Tema 2
Procedimientos tributarios
1. NORMAS COMUNES A LOS PROCEDIMIENTOS TRIBUTARIOS
1.1. Liquidaciones tributarias
La liquidación tributaria es el acto administrativo resolutorio del procedimiento,
mediante el cual se realizan las operaciones de cuantificación necesarias para
determinar el importe de la deuda tributaria o de la cantidad que resulte en su
caso a devolver.
Las liquidaciones tributarias pueden ser provisionales y definitivas. Las
liquidaciones definitivas serán las practicadas por la Inspección previa
comprobación e investigación de la totalidad de los elementos de la obligación
tributaria, teniendo la consideración de liquidaciones provisionales las
restantes; esto es, las que se practiquen como consecuencia de una
comprobación que no se extienda a la totalidad de dichos elementos, siendo
estas últimas liquidaciones susceptibles de modificación en un procedimiento
iniciado con posterioridad.
1.2. Plazos
La Administración tributaria está obligada a resolver los procedimientos en un
plazo establecido. Dicho plazo será, con carácter general, de seis meses
contados desde la fecha de notificación del acuerdo de inicio hasta la
notificación de la resolución del correspondiente procedimiento.
El incumplimiento de los plazos previstos en los procedimientos iniciados de
oficio susceptibles de producir efectos desfavorables o de gravamen producirá
la caducidad del procedimiento y, en consecuencia, el archivo de las
actuaciones, sin que ello implique la prescripción de los derechos de la
Administración tributaria.
1.3. Notificaciones
La resolución del procedimiento ha de ser notificada al interesado. Existen
diversos tipos de notificaciones:
1.3.1. Notificación expresa
La notificación expresa se realizará en el domicilio fiscal o lugar designado por
el obligado tributario. En el caso de no encontrarse en el domicilio el interesado
o su representante podrá hacerse cargo de la notificación cualquier persona
que se encuentre en el mismo y haga constar su identidad, así como los
empleados de la comunidad de vecinos o de propietarios. La notificación se
entenderá efectuada a pesar de ser rechazada por el interesado o su
representante.
Cuando no sea posible realizar la notificación por causas no imputables a la
Administración, e intentada al menos dos veces, se acudirá a la notificación por
comparecencia. Se citará al obligado tributario para notificarle mediante
anuncios en los boletines oficiales. En la publicación constará la relación de
notificaciones pendientes y el lugar y plazo en el que el destinatario debe
comparecer para
ser notificado.
1.3.2. Notificación presunta
Se practica en los tributos de cobro periódico por recibo en los que, tras una
primera notificación de la liquidación correspondiente al alta en el registro o
padrón correspondiente, las sucesivas liquidaciones pueden notificarse por
edictos.
Es el caso del IBI que deben abonar al Ayuntamiento los propietarios de bienes
inmuebles de una forma periódica.
2. ACTUACIONES Y PROCEDIMIENTOS DE GESTIÓN TRIBUTARIA
2.1. Gestión tributaria y formas de iniciación
La gestión tributaria es una función administrativa dirigida a la determinación de
la existencia y cuantía de la obligación tributaria. La LGT detalla las
actuaciones que corresponden a los órganos de gestión tributaria, incluyendo
funciones de liquidación, comprobación, información y asistencia a los
obligados tributarios, y en general todas aquellas funciones que no
correspondan a los órganos de inspección y recaudación.
La gestión tributaria se inicia:
- Por una autoliquidación, comunicación de datos o cualquier otra clase de
declaración
Constituye una declaración tributaria todo documento presentado a la
Administración donde se reconozca o manifieste la realización de cualquier
hecho relevante para la aplicación de los tributos. Las autoliquidaciones son
declaraciones en las que el obligado tributario, además de comunicar a la
Administración los datos necesarios para la liquidación del tributo, realiza por sí
mismo las operaciones de calificación y cuantificación para determinar el
importe de la deuda tributaria o la cantidad que resulte a devolver.
- De oficio por la Administración
La gestión tributaria se iniciará de oficio en aquellos casos en los que, no
habiendo sido presentada la correspondiente declaración o autoliquidación, la
Administración inicia un procedimiento de gestión destinado a comprobar la
existencia y cuantía de la deuda.
2.2. Procedimientos de gestión
La LGT concreta los distintos procedimientos que integran la gestión tributa-ria.
Destacamos los procedimientos de verificación de datos y de comprobación
limitada.
2.2.1. Procedimiento de verificación de datos
El aumento del número de autoliquidaciones presentadas por los obligados
tributarios impone la necesidad de comprobaciones ágiles y rápidas por parte
de la Administración. Dicha comprobación es realizada por los órganos de
gestión tributaria mediante el procedimiento de verificación de datos, cuando
las declaraciones o autoliquidaciones presenten defectos formales o errores
aritméticos, cuando los datos declarados no coincidan con los obrantes en su
poder, cuando exista una aplicación indebida de la normativa tributaria, o sea
necesaria una aclaración o justificación por parte del obligado tributario de los
datos declarados, no referida al desarrollo de una actividad económica.
El inicio de un procedimiento de verificación de datos puede producirse por un
requerimiento de la Administración para que el obligado tributario se persone
en las oficinas con la correspondiente documentación, o por la notificación de la
propuesta de liquidación debidamente motivada a la que el interesado podrá
realizar alegaciones.
La terminación del procedimiento se produce por resolución administrativa en la
que se indica que no procede practicar la liquidación provisional, por liquidación
provisional, por caducidad transcurrido el plazo de seis meses de duración del
procedimiento, o por inicio de un procedimiento de comprobación limitada o
inspección que ponga fin al anterior.
2.2.2. Procedimiento de comprobación limitada
La Administración tributaria utilizará el procedimiento de comprobación limitada
cuando en el desarrollo de la comprobación deba utilizar ciertos elementos
cuyo examen no pueda realizar en un procedimiento de verificación de datos.
No obstante, este procedimiento se caracteriza igualmente por la limitación de
los medios de comprobación de que dispone el órgano de gestión. Como
consecuencia de dicha limitación, la liquidación que pone fin a este
procedimiento es siempre provisional, esto es puede ser modificada por los
órganos de la Administración tributaria en un procedimiento de comprobación o
investigación desarrollado con posterioridad, respetando los límites que
establece el artículo 140 de la LGT.
Las actuaciones de comprobación se encuentran limitadas en este
procedimiento a las siguientes:
⁃ Los datos consignados por los obligados en sus declaraciones y los
justificantes presentados
⁃ Los datos obrantes en poder de la Administración
⁃ El examen de los registros y documentos exigidos por la normativa
tributaria, con excepción de la contabilidad mercantil. La documentación
contable podrá ser examinada cuando sea aportada voluntariamente por el
obligado tributario, a los solos efectos de constatar la coincidencia con la
información de que dispone la Administración.
⁃ Requerimientos a terceros para que aporten o ratifiquen información
⁃ Las actuaciones no pueden realizarse fuera de las oficinas de la
Administración
Este procedimiento se inicia de oficio debiendo notificarse al obligado tributario
el inicio de las actuaciones, su naturaleza y su alcance. El procedimiento puede
iniciarse con un requerimiento de la Administración para que el obligado se
persone en el lugar y día indicado aportando la documentación precisada, o
con la notificación de una propuesta de liquidación, siempre que la
Administración disponga de datos suficientes para formularla. El obligado
tributario tiene derecho a un trámite de alegaciones y pruebas posterior a la
notificación de la propuesta de liquidación.
La finalización del procedimiento se produce por una resolución expresa de la
Administración que contenga, además de las actuaciones de comprobación
realizadas, la correspondiente liquidación provisional, o la manifestación de que
ésta no procede; por caducidad, transcurridos seis meses sin que se haya
notificado dicha resolución expresa; o por el inicio de un procedimiento
inspector.
A pesar de que la liquidación resultante de este procedimiento es provisional,
una vez dictada la misma, la Administración tributaria no podrá efectuar una
nueva regularización en relación con el objeto comprobado, salvo que en un
procedimiento posterior se descubran nuevos hechos o circunstancias que
resulten de actuaciones distintas de las realizadas y especificadas en la
resolución.
3. ACTUACIONES Y PROCEDIMIENTO DE INSPECCIÓN TRIBUTARIA
3.1. Funciones y facultades de la Inspección
La Inspección la componen un conjunto de órganos de la Administración cuya
función esencial es conseguir los datos y pruebas sobre los hechos imponibles
realizados por los contribuyentes necesarios para regularizar su situación
tributaria.
Además, destaca también la función liquidadora que realizan estos órganos
como resultado de los datos descubiertos o comprobados en el curso del
procedimiento
de inspección.
Para el ejercicio de estas funciones, la Inspección dispone de una serie de
facultades: podrán examinar los documentos, libros, contabilidad, facturas;
están autorizados para entrar en fincas, locales de negocio y demás
establecimientos en los que se ejerzan las actividades económicas. Si la
persona que custodia estos lugares se opusiera a la entrada, será necesaria la
autorización escrita de la autoridad administrativa competente. Si fuera
necesario entrar en el domicilio del obligado tributario será necesario su
consentimiento o autorización judicial.
3.2. Procedimiento de inspección
El procedimiento de inspección tiene por objeto comprobar e investigar el
cumplimiento de las obligaciones tributarias, y en su caso regularizar la
situación tributaria del sujeto mediante la oportuna liquidación.
El procedimiento de inspección se inicia de oficio. Los obligados tienen derecho
a ser informados de la naturaleza y alcance de las actuaciones que se van a
desarrollar, así como de sus derechos u obligaciones. El alcance de las
actuaciones de la Inspección puede ser general o parcial, según afecte o no a
la totalidad de los elementos de la obligación tributaria en el período objeto de
comprobación.
El procedimiento de inspección en su conjunto debe concluir con carácter
general en un plazo de dieciocho meses a contar desde la fecha de notificación
al obligado tributario del inicio de las actuaciones hasta la notificación de la
liquidación que pone fin al mismo. Este plazo podrá ser de veintisiete meses en
determinadas circunstancias. El incumplimiento del plazo legalmente
establecido no provoca la caducidad del procedimiento, pero conlleva que no
se entienda interrumpida la prescripción del tributo a que se refiera. No
obstante, el cómputo del plazo del procedimiento inspector se suspenderá
cuando concurra alguna de las circunstancias tasadas por la Ley. Una vez
finalizada la suspensión, el procedimiento continuará por el plazo que reste.
Las pruebas y datos obtenidos en el desarrollo del procedimiento de inspección
se documentan en un acta, que incluye una propuesta de liquidación. El
obligado tributario puede dar su conformidad al acta de la Inspección, en ese
caso el acta será de conformidad, o bien puede no estar conforme o no
suscribir el acta, siendo en ese caso un acta de disconformidad. El
procedimiento continúa y finaliza con el acto de liquidación resultante del acta,
cuyos trámites serán distintos según el tipo de acta dictada por la Inspección.
4. PROCEDIMIENTO DE RECAUDACIÓN
La recaudación consiste en el ejercicio de las funciones administrativas
conducentes al cobro de la deuda.
La recaudación de las deudas tributarias se realizará:
- En período voluntario, mediante el pago o cumplimiento en los plazos
previstos.
- En período ejecutivo, mediante el pago espontáneo del obligado tributario
transcurrido el período voluntario del pago, o en su defecto, a través del
procedimiento de apremio por requerimiento administrativo.
4.1. Período voluntario
La recaudación en período voluntario se caracteriza por el ingreso de la deuda
tributaria liquidada en los plazos establecidos.
Estos plazos son los siguientes:
⁃ Cuando se trata de deudas autoliquidadas: las fechas o plazos que
señalen las normas reguladoras de cada tributo.
⁃ Cuando se trate de deudas liquidadas individualmente por la
Administración: las notificadas entre los días 1 al 15 de cada mes, hasta el 20
del mes siguiente o el inmediato hábil posterior, y las notificadas entre los días
16 y último de cada mes, hasta el 5 del segundo mes posterior o el inmediato
hábil siguiente.
Cuando se trate de deudas de notificación colectiva y periódica: los plazos que
establezcan sus normas reguladoras (las ordenanzas fiscales) o, en su defecto,
entre el 1 de septiembre y el 20 de noviembre de cada año.
4.2. Período ejecutivo
La recaudación en período ejecutivo se inicia al día siguiente de la finalización
del período voluntario sin realizar el ingreso de la deuda tributaria. En
particular:
⁃ En el caso de deudas liquidadas por la Administración, el día siguiente al
del vencimiento del plazo establecido para su ingreso.
⁃ En el caso de deudas autoliquidadas sin realizar el ingreso, al día
siguiente del plazo establecido en la normativa del tributo para realizar el
ingreso, o si éste ya ha concluido, al día siguiente de la presentación de la
autoliquidación.
El pago de la deuda tributaria en período ejecutivo devenga el recargo del
período ejecutivo del 5 por 100, pero no intereses de demora.
4.3. Procedimiento de apremio
El procedimiento de apremio se inicia con la notificación de la providencia de
apremio al obligado tributario. En ella se identificará la deuda pendiente y se le
requerirá para que efectúe el pago, advirtiéndole que en otro caso se procederá
al embargo de sus bienes.
Los plazos de que dispone para efectuar el pago en vía de apremio dependen
de la fecha de notificación de la providencia de apremio. Las notificadas entre
los días 1 y 15 de cada mes, hasta el día 20 de dicho mes o el inmediato hábil
posterior, y las notificadas entre los días 16 y último de cada mes, hasta el día
5 del mes siguiente o inmediato hábil posterior.
El pago de la deuda tributaria antes de finalizar dicho plazo devenga el recargo
de apremio reducido del 10 por 100, pero no intereses de demora. En el
supuesto de que dicho plazo hubiera transcurrido, el recargo será el de
apremio ordinario del 20 por 100, que irá acompañado de los intereses de
demora devengados desde el inicio del periodo ejecutivo.
Transcurrido el plazo indicado sin efectuar el pago, la Administración procede
al embargo de los bienes en cuantía suficiente para cubrir el importe de la
deuda tributaria y las costas del procedimiento de apremio. Las actuaciones de
embargo se documentarán en una diligencia que será notificada al deudor. En
relación con los bienes a embargar, la Administración tributaria respetará el
orden establecido en la LGT, dejando para último lugar aquellos bienes que
requieran la entrada en el domicilio del obligado tributario. A solicitud de éste se
puede alterar el orden del embargo si los bienes señalados garantizan con la
misma prontitud y eficacia el cobro de la deuda, y no se causa perjuicio a
terceros.
El procedimiento de apremio debe concluir con la enajenación de los bienes
por subasta y la aplicación del efectivo al pago de los créditos tributarios. Ahora
bien, también podría finalizar con la declaración de crédito incobrable, una vez
declarados fallidos o insolventes a todos los obligados al pago. En cualquier
momento anterior a la adjudicación de los bienes, la Administración liberará los
bienes embargados si el obligado abona la deuda tributaria y las costas del
procedimiento.
5. POTESTAD SANCIONADORA
5.1. Infracciones y sanciones tributarias
Son sujetos infractores las personas y entidades que realicen las acciones u
omisiones tipificadas como infracciones en las leyes.
Las infracciones tributarias son las acciones u omisiones dolosas o culposas
con cualquier grado de negligencia que estén tipificadas y sancionadas como
tales en la ley. Dichas infracciones se clasifican en leves, graves y muy graves,
en atención a determinados criterios, tales como la ocultación de datos y la
utilización de medios fraudulentos (por ejemplo, facturas falsas) en la comisión
de la infracción.
Las infracciones tributarias se sancionan mediante la imposición de sanciones
pecuniarias (multa fija o proporcional), y sanciones no pecuniarias cuando
proceda en los supuestos de infracciones graves o muy graves (por ejemplo,
pérdida de la posibilidad de obtener subvenciones o ayudas públicas, o
suspensión del ejercicio de profesiones oficiales, empleo o cargo público).
La cuantificación de las sanciones tributarias se realiza atendiendo a
determinadas circunstancias que incrementan o reducen la cuantía de la
sanción:
⁃ Circunstancias que incrementan la cuantía de la sanción: comisión
repetida de infracciones tributarias, perjuicio económico para la Hacienda
pública, e incumplimiento sustancial de la obligación de facturación o
documentación.
Circunstancias que reducen la cuantía de la sanción: el acuerdo o conformidad
del interesado. En los supuestos de conformidad, la sanción impuesta se
reducirá en un 30% (65% en el caso de actas con acuerdo). Además, el
importe de la sanción, una vez aplicada la reducción por conformidad, se
reducirá en un 40% si se ingresa su importe en período voluntario y no se
interpone recurso alguno contra la liquidación o la sanción.
5.2. Procedimiento sancionador
El procedimiento sancionador se tramita de forma separada a los
procedimientos de comprobación, salvo que el obligado tributario renuncie a
este derecho. El procedimiento se inicia de oficio, mediante la notificación del
acuerdo del órgano competente. No podrá iniciarse este procedimiento si ha
transcurrido el plazo de seis meses desde que se hubiera notificado la
correspondiente liquidación.
La instrucción del procedimiento se realiza también de oficio, realizando las
actuaciones necesarias para determinar la existencia de infracciones
susceptibles de ser sancionadas. La propuesta de resolución debe ser
notificada al sujeto pasivo que dispone de un plazo de alegaciones y pruebas.
El procedimiento termina mediante resolución o por caducidad. Si transcurre el
plazo de seis meses sin que se haya notificado resolución expresa se produce
la caducidad del procedimiento, que en este caso impide la iniciación de un
nuevo procedimiento sancionador.
6. REVISIÓN EN VÍA ADMINISTRATIVA
Cuando un sujeto no se muestra conforme con el acto dictado por la
Administración tributaria puede acudir a los medios de revisión en vía
administrativa. Dejando al margen los procedimientos especiales de revisión, el
interesado podrá interponer en esta vía un recurso de reposición o acudir a la
reclamación económico-administrativa.
Con carácter general, los recursos o reclamaciones no suspenden la ejecución
del acto impugnado, pudiendo el sujeto solicitar la suspensión de la ejecución
del acto presentando la garantía correspondiente.
6.1. Recurso de reposición
El recurso de reposición se interpone y lo resuelve el mismo órgano que ha
dictado el acto que se quiere recurrir, y es potestativo, es decir, no es requisito
previo para interponer la reclamación económico-administrativa, que puede ser
directamente formalizada.
El plazo del que dispone el sujeto para presentar este recurso es de un mes
desde la notificación del acto que se recurre, debiendo el reclamante incluir en
el escrito de interposición las alegaciones y pruebas que sirvan de base a su
pretensión.
La resolución del recurso debe ser notificada al interesado en idéntico plazo,
pudiendo en su defecto entender desestimado el recurso por silencio
administrativo.
6.2. Reclamación económico-administrativa
La reclamación económico-administrativa es un recurso previo y necesario para
acudir a la vía judicial, ya que no se puede acudir a ella sin agotar la vía
administrativa. La competencia para conocer y resolver este recurso
corresponde a los
Tribunales Económico-Administrativos (TEAC y TEAR).
El plazo para interponer la reclamación es de un mes desde la notificación del
acto impugnado, pudiendo iniciarse de dos formas:
⁃ Mediante un escrito en el que el interesado se limite a pedir que se tenga
por interpuesto el recurso, ya que más tarde dispondrá de un trámite de
alegaciones y pruebas.
⁃ Formulando en el mismo escrito de interposición las alegaciones y
pruebas que estime pertinentes, en cuyo caso renuncia al trámite posterior
salvo que expresamente solicite lo contrario.
El modo normal de terminación es por resolución del Tribunal en el plazo de un
año, transcurrido el cual el interesado podrá considerar desestimada la
reclamación al objeto de presentar el recurso que proceda. En vía
administrativa podrá presentar el recurso de alzada ordinario contra la
resolución de la reclamación dictada por los Tribunales económico-
administrativos regionales que supere, con carácter general, la cuantía de
150.000 euros.