Título: Enseñando a las Nuevas Generaciones
Texto base: Deuteronomio 6:4-9
Introducción
Recordemos que todas las personas, pequeñas o grandes fueron
naturalmente creadas por Dios para crecer y aprender. Pero tambien
debemos entender que en el mundo en que vivimos es un lugar natural
de inquietud, descubrimiento y maravilla, marcado por preguntas
como “¿por qué?”, “¿cómo?”, y donde vemos que la verdad es relativa
y los valores se desvanecen.
Algunas encuestas dicen que, en algún lugar en el camino hacia la
edad adulta, pareciera que la curiosidad y el deseo de aprender pasan
a segundo plano para darle lugar a otras ocupaciones.
Los adolescentes describen la escuela como “aburrida” o irrelevante,
y los titulares de los periódicos cuestionan el valor de la educación
universitaria basados en el aumento de los costos y las ganancias
potenciales. Algunos criticos sugieren que el consumismo, un mundo
saturado de medios llenos de información del tamaño de un bocado y
la conveniencia de los motores de búsqueda en línea producen
generaciones menos inteligentes. ¹
En este contexto dinámico y fluido de los niños y jovenes es donde
los maestros cristianos debemos dar un paso fundamental, y de
encargarnos de ministrar a las siguientes generaciones y de ayudarles
a crecer en madurez espiritual, en sabiduría y en comprensión de la fe
cristiana (Ro 12:2; No os conforméis a este siglo, sino transformaos
por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que
comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
2 P 3:18 Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro
Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de
la eternidad. Amén.). En lugar de rendirse en desesperación frente a
los cambios y desafíos, los Maestros cristianos comprometidos deben
esforzarse por lograr una mayor comprensión de la dinámica de la
enseñanza y su rol en la formación espiritual cristiana. En lugar de
conformarse con lo mínimo nosotros los maestros debemos
esforzarnos por descubrir mayores niveles de efectividad
involucrando a las siguientes generaciones de alumnos.
La iglesia hoy mas que nunca necesita buenos maestros, maestros
que:
•Entiendan la formación espiritual;
•Sepan cómo se lleva a cabo el aprendizaje en cada una de las edades;
•Puedan transmitir ideas acerca de teologías y teorías importantes;
•Cuenten con un repertorio preparado de métodos creativos;
•Estén comprometidos con la oración;
•Tengan un testimonio de que el Espíritu Santo haya usado sus
enseñanzas para una transformación espiritual.
A fin de que la enseñanza cristiana sea efectiva, atractiva y de
excelente calidad.
Por eso la Biblia nos llama a enseñar diligentemente a las nuevas
generaciones, asegurando que el conocimiento de Dios pase de
generación en generación. El pasaje que hemos leido Moisés exhortó
a Israel a amar a Dios con todo su ser y a transmitir su Palabra con
fidelidad. Por eso enseñar a las nuevas generaciones se requiere
I. UNA ENSEÑANZA CON DEVOCIÓN: AMAR A DIOS
CON TODO EL CORAZÓN (DEUT. 6:4-5)
es decir, No podemos enseñar lo que no vivimos. Antes de enseñar
a otros, debemos amar a Dios con todo nuestro ser. Y sabes por
que debemos vivir lo que enseñamos, porque como maestro
cristiano trabajamos para ver el crecimiento espiritual en las vidas
de aquellos a quienes enseñamos. Quiere que otros conozcan a
Jesús (Fil 3:10) a través de la salvación (Ro 10:9-10) y desarrollen
un amor por Dios (Lc 10:27, Jn 14:15-23) y una comprensión de
su Palabra (Sal. 1:1-3, 1 Juan 2:5). Quiere que los estudiantes
transformen la fe y la convicción en una acción de amor hacia los
demás (Mt. 5:43-48; Jn 3:34) con misericordia y gracia que
trasciende y supera las divisiones sociales.
El amor a Dios no es solo emocional, sino que implica compromiso
total. No es un amor superficial, sino uno que gobierna cada aspecto
de nuestra vida.
3. Aplicación del texto
• Los niños aprenden más por el ejemplo que por las palabras.
• Si queremos que amén a Dios, debemos mostrarles un amor
genuino por Él.
• ¿Ven nuestros hijos que Dios es nuestra prioridad?
Frase de efecto: La enseñanza más poderosa no es lo que decimos,
sino cómo vivimos.
II. ENSEÑAR A LAS NUEVAS GENERACIONES SE
REQUIERE UNA ENSEÑANZA CON DILIGENCIA:
INSTRUIR LA PALABRA DE DIOS
(DEUTERONOMIO 6:6-7)
La enseñanza de la Palabra debe ser intencional y continua. Porque
ayuda a los estudiantes a crecer en sabiduría, estatura y favor con Dios
y con los demás.²
Por eso vemos que Moisés ordena que la palabra de Dios esté en el
corazón y que se enseñen diligentemente a los hijos en todo momento:
“cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te
acuestes y cuando te levantes”.
Con tal razon un ministerio de enseñanza los creyentes participan de
una nueva realidad en Cristo (2 Co 5:17) a través de la formación
(preparación) de la fe basada en la verdad (conocimiento) (Ro 12:1-
2), una verdad centrada en Jesús y en su vida, muerte y resurrección
(1 Co 15:14). La transformación a través del Espíritu Santo produce
las virtudes y el fruto (Gá 5:22-25) que reflejan la presencia de Cristo
en nuestras vidas.
2. Explicación del texto
Este mandato muestra la importancia de la enseñanza diaria y la
práctica de la Biblia en el hogar. No es solo para la escuela dominical
o la iglesia, sino para la vida cotidiana.
Frase de efecto: La enseñanza efectiva no es ocasional, sino
constante y práctica.
III. ENSEÑAR ALAS NUEVAS GENERACIONES SE
REQUIERE UNA ENSEÑANZA CON DIRECCIÓN:
MODELAR UNA VIDA PIADOSA (DEUTERONOMIO 6:8-9)
La enseñanza debe ser visible y recordada constantemente. Dios
ordena que su Palabra esté como señales en las manos, en el frente,
en las puertas y postes de las casas.
Estos símbolos indican que la Palabra de Dios debe guiar cada acción
(manos), cada pensamiento (frente) y cada aspecto de la vida familiar
(puertas y postes).
3. Aplicación del texto
• Decorar la casa con versículos bíblicos.
• Usar recordatorios visuales de la fe.
• Modelar el carácter de Cristo en la vida diaria.
Frase de efecto: La enseñanza más efectiva es aquella que se refleja
en cada aspecto de la vida.
Conclusión
la enseñanza de la fe a las nuevas generaciones es una prioridad
divina. recordemos que nos encontramos en un nuevo siglo con un
desafío significativo por delante, hoy mas que nunca en este tiempo
Necesitamos revitalizar la tarea de enseñarles a las próximas
generaciones, pero no con el enfoque estándar de “la forma en que lo
hemos hecho siempre” o con la imprudencia pragmática de “cualquier
forma es suficiente” que no alcanza la meta de ayudar a los
estudiantes a crecer hacia la madurez. La próxima generación necesita
maestros comprometidos, maestros sabios, maestros alegres y
maestros bien estudiados.
¿estamos enseñando a la próxima generación con pasión,
perseverancia y propósito? hoy es el día para comenzar.