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T. 6 Testigos Por La Acción Del Espíritu Santo

El documento aborda la importancia del Espíritu Santo como testigo y guía en la vida de los creyentes, destacando su papel en la misión de los discípulos tras la resurrección de Jesús. Se enfatiza que el Espíritu Santo es el amor de Dios presente en la historia y en nuestras vidas, y se invita a reflexionar sobre su acción en momentos de crisis y solidaridad. Además, se anima a los lectores a abrirse a la acción del Espíritu y a comprometerse a ser portadores de su mensaje en el mundo.
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T. 6 Testigos Por La Acción Del Espíritu Santo

El documento aborda la importancia del Espíritu Santo como testigo y guía en la vida de los creyentes, destacando su papel en la misión de los discípulos tras la resurrección de Jesús. Se enfatiza que el Espíritu Santo es el amor de Dios presente en la historia y en nuestras vidas, y se invita a reflexionar sobre su acción en momentos de crisis y solidaridad. Además, se anima a los lectores a abrirse a la acción del Espíritu y a comprometerse a ser portadores de su mensaje en el mundo.
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Tema 6

TESTIGOS POR LA ACCIÓN DEL ESPÍRITU SANTO


RECIBAN AL ESPÍRITU SANTO (JN 19,22)

Enlace

• En el tema anterior descubrimos valoramos que Dios tiene un


plan de salvación para la humanidad, en el cual, Cristo es el
centro.

• Ahora descubriremos que Dios nos envía al Espíritu Santo para


ser sus testigos.

I. Objetivo

Hoy reconoceremos que el Espíritu Santo es el Amor de Dios que


vive y actúa en nosotros y en la historia.

II. Motivación

• La fe en la Resurrección es un gran aliciente, brújula del


camino. Pero no es todo. Los discípulos de Jesús pudieron
pasar de la oscuridad a la luz, del miedo a la confianza, de la
pasividad a la actividad, de la huida a la misión, gracias a la
fuerza y al poder del Espíritu Santo.

• Después de que Jesús murió y resucitó nos hizo un gran


regalo: el Don del Padre, el Espíritu Santo. Dijo: “Por mi parte,
les voy a enviar el don prometido por mi Padre. Ustedes
quédense en la ciudad hasta que sean revestidos de la fuerza
que viene de lo alto” (Lc 24,49).

• Al Espíritu Santo no podemos definirlo, lo vemos actuando a


través de la historia de la salvación y descubrimos su presencia
en nuestra propia vida.

III. ORACIÓN

¿A dónde iré lejos de tu Espíritu?

En el Salmo 139 reconocemos que el Espíritu de Dios todo lo llena,


Catequesis de Adultos
está presente en toda la Creación y también en nosotros.

Señor, tú me examinas y me conoces,


sabes cuando me siento o me levanto,
desde lejos comprendes mis pensamientos.

Tú adviertes si camino o si descanso,


todas mis sendas te son conocidas.
No está aún la palabra en mi lengua,
y tú, Señor, ya la conoces.

Por todas partes me rodeas,


y tus manos me protegen.
Es un conocimiento misterioso que me supera,
una altura que no puedo alcanzar.

¿A dónde podré ir lejos de tu espíritu,


a dónde escaparé de tu presencia?
Si subo hasta los cielos, allí estás tú;
si me acuesto en el abismo, allí te encuentro.

Si vuelo sobre las alas de la aurora y


me instalo en el extremo del mar,
también allí me alcanzará tu mano y
me agarrará tu derecha.
Salmo 139,1-10
IV. Canto

Pidamos que el Espíritu Santo venga a nosotros con el canto, Ven,


Espíritu Santo. (5962) Ven Espíritu Santo (Secuencia - Pentecostés)
Ven, Espíritu Santo
y envía desde el cielo
un rayo de tu luz.
Ven, Padre de los pobres: Aleluya

2
Diócesis de Colima

Ven, dador de las gracias: Aleluya


Ven, lumbre de los corazones: Aleluya.
Oh, oh, oh, oh, oh.

Consolador buenísimo,
dulce huésped del alma,
dulce refrigerio
descanso en el trabajo
en el ardor tranquilidad,
consuelo en el llanto.

¡Oh, luz Santísima,


llena lo más íntimo
de los corazones de tus fieles!

Sin tu ayuda
nada hay en el hombre,
nada que sea inocente.

Lleva lo que está manchado,


riega lo que está árido,
cura lo que está enfermo.

Doblega lo que está rígido,


calienta lo que es frío,
dirige lo que está extraviado.

Concede a tus fieles,


que en ti confían,
los siete sagrados dones.

Dales el mérito de la virtud,


dales el puerto de la salvación,
dales gozo eterno.

3
Catequesis de Adultos
V. VER LA REALIDAD

Una tragedia que despierta la solidaridad

Los temblores de septiembre de 1985 destruyeron algunas partes


de la Ciudad de México; muchas personas murieron y otras más
quedaron atrapadas bajo los escombros. La catástrofe despertó
una gran solidaridad entre los ciudadanos. Espontáneamente se
improvisaron como brigadistas y arriesgaron su vida por gente
desconocida.

Provenientes de todas las clases sociales, sumaron voluntades y


esfuerzos: habilitaron albergues, repartieron alimentos y ropa,
recolectaron ayuda, distribuyeron agua, organizaron el tránsito.
Profesionistas, trabajadores y estudiantes se ofrecieron para revisar
inmuebles, ayudar a la demolición, prevenir epidemias, vacunar,
preservar cadáveres, prestar atención psicológica a las víctimas...
La tragedia gestó gran solidaridad.

Reflexiona y responde

▪ A veces pensamos que los acontecimientos ocurren en


vano, es necesario reflexionarlos desde una óptica de fe
y valorar la presencia de Dios en todo ello. Descubre:
▪ ¿Por qué muchas personas acudieron al llamado?
¿Quién los envió? ¿Quién los organizó?

▪ ¿Percibes alguna necesidad que te haga sentir enviado


a algo? ¿A dónde?

▪ ¿Qué valores y virtudes estuvieron presentes en grado


extraordinario en la gente que auxilió a otros?

▪ ¿Qué valores y virtudes tienes para poner al servicio de


los demás?

▪ ¿Qué barreras se rompieron para alcanzar la unidad:


clases sociales, edades, sexos=

▪ ¿Qué barreras necesitas romper para ser testigo de


Jesús?

▪ ¿Cómo valoras los acontecimientos desde una visión de


4
Diócesis de Colima

fe? ¿Crees que Dios estuvo presente en esas personas?

▪ Compara esos acontecimientos con nuestros desafíos


actuales. En la política, en la corrupción, en la ola de
violencia que aqueja al país, ¿crees que Dios está
presente en esos acontecimientos?

VI. JUZGAR LA REALIDAD A LA LUZ DE LA PALABRA

La presencia del Espíritu Santo en la historia y en nuestras vidas es


maravillosa. Él actúa de forma discreta en aquellos que se abren a
su acción.

Aquel mismo domingo, por la tarde, estaban reunidos los


discípulos en una casa con las puertas cerradas por miedo a los
judíos. Jesús se presentó en medio de ellos y les dijo: “La paz esté
con ustedes”. Y les mostró las manos y el costado. Los discípulos,
se llevaron de alegría al ver al Señor. Jesús les dijo de nuevo: “La
paz esté con ustedes”. Y añadió: “Como el Padre me ha enviado,
yo también los envío a ustedes”. Sopló sobre ellos y les dijo:
“Reciban el Espíritu Santo”.

Evangelio de Juan 20,19-22

Dejamos un momento para releer o volver a escuchar el pasaje.


Después guardamos un momento de silencio.

Para reflexionar

• ¿Has experimentado la paz profunda que brota de Jesús? ¿En


qué situaciones? o ¿Has experimentado la presencia del
Espíritu? ¿En qué acontecimientos?

• ¿Te abres a la acción del Espíritu? ¿Cómo lo haces? ¿Sueles


cerrarte a ella?

• ¿Te descubres enviado por Jesucristo? ¿A dónde?


• ¿Te descubres fortalecido con la fuerza del Espíritu?

VII. Reflexión

Portadores del Espíritu

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Catequesis de Adultos
La situación de los discípulos encerrados por miedo a los judíos
refleja la actitud de la comunidad temerosa ante un mundo
enemigo, vive la tentación de refugiarse en su propio círculo. Jesús
los envía al mundo para que sean sus testigos.

Jesucristo prometió enviarnos su Espíritu y cumplió su promesa el


día de Pentecostés. Para cada uno de nosotros esa promesa se ha
cumplido el día de nuestro Bautismo y de nuestra Confirmación.
¡Somos portadores del Espíritu!

El Espíritu Santo es la tercera persona de la Santísima Trinidad, que


para muchos es el “gran desconocido”, pero él puede dirigir
nuestra vida según las enseñanzas de Jesucristo.

El Evangelio da al Espíritu Santo el nombre de “Paráclito” o


“Consolador” (cf. Jn 14,25-26). Esto quiere decir asistente,
abogado, defensor, fortalecedor, consolador e iluminador. Su
presencia no puede verse, se reconoce por los frutos que produce
en nosotros (cf. Gál 5,22-26).

VIII. ACTUAR EN NUESTRA REALIDAD A PARTIR DE LA FE

• ¿A qué compromiso te lleva lo reflexionado? Anótalo.

• Realicen una oración final motivada por la reflexión del tema.

• De regreso en casa, lean y mediten los siguientes pasajes:


Juan capítulo 14, versículos del 15 al 17; del mismo capítulo
los versículos 25 al 26 (Jn 14,15-17. 25-26). Juan capítulo 15,
versículos del 26 al 27 (Jn 15,26-27).

Tema tomado de: Camino de Emaús. Itinerario de


Reiniciación Cristiana, de la Arquidiócesis de México,
Editorial PPC.

Ad usum privatum
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