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El Origen y Propósito del Mal según la Biblia

La lección explora el origen y la naturaleza del mal desde una perspectiva bíblica, destacando la rebelión de Lucifer y la transgresión de Adán y Eva. Se plantean preguntas sobre la permisividad de Dios ante el mal y se enfatiza la importancia de confiar en Su bondad y promesas, a pesar de las dificultades. Finalmente, se afirma que el mal no proviene de Dios, quien desea erradicarlo y ha ofrecido la esperanza de una gloria eterna a quienes confían en Él.

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El Origen y Propósito del Mal según la Biblia

La lección explora el origen y la naturaleza del mal desde una perspectiva bíblica, destacando la rebelión de Lucifer y la transgresión de Adán y Eva. Se plantean preguntas sobre la permisividad de Dios ante el mal y se enfatiza la importancia de confiar en Su bondad y promesas, a pesar de las dificultades. Finalmente, se afirma que el mal no proviene de Dios, quien desea erradicarlo y ha ofrecido la esperanza de una gloria eterna a quienes confían en Él.

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Lección 7 para el 15 de febrero de 2025

Gracias a la Biblia, conocemos mucho acerca del origen


del mal, su desarrollo en esta Tierra, y su final.
Lucifer, un ángel perfecto, se rebela contra el perfecto
gobierno de Dios. Consigue el dominio de la Tierra gracias
a la transgresión de Adán y Eva. Tras muchos siglos de
dominio, sabemos que el mal desaparecerá por fin. Pero
una cosa es saber todo esto, y otra enfrentarnos cada día
cara a cara con el mal y sus terribles efectos.
¿Por qué permitió Dios el mal? ¿Por qué sigue
permitiéndolo hoy tras la victoria de Jesucristo en la cruz?
¿Hasta cuándo seguiremos conviviendo con el mal?
Muchas preguntas pueden bullir en nuestra cabeza cuando enfrentamos los resultados del mal.
¿Es correcto interrogar a Dios sobre este tema? Los profetas lo hicieron, ¡y recibieron respuestas
sorprendentes e inesperadas!
JEREMÍAS HABACUC
PREGUNTA: “Justo eres tú, oh Jehová,
PREGUNTA: “¿Hasta cuándo, oh
para que yo dispute contigo; sin
Jehová, clamaré, y no oirás; y
embargo, alegaré mi causa ante ti.
daré voces a ti a causa de la
¿Por qué es prosperado el camino de
violencia, y no salvarás?” (Hab.
los impíos, y tienen bien todos los que
1:2)
se portan deslealmente?” (Jer. 12:1)

RESPUESTA: “Aunque la visión


RESPUESTA: “Si corriste con los de a
tardará aún por un tiempo, mas
pie, y te cansaron, ¿cómo contenderás
se apresura hacia el fin, y no
con los caballos? Y si en la tierra de
mentirá; aunque tardare,
paz no estabas seguro, ¿cómo harás
espéralo, porque sin duda
en la espesura del Jordán?” (Jer. 12:5)
vendrá, no tardará” (Hab. 2:3)
DAVID MÁRTIRES

PREGUNTA: “Y clamaban a gran


PREGUNTA: “Señor, ¿hasta voz, diciendo: ¿Hasta cuándo,
cuándo verás esto? Rescata mi Señor, santo y verdadero, no juzgas
alma de sus destrucciones, mi y vengas nuestra sangre en los que
vida de los leones” (Sal. 35:17) moran en la tierra?”(Ap. 6:10)

RESPUESTA: “Y se les dieron


RESPUESTA: “Canten y vestiduras blancas, y se les dijo que
alégrense los que están a favor descansasen todavía un poco de
de mi justa causa, y digan tiempo, hasta que se completara el
siempre: Sea exaltado Jehová, número de sus consiervos y sus
que ama la paz de su siervo” hermanos, que también habían de
(Sal. 35:27) ser muertos como ellos” (Ap. 6:11)
¿Por qué les va bien a los que hacen mal? ¿Por qué sufrimos los que queremos
seguir a Dios? ¿Dónde está Dios cuando estoy sufriendo?
Jesús mismo se sintió desamparado cuando el pecado cayó sobre Él (Mt. 27:46).
El mal no es algo trivial: duele, y muchas veces no tenemos respuestas. Pero
piensa que Dios desea más aún que nosotros erradicarlo del Universo.
JOB
PREGUNTA: “Pocos son los días, y
muchos los problemas, que vive el
hombre nacido de mujer” (Job 14:1 NVI)
“¿Por qué viven los impíos, y se
envejecen, y aun crecen en riquezas?”
(Job 21:7)

RESPUESTA: “¿Quién es ése que


oscurece el consejo con palabras sin
sabiduría? […] ¿Dónde estabas tú
cuando yo fundaba la tierra? Házmelo
saber, si tienes inteligencia” (Job 38:2, 4)

¿Somos nosotros capaces de conocer lo que Dios conoce? ¿Podemos pedirle cuentas a Dios de cosas
que no conocemos? ¿Somos capaces de manejar mejor que Él el mal y sus consecuencias?
Como admitió Job: “¿Quién es éste — has preguntado—, que sin conocimiento oscurece mi consejo?”
Reconozco que he hablado de cosas que no alcanzo a comprender, de cosas demasiado maravillosas
que me son desconocidas” (Job 42:3 NVI). Hasta que el mal sea erradicado no lo entenderemos.
Debemos confiar en la bondad divina.
“En verdad, ¿de qué me sirve mantener mi corazón limpio y mis manos lavadas en la inocencia”
(Salmo 73:13 NVI)

Al ver cómo prosperaban los que hacían mal, mientras que él


sufría a pesar de intentar hacer el bien, Asaf se preguntaba:
¿Vale la pena seguir siendo bueno? (Sal. 73:2-14).
Mientras andas por la calle, tan solo ves lo que te rodea. Pero
desde un helicóptero se puede ver lo que ocurre en todas las
calles adyacentes. ¿Cuál es la mejor perspectiva a la hora de
decidir ir en una dirección u otra?
Imagina ahora que puedes ver todo lo que ocurre en todo el mundo de
forma simultánea, incluso en el futuro. ¿Cómo cambiaría esto tu
perspectiva? Así es Dios (Is. 55:8-9). No podemos entender sus
decisiones porque no podemos ver lo que Él ve. Por eso, debemos
confiar en Él.
Cuando Asaf miró desde la perspectiva revelada en el Santuario,
exclamó: “Tan torpe era yo, que no entendía; […] Me has guiado según tu
consejo, y después me recibirás en gloria. […] El acercarme a Dios es el
bien” (Sal. 73:22-28). ¡Vale la pena seguir siendo bueno!
“Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron
vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra
habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová” (Josué 24:15)

¿Creó Dios el mal? Ciertamente, no. Dios es


amor, y el mal es contrario al amor.
El ser en el que surgió el mal era perfecto
cuando fue creado, no había maldad en él
(Ez. 28:15). Pero Lucifer, al igual que Adán y
Eva, decidieron hacer el mal. Decidieron
desconfiar de Dios, dudar de su amor, y
desobedecerle (Gn. 3:4-6).
Si Dios no nos hubiera otorgado la capacidad de decidir
obedecerle o no, el mal no existiría. Pero, entonces, tampoco
existiría el amor, porque el amor no puede ser obligado, sino
que ha de ser ofrecido voluntariamente.
Al ofrecerles la oportunidad de desobedecerle comiendo de
un árbol concreto, Dios dio a nuestros padres el don del amor
voluntario, la capacidad de amarle, o –por el contrario–
esconderse de Él (Gn. 2:16-17; 3:7-8).
Cuando estamos sufriendo las consecuencias del mal (una enfermedad, un
accidente, …), estamos angustiados y, tal vez, pensamos que nunca volveremos
a sentirnos bien. Pero llega un momento en que pensamos: por fin pasó. Tal vez
nos queden secuelas o tal vez no.
En definitiva, cuando el mal nos agrede, pensamos que es eterno… hasta que
pasa. Pero ¿y si no pasa?
Pero Dios ve el fin desde el
principio, y también ve la
bienaventuranza eterna prometida a
todos los que confían en Jesús.
Nuestro enfoque al analizar el
problema del mal debe ser el
carácter amoroso de Dios. Él ha
prometido que un día el mal dejará
de existir (Ap. 21:4); que nos espera
una gloria inimaginable (Ro. 8:18).
¡Confía en su promesa!
“Dios es amor. El mal que hay en el
mundo no proviene de sus manos, sino
de nuestro gran adversario, cuya obra
siempre ha sido depravar al hombre y
debilitar y pervertir sus facultades. Pero
Dios no nos ha dejado en la ruina
producida por la caída. […] Somos suyos,
su posesión adquirida. La familia
humana le costó a Dios y a su Hijo
Jesucristo un precio infinito”
E. G. W. (Fundamentals of Christian Education, p. 42G)

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