UNIVERSIDAD NACIONAL DE LA PLATA
FACULTAD DE CIENCIAS MEDICAS
DEPARTAMENTO DE POSTGRADO
Módulo I
Método Científico
Metodología Científica aplicada a la Investigación Criminal
Méd. Nora Sotelo
Lic. Javier Pachamé
El método científico en la Investigación Criminal
Breve análisis de conceptos
"La ciencia, como algo existente y completo, es la cosa más objetiva que
puede conocer el hombre. Pero la Ciencia es un hacerse. La ciencia, como fin
que debe ser perseguido, es algo tan subjetivo y condicionado
psicológicamente como cualquier otro aspecto del esfuerzo humano, de modo
que la pregunta ¿cuál es el objetivo y significado de la ciencia? recibe
respuestas muy diferentes en diferentes épocas y diferentes grupos de
personas".
Albert Einstein
"Cómo veo el mundo"
El delito avanza al compás de la evolución de la sociedad y así va adoptando nuevas
modalidades que reflejan los perfeccionamientos operados en ella bajo la influencia de la ciencia y de
la tecnología. En tal sentido podemos decir que el delito se civiliza y justamente las múltiples formas
delictivas se manifiestan en sintonía con los cambios que ocurren en la vida social de los individuos.
No obstante los métodos pretéritos de la criminalidad no han desaparecido y por ello en ocasiones
observamos ciertos procedimientos del quehacer delictivo que remontan a tiempos pasados aunque
en la ejecución de los ilícitos sus autores tratan de correr el menor riesgo posible de ser identificados.
Simultáneamente a una mayor perfección en la labor delictiva, los métodos y las técnicas que se
aplican para combatirla e investigarla también prosperan.
Continuamente aparecen técnicas de investigación que superan a las que ya existen, y así
aceptamos que hasta hace algunos pocos años el “guantelete de parafina” era la manera empleada
para demostrar que una persona había disparado un arma de fuego porque indicaba la presencia de
nitratos en la mano del autor del disparo. Con el tiempo las investigaciones permitieron conocer que
otras sustancias producían la misma reacción química, es por ello que la “prueba de parafina o
dermotest” dejó de entenderse como método determinante para resolver sobre la autoría de un
disparo. El avance tecnológico impulsa a desarrollar pruebas más específicas y sensibles como son
hoy en día la microscopía electrónica y la espectrometría de absorción atómica, técnicas a través de
las cuales es posible reconocer en distintos soportes, la presencia de otros residuos inorgánicos como
2
son el plomo, bario y antimonio provenientes de un proyectil, de la pólvora y del fulminante. Por
ende las limitaciones del engranaje judicial en el campo del conocimiento hacen indispensable el
concurso de la ciencia y de la técnica para dilucidar las muy variadas circunstancias relacionadas con
el delito. En este contexto entendemos a las ciencias forenses como al conjunto de disciplinas que
han ido evolucionando técnica y jurídicamente a lo largo de la historia.
Con el fin de impartir justicia los fiscales, defensores y jueces necesitan conocer la verdad
objetiva de los hechos que investigan. Es allí donde el perito brinda a la Justicia su ayuda intelectual
para entender sobre problemas cuya solución resulta indispensable para la evidenciar la verdad
material, siendo que esta verdad exige comprobar: a) lo que hay en ellos de absolutamente cierto, b)
lo que no alcanza un alto grado de certeza, c) lo que solamente es probable, d) lo que tiene visos de
falsedad. Estas razones configuran el planteamiento de diversas problemáticas que incitan al perito a
buscar respuestas.
La tarea de demostrar la verdad material impulsa la acción de investigar. Para el perito,
investigar no es la mera búsqueda de la verdad. Investigar representa el estudio ordenado, cuidadoso
y razonado que tiene por finalidad encontrar “algo” sobre la base de la observación de hechos o
principios. De esta manera investigar significa rastrear, dar con los indicios, entrar y profundizar en
ellos, razonarlos y explicarlos mediante un conjunto de actividades que se formalizan con el fin de
exponer la realidad de un hecho ocurrido en un espacio y en un tiempo determinado. Justamente la
investigación que realizan los peritos constituye un procedimiento e implica un método de
pensamiento crítico. Qué significan estos conceptos? Significa que la sola recopilación de datos no
constituye una investigación, sólo forma parte de ella. Si durante el proceso de buscar la verdad el
perito no se sirve de un método, no sigue estructuras o pautas básicas, su trabajo es inútil y puede
resultar ineficaz o nulo. Esencialmente la tarea pericial es sistemática porque genera métodos, ofrece
resultados y expone conclusiones. Por consiguiente la investigación pericial tiene razón de ser por sus
procedimientos y por los resultados que obtiene.
Bases de la investigación criminal
Introducción
Una investigación parte de la realidad y surge ante la manifestación de un problema, de una
incertidumbre. En el campo de las ciencias forenses el punto de partida de la investigación es la
3
existencia de un hecho de relevancia jurídica – delito - al cual habrá que definir, analizar y valorar
para poder explicarlo.
Considerando el adjetivo criminal como lo “perteneciente o relativo al crimen”, y entendiendo
en el sentido amplio el término crimen como la agresión dirigida contra valores – morales o sociales –
legalmente definidos, interpretamos que la investigación criminal representa la ejecución de
diligencias encaminadas a esclarecer actos penados por la Ley; de este modo el propósito de la
investigación criminal radica en la relación jurídica de los hechos punibles a los cuales se les debe
aplicar una norma.
La investigación criminal como técnica aparece entonces como contrapartida a la causa
problema, es decir al delito, y por ello exige de un resultado. Investigar la verdad material es una
tarea compleja y tiene sus dificultades. Por un lado la investigación criminal configura un ámbito de
interrelaciones personales e institucionales dentro de la función pública, al menos esto sucede en los
países desarrollados. Por otro lado, teniendo en cuenta que la percepción de lo real no es uniforme,
es posible que exista más de un relato del hecho que se va a investigar. Por estos motivos es
fundamental que cada uno de los intervinientes en el proceso de investigar conozca sus
competencias y comprenda sus responsabilidades y obligaciones. En nuestro ordenamiento jurídico
el órgano encargado de iniciar la investigación criminal es el Ministerio Público Fiscal a través de la
figura del Agente Fiscal, quien generalmente se entera del hecho mediante la comunicación realizada
por la Policía, o bien directamente a través de la denuncia de la víctima o de quien haya tomado
conocimiento del hecho. El Fiscal es quien proporciona los lineamientos para comenzar a investigar,
no sólo imparte las directivas sino que también ejerce el control de todas las actuaciones y a la vez,
plantea las cuestiones a resolver. Por ejemplo, es el Fiscal quien ordena al perito médico “determinar
la gravedad de una lesión, su mecanismo de producción, su tiempo de evolución y curación”, o
dispone que “establezca la existencia de un telón de interposición en el trayecto del proyectil”.
También solicita al perito dactiloscópico que “realice un cotejo papiloscópico entre un rastro papilar
obtenido en el lugar del hecho con un rastro papilar de un sospechoso”, del mismo modo puede
requerir al perito balístico “establecer la aptitud de disparo de un arma de fuego” o al perito
accidentólogo “dictaminar sobre la velocidad, sentido de circulación, forma y lugar de la colisión de
dos vehículos”, entre otros tanto puntos a resolver.
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Durante la primera etapa de investigación, es decir en la etapa penal preparatoria (I.P.P), de
instrucción o sumarial, las diligencias están orientadas a aportar los elementos idóneos que revelen la
verdad y al autor del hecho, y en consecuencia el Fiscal podrá hacer las imputaciones
correspondientes. Esta imputación representa la atribución de la responsabilidad sostenida en
elementos objetivos - indicios y evidencias1 -, y es en la etapa posterior del debate oral donde tanto
la imputación como las evidencias se pondrán a prueba. Por ello el conocimiento objetivo de lo que
pasó resulta ser la mayor garantía para cualquier proceso investigativo. Para llevar a cabo esta tarea
la Justicia se sostiene en distintos conocimientos auxiliares que aportan lo objetivo al hecho que se
investiga. Es aquí donde la ciencia y la tecnología asisten a la investigación criminal sobre la base de
un procedimiento sistemático de trabajo – el método científico - el cual parte de una realidad, busca
indicios, los analiza y formula hipótesis, fundamentando sus razonamientos en datos concretos, los
cuales a su vez pueden ser cotejables y verificables. Razonamos entonces que la ciencia forense es
una ciencia aplicada basada en el estudio del indicio. Para ello la precisión y la claridad con la que se
plantean las cuestiones a dilucidar facilitan la tarea del perito. Precisamente es en este tema donde,
como peritos, enfatizamos sobre la importancia de exponer los puntos a resolver de manera clara y
precisa, siendo necesario para ello entender lo que se pretende preguntar, teniendo el compromiso
de resolverlas respetando las garantías procesales.
“Para comprender una ciencia es
necesario conocer su historia”
Un poco de historia… Auguste Comte (1798 – 1857)
La ciencia, la tecnología y la investigación son actividades de carácter histórico de manera que
evolucionan con los procesos de cambio del hombre y de la sociedad. Hechos como el origen de la
vida o circunstancias relacionadas a la física son algunos ejemplos. Toda ciencia tiene su leyenda y
por ende, la ciencia forense tiene la suya. Los primeros antecedentes de la aplicación de las ciencias y
de la técnica en auxilio a la Justicia datan desde la antigüedad. La mayoría de los historiadores
coinciden en sus orígenes, esto es en Oriente durante la Dinastía Tang en el siglo VII dC, época de
esplendor cultural y científico que contribuyó al avance de la civilización china. Posteriormente la
Dinastía Song organizó el Imperio Chino al dividirlo en provincias, asimismo estableció un sistema
competitivo de exámenes para ingresar a la administración pública desplazando el acceso por rango
militar o influencias familiares. Se remonta a este periodo las primeras referencias relacionadas a los
1
Estos términos serán tratados con más detalle en el Módulo III.
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estudios de nivel superior, y así surge la academia de estudios superiores resultando ser el vínculo
entre el Estado y la sociedad. Durante esta época se difundió la cultura literaria y se utilizó la madera
para hacer planchas de impresión de textos, lo que permitió la transmisión del conocimiento y la
posterior invención de la imprenta móvil hacia el siglo XI. Se le adjudica a los chinos la aplicación de
las impresiones dactilares en el campo de la investigación al usarlas diariamente en sus tratos
comerciales y asuntos legales. Estos acontecimientos permiten considerar a la papiloscopía como la
disciplina precursora de la criminalística. Por ese entonces el sistema de justicia incluyó cambios en el
código penal de la Dinastía al tratar temas relacionados con los deberes de los jueces. Tal es así que
data del año 1206 lo que hoy advertimos como los primeros lineamientos respecto a las tareas en la
investigación criminal al señalar en el Código Penal de la Dinastía Song que “El forense designado por
la prefectura se personará en el lugar del crimen dentro de las cuatro horas siguientes a su denuncia…
Si incumpliera esta obligación, delegara su deber, no encontrara heridas mortales o las determinara
equivocadamente, será declarado culpable de impericia y condenado a dos años de esclavitud”.2 Por
su lado la legislación de Moisés planteaba cuestiones relacionadas a las lesiones, y en el Talmud se
trataba de explicar los problemas referentes a la vida humana, entre ellos, el aborto era uno de ellos.
Por ese entonces aparece el médico Ti Yen Chieh quien ostentó el cargo público de policía fiscal al
investigar los crímenes de aquella época concurriendo al escenario del crimen e indagando sobre las
causales de muerte mediante la lógica y la ciencia. Uno de los primeros libros que habla del empleo
de la medicina y la entomología para resolver casos penales es atribuído a Ci, médico y funcionario de
la dinastía Song que expuso entre otras cuestiones, sobre las asfixias por ahogamiento y
estrangulamiento; además señaló que el médico forense debe ser serio, reflexivo y altamente
responsable, y que debe examinar personalmente cada cadáver o el cuerpo de una persona herida.
Durante su pontificado, el Papa Gregorio IX (1145-1241) dispuso que la opinión del médico era
requisito para diferenciar una herida mortal entre otras lesiones padecidas por una persona. Si bien
existen referencias sobre investigaciones anatómicas realizadas en cadáveres humanos, la primera
autopsia de carácter médico legal se remonta a esta época siendo realizada en la ciudad italiana de
Bologna por Bartolomeo Da Varignana (1260-1321). Durante el siglo XVI Carlos V de Alemania y I de
España – nieto de los Reyes Católicos - promulga la “Constitutio criminalis carolina” o Código
Carolino en el cual establece normas atinentes a la Medicina legal respecto a la obligación de realizar
peritajes en todo hecho de lesiones, aborto, homicidio, envenenamientos y en los delitos cometidos
2
Garrido, A. (2011),“El lector de cadáveres”, España, Ed. Espasa.
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bajo estado de demencia. Tal es así que en uno de sus artículos el Código o Ley Carolina señala que
“Antes de la inhumación de un individuo muerto a consecuencia de un acto de violencia, el cadáver
será examinado detenidamente por los cirujanos para que éstos emitan luego un informe sobre la
causa de muerte”3. Durante este siglo aparecieron más textos sobre la aplicación del conocimiento
médico como respuestas a problemas legales. Así se conocieron los valiosos aportes del francés
Ambrosio Paré y de los italianos Fortunato Fedeli y Paolo Zacchia, reconocidos universalmente como
padres de la Medicina Legal. Paré (1510–1590) estudió los órganos de las víctimas de homicidios y las
lesiones producidas en los delitos, y dedicó gran parte de sus trabajos a consolidar la metodología en
la realización de los informes médico legales. Por su lado Fedeli analizó las lesiones halladas en
personas ahogadas y Paolo Zacchia publicó entre 1621 y 1635 su obra “Cuestiones Médico Legales”
que trataba sobre las heridas producidas por proyectiles de armas de fuego, armas blancas, asfixias,
abortos, y sobre los cambios estructurales observados como consecuencia de las enfermedades
mentales. Ya hacia el siglo XVII se enseñaba Medicina Legal en varias Universidades de Europa. En
cuanto a la tecnología, sus avances sustentaban los requerimientos judiciales y en tal sentido el
microscopio de dos lentes inventado en 1590 por Zacharias Jansen era utilizado en la investigación
criminal casi desde la fecha de su invención, permitiendo examinar objetos con mucha precisión en
comparación con las lupas antiguas. Conjuntamente la fotografía se utilizó para reproducir huellas en
la escena del crimen. Seguidamente las observaciones del anatomista y fisiólogo alemán Dr. Gall
alrededor de 1796 y de Cesare Lombroso en 1876 respecto a la relación entre las características
físicas y tendencias delictivas, introdujeron el análisis de la conducta criminal y el fenómeno del delito
mediante distintas corrientes criminológicas. Por su lado Eugène Vidocq, célebre delincuente francés,
se convirtió en el primer Director de la Seguridad Nacional. A él se le atribuye la creación del primer
registro de expedientes con las investigaciones de los casos y la introducción de los primeros estudios
sobre balística. Fue además el primero que utilizó moldes para levantar huellas en el lugar de los
hechos. Mientras tanto el español Mateu Orfila se convirtió en el padre de la toxicología al publicar
entre los años 1814 y 1817 los libros “Tratado sobre los venenos” y “Elementos de química médica”
explicando cuáles de ellos eran los venenos comúnmente usados por los delincuentes. Unos años
más tarde, en 1888 se implementó en París el Servicio de Identificación Judicial gracias a Alfonso
Bertillón, quien basaba su metodología en el registro de las características óseas métricas de las
personas mayores de 21 años tomando en cuenta diferentes partes del cuerpo; surge de esta manera
3
Gonzalez Delgado, JA (2004), “Responsa Iurisperitorum Digesta, vol. V”, España, Ediciones Universidad de Salamanca.
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el conocido método antropométrico. En 1891 Hans Gross, magistrado y profesor de derecho penal,
publica su obra “Investigaciones criminales” en el que explica el procedimiento para la utilización de
los elementos objetivos para resolver delitos. Un año más tarde Francis Galton publica “Fingerprints”
en el que analiza las particularidades de las huellas dactilares. Por el año 1896 y en esta parte del
mundo, Juan Vucetich logró que la Policía de la Provincia de Buenos Aires dejara de utilizar el método
dactiloscópico inglés de Galton para reducir a cuatro los tipos fundamentales de la dactiloscopia.
Corría el año 1920 y en México el Profesor Benjamín Martínez fundó el Gabinete de Identificación y el
Laboratorio de Criminalística. En 1929 el criminalista francés Edmond Locard enunció el principio de
intercambio4. Por su lado Karl Landsteiner obtuvo un Premio Nobel en 1930 por sus estudios sobre
ciertas características sanguíneas que se heredaban, llegando a identificar los grupos sanguíneos en
la sangre humana. Sus trabajos son considerados como el inicio del método de validación de los
experimentos. Y así fueron pasando los años en los cuales se incorporaron disciplinas y técnicas que
auxilian al proceso de la investigación de los delitos. Ya por estos años cabe destacar al biólogo y
criminalista alemán Mark Benecke nacido en 1970, especialista en Entomología Forense quien señala
los cuatro objetivos fundamentales del estudio de la fauna cadavérica, estos son la determinación del
tiempo de la muerte, de la época del año en que ha ocurrido la muerte, la verificación del lugar de la
muerte, ofreciendo además el apoyo y fiabilidad a otros medios científicos para estimar la data de
muerte. Y en 1985 el genetista británico Alec Jeffreys revolucionó la medicina forense al introducir el
perfil de ADN para uso forense.
El vocabulario de la ciencia aplicado a la investigación criminal
Tanto la evolución del delito como la de la ciencia otorgan a la investigación nuevas
orientaciones y aptitudes. Nadie puede negar la participación de las ciencias en la investigación
criminal sobre todo si consideramos lo débiles que serían los argumentos del investigador judicial si
no contara con el análisis técnico y científico de los indicios. En tal sentido reconocemos un conjunto
de saberes y acciones establecidas para llegar al conocimiento de una verdad relacionada con el
fenómeno del delito. Podemos definir entonces a la criminalística como la disciplina que aplica los
conocimientos, métodos y técnicas de otras especialidades en el estudio del indicio vinculado a un
presunto hecho punible. Siendo el objetivo de la criminalística aportar elementos de prueba que
4
Uno de los principios de la criminalística que será desarrollado en la Clase 2.
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permitan reconstruir el cómo, el dónde, y el cuándo se produjo un delito, como también identificar al
autor, entendemos que el estado actual de la criminalística y su proyección a futuro ponen de
manifiesto la diversidad de sus ramas y alcances. Es ineludible la necesidad de agotar todos los
medios de investigación disponibles para obtener indicios en pos de construir la certeza jurídica del
hecho investigado. Hablamos de “construir” en el sentido de “trabajar metodológicamente”. Y en
este contexto consideramos que lo que define la convicción jurídica es que en ella, los
procedimientos a través de los cuales se lleva a cabo la actividad probatoria están establecidos y
regulados por normas. Por eso decimos que la prueba es el argumento y el instrumento con el que se
procura hacer manifiesta la verdad o falsedad de los hechos
que se investigan. En la actualidad la certeza jurídica se
materializa en la prueba científica, la cual es captada por
determinados procedimientos que son empleados no sólo
para el hallazgo de los indicios sino también para el análisis
y valoración de sus resultados. Este tipo de conocimiento
específico resulta ser la principal herramienta con la que
cuenta la criminalística para responder a los requerimientos judiciales. Y en esta relación, Ciencia y
Justicia deben entenderse.
Nuestra experiencia de años, tanto en el trabajo de campo como en laboratorio, nos ayuda a
pensar que uno de los factores que origina dificultades o errores de juicio sobre los elementos de
prueba es la falta o insuficiencia de conocimientos sobre los procedimientos que ofrece la
Criminalística en el hecho de comprender los aspectos técnicos sobre los que se basan las ciencias
forenses. Por ello resulta inexcusable la preparación, entrenamiento y capacitación técnico –
científica de Fiscales, Policías, Peritos y Jueces, como también debemos reconocer la importancia de
aplicar los adelantos tecnológicos en los laboratorios criminalísticos. Así por ejemplo el uso de la
informática como herramienta en la elaboración de bases de datos, su aplicación en la investigación
de delitos, como también la utilización de recursos técnicos en telecomunicaciones, son elementos
claves en investigaciones complejas como son el terrorismo, el narcotráfico y delincuencia
internacional organizada. Por su lado el empleo de las técnicas infográficas para la reproducción
virtual durante la etapa del debate oral aporta una perspectiva integral que contribuye a la
comprensión de los aspectos técnicos de un peritaje. Como profesionales vemos los avances
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tecnológicos y su uso en la investigación criminal con el fin de aportar mejores explicaciones en los
informes periciales. Depende de nosotros saber aprovecharlos.
El enfoque para abordar los problemas que surgen de la investigación del delito se encuadra en
el contexto del método científico. El método científico es una forma de observar, de pensar y de
resolver problemas conforme un procedimiento objetivo y sistemático. No es otra cosa que la
expresión del modo de trabajo de la mente humana. Representa la manera por la cual todos los
fenómenos son razonados en forma precisa. Por ende deducimos que el método científico es un
procedimiento de trabajo que permite descubrir las circunstancias en que se presentan hechos
concretos; y se caracteriza por ser verificable, de observación objetiva y de razonamiento riguroso.
Dicho de otro modo, el método científico es la aplicación de la lógica a los hechos observados. El
punto de partida del método científico está en descubrir la realidad de los hechos. Nos referimos al
hecho como el modo en que los objetos o entidades se plasman en la realidad, en un momento y en
un lugar determinado. Esto permite formular las cuestiones a investigar, las cuales no pueden
ordenarse de una manera general sino que es necesario delimitarlas y especificarlas en un contexto
determinado a fin de darles el tratamiento adecuado. Lo fundamental en el método científico no es
descubrir realidades, sino determinar cuál ha sido el procedimiento para argumentar que esa
realidad es así. Por este motivo el método científico elimina toda forma que busque manipular la
realidad pretendiendo imponer dudas respecto a su debido control. El método científico nos lleva a
analizar y sistematizar realidades puntuales, obteniendo explicaciones lógicas y coherentes mediante
el proceso investigativo. De esta manera entendemos al método científico como el camino que el
investigador sigue con el fin de comprobar lo penalmente punible, identificar al autor y establecer la
forma de su cometido. Se aplica para contestar en principio, dos preguntas fundamentales: Quién? y
Cómo?... Para resolver estas cuestiones la Criminalística aplica el método científico, el cual consta de
por lo menos, cinco etapas:
1. Planteamiento y delimitación del problema: es la etapa en la que se expone la cuestión a
investigar con el fin de analizarla. Es la existencia del hecho que representa el objeto de la
investigación. Cuando el criminalista encuentra un hecho (fenómeno), lo que hace es observarlo. Por
ejemplo, ante una muerte surge la cuestión de si la misma responde a causales naturales o violentas.
2. Formulación de hipótesis: Representa una presunción, una conjetura cuyo carácter
hipotético radica en que se la presupone sin tener conocimiento previo de su verdad o falsedad, en
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este contexto la hipótesis debe ser puesta a prueba. La hipótesis orienta la investigación y se basa en
los datos disponibles antes del inicio de la investigación, los cuales a su vez pueden ser verdaderos o
falsos. Las hipótesis no son un proceso arbitrario del pensamiento, sino que deben ser lógicamente
consistentes, científicamente argumentadas y además pueden compararse con otros hechos
similares. Por ejemplo, es posible suponer el suicidio como hipótesis al observar orden en el lugar de
los hechos donde el arma de fuego está empuñada con la mano derecha del cadáver, el cual no
presenta lesiones de defensa y tiene un orificio de entrada de proyectil de arma de fuego sobre la
región temporal derecha. Si bien esta hipótesis es posible, debe ser analizada.
3. Recolección de datos y análisis de las hipótesis planteadas: a los fines de avanzar en la
investigación es necesario tener un hilo conductor de la o las hipótesis planteadas. Los datos que se
obtengan mediante la observación y la experiencia aportarán a la valoración de la hipótesis.
Retomando la hipótesis formulada más arriba podemos inferir que la mano que empuña el arma
contiene sustancias químicas procedentes de la deflagración de la pólvora.
4. Experimentación: Mediante el empleo de técnicas se ponen a prueba las hipótesis
planteadas buscando hechos observables. Siguiendo con el ejemplo anterior, procedemos a realizar
un hisopado sobre las manos de la víctima para determinar la presencia de plomo, bario y antimonio.
5. Interpretación y conclusiones: los resultados que se obtienen en la etapa de
experimentación deben ser razonados objetiva y lógicamente; se interpretan con el ulterior fin de
lograr una conclusión determinante. Interpretar los datos quiere decir determinar su significado en el
contexto concreto del caso que se investiga. Decimos entonces que los datos no se interpretan
aisladamente. Esta etapa de la investigación científica permite establecer la comprobación o no de la
hipótesis inicial. En el caso ejemplo, ante el hallazgo de bario, plomo y antimonio en la muestra
analizada podremos concluir que el arma fue disparada por la víctima.
Después de todo lo expuesto nos preguntarnos, cuál es la función de la observación y de la
experimentación en la investigación criminalística? Sin dudar la respuesta será: confirmar o descartar
la hipótesis. Por eso consideramos tan importante que todo investigador debe organizar su trabajo,
incluyendo la metodología para ejecutarlo. En la práctica criminalística el investigador pone en juego
todas sus habilidades.
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La metodología reviste igual importancia que el método siendo que se ocupa del estudio
ordenado de las técnicas de investigación y de prueba. Representa un modo sistematizado de
pensamiento sobre una u otra técnica. Desde este punto de vista definimos a la metodología
criminalística como la descripción, el análisis y la valoración objetiva de los procedimientos que esta
disciplina emplea. Aunque no se obtengan los resultados esperados, la aplicación de una metodología
de trabajo facilita la detección de errores. Si no procediéramos con orden y lógica no podríamos
saber si los resultados obtenidos derivan de la aplicación de la metodología o del azar. De esta
manera se adquiere una actitud científica, la que se caracteriza por ser inquisitiva, objetiva, rigurosa y
crítica. Inquisitiva en cuanto a investigar tenazmente la verdad técnica, es decir, el conocimiento de
los hechos mediante la aplicación de un procedimiento determinado. Esta verdad técnica es una
verdad concreta que posteriormente alcanzará el carácter de legal de acuerdo al convencimiento de
los encargados de impartir Justicia. Asimismo, la actitud científica es objetiva en cuanto observa la
realidad de manera exacta sin permitir que los datos obtenidos sean contaminados por intereses
personales. Es rigurosa porque debe avanzar en el curso de la investigación apoyándose en datos
comprobados, diferenciando un dato cierto de lo que es una probabilidad. Y es crítica porque emplea
todas las pruebas posibles para el control de los datos recogidos y la evaluación de los métodos
utilizados, como así también de los resultados obtenidos. Entendemos entonces que proceder con
actitud científica exige la utilización de una metodología, en nuestro caso la metodología
criminalística.
Unos párrafos más arriba decíamos que la Criminalística debe ser entendida como el conjunto
de conocimientos obtenidos metódicamente en relación a su objeto de estudio. Como toda ciencia la
Criminalística debe ser comprobable. Esta es la diferencia esencial entre el conocimiento científico y
el conocimiento del hombre común. La ciencia no es opinión, sino que se fundamenta en una
metodología que le otorga objetividad. Además, como toda ciencia la Criminalística tiene sus
principios o postulados, a su vez las conclusiones a las que llega deben concordar con los hechos, es
decir deben ser verificables. De esta manera aunque sus conclusiones sean lógicas, si no se ajustan a
los hechos, deben descartarse y buscar otros resultados. En este contexto la Criminalística adquiere
el carácter de ser objetiva porque el conocimiento o resultado obtenido puede ser verificado,
contrastado y reproducido para confirmar su verdad.
Ahora bien…desde el inicio de la clase estamos hablando de hechos, y qué es el hecho
para la criminalística? Es un fragmento de la realidad, el cual puede ser captado con diferentes
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recursos más allá de que pueda ser percibido por los órganos de los sentidos. El hecho es el
fundamento de la hipótesis. A partir de él se construye su evidencia y se buscan explicaciones, las que
a su vez deben ser cotejadas para ratificar la veracidad o falsedad de la hipótesis. Confrontar la
hipótesis con los hechos es la razón principal de una ciencia. Por ello en ciencia, la verdad y la
falsedad se aplican a las afirmaciones o enunciados, y no a los términos. Si lo afirmado en la hipótesis
no es verificable en los hechos, no podemos llamarla evidencia científica. Un enunciado verificado
será aquel cuya verdad ha sido probada. Por otro lado si queremos decir que se ha establecido su
falsedad diremos que el enunciado ha sido objetado. Decimos entonces que la Criminalística es
ciencia porque transita por dos instancias: la demostración y la verificación. Y en consecuencia le
otorgamos al hecho las siguientes características:
• Existe más allá de que el investigador lo haya descubierto.
• Es el fundamento de la hipótesis científica. Es concreto, cierto, real, ante ello no
existe la mínima duda. El problema radica en saber si lo que se ve en el hecho es todo
lo que éste es en sí mismo.
• No cambia, lo que cambia es la manera de percibirlo.
Para ir finalizando podemos decir que la Criminalística basa su procedimiento en el método
científico aplicando su propia técnica de trabajo, la metodología criminalística -, la cual se caracteriza
por ser:
1. Fáctica: Porque la fuente de información la representan los hechos. La verdad está
contenida en esos hechos observables, reales, existenciales.
2. Objetiva: Porque obtiene conocimiento sobre un hecho, del cual se valoran
características y relaciones con otros hechos.
3. Racional, trasciende los hechos: Tiene la capacidad de ir más allá de los hechos,
plantea hechos posibles, aspectos y circunstancias. Utiliza la razón, es decir, la lógica
como instrumento para llegar a los resultados; no trabaja con sensaciones.
4. Metódica: Sigue reglas de procedimiento, es el rasgo esencial de la cognición
científica. Representa una manera de pensar y de proceder.
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5. Comprobable: Porque es reproducible en la práctica.
6. Verificable: Puede vincularse lógicamente con el saber de su ciencia. De esta manera
un conocimiento es verdadero cuando además de comprobarse en la práctica puede
vincularse racionalmente con el saber de la ciencia.
7. Falible: esto quiere decir que reconoce la posibilidad de equivocación; el investigador
debe ser consciente de sus propias limitaciones, y es aquí donde reside su capacidad
para auto-corregirse y superarse.
En síntesis, el método hace referencia al camino para alcanzar un fin. De la misma manera
decimos que la técnica debe ser entendida como los medios de las cuales nos valemos para recorrer
ese camino. De igual modo que no se utiliza el mismo vehículo para circular por una montaña que
para una transitar por una autopista, tampoco un médico asistencial y un médico legista adoptan las
mismas técnicas cuando hacen sus exámenes. La correcta elección del camino - del método -, y la
correcta utilización del vehículo – de la técnica -, son condiciones fundamentales para llegar a la
meta fijada. De esta manera razonamos que el método es general y las técnicas son particulares. El
resultado de las técnicas empleadas permite acceder a un determinado conocimiento que no es
percibido por un testigo. Aplicando estos conceptos a la investigación de los delitos entenderemos la
importancia del sustento científico para fundamentar las convicciones de los resultados. Pero esto no
es todo, en el proceso de investigar el delito no debemos dejar de atender el valor que tiene la figura
del investigador, se trate del investigador judicial como es el Agente Fiscal, o del técnico científico
como es el perito. Acorde nuestro razonamiento creemos que quien intervenga en todo proceso de
investigación de un hecho punible debe tener determinadas cualidades, entre ellas consideramos
indispensable contar con: ética, vocación, objetividad, disciplina, discreción, capacidad de
abstracción, de observación y de discernimiento; cultura general, perseverancia, habilidades para la
comunicación y el trabajo en equipo, resistencia a la frustración, y cierta picardía, sutileza o apertura
mental para advertir las razones que generan y son generadas las conductas ilícitas.
Hacia el mejoramiento de la eficacia de la investigación criminal: Nuestro pensamiento.
La Criminalística no es otra cosa que la ciencia y la técnica al servicio de la Justicia. La ciencia y
la técnica transforman cotidianamente y de forma poderosa las condiciones de la existencia del ser
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humano. Es por ello que la Justicia no puede permanecer ajena al progreso científico y tecnológico.
La triste historia de los errores judiciales que tanto desacredita a la Justicia de nuestros tiempos se
vincula casi siempre a las mismas causas: al mal uso o a la ausencia de la ciencia y de la técnica como
auxiliares de la resolución de casos penalmente punibles, a la carencia de una actitud científica, y a la
insuficiente o falta de una auténtica preparación especializada de todos los que intervienen en las
labores investigativas, incluyendo los peritos.
En nuestra opinión la importancia que se le da a las pruebas científicas no está siendo
acompañada de un proceso paralelo de cuidados y controles en relación a ellas. Sólo por el hecho de
presentarse como científicas, la validez y valor probatorio de este tipo de pruebas muchas veces se
asumen como dogmas de fe. Y así notamos que a veces se acepta como válido un conocimiento sin
previo control de sus postulados. La validez de una prueba científica no es algo que se tenga que dar
por descontado, sino que depende de la validez del método utilizado, del que se haya utilizado la
tecnología apropiada y de que se hayan seguido controles de calidad. Los controles de calidad tienen
como fin dejar a las opiniones fuera del ámbito de las decisiones judiciales. Todo esto apunta a la
necesidad creciente de formación y capacitación continua, no sólo en lo que atañe a los técnicos y
científicos sino también a los usuarios de la información forense: policías, fiscales y jueces necesitan
saber cómo utilizar correctamente las disciplinas forenses e interpretar debidamente sus resultados.
Del mismo modo creemos que resulta fundamental saber plantear las preguntas adecuadas, para ello
el Fiscal debe tener claro qué es lo que quiere saber.
La eficacia de la investigación criminal no sólo se consigue mediante la utilización de los
recursos técnicos, también se obtiene acortando los tiempos de respuesta en todas las etapas que
requiere la investigación. Ello implica el perfeccionamiento de los procedimientos judiciales y la
adecuada gestión de los distintos centros forenses para el ofrecimiento de una respuesta acorde a los
requerimientos de investigación. Sólo podremos tener éxito si asumimos el desafío e introducimos
los cambios donde sea necesario. Un comportamiento carente de reflexión constructiva no permite
el avance hacia el mejoramiento del sistema de Justicia. En tal sentido y asumiendo la parte que nos
toca creemos que en materia de investigación criminal, nuestro país todavía no tiene claro qué
quiere, y por ende actúa tímidamente frente a las contiendas con las cuales se enfrenta día a día, más
allá de las innovadoras decisiones que cada tanto se anuncian respecto a la organización del sistema.
Así por ejemplo se han creado laboratorios forenses y se han destinado recursos materiales sin
primero contar con el personal especializado para tales fines. Mientras tanto los equipos que en la
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actualidad están en funcionamiento no tienen las actualizaciones y el mantenimiento conforme las
exigencias de la técnica forense. Esta realidad nos hace pensar que los desafíos actuales están en las
personas que trabajamos en esto y no en la tecnología. Hoy tenemos a mano los conocimientos
científicos y los adelantos tecnológicos que en el pasado no existían. Y sin embargo los resultados
obtenidos – más allá de satisfacciones personales – no logran cumplir con las expectativas que la
Justicia y la sociedad tienen de nuestro trabajo. Con esto queremos decir que si pretendemos tener
resultados más eficientes debemos ser capaces de reconocer nuestras limitaciones y dejar de
plantear soluciones sobre la base de protocolos elaborados desde la teoría, y que llevados a la
práctica la mayoría de las veces no es posible cumplirlos. La investigación criminal en nuestro país
tiene un enorme potencial, ello acarrea enfrentar los retos que se nos presentan cotidianamente.
Más allá de las dificultades creemos que es posible conseguir mejores resultados siempre y cuando
reconozcamos vocación por este trabajo, manteniendo una actitud abierta y una visión realista que
permita construir estrategias para limitar el estancamiento donde nos encontramos y donde las
inercias solo favorecen a los delincuentes y alejan a las instituciones de su verdadero objetivo.
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