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Derecho Tributario en el Turismo: Claves Esenciales

El Derecho tributario del turismo regula los ingresos fiscales relacionados con el sector turístico, estableciendo principios como la legalidad, capacidad económica, generalidad, igualdad y progresividad. Los tributos se clasifican en impuestos, tasas y contribuciones especiales, cada uno con características y obligaciones específicas. La obligación tributaria surge del hecho imponible, y los sujetos pasivos pueden ser contribuyentes o sustitutos, con la posibilidad de que existan responsables tributarios en caso de impago.

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Derecho Tributario en el Turismo: Claves Esenciales

El Derecho tributario del turismo regula los ingresos fiscales relacionados con el sector turístico, estableciendo principios como la legalidad, capacidad económica, generalidad, igualdad y progresividad. Los tributos se clasifican en impuestos, tasas y contribuciones especiales, cada uno con características y obligaciones específicas. La obligación tributaria surge del hecho imponible, y los sujetos pasivos pueden ser contribuyentes o sustitutos, con la posibilidad de que existan responsables tributarios en caso de impago.

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TEMA 1

Conceptos básicos del Derecho tributario del turismo

1. CONCEPTO DE DERECHO TRIBUTARIO

El Derecho tributario es aquella rama del Derecho que estudia los ingresos
tributarios, exponiendo los principios y las normas relativas a su
establecimiento y recaudación. Los tributos y el sector turístico aparecen
estrechamente relacionados, por lo que puede hablarse de la existencia de un
conjunto de tributos que configuran el régimen fiscal del turismo, el llamado
Derecho tributario del turismo.

2. PRINCIPIOS DEL DERECHO TRIBUTARIO

En la Constitución española se contienen una serie de principios relacionados


con el Derecho tributario, que vinculan tanto al legislador, a la hora de elaborar
las normas tributarias, como a la Administración, en el momento de aplicar
dichas normas. Estos principios son los siguientes:
1 Principio de legalidad tributaria
2 Principio de capacidad económica o contributiva
3 Principio de generalidad
4 Principio de igualdad tributaria
5 Principio de progresividad

2.1. Principio de legalidad tributaria

El principio de legalidad significa que ciertas materias sólo pueden ser


reguladas y modificadas por una ley y no por normas de rango inferior. En el
ámbito tributario, el principio de legalidad establece la exigencia de que los
tributos sean establecidos por normas con rango de ley. Sólo por ley se pueden
imponer tributos y regular sus elementos esenciales.
Dichas leyes pueden ser del Estado o de las CG.AA. Tanto el Estado como las
CC.AA tienen poder para establecer tributos (poder tributario), mientras que las
entidades locales no poseen potestad legislativa, por lo que no pueden crear
tributos, ya que éstos solo pueden ser creados por ley. Las Corporaciones
locales lo que pueden hacer es poner en vigor, dotar de aplicación efectiva a
través de sus Ordenanzas fiscales, y gestionar los impuestos ya creados por
una ley estatal.

2.2. Principio de capacidad económica o contributiva

El artículo 31.1 de la CE dispone que "Todos contribuirán al sostenimiento de


los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica...". Es así como
se establece el deber de los ciudadanos de contribuir. El Estado ha de financiar
una serie de gastos y una parte de esa financiación se atribuye a los
ciudadanos, que se ven obligados a contribuir.
Ahora bien, es necesario articular un criterio para determinar el nivel de
contribución que corresponde a los ciudadanos. Este criterio es el del principio
de capacidad económica, según el cual la contribución será medida en función
de la riqueza de los ciudadanos.

2.3. Principio de generalidad

El principio de generalidad indica que todos están obligados a contribuir


mediante el pago de los correspondientes tributos. Ahora bien, el principio de
generalidad no puede ser entendido de forma aislada, sino en relación con el
principio de capacidad económica, determinando que los obligados a contribuir
serán "todos aquellos que tengan capacidad económica".
Ello implica que el principio de generalidad prohíbe la existencia de beneficios
fiscales y establece la imposibilidad de eximir a nadie de contribuir por razones
distintas de la carencia de capacidad económica.

2.4. Principio de igualdad tributaria

El principio de igualdad tributaria indica que deben ser tratados de forma igual
aquellos que tienen una capacidad contributiva similar, y de forma desigual los
que tienen capacidades contributivas diferentes. En definitiva, el principio de
igualdad tributaria se muestra asimismo relacionado con el de capacidad
económica, puesto que este criterio es el que determina la existencia de una
situación igual o desigual a efectos de este principio.
Ahora bien, no toda diferencia de trato es contraria al principio de igualdad,
puesto que para que se vulnere dicho principio esa diferencia ante situaciones
iguales no debe estar fundada en criterios objetivos y razonables.

2.5. Principio de progresividad

El principio de progresividad significa que los titulares de mayor capacidad


económica han de ser gravados de forma más que proporcional en
comparación con los de capacidad económica menor. Este principio se
encuentra conectado con el de capacidad económica y con el de igualdad,
puesto que la progresividad es una de las fórmulas utilizadas en la normativa
tributaria de tratamiento desigual de aquéllos que tienen situaciones
económicas diferentes. Ahora bien, no es necesario que la progresividad se
manifieste en todos los impuestos del sistema tributario, sino que este principio
implica que el sistema tributario en su conjunto
ha de ser progresivo.
La progresividad del sistema tributario debe respetar algunos límites, tales
como el de la no confiscación. Un impuesto será confiscatorio cuando para
pagarlo el sujeto pasivo haya de disponer de una parte de sus bienes.

3. LAS CATEGORÍAS TRIBUTARIAS

3.1. El tributo

El artículo 2.1 de la LGT define los tributos de la siguiente forma: "Los tributos
son los ingresos públicos que consisten en prestaciones pecuniarias exigidas
por una Administración pública como consecuencia de la realización del
supuesto de hecho al que la ley vincula el deber de contribuir, con el fin
primordial de obtener los ingresos necesarios para el sostenimiento de los
gastos públicos".
A la luz de este concepto legal, podemos destacar las principales
características
que definen a los tributos:
- El tributo es un ingreso público de Derecho Público.
- El tributo es una prestación pecuniaria exigida por la Administración
pública.
- El tributo grava una manifestación de capacidad económica.
- Su finalidad es financiar el sostenimiento de los gastos públicos.
- Supone la realización de un hecho al que se vincula el deber de contribuir
- El tributo no es una sanción.
La clasificación de los tributos se estructura en nuestro ordenamiento sobre la
base de tres categorías tributarias: el impuesto, la tasa y la contribución
especial.

3.2. El Impuesto
3.2.1. Concepto y características

El impuesto se define por la LGT como un tributo exigido sin contraprestación,


cuyo hecho imponible está constituido por negocios, actos o hechos que ponen
de manifiesto la capacidad economía del contribuyente.
El impuesto presenta las siguientes características:
- Es una obligación legal. Esta característica deriva del principio de
legalidad tributaria que solo permite establecer tributos mediante ley.
- Es una obligación pecuniaria. Es una prestación que consiste en dar
dinero al ente público.
- Es una obligación debida a un ente público. El acreedor del impuesto es la
Hacienda pública.
- La obligación tributaria deriva, en el caso del impuesto, de la realización
de un hecho que no supone, en ningún caso, una actividad
administrativa. Esta característica será la que nos permita más adelante
distinguir el impuesto del resto de categorías tributarias.

3.2.2. Clases de impuestos

Las clasificaciones más relevantes de los impuestos son las siguientes:


A) Clasificación de los impuestos por su objeto
Esta clasificación atiende a la manifestación de riqueza que pretende gravar el
impuesto.
De acuerdo con esta clasificación los impuestos se dividen:
- Impuestos que recaen sobre la renta.
- Impuestos que recaen sobre el patrimonio.
- Impuestos que recaen sobre el consumo.
B) Impuestos directos e indirectos
Desde el punto de vista económico, un impuesto es directo cuando grava
manifestaciones directas de capacidad económica, mientras que es indirecto
cuando grava de una forma indirecta manifestaciones de capacidad económica.
Desde el punto de vista jurídico, impuesto directo es aquél en el que el sujeto
pasivo no dispone de facultades para resarcirse a cargo de otra persona de la
suma pagada al ente público, es decir no existe repercusión del impuesto.
Impuesto indirecto es, en sentido contrario, aquél en el que el sujeto pasivo
puede resarcirse de otra persona de la suma abonada al ente público, esto es
el impuesto se repercute.
C) Impuestos personales y reales
Son impuestos personales los que presentan un presupuesto objetivo que solo
puede ser pensado por referencia a una persona determinada. Son impuestos
reales aquéllos que pueden ser pensados y definidos legalmente sin referencia
a un sujeto determinado.
D) Impuestos subjetivos y objetivos
Son impuestos subjetivos aquéllos en los que las circunstancias personales del
sujeto pasivo son tenidas en cuenta a la hora de determinar la cuota tributaria.
En sentido contrario, los impuestos son objetivos cuando dichas circunstancias
personales no son tenidas en cuenta para la cuantificación del impuesto.
E) Impuestos instantáneos y periódicos
Son impuestos periódicos aquéllos cuyo hecho imponible es duradero (obtener
rentas, ser propietario...). Para hacer posible el pago de estos impuestos, la ley
fija diferentes períodos impositivos, que normalmente coinciden con el año
natural.
Los impuestos instantáneos son aquéllos cuyo hecho imponible es un acto o
hecho que se agota en el mismo momento de su realización.

3.3. La Tasa
3.3.1. Concepto y características

La tasa se define por la LGT como un tributo cuyo hecho imponible consiste en
la utilización privativa o aprovechamiento especial del dominio público, la
prestación de servicios, o la realización de actividades administrativas, que se
refieran, afecten o beneficien particularmente al obligado tributario, cuando
concurra alguna de las siguientes circunstancias:
- Los servicios o actividades no sean de solicitud o recepción voluntaria por los
obligados tributarios.
- Dichos servicios o actividades no se presten o realicen por el sector privado.
La tasa presenta las siguientes características:
- La actividad administrativa. La realización de una actividad por parte de la
- Administración es un elemento esencial en la tasa.
- Carácter obligatorio del servicio o actividad. El servicio o actividad
administrativa será obligatorio, en la medida en que la solicitud venga
impuesta en disposiciones legales o reglamentarias, o sea un servicio
imprescindible para satisfacer las necesidades básicas de la vida del
solicitante.
- No concurrencia. El servicio o actividad no se presta por el sector privado.
Atendiendo a estas últimas características es conveniente distinguir la tasa del
precio público. Siendo éste un ingreso público, no pertenece a la categoría de
ingreso tributario. No es un tributo.
La tasa y el precio público se diferencian fundamentalmente por lo siguiente:
- La tasa es un tributo y el precio público no pertenece a esta categoría de
ingresos públicos.
- El precio público se satisface por la prestación de servicios o actividades
administrativas cuya solicitud es voluntaria por parte de los
administrados.
- La concurrencia. Los servicios y actividades realizadas pueden ser presta-
dos, tanto por el sector público, como por el sector privado.

3.3.2. Clases de tasas

Las tasas pueden distinguirse acudiendo a diferentes criterios:


A) En función del titular de las mismas:
- Tasas estatales
- Tasas de las CC.AA.
- Tasas de las entidades locales
B) En función de su presupuesto objetivo:
- Tasas por utilización privativa del dominio público
- Tasas por prestación de servicio
- Tasas por realización de actividades administrativas

3.4. La contribución especial


3.4.1. Concepto y características

La LGT define las contribuciones especiales como tributos cuyo hecho


imponible consiste en la obtención por el obligado tributario de un beneficio
especial o de un aumento en el valor de sus bienes, como consecuencia de la
realización de obras públicas o del establecimiento o ampliación de un servicio
público.
De esta definición se desprenden las siguientes características:
- La existencia de una actividad administrativa. Dicha actividad puede
consistir, bien en la realización de una obra pública, bien en el
establecimiento o ampliación de un servicio público.
- La existencia de un beneficio especial o un aumento del valor de los
bienes de un sujeto o conjunto de sujetos.

3.4.2. Clases de contribuciones especiales

Las contribuciones especiales pueden distinguirse acudiendo a diferentes


criterios:
A) En función del titular de las mismas:
- Contribuciones especiales estatales
- Contribuciones especiales de las CC.AA.
- Contribuciones especiales de las entidades locales
B) En función de su presupuesto objetivo:
- Contribuciones especiales por ejecución de una obra pública
- Contribuciones especiales por establecimiento o ampliación de un servicio
público.

4. LA OBLIGACIÓN TRIBUTARIA
4.1. Concepto
La obligación tributaria tiene por objeto el pago de la cuota correspondiente al
tributo, y se identifica con la cantidad que debe ingresar el sujeto en tal
concepto.
De acuerdo con el principio de legalidad tributaria, la obligación tributaria es
una obligación que nace de la ley, como consecuencia de la realización de
determinado hecho, que como veremos seguidamente, recibe la denominación
de hecho imponible.

4.2. El hecho imponible

El hecho imponible es el presupuesto de hecho fijado por la ley para configurar


cada tributo y cuya realización origina el nacimiento de la obligación tributaria.
Este hecho ha de poner de manifiesto que la persona que lo realiza debe
contribuir al sostenimiento de los gastos públicos por poseer capacidad
económica.

4.3. La exención tributaria

Son supuestos de exención tributaria aquéllos en los que, a pesar de realizarse


el hecho imponible del tributo, la ley exime del cumplimiento de la obligación
tributaria.
La exención tributaria se caracteriza por:
- Su carácter excepcional. La regla general dispone que la realización del
hecho imponible del tributo determina el nacimiento de la obligación
tributaria.
- La existencia de dos normas. Debe existir una norma tributaria, que sujete
a tributación determinados supuestos y personas, y otra norma que
exima de la misma algunos supuestos o personas determinadas.
- La realización del hecho imponible del tributo.
- No surge la obligación tributaria.

5. LOS OBLIGADOS TRIBUTARIOS


5.1. Sujetos pasivos. Contribuyente y sustituto

Es sujeto pasivo el obligado por la ley a cumplir la obligación tributaria, así


como todas las obligaciones formales inherentes a la misma. Es sujeto pasivo
por tanto aquella persona que asume la posición deudora ante la Hacienda
pública.
El sujeto pasivo puede manifestarse a través de dos modalidades: el
contribuyente y el sustituto.

5.1.1. Contribuyente

Con carácter general, el contribuyente es la persona obligada al pago del


tributo, en la medida en que realiza el hecho imponible del mismo y resulta
obligado al cumplimiento de la obligación tributaria.

5.1.2. Sustituto
En ocasiones, la posición deudora no es asumida por el sujeto que realiza el
hecho imponible del tributo, puesto que la ley reguladora del mismo establece
la figura del sustituto. Es sustituto el sujeto pasivo que, de acuerdo con la ley y
en lugar del contribuyente, está obligado a cumplir la obligación tributaria, así
como las obligaciones formales inherentes a la misma. El sustituto podrá exigir
al contribuyente el importe de las obligaciones tributarias satisfechas a través
del mecanismo dispuesto en la ley.
5.2. Los responsables
Junto a los deudores principales podemos encontrar la figura del responsable
tributario. La ley podrá establecer como responsables de la deuda tributaria a
otras personas o entidades, que responden sólo en el caso de impago del
deudor principal. Dichos responsables pueden ser solidarios o subsidiarios.
En relación con los responsables tributarios podemos destacar las siguientes
características:
- El responsable ha de ser fijado por la ley.
- El responsable es deudor junto a los deudores principales, esto es
responde sólo en caso de impago o insolvencia de los deudores
principales.
- La responsabilidad alcanza a la totalidad de la deuda tributaria exigible en
período voluntario con exclusión de las sanciones, salvo disposición
expresa en contrario.
- Los responsables disponen de una acción de regreso frente al deudor
principal
La Ley podrá configurar responsables solidaria o subsidiariamente,
estableciendo el alcance de la responsabilidad. Sin embargo, como criterio
general, la responsabilidad será siempre subsidiaria, lo cual supone que el
responsable solidario ha de ser expresamente declarado por la ley como tal,
convirtiéndose en el criterio excepcional frente al principio general de
subsidiariedad de la obligación
del responsable.
La exigencia de responsabilidad a una persona o entidad determinada requiere,
no sólo que haya sido previsto en la ley, sino también que se emita un acto
administrativo expreso en el que, previa audiencia al interesado, se declare la
responsabilidad. Este acto de derivación de responsabilidad debe ser notificado
al sujeto.
Constituye ésta una nota común a los dos supuestos de responsabilidad
(solidaria y subsidiaria) que, sin embargo, presentan una clara diferencia. La
derivación de responsabilidad hacia el responsable subsidiario requiere la
previa declaración de fallido o insolvente del deudor principal y de los
responsables solidarios si los hubiera. En cambio, en el supuesto del
responsable solidario, la circunstancia que determina la derivación de
responsabilidad es la falta de pago de la deuda por el deudor principal
transcurrido el período voluntario de pago.

6. ELEMENTOS DE CUANTIFICACIÓN DE LA OBLIGACIÓN TRIBUTARIA

La Ley fija un hecho, el hecho imponible, cuya realización determina el


nacimiento de la obligación de pagar una determinada cantidad de dinero.
Ahora bien, es necesario que se determine de alguna forma la cantidad a
satisfacer. En función de la forma de determinar la prestación tributaria, los
tributos pueden ser
clasificados en:
- Tributos fijos: la ley determina una cantidad de dinero fija que debe
satisfacer el obligado tributario.
- Tributos variables: la ley no indica directamente la prestación que ha de
pagarse, sino la forma para calcular la obligación tributaria. En este
caso, habrá que utilizar los elementos de cuantificación para determinar
el importe de la prestación, esto es la base imponible y el tipo de
gravamen.
El importe de la prestación tributaria puede determinarse por la Administración
tributaria mediante liquidación administrativa, o bien por el contribuyente a
través de una autoliquidación tributaria. En la actualidad, la mayoría de los
tributos variables son autoliquidados por el sujeto pasivo, de manera que éste
declara la realización del hecho imponible y cuantifica el importe de la deuda
tributaria, correspondiendo a la Administración el control de las
autoliquidaciones presentadas.

6.1. Base imponible

La base imponible es definida como la magnitud dineraria o de otra naturaleza


que resulta de la medición o valoración del hecho imponible.

6.2. Base liquidable

La base liquidable es la magnitud que resulta de practicar en su caso a la base


imponible las reducciones que establece la ley del tributo.

6.3. Tipos de gravamen

El tipo de gravamen es la cifra, coeficiente o porcentaje que se aplica a la base


liquidable para determinar la cuota íntegra. En definitiva, determina la parte de
la riqueza (base imponible) que corresponde a la Hacienda pública en concepto
de tributo.
Los tipos de gravamen pueden dividirse en dos grandes grupos:
Tipos de gravamen en sentido estricto: son los que se aplican sobre bases im-
ponibles no dinerarias.
Alícuotas: se aplican sobre bases imponibles dinerarias y suelen ser un
porcentaje de las mismas. Se dividen en proporcionales y progresivas.
- Las alícuotas proporcionales son las que no varían al variar la base imponible
del tributo.
- Las progresivas son aquéllas que aumentan conforme aumenta la base
imponible del tributo.

6.4. Cuota y deuda tributaria

La cuota tributaria es el resultado del proceso de cuantificación de la prestación


tributaria. Existen diferentes tipos de cuotas hasta llegar a la determinación de
la cantidad a ingresar como tributo:
- Cuota íntegra: es el resultado de aplicar el tipo de gravamen a la base
liquidable.
- Cuota líquida: es el resultado de minorar la cuota integra en las
deducciones y bonificaciones que establezca la ley del tributo.
- Cuota diferencial: es el resultado de minorar la cuota líquida en el importe
de los pagos ingresados a cuenta (retenciones, ingresos a cuenta y
pagos fraccionados).
Por último, nos encontramos con la deuda tributaria que estará constituida por
la cuota o cantidad a ingresar que resulte de la obligación tributaria, pudiendo
incorporar además otros conceptos: el interés de demora, los recargos por
declaración tributaria. Existen diferentes tipos de cuotas hasta llegar a la
determinación de la cantidad a ingresar como tributo:
- Cuota íntegra: es el resultado de aplicar el tipo de gravamen a la base
liquidable.
- Cuota líquida: es el resultado de minorar la cuota integra en las
deducciones y bonificaciones que establezca la ley del tributo.
- Cuota diferencial: es el resultado de minorar la cuota líquida en el importe
de los pagos ingresados a cuenta (retenciones, ingresos a cuenta y
pagos fraccionados).
Por último, nos encontramos con la deuda tributaria que estará constituida por
la cuota o cantidad a ingresar que resulte de la obligación tributaria, pudiendo
incorporar además otros conceptos: el interés de demora, los recargos por
declaración extemporánea, los recargos del período ejecutivo, y los recargos
exigibles legalmente sobre las bases o cuotas a favor del Tesoro o de otros
entes públicos.
Las sanciones tributarias no formarán parte del concepto de deuda tributaria.

6.5. Obligaciones tributarias accesorias

La deuda tributaria tiene un contenido esencial (cuota tributaria) y un contenido


accesorio que puede concurrir o no en función de las circunstancias
(obligaciones tributarias accesorias).

6.5.1. Los recargos sobre bases o cuotas exigibles a favor de distintos


entes
públicos

En esta categoría podemos incluir los recargos a favor de las CC.AA sobre
determinados impuestos estatales o sobre impuestos autonómicos, o de otros
entes locales a favor de las Corporaciones locales.

6.5.2. El interés de demora

Se exige siempre que el ingreso de la deuda tributaria se realiza en un


momento distinto y posterior al de su vencimiento original, cualquiera que sea
el motivo de esa dilación, salvo que exista alguna excención legal. No se
exigirán intereses de demora cuando las causas del retraso en el cumplimiento
de las obligaciones tributarias sean imputables a la Administración.
El interés de demora se calcula sobre el importe no ingresado en plazo y
consis-tirá, con carácter general, en el interés legal del dinero vigente en el
período en el que sea exigible, incrementado en un 25 por 100, salvo que la
Ley de Presupuestos Generales del Estado establezca otro diferente. En los
casos de aplazamiento o fraccionamiento el interés de demora exigible será el
interés legal.

6.5.3. Los recargos por declaración extemporánea

Estos recargos se devengan como consecuencia de la presentación de


autoliquidaciones o declaraciones fuera de plazo, sin requerimiento previo de la
Administración tributaria.
La cuantía del recargo varía en atención al período de tiempo transcurrido.
A estos efectos, el recargo será un porcentaje igual al 1 por 100, más otro 1 por
100 adicional por cada mes completo de retraso con que se presente la
autoliquidación o declaración. Dicho recargo se calculará sobre el importe a
ingresar, y excluirá las sanciones que hubieran podido exigirse y los intereses
de demora devengados hasta la presentación de la autoliquidación. Si la
presentación de la autoliquidación o declaración se efectúa transcurridos doce
meses, el recargo será del 15 por 100, con exclusión de las sanciones, pero no
de los intereses de demora.
En este sentido, sirva como ejemplo:
- Retraso de menos de 1 mes: 1 por 100 de recargo por declaración
extemporánea, sin intereses de demora, sin sanciones.
- Retraso entre 1 y 2 meses: 2 por 100 de recargo por declaración
extemporánea, sin intereses de demora, sin sanciones.
- Retraso entre 2 y 3 meses: 3 por 100 de recargo por declaración
extemporánea, sin intereses de demora, sin sanciones; y así
sucesivamente.
- Retraso de más de 12 meses: 15 por 100 de recargo por declaración
extemporánea, más intereses de demora, sin sanciones.
La aplicación de estos recargos será procedente aún cuando el obligado
tributario no acompañe la autoliquidación del ingreso correspondiente, en cuyo
caso serán exigibles además los recargos del período ejecutivo que
correspondan. En el supuesto de que la presentación extemporánea vaya
acompañada del correspondiente ingreso, los recargos por declaración
extemporánea se reducirán en un 25 por 100 de su importe.

6.5.4. Los recargos del período ejecutivo

Los recargos del período ejecutivo se exigen cuando, vencido el período


voluntario de pago, se inicia el período ejecutivo. Pueden ser de tres tipos:
- Recargo ejecutivo: es del 5 por 100. Se aplica cuando se satisface la deuda
en período ejecutivo, es decir antes de la notificación de la providencia de
apremio.
- Recargo de apremio reducido: es del 10 por 100. Se aplica cuando se
satisface la deuda antes de que transcurran los plazos para abonar las deudas
en procedimiento de apremio.
- Recargo de apremio ordinario: es del 20 por 100. Se aplica cuando, notificada
la providencia de apremio, el deudor no satisface la deuda en los plazos
establecidos.
Cuando resulte exigible el recargo ejecutivo o el recargo de apremio reducido
no se exigirán los intereses de demora devengados desde el inicio del período
ejecutivo. En cambio, el recargo de apremio ordinario sí es compatible con los
intereses de demora.

7. EXTINCIÓN DE LA OBLIGACIÓN TRIBUTARIA


7.1. El pago

El pago es la principal forma de cumplimiento o extinción de las obligaciones


tributarias. Ahora bien, para que el pago sea válido y extinga la obligación
tributaria ha de cumplir unos requisitos:

7.1.1. Requisitos subjetivos

El pago ha de realizarse en las cajas de los órganos competentes, o en las


entidades colaboradoras. El pago realizado ante un órgano incompetente no
libera al deudor, sin perjuicio de la responsabilidad en que incurra el perceptor.
El pago puede ser realizado por los sujetos pasivos y demás obligados
tributarios, así como por un tercero no obligado a ello.

7.1.2. Requisitos objetivos

El pago de la deuda tributaria ha de reunir los requisitos de identidad,


integridad e indivisibilidad. Ahora bien, la LGT permite a la Administración
aplazar o fraccionar el pago de las deudas tributarias, a solicitud del sujeto
pasivo, siempre que la situación económica del deudor le impida de forma
transitoria hacer frente al pago de estas en el plazo establecido, y devengando
intereses de demora.

7.1.3. Requisitos formales

- Formas de pago: el pago puede realizarse en efectivo, mediante efectos


timbrados o en especie, de acuerdo con lo dispuesto en la ley.
- Lugar del pago: el pago ha de realizarse en las cajas del órgano competente
para recibirlo o en las entidades colaboradoras.
- Tiempo del pago: el pago ha de realizarse en un momento determinado.El
tiempo del pago es una circunstancia muy importante, puesto que determina la
existencia de diversos períodos de recaudación, a los cuales nos remitimos
para establecer los plazos de pago en cada uno de estos períodos.

7.2. La prescripción

La forma normal de extinción de la obligación tributaria es el pago o


cumplimiento. Ahora bien, la LGT recoge otros modos de extinción, entre los
cuales se encuentra la prescripción, que se produce por la inactividad de la
Administración
más allá de un determinado período de tiempo.
En la actualidad prescriben a los cuatro años los derechos de la Administración
para determinar la deuda tributaria mediante la oportuna liquidación, y para
exigir el pago de las deudas tributarias liquidadas y autoliquidadas.
El cómputo de los cuatro años se inicia al día siguiente de aquél en que finalice
el plazo para presentar la correspondiente declaración o autoliquidación en el
primer caso, y al día siguiente de la finalización del plazo de pago en período
voluntario en el segundo supuesto.
Ahora bien, existen diferentes motivos por los que puede ser interrumpido el
cómputo del plazo de prescripción, en cuyo caso el plazo de cuatro años
empieza a contar de nuevo. Así ocurre por cualquier acción de la
Administración, realizada con conocimiento formal del obligado tributario,
conducente a la comprobación, liquidación o recaudación de la deuda tributaria.
Ejemplo: Un guía de turismo (trabajador autónomo) no presenta su
autoliquidación del IRPF correspondiente a 2021, cuyo plazo de autoliquidación
e ingreso finaliza el 30 de junio de
2022. La Administración tributaria dispone de un plazo de cuatro años contados
desde el 1 de julio para comprobar y liquidar la deuda correspondiente a dicho
período impositivo. El 1 de julio de 2026 la obligación tributaria quedará
extinguida por prescripción, ante la inactividad de la Administración.
La prescripción no afectará al derecho de la Administración para realizar
comprobaciones e investigaciones, que podrán ser efectuadas aún en el caso
de que afecten a ejercicios prescritos si tal comprobación o investigación
resulta precisa en relación con alguno de los derechos de la Administración que
no hayan prescrito. En los supuestos de comprobación de bases o cuotas
compensadas o pendientes de compensación o de deducciones aplicadas o
pendientes de aplicación, el plazo de prescripción será de 10 años (artículo 66
bis LGT).

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