DESCARTES
1. EL AUTOR Y SU CONTEXTO FILOSÓFICO
1.1. CONTEXTO HISTÓRICO Y CULTURAL
Teniendo en cuenta que Descartes nace en 1596 y muere en 1650, su filosofía se desarrolla
a lo largo del siglo XVII, siglo de crisis. Tras los acontecimientos que tuvieron lugar en el
Renacimiento (ruptura de la unidad religiosa y política, el descubrimiento de América, el
humanismo, la Revolución científica…) se produce la desaparición de un orden establecido y
jerarquizado, la pérdida de una verdad garantizada por el Libro Sagrado, la descomposición
del poder político estamental…Se produce la pérdida de los fundamentos y ello
inevitablemente lleva a la duda, a la crisis, y a la búsqueda de nuevos fundamentos en
todos los ámbitos, pero sobre todo en el terreno del conocimiento y en el de la religión se ve
la necesidad de “andar con pies de plomo”, de actuar siempre con circunspección y
prudencia, como se ve en la obra y el pensamiento de Descartes.
En general el siglo XVII se caracteriza por: Absolutismo, Contrarreforma, Barroco
y triunfo definitivo de la nueva ciencia.
• Absolutismo: apoyado por la burguesía que veía en la monarquía una
garantía de paz y seguridad frente a las arbitrariedades y los privilegios de la nobleza. El
absoluto es el rey, el señor, el que puede ejercer el derecho sobre cualquiera. Quizá
cabría conectar esto con la pretensión cartesiana de fundar un saber absoluto, una
filosofía única, de valor universal que fuera aceptada por todos.
• Contrarreforma: Tras la ruptura de la unidad religiosa de Europa llevada
a cabo por Lutero (inicia la Reforma: movimiento protestante 1517) la iglesia católica
emprende la
Contrarreforma (s. XVII) con la que pretende conseguir la unidad cristiana utilizando la
Inquisición. A lo largo de los siglos XVII y XVIII se dieron numerosas guerras que
mezclaban intereses económicos y religiosos. La guerra de los 30 años, en la que
participó Descartes, enfrentó a católicos y protestantes y terminó con la paz de
Westfalia (1648), que 3estableció el principio de la tolerancia religiosa.
• Barroco: Término con el que se suele designar a este siglo de crisis, que
expresa la fugacidad, el pesimismo, el desorden y el desengaño y en el que aparece una
nueva sensibilidad artística. Destacan Moliere, Calderón de la Barca, Cervantes en
literatura y Velázquez, Caravaggio, Rembrant en pintura.
• Nueva ciencia: El surgimiento de la filosofía moderna, que se inicia con
Descartes, está en íntima conexión con el triunfo de la ciencia moderna. Copérnico,
Kepler y Galileo, a caballo entre los siglos XVI y XVII, asientan los pilares para el edificio
de la nueva ciencia experimental. Triunfa una nueva manera de hacer ciencia utilizando
un nuevo método. Las matemáticas serán el auténtico modelo del saber pues, junto al
método experimental, han sido la clave del éxito de Galileo y de la Revolución
científica. La nueva filosofía tenía que ir de la mano de la ciencia y basarse, como la
ciencia en la experiencia y razón. La religión oficial se situó dogmáticamente contra la
ciencia (el caso de Galileo) y la filosofía. La Iglesia dominaba las universidades donde
predominaba la escolástica; por ello, la ciencia y la filosofía nueva se desarrollaron
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fuera de la iglesia, y se fundaron las sociedades científicas y las Academias (la Royal
Society en Inglaterra y la Academia parisina de las Matemáticas en Francia).
Estos procesos hacen que el siglo XVII desemboque, como ya hemos dicho, en
la llamada crisis de la conciencia europea (fugacidad de la vida, obsesión por el tiempo,
falta de seguridad etc.), conciencia siempre acompañada de la duda (claramente
presente en Descartes). La duda nos advierte de la provisionalidad e incertidumbre de
nuestro conocimiento y tiene como función el abrir el paso a la poderosa fuerza de la
razón frente a la fe en cualquier tipo de autoridad pasada o presente.
1.2. CONTEXTO FILOSÓFICO
Los conflictos políticos y religiosos se manifiestan en el pensamiento social de la época.
El absolutismo fue teorizado por Thomas Hobbes y Bossuet; en cambio, el
parlamentarismo lo fue por John Locke. Pero el problema del conocimiento será el tema
central. La filosofía intentará reflexionar
sobre el alcance y el valor del mismo para establecer unas bases seguras en conexión
con las revoluciones científicas.
La filosofía moderna surge de una crisis profunda: a la crisis de la ciencia va unida la
crisis en la concepción del hombre, del mundo y de Dios.
Históricamente hay dos hechos de extraordinaria importancia: el triunfo del absolutismo
regio (fin del feudalismo, entronización de las monarquías absolutas, aparición de las
modernas nacionalidades) y la Reforma y Contrarreforma. Estos dos hechos, unidos a la
desconfianza en la tradición, al abandono del criterio de autoridad, a la confianza en las
posibilidades del hombre (descubrimientos geográficos, ...) crean un medio ambiente en
que se ve la necesidad de renacer, comenzar de nuevo, hacer tabla rasa de toda la
filosofía anterior. En definitiva, a un mundo nuevo, una ciencia nueva, una filosofía
nueva. Pero hay que comenzar con cautela, con desconfianza. El problema será cómo
evitar el error. Por eso adquieren gran importancia el método y la teoría del
conocimiento.
En este ambiente aparece Descartes quien, buscando la salida de esta situación de crisis
e inseguridad crea una nueva corriente filosófica: el Racionalismo.
RACIONALISMO.
El racionalismo es una de las corrientes filosóficas, junto con el empirismo,
más significativas del siglo XVII. Se constituye como modo de saber filosófico. Se
caracteriza por propugnar la supremacía de la razón sobre el conocimiento sensible.
Los rasgos principales de este movimiento son los siguientes:
- Consideración de la razón como la única fuente válida de conocimiento. Entre
los racionalistas se produce una tendencia a rechazar el criterio de autoridad y a
defender la autosuficiencia de la razón. La confianza en la capacidad de la razón es tal
que sus criterios se aceptan sin crítica alguna.
- Infravaloración del conocimiento sensible. Para los racionalistas los sentidos
son engañosos. El conocimiento sensible no puede fundamentar, pues, un
conocimiento universalmente válido, es decir, un conocimiento científico.
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- Afirmación de que el conocimiento puede ser construido deductivamente a
partir de unos primeros principios.
- Afirmación de la existencia de las ideas innatas, verdades fundamentales que
se hallan potencialmente en el entendimiento, que surgen gracias a determinadas
experiencias y a partir de las cuales la razón obtiene todas las demás verdades por
deducción.
- Aspiración de crear una ciencia única, universal y necesaria. La razón humana
es siempre una y la misma, por lo que la ciencia también debe ser una, aunque los
objetos a los que se aplique sean muy diversos. El racionalismo adopta las matemáticas
como modelo de ciencia.
- Consideración de la deducción y, más aún, de la intuición intelectual como los
métodos más adecuados para el ejercicio del pensamiento.
- Defensa de la racionalidad del mundo. Todo lo que sucede en el mundo, todo
lo que compone la realidad tiene una justificación que la razón puede llegar a conocer.
EMPIRISMO.
El empirismo se desarrolla en Inglaterra entre los siglos XVI-XVIII, paralelamente al
racionalismo. Los pensadores empiristas se centran, sobre todo, en cuestiones de
teoría del conocimiento y de la filosofía del Estado. Entre las características más
importantes del empirismo cabe destacar las siguientes:
- La experiencia es la única fuente de conocimiento.
- Se niega la existencia de las ideas innatas. Los contenidos mentales son
adquiridos.
- Se niegan las nociones metafísicas de sustancia, alma, esencia, ya que no
poseen relación alguna con la experiencia sensible.
- Se toma lo sensible como criterio de verdad. Lo sensible es lo que permite
diferenciar entre lo verdadero y lo falso.
- Dado que la realidad sensible es cambiante, no es posible un conocimiento de
validez universal y necesaria.
- El modelo de ciencia es la Física.
- Se utiliza el método inductivo.
Racionalismo Empirismo
(Descartes, (Locke,
Spinoza, Hume,
Leibniz) Berkeley)
Fundamen Ideas Sentidos
to
del conocimiento
Procedenc Las ideas son innatas, La experiencia
ia de las ideas. están en la mente. es la fuente, el criterio
de validez y el límite
de nuestro
conocimiento.
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Modelo Matemáticas. Física.
de
Ciencia
Método Deductivo Inductivo.
El problema fundamental que debaten ambas corrientes (Racionalismo y Empirismo)
es el problema del conocimiento. Del problema del conocimiento se habían ocupado
antes todas las corrientes filosóficas, pero ésta es la primera vez en la historia del
pensamiento que se considera la cuestión del conocimiento como previa a todas otras
cuestiones y es una característica fundamental de la Edad Moderna. Las dos corrientes
coinciden en rechazar el criterio de autoridad, el centralismo de Dios en la filosofía y en
aceptar la importancia del hombre como sujeto de conocimiento, el modelo de la
ciencia moderna como modelo de conocimiento y la importancia de los problemas
éticos y políticos.
1.3. BIOGRAFÍA Y OBRAS
Descartes nació en 1596 en La Haye, Turena (Francia), en el seno de una familia
acomodada, por lo que pudo vivir siempre de rentas y disfrutar de libertad para sus
investigaciones. Estudió en el famoso colegio de La Flèche, donde los jesuitas educaban
a los jóvenes nobles, estudiando humanidades clásicas, filosofía escolástica y
matemáticas. En 1616 obtiene la licenciatura en derecho en la Universidad de Poitiers.
Al final de sus estudios se siente decepcionado por la educación recibida y decide
aprender “en el gran libro del mundo”, enrolándose como soldado voluntario en el
ejército protestante del príncipe de Orange en Flandes (1618), y un año más tarde en el
ejército protestante del duque de Baviera. Participando así en la Guerra de los Treinta
años, en ambos bandos. Fue durante la guerra cuando tuvo la intuición de su método
(búsqueda de la verdad, mediante el empleo de la razón, como idea central de su
método) Entre 1620 y 1628 se dedica a viajar por Alemania, Italia, Holanda y Francia. A
partir de 1629 se retira a Holanda, lugar relativamente tranquilo, próspero y tolerante,
desde donde fue escribiendo y publicando su obra: Discurso del Método que precedía a
los Ensayos sobre la dióptrica, Los meteoros y La geometría (1637), Las Meditaciones
metafísicas (1641), Los Principios de la filosofía (1644), Las pasiones del Alma (1649). La
reina Cristina de Suecia invitó a Descartes a Estocolmo para que le enseñase filosofía.
Allí murió el 11/2/1650.
2. LAS REGLAS DEL MÉTODO Y LA SUPERACIÓN DEL ESCEPTICISMO
El punto de partida de Descartes es el desengaño que siente ante el saber
escolástico de su tiempo, ante todos los saberes que había adquirido (exceptuando
sólo a las matemáticas). Pensaba que el saber en general vivía una situación caótica
donde era casi imposible encontrar certeza alguna. Si no encontramos esas certezas –
verdades indudables- será imposible asentar el saber sobre bases firmes.
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Ante esta situación de desengaño la misión que a sí mismo se impone Descartes,
como manifiesta en el “Discurso del método” es “conducir bien su Razón y buscar la
verdad en la ciencia”. Ésta será una reforma de sus creencias particulares, modesta
pretensión que expone por si puede servir a otros.
Descartes tiene una concepción unitaria del saber, concibe que todas las ciencias no
son más que una misma sabiduría, que el edificio de la ciencia, del saber es un todo
orgánico, al que Descartes compara con un árbol y con un edificio: la metafísica son los
cimientos, las raíces, el tronco es la Física o Filosofía Natural y las ramas son las
restantes ciencias (Medicina, Mecánica, Moral).
Como decíamos, el proyecto de Descartes consiste en:
• sanear los cimientos del edificio del saber, es decir, reconstruir los fundamentos del
saber sobre bases sólidas y
• unificar todas las ciencias en una sola (puesto que son la misma sabiduría
ya que todas las ciencias forman una unidad orgánica).
La tarea de búsqueda de lo indubitable le será encomendada a la razón, y no a los
sentidos.
Pero tal labor no es posible sin un MÉTODO. Como todas las ciencias no son sino la
sabiduría humana
-es decir, una única ciencia- el método ha de ser también único: unidad metodológica
requerida por la unidad del saber.
La necesidad de un método ya se había sentido a partir del Renacimiento, pero en
Descartes es ya una obsesión. Como el método más exacto es el matemático, éste debe
ser el preferido: un método que nos haga llegar, por medio de la deducción, de una
verdad cierta a las demás verdades. Así, se podrá construir un edificio sólido, un
verdadero árbol de la ciencia. El fracaso de los filósofos anteriores se debe a que no
han sabido encontrar ese método para sus reflexiones filosóficas.
2.1. LAS REGLAS DEL MÉTODO.
El método funciona como un seguro contra el escepticismo y el error, cuyo objetivo es
la certeza. Su finalidad es guiar bien la razón para progresar en los conocimientos, en la
investigación de la verdad y evitar errores. Las ciencias en las que Descartes se inspira
para establecer su método son la lógica, el análisis de los geómetras y el álgebra (en
concreto, tomó como modelo “Los principios de Geometría” de Euclides, s. IV a. C.).
A partir de estas ciencias, eliminando sus desventajas, sus defectos y cogiendo sus
ventajas, elabora Descartes las cuatro reglas del método. Descartes lo define así:
“Unas reglas ciertas y fáciles gracias a las cuales todos los que las observen
exactamente no tomen nunca por verdadero lo que es falso, y alcanzarán –sin
fatigarse con esfuerzos inútiles- sino acrecentando progresivamente su saber- el
conocimiento verdadero de todo aquello que sean capaces”.
En esta definición aportada por Descartes en las “Reglas para la dirección del espíritu”
queda claro lo siguiente:
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El método no es ninguna receta por la que cualquiera pueda llegar a entender
aquello para lo que no tiene capacidad natural.
• sirve para facilitar la tarea de la razón, evitando el cansancio de la
mente, por un lado, y caer en el error, por otro.
Sirve para conseguir un rendimiento pleno de la capacidad de la mente.
• No es un mero instrumento de exposición o de demostración de lo que
se conoce (como ocurre con la lógica aristotélica), sino como método para
incrementar el conocimiento, descubrir nuevas verdades.
Ahora bien, conviene tener presente que a juicio de Descartes, dos son los modos de
conocimiento que cabe aplicar cuando intentamos conocer la realidad: la intuición y la
deducción.
- Intuición: es una especie de “luz natural”, de “instinto natural” que tiene
por objeto las naturalezas simples. Por medio de ella captamos inmediatamente
conceptos simples emanados de la misma razón, sin que quepa posibilidad alguna de
duda o error. Descartes la define así: “Un concepto de la mente pura y atenta, tan fácil
y distinto que no queda duda ninguna sobre lo que pensamos; es decir, un concepto no
dudoso de la mente pura y atenta que nace da la sola luz de la razón y es más cierto
que la deducción misma”.
- Deducción: es el modo del conocimiento por el que la razón descubre las
conexiones que se dan entre las naturalezas simples. En el sentido en que se emplea
este término en matemáticas significa obtener unas verdades a partir de otras, y ese
sentido se mantiene en Descartes. La deducción viene a ser una intuición sucesiva, en
la que se pasa de unas ideas (naturalezas) simples a otras, por más que la deducción se
prolongue en largas cadenas de razonamientos.
Según Descartes, pues, estos son los dos únicos modos de conocer que tiene el
entendimiento.
Con las Reglas del método garantizará el recto uso de los mismos.
Por otro lado la definición advierte que no son necesarias muchas reglas, ni muy
complicadas, por ello Descartes expone de manera clara, en la 2ª parte del Discurso, la
concreción de su método consistente en cuatro reglas o preceptos que cree que son
suficientes con tal que “ se tomase una firme y constante resolución de no dejar de
observarlos una vez siquiera.”!
1. “El primero consistía en no admitir cosa alguna como verdadera si no la
había conocido evidentemente como tal. Es decir, con todo cuidado debía evitar la
precipitación y la prevención, admitiendo exclusivamente en mis juicios aquello que se
presentara tan clara y distintamente a mi espíritu que no tuviera motivo para ponerlo
en duda”.
Se denomina Regla de la evidencia: No hay que admitir nada que sea dudoso; y se
refiere a la intuición. No hay que precipitarse; hay que admitir sólo aquello que se
presenta a nuestra inteligencia con tal claridad que no quepa ninguna duda. Esta
primera regla impone como CRITERIO
DE VERDAD (patrón para establecer la verdad o la falsedad de algo) LA EVIDENCIA
racional que se caracteriza por la CLARIDAD 1y DISTINCIÓN2
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Este precepto excluye, por tanto, cualquier fuente de conocimiento distinta de la luz
natural de la razón. Así pues, los conocimientos verdaderos son aquellos que son claros
y distintos. De esta forma Descartes introduce un nuevo concepto de verdad: no se
entiende ya como adecuación del pensamiento con la realidad (escolástica) sino como
propiedad de las ideas en sí mismas.
Es importante señalar que para que la evidencia pueda darse hay que evitar dos
vicios fundamentales en la búsqueda de la verdad: la precipitación, las prisas que nos
llevan a tomar por verdadero algo que es confuso, y la prevención, el negarse a admitir
algo como verdadero llevados por los prejuicios, las ideas preconcebidas.
Las tres reglas restantes del método se refieren a la deducción:
2. “El segundo exigía que dividiese las dificultades a examinar en tantas
parcelas como fuera posible y necesaria para resolverlas más fácilmente! ”.
Regla del análisis: descomponer la dificultad hasta llegar a sus partes más
simples a las que Descartes denomina “naturalezas simples”. Estas naturalezas
simples son ideas claras y distintas, son los principios sobre los que hay que edificar el
conocimiento (naturalezas simples son, por ejemplo, la extensión y el pensamiento,
ideas innatas, claras y distintas). Las naturalezas simples se captan por intuición
(primera operación de la mente) que es una operación puramente racional por la que
la mente “ve” de modo inmediato y transparente una idea. Es un procedimiento de
descubrimiento de verdades. Podemos tener evidencia sólo de las ideas simples. Por
tanto, lo que hay que hacer es reducir las ideas compuestas a ideas simples. Análisis
significa división: hay que dividir las ideas compuestas en ideas simples.
3 “El tercero requería conducir por orden mis reflexiones comenzando por los objetos
más simples y más fácilmente cognoscibles, para ascender poco a poco, gradualmente,
hasta los conocimientos más complejos, suponiendo inclusive un orden entre aquellos
que no se preceden naturalmente los unos a los otros”
Regla de la síntesis: debemos remontarnos ahora de lo más simple a lo más complejo.
Consiste en un proceso ordenado de deducción (segunda operación de la mente) en el
que se encadenan unas ideas con otras hasta llegar a las ideas más complejas. Es un
proceso de demostración de nuevas verdades a partir de otras ya conocidas. Trata del
paso de lo simple a lo complejo. Se refiere a la formación de estructuras cada vez más
complejas. Una vez en posesión de las “naturalezas simples”, se procede,
inversamente, a recomponer la cuestión por un procedimiento empleado en
geometría: la síntesis es un proceso ordenado de deducción que encadena unas ideas a
otras (síntesis deductiva
• 1 CLARO es aquel pensamiento cuya verdad es inmediatamente
reconocible, la presencia de una idea a un espíritu atento y despierto: “llamo clara a
aquella idea que es presente y manifiesta al espíritu atento: igual que decimos que
vemos claras aquellas cosas que afectan con suficiente fuerza y potencial al ojo que
las ve como presentes” (Principios de Filosofía. Descartes)
2
• DISTINTO: Hablamos de distinción cuando una idea clara se halla en el
pensamiento sin mezcla alguna de otra idea. La distinción es un conocimiento tal del
contenido de una idea que haga imposible que pueda ser confundida con otra. llamo
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distinta a aquella idea que, siendo clara, está separada y recortada de todas las otras
de tal manera que no contiene nada más que lo que es claro
)
Es importante observar que Descartes nos insiste en esta regla en que la
deducción hay que hacerla con orden, descubriendo las relaciones entre los distintos
elementos y cómo se suceden unos a otros. La obsesión por el orden queda clara en
las expresiones que utiliza en el precepto: Conducir por orden, ascender poco a poco,
gradualmente… El orden es para Descartes como el hilo de Teseo para el que quiera
penetrar en el laberinto del conocimiento.
4. “Según el último de estos preceptos debería realizar recuentos tan
complejos y revisiones tan amplias que pudiera estar seguro de no omitir
nada”
Regla de la enumeración: realizar un examen de la cadena deductiva; hacer
revisiones del proceso para estar seguro de no omitir nada y de no incurrir en errores.
Por este motivo hay que hacer frecuentes comprobaciones del análisis y del proceso de
síntesis, para comprobar que no falta ningún elemento, que los razonamientos están
bien y garantizar así la certeza de la conclusión. Es la comprobación de todo el proceso
para obtener una intuición general y una evidencia simultánea en su conjunto.
El método consta, pues, de cuatro reglas (evidencia, análisis, síntesis y
enumeración) que sirven para utilizar correctamente las dos operaciones mentales
(intuición –es una especie de visión intelectual que no deja lugar a duda o error que
capta naturalezas simples- y deducción- es una inferencia que, a partir de algo
conocido con certeza encadena unas ideas con otras hasta llegar a las más
complejas-).Este método está inspirado en el de Galileo (Método de Resolución
Composición) que daba importancia a la deducción puramente racional sin acudir al
experimento y en el método matemático de Euclides. Con este ideal de método, es
lógico que Descartes sea un racionalista, puesto que racionalismo y admiración por las
matemáticas suelen ir unidos
(recordemos a los pitagóricos, “los primeros racionalistas” de la historia). También
aparece en Descartes el desprecio por lo experimental (innecesario para las
matemáticas); la verdad filosófica sólo será alcanzable si renunciamos a los cantos de
sirena de nuestros sentidos, si prescindiendo de lo sensible nos sumergimos en lo
inteligible. Aquí es rotundo Descartes: sólo el entendimiento es capaz de alcanzar la
verdad.
Pero volvamos a la primera regla del método que imponía rechazar todo aquello
que ofreciese algún flanco a la duda. Descartes tiene la certidumbre de que ninguno de
los principios establecidos como absolutos por la filosofía resiste esta prueba.
Emprende la búsqueda de verdades que sean evidentes e inmutables. De ahí que use
su duda metódica.
2.2. LA SUPERACIÓN DEL ESCEPTICISMO: LA DUDA METÓDICA Y LA
PRIMERA VERDAD:
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2.2.1. LA DUDA METÓDICA
Descartes pone en práctica su duda. ¿De qué duda?
1. Duda de los datos de los sentidos. Lo primero que hace Descartes es
analizar los cimientos del saber y ver si estos son seguros. ¿Y cuáles son estos
cimientos? Según la filosofía escolástica nuestro saber parte de nuestros sentidos.
Para Descartes, sin embargo, los sentidos no son fiables: el paisaje se mueve, la gran
casa parece a lo lejos una cabaña, el sol parece moverse alrededor de la tierra; así
no se podrá edificar nada seguro sobre ellos. Duda de todo conocimiento que
provenga de los sentidos: !
“Así, puesto que los sentidos nos engañan, a las veces, quise suponer que no hay
cosa
alguna que sea tal y como ellos nos la presentan en la imaginación”.
Es una duda radical, pero ¿hasta qué punto podemos dudar de los sentidos?
Parece que nos engañan en determinadas ocasiones: en percepciones lejanas, cuando
los objetos son muy pequeños… pero ¿pueden engañarnos también en percepciones
presentes como la de que estoy ahora en clase de filosofía o en casa estudiando para el
examen de mañana? Entonces Descartes introduce un segundo motivo de duda.
2. Duda de la realidad exterior: hipótesis del sueño o imposibilidad de
distinguir el sueño de la vigilia. Los sueños nos muestran a menudo objetos con
extremada viveza y, al
despertar, descubrimos que estos no tienen existencia real ¿cómo distinguir el sueño
de la vigilia,
¿cómo alcanzar la certeza absoluta de que aquello que percibimos es real?:
“y, en fin, considerando que todos los pensamientos que nos vienen estando
despiertos pueden también ocurrírsenos, durante el sueño, sin que ninguno entonces
sea verdadero, resolví fingir que todas las cosas que hasta entonces habían entrado en
mi espíritu no eran más verdaderas que las ilusiones de mis sueños”.
No obstante, existen ideas que son tan verdaderas tanto si estamos soñando
como si estamos despiertos como, por ejemplo, las matemáticas: 2+2 = 4 es algo cierto
en todos los casos. Parece pues que hay algo seguro y con validez universal que supera
el ámbito de la duda, las matemáticas. Entonces introduce Descartes una nueva
hipótesis que le permite dudar de nuestros propios razonamientos y por lo tanto de las
matemáticas: la hipótesis del genio maligno o Dios engañador.
3. Duda de nuestros propios razonamientos: Hipótesis del genio maligno
o Dios engañador. En nuestro espíritu existe la idea de un Dios todopoderoso. Si es
cierto que Dios es omnipotente, ¿qué le impide lograr que yo me engañe cuando estoy
razonando? Esto es poco probable pero no imposible si Dios es todopoderoso.
Descartes añade el más radical motivo de duda: la posible existencia de un espíritu
maligno “de extremado poder e inteligencia que pone todo su empeño en inducirme a
error”. Esta hipótesis permite a Descartes dudar de todas las cosas por ciertas y
evidentes que parezcan. Nada logra resistirse ya a la duda: escepticismo total, nada hay
absolutamente cierto. Pero esto no puede ser el cimiento del saber sólido que buscaba.
¿Cuál será esta base sólida? ¿Cuál será la primera verdad evidente de la que no cabe
dudar?
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Antes de contestar a estas preguntas señalaremos las características de la duda
cartesiana:
1. Metódica: se duda para alcanzar la Certeza; para curar de toda duda, para salir
de la misma duda. No tiene una finalidad demoledora sino constructiva. No es que
Descartes dude realmente (por ejemplo, de la existencia de Dios o de la existencia del
mundo), sino que se adopta esta postura como método.
2. Radical y Universal: hay que dudar de todo, extenderla a todas las
certezas tenidas como tales; se extiende a todo el conocimiento.
3. Teórica: afecta solamente al campo teórico. El ámbito de las costumbres, del
comportamiento moral, queda excluido.
4. Provisional: no es un estado definitivo, se mantiene sólo hasta alcanzar ideas
evidentes.
5. Hiperbólica o excesiva, provocada hasta la ficción. Descartes va ampliando cada
vez
más el cerco de la duda poniéndose cada vez trabas más difíciles, buscando lo
indubitable.
La duda será el método para reedificar el edificio de la filosofía. En este sentido se
opone a la duda escéptica: el escéptico griego y renacentista consideran el estado de
duda como permanente, ellos parten de la duda, pero no salen de ella mientras que
Descartes sólo la utiliza como un estado provisional hasta alcanzar unos primeros
principios evidentes y ciertos.
2.2.2. LA SALIDA DE LA DUDA: LA PRIMERA VERDAD. (COGITO ERGO SUM)
Una vez establecida la hipótesis del genio maligno, no hay nada que pueda
resistirse a la duda. Todo parece llevar de manera lógica al escepticismo, pero en ese
momento encuentra Descartes el primer principio cierto e indudable que estaba
buscando y sobre el que va a construir el nuevo edificio de la filosofía y del saber.
Descartes nos lo explica en el siguiente texto:
“Tomé la resolución de fingir que todas las cosas que habían penetrado a mí
espíritu no tenían mayor verdad que las ilusiones de mis sueños. Pero inmediatamente
después me di cuenta que mientras quería pensar que todo es faso, era necesario que
yo que lo pensaba fuera algo. Y apercibiéndome de que esta verdad: pienso luego soy,
era tan firme y segura que la más extravagante suposiciones de los escépticos serían
impotentes frente a ellas, juzgué que podía sin escrúpulo alguno considerarla como el
primer principio de la filosofía que buscaba.”
En medio de la duda advierte que hay algo de lo que no es posible dudar: de que el
propio sujeto duda, esto es, de que el propio sujeto está pensando. Y si pienso existo
en tanto que ser pensante. Por mucho que dude tengo que existir, de lo contrario no
podría dudar. Quizás sea mentira que existe un objeto correspondiente a la idea de
mesa que tengo en mi mente, pero de lo que no cabe duda es que ésta y otras ideas las
pienso, y si las pienso existo. Aquí tenemos la primera verdad indubitable de Descartes:
“COGITO, ERGO SUM”. Esta verdad se capta por intuición (visión mental en la que se
capta de forma inmediata y directa que existe una conexión necesaria entre el pensar y
el existir), no por deducción.!
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Ya sé que soy, pero aún no sé lo que soy. Descartes afirma “soy una cosa que
piensa” y “¿qué es una cosa que piensa?” se pregunta el propio Descartes. Nos
responde “una cosa que duda, entiende niega, quiere, no quiere, imagina y siente”.
Pensar no tiene para Descartes el sentido
restringido que posee en la actualidad, sino que es mucho más amplio ya que abarca
toda la vida emocional, sentimental y volitiva (más parecido a lo que hoy día se
denomina “vivencia”). (Al final del tema volveremos a hablar de esta cuestión al
analizar la substancia pensante, la res cogitans o cosa que piensa.)
Contra esta primera verdad se estrellan todas las razones para dudar, incluso la
hipótesis del dios engañador o genio maligno. Pues por más poderoso que éste fuere,
no podría engañarme en este punto ya que para que pueda engañarme tengo que
existir. Podrá engañarme y hacerme ver como real algo que es mera ilusión o al revés.
Pero engañado o no, yo existo como ser pensante. La duda puede alcanzar al contenido
del pensamiento, pero no al pensamiento mismo.
3. LA APLICACIÓN DEL MÉTODO A LA METAFÍSICA
3.1. LA EXISTENCIA DE DIOS
A partir de esta primera certeza “cogito, ergo sum” que captamos por intuición,
Descartes tiene que llegar a la demostración de otras verdades ya que no quiere caer
en el solipsismo (se produce cuando el pensamiento no puede salir de sí mismo, de su
ensimismamiento y reduce la realidad a su propia conciencia y sus contenidos).
Descartes se plantea: sé que existe el pensamiento, pero ¿cómo salir de este ámbito
subjetivo?
¿Cómo garantizar que mis pensamientos tienen un contenido objetivo? Eliminando las
razones de la duda y, fundamentalmente la hipótesis del Dios engañador. Por ello es
necesario probar la existencia de un Dios que no sea engañador y me asegure que no
me engaño al aceptar como verdaderas aquellas proposiciones que percibo clara y
distintamente. Sin embargo, Descartes se ve obligado a demostrar la existencia de Dios
sin hacer ninguna referencia al mundo exterior –a diferencia de Santo Tomás- pues de
la existencia de éste no se tiene todavía seguridad.
Parte Descartes de la única verdad que posee, esto es, de la certeza de la propia
existencia como cosa pensante, por lo tanto su demostración parte de su propio
pensamiento. Así como paso previo a la demostración de la existencia de Dios,
Descartes procede a un análisis del único material con el que cuenta, su propio
pensamiento, sus ideas.
Análisis del “cogito”: hay dos elementos claros, que son pensar y existir.
Pensar: no es un puro acto mental, sino un conjunto de cosas: una cosa que duda,
entiende, concibe, afirma, niega, quiere, no quiere, y también imagina y siente. (MM,
2).
Existir: el yo es un pensamiento que existe.
No es un silogismo, es una idea clara y distinta, es una verdad inmutable. ¿Por
qué? ¿Cuál es el fundamento de esa certeza?: que es una idea clara y distinta.
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- Presupuestos del “cogito”. Tenemos ante nosotros un problema sutil, pero de
extraordinaria importancia. Tenemos evidencia del “yo”, pero esto no tiene por qué
presuponer la existencia de ninguna otra realidad, y sin embargo, Descartes pretende
deducirlo todo de ahí. Yo pienso que el mundo existe (pero esto es un puro
pensamiento y el mundo puede no existir). Del “yo pienso” hay que extraer todos
nuestros conocimientos. Haciendo balance, diríamos que contamos con dos elementos:
el pensamiento (como actividad) y las ideas que piensa el yo. Y esto nos pone de
manifiesto la presencia de tres factores:
1º- El yo que piensa (cuya existencia es indudable).
2º- El mundo como realidad exterior al yo (problemático).
3º- Las ideas de “mundo” y “existencia” (indudables).
Se ha producido un cambio notable. La filosofía tradicional consideraba que el
pensamiento versaba sobre los objetos. Las ideas o conceptos representaban esos
objetos. Ahora, con Descartes, el pensamiento piensa siempre ideas. Y ¿cómo
garantizar que a la idea corresponde una realidad? Esto lleva a Descartes a plantearse
el problema de la ideas.
Como hemos visto, según Descartes, entre las ideas que pueblan mi mente, está la
que expreso con la palabra Dios y que es “una substancia infinita, eterna, inmutable,
independiente, omnisciente, omnipotente, que me ha creado a mí mismo y a todas las
demás cosas que existen” y según nos dice “eso que entiendo por Dios es tan grande y
tan eminente que cuanto más atentamente la considero menos convencido estoy de
que una idea así pueda proceder de mí”. La idea de Dios es, por lo tanto, innata y, a
partir de esta idea, tiene que demostrar su existencia.
DEMOSTRACIONES DE LA EXISTENCIA DE DIOS
La argumentación para demostrar la existencia de Dios es triple:
1. Parte de la consideración de aquello en lo que pensamos en la idea de
Dios y de que toda idea tiene una causa y debe haber tanta realidad en la causa
como en el efecto: nosotros poseemos la idea de un ser infinito, perfecto, bueno,
omnisciente, todopoderoso. Lo contenido en esta idea es tan superior y
trascendente que no puede provenir de la nada, ni lo hemos podido
sacar de nosotros mismos, sino que debe responder a una realidad de fuera de
nosotros y ésta es Dios. Por lo tanto Dios existe y es la causa de mi idea de Dios. Es
la prueba de la idea de Dios como efecto. Descartes aplica el principio de
causalidad (toda idea es representación, imagen - efecto- que necesita un original-
causa-) y llega hasta la existencia de Dios.
En la cuarta parte del Discurso nos dice Descartes:
“Pero no podía opinar lo mismo acerca de la idea de un ser más perfecto que el
mío, pues que procediese de la nada era algo manifiestamente imposible y puesto que
no hay una repugnancia menor en que lo más perfecto sea una consecuencia y esté en
dependencia de lo menos perfecto, que la existente en que algo proceda de la nada,
concluí que tal idea no podía provenir de mí mismo. De forma que únicamente restaba
la alternativa de que hubiese sido inducida en mí por una naturaleza que realmente
fuese más perfecta de lo que era la mía y, también, que tuviese en sí todas las
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DESCARTES
perfecciones de las cuales yo podía tener alguna idea, es decir, para explicarlo con una
palabra que fuese Dios.”
2. Yo, que soy un ser imperfecto, no puedo ser el autor de mi ser, pues, al
crearme a mí mismo, no me hubiera privado de ninguna de las perfecciones que
concibo en la idea de Dios. Así, Dios existe. (Vuelve Descartes a utilizar en este
argumento el principio de causalidad afirmando que Dios es la causa de nuestro
propio ser.)
En la Cuarta parte del discurso nos dice Descartes:
“A esto añadí que puesto que conocía algunas perfecciones que en absoluto
poseía, no era el único ser que existía, sino que era necesariamente preciso que
existiese otro ser más perfecto del cual dependiese y del que yo hubiese tenido todo lo
que tenía. Pues si hubiese existido sólo y con independencia de todo otro ser…hubiese
podido ser infinito, inmutable, omnisciente, todopoderoso y, en fin, poseer todas las
perfecciones que podía comprender que se daban en Dios.”
3. Argumento ontológico (utilizado con anterioridad por San Anselmo, s. XI):
Es imposible concebir a Dios sin su existencia, pues es imposible concebir a un ser
perfecto sin una de sus perfecciones (ya que la existencia es concebida como una
perfección).Así, Dios, que es perfecto, existe.
Se basa en la idea de perfección: si pienso en la idea de ser perfecto debo
pensar la existencia de ese ser perfecto. La esencia de dios lleva necesariamente su
existencia.
Este argumento nos lo presenta Descartes como una necesidad matemática.
Lo mismo que no es posible concebir un triángulo que no tenga los ángulos internos
iguales a dos rectos, tampoco es posible concebir a dios como no existente. Veámoslo
tal y como lo expone en la Cuarta parte:
“Por el contrario, examinado de nuevo la idea que tenía de Ser Perfecto,
encontraba que la existencia estaba comprendida en la misma de igual forma que en la
de triángulo está comprendida la de que sus ángulos sean iguales a dos rectos o en la
de una esfera que todas sus partes equidisten del centro e incluso con mayor evidencia.
Y, en consecuencia, es por lo menos tan cierto que dios, Ser Perfecto, es o existe como
lo pueda ser cualquier demostración de la geometría.”
Una vez demostrada la existencia de Dios como la de un ser perfecto y
bondadoso, Descartes destruye la hipótesis del genio maligno: engañar –dice- no es
signo de potencia, sino de debilidad, de imperfección y, por tanto, no puede darse en
Dios.
Una vez probada la existencia de Dios, puente que une el pensamiento con el
mundo exterior, éste se va a convertir en aquello que garantiza la verdad, la
correspondencia entre pensamiento y realidad. Dios va a ser la garantía de que todo
aquello que concebimos clara y distintamente es verdadero. Dios se convierte, así, en
garantía del criterio de verdad, de la evidencia. Fíjate en lo que nos dice Descartes:
“Pues, en primer lugar, incluso lo que anteriormente he considerado como una regla (a
saber: que lo que concibo clara y distintamente es verdadero), sólo es seguro si Dios
existe, es un ser perfecto y todo lo que hay en nosotros procede de él.”
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DESCARTES
A Descartes se le acusa de caer en un “círculo vicioso” al demostrar la existencia
de Dios:
Debemos aclarar algo sobre el Dios cartesiano: no es un Dios al que se le rece
y cuya intervención en los asunto humanos se solicite. Dios es aquí una palabra que
sintetiza un conjunto
de problemas filosóficos (condiciones y límites del conocimiento racional), es una
entidad metafísica impersonal, es el orden racional del mundo o una abstracta
voluntad que, en realidad, limita las pretensiones de conocerlo todo. Es el Dios de los
filósofos, es un Dios desde el que se habla pero no del que se habla (un Dios que
fundamenta todo lo demás, pero que no fundamentamos, un Dios a partir del que
demostrar o deducirlo todo).
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DESCARTES
Una vez demostrado que Dios existe y que no me puede engañar, Descartes
procede a demostrar la existencia del mundo
3.2. LA EXISTENCIA DEL MUNDO O TODAS LAS COSAS CORPÓREAS
Para solucionar este problema Descartes parte de las ideas de las cosas
sensibles y se pregunta por cuál es la causa que produce esas ideas y de la cual
proceden. Según Descartes él no puede ser la causa de esas ideas porque sólo es una
cosa que piensa y, además, en contra de su voluntad, esas ideas se le presentan. Pero,
puesto que Dios existe y es infinitamente bueno y veraz, no puede permitir que se
engañe al creer que el mundo existe. Por lo tanto, el mundo existe. Dios aparece como
la garantía de que a mis ideas le corresponde un mundo, una realidad extramental. Sin
embargo, no a todas las ideas del yo le corresponde una realidad, sólo a aquellas que
se presentan con claridad y distinción.
Descartes ha probado la existencia de las cosas corpóreas, pero, estas cosas
¿son como las percibimos? Va a distinguir entre:
*Cualidades objetivas o primarias: las que están realmente en los objetos tal y
como son
captados por los sentidos. Estas cualidades son extensión, movimiento y figura. Son
matematizables y son éstas las que captamos con claridad y distinción.!
*Cualidades subjetivas o secundarias: están en el sujeto, son el resultado del
modo en que las cosas afectan a nuestros sentidos. Más que en las cosas externas
existen en nosotros como sujetos que sienten.!
Esta es una distinción que ya había hecho Galileo retomándola de los
atomistas. Galileo decía “... considero que, eliminando los oídos, la lengua y las narices,
sólo quedan las figuras, los números y los movimientos, pero no los olores, los sabores
o lo sonidos, los cuales sin el animal viviente, no creo que sean otra cosa sino
nombres”.
Para Descartes el mundo material se caracteriza por la EXTENSIÓN, por la
propiedad de darse en el espacio, y por lo tanto, por poseer dimensiones que puedan
ser medidas: anchura, longitud y profundidad. Descartes se aparta del concepto
tradicional de forma substancial (Aristóteles), según el cual todo ser consta de una
materia y una forma que definen su esencia. Las cosas corporales no tienen para
Descartes estas “formas” que se realizan conforme a cierta finalidad. En el mundo de lo
material todo se reduce a extensión y movimiento mecánico; extensión y movimiento
plenamente inteligibles.!
La reducción de lo material a extensión es el fundamento del MECANICISMO:
el mundo funciona como una máquina, de manera mecánica. El mecanicismo
cartesiano puede resumirse así: Dios crea la materia inerte e introduce una cantidad
constante de movimiento en la misma. estos cuerpos no son más que conjuntos de
átomos que conservan y transmiten el movimiento. La estructura y el funcionamiento
de los cuerpos se explica por estas tres leyes del movimiento:
1. El principio de inercia.
2. Ley de que todo tiende a moverse en línea recta.
3. ! Ley de la conservación del movimiento.
Descartes interpreta de forma mecanicista tanto los cuerpos inorgánicos como
los orgánicos (plantas, animales, hombres). Éstos últimos son máquinas que se rigen
por esas leyes universales y necesarias del movimiento
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3.3. LA ESTRUCTURA DE LA REALIDAD: LAS TRES SUBSTANCIAS
(Ontología )
Ya hemos visto que Descartes, por su método, ha llegado a una primera
verdad: “pienso, luego existo”. Cómo a partir de aquí nos ha llevado hasta Dios y, de
aquí, al mundo externo, material. Pues bien, para Descartes estos son los tres ámbitos
de la realidad, las tres substancias:
▪ El “yo pienso” lo identifica con la substancia pensante o res cogitans.
▪ Dios lo identifica con la substancia o res infinita.
▪ El mundo corpóreo lo identifica con la substancia o res extensa.
Descartes emplea como sinónimas las palabras res y substancia. El concepto
de substancia es fundamental en Descartes y, a partir de él, en todos los filósofos
racionalistas. La definición más célebre que da es:”substancia es una cosa que existe
de tal manera que no necesita de ninguna otra para existir”. En sentido estricto, sólo
Dios sería substancia pues sólo él no requiere de nada más para existir. Las otras dos
substancias necesitan a Dios para existir. Aunque sólo se pueda aplicar
propiamente nada más que a Dios de un modo absoluto y literal, y así lo reconoce el
mismo Descartes, se puede seguir manteniéndola para afirmar la independencia de la
sustancia pensante y la sustancia extensa, que pueden existir la una sin la otra.!
¿Cómo llega Descartes a la conclusión de la existencia de estas sustancias? La
primera (el yo pensante, el pensamiento) queda evidenciada por el “cogito, ergo sum”.
A continuación, admite la existencia de la sustancia infinita a partir de la idea de Dios
que es innata (ya lo veremos). La existencia del mundo (res extensa) viene deducida del
hecho de que Dios es veraz y no puede engañarnos.!
Así, pues, tenemos las tres sustancias, res cogitans, res extensa y res infinita.
Cada una de estas sustancias tiene atributos y modos. Mediante el “cogito” sabemos
que existe la sustancia pensante. Las pruebas de la existencia de Dios nos atestiguan la
existencia de la sustancia divina. La experiencia del mundo exterior nos da noción
acerca de la sustancia extensa.
No conocemos estas sustancias directamente, sino a través de sus atributos.
Existe un atributo esencial (aparte de otros) para cada sustancia, y “que
constituye su naturaleza y esencia, y del cual dependen todos los demás” (Principia, I).
A. Res cogitans: es el “yo”. Su atributo es el pensamiento. Sólo soy un
pensamiento, una cosa que piensa, una sustancia pensante, una cosa que existe de
tal manera que no necesita de otra para existir. Mi pensar no necesita del cuerpo
para existir. Los modos son: entendimiento, memoria, imaginación, voluntad,...
B. Res extensa: ese ser pensante tiene cuerpo, y todo ser corpóreo tiene
extensión. El atributo de esta sustancia es la extensión. Tiene dos modos, sólo dos,
que son la figura y el movimiento. El mundo es geometría. Olores, sabores,... no son
más que “sentimientos que no tienen ninguna existencia fuera de mi pensamiento”
(M M, respuesta a la 6ª. Objeción). Como ya hemos dicho Descartes distingue en los
cuerpos: !
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- Cualidades primarias, que derivan de la realidad fundamental (extensión
o magnitud): figura y movimiento. Son objetivas y se hallan en los cuerpos. Se
miden por las matemáticas.
- Cualidades secundarias, son subjetivas, producidas por la acción mecánica
de los
cuerpos: olores, sabores, …
C. Res infinita: su atributo es la perfección, la infinitud.
Así además de la noción de substancia, Descartes da estas otras dos: Atributo y
modo.
*Atributo: es lo que conocemos que le ha sido otorgado a una cosa por
naturaleza, la esencia de la substancia. Cada substancia tiene un atributo principal que
constituye su esencia y que es inseparable de ella. El atributo de la res cogitans es el
pensamiento, el de Dios la infinitud y el de la res extensa, la extensión.!
*Modos: Aquellas propiedades de la substancia que presuponen la existencia
de los atributos (son modificaciones que pueden sufrir las substancias finitas). Dios
carece de modo. Los modos de la substancia pensante son: dudar, juzgar, anhelar,
creer, imaginar, sentir... Los de la extensión serían: figura, movimiento, tamaño,
posición.
SUBSTANCIAS ATRIBUTOS MODOS
Substancia pensante Pensamiento Dudar, juzgar...
Substancia infinita (Dios) Infinitud
Substancia extensa Extensión
Figura,
tamaño…
3.4. ANÁLISIS Y CLASIFICACIÓN DE LAS IDEAS
El concepto de idea en Descartes
El concepto de idea cambia en Descartes respecto de la filosofía anterior. Antes
de Descartes se creía que el pensamiento se relacionaba ingenuamente con la realidad.
Entendían que el pensamiento pensaba las cosas del mundo: las ideas serían el medio
transparente a través del que pensamos las cosas reales existentes, la idea como una
lente a través de la cual se ven las cosas (existía una identificación entre las cosas del
mundo y las ideas). En Descartes el pensamiento piensa ideas y no cosas. Las ideas son
una representación de las cosas
La idea como realidad objetiva y como acto mental.
La afirmación de que el objeto del pensamiento son las ideas lleva a
Descartes a distinguir dos aspectos en ellas:
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DESCARTES
- Las ideas en tanto que actos mentales. Entendidas así todas las ideas poseen la
misma realidad (las ideas de perro y de gato en tanto que actos mentales no difieren
entre sí)
- Las ideas en cuanto que poseen un contenido objetivo. En este caso, puesto
que su contenido es diverso, las ideas también diferirían entre sí (las ideas de perro y
de gato en tanto que tienen contenido objetivo difieren entre sí).
“En cuanto que las ideas son solamente modos del pensamiento no reconozco
desigualdad alguna entre ellas y todas ellas parecen provenir de sí del mismo modo;
pero en tanto que la una representa una cosa y la otra, es evidente que son muy
distintas entre sí. Sin duda alguna, en efecto, aquellas ideas que me representan
sustancias son algo más y poseen en sí, por así decirlo, más realidad objetiva que
aquellas que representan solamente modos o accidentes“
(Meditaciones, III).
Clases de ideas.
Si analizamos las ideas que tenemos en nuestra mente, advertimos que hay:
- Ideas adventicias: son las que parecen provenir (porque aún no nos consta la
existencia del mundo exterior) de nuestra experiencia externa, como por ejemplo, la
idea de árbol, de hombre, de casa...
- Ideas facticias: Son las que provienen de nuestra imaginación y voluntad, las
que elabora nuestra mente sin que haya objeto alguno que corresponda a ello; por
ejemplo, un caballo con alas, una sirena.
- Ideas innatas: ideas que el entendimiento posee por naturaleza sin que
intervenga ninguna impresión sensible. Por ejemplo, son ideas innatas la idea del YO
como ser pensante y la idea de Dios. No son ideas construidas por mí, tampoco
proceden de la experiencia, sino que las encuentro en mí mismo. Son descubiertas
intuitivamente en nosotros. Esta es la afirmación fundamental del racionalismo. Las
ideas de pensamiento y existencia también serían innatas.
4. EL DUALISMO ANTROPOLÓGICO CARTESIANO: LA RELACIÓN
PENSAMIENTO- EXTENSIÓN
Después de haber establecido la primera verdad, Cogito,ergo sum, Descartes nos
dice en la Cuarta parte:!
“Posteriormente, examinando con atención lo que yo era, y viendo que podía
fingir que carecía de todo cuerpo, así como que no había mundo o lugar alguno en el
que me encontrase, pero que, por ello, no podía fingir que yo no era, sino que por el
contrario, sólo a partir de que pensaba dudar acerca de la verdad de otras cosas, se
seguía muy evidente y ciertamente que yo era, mientras que, con sólo que hubiese
dejado de pensar, aunque el resto de lo que había imaginado hubiese sido verdadero ,
no tenía razón alguna para creer que yo hubiese sido , llegué a conocer a partir de todo
ello que era una substancia cuya esencia o naturaleza no reside sino en pensar y que
tal substancia, para existir, no tiene necesidad de lugar alguno ni depende de cosa
alguna material. De suerte que este yo, es decir, el alma, en virtud de la cual yo soy lo
que soy, es enteramente distinta del cuerpo, más fácil de conocer que éste y aunque el
cuerpo no fuese no dejaría de ser todo lo que es.”!
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Para Descartes el hombre es un compuesto de dos substancias, la substancia
pensante- el alma- y la substancia extensa –el cuerpo-. Estas dos substancias son
distintas e independientes. El alma puede existir sin el cuerpo, esto es, que de la
muerte del cuerpo no se sigue la muerte del alma.
• El alma es una sustancia finita cuya esencia es el pensamiento, por eso
Descartes la llama res cogitans. El tipo de razonamiento empleado por Descartes
para demostrar que el pensamiento es el único atributo del alma es la ficción
mental: puedo fingir –dice Descartes- que no tengo cuerpo, y que no dependo del
espacio, pero no puedo fingir que no pienso, por tanto, lo que constituye mi esencia
es pensar.
• El cuerpo es extensión y se rige por leyes mecánicas, las mismas que
presiden el funcionamiento del universo o de cualquier máquina, con lo que
podríamos decir que el cuerpo humano funciona como un mecanismo automático.
La vida depende del funcionamiento del cuerpo y no del alma. El hombre muere, no
porque el alma abandone el cuerpo, sino porque la máquina corporal se estropea y
deja de funcionar.
La concepción cartesiana del hombre es, pues, dualista. Así entendieron
también al hombre Platón, Aristóteles y la Escolástica. Sin embargo, para Aristóteles:
• el alma era principio de vida, era aquello que hace que un ser vivo esté
efectivamente vivo. Por esta razón los animales y las plantas, además de los seres
humanos, estaban dotados de alma. En cambio, en Descartes sólo en el ser humano
hay un alma unida a un cuerpo (en este sentido nos recuerda a Platón) y este alma
no es la causante de la vida.
• el ser humano era concebido como una unión substancial cuerpo-alma
mientras que para Descartes es una unión de dos substancias distintas.
Ahora bien, Descartes defiende que
hay una unión íntima entre cuerpo y alma (como Aristóteles), pues es el mismo yo el
que piensa, sufre, habla, cree... pero por otra parte, afirma que esta unión es
accidental (recordar a Platón), dada la independencia de las dos substancias -y,
puesto que considera al cuerpo como una substancia, lo cual resulta novedoso en
Descartes-.
Ahora bien, si el yo pensante – el alma- y el cuerpo son dos realidades o
sustancias independientes, ¿cómo se comunican entre sí estas sustancias? ¿De qué
manera una idea (hecho mental) influye en una acción (hecho físico)? ¿Cómo se realiza
la interacción alma-cuerpo? A pesar de concebir cuerpo y alma como dos substancias
autónomas, Descartes es consciente de la interacción real entre ambas en el caso del
hombre. Pues, cuando el cuerpo está herido –dice en su sexta Meditación- no sólo
percibe una herida mediante el entendimiento, sino que además siente dolor. ¿Cómo
conciliar este hecho con la concepción del cuerpo y alma como substancias
independientes? La respuesta cartesiana es pintoresca: existe en el cerebro una
glándula, llamada glándula pineal, en la que se funden las sensaciones corporales y a
través de la cual el alma recibe los estímulos orgánicos. En ella el alma se haría cargo de
las sensaciones llegadas por los tubitos, que eran para él los nervios, y recíprocamente
enviarían sus órdenes al exterior, o sea, a los músculos. Esta explicación no es, en
absoluto, satisfactoria, pero, en cualquier caso dejó planteado un problema que ocupa
hoy a los científicos: ¿Cómo se relacionan mente y cuerpo en el hombre? !
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Hay, pues una ambigüedad en el pensamiento cartesiano: por un lado ve de
forma clara la independencia del cuerpo y del alma, pero por otra tenía claro también
que cuerpo y alma están relacionados. Pero su interés por afirmar que cuerpo y alma
son substancias autónomas, era defender:
1. por un lado, la inmortalidad del alma;
2. por otro lado, la libertad del hombre.
En efecto, el alma en cuanto substancia pensante, queda excluida del
mecanicismo y la necesidad propia de los cuerpos, substancia extensa. El objetivo
último del pensamiento de Descartes al afirmar que alma y cuerpo, pensamiento y
extensión, constituyen substancias distintas, es salvaguardar la autonomía del alma
respecto de la materia. La ciencia clásica –cuya concepción de la materia comparte
Descartes- imponía una concepción mecanicista y determinista del mundo material, en
el cual no queda lugar alguno para la libertad. La libertad solamente podría
salvaguardarse sustrayendo el alma del mundo de la necesidad mecanicista y esto, a su
vez, exigía situarla como una esfera de la realidad autónoma e independiente de la
materia. Esta
independencia del alma y del cuerpo es la idea central en el concepto cartesiano de
substancia.!
5. CONCLUSIÓN
• Podemos concluir diciendo que se considera a Descartes el “padre” de la
filosofía
moderna por una serie de razones:
1. Coloca en el centro de la filosofía la cuestión epistemológica. ¿Cómo
conozco?
2. Inicia un movimiento filosófico que otorga primacía al sujeto en el
conocer. Si queremos Certeza en el conocimiento debemos retrotraernos al Yo. El
hombre sólo conoce directamente su propio pensamiento, la realidad exterior debe
ser deducida.
3. Muestra una absoluta confianza en la Razón como fuente de
conocimiento cierto. La Razón no está sujeta a ninguna otra instancia, deja de ser
esclava de la Fe.
4. Defiende la necesidad de un Método para la investigación de la verdad
que sea único para todas las ciencias.
Valoración general de su pensamiento:
Descartes es el autor racionalista por excelencia. Ser racionalista significa
poner a la razón como único medio de conocimiento verdadero. Recordemos, que
como buen racionalista, las contribuciones de Descartes a las matemáticas han sido
considerables –en la medida en que la matemática es una concepción puramente
racional- y sin embargo, sus errores en física incontables –en cuanto esta ciencia se
ocupa de los hechos-. La filosofía racionalista ha dejado de estar de moda y ha sido
criticada duramente en los siglos XIX y XX, y es evidente que actualmente, debido a la
labor de autores como Hume y Kant, nadie es capaz de poner en duda el papel de los
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sentidos como elemento indispensable del conocimiento. Sin embargo, es indiscutible
el esfuerzo realizado por Descartes en cuanto a que, pese a exagerar el papel exclusivo
de la razón en el conocimiento, significó una defensa de ésta frente al papel dominante
que la fe había desempeñado en la Edad Media, llevando a cabo el paso definitivo a la
modernidad.
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