UNIVERSIDAD NACIONAL “PEDRO RUIZ GALLO”
FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS
ESCUELA PROFESIONAL DE DERECHO
CURSO:
DERECHO PROCESAL LABORAL
DOCENTE:
TEMA: LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS APLICADAS EN LA NUEVA LEY PROCESAL LABORAL
ALUMNO:
ÍNDICE
Contenido
PRESENTACIÓN................................................................................................2
CAPÍTULO I........................................................................................................5
1. Antecedentes de la reforma del Proceso Laboral en el Perú....................5
CAPÍTULO II.....................................................................................................10
2.1 Balances y perspectivas de la “Nueva Ley Procesal del Trabajo”...........10
CAPÍTULO III: MARCO TEÓRICO CONCEPTUAL.........................................13
3.1 ¿Cuál es la necesidad de la Nueva Ley Procesal Laboral?.................13
3.2 Retos y desafíos para la implementación de la Nueva Ley Procesal
Laboral........................................................................................................... 14
3.3 Nuevas cargas probatorias en la Nueva Ley Procesal Laboral............14
CAPÍTULO IV: MARCO OPERACIONAL........................................................14
¿Actualmente hay evidencias de la aplicación en el marco operacional de la
“Nueva Ley Procesal del Trabajo”?................................................................14
Audiencias virtuales en los procesos laborales y su vigencia en la
postpandemia covid-19..................................................................................15
Nuevas cargas probatorias en la Nueva Ley Procesal Laboral.....................18
CAPÍTULO V.....................................................................................................20
Conclusiones...................................................................................................20
BIBLIOGRAFIA................................................................................................ 21
2
PRESENTACIÓN
En la época contemporánea para nadie es una novedad que la globalización es
una de las características más predominantes en las sociedades que existen, y
en el siglo XXI, donde las ciencias siguen avanzando, la ciencia del derecho ha
ido evolucionando juntamente con la sociedad, también ha ido mutando,
conjuntamente con el ordenamiento jurídico peruano, dado que lo que hoy nos
convoca son las nuevas tecnologías, el presente ensayo resalta la necesidad
fundamental de conocer la Nueva Ley Procesal del Trabajo, Ley N°29497, lo
que propongo en las líneas posteriores es entender a la presente ley como una
herramienta útil para resolver los conflictos laborales a través de procesos
judiciales breves, recurriéndose además al apoyo de los mecanismos
alternativos de solución de conflictos como la conciliación extra judicial, la
administrativa y el arbitraje que proporciona el Ministerio de Justicia.
También es menester acotar que el objetivo primordial es señalar los diversos
problemas del volumen que se presentan en los procesos laborales, pero a su
vez hacer un análisis objetivo de la efectividad de los derechos sustantivos de
los trabajadores, en la actualidad no cabe duda que en el plano operacional y
práctico la ley N°29497 el proceso laboral ha sido dotado de características no
alentadoras como la lentitud, la burocracia, la poca celeridad y sus trámites no
expeditivos.
Los procesos judiciales laborales son escritos, complejos y se
encuentran diseñados para que duren entre cuatro a seis años como mínimo.
Además, los Jueces de Trabajo tienen una competencia reducida y muchos
magistrados laborales no tienen la especialidad que se requiere en esta rama
específica del Derecho, la Nueva Ley Procesal del Trabajo, pretende ser una
herramienta eficaz para resolver los conflictos jurídicos originados por la
prestación de servicios de carácter personal. No solo tiene por objetivo corregir
los problemas de la normativa actual, sino que es un cambio fundamental con
respecto a lo que estamos viviendo. Es por ello y en atención de lo antes
expuesto es que sustento mi ensayo, en la necesidad de tener en
consideración que las nuevas tecnologías traen, la nueva ley profundiza la
oralidad y el rol protagónico del juez en el proceso, impidiéndole una actitud
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pasiva y, más bien, motivándolo a tomar las riendas del proceso, evitando
dilaciones injustificadas y, sobre todo, creando el espacio necesario para
conocer la verdad que ya no estará escondida bajo kilos de papel.
Los efectos positivos de la aplicación de la ley podrían ser inmediatos:
procesos céleres y cortos en los que los litigantes obtendrán una respuesta
rápida; una mayor confianza en el juez, cuya actuación es también más visible
que la actual; se evitarán las demandas injustificadas y los retrasos
irrazonables en el cumplimiento de las normas sustantivas laborales
aprovechando la demora en el procesos judiciales; la promoción de las
soluciones conciliadas, además de encaminar la actuación de todos los que
intervienen en el proceso dentro de la legalidad y los principios éticos.
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CAPÍTULO I
1. Antecedentes de la reforma del Proceso Laboral en el Perú
Las líneas que presentaré a continuación será una compilación de la historia
del Derecho Procesal del Trabajo en el Perú,
En el Perú si nos remontamos en la historia, los intentos más longevos para
poder regular, limitar y precisar los conflictos laborales lo encontramos en:
El proyecto de ley para crear un Tribunal de Hombres Buenos y
Prudentes:
Presentado al Congreso de la República en octubre de 1893 por los diputados
Teodomiro Gadea y Enrique Rubín.
Según el proyecto presentado, el tribunal a crearse estaría integrado por cinco
hombres buenos y prudentes, designados por la Prefectura del Departamento,
de una terna doble que debía presentar la Unión Universal de Artesanos. Su
función sería juzgar las controversias entre los patrones y artesanos,
averiguando la verdad y actuando de buena fe, teniendo sus decisiones
carácter inapelable y produciendo ejecutoria cuando la cuantía del litigio no
llegara a los trescientos soles, caso contrario se podía interponer el recurso de
apelación que sería resuelto por la Corte Superior actuando como tribunal de
equidad.
Caracterizado por ser un proceso sumarísimo, donde solo era la contestación
de la demanda, este primer intento de regulación de los conflictos de trabajo
fue desestimado por la comisión respectiva en 1895 por considerar que el
Tribunal de Hombres Buenos y Prudentes no ofrecía las garantías del caso
para cumplir con su misión.
ETAPA DE LA AUSENCIA DE REGULACIÓN ESPECIAL (1900-1930)
Esta etapa coincide con los albores del desarrollo del Derecho Laboral en el
Perú. Al respecto Rendón nos dice: “desde los primeros años del siglo XX, los
trabajadores asalariados, apoyándose en sus organizaciones sindicales y
llevando a cabo acciones colectivas, como la huelga contra los empresarios y
el Estado, exigieron la mejora en su situación económica”. Estas medidas de
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lucha consiguieron que se dictaran las primeras normas sustantivas en materia
de Derecho Laboral; sin embargo, no ocurrió lo mismo con el ámbito procesal
donde la solución de controversias que pudieran surgir entre patronos y
trabajadores fue regulada por las normas propias del proceso civil o por el
arbitraje.
Las disposiciones legales más importantes de este periodo son las siguientes:
• Ley N° 1378 del 20 de enero de 1911. Ley sobre accidentes de trabajo.
Otorgó competencia a los jueces de Primera Instancia en lo Civil para conocer
de los reclamos indemnizatorios derivados de su aplicación.
Ley N° 4916 del 07 de febrero de 1924. La Ley del Empleado Particular N°
4916 optó por encomendar a un Tribunal Arbitral la solución de las
controversias que pudieran presentarse entre los empleados y sus patronos.
Los miembros de este Tribunal serían nombrados uno por cada parte en
conflicto y el tercero por el Ministerio de Fomento en la ciudad de Lima o por la
autoridad política en el caso de provincias. El laudo debía expedirse dentro del
plazo máximo de treinta días y tenía carácter de inapelable.
• Ley N° 5066 del 05 de marzo de 1925. Reguló el procedimiento de
reclamación de los empleados particulares ante el Tribunal Arbitral creado por
la Ley N° 4916.
• Resolución Suprema del 27 de junio de 1928. Reglamentaria de la Ley N°
4916, precisó disposiciones para la realización del juicio arbitral a que se
referían las Leyes N° 4916 y N° 5066.
ETAPA DEL SURGIMIENTO DEL DERECHO PROCESAL DEL
TRABAJO EN EL PERÚ (1930-1980)
El fracaso de la solución de los conflictos laborales por medio del proceso
civil ordinario así como de las fórmulas arbitrales, sumado a los nuevos
derechos sustantivos reconocidos a los trabajadores, llevó a que se
desarrollara en nuestro país no sólo el Derecho Procesal del Trabajo, como
una disciplina jurídica autónoma, sino también el fortalecimiento de la
Administración de Justicia en materia laboral, llegando a crearse órganos
jurisdiccionales encargados de dar solución a los conflictos obrero
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patronales, aunque con limitaciones en cuanto a sus atribuciones.
En este periodo vale recalcar una norma que marcará precedente dentro de
nutro ordenamiento jurídico y una base para la materia que nos convoca
este es el Decreto Supremo del 23 de marzo de 1936. Este Decreto
Supremo estableció el procedimiento para resolver las reclamaciones
individuales de los trabajadores, se encontrase o no vigente la relación de
trabajo. Se considera que a partir de esta norma podemos hablar del
Derecho Procesal del Trabajo como una disciplina autónoma en nuestro
medio.
ETAPA DE LA CONSOLIDACIÓN DEL DERECHO PROCESAL DEL
TRABAJO (1980- 2010)
Este período se caracteriza por la entrada en vigencia de la Constitución de
1979 que, al establecer el principio de unidad de la función jurisdiccional,
condenó a desaparecer al Fuero Privativo de Trabajo tan pronto se dictara
una nueva Ley Orgánica del Poder Judicial, lo que también implicaba una
reforma de la legislación adjetiva en materia de trabajo. La Constitución
Política de 1993 mantuvo el principio de unicidad jurisdiccional, por lo que
en nuestro país no existe la posibilidad de establecer una jurisdicción
laboral independiente del Poder Judicial, sino que dentro del mismo deben
existir órganos jurisdiccionales que administren este tipo de justicia
especializada, tal como ocurre actualmente.
INTENTOS DE REFORMA DE LA LEGISLACIÓN PROCESAL DEL
TRABAJO
No obstante las modificaciones introducidas por diversas leyes se consideró
necesaria la reforma de la Ley N° 26636, siendo la propuesta más importante el
Proyecto de Ley N° 117/2006-CR presentado por los integrantes de la
Comisión de Trabajo del periodo 2006-2007, recogiendo el proyecto elaborado
por la Comisión de Especialistas conformada por los doctores Fernando Elías
Mantero, Beatriz Alva Hart, Francisco Gómez Valdez, Francisco Romero
Montes y Sandro Núñez Paz, quienes elaboraron un proyecto de Nueva Ley
Procesal del Trabajo. La poca acogida que tuvo este proyecto, sobre todo por
parte de los magistrados laborales, originó que el mismo no prosperara.
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TRABAJO DE LA COMISIÓN REDACTORA DEL ANTEPROYECTO
DE NUEVA LEY PROCESAL DEL TRABAJO
Mediante Resolución Ministerial N° 058-2008-TR del 20 de febrero del
2008, durante la gestión como Ministro de Trabajo del Doctor Mario
Pasco Cosmópolis, se designó a la Comisión encargada de elaborar el
Anteproyecto de la Nueva Ley Procesal del Trabajo, basada en la
oralidad y el uso de la tecnología, la que estuvo conformada por los
profesores universitarios: Luis Vinatea Recoba, Giovani Priori Posadas y
Javier Arévalo Vela (Juez Superior Titular), actuando como Secretario
Técnico de la misma el doctor Paul Paredes Palacios, funcionario del
Ministerio de Trabajo.
PRESENTACIÓN DEL ANTEPROYECTO DE LEY PROCESAL DEL
TRABAJO
El 15 de julio del 2008, en acto público realizado en el Auditorio de
Petroperú, fue presentado el Anteproyecto de Ley Procesal del Trabajo
durante la realización del Seminario Internacional “La oralidad en el
Proceso Laboral”, donde los autores expusieron a la comunidad jurídica
los alcances de la norma que habían elaborado. El Ministerio de Trabajo
y Promoción del Empleo, mediante Resolución Ministerial N° 391- 2008-
TR del 11 de diciembre del 2008, reconoció, agradeció y felicitó a la
Comisión que elaboró el Anteproyecto de Ley Procesal del Trabajo.
APROBACIÓN DEL ANTEPROYECTO DE LEY PROCESAL DEL
TRABAJO POR EL PODER EJECUTIVO
Mediante Resolución Ministerial N° 379-2008-TR del 04 de diciembre del
2008 el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo dispuso la
publicación por noventa días del Anteproyecto de la Ley Procesal del
Trabajo en su página web con la finalidad de difundirlo y recibir
sugerencias y comentarios de la ciudadanía en general; igualmente
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dispuso la realización de foros regionales sobre el tema. Con la finalidad
de analizar y revisar el Anteproyecto entregado, el Ministerio de Trabajo
y Promoción del Empleo, mediante Resolución Ministerial N° 006-2009-
TR del 12 de enero del 2009, designó un grupo de trabajo donde
participaron el citado ministerio, el Ministerio de Justicia, el Poder
Judicial, la Asamblea Nacional de Rectores y el Colegio de Abogados de
Lima. Terminado el trabajo de esta comisión, el Anteproyecto fue
entregado a la ministra de Trabajo y Promoción del Empleo. El
Anteproyecto de Ley Procesal del Trabajo fue aprobado como proyecto
de Ley del Poder Ejecutivo en el Consejo de ministros del día 02 de
septiembre del 2009.
APROBACIÓN DEL PROYECTO DE LEY PROCESAL DEL TRABAJO
POR EL PODER LEGISLATIVO
El proyecto de Ley Procesal del Trabajo ingresó al Congreso de la
República el 05 de septiembre del 2009 como Proyecto de Ley N° 3467-
2009-PE “Proyecto de Ley que aprueba la Nueva Ley Procesal del
Trabajo”. Este proyecto fue también objeto de amplia difusión y debate,
recibiéndose opiniones favorables y desfavorables de diversos sectores.
Finalmente, la Comisión de Trabajo, en su Novena Sesión Ordinaria del
02 de diciembre del 2009, aprobó por unanimidad el dictamen del
proyecto de Ley Procesal del Trabajo. Sometido al debate del pleno, el
Congreso de la República aprobó el dictamen recaído en el proyecto de
Nueva Ley Procesal del Trabajo por unanimidad (94 votos a favor). El
dictamen requería para su aprobación de más de la mitad de
congresistas (61) porque modificaba una Ley Orgánica. Fue exonerado
de segunda votación por unanimidad (89 votos), con lo que quedó
expedito para su promulgación.
PROMULGACION DE LA LEY PROCESAL DEL TRABAJO
El 13 de enero del 2010 el Presidente de la República promulgó la Ley
N° 29497, Ley Procesal del Trabajo, siendo publicado el texto de la
misma en el Diario Oficial El Peruano el 15 de enero del 2010.
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CAPÍTULO II
2.1 Balances y perspectivas de la “Nueva Ley Procesal del Trabajo”
A más de 10 años de su promulgación, este ensayo sienta las bases para
reflexionar en torno a la eficiencia que se da a partir de su publicación, los
especialistas en la rama del proceso laboral han llegado a un acuerdo, el
balance y avance ha sido optimista y bueno.
Es de esta forma porque el hecho de que introduzcas una reforma, como la
contenida en la Nueva Ley Procesal del Trabajo, ya es en sí misma un logro lo
que implica un cambio de visión, una manera distinta de hacer las cosas. Lo
cual no es una tarea sencilla en razón que a priori ya existe todo un sistema de
justicia que fue formado con una visión bastante distinta, que es la visión del
proceso escrito. El que cuentes con un nuevo sistema que está basado en la
idea de transmitir en argumento por escrito generaba una serie de problemas
de estructura en la misma formación del proceso que este nuevo modelo rompe
de manera radical, obligando a los operadores del derecho sobre todo a los
jueces a mirarlo desde otra perspectiva.
A continuación, propongo un ejemplo para ilustrar lo que se viene hablando, se
sabe muy bien que en un proceso judicial escrito se caracteriza por un sistema
de actos de comunicación donde se espera o se estima que una de las partes
escriba algo, el juez evalúa el escrito e inmediatamente corra traslado a la
contraparte, la otra responderá también por escrito.
Todo ello implica que cada acto procesal no solamente tome mucho tiempo,
sino que todo el proceso resolutivo y de comunicación consuma mucho tiempo,
lo que termina convirtiéndose en un problema y en una característica sustancial
de este tipo de proceso. Resultado: un proceso toma cinco años y no
necesariamente porque el Poder Judicial sea lento, sino porque el proceso
mismo se encuentra estructurado de una manera tal que se llega a eso. Detrás
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de esto entonces hay una serie de incentivos para que se formen colas.
Es así como se proyecta en como la estructura del proceso oral de la “Nueva
Ley Procesal del Trabajo” es totalmente opuesta. No se trata de un proceso en
el que “el proceso va a las partes”, sino que “las partes van al proceso”. Como
están ya involucradas en él, todos los actos de comunicación son hechos de
manera directa o, excepcionalmente, por medios digitales, a propósito de las
herramientas digitales que es el tema que nos convoca este acarrea un cambio
estructural bastante decisivo, debido a que le proporciona al Juez una
herramienta muy potente la cual tiene que explotar, etapa nada alejada de la
realidad e incluso la estamos viviendo en la actualidad.
Habiéndose ya instaurado esta nueva estructura del proceso, lo que toca ahora
es hacer un uso económico, racional, razonable y sobre todo muy efectivo
del proceso. Eso pone un reto a los jueces que es el de la gestión, y a los
abogados el de aprender a usar esos procesos. Otro ejemplo: en un
conflicto laboral, el incumplimiento de un empleador afecta a muchas personas
porque los actos de dirección en una empresa se encuentran
estructurados de esta manera: un jefe dando disposiciones y decidiendo
respecto de muchos trabajadores. Ello lleva a que una mala decisión o un
incumplimiento afecte a muchos trabajadores. Esos trabajadores podrían
plantear un solo reclamo; sin embargo, tienden a hacerlo de manera
individual. La ley sí permite hacerlo de manera concentrada, pero los
abogados optan por hacerlo de una manera individualizada. Ello
probablemente por razones económicas. Entonces se presentan dos
problemas. Por un lado, hay una necesidad de que se gestione
mejor; y por otro lado, que los abogados traten de sacarle partido a
aquello que dice en la norma. En términos generales yo te diría que el
balance es favorable porque, más allá de que uno pueda advertir la
existencia de gran carga procesal, lo concreto es que en términos de
aplicación, los procesos son más cortos y los procesos de decisión son
muchísimo más concentrados. Es decir, en un proceso escrito llegar a la
decisión toma años; en un proceso oral llegar a la decisión toma horas,
más allá de que el proceso en su conjunto dure mucho. Esa es una
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diferencia que a veces uno no puede advertir porque se pierde en el hecho
de la excesiva carga judicial. Me explico, en un proceso oral el proceso de toma
de decisión es un proceso que viene antecedido de algo que es fundamental:
1) el planteamiento de todas las argumentaciones y
2) el desarrollo de toda la actividad probatoria para convencer de la ocurrencia
o no de un hecho ocurren en una sola audiencia. Luego de eso corresponde
aplicar los mandatos de una norma jurídica para decidir, o sea, sentencia. Todo
el tiempo que normalmente toma un proceso judicial de conocimiento y
decisión ocurre en un solo acto.
Entonces puede que en la práctica como ocurre en algunos juzgados fuera de
Lima en donde hay muchísima carga y por tanto las audiencias las programan
para dentro de un año, el proceso tome mucho tiempo, pero incluso esos
procesos van a estar sujetos a un proceso de conocimiento y de toma de
decisión en un solo acto, porque esos casos se resolverán en una sola
audiencia.
CAPÍTULO III: MARCO TEÓRICO CONCEPTUAL
3.1 ¿Cuál es la necesidad de la Nueva Ley Procesal Laboral?
Como debemos tener en cuenta en la materia procesal laboral, actualmente se
encuentra vigente la Ley N° 26636, del 21 de junio de 1996, Ley
Procesal del Trabajo, la cual señala el proceso y los procedimientos en
dicha materia, que no ha logrado superar los graves problemas del
volumen de los procesos laborales ni hacer efectivos los derechos
sustantivos de los trabajadores. El proceso laboral sigue siendo lento,
burocrático, formalista y no expeditivo. Por lo mencionado, no tenemos una
justicia laboral pronta, oportuna, eficaz y justa. Recordemos que el
proceso laboral nace de la necesidad de garantizar y plasmar los
derechos sustantivos de los trabajadores en caso de ser desconocido,
incumplido o conculcado. En esto radica su importancia cada vez mayor por
los fines que se propone y las consecuencias que trata de [Link] son
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los males que aquejan a la justicia laboral peruana2. De ahí la
necesidad de simplificar el juicio laboral, haciéndolo más cercano a lo
cotidiano que implica establecer la primacía de la realidad sobre lo
formal. Y lo sustancial es considerar el conflicto humano que subyace en todo
proceso laboral. En este campo, la oralidad puede hacer posible prestar un
servicio mucho más grande que el de satisfacer algunas formalidades en
la búsqueda de la verdad real, porque brinda muy poco espacio al
formalismo y garantiza otros principios procesales.
No obstante, el proceso laboral se concreta en el conjunto de normas,
principios e instituciones que constituyen la legislación procesal, por
cuyo medio el Estado, ejercitando su función jurisdiccional, administra
justicia laboral. Es decir, se entiende “por procesos laborales los
concebidos para resolver litigios en que se invocan reglas y normas
relativas al trabajo dependiente”3, como un conjunto de actos procesales
que se desarrollan en forma progresiva, sistemática y teleológicamente con
el objeto de resolver un conflicto [Link] características del proceso
laboral significan contar con principios propios, alteraciones en los conceptos
de jurisdicción, competencia, acción, medios probatorios, sujetos del
proceso, etc. En efecto, los principios y fundamentos del proceso
laboral poseen sus propias características y funciones dentro del Derecho
Laboral: sustantividad propia en razón de su generalidad y obedecen a
la inspiración de justicia social, que es la razón de ser desde su
nacimiento; de ahí que busquen favorecer al trabajador. Y se vinculan con
cada institución procesal en una determinada realidad social, en donde
actúan o deben actuar, ampliando o restringiendo el criterio de su
aplicación.
Sin embargo, no se trata sólo de “la existencia de una rama autónoma
del derecho, que exige una indispensable especialización para dominarla, no
es siquiera la dificultad de especialización por el número de sus
normas, su complejidad y su constante renovación. Es el espíritu
nuevo, peculiar, distinto de las restantes ramas del derecho, de mucha mayor
sensibilidad y proximidad con la vida real el que obliga
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indispensablemente jueces diferentes y especiales”[Link] ello, es
importante que la NLPT permita un avance en la autonomía dogmática a
través de sus principios propios y autonomía normativa, que permitan
construir un sistema del Derecho Procesal del Trabajo. En tanto que un
sistema, denota una relación de coherencia entre los principios y las normas
que la componen. Ahora, se inicia una nueva etapa, quizás más intensa e
importante, como es la implementación de la NLPT; proceso que,
seguramente, servirá para perfeccionar dicha ley.
3.2 Retos y desafíos para la implementación de la Nueva Ley Procesal
Laboral
3.3 Nuevas cargas probatorias en la Nueva Ley Procesal Laboral
CAPÍTULO IV: MARCO OPERACIONAL
¿Actualmente hay evidencias de la aplicación en el marco operacional
de la “Nueva Ley Procesal del Trabajo”?
La Constitución Política (1993) conforme al art. 165 determina como finalidad
primordial de las Fuerzas Armadas (Ejército, Marina de Guerra y Fuerza
Aérea), garantizar la soberanía, independencia e integridad territorial de la
República. Asimismo, el art. 166 determina como finalidad fundamental de la
Policía Nacional, garantizar, mantener y restablecer el Orden Interno y entre
otros, vigilar y controlar las fronteras.
Esta última responsabilidad, está especificada en el numeral 15 del art. 10 del
Decreto Legislativo 1148, Ley de la Policía Nacional, como una de sus
funciones. En tal sentido, dicha Institución ejerce el Control de Fronteras en el
país y lo hace a través de la Dirección de Fronteras PNP, en coordinación con
otros organismos del Estado.
La ley 29778 del 27 de julio de 2011, ley marco para el desarrollo e integración
fronteriza define los espacios de frontera, establece los mecanismos de
formulación, coordinación, ejecución y seguimiento de la Política Nacional de
Desarrollo e Integración Fronteriza, disponiéndose la creación del Sistema
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Nacional de Desarrollo de Fronteras e Integración Fronteriza constituidas por el
Consejo Nacional, Comités Regional, Comités Provinciales y Comités
Distritales del mismo nombre, cuya finalidad es fortalecer el carácter unitario de
la nación y afirmar la identidad nacional, así como reforzar la soberanía,
seguridad y defensa nacional en los espacios de frontera, entre otros.
El control fronterizo es la supervisión de tránsito de bienes, capitales y
personas en fronteras para fortalecer el desarrollo de estas zonas. Este tipo de
control evita la vulneración de la soberanía y la seguridad. En cambio el control
migratorio hace referencia a la fiscalización de los flujos de personas en
movilidad (OIM 2012:31). Asimismo, cabe indicar, que existen diversos tipos de
control que se pueden llevar a cabo en las fronteras de cualquier Estado y
estas pueden ser controles migratorios, control de drogas, sobre delitos en
fronteras, control de aduanas, control sanitario y entre otros, control sobre el
patrimonio cultural, siendo de todos ellos el control migratorio, el eje central o
uno de los elementos más importantes del control de fronteras. (OIM 2012:32)
Audiencias virtuales en los procesos laborales y su vigencia en la
postpandemia covid-19
Nuevas cargas probatorias en la Nueva Ley Procesal Laboral
La problemática del estudio de las migraciones asocia también el hecho de ver
casos conocidos de afectación a derechos humanos de los migrantes
conocidos por las fuerzas armadas o defensoría del pueblo, por ejemplo el
delito de Tráfico Ilícito de Migrantes, cuyos autores inescrupulosos conocidos
como “coyotes” buscan que lucrar con las necesidades de los migrantes
irregulares que ingresan al Perú, ofreciéndoles un tránsito seguro a cambio de
dinero, generalmente con ciudadanos haitianos, senegaleses, dominicanos y
africanos entre otros. La existencia de tales mafias se evidencia con la captura
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de 02 “coyotes” en el 2012; 07 en el 2013 y 15 en el 2014, solamente en la
ciudad de Tumbes, según lo informado por personal PNP del Departamento de
Seguridad del Estado de Tumbes (oficio 484-2015-DIRTEPOL-T/DEP-SEG-
EST). Asimismo, los delitos de Proxenetismo, Trata de Personas y
Favorecimiento a la prostitución encuentran una ilícita oportunidad de
explotación y abuso de sus víctimas, en particular de ciudadanas extranjeras
de Ecuador, Colombia, República Dominicana, Venezuela, etc., que se ven
explotadas sexualmente y en muchas ocasiones coaccionadas y privadas de
su libertad. Tales delitos se han evidenciado en Lima-Perú, con las
intervenciones policiales a los Night Club “Tekila” en Miraflores, “Moungth Ligth”
en Surco, “Suites de Barranco” en Barranco y “El Trocadero” en el Callao, este
último es el más grande lenocinio de Lima, en todos ellos se logró intervenir a
cientos de ciudadanas extranjeras que ingresaron en forma clandestina al país
y fueron sorprendidas en el ejercicio de la prostitución entre el 2013 y 2014
conforme fue propalado en los diversos medios de comunicación social y
corroborado en entrevista al funcionario (FU03 en octubre de 2015).
El delito de contrabando, por su naturaleza procesal se concentra en zonas
geográfica de frontera en donde las tributaciones entre uno y otro país pueden
ser diferentes, entonces se acentúa el tráfico de mercancías prohibidas. En el
norte del país entre Tumbes y Ecuador concurren los elementos condicionantes
que abonan en favor del contrabando, máxime si existe una porosidad y
extensión territorial que dificulta el control de las autoridades. Según la
Apreciación de Contrainteligencia No. 271-2C-01-41 de Julio 2014, en los
últimos años se han desarrollado eventos binacionales, buscando propuestas
para hacer frente al narcotráfico, contrabando, trata de personas, tráfico de
armas, entre otros, que afectan a los países limítrofes; sin embargo, las
coyunturas políticas y conflictos internos limitan la materialización de los
acuerdos bilaterales que garanticen la seguridad y desarrollo de los pueblos
fronterizos.
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CAPÍTULO V
Conclusiones
Del trabajo investigado se desprende que el estudio de las migraciones desde
una perspectiva constitucional y garantista de los derechos humanos, tiene una
utilidad bastante práctica, ya que se comprende el origen y naturaleza de la
represión del Estado. En ese sentido, también se entiende mejor el uso
proporcional de la fuerza policial frente a hechos de violencia, tensiones o
disturbios internos.
El personal policial vive una incertidumbre frente al uso de la fuerza en
hechos de violencia al no saber cómo actuar en diferentes situaciones,
debiéndose al desconocimiento del Manual de Derechos Humanos y el uso
progresivo de la fuerza aplicada al rol policial. Las vulneraciones a los derechos
humanos de las personas migrantes en sus desplazamientos por vías
irregulares han sido puestas a la luz en los últimos años, finalmente, la
implementación de una Política Migratoria efectiva para el país, dependerá de
la capacidad estatal, que se traduce en la capacidad política, es decir, las
decisiones de los gobernantes de responder a las mayoritarias demandas
sociales como seguridad nacional o seguridad ciudadana y la seguridad
administrativa, referida a todo el aparato organizacional que permitirá la
aplicación de mecanismos adecuados de controles migratorios de ingresos y
salidas del país.
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En tal sentido, es menester acotar la importancia que se le debe dar a una la
Política Migratoria correcta y adecuada para el país, puesto que será la que
responda a la propia realidad peruana y esta es de violencia e inseguridad que
en consonancia con los estándares internacionales, pueda decidir
procedimientos adecuados de deportación o expulsión, detención preventiva o
detención administrativa, respetando los derechos humanos (OIM 2012:59), sin
estigmatizar, criminalizar ni generalizar las migraciones irregulares es decir en
base a una justicia, solamente distinguiéndolas de las que pueden constituir
amenazas o riesgos para la seguridad nacional, seguridad pública o seguridad
ciudadana del país.
BIBLIOGRAFIA
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