Permitida su fotocopia solo para uso docente.
Desde fines del siglo XVIII, con motivo del triunfo revolucionario francés y la posterior expansión napo-
leónica, muchas de los argumentos que habían sostenido los gobiernos monárquicos hasta ese momento
comenzaron a ser cuestionados. La idea de que la soberanía residía en el pueblo cobró cada vez más peso y
empezó a poner en duda el hecho de que solo los reyes y sus funcionarios tuvieran derecho a opinar sobre
los asuntos públicos. En América, la cuestión se intensificaba, ya que no solo los territorios eran coloniales
y estaban gobernados por un virrey, sino que existía una profunda desigualdad en la sociedad, que estaba
estratificada en castas. Ser español peninsular otorgaba más derechos que ser criollo; peor aún si se trataba
de mestizos, indios o negros.
En este contexto particular, se desencadenó una guerra entre Francia y España. En 1808 el rey español
Fernando VII fue enviado a prisión y el hermano de Napoleón Bonaparte, José, se erigió como autoridad es-
pañola. El reino de España resistió con la formación de juntas, organismos colectivos donde participaban los
nobles y la aristocracia. Estas juntas sostuvieron un gobierno autónomo hasta 1810, cuando fueron derrotadas
por los franceses.
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La caída de la Junta Central de Sevilla reavivó el reclamo de los criollos por participar en la toma de deci-
siones en las colonias. A comienzos de mayo de 1810, cuando la noticia de la caída llegó al Río de la Plata,
un grupo selecto de vecinos porteños decidió interpelar al virrey para exigirle la conformación de una junta
local. El cuestionamiento era de gran magnitud: ¿por qué había que responder a las decisiones tomadas por
un virrey que representaba un poder español que había sido derrocado? Sin rey ni juntas en España, la sobe-
ranía volvía al pueblo, que en este caso estaba integrado por hombres ilustres de la ciudad de Buenos Aires,
muchos de los cuales ya habían participado activamente de la defensa de la ciudad durante las Invasiones
inglesas de 1806 y 1807. Nacidos tanto en España como en América, este grupo de vecinos representaba a la
elite militar y económica de su comunidad.
El 22 de mayo los vecinos porteños convocaron a una asamblea en el Cabildo, reunión a la que se daba
el nombre de Cabildo Abierto, para debatir sobre la pertinencia del poder del virrey en la región frente al
contexto de derrota española. Expresadas las distintas opiniones, aunque triunfó la idea de conformar una
junta, la presidencia quedó en manos del virrey Cisneros. El 25 de mayo, un grupo de criollos decididos a
desplazarlo y establecer un gobierno local sin injerencia española se emplazó frente al edificio del Cabildo
para exigir la renuncia del virrey y la conformación de una nueva junta, la cual hoy conocemos como nuestro
Primer Gobierno Patrio. Esta asamblea estuvo compuesta por nueve miembros. Fue presidida por el jefe del
poderoso Regimiento de Patricios, Cornelio Saavedra, secundado por los secretarios Juan José Paso y Ma-
riano Moreno, y tuvo seis vocales, cuatro criollos (Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Miguel de Azcuénaga
y Manuel Alberti) y dos españoles (Domingo Matheu y Juan Larrea).
¿Por qué conmemorarlo?
El 25 de mayo de 1810 marca el hito fundacional de nuestra identidad nacional. La soberanía popular, la
libertad y el deseo de independencia son los valores que se destacan en la gesta patriótica que se representa
durante la Semana de Mayo. Es importante que la conmemoración de los sucesos de 1810 ofrezca una mirada
actual que sea crítica sobre los acontecimientos y sus actores, y que ponga en cuestión la desigualdad de la
sociedad colonial, ya que resultó perjudicial para los sectores populares y las mujeres.
Actividades sugeridas
1 COSTUMBRES DE LA ÉPOCA
Analizar cómo era la vida cotidiana de las personas que vivían en Buenos Aires en 1810. Proponer a
los niños armar un cuadro de semejanzas y diferencias con la actualidad. Pedirles que, a partir de lo
observado y estudiado, digan qué cosas creen que no les gustarían de esa época. Destacar las diferen-
cias sociales que existían. ¿Cómo se hubieran sentido en ese contexto? Puede sumarse el ejercicio de
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dibujar una “fotografía” de esas costumbres, como las tertulias, la forma de aseo o el uso del abanico
y la peineta.
2 UNA ESCENA DE LA VIDA COLONIAL
Armar grupos y proponer el dibujo de una escena de la vida colonial, acompañado por la realización
de una breve producción escrita que la relate. También puede plantearse la creación de una historieta,
para lo cual los niños deberán seleccionar un episodio a conmemorar y hacer un recorte de los perso-
najes que participaron allí.
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Glosas para el acto
1. Apertura
La escuela les da la bienvenida a este acto, en el que recordaremos los hechos que forjaron el nacimiento
de nuestra Nación. Una nación es un conjunto de personas vinculadas por una cultura, un gobierno y una his-
toria que las une desde el pasado y las hermana en el presente. Hace más de 200 años, un grupo de hombres
y mujeres vislumbró la idea de sentirse independientes, protagonistas y artífices de su propio destino. Nació
así el 25 de mayo de 1810 nuestro Primer Gobierno Patrio, la Primera Junta de Gobierno.
La Revolución de Mayo es sinónimo de una colonia que deseaba crecer y desarrollarse como un pueblo
libre, que anhelaba romper los vínculos de dependencia que tenía con España y comenzar a construir su pro-
pia identidad basada en la solidaridad, el patriotismo, la resistencia y la hermandad. Hombres y mujeres se
unieron tras un ideal superior, sin egoísmo ni intereses personales. Puede ser que pensemos que los ideales
revolucionarios se disiparon en el tiempo, pero los sentimientos que los generaron (libertad, justicia e igual-
dad) siguen vivos en nuestra Nación.
Porque sabemos que la memoria y el reencuentro son la base sobre la que nuestra historia se construye y
reconstruye, hoy nos reunimos para celebrar un nuevo aniversario de la Revolución de Mayo.
2. Entrada de las banderas
La enseña celeste y blanca es la bandera oficial de la República Argentina. Es un símbolo trascendental
para nuestra patria y para todos sus habitantes, porque ha recorrido nuestra historia acompañando cada
acontecimiento que fue dándole forma a nuestro país. Hoy, la Bandera Argentina flamea en los mástiles de las
escuelas, estadios, protestas sociales, festejos y edificios públicos e instituciones del Estado. Es un símbolo
de unión, de identidad y de un país independiente, por lo cual debemos respetarla y sentirnos orgullosos de
sus colores. Recibamos, con un fuerte aplauso, a nuestras banderas de ceremonia, emblemas de libertad y
soberanía. (Entran las banderas de ceremonia).
La Bandera Argentina es portada y escoltada por aquellos alumnos que se han destacado por sus méritos
y rendimiento académico. (Nombrar abanderado/a y escoltas).
La Bandera Provincial es portada y escoltada por aquellos alumnos que se han destacado por su conducta
y valores éticos. (Nombrar abanderado/a y escoltas).
Nuestro Himno Nacional suena en consonancia con el grito de libertad y se multiplica en la voz de cada ar-
gentino. Entonemos sus estrofas con respeto y emoción. (Suenan las estrofas del Himno Nacional Argentino).
El 25 de mayo de 1810 se materializaron ideas, esperanzas y sueños. Nuestro Primer Gobierno se gestó
sobre la base de ideales de progreso, democracia, solidaridad, fraternidad y unidad entre los pueblos. La
voz de libertad, que hasta ese momento parecía dormida en la garganta del pueblo, se hizo eco en las calles
coloniales y todavía resuena con fuerza en quienes hoy formamos esta Nación. Para referirse a este momento
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histórico, la/el docente (nombre) leerá unas palabras alusivas.
3. Palabras alusivas
Hoy nos reúne un hecho histórico que se compone de personas, momentos y situaciones que abrieron ca-
mino hacia la construcción de un nuevo proyecto de país libre e independiente: la gran gesta emancipadora
de la independencia, la Revolución de Mayo. Aquel 25 de mayo de 1810, muchos vecinos de la ciudad de
Buenos Aires se acercaron a la plaza y se reunieron frente al Cabildo, ansiosos de escuchar la tan esperada
noticia: por fin, tendrían su propio gobierno.
Por supuesto que nada fue sencillo, ya que hubo disputas y pensamientos muy diversos que debieron fundir-
se en la decisión de cortar de raíz un gobierno tan lejano a nuestros pensamientos. Para ello, fue imprescindible
contar con hombres y mujeres valientes, que decidieron entregar su vida entera a la patria. Entre ellos, podemos
nombrar al dueño de uno de los espíritus más revolucionarios que ha tenido nuestra Nación: Mariano Moreno,
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quien con tan solo treinta y dos años entregó su vida en pos de nuestra libertad. Tampoco podemos olvidar a
Manuel Belgrano, un ser con una admirable claridad ideológica y abnegación como pocas veces se ha conoci-
do. Ambos deseaban que nuestro pueblo creciera y se desarrollase como una nación independiente. Ambos
querían ser libres y crear un gobierno integrado por personas que hubieran nacido en estas tierras, las conocie-
ran y pudieran resolver las inquietudes y necesidades insatisfechas de ese momento histórico.
Hoy, como en 1810, tenemos necesidades e inquietudes propias de nuestra época. Queremos ser libres
como aquellas personas, pero en un contexto muy distinto. Por eso, debemos reflexionar sobre qué significa
ser libres en nuestra sociedad. La libertad implica gozar de derechos, pero respetando los de los demás y
midiendo las consecuencias de nuestros propios actos. Libertad es la capacidad y la aptitud para elegir entre
lo correcto y lo incorrecto en cada situación que se nos presenta. Es, en mis manos y en las de todos ustedes,
una herramienta que puede cambiar la historia día a día. El único límite moral que puede tener nuestra liber-
tad es el respeto por la libertad de los demás.
Empapémonos de los ideales que persiguieron los grandes patriotas para que las nuevas generaciones
tomen conciencia de la importancia de los deberes y derechos de la ciudadanía, y puedan vislumbrar un
futuro más próspero. De este modo, marcando el rumbo de nuestro destino, podremos ver con más claridad
nuestro horizonte, para dejarles a estos chicos y chicas una patria con historia, sed de crecimiento y, por sobre
todas las cosas, un espíritu de lucha incansable.
En estos días que corren, a más de 210 años de aquella decisión que cambiaría notablemente nuestra his-
toria como pueblo, deberíamos reflexionar sobre nuestro verdadero sentimiento nacional. En este sentido,
decía Moreno: “El pueblo no debe contentarse con que seamos justos, sino que debe tratar de que lo sea-
mos ferozmente. Porque defender lo de todos es defender lo nuestro”.
Que este día no sea solo un recuerdo o un momento propicio para hacer un racconto de un hecho puntual de
nuestra historia. Tomémoslo como la excusa perfecta para revalorizar el esfuerzo de los hombres y las mujeres
de la gesta de mayo, para poder forjar un país desde el lugar que ocupamos individualmente en esta sociedad
y para reunir nuestros esfuerzos con el fin de que la patria sea, de una vez y para siempre, justa y soberana.
Muchas gracias.
4. Salida de las banderas
Despedimos con un respetuoso aplauso a las banderas de ceremonia. (Salen las banderas de ceremonia).
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rmitida su fotocopia solo para uso docente.
© Santillana S.A. Permitida docentee.