EJECUCIÒN LABORAL.
DEFINICIÒN.
Se define como la actividad desarrollada por el órgano jurisdiccional, a
instancia del acreedor, para el cumplimiento de la obligación declarada en la
sentencia de condena en los casos en que el vencido no la satisface
voluntariamente.
A pesar de que la doctrina es casi unánime, en el sentido de considerar a la
ejecución como una actividad jurisdiccional, otro sector, considera que se trata
de una actividad meramente administrativa.
Pero debemos recordar que dentro de los elementos o poderes de la
jurisdicción además de la facultad que tiene el juez de conocer el litigio y de
resolverlo, tiene también la facultad de hacer cumplir forzosamente lo decidido
en la sentencia cuando el obligado no lo hace voluntariamente, porque en
algunos casos la tutela jurídica que el estado brinda a través de la función
jurisdiccional, queda agotada hasta que real y plenamente sea satisfecho el
interés del titular del derecho declarado.
Enmarcándolo dentro del Derecho Laboral, el Proceso de Ejecución laboral
tiene una naturaleza jurídica de actividad que forma parte de la función
jurisdiccional y cuyo fundamento legal es el Artículo 283 del Código de
Trabajo. (Los conflictos relativos a trabajo y Previsión Social están sometidos a
la jurisdicción privativa de los tribunales de trabajo y previsión social, a quienes
compete juzgar y ejecutar lo juzgado).
CARACTERISTICAS.
Como proceso que es, se trata de una sucesión de actos jurídicos, que tienden
a la actuación de una pretensión fundada; que la pretensión cuya actuación se
quiere, es de naturaleza ejecutiva, por lo que se busca la realización práctica
de un derecho ya reconocido.
El derecho cuya realización práctica se pretende, debe estar amparado en el
ordenamiento jurídico sustantivo laboral o en su caso, en virtud de atribución
legal.
La ejecución laboral, puede concebirse como una etapa subsiguiente al
proceso declarativo cuando su función es la de hacer cumplir forzosamente, el
contenido (imposición de una obligación laboral al vencido) de una sentencia
de condena.
En este supuesto el órgano jurisdiccional deberá promover de oficio la
ejecución de la sentencia dictada dentro del proceso de conocimiento
substanciado por él. Siendo aquí donde se manifiesta más claramente lo
afirmado con anterioridad, en el sentido de que más que una acción ejecutiva
ejercitada por un particular, el primer presupuesto necesario para la promoción
de un proceso de ejecución, es la existencia previa de un derecho ya
reconocido a favor del acreedor y que se encuentra insatisfecho.
Por otro lado, la ejecución laboral también es susceptible de poder ser iniciada
en una forma autónoma, a partir de un supuesto diferente a la sentencia de
condena, que consiste en un título extrajudicial de carácter convencional y
únicamente a instancia del acreedor laboral.
REGULACIÓN LEGAL:
Hay que tener en cuenta que en nuestro Código de Trabajo se encuentran
claramente diferenciadas dos partes; la sustantiva y la procesal. Y que dentro
su parte procesal, el legislador consignó una norma específica que determina la
forma de suplir las lagunas de procedimientos, dicho precepto es el contenido
en su Artículo 326. El cual, por tratarse de una disposición especial, debe
prevalecer sobre cualquiera otra de carácter general; Para la parte procesal del
Código de Trabajo, encontramos la disposición especial contenida en su
Artículo 326, la cual prescribe que, para el caso de OMISIÓN DE
PROCEDIMIENTOS, se aplicarán supletoriamente las disposiciones del Código
Procesal Civil y Mercantil y de la ley del Organismo Judicial, a fin de
subsanarlas, siempre y cuando no contraríe su texto y los principios procesales
que lo inspiran. Es decir que dicho precepto norma la INTEGRACIÓN DE LA
LEY PROCESAL LABORAL en forma general y por consiguiente, será
aplicable a los diferentes tipos procesales de trabajo; juicio ordinario, proceso
de ejecución, procesos colectivos etc.
Específicamente dentro del procedimiento ejecutivo laboral, tenemos la
disposición contenida en el Artículo 428 del Código de trabajo, la que referida a
la anterior norma (Artículo 326). Nos hace deducir que lo no previsto dentro de
la ejecución laboral, deberá ser resuelto por el juez. aplicando supletoriamente
el trámite del procedimiento ejecutivo civil y mercantil, en consecuencia, dentro
del derecho Procesal Laboral guatemalteco es DERECHO SUPLETORIO el
contenido dentro del Código Procesal Civil y Mercantil y la ley del Organismo
Judicial.
El procedimiento ejecutivo que contempla el Artículo 426 del Código de
Trabajo, es aplicable cuando:
1. Se trate del cobro de toda clase de prestaciones en dinero siempre que
ya estén reconocidas a favor del acreedor-beneficiario. Es decir que
podrán cubrirse ejecutivamente, no sólo las prestaciones que provengan
de la aplicación del aludido Código, sino de cualquier otra ley o
reglamento de trabajo o del régimen de previsión social y aún aquellas
que se originen directamente de contratos individuales y contratos,
convenios o pactos colectivos de trabajo, cuando sean superiores a las
otorgadas por otras disposiciones legales de carácter general; y
2. El reconocimiento anterior, lo haya efectuado el demandado durante la
tramitación de un proceso cognoscitivo o esté hecho a favor del actor, en una
sentencia firme, dictada dentro de un proceso de esa clase en la cual se le
haya impuesto al vencido, el pago de dichas prestaciones.