1 Semio
1 Semio
La piel es el órgano más extenso del cuerpo y representa una barrera fisiológica
entre el animal y el ambiente que lo rodea. Su estructura y funciones son complejas, de
allí que, desde el punto de vista clínico, las lesiones que asientan en ella se transforman
en uno de los problemas más comunes de la actividad profesional y en ocasiones se
tratan de verdaderos desafíos diagnósticos.
En los animales, “la piel es el espejo de la salud”, pues sobre ella repercuten no
solo los deterioros propios, sino también los trastornos de otros sistemas y aparatos,
desequilibrios enzimáticos, endócrinos, trastornos alérgicos y alteraciones del
metabolismo. De la misma manera, las lesiones en la piel pueden comprometer el
funcionamiento de dichos aparatos.
Recordatorio:
La piel es uno de los órganos más importantes del cuerpo de los animales y está
adaptada para cumplir numerosas funciones:
❖ Barrera: es la más importante e interviene regulando la pérdida de agua,
electrolitos y macromoléculas.
❖ Protección: ante agentes físicos, químicos y microbiológicos.
❖ Regulación térmica: en animales homeotermos, a través del manto piloso, la
circulación sanguínea y las glándulas sudoríparas y sebáceas.
❖ Sensorial: debido a la presencia de terminales nerviosas, participa en la
percepción del calor, frio, presión, dolor.
❖ Excretora: colabora en la eliminación de metabolitos tóxicos del organismo
(órgano emuntorio).
❖ Secretora: mediante el funcionamiento de las glándulas sudoríparas y sebáceas.
❖ Metabólica: mediante la síntesis de precursores de la queratina, melanina, y la
vitamina D (a partir del colesterol).
❖ Inmunoregulación: gracias a las células del sistema inmune, participa evitando
el desarrollo de procesos infecciosos y neoplásicos.
❖ Actividad antimicrobiana: por la continua descamación y el pH ligeramente
ácido, posee actividades antibacterianas y antifúngicas.
❖ Regulación de la presión sanguínea: debido al extenso lecho capilar dérmico.
❖ Almacenamiento: de vitaminas, minerales, agua, lípidos, carbohidratos y
proteínas.
❖ Pigmentación: aporta el color del manto y de la piel y colabora en la prevención
de lesiones provocadas por los rayos UV.
❖ Comunicación: del estado de salud del animal, de identidad sexual y estados
emocionales (a través de feromonas).
Debe notarse que, de acuerdo con la gravedad de las lesiones que asienten en la
piel, pueden verse alteradas algunas o todas las funciones mencionadas.
La estructura microscópica de la piel incluye dos capas principales: la epidermis
(externa) y la dermis (interna). Un tercer estrato, en relación con la superficie profunda
de la dermis es la hipodermis o tejido celular subcutáneo (Figura 1). La epidermis es
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la capa más superficial de la piel y se trata de un epitelio grueso, plano estratificado
queratinizado. El espesor de este estrato puede variar en las diferentes regiones
corporales e incluye varias capas celulares que, desde la más interna hacia el exterior se
denominan:
✓ Estrato basal.
✓ Estrato espinoso.
✓ Estrato granuloso.
✓ Estrato lúcido.
✓ Estrato córneo.
La descamación gradual del estrato córneo es balanceada por la activa
proliferación de las células del estrato basal, lo que mantiene un espesor uniforme en la
epidermis. El tiempo de recambio celular (desde el estrato basal al córneo) es de
aproximadamente 22 días. El corte de pelos disminuye ese período de tiempo a 15 días.
En algunas razas caninas, puede ser mucho más corto.
La dermis, de tejido conectivo, se encarga de brindar la mayor parte de la
resistencia a la tensión y de la elasticidad de la piel. Posee dos estratos definidos: el
estrato papilar y el estrato reticular. La dermis papilar se encuentra inmediatamente por
debajo de la epidermis, recibiendo esta denominación por las proyecciones digitiformes
que se anclan en la misma (papilas dérmicas). Se trata de un tejido conectivo laxo, con
abundante vascularización e inervación, donde asientan la mayor cantidad de anexos
cutáneos. La dermis reticular, se trata de un tejido conectivo denso, profundamente
ubicado y hasta el cual pueden llegar algunos de los anexos.
Entre la epidermis y la dermis se describe una zona denominada zona de
membrana basal, que constituye la interfase fisicoquímica entre ambos estratos. Su
importancia radica en que recaen en dicha zona ciertas funciones fundamentales, tales
como el anclaje de la epidermis, su mantenimiento nutricional y funcional, la
cicatrización de heridas y la función de barrera. Sus componentes juegan un papel
importante en ciertos desordenes dermatológicos autoinmunes.
La hipodermis, subcutis o tejido celular subcutáneo, es la capa más profunda
del sistema tegumentario. En animales con buen estado nutricional, presenta abundante
cantidad de tejido adiposo, estando el 90% de su peso constituido por triglicéridos. No
existe subcutáneo en algunas zonas del cuerpo como los labios, parpados, mejillas, oído
externo y ano. Se le atribuyen a este estrato las funciones de reserva de la grasa
corporal, termogénesis, mantenimiento de la temperatura, amortiguación mecánica y
soporte. Representa, además, una vía alternativa para la aplicación de ciertas drogas.
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Figura 1. Estructura de la piel. Disponible en www.wikipedia.org
Ecología cutánea.
En condiciones normales, la piel de los animales presenta una microflora propia,
conformada por microorganismos alojados en la epidermis superficial o dentro de los
folículos pilosos. Esta flora normal incluye un conjunto de bacterias, levaduras
(Malassezia sp.) y ácaros (Demodex sp.) que viven en simbiosis. Las bacterias banales
de la piel pueden clasificarse como residentes o como transitorios:
❖ Los organismos residentes son aquellos que se multiplican con éxito en la piel
normal (Estafilococos sp., Estreptococos sp., entre otros).
❖ Los organismos transitorios son aquellos que no se multiplican en la piel normal
de la mayoría de las especies, pueden cultivarse a partir de ella, pero no son
significativos a menos que estén involucrados en procesos patológicos como invasores
secundarios u oportunistas (E. coli, Proteus sp., Pseudomona sp., entre otros).
En ocasiones, las bacterias de otras regiones del organismo pueden estar
involucradas en trastornos de la piel. Por ejemplo, en las heridas provocadas por
mordeduras de perros o gatos, los microorganismos patógenos pertenecen a la flora de
la cavidad bucal. La contaminación fecal de la piel y tejidos blandos, especialmente por
contacto o por lamido de heridas, puede causar contaminación con anaerobios fecales
(Clostridium sp., Fusobacterium sp., etc.).
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EXPLORACIÓN CLÍNICA DE LA PIEL.
El examen de la piel debe realizarse en forma detallada, teniendo en cuenta cada
uno de los puntos contemplados en la reseña, anamnesis y en el examen objetivo.
RESEÑA.
Especie: existen dermatopatías propias de cada especie y su localización, así
como sus manifestaciones clínicas, son variables en cada una de ellas. Son ejemplos las
ectoparasitosis, las enfermedades endócrinas, alérgicas, inmunomediadas, entre otras.
Raza: determinadas razas pueden presentar predisposición a sufrir trastornos de la
piel, tratándose a veces de condiciones hereditarias o congénitas. Los animales
despigmentados son más sensibles a la radiación solar y a ciertos trastornos alérgicos;
las porciones de piel entre los grandes pliegues cutáneos de algunas razas caninas
presentan una pobre aireación, mayor temperatura y humedad provista por las
secreciones y excreciones (lágrimas, saliva u orina); este microambiente favorece la
maceración de la piel y facilita a adhesión y la colonización de bacterias e incluso
levaduras.
Sexo: es importante en los animales no castrados, donde ciertas dermatopatías
tienen relación con desequilibrios hormonales, como en los adenomas perianales o la
hiperplasia de la glándula supracaudal (cola de semental) en los machos con
hiperandrogenismo.
Edad: es útil en la orientación de algunos procesos que solamente aparecen en
determinados periodos de vida. La demodicosis y las enfermedades alérgicas son más
frecuentes en los animales jóvenes, mientras que las dermatopatías endócrinas y
neoplásicas, en los animales adultos.
Pelaje: es importante en relación con la cantidad y distribución del pigmento. Los
animales con poco pigmento o que carecen del mismo, están predispuestos a sufrir
trastornos provocados por la radiación solar; los caballos tordillos tienen predisposición
al melanosarcoma; los bovinos con despigmentación periocular con frecuencia
presentan carcinoma de células escamosas.
Aptitud: de gran importancia en ovinos y caprinos destinados a la producción de
fibras (lana o pelos), donde cualquier afección en la piel puede llevar a la disminución
de su valor comercial. En los animales de trabajo o en los perros de compañía, los
implementos que se utilizan con frecuencia (monturas, arneses, collares) pueden
ocasionar lesiones.
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ANAMNESIS.
Debe ser detallada a fin de no omitir datos que pueden ser de gran valor. Es
recomendable para este objetivo contar con fichas diseñadas previamente, donde puedan
registrarse los datos de mayor utilidad acerca del proceso:
➢ Inicio: para obtener una idea de la cronicidad del proceso patológico, es
necesario conocer el momento de inicio de la afección.
➢ Rascado: indica la presencia o ausencia de prurito. Interesa conocer la
frecuencia, intensidad, momento del día, etc.
➢ Circunstancia de aparición: puede ser súbita o progresiva, relacionada con
alguna estación del año, con cambios recientes en su entorno, baños, medicaciones
utilizadas (tipo, dosis, vía y fecha de aplicación).
➢ Evolución: es importante conocer la región del cuerpo donde se inició el
trastorno, descripción de las lesiones primarias, tendencia a la generalización o a la
remisión (facilita la confección del dermograma).
➢ Alimento: tipo y composición del alimento que consume el animal,
suplementos, golosinas, posibilidad de que esté siendo alimentado en otro lugar.
➢ Hábitat: el ambiente en que habita el animal y el tiempo que pasa en ese
ambiente, presencia de otros animales domésticos o salvajes, plantas, mantas, ropas,
productos de limpieza, etc.
➢ Otros animales o personas afectadas: si existen animales de la misma camada
u otros que convivan con el paciente con la misma afección; orienta hacia posibles
trastornos hereditarios o enfermedades contagiosas con potencial riesgo zoonótico
(sarna, micosis).
➢ Otras enfermedades: previamente o que padece en concomitancia. La diabetes,
Cushing, hipotiroidismo, entre otros, pueden ocasionar trastornos de la piel.
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Figura 2. Exploración de la sensibilidad cutánea.
❖ Dolor: o dermatodinia, se presenta en afecciones sobreagudas, lesiones
traumáticas o por la acción directa de ciertas sustancias irritantes. Se manifiesta
generalmente por el lamido de la parte afectada o por las reacciones de defensa del
animal ante la exploración. El lamido excesivo puede contaminar heridas o provocar
lesiones (autoinfligidas). La sensación de dolor puede estar exacerbada (hiperalgesia),
disminuida (hipoalgesia) o abolida (analgesia) (Figura 3).
Figura 3. El lamido de una zona puede indicar dolor, además de contaminar o provocar
lesiones. Disponible en www.foyel.com.
❖ Prurito: también denominado comezón o picazón, es una sensación especial de
hiperestesia que provoca en el animal el deseo de rascarse. Su presencia o ausencia es
“determinante en el diagnóstico diferencial” de las dermatopatias. Puede considerarse
una enfermedad en sí misma ya que, al no eliminarse la causa, en la mayoría de los
casos se convierte en un trastorno cronificado. El rascado alivia el prurito del animal y
resulta placentero, lo que lleva a la continuidad de este y al daño de la barrera cutánea
(ya alterada por la inflamación); la barrera se hace más permeable y susceptible al
ingreso de elementos exógenos (pruritógenos) y, por lo tanto, a desarrollar reacciones de
hipersensibilidad o reacciones inflamatorias directas. Con la inflamación cutánea se
liberan mediadores químicos, que en la mayoría de los casos también son mediadores
del prurito. El ciclo: prurito - rascado - empeoramiento de la condición cutánea conduce
a una serie de cambios morfológicos: hiperpigmentación, engrosamiento
(hiperqueratosis-liquenificación) y sobrecrecimiento/alteración de la flora microbiana.
Se cree que las células nerviosas desempeñan un papel en la fisiopatología del
prurito y también pueden contribuir a la cronicidad del proceso. Se han observado
respuestas excesivas frente a estímulos (pruritógenos) normales o inocuos, lo que puede
deberse al exceso de mediadores o al aumento de la densidad de las fibras nerviosas
(hiperreactividad nerviosa periférica y/o central).
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El prurito puede manifestarse de diferentes formas (Figura 4):
➢ Rascado con las patas (en zonas accesibles).
➢ Frotamiento contra objetos duros (dorso, lomo, cuello, ano).
➢ Sacudidas de la cabeza (en determinadas otitis).
➢ Rascado con los dientes (muy intenso), hasta automutilación.
➢ Lesiones provocadas por el prurito (Prurito escrito o de Leblois).
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aburrimiento, la ansiedad, el stress, pueden modificar la intensidad con que se
manifiesta el prurito.
Examen de los signos objetivos de la piel.
Se realiza por medio de los métodos generales de inspección y palpación y en
algunos casos se puede recurrir a los exámenes complementarios.
INSPECCIÓN.
Debe considerarse la posibilidad de contar con una buena iluminación (natural o
artificial); en determinadas ocasiones son necesarios algunos elementos de
magnificación (lupas, microscopios, etc.). En primer lugar, se debe apreciar la piel del
paciente tal cual se presenta al momento de la consulta, observándolo desde una cierta
distancia. Con esta apreciación se obtiene una idea acerca del “Estado General del
Manto”. Una vez obtenido y clasificado este dato como excelente, muy bueno, bueno,
regular o malo, puede procederse al lavado, rasurado o eliminación de costras, para
exponer la piel enferma. Se obtendrán así los siguientes datos:
I. Color de la piel.
Para apreciar este dato, se deben observar las regiones corporales desprovistas de
pelos (o plumas) y con escasa pigmentación o bien recurrir al examen de las conjuntivas
y mucosas aparentes que, en condiciones normales, presentan el mismo color que la piel
(rosado o rosado pálido). Así, las variaciones anormales presentan las mismas
consideraciones (Cuadro 1).
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de la sangre (hemorragia). (Ver lesiones elementales de la piel - Maculas). La
congestión, puede derivar en cianosis.
❖ Palidez: esta condición implica una disminución en la cantidad de sangre
circulante en la piel. Las causas son variadas y pueden obedecer a alteraciones locales o
sistémicas. Algunos ejemplos pueden incluir la vasoconstricción periférica
(temperaturas frías), isquemia, hemorragias internas o anemia.
❖ Cianosis: se denomina así a la coloración anormal de la piel, con un tinte
azulado o violáceo. Esta alteración indica una cantidad anormal de sangre poco
oxigenada (carbaminohemoglobina). Su hallazgo puede estar relacionado a trastornos en
el retorno de la sangre venosa (insuficiencia cardiaca) o con alteraciones respiratorias
que afecten a la hematosis (edema pulmonar, intoxicaciones).
❖ Ictericia: se trata de una coloración amarillenta de la piel debido a un aumento
anormal de los niveles de bilirrubina. La bilirrubina es un pigmento derivado de la
hemoglobina, que una vez formado es metabolizado y eliminado principalmente por la
bilis (hacia el intestino delgado) y en parte por la orina. Un aumento anormal de este
pigmento puede tener un origen hemático (o pre hepático), en ciertas enfermedades
parasitarias o infecciosas que provoquen hemólisis; un origen hepático, en
enfermedades primarias del hígado (neoplasias, hepatitis) o bien un origen post
hepático, cuando la excreción se halla alterada a causa de una obstrucción de las vías
biliares (por cálculos, neoplasias, enteritis, etc.). Esta coloración anormal aparece
cuando los niveles del pigmento circulante en sangre superan los 2 mg/dl (siendo su
valor normal de 0,3 – 1 mg/dl) y es mejor apreciada en los tejidos ricos en fibras
elásticas (como la esclerótica).
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Cuadro 2. Lesiones elementales primarias.
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Lesiones primarias de naturaleza sólida.
❖ Máculas o Manchas.
Son lesiones circunscriptas que modifican la coloración de la piel, sin alterar otras
características. De acuerdo con su etiología, las máculas pueden ser: vasculares,
hemáticas, pigmentarias y artificiales.
Las máculas Vasculares (Hiperémicas, Congestivas o Angiodermias) son de
color rojizo y se deben a una vasodilatación activa o pasiva de los vasos dérmicos. Por
su aspecto y tamaño, las máculas vasculares pueden recibir el nombre de roséola o
telangiectasias.
La petequia es una
hemorragia pequeña, puntiforme o
lenticular, cuya aparición se asocia
con anormalidades en la
coagulación sanguínea (Figura 3).
Figura 3. Hemorragias petequiales. Disponible en
www.iqb.es/dermatologia
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La equimosis se caracteriza por
la extravasación sanguínea que
presenta formas y extensiones
variables, en general en forma de
placas rojo-violáceas (Figura 4).
Figura 4. Manchas equimóticas. Disponible en:
dermatologiaveterinaria.unileon.es
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El Albinismo es una condición
congénita caracterizada por la ausencia de
pigmentación en la piel y anexos (y en los
órganos internos que normalmente poseen
melanina); la coloración de los ojos suele
ser rojiza (Figura8).
Figura 8. Albinismo. Disponible en:
dermatologiaveterinaria.unileon.es
El Vitíligo es una afección caracterizada por la destrucción selectiva de los
melanocitos de la piel y de los pelos, lo que provoca leucodermia y leucotriquia
(despigmentación de la piel y del pelo). Aparecen zonas acrómicas rodeadas por un
margen hiperpigmentado sin asociación con prurito, lesiones o cambios en el espesor de
la piel. Su extensión es variable y la aparición es lenta y de persistencia indefinida;
generalmente aparece en animales jóvenes – adultos, en el plano nasal, labios, hocico,
mucosa bucal y almohadillas plantares. Se lo conoce vulgarmente como "nariz gastada"
o "nariz nevada" (Figura 9).
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❖ Pápula y placa.
Se trata de una pequeña elevación edematosa de la piel, de diámetro inferior a 0,5
cm. y de consistencia firme (Figura 11A). La confluencia de varias pápulas recibe el
nombre de placa (/B) y puede alcanzar mayores dimensiones.
❖ Tumor
Es todo agrandamiento de origen neoplásico, inflamatorio, traumático (u otro), de
tamaño y forma variable, que puede afectar a cualquier estructura de la piel o del tejido
subcutáneo. El término (mejor llamado tumoración), puede describir deformaciones
causadas por neoplasias, abscesos, hematomas o hernias. Desde el punto de vista
oncológico, la lesión tiende a persistir por tiempos prolongados o a crecer
indefinidamente y a presentar otras alteraciones concomitantes (Figura 14).
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Figura 14. Tumor de origen neoplásico. Disponible
en: dermatologiaveterinaria.unileon.es
❖ Roncha o habón.
Es una tumefacción edematosa,
redondeada, elevada, superficial y
transitoria, generalmente acompañada
de prurito (Figura 15A). La reacción
de la piel caracterizada por la aparición
de un gran número de ronchas se
denomina urticaria (/B). Figura 15. Roncha (A) y Urticaria (B). Disponible
en: dermatologiaveterinaria.unileon.es
❖ Escamas.
Es el proceso que implica el desprendimiento espontáneo de una gran cantidad de
células de la capa córnea de la epidermis, sin otra lesión elemental previa, hecho que las
diferencia de la “tenue” e imperceptible descamación normal (Figura 16).
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Lesiones primarias de naturaleza liquida.
❖ Vesícula.
Es una elevación pequeña, delimitada y transitoria, de hasta 1 cm. de diámetro,
con contenido seroso, rodeado por una membrana frágil. Las vesículas pueden ser
intradérmicas o subepidérmicas (Figura 18).
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Lesiones secundarias.
Son el resultado del trauma y de la evolución de la enfermedad y algunas de ellas
derivan de las lesiones primarias, las que pueden permanecer junto con las secundarias
(estas últimas son menos específicas).
❖ Maculas o Manchas.
Son lesiones circunscriptas en la coloración de la piel, sin modificación de otras
características. De acuerdo con su etiología, las maculas pueden ser: vasculares o
pigmentarias.
Las máculas Vasculares (Hiperémicas, Congestivas o Angiodermias) son de
color rojizo y se deben a una vasodilatación activa o pasiva de los vasos dérmicos. Se
conoce como Eritema al enrojecimiento difuso, sin forma ni límites definidos,
secundario a un proceso inflamatorio. Es una lesión hiperémica o congestiva por lo que
desaparece a la compresión por unos segundos. Puede rodear a otras lesiones (vesículas,
pústulas) (Figura 22).
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❖ Escamas.
Cuando las escamas aparecen luego de otra lesión, es decir, sobre un tegumento
ya alterado, se incluyen dentro de las lesiones secundarias. Estas escamas varían en
tamaño, adherencia, color y espesor (Figura 17C).
❖ Costra
Son concreciones formadas por la desecación de exudados aglutinados con
células, pelos, sangre, piocitos y cuerpos extraños (Figura 25), que aparecen en forma
de parche sobre una lesión subyacente. Pueden ser primarias o secundarias a vesículas,
pústulas o heridas.
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❖ Foliculitis.
También llamada pústula
folicular, son pústulas que asientan en el
folículo pilosebáceo. Inicialmente
aparece como un punto rojo que a los
dos o tres días se vuelve purulento y en
una semana completa su evolución
hasta desaparecer. Se recubren de
Figura 27. Foliculitis bacteriana.
escamas y costras y rara vez ocasionan Disponible en https://nfnatcane.es/
cicatriz (Figura 27).
❖ Forúnculos.
Son foliculitis profundas
necrosantes y masivas que forman
tractos sinuosos de drenaje, causadas
por agentes bacterianos. Provocan
necrosis del folículo y de los tejidos
perifoliculares, eliminando un secuestro
de color negro-amarillento. Se ubica en
la dermis y deja cicatriz (Figura 28). Figura 28. Forunculosis. Disponible en:
www.dermatologiaveterinaria.unileon.es/
❖ Absceso y flemón.
Algunos procesos que implican el contiene puede difundir por el tejido
acúmulo de exudado purulento reciben subcutáneo, recibiendo la denominación de
distintas denominaciones de acuerdo con flemón o celulitis (/B) o exteriorizarse a
las características de estos. Se denomina través de la formación de un trayecto
absceso a la acumulación de pus en una anormal, denominado fístula.
cavidad neoformada y tapizada por una
membrana (membrana piógena) (Figura
29A). Es una lesión fluctuante y
circunscripta, de mayores dimensiones y
profundidad que la pústula y puede
localizarse en la dermis o en la hipodermis.
Se acompaña generalmente de signos
Figura 29. Absceso (A) y flemón (B). Disponible
inflamatorios como calor y dolor. Cuando
en: dermatologiaveterinaria.unileon.es
el contenido purulento supera los límites de
la membrana piógena o de la cavidad que lo
❖ Erosión.
Es una lesión que afecta a los estratos superficiales de la epidermis. Puede deberse
a trastornos inflamatorios o aparecer como consecuencia del desprendimiento de una
costra o rotura de una ampolla. Se caracteriza por un enrojecimiento de la piel,
generalmente desprovista de pelos y de aspecto húmedo; no deja cicatriz cuando
resuelve. Los “parches calientes” o “hot spots” (Figura 30), son lesiones erosivas
planas, húmedas y exudativas que aparecen en ciertas enfermedades pruriginosas de los
caninos y que pueden profundizarse rápidamente.
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Figura 30. Erosión. Disponible en www.iqb.es/dermatologia
❖ Excoriación.
Es una lesión ubicada en el espesor
de la epidermis, que al igual que la
anterior no afecta a la membrana basal,
por lo que resuelve sin dejar cicatriz. Son
ejemplos de excoriación aquellas lesiones
que aparecen en enfermedades
pruriginosas como consecuencia del Figura 31. Excoriación. Disponible en
rascado (Figura 31). www.iqb.es/dermatologia
❖ Exulceración.
Es una lesión que interesa solamente
a la epidermis, llegando a los estratos más
profundos. Puede ser secundaria a una
vesícula, pústula o flictena superficial y
generalmente deja una zona despigmentada
por el daño de los melanocitos del estrato
basal (Figura 32). Aparece en ciertas Figura 32. Exulceración. Disponible en
dermatologiaveterinaria.unileon.es
enfermedades autoinmunes.
❖ Grieta.
Es una lesión de forma lineal, con
características de exulceración. Se
observa en las uniones mucocutáneas,
pliegues, espacios interdigitales,
almohadillas digitales o en zonas de piel
sometidas a cierta tensión (Figura 33).
Figura 33. Grieta.
❖ Ulceración.
Es una lesión de mayor
profundidad, que alcanza y afecta a la
membrana basal, por lo tanto, en su
resolución deja una cicatriz. Puede
aparecer como consecuencia de la
eliminación de tejidos necróticos,
lesiones inflamatorias o neoplasias Figura 34. Ulceración. Disponible en
malignas (Figura 34). dermatologiaveterinaria.unileon.es
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❖ Fisura.
Es una lesión lineal provocada por
la separación de la epidermis hasta la
dermis (semejante a la ulceración).
Generalmente denota la pérdida de
elasticidad de la piel (Figura 35).
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Procesos reparadores.
La presencia de una o más lesiones es indicativa de la existencia de alteraciones
(de gravedad variable) en la estructura y funciones de la piel. El organismo puede
responder mediante la reparación completa con células y tejidos idénticos a los
originales o mediante el reemplazo con tejido fibroso de relleno (afuncional) para cubrir
el defecto.
❖ Cicatriz.
Es un parche delgado de tejido
conectivo fibroso, denso que reemplaza a
los tejidos lesionados incapaces de
regenerarse (membrana basal dañada). La
cicatriz es avascular, inelástica y sin anexos
cutáneos (pelos, glándulas); generalmente
su superficie es lisa y regular (Figura 39). Figura 39. Cicatriz. Disponible en: www.iqb.es
❖ Hiperqueratosis.
Es el incremento en el espesor del
estrato córneo, sin descamación. Se
acompaña de grietas profundas,
sangrantes o ulceradas. El callo es una
hiperqueratosis localizada especialmente
en puntos de presión o de fricción (Figura
41). Figura 41. Hiperqueratosis.
❖ Liquenificación.
Es una modificación crónica del
aspecto y estructura de la piel, con
espesamiento de la epidermis y acentuación
de pliegues y líneas cutáneas. La piel tiene
un aspecto irregular, semejante a la corteza
de un árbol. Su color puede ser normal, Figura 42. Liquenificación. Disponible en:
hiper o hipopigmentada (Figura 42). dermatologiaveterinaria.unileon.es
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III - Presencia de ectoparásitos.
La inspección puede revelar la presencia de ectoparásitos (pulgas, garrapatas,
piojos, moscas, etc.). En ocasiones es necesario llevar a cabo un examen minucioso de
ciertas regiones corporales donde pueden alojarse los ectoparásitos (espacio interdigital,
pabellón auricular, pliegues cutáneos, etc.) o recurrir a técnicas complementarias que
permitan corroborar su presencia. El raspado de la piel para la identificación de ácaros,
el cepillado del manto sobre un fondo claro para hallar materia fecal de las pulgas, el
uso de cintas adhesivas o el estudio de los pelos (tricograma), son algunos ejemplos
(Figura 43).
OLFACIÓN.
Olor cutáneo.
En los animales sanos, la piel desprende un olor característico que no suele ser
desagradable. Este olor procede de la secreción sebácea, del sudor de las glándulas
sudoríparas y del producto del metabolismo bacteriano. Bajo determinadas
circunstancias (trastornos metabólicos, alergias, stress), el equilibrio de la flora banal de
la piel puede modificarse y de la misma manera provocar alteraciones en la secreción
sebácea (seborrea) y en la composición del sebo. De esta manera, el sebo presenta una
mayor proporción de ácidos grasos insaturados, probablemente, fenómeno responsable
del cambio de olor de la piel.
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PALPACIÓN.
Sensibilidad.
Las consideraciones para este dato fueron expuestas en sensibilidad cutánea
(examen de los síntomas subjetivos de la piel).
Temperatura.
Su apreciación a través de la palpación es subjetiva, pero puede recurrirse a este
método cuando se desea tener una noción sobre la temperatura general del animal; para
ello se colocan las dos manos rodeando la base de los cuernos, la base de las orejas, las
cuartillas (equinos) o las mamas, por citar algunas regiones corporales de abundante
irrigación (Figura 44A). Cuando se desea comprobar una alteración local de la
temperatura, se aplica el dorso de la mano sobre la superficie que se desea explorar. En
este caso se debe comparar la temperatura de la región con zonas vecinas o con el lado
opuesto (/B).
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Espesor.
El espesor de la piel es variable en las diferentes especies, razas, sexos y en
diferentes regiones corporales. En líneas generales, el espesor de la piel disminuye
desde dorsal a ventral (en el tronco) y de proximal a distal (en los miembros). Es decir,
es más gruesa en la frente, en dorsal del cuello, del tórax, cadera y base de la cola y es
más delgada en los pabellones auriculares, axilas, ingle y región perianal. El espesor de
la piel puede estar aumentado o disminuido en diversos trastornos, como ha sido
descripto anteriormente.
Signo de Nikolsky.
Es una prueba diagnóstica que busca demostrar una adherencia intercelular
reducida de la piel, ante la presencia de ciertas lesiones elementales (como las
erosiones, ulceraciones, vesículas o ampollas).
Con un objeto romo o bien con los dedos se frota con presión débil o moderada la
piel sana o la que linda con las lesiones de la piel. Si la capa superficial se traumatiza o
desplaza con facilidad desprendiéndose en forma de láminas más o menos gruesas,
dejando zonas húmedas y rojas, el signo es positivo. Este dato es síntoma de una
adherencia intercelular reducida y orienta el diagnóstico hacia enfermedades
autoinmunes o tóxicas.
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cutícula, formada por células anucleadas y queratinizadas, dispuestas a modo de tejas.
Esta última cumple un papel protector y le confiere el brillo al pelaje del animal.
Figura 47. Capas del pelo: Cutícula (flecha negra), corteza (*) y médula (flecha
blanca).
El pelo, además, presenta tres porciones; una raíz, en la zona más profunda del
folículo piloso que puede variar de acuerdo con la fase en que se encuentre el pelo: en
anagen es redondeada, lisa y húmeda, lo que puede comprobarse por su propiedad de
adherirse a diversos objetos (vidrio, metal, etc.). El tallo, representa la casi totalidad del
pelo, el que debe presentar un aspecto y estructura uniforme en toda su longitud y,
finalmente, una punta o vértice que acaba en un extremo afilado. La discontinuidad en
el tallo o la ausencia del vértice del pelo se denomina fractura pilar y es frecuente de
observar en enfermedades pruriginosas.
El examen clínico de los pelos se realiza a través de la inspección y la palpación,
pudiendo resultar de utilidad algunos exámenes complementarios.
INSPECCIÓN.
Luego de considerar el “estado general del manto”, interesan los datos de color,
brillo y cantidad de pelos. También es importante considerar el largo, teniendo en
cuenta la estación del año entre otros factores.
Color del pelo.
La pigmentación de los pelos de cada animal puede ser uniforme o variar en
distintas regiones corporales como una característica racial o individual. El lamido
prolongado de una zona particular o el lagrimeo excesivo colorean de marrón a los pelos
debido a la oxidación que sufren los mismos. El exceso de pigmentación en el pelo se
denomina melanotriquia (Figura 48A) y puede observarse en procesos crónicos de la
piel. La ausencia de melanina, congénita (albinismo) o adquirida por quemaduras, roce
de arneses o deficiencias nutricionales (cobre) se denomina Leucotriquia (/B). En
animales seniles (caninos, equinos y bovinos), la aparición de pelos blanquecinos en la
cara y hocico recibe el nombre de canicie o poliosis (/C).
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Brillo del pelo.
El brillo del pelaje es importante para reflejar la luz solar. Esta propiedad es de
importancia en animales que habitan climas cálidos, en los que los pelos brillantes
colaboran en la eliminación de calor. Las razas con pelos lanosos y opacos pueden
experimentar aumentos de su temperatura corporal y necesitan de otros mecanismos
para suplir esta función. El brillo del pelaje de un animal puede cambiar con las
estaciones y con las variaciones climáticas, pero debe ser considerado como un indicio
de salud y de cuidado por parte de su propietario; el pelo áspero, duro, sin brillo, erizado
o enredado, que caracteriza a los animales enfermos o descuidados recibe el nombre de
“pelo hirsuto”.
Cantidad de pelos.
El cuerpo de los animales domésticos, exceptuando algunas regiones,
normalmente se encuentra cubierto de pelos. Cada región corporal tiene su propia
densidad y longitud pilosa; por lo general es más densa y gruesa sobre la región
dorsolateral y disminuye hacia ventral, en la cara interna de los pabellones auriculares,
medial de los muslos y en las regiones axilar e inguinal.
La disminución anormal de la densidad pilosa se denomina Hipotricosis (Figura
49A), mientras que el exceso de manto piloso recibe el nombre de Hipertricosis (o
hirsutismo) (/B).
B
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La pérdida de pelo en
determinadas áreas del cuerpo y en
forma definitiva se denomina Calvicie
(Figura 51). Se trata de un proceso
hereditario y comienza generalmente
antes de los 12 meses. Es frecuente de
observar en ciertas razas caninas.
Figura 51. Calvicie. Disponible en
www.rover.com
Muda.
Es el cambio periódico de pelaje que experimentan los animales. Los pelos
normalmente crecen en forma cíclica y en patrón de mosaico, es decir, mientras un
grupo se encuentra en periodo de crecimiento otro grupo está en reposo. Los pelos en
reposo se desprenden con mayor facilidad, y dependiendo de la especie o de la raza, se
hacen más o menos visibles sobre el manto del animal. El proceso depende del
fotoperiodo, de la temperatura ambiental, del estado nutricional y de la genética. Ciertas
enfermedades, la malnutrición o situaciones de estrés severo pueden provocar una
detención sincronizada de todos los folículos pilosos en fase de telogen, provocando una
muda excesiva y alopecia generalizada del animal.
PALPACIÓN.
Textura o suavidad.
Se determina deslizando la palma
de una o de ambas manos, en forma de
caricias, sobre la superficie corporal del
animal. En base a esta determinación,
los pelos pueden ser ásperos o suaves
(Figura 52).
Figura 52. Suavidad del manto.
Implantación.
Se explora efectuando tirones sobre algunos mechones, para comprobar su fuerza
de implantación dentro del folículo piloso (Figura 53). Con esta maniobra se desprende
una pequeña cantidad de pelos en estado de reposo; el desprendimiento de una excesiva
cantidad de pelos o la presencia de raíces en anagen, es indicativo de un trastorno en la
implantación pilar. Los pelos obtenidos pueden ser analizados en el microscopio
(tricograma) o remitidos para análisis microbiológicos (hongos).
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La palpación – presión de folículos pilosos infectados, de pústulas o vesículas
permite recolectar exudados sobre los que luego se pueden realizar estudios
microscópicos o microbiológicos. Esta maniobra se puede practicar previamente al
raspado cutáneo, en caso de evidenciarse lesiones atribuibles a Demódex sp. (Figura
54).
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Figura 55. Seborrea seca (A), seborrea oleosa (B) y dermatitis seborreica (C).
Disponible en: dermatologiaveterinaria.unileon.es
La disminución de la secreción sebácea recibe el nombre de asteatosis y se
caracteriza por la presencia de una piel seca, agrietada y con los pelos quebradizos (pelo
hirsuto). Como se ha mencionado antes, esta condición predispone al animal a sufrir
infecciones cutáneas. La retención de la secreción sebácea puede conducir a dos
alteraciones: el acné sebáceo, afección caracterizada por retención del contenido con
infección bacteriana secundaria (Figura 56A). El quiste sebáceo, cuando la retención es
aséptica, es una lesión circunscripta, en forma de saco o bolsa encapsulada, que puede
alcanzar dimensiones considerables (/B). Las Neoplasias (/C) de las glándulas
sebáceas, frecuentes en animales adultos o seniles, pueden ser de diversos tipos y
presentar otras lesiones concomitantes.
A B C
Figura 56. Acné sebáceo (A), quiste sebáceo (B) y adenoma sebáceo (C).
Disponible en: www.dermatologiaveterinaria.unileon.es
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El aumento de la secreción sudorípara, denominado hiperhidrosis, ocurre en
situaciones fisiológicas como el ejercicio, calor o excitación. Puede acompañar también
a procesos patológicos como la fiebre. En las situaciones mencionadas, el aumento en la
secreción sudoral es generalizado, pero puede darse también en forma localizada
(epihidrosis), en alteraciones neurogénicas de las glándulas, por aplicación local de
calor o por inyección de drogas.
La disminución de la secreción sudoral recibe el nombre de hipohidrosis y puede
apreciarse en animales seniles o como consecuencia de inflamaciones crónicas de la piel
que ocasionen la destrucción de los anexos cutáneos. La abolición de la secreción
sudoral o anhidrosis puede deberse a alteraciones congénitas (atresia o agenesia de la
glándula) o adquirida por obstrucción del conducto excretor, neoplasias o
transformaciones quísticas. Las modificaciones en las características del sudor pueden
incluir a la secreción mezclada con sangre (hematidrosis) o el sudor de olor
desagradable (bromhidrosis). Esta última alteración es apreciable en trastornos de la
función renal que cursen con uremia, donde la piel actúa como un emuntorio de
suplencia.
EXAMEN DE LAS FORMACIONES CÓRNEAS.
Las formaciones córneas incluyen las uñas y garras de los carnívoros, el casco de
los equinos, las pezuñas de los ungulados, los cuernos de los rumiantes y el pico de las
aves. La exploración de las formaciones córneas de las extremidades de las grandes
especies animales (equinos y rumiantes) puede ser abordada junto con el aparato
locomotor. En las pequeñas especies, las uñas pueden presentar alteraciones congénitas
o adquiridas (traumatismos o infecciones) que se agrupan bajo la denominación de
onicopatías.
Las alteraciones congénitas pueden incluir a la curvatura anormal de la uña
(artroniquia) o bien a la ausencia de una o más uñas (anoniquia). Se denomina
paroniquia (Figura 57A) a la inflamación o ulceración del tejido blando ungueal,
debido a la invasión de microorganismos, proceso que puede asentar en una o varias
uñas. La onicogrifosis (/B) es el crecimiento excesivo de la uña, donde la curvatura
anormal de la misma puede llegar a impactar en la almohadilla digital y producir la
denominada “uña encarnada” u onicocriptosis (/C). La onicomicosis es la afección
ungueal causada por hongos. En ella, las uñas se vuelven secas, deformadas y frágiles y
están predispuestas a sufrir onicorrexis (/D), es decir, a quebrarse o romperse. La
separación de la cubierta cornea, en forma de láminas, se denomina onicomadesis, lo
que ocasiona la pérdida de sustancia o esfacelación de la uña, pudiendo tener un origen
traumático, infeccioso o vascular. La pérdida completa de la uña de uno o más dedos,
recibe el nombre de exungulación (/E).
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Figura 57. Onicopatías. Paroniquia (A), onicogrifosis (B), onicocriptosis (C).
onicorrexis (D) y exungulación (E).
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de origen alérgico, provocado por el contacto con alérgenos o por picaduras de insectos,
recibe el nombre de edema angioneurotico (/C) y da lugar a la facie leonina o cuadrada,
pudiendo acompañarse de prurito. Cualquiera sea su origen, el edema se caracteriza por
presentar una consistencia pastosa a la palpación y la presión de los tejidos edematosos
da lugar a la fóvea por compresión o signo de Godet (signo patognomónico) (/D).
Enfisema
Es la infiltración de gas o de aire en el subcutáneo. Los tejidos presentan a la
palpación una consistencia elástica, crepitación nívea (o gaseosa) y a la presión vuelven
inmediatamente a su lugar. Existen diversas etiologías que provocan la aparición de
enfisema, pero el aire o gas puede provenir de órganos que normalmente lo contienen
(rumen, ciego, recto) o ser generado en el sitio de la lesión (enfermedades clostridiales).
En el primero de los casos se denomina enfisema por aspiración y la colecta es
producto de la solución de continuidad en las paredes viscerales (punciones o heridas
traumáticas). Se denomina enfisema valvular o a válvula al que ocurre cuando el aire
contenido en órganos como la tráquea o los pulmones difunde hacia el tejido
circundante, por un defecto en sus paredes. Durante la inspiración el aire ingresa al
subcutáneo, pero en la expiración no puede escapar. Así, se acumula en grandes
cantidades pudiendo alterar los contornos normales del animal (Figura 59A).
El enfisema espontáneo, idiopático o primario es el que se produce por la
proliferación de bacterias productoras de gas en el tejido muscular y en el subcutáneo
donde asientan. Se acompaña de los síntomas propios de cada enfermedad.
Figura 59. Enfisema valvular. Aspecto del paciente (A). Solución de continuidad
en la traquea (flecha), margen de la piel (punta de flecha) (B).
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Dermograma.
Es el mapa o patrón de la afección dermatológica del paciente. Por lo general, las
lesiones asientan predominantemente sobre determinadas regiones corporales y respetan
otras; de esta manera, en base al tipo de lesión y al lugar de aparición (hocico, dorso-
lomo, grupa, miembros), pueden sospecharse de un cierto número de dermatopatias que
muestran un comportamiento similar y descartar a otros que no (diagnóstico
diferencial). Por este motivo, su elaboración al inicio de la enfermedad (con las lesiones
primarias) puede constituir una “guía” útil para orientar al diagnóstico.
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