LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA
Magistrado Ponente
STC11279-2020
Radicación n.° 66001-22-13-000-2020-00258-01
(Aprobado en sesión virtual de nueve de diciembre de dos mil veinte)
Bogotá, D. C., diez (10) de diciembre de dos mil veinte
(2020)
Se decide la impugnación formulada respecto del fallo
proferido el 12 de noviembre de 2020, por la Sala Civil -
Familia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de
Pereira, en la salvaguarda promovida por Uner Augusto
Becerra Largo contra el Juzgado Civil del Circuito de Santa
Rosa de Cabal, con ocasión de la acción popular iniciada
por el tutelante frente a la Notaria Única del Círculo del
mismo municipio, radicada bajo el número 2020-00116.
1. ANTECEDENTES
1. El promotor suplica la protección de la
prerrogativa al debido proceso, presuntamente quebrantado
por la autoridad convocada.
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2. Los hechos relevantes admiten el siguiente
compendio:
Uner Augusto Becerra Largo, coadyuvado por Javier
Elías Arias Idárraga, incoó acción popular contra la Notaría
Única del Circulo de Santa Rosa de Cabal, tramitada ante el
Juzgado Civil del Circuito del mismo municipio, bajo el
radicado N° 2020-00116.
Reprocha el actor que la falladora enjuiciada, tras
surtir la “notificación en estados” de las decisiones, no le
envíe el link donde está completo el asunto mencionado, a
fin de garantizar el derecho contenido en el artículo 29 de
Constitución Política.
3. Implora, en consecuencia, ordenar a la
sentenciadora cuestionada (i) que “siempre que” realicé la
“notificación en estados” se envié el enlace virtual
correspondiente para tener acceso completo al expediente y,
además, (ii) “digitalizar” el juicio referenciado.
1.1. Respuesta del accionado y los vinculados
1. La célula judicial remitió copia electrónica de la
acción popular criticada y precisó que ha notificado en
estados electrónicos todas las providencias emitidas,
insertando digitalmente las mismas para ese efecto.
2
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Destacó que el libelista, no ha elevado peticiones
respecto a la “digitalización”, sin embargo, el 30 de
septiembre de 2020, remitió el link correspondiente, al
correo electrónico de las partes, incluido el del quejoso,
para dar el acceso a las diligencias, antes de la audiencia de
pacto de cumplimiento a realizarse el 8 de octubre de 2020
a las 9 a.m.
2. La Procuradora Provincial de Pereira, aseveró no
haber quebrantado las garantías del accionante y exigió su
desvinculación de este trámite.
3. Los demás convocados guardaron silencio.
1.2. La sentencia impugnada
El a quo constitucional determinó la improcedencia
del resguardo impetrado. Sobre ello, expuso “(…) [l]a acción
popular se está tramitando acorde a las normas que la rigen,
sin que, en ese particular asunto, se observe que se hayan
presentado las conductas reprochadas, es decir, es
inexistente acción u omisión en tal sentido (…)”.
Por otra parte, denegó la petición dirigida a obtener la
digitalización del litigio censurado, por cuanto, el estrado
encausado le compartió a todos los intervinientes en el
proceso cuestionado, entre ellos al aquí promotor, el link
para revisar el respectivo decurso.
3
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1.3. La impugnación
Javier Elías Arias Idárraga la impetró, aduciendo:
“(…) [P]ido nulidad de todo lo actuado, pues como en otra
época lo hizo el señor Sánchez Calambás, debió declararse
impedido para fallar la tutela, tal como lo ha hecho en
infinidad de tutelas donde yo actuó (…)”.
2. CONSIDERACIONES
1. La salvaguarda no prospera porque los reclamos
contenidos en la demanda de amparo no evidencian
vulneración alguna a los derechos invocados.
2. Nótese, la queja de Uner Becerra Largo, se funda
en la omisión del juzgado acusado en adjuntar “siempre” el
link donde está completa la acción popular cuestionada,
cuando se realicen las notificaciones de todas las
providencias, acto ajeno a la finalidad del enteramiento de
dichas decisiones, pues lo imprescindible es comunicar a
los interesados la determinación adoptada en la data
correspondiente, hoy, a través de estados electrónicos 1, tal
como viene realizándolo el despacho denunciado.
Al punto, se resalta a partir de los cambios
tecnológicos que ha experimentado la humanidad, se han
implementado herramientas vinculadas con el consumo y
1 Artículo 9 del Decreto Legislativo 806 de 4 de junio de 2020 “(…) Las notificaciones por
estado se fijarán virtualmente, con inserción de la providencia”.
4
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transmisión de la información; métodos que se han
denominado, Tecnologías de Información y Comunicaciones
– TIC.
De tal modo, que hoy el acceso a internet es un
derecho humano y, por lo tanto, es fundamental, digno de
protección para el acceso masivo; también, como
herramienta esencial es un servicio público, que debe servir
para cerrar brechas, para avanzar en todo el desarrollo
humano, especialmente en educación, en acceso a la
justicia y en progreso tecnológico. Nuestra Constitución de
1991, el bloque de constitucionalidad, decisiones emanadas
del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas,
como la - “promotion, protection, and enjoyment of human
rights on the internet” constituyen premisas básicas para el
acceso de las personas al internet, en concordancia con el
art. 19 de la Declaración Universal de los Derechos
Humanos y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos.
En nuestro ordenamiento jurídico, la implementación
de las TIC tiene su origen en el artículo 95 de la Ley 270 de
1996, en el cual se estableció:
“El Consejo Superior de la Judicatura debe propender por la
incorporación de tecnología de avanzada al servicio de la
administración de justicia. Esta acción se enfocará
principalmente a mejorar la práctica de las pruebas, la
formación, conservación y reproducción de los expedientes, la
comunicación entre los despachos y a garantizar el
funcionamiento razonable del sistema de información”.
5
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“Los juzgados, tribunales y corporaciones judiciales podrán
utilizar cualesquier medios técnicos, electrónicos, informáticos y
telemáticos, para el cumplimiento de sus funciones”.
“Los documentos emitidos por los citados medios, cualquiera
que sea su soporte, gozarán de la validez y eficacia de un
documento original siempre que quede garantizada su
autenticidad, integridad y el cumplimiento de los requisitos
exigidos por las leyes procesales”.
“Los procesos que se tramiten con soporte informático
garantizarán la identificación y el ejercicio de la función
jurisdiccional por el órgano que la ejerce, así como la
confidencialidad, privacidad, y seguridad de los datos de
carácter personal que contengan en los términos que establezca
la ley”.
Posteriormente, el legislador expidió la Ley 527 de
1999, mediante la cual “(…) se define y reglamenta el acceso
y uso de los mensajes de datos, del comercio electrónico y de
las firmas digitales, y se establecen las entidades de
certificación (…)”, expresándose en su artículo 2 que se
entenderá como “mensaje de datos”, la “información
generada, enviada, recibida, almacenada o comunicada por
medios electrónicos, ópticos o similares, como pudieran ser,
entre otros, el Intercambio Electrónico de Datos (EDI),
Internet, el correo electrónico, el telegrama, el télex o el
telefax (…)”.
Por su parte, el canon 10 de dicha normativa,
expresa:
“(…) Los mensajes de datos serán admisibles como medios de
prueba y su fuerza probatoria es la otorgada en las
disposiciones del (…) Código de Procedimiento Civil”.
“En toda actuación administrativa o judicial, no se negará
eficacia, validez o fuerza obligatoria y probatoria a todo tipo de
información en forma de un mensaje de datos, por el sólo hecho
6
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que se trate de un mensaje de datos o en razón de no haber
sido presentado en su forma original (…)”.
Estas disposiciones del ordenamiento nacional
constituyen un desarrollo de la Ley Modelo sobre Comercio
Electrónico aprobada por las Naciones Unidas, en la 85ª
sesión plenaria de 16 de diciembre de 1996, redactada por
la CNUDMI2, en la cual se forjaron los principios
fundamentales de “no discriminación, neutralidad y
equivalencia funcional”, respecto de los medios técnicos y la
información allí contenida o recopilada. Al respecto, ese
organismo definió tales principios, así:
“(…) El principio de la no discriminación asegura que no se
denegarán a un documento sus efectos jurídicos, su validez o su
ejecutabilidad por la única razón de que figure en formato
electrónico. El principio de la neutralidad respecto de los medios
técnicos obliga a adoptar disposiciones cuyo contenido sea
neutral respecto de la tecnología empleada. Ante la rápida
evolución tecnológica, el objetivo de las reglas neutrales es dar
cabida a toda novedad que se produzca en el futuro sin
necesidad de emprender una labor legislativa. En el principio de
la equivalencia funcional se establecen los criterios conforme a
los cuales las comunicaciones electrónicas pueden equipararse
a las comunicaciones sobre papel (…)”3.
Es claro, la finalidad de esa regulación es la de
posibilitar y facilitar el comercio por medios electrónicos,
ofreciéndole a los Estados “un conjunto de reglas
internacionalmente aceptables encaminadas a suprimir los
obstáculos jurídicos y a dar una mayor previsibilidad al
comercio electrónico”4.
2 Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional.
3 [Link]
4 ídem
7
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Ahora, ante la necesidad de identificar plenamente la
persona que emite el mensaje de datos y la veracidad de su
contenido, la CNUDMI implementó la Ley Modelo sobre
Firmas Electrónicas de 2001, señalando que
“(…) [c]uando la ley exija la firma de una persona, ese requisito
quedará cumplido en relación con un mensaje de datos si se
utiliza una firma electrónica que, a la luz de todas las
circunstancias del caso, incluido cualquier acuerdo aplicable,
sea fiable y resulte igualmente apropiada para los fines con los
cuales se generó o comunicó ese mensaje (…)”5.
La “firma electrónica”, fue definida por esa norma,
como
“los datos en forma electrónica consignados en un mensaje de
datos, o adjuntados o lógicamente asociados al mismo, que
puedan ser utilizados para identificar al firmante en relación
con el mensaje de datos e indicar que el firmante aprueba la
información recogida en el mensaje de datos”6
Lo anterior, apenas se trata del acceso del derecho
contemporáneo a la esfera de los mensajes de datos y a las
redes; como punto de partida para transformar una
administración de justicia edificada en el consumo del papel
que aniquila bosques, y soportada en la tramitología hacia
la gestación de una justicia digital relacionada con los
derechos y deberes alrededor del ciberespacio y a la
aplicación de las tecnologías electrónicas para una solución
más ágil de las demandas de protección de derechos
subjetivos.
5 Artículo 6
6 Artículo 2
8
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Ahora, con la entrada en vigor del Código General del
Proceso, se estableció que “(…) en todas las actuaciones
judiciales deberá procurarse el uso de las tecnologías de la
información y las comunicaciones en la gestión y trámite de
los procesos judiciales, con el fin de facilitar y agilizar el
acceso a la justicia, así como ampliar su cobertura (…)”7.
Lo señalado pone de manifiesto como tanto en
instrumentos internacionales atrás reseñados, donde
Colombia participó; así, como en el ordenamiento nacional,
tanto en la Ley 270 de 1996, en la Ley 527 de 1999 hace
más de veinte años, y recientemente con el C. G. del P. se
viene dando eficacia jurídica a la comunicación electrónica,
guiada entre otros principios, por los de equivalencia
funcional y neutralidad electrónica para señalar.
Estos principios, en cuanto se debe atribuir validez
jurídica, eficacia procesal y probatoria a los mensajes de
datos consagrados en la ley en forma similar a los
expresados en medios escritos o en actos físicos o
materiales previstos en la ley, de modo que la comunicación
en soporte electrónico y cuanto por ese medio se ejecute,
tiene eficacia probatoria, como el de los documentos o
actuaciones escritas. A la par, desde el punto de vista
sustantivo, el mensaje de datos permite expresar la
voluntad para los sujetos derecho o los del proceso, así
como para sus actuaciones, generando derechos,
obligaciones, deberes para quienes intervienen en la
7 Artículo 103.
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Radicación n.° 66001-22-13-000-2020-00258-01
relación virtual, sin que se pueda alegar vicio alguno por el
solo hecho de proceder de un medio electrónico; por
consiguiente, la fuerza jurídica cobija lo procesal, lo
probatorio, los actos jurídicos y la propia firma, de
conformidad con el conjunto normativo nacional e
internacional arriba enunciado, siempre y cuando cumplan
los requisitos de fiabilidad, inalterabilidad y rastreabilidad
que también gobiernan la base documental o el escrito
tradicional, por cuanto aunque lo vertido en papel y en
mensaje de datos son diferentes, funcionalmente son
iguales, y desde la Ley 527 de 1999 cumplen iguales
funciones, propósitos y finalidades.
Por ello la Corte Constitucional refiriéndose a un
debate constitucional donde se acusó por inconstitucional,
al artículo 6 de la Ley 527 de 1999, entre otras
disposiciones constitucionales, frente al mandamiento
escrito previsto en el art. 28 de la Constitución vigente para
la restricción de la libertad personal, no halló infracción
alguna, y además, adujo que el mismo art. 148 de la Ley
906 de 2004, señala que “En la actuación [procesal penal] se
podrán utilizar los medios mecánicos, electrónicos y técnicos
que la ciencia ofrezca y que no atenten contra la dignidad
humana y las garantías constitucionales”, declarando
exequible el texto, adoctrinando, en cuanto viene al
presente asunto:
“Dicha disposición señaló en efecto que los juzgados, tribunales
y corporaciones judiciales podrán utilizar cualesquiera medios
técnicos, electrónicos, informáticos y telemáticos, para el
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cumplimiento de sus funciones y que los documentos emitidos
por los citados medios, cualquiera que sea su soporte, gozarán
de la validez y eficacia de un documento original siempre que
quede garantizada su autenticidad, integridad y el
cumplimiento de los requisitos exigidos por las leyes procesales.
Es decir que bajo el presupuesto del cumplimiento de los
requisitos aludidos un mensaje de datos goza de validez y
eficacia (…)”8.
“(…) Si al enviar o antes de enviar un mensaje de datos, el
iniciador solicita o acuerda con el destinatario que se acuse
recibo del mensaje de datos, pero no se ha acordado entre éstos
una forma o método determinado para efectuarlo, se podrá
acusar recibo mediante: a) Toda comunicación del destinatario,
automatizada o no, o b) Todo acto del destinatario que baste para
indicar al iniciador que se ha recibido el mensaje de datos.
Por su parte, el artículo 9 del Decreto Legislativo 806
de 4 de junio de 2020, expone:
“(…) Las notificaciones por estado se fijarán virtualmente, con
inserción de la providencia, y no será necesario imprimirlos, ni
firmarlos por el secretario, ni dejar constancia con firma al pie
de la providencia respectiva. No obstante, no se insertarán en el
estado electrónico las providencias que decretan medidas
cautelares o hagan mención a menores, o cuando la autoridad
judicial así lo disponga por estar sujetas a reserva legal. De la
misma forma podrán surtirse los traslados que deban hacerse
por fuera de audiencia. Los ejemplares de los estados y
traslados virtuales se conservarán en línea para consulta
permanente por cualquier interesado (…)” (subrayas por fuera
del texto).
Nótese, que la normativa en precedencia ordena la
divulgación vía internet del estado, y adicionalmente, deberá
incluirse allí la resolución susceptible de “notificación”. Esto
último, marca la diferencia con la misma figura instituida
en el artículo 295 del C.G.P., pues bajo esta última
8 Corte Constitucional. Sentencia C-831 de 2001. M. P. Álvaro Tafur Galvis.
11
Radicación n.° 66001-22-13-000-2020-00258-01
codificación, no es necesario que el proveído que se
pretenda dar a conocer esté anexado.
3. Acorde con esto, se observa que el juzgado
cognoscente, al fijar los “estados electrónicos” insertó las
providencias correspondientes, emitidas dentro de la acción
popular N° 2020-00116, como lo impone la normatividad
vigente, y no contempla el envío del link donde esté el
expediente completo, como lo pretende el censor.
Así las cosas, la queja carece de trascendencia o de
entidad suficiente para aducir el quebranto de prerrogativas
sustanciales, cuestión sobre la cual la jurisprudencia ha
señalado:
“(...) la procedencia de la tutela se encuentra condicionada a
que el conflicto planteado trascienda el ámbito puramente legal,
sobre la interpretación y aplicación de la ley (…) para
comprender un aspecto de naturaleza constitucional que
demande la protección especial del juez de tutela de manera
inmediata. (...) Es así como a partir del análisis de las causas
invocadas y (…) en lo que atañe a la tutela, debe verificarse si
las causas aludidas por los accionantes vulneran sus derechos
fundamentales (...)”9.
4. La solicitud de “digitalizar” la acción popular
criticada, tampoco sale avante porque el promotor nada le
pidió a la autoridad encartada sobre el particular y, con
todo, el 30 de septiembre de 2020, el juzgado cognoscente
remitió el link correspondiente al correo electrónico de las
partes, incluido el del quejoso, a fin de que tuvieran acceso
9 Corte Constitucional, sentencia T-978 de 24 de noviembre de 2006
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al litigio, antes de la audiencia de pacto de cumplimiento a
realizarse el 8 de octubre de 2020 a las 9 a.m.
Así las cosas, es claro el fracaso de la protección
invocada, pues, de un lado, el peticionario no adelantó
ninguna gestión para acceder a lo reclamado y, de otro, el
proceso ya se encuentra digitalizado.
5. Ahora, frente a la impugnación incoada por Javier
Elías Arias Idárraga, coadyuvante en el caso denunciado,
consistente en la imposibilidad de tramitarse este amparo,
en primera instancia, ante el magistrado Edder Jimmy
Sánchez Calambás, el reproche no tiene éxito alguno, por
cuanto, en principio, “la recusación” no está prevista en los
trámites constitucionales, de conformidad con el artículo 39
del Decreto 2591 de 199110 y, con todo, los asuntos
tutelares donde ese funcionario otrora se ha separado de la
actuación, han sido incoados, directamente, por Arias
Idárraga, promotor de la denuncia disciplinaria actualmente
en curso contra dicho fallador y no por el aquí tutelante
Becerra Largo.
6. Siguiendo los derroteros de la Convención
Americana de Derechos Humanos11 y su jurisprudencia, no
se otea vulneración alguna a la preceptiva de la misma ni
10 “(…) En ningún caso será procedente la recusación. El juez deberá declararse impedido
cuando concurran las causales de impedimento del Código de Procedimiento Penal so pena de
incurrir en la sanción disciplinaria correspondiente. El juez que conozca de la impugnación del
fallo de tutela deberá adoptar las medidas procedentes para que se inicie el procedimiento
disciplinario, si fuere el caso (…)”.
11 Pacto de San José de Costa Rica, firmado el 22 de noviembre de 1969 y aprobado
en Colombia por la Ley 16 de 1972.
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tampoco del bloque de constitucionalidad, que ameriten la
injerencia de esta Corte para declarar inconvencional la
actuación refutada.
El convenio citado es aplicable por virtud del canon 9
de la Constitución Nacional, cuando dice:
“(…) Las relaciones exteriores del Estado se fundamentan en la
soberanía nacional, en el respeto a la autodeterminación de los
pueblos y en el reconocimiento de los principios del derecho
internacional aceptados por Colombia (…)”.
Complementariamente, el artículo 93 ejúsdem,
contempla:
“(…) Los tratados y convenios internacionales ratificados por el
Congreso, que reconocen los derechos humanos y que prohíben
su limitación en los estados de excepción, prevalecen en el
orden interno”.
“Los derechos y deberes consagrados en esta Carta, se
interpretarán de conformidad con los tratados internacionales
sobre derechos humanos ratificados por Colombia (…)”.
El mandato 27 de la Convención de Viena, sobre el
derecho de los tratados de 196912, debidamente ratificada
por Colombia, según el cual: “(…) Una parte no podrá
invocar las disposiciones de su derecho interno como
justificación del incumplimiento de un tratado (…)”13, impone
su observancia en forma irrestricta, cuando un Estado
parte lo ha suscrito o se ha adherido al mismo.
12 Suscrita en Viena el 23 de mayo de 1969.
13 Aprobada por Colombia mediante la Ley 32 de 1985.
14
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6.1. Aunque podría argumentarse la viabilidad del
control de convencionalidad sólo en decursos donde se halla
el quebranto de garantías sustanciales o cuando la
normatividad interna es contraria a la internacional sobre
los derechos humanos, se estima trascendente efectuar
dicho seguimiento en todos los asuntos donde se debata la
conculcación de prerrogativas iusfundamentales, así su
protección resulte procedente o no.
Lo aducido porque la enunciada herramienta le
permite a los Estados materializar el deber de garantizar los
derechos humanos en el ámbito doméstico, a través de la
verificación de la conformidad de las normas y prácticas
nacionales, con la Convención Americana de Derechos
Humanos y su jurisprudencia, ejercicio que según la Corte
Interamericana se surte no sólo a petición de parte sino ex
officio14.
No sobra advertir que el régimen convencional en el
derecho local de los países que la han suscrito y aprobado,
no constituye un sistema opcional o de libre aplicación en
los ordenamientos patrios; sino que en estos casos cobra
vigencia plena y obligatoriedad con carácter impositivo para
todos los servidores estatales, debiendo realizar no
solamente un control legal y constitucional, sino también el
convencional; con mayor razón cuando forma parte del
bloque de constitucionalidad sin quedar al arbitrio de las
autoridades su gobierno.
14Corte IDH. Caso Gudiél Álvarez y otros (“Diario Militar”) contra Guatemala.
Sentencia de noviembre 20 de 2012. Serie C No. 253, párrafo 330.
15
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6.2. El aludido control en estos asuntos procura,
además, contribuir judicial y pedagógicamente, tal cual se
le ha ordenado a los Estados denunciados –incluido
Colombia-15, a impartir una formación permanente de
Derechos Humanos y DIH en todos los niveles jerárquicos
de las Fuerzas Armadas, jueces y fiscales16; así como
realizar cursos de capacitación a funcionarios de la rama
ejecutiva y judicial y campañas informativas públicas en
materia de protección de derechos y garantías17.
Insistir en la aplicación del citado control y esbozar el
contenido de la Convención Interamericana de Derechos
Humanos en providencias como la presente, le permite no
sólo a las autoridades conocer e interiorizar las obligaciones
contraídas internacionalmente, en relación con el respeto a
los derechos humanos, sino a la ciudadanía informarse en
torno al máximo grado de salvaguarda de sus garantías.
Además, pretende contribuir en la formación de una
comunidad global, incluyente, respetuosa de los
instrumentos internacionales y de la protección de las
prerrogativas fundamentales en el marco del sistema
americano de derechos humanos.
15 Corte IDH, Caso Vélez Restrepo y familiares Vs. Colombia, Excepción preliminar,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 3 de septiembre de 2012. Serie C No.
248, párrs. 259 a 290, criterio reiterado Caso Masacre de Santo Domingo Vs.
Colombia, Excepciones preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de
30 de noviembre de 2012. Serie C No. 259, párrs. 295 a 323.
16 Corte IDH, Caso de la Masacre de Las Dos Erres Vs. Guatemala, Excepción
Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 24 de noviembre de 2009.
Serie C No. 211, párrs. 229 a 274.
17 Corte IDH, Caso Furlan y familiares Vs. Argentina, Excepciones preliminares,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 31 de agosto de 2012. Serie C No. 246.
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7. Por lo discurrido, se ratificará la providencia
examinada.
3. DECISIÓN
En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia,
en Sala de Casación Civil, administrando justicia en nombre
de la República y por autoridad de la ley,
RESUELVE:
PRIMERO: CONFIRMAR la sentencia de fecha,
naturaleza y lugar de procedencia anotada.
SEGUNDO: Notifíquese lo resuelto, mediante
comunicación electrónica o por mensaje de datos, a todos
los interesados y envíese oportunamente el expediente a la
Corte Constitucional para su eventual revisión.
NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE
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ACLARACIÓN DE VOTO
Aunque comparto la decisión adoptada por la
Honorable Sala, dado el acierto en su motivación,
respetuosamente aclaro mi voto con el exclusivo propósito
de resaltar que se torna innecesario en el ejercicio
jurisdiccional cotidiano, incluir de forma genérica y
automática una mención sobre el empleo del denominado
«control de convencionalidad».
Ciertamente, de conformidad con la propia
jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos
Humanos, cuando un Estado ha ratificado un tratado
internacional como la Convención Americana, surge, entre
otros deberes, el imperativo para sus jueces de examinar ex
officio, en sus decisiones, la vigencia material de lo pactado.
De esta manera, el «control de convencionalidad»
comporta una actitud de consideración continua que deberá
acentuarse y manifestarse expresamente, tan solo en
aquellos pronunciamientos donde se advierta comprometido
o amenazado «el efecto útil de la Convención» 18, lo cual
acontecerá en los eventos donde pueda verse «mermado o
anulado por la aplicación de leyes contrarias a sus disposiciones,
objeto y fin del instrumento internacional o del estándar internacional
18CIDH. Caso Trabajadores Cesados del Congreso (Aguado Alfaro y otros) contra
Perú. Sentencia de 24 de noviembre de 2006. Serie C No. 158, párrafo 128.
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de protección de los derechos humanos» 19; todo lo cual resulta
ajeno al presente caso.
En los anteriores términos dejo fundamentada mi
aclaración de voto con comedida reiteración de mi respeto
por la Honorable Sala de Casación Civil.
19CIDH. Caso Heliodoro Portugal contra Panamá. Sentencia de enero 27 de 2009.
Serie c No. 186, párrafo 180.
21