COMUNICACIÓN Y LENGUAJE SEÑO MAILYN VALOR 2O PTS.
Autores guatemaltecos de la
época colonial, independentista
y moderna.
Época Colonial
Bernal Díaz Del Castillo
Llegó a sus manos el libro Historia General de las Indias escrito por el
capellán de Cortés, Francisco López de Gómara. En su obra, Díaz del
Castillo resaltó el papel de los soldados españoles y reconoció con
respeto la defensa heroica de los indígenas. Falleció en Guatemala en
1585, y su crónica no fue publicada hasta 1632.
La lista a continuación son aquellos cronistas que dieron para
Guatemala unas líneas de oro para la eternidad.
• Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán
• Fray Antonio de Molina
• Francisco Antonio Montalvo
Época de la independencia
Durante el siglo XIX comienza a desarrollarse la literatura guatemalteca
independiente de la española, aunque siguieron recibiendo importantes
influencias europeas. Entre los escritores de esta época cabe mencionar
a María Josefa García Granados y José Batres Montúfar (conocido
simplemente como “Pepe Batres”), quienes escribieron conjuntamente
el “Sermón para José María Castilla”, una obra que resultó escandalosa
para la época. El segundo es además autor del poema “Yo pienso en ti”,
uno de los más conocidos de la
literatura guatemalteca.
En la segunda mitad del siglo XIX triunfa el género novelesco, merced
en especial a José Milla y Vidaurre, considerado como el “padre de la
novela guatemalteca”, que firmó algunas de sus obras con el
pseudónimo de “Salomé Jil”, anagrama de su nombre. Entre sus obras
destacan La hija del Adelantado (1866), Los Nazarenos (1867), El
visitador (1867) y El libro sin nombre.
El Modernismo
En este género cabe destacar al señor Enrique Gómez Carrillo (1873-
1927), que sobresale como autor de 87 libros, es su mayoría crónicas de
viaje.
También sobresale Rafael Arévalo Martínez (1884-1975) cuya obra es
basada en la vida guatemalteca del siglo XX, mezclando lo fantástico y
lo real. Entre sus obras más famosas está: “El hombre que parecía un
caballo”.
Época Moderna
• Manuel Galich
Reconocido escritor, dramaturgo y político, nació en Guatemala en
1913. En los años 40 fue un importante dirigente universitario en contra
de la dictadura de Jorge Ubico. Su libro Del pánico al ataque es una obra
testimonial, en donde relata las luchas de su generación en contra del
dictador.
• Otto Raúl González. Su obra Teatro de espantos es una sátira
abierta, donde utiliza el folclore guatemalteco para hacer una crítica de
la dictadura ubiquista, emparentándola con el fascismo.
Estela Molina Samayoa
Reconocida escritora guatemalteca, nacida en la capital del país.
Mujer luchadora desde el inicio. Formó parte de del Comité de
Divulgación Cultural de la Cruz Roja guatemalteca. Tuvo el privilegio de
ser la primera mujer en ingresar a la Asociación de Gerentes de
Guatemala. Fue conferencista en Seminarios profesionales.
• Luz Valle
Escritora Guatemalteca, nacida el 19 de octubre de 1896. Deja su huella
en con su obra literaria y benéfica, esta última de gran ayuda para el
país.
Directora del programa “La Voz del Hogar”, fundadora y directora de la
revista “Nosotras” la cual fue publicada en los años 1933 al 1943, jefa
de redacción de la Revista Espiral, fue una de las iniciadoras del Diario
“El Imparcial”. Así también, Fundadora de de la Cruz Roja Guatemalteca.
Fue la fundadora del grupo teatral “Gabriela Mistral”; además,
catedrática de literatura y teatro. Lo peculiar de esta escritora, es que,
en algunas publicaciones, firmaba con el seudónimo de “Aurora Boreal”.
• Otto René Castillo
Escritor guatemalteco, nacido en el departamento de Quetzaltenango
en el año 1936. Poeta y ensayista, fue reconocido con varios galardones
como: el Premio Centroamericano de Poesía de la Universidad José
Simeón Cañas de El Salvador en el año de 1955. Fue reconocido con el
Premio Autonomía de la USAC en el año de 1956. Reconocido
internacionalmente con el Premio Internacional de Poesía de la
Federación Mundial Juvenil Democrática, en Budapest, Hungría en 1957.
Fundó el Teatro Municipal de Guatemala.
• Enrique Gómez Carrillo
Nacido en Guatemala en el año 1873. Se dio a conocer por sus crónicas,
las cuales tuvieron gran renombre, no solo en el país sino también en el
resto de América y Europa. Escritor de grandes obras y novelas
inmortales, que todavía forman parte del gusto de los lectores.
• Augusto Monterroso Bonilla
Nacido el 21 de diciembre de 1921. Laboró en el cuerpo diplomático de
Guatemala. Obtuvo el premio Magda Donato en 1969; el de Xavier
Villaurrutia en 1975; la Orden del Águila Azteca en 1988. En Guatemala
recibió en 1952 el Premio nacional de Cuento Sakerti. En 1993 fue
designado por unanimidad como el ganador de la Décima edición del
Premio Literario del Instituto Italo-Latinoamericano (Roma). Es un
escritor muy incisivo. Narrador, traductor y ensayista; autodidacta.
• Carlos Manuel Pellecer
Nacido en Antigua Guatemala, el 17 de enero de 1920. Poeta y
ensayista. Tuvo que salir al exilio en el año de 1944 esto debido al
triunfo de la revolución del 1944; solicitando asilo político en Argentina.
Después, fue exiliado a Checoslovaquia. Trabajó en un diario cubano.
Fue nombrado cónsul general en los países Bajos, Embajador de
Guatemala en México. Finalmente, en 1947, fue nombrado Cónsul en
Houston, Texas, Estados Unidos.
• Luz Méndez de la Vega
Nació en Guatemala en 1919. Es poetisa, narradora, ensayista,
periodista y profesora de literatura. Autora de numerosos ensayos,
antologías de poesía guatemalteca e investigaciones literarias, su
trabajo le ha merecido varios premios importantes, entre ellos el Premio
Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias en 1994. Licenciada en
Letras, con estudios de doctorado en la Universidad Complutense de
Madrid, España; y académica Guatemalteca de la Lengua
correspondiente de la Real Academia Española.
• Flavio Herrera (1895-1968)
Nació en la ciudad de Guatemala, el 18 de febrero de 1895. Poeta y
escritor. Realizó sus primeros estudios en el Colegio de Infantes y en el
Instituto Central para Varones. A la corta edad de 13 años ya se había
iniciado en el mundo literario y escribía para la Revista “Juan Chapín”.
Se graduó de Abogado y Notario en la Universidad Manuel Estrada
Cabrera (1918), ganó el premio Gálvez de ese año por su tesis
profesional. Posteriormente, complementó sus estudios con algunas
disciplinas jurídicas en la Universidad de Roma, y de derecho
constitucional y literatura, en la Universidad Central de Madrid.
Cuando murió, el 31 de enero de 1968, donó su casa a la Universidad de
San Carlos de Guatemala, al igual que los derechos de autor de toda su
obra. La mayoría de sus libros han sido traducidos a varios idiomas.
• José Milla y Vidaurre “Salomé Jil” (1822-1882)
Uno de los principales escritores guatemaltecos. Su obra es considerada
como patrimonio nacional. Sus libros están firmados bajo el pseudónimo
de Salomé Jil. Nació el 4 de agosto de 1822, en la ciudad de Guatemala.
Realizó sus primeros estudios en el Colegio Seminario y luego, en la
Escuela de Derecho de la Universidad de San Carlos Borromeo. Sin
embargo, dejó las ciencias jurídicas para seguir su inminente vocación:
la literatura.
Fue miembro de la Real Academia Española; miembro honorario de la
Sociedad Literaria de París; Asistente del Ateneo de León, Nicaragua;
miembro de la Sociedad Económica de Amantes del País y de El
Porvenir, en Guatemala, cuando regresó luego de 3 años de ausencia.
Falleció el 30 de septiembre de 1882, constituyéndose sus funerales en
un masivo reconocimiento a sus méritos literarios.
• Miguel Ángel Asturias
(Guatemala, 1899 – París, 1974) Poeta, narrador, dramaturgo, periodista
y diplomático guatemalteco considerado uno de los protagonistas de la
literatura hispanoamericana del siglo XX. Precursor de la renovación de
las técnicas narrativas y del realismo mágico que cristalizaría en el
posterior «Boom» de la literatura hispanoamericana de los años 60, con
su personalísimo empleo de la lengua castellana construyó uno de los
mundos verbales más densos, sugerentes y dignos de estudio de las
letras hispánicas.
Se graduó de abogado en la Universidad de San Carlos, en Guatemala,
donde participó en la lucha contra la dictadura de Estrada Cabrera,
hasta que éste fue derrocado en 1920. Dos años después fundó y dirigió
la Universidad Popular; ya en ese entonces había publicado sus
primeros textos. Partió luego a Europa, donde vivió intensamente los
movimientos y sucesos que la transformaban, y estudió lingüística y
antropología maya en la Sorbona con el americanista Georges Raynaud;
de esa época es su traducción del Popol Vuh, junto con José María
Hurtado de Mendoza.
Su primer libro importante es Leyendas de Guatemala (1930), conjunto
de relatos entre lo mágico y lo legendario que apareció en París con un
prólogo de Paul Valéry, y que pertenece a su primer ciclo junto con las
novelas El Señor Presidente (1946) y Hombres de maíz (1949).
Organice a los estudiantes por equipos de 5 integrantes, asigne un autor
a cada equipo para que investigue acerca de su obra y su vida para que
luego exponga el resultado de la investigación con toda la clase.
Motívelos para que presenten poemas o cuentos del escritor para
compartirlos con todo el grupo.
Actividades:
1. Leer el cuento «La palomita verde» de Miguel Ángel Asturias.
Escribir un comentario de lo que trata y realizar un cartelito en el
que ilustres el cuento.
2. Realice un mapa conceptual con el tema.
La palomita verde.
Doña Palomita, que es muy tortolita, y Don Palomón, que es muy
picudón, hicieron su nido en una casita plantada en el patio de un gran
caserón.
Doña Palomita sintió un coliquito y Don Palomón -¡Pon! ¡Pon! ¡Pon! -,
le dio tres palmadas en la barriguita. Y usó un huevito Doña Palomita,
redondo, blanquito.
Doña Palomita calienta el huevito y Don Palomón le alimenta el pico:
que un maísito rico, que un migajón y… siempre un besito.
¡Calambre! ¡caramba!
Del huevo redondo salió un pichoncito. Doña Palomita le echó salivita
y don Palomón le dio un aventón para que acabara de salir lueguito.
Se habló a la madrina -¡cu-ru-cu-cu-cu!- para bautizarlo; y se habló al
padrino -¡co-ro-co-co! para bautizarlo. Y vino el bautizo seguido de
fiesta, visitas al vuelo, participaciones, y creció el infante, hasta que su
padre, el don Palomón, lo sacó a las ramas de un arbolito.
-¡Éste es un huevito! – gritó Palomín-. ¡Ya no soy pichón, se lo llevo a
mamá, quiero un hermanito!
Y Don Palomón, le dijo muy serio:
-¡Eso es un limón, y no me hago cargo de un muchachín de cáscara
amarga!
Lloró Palomín, como si se fuera a ir a la escuela. Vino su Padrino -¡co-
ro-co-co-co!- a ver que pasaba, y oyó su deseo: cortar el limón; y la
Madrinita -¡cu-ru-cu-cu-cu!-, oyó su deseo: cortar el limón. Doña
Palomita que andaba en la iglesia, oía la misa desde el campanario,
llegó muy a tiempo, porque los padrinos y don Palomón iban a dar al
chiquito su bueno lección.
Doña Palomita sacudió las alas húmedas de brisa y muy menudita se
puso a buscar si en el ala blanca de Don Palomón había un piojito o una
pulguita mientras le decía:
-¡Don, don, don… qué le pasó al lloroncito!
-¡Es un remalcriado, ya no me hace caso! Le habló su madrina, le
habló su padrino y no hace caso… ¡Quiere un hermanito de ese limón!
¡Dios guarde, chiquito, de ese limón no nace hermanito!
La escuela… la vida… Palomín Geranio, tal el apellido de sus
familiares, apellido extraño. Los otros amigos eran Benavides, Montejo,
García…
El joven palomo, la calor de plomo, los ojos celestes, las paticas rojas
con plumas en forma de escamas o botas, era un caballero que usaba
corbata, bastón y sombrero.
Con las alas rotas de cruzar distancias, llegó hasta su casa.
Su madre le dijo:
-¿Qué pasa…? ¿Qué pasa…? Tu padre ha salido…
-¡Ay, madre – le dijo -, hoy encontré un nido con un pichoncito color
ambarino, un palomín verde hijo de un limón!
Doña Palomita se quedó chiquita ante el notición y en eso el ¡pon!
¡pon!de Don Palomón, volvía del prado un poco cansado. Se caló las
gafas para oir atento, más mirando-viendo que oyendo entendió mejor
lo que le decía con gran alegría Palomín Geranio.
– ¡Don, don, don… -dijo la mamita- nació de un limón!
– ¡Color verdecito! -gritó Palomín.
– ¡Pues no es caso extraño! – repuso el papá.
– ¡Anda por allá! -cortó la mamá.
-¡Porque es periquito…!
– ¡Por poco me muerde! – terció Palomín.
– Y por eso dije que yo no quería ningún muchachito de cáscara
verde!.
– ¡Y el que es perico, terminó el papá – donde quiera es verde!
Miguel Ángel Asturias