DEFENSA CIVIL
LAS ETAPAS DEL SIMULACRO
El Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) es un organismo público dependiente
del Ministerio de Defensa del Perú cuya labor es procurar una óptima respuesta de la sociedad
en caso de desastres naturales, supervisando la atención de las personas afectadas por los
mismos, coordinar con las entidades responsables las acciones requeridas para atender la
emergencia, rehabilitar las áreas afectadas, y coordinar con los gobiernos regionales y locales la
evaluación de daños y las necesidades en caso de desastre.23
Su origen se encuentra en el Sistema Nacional de Defensa Civil (Sinadeci) creado mediante
Decreto Ley N.º 19338 el 29 de marzo de 1972 por el Gobierno Revolucionario de la Fuerza
Armada como consecuencia del terremoto de Áncash de 1970.
LA DEFENSA CIVIL: se define como un conjunto de medidas permanentes, destinadas a
prevenir, reducir, atender y reparar los daños a personas y bienes que pudieran causar o causen
los desastres o calamidades.
LAS ETAPAS DEL SIMULACRO
el propósito ha sido identificar problemas, fallas y deficiencias del
sistema.1 Sin embargo, la finalidad inicial pudiera ser la propia eventualidad,
es decir, detectar algunas de las fallas que se busquen. Insistir en
procedimientos negativos produce resultados negativos. Por el contrario, un
ejercicio diseñado y efectuado bajo circunstancias positivas, producirá
resultados positivos. Para asegurar que el ejercicio rinda buenos resultados,
deben fijarse metas y objetivos específicos, en un marco positivo. Planteado
en términos positivos la meta fundamental para representar una catástrofe es
la enseñanza, y sus objetivos son:
· promover la confianza
· desarrollar las capacidades
· coordinar actividades
· coordinar participantes
Otro aspecto importante para que un simulacro tenga buenos resultados es
seleccionar a un coordinador o jefe de comité. Sin embargo, nunca tome esta
decisión basándose en el título o actividad de una persona. Las supervisoras
de enfermería, los médicos o los administradores asistentes aunque estén
calificados para las posiciones que desempeñan, no necesariamente
constituyen los mejores coordinadores de los simulacros; en vez de ellos debe
colocarse en la posición de control a personas con experiencia o preparación
en el manejo de ejercicios. Si no se cuenta con ellas, habrá que escoger un
grupo pequeño (2 a 4 personas) para que realice la planificación. Es necesario
seleccionar a personas lo suficientemente ambiciosas que tengan arrojo y
valor y que sean lo más diligentes posible para que trabajen todo lo necesario
hacia la consecución de una meta satisfactoria
Una vez seleccionados los coordinadores, no permita que surja la actitud del
"hermano mayor o el padre". La presión y la interferencia solamente servirán
para frenar la creatividad y el desempeño de la labor. Es importante permitir al
grupo llegar a su conclusión, aunque este enfoque no significa no prestar
auxilio y orientación, las cuales se daran sólo si se les solicita. La
programación de reuniones regulares complementarias o de evolución es un
buen método para asegurar que se lleva un ritmo apropiado en el desarrollo de
estas tareas sin interferencia alguna.
Etapas de los simulacros
Un simulacro de desastre o ejercicio, a semejanza de cualquier proceso
planeado, tiene fases características que incluyen: planificación y
coordinación antes del hecho, práctica del simulacro y valoración de metas y
objetivos.
Planificación
Los simulacros de desastres, al igual que de cualquier programa organizativo,
deben diseñarse para complementar metas, finalidades, misiones, objetivos y
estrategias de la organización.2 Al planificar un ejercicio con grupos
innumerables de personas, habrá qué seguir los cuatro pasos básicos de la
planificación:
1. Establecer la meta del ejercicio.
2. Determinar las necesidades actuales de la situación.
3. Precisar los factores que facilitan y los que entorpecen la consecución de la
meta.
4. Crear un plan para alcanzar dicha meta.
La meta (aspecto básico cuya consecución es la razón del ejercicio o
simulacro) en primer lugar debe definirse claramente para después seguir con
sus objetivos o para alcanzarla. Los factores que facilitan o entorpecen la
consecución de los objetivos deben comentarse y elegir las mejores
alternativas. En este punto es posible escoger un plan de acción (Figura 12-1).
El formato anterior puede generar un plan de acción funcional y educativo que
culmine en los buenos resultados del simulacro. Para alcanzar este fin es de
suma importancia conocer la meta del simulacro.
Mas aún, el establecimiento de metas requiere de la valoración de las
necesidades organizativas. Por ejemplo, si la organización se encargará de la
selección de los pacientes en el campo de los hechos, entonces la necesidad
será familiarizar al personal con los marbetes de selección y la metodología de
esta situación o determinar la capacidad del personal o la institución respecto
al número de pacientes y víctimas que puede recibir. Sin embargo, la
valoración no debe basarse únicamente en la demostración de capacidades y
habilidades. Suponga, por ejemplo, que se ha llevado al cabo la capacitación
de las técnicas de selección en el escenario del desastre, la meta del simulacro
es examinar la efectividad del adiestramiento y reforzar las lecciones
aprendidas y no juzgar qué tan bien desempeña el personal la selección. La
meta anterior puede lograrse al diseñar una situación en la cual muchos
pacientes sean sometidos rápidamente a selección. A través de la situación se
procesan a las personas o pequeños grupos del personal. La evaluación final
se basa en qué tan bien aprendió el personal el programa de selección y no en
cómo la realizaron los miembros del personal.