LOS 24 CUADROS DE FRIDA KAHLO MÁS FAMOSOS E IMPORTANTES DE
SU OBRA Y DÓNDE ENCONTRARLOS
La pintora mexicana más importante de la historia es una de esas artistas a las
que siempre es adecuado rendir tributo. Nosotros hemos seleccionado 23 de sus
obras más relevantes.
Hablar de los pintores más importantes de la historia, así como de los artistas
imprescindibles en la historia, es hablar, irremediablemente, de artistas de la talla
de Frida Kahlo.
Muchas de sus obras, que forman parte de los cuadros más famosos de la
historia, están igual de valoradas que los cuadros más importantes de Picasso o
que los cuadros más importantes de Van Gogh. Y no es de extrañar.
Frida Kahlo (1907 - 1954) no es solo una de las artistas más importantes
de México, lo es de toda la historia del arte moderno (no confundir con arte
contemporáneo). Su aportación a la corriente del surrealismo o el realismo mágico
fueron extremadamente relevantes y todavía hoy sirven de referente para decenas
de creadores y creadoras de todo el mundo.
La vida e historia de Frida Kahlo
Su nombre completo era el de Magdalena Carmen Frida Kahlo y nació el 6 de
julio de 1907 en Coyoacán, un distrito de Ciudad de México. Frida era hija
del fotógrafo Guillermo Kahlo, inmigrante alemán, y la mexicana Matilde
Calderón. Su vida siempre estuvo marcada por la enfermedad cuando en 1913
enfermó de poliomielitis, lo que le dejó la pierna derecha mucho más delgada que
la izquierda. Eso la alejó del resto de la sociedad, debido a sus problemas de
movilidad, y le provocó una infinita soledad que después trasladaría a muchas de
sus obras.
Sin embargo, un evento posterior sucedido en 1925 marcó la vida y obra de la
pintora: el autobús de línea en el que viajaba fue arrollado por un tranvía y Frida
sufrió resultó muy afectada. Tenía tan solo 18 años y su columna vertebral se
fracturó en tres partes, se rompió la clavícula, las costillas, el hueso pélvico la
pierna derecha y los pies. Durante toda su vida tuvo que hacer frente a más de 30
operaciones quirúrgicas y tuvo que utilizar corsés de yeso y de distintos
materiales. Este evento marcó un antes y un después, ya que Frida comenzó a
pintar tras este accidente, con tan solo 23 años, y su enfermedad se convirtió en
una constante en sus obras (muchas de ellas en nuestra selección).
En 1929 contrajo matrimonio con el pintor y muralista Diego Rivera. Ella tenía
veintiún años y él, cuarenta y seis, una diferencia generacional que afectó a su
tortuosa relación. Tres años después sufrió su primer aborto, que afectó mucho a
su estado de ánimo. Este hecho trajo consigo dos de las obras más famosas de
Frida Kahlo: Henry Ford Hospital y Frida y el aborto. En la noche del 13 de julio de
1954, Frida Kahlo falleció en la misma ciudad donde nació, a los 47 años y a
causa de una trombosis pulmonar. Sus últimas palabras reflejan el sufrimiento que
vivió a lo largo de toda su vida: «Espero alegre la salida y espero no volver
jamás».
Cuántas obras hizo Frida Kahlo
Aunque aquí os mostramos 24 de los cuadros más famosos de Frida Kahlo, la
artista, que es una de las mujeres artistas más importantes de la historia, fue
autora de 150 obras, la gran mayoría de ellas autorretratos o episodios
traumáticos de su vida. A la enfermedad y esas largas etapas en una cama, le
acompañó además el sufrimiento de su relación con su marido, el artista Diego
Rivera, con el que, como ya comentábamos, tuvo una atormentada relación llena
de infidelidades por ambas partes, y del que se divorció y volvió a casarse.
Además, en muchas de las obras puede verse la angustia de la autora por los tres
abortos que sufrió a lo largo de su vida debido a las secuelas físicas que no le
permitían ser madre.
De hecho, sus cuadros son tan interesantes en lo que a arte se refiere, que
algunos forman parte de los cuadros más caros de la historia.
La lista de las obras más famosas de Frida Kahlo
Estas obras seleccionadas son un pequeño recorrido por la increíble vida de esta
autora. De hecho, el último cuadro que podrás ver aquí es también el último que
pintó Frida Kahlo. En el óleo, con dibujos de sandías en tonos muy vivos, se
puede leer su último mensaje: VIVA LA VIDA.
AUTORRETRATO CON TRAJE DE TERCIOPELO (1926)
Este es el primer autorretrato de Frida Kahlo. Lo pintó tras el accidente que sufrió
en 1925 y se lo regaló a Alejandro Gómez Arias, su compañero de clase y novio,
como prueba de amor para recuperar su afecto. Frida fue arrollada por su autobús
de línea con tan solo 18 años y a lo largo de su vida tuvo que sufrir sus secuelas.
Es un óleo sobre lienzo y se localiza en el Museo Frida Kahlo de Ciudad de
México.
AUTORRETRATO CON COLLAR DE ESPINAS (1940)
Uno de los cuadros más famosos de Frida, pintado en 1940, tras su divorcio (que
solo duraría unos meses) con Diego Rivera. En él aparece con un collar similar a
la corona de espinas de Cristo, representando en sufrimiento, y con tres animales,
un mono, un colibrí y un gato, que simbolizan el amor no correspondido, la suerte
en el amor y la mala suerte.
Óleo sobre lienzo. Harry Ransom Humanities Research Center Art Collection de la
Universidad de Texas.
AUTORRETRATO EN LA FRONTERA ENTRE MÉXICO Y LOS ESTADOS
UNIDOS (1932)
Frida pintó esta obra durante los años que vivió junto a Diego Rivera en Estados
Unidos. En ella aparece en la frontera entre dos países y dos formas de vida
totalmente distinta. Tradición y futuro a partes iguales. A la izquierda, México,
representado con la naturaleza y las culturas indígenas; y a la izquierda, Estados
Unidos, con industrias, rascacielos e inventos modernos.
Óleo sobre metal. Colección Manuel Reynoso, Nueva York.
DIEGO EN MI PENSAMIENTO (1943)
En esta obra, Frida aparece con el huipil o resplandor, una prenda del traje
tehuana que cubre la cabeza, y con un tocado de flores que se ramifica. Sobre sus
cejas, un retrato de Diego Rivera, del que acababa de divorciarse cuando
comenzó esta pintura que tardó tres años en terminar. Una vez más la tradición y
las costumbres de su país se cuelan en una de las obras más famosas de Frida
Kahlo.
Óleo sobre tela. Colección Particular de Jaques y Natasha Gelman, México.
EL ABRAZO DE AMOR DEL UNIVERSO (1949)
Este cuadro representa dos aspectos importantes de la vida de Frida: su relación
fallida con la maternidad y la dependencia con Diego Rivera. Además también se
mezcla, como en muchas de sus obras, con la cultura y la cosmogonía del México
antiguo. Los colores, la naturaleza autóctona de México y las tradiciones vuelven a
aparecer en esta magnífica obra de Frida.
Óleo en tela montada sobre masonita. Colección privada Jacques y Natasha
Gelman, México.
DIEGO Y YO (1949)
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Es una obra que muestra a la artista Frida Kahlo llorando, mientras en su frente
aparece el retrato de su esposo a través de sus tupidas cejas tan características.
Es una obra que se estima que tiene un valor de más 30 millones de dólares. En
muchas ocasiones, Frida retrata a su marido como pieza protagonista del cuadro,
junto a su autorretrato.
Óleo sobre lienzo. Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires.
EL CIERVO HERIDO (1946)
Frida tuvo un ciervo llamado “granizo” y le sirvió como inspiración para retratarse
como uno. Un animal inocente e indefenso que, como ella, está herido, pero a
pesar de todo se le sigue viendo fuerte. Una obra que se aleja por un momento de
su estado pesimista para mostrarse fuerte ante las adversidades.
Óleo sobre fibra dura. Colección de Carolyn Farb, Houston.
EXVOTO (RETABLO) (1940)
A lo largo de su vida, Frida coleccionó exvotos y retablos y llegó a tener más de
400. Por supuesto también los pintó y este fue el primero: lo dedicó a la virgen de
los Dolores por salvarla del accidente que casi le cuesta la vida. Y es que los
temas relacionados con la religión están presentes en muchos de los cuadros más
famosos de Frida Kahlo.
Óleo sobre metal. Colección privada.
FRIDA Y DIEGO RIVERA (1931)
"Aquí nos veis, a mí, Frida Kahlo, junto con mi amado esposo Diego Rivera, pinté
estos retratos en la bella ciudad de San Francisco, California, para nuestro amigo
Mr. Albert Bender, y fue en el mes de abril del año 1931”. Lo cuenta la propia Frida
en el rótulo del cuadro. Van cogidos de la mano y se trata de uno de los pocos
momentos en el que el matrimonio es feliz.
Óleo sobre lienzo. Museo de Arte Moderno de San Francisco, EEUU
AUTORRETRATO CON MONO (1938)
DIETE
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Es una obra que pertenece al neoimpresionismo. La artista, como en muchos
otros cuadros, se representa a sí misma con un fondo de hojas verdes y varios
monos a su alrededor. Como no podía tener hijos, la artista cuidó durante bastante
tiempo de muchos monos.
Óleo sobre masonita. Museo Albright-Knox de Buffalo.
FRIDA Y LA CESÁREA (1931)
Otro de los cuadros que habla de la obsesión de Frida por ser madre. En este
caso podría explorar la posibilidad de dar a luz por cesárea, como algunos
médicos le habían sugerido en algún momento. No fue posible. El caso es que la
pintora sufrió a lo largo de su vida tres abortos.
Óleo sobe tela. Inconcluso. Colección de Dolores Olmedo Ciudad de México.
HENRY FORD HOSPITAL O LA CAMA VOLANDO (1932)
Uno de sus cuadros más literales y crudos. En 1932 queda embarazada en ciudad
de Detroit y sigue adelante con el embarazo. Pocas semanas después tiene un
dramático aborto natural en el hospital que le da título a la obra. El aborto (ella
tuvo tres a lo largo de su vida), los embarazos van unidos al sufrimiento en
muchas de sus obras.
Óleo sobre metal. Museo Dolores Olmedo, México D.F. (México)
LA COLUMNA ROTA (1944)
Todo un símbolo del dolor. La obra fue pintada tras ser operada quirúrgicamente
de la columna por un accidente que sufrió a los 18 años: el autobús en el que
viajaba fue arrollado por un tranvía y Frida sufrió numerosas secuelas. Su columna
vertebral se fracturó en tres partes, se rompió la clavícula, las costillas, el hueso
pélvico la pierna derecha y los pies. En el rostro de la pintora pueden verse las
lágrimas de dolor.
Óleo en tela montada sobre aglomerado. Colección de Dolores Olmedo Patiño,
Ciudad de México.
PERRO ITZCUINTLI CONMIGO (1938)
DI
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De nuevo, la artista mexicana realiza un autorretrato. En esta ocasión es una obra
donde se ve a Frida en una silla posando junto a su perro. Lleva un vestido negro
con encaje en blanco. Su expresión es de soledad e inquietud. De entre las obras
más famosas de Frida Kahlo, es una de las más sencillas en comparación con
otras. Ambos están enmarcados por un fondo de un verde profundo y exuberante,
que sugiere la vegetación de la conocida Casa Azul, donde vivió Kahlo, en
Coyoacán, México.
Óleo sobre lienzo. Es de una colección particular de Dallas (Texas).
LAS DOS FRIDAS (1931)
Todo un icono dentro de los cuadros más famosos de Frida Kahlo. En ella habla
de la dualidad, representándose como una mujer con ropa tradicional mexicana y,
al lado, ropa del tipo europeo. Las dos mujeres tienen, sin embargo, expuestos
sus corazones unidos por arterias, venas y sangre. Una imagen donde la artista
muestra su amor por los dos continentes.
Óleo sobre lienzo. Museo de Arte Moderno en la Ciudad de México.
MI FAMILIA (1949)
El árbol genealógico de la pintora, con la rama de sangre purépecha de su madre
y la húngara de su padre. Pintó a sus antepasados con toda la riqueza y la
variedad de sus orígenes. También pintó un feto, como el hijo que nunca pudo
tener. Algunos de los rostros no tienen ojos, ni bocas, ni nariz.
Óleo sobre lienzo en masonita. (Inconcluso). Museo Frida Kahlo Coyoacán,
México.
EL MARCO (1938)
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Fue uno de los primeros cuadros de Frida Kahlo y lo pintó en 1938. Es un
autorretrato de la pintura que compró el Museo del Louvre en 1939. Nunca habían
comprado obras de la artista mexicana museos internacionales y es un privilegio
poder ir a verlo a París. Puede considerarse una de las pinturas más famosas de
Frida Kahlo, junto con La columna rota, Las dos Fridas y El venado herido.
Óleo sobre vidrio. Museo Nacional de Arte Moderno de París.
SIN ESPERANZA (1945)
Uno de los cuadros más famosos de la pintora, pero también de los más
perturbadores. Lo pintó cuando, como en la obra, se alimentaba a través de un
embudo ya que se negaba a comer. En ella representa a la muerte a través de la
putrefacción de los alimentos y lo culmina con una calavera, propia del folclore
mexicano (tan conocida en la fiesta de los muertos que se celebra en el mes de
noviembre).
Óleo Lienzo. Museo Dolores Olmedo Patiño, Ciudad de México.
LA DAMA DE BLANCO (1929)
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En 2019, esta obra de Frida Kahlo se vendió en una subasta de Nueva York por
nada más y nada menos que 5,8 millones de dólares. Es uno de los precios más
altos conseguidos por la artista mexicana en una subasta. No está claro de quién
es el retrato de esta señora vestida de blanco, ya que se puede ver que no es un
autorretrato. La dulzura de sus facciones y su vestuario nos habla de la pureza de
la mujer.
Pintura al óleo. Museo Frida Kahlo, Ciudad de México.
AUTORRETRATO CON EL PELO CORTADO (1940)
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Interesante (y emocionante) esta obra singular de la artista. En 1939, Frida se
divorcia de su marido Diego Rivera (a causa siempre de infidelidades) y decide
cortarse el pelo y retratarse con un traje de hombre para representar su nueva
vida en solitario. En la parte superior de la obra puede verse la partitura y la letra
de una canción popular mexicana: "Mira, que si te quise fue por el pelo. Ahora que
estás pelona, ya no te quiero".
mig
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AUTORRETRATO CON TRENZA (1941)
Cuando se divorció de Diego Rivera en 1939, Frida decidió cortarse el pelo. En
diciembre de 1940 volvió a casarse con él y para expresar el vínculo recuperado
decidió retratarse con una gran melena recogida que parece enlazarse hasta el
infinito. Kahlo se sitúa en el centro del cuadro, dominando toda la atención, ya que
no existen más elementos en él. La trenza, que se convierte en un elemento
central de la pintura, es además un símbolo de su herencia mexicana y su
identidad femenina.
JA
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DIEGO Y YO (1944)
Frida Kahlo pintó este retrato doble en el que aparece ella y Diego Rivera con
ocasión del 58 cumpleaños del pintor. En la obra, representa la dualidad, hombre y
mujer, sol y luna y la caracola y la concha que aparecen en la parte inferior (y que
adornan el marco) son un símbolo de su vínculo amoroso.
VIVA LA VIDA (1954)
D.
R.
"Viva la vida / Frida Kahlo / Coyoacán 1954 México" es la inscripción en este
cuadro. Fue el último cuadro de Frida, que podría haber elegido las sandías, ya
que esa fruta, a pesar de ser colorida y optimista, está muy relacionada con el Día
de los Muertos. Una vez más, los colores de México para este precioso bodegón
lleno de alegría y optimismo (o no...).
Óleo sobre masonita. Museo Frida Kahlo, Ciudad de México.