Licenciatura en Seguridad Pública
Sistemas Penitenciarios
Antecedentes
Sesión
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Tabla de contenido
Objetivo general ...................................................................................................... 3
Subtema 1. Penas y medidas de seguridad como consecuencias jurídicas del
delito. ....................................................................................................................... 3
Subtema 2. Principios de los sistemas penitenciarios. .................................................. 6
Subtema 3. El sistema punitivo. .............................................................................. 8
Subtema 4. Privación de la libertad y ejecución de la pena de prisión. ................... 7
Subtema 5. Libertad condicional y beneficios penitenciarios. ............................... 12
Bibliografía ............................................................................................................ 14
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Objetivo general
Describir los fundamentos del concepto de pena y de las medidas de
seguridad, mediante la revisión de los preceptos dogmáticos en los cuales se
origina, para comprender la lógica detrás de los sistemas penitenciarios.
Subtema 1. Penas y medidas de seguridad como
consecuencias jurídicas del delito
Desde tiempos antiguos, cuando el delito era considerado un pecado, este
tenía que ser purificado mediante la pena, todo lo que era considerado como
contrario a la norma establecida por las sociedades antiguas tenía que ser
sancionado mediante castigos infamantes y denigrantes. A partir de la evolución del
Derecho Penal se pudo ir disminuyendo la crueldad del castigo impuesto, hasta
llegar a establecer los procedimientos que hoy en día conocemos; los cuales,
obligan a las autoridades facultadas en investigación, como fiscales, policías y
peritos, a comprobar la participación de una persona en la comisión de un delito
para poder imponerle una pena o medida de seguridad según sea el caso (López,
2012, p. 78).
Para Eugenio Cuello Calón, la pena es “la privación o restricción de los
bienes jurídicos, impuesta conforme a la ley por los órganos jurisdiccionales
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competentes, al culpable de una infracción penal” (López, 2012, p. 79). Las penas
entonces están dirigidas a los individuos que han desobedecido la ley; y han
cometido una conducta que ha dañado a la sociedad; para lo cual, la pena tiene
como fin último que el infractor haga consciencia sobre este hecho.
Partiendo de lo anterior, tenemos dos tipos de penas, las cuales pueden ser:
1) Penas privativas de libertad, siendo la única la pena de prisión.
2) Penas no privativas de libertad, que son:
Penas pecuniarias;
Penas privativas de derechos;
Penas privativas de funciones (Jiménez, 2009, p. 321).
Por otra parte, las medidas de seguridad es el medio con el cual el Estado
busca evitar la comisión de delitos, por lo que impone al sujeto medidas acordes al
caso concreto, tomando como base su peligrosidad y su duración puede ser
indeterminada; estas incluso se pueden aplicar antes de que se cometa el delito, a
diferencia de la pena la cual se impone después de que se ha cometido y
comprobado el delito. Las medidas de seguridad pueden ser médicas, psiquiátricas,
psicológicas, pecuniaria, mixtas etc. (Amuchategui, 2011, p. 134).
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Las medidas de seguridad que contempla nuestra legislación penal (Código
Penal Federal en su artículo 24) abarcan desde:
Medidas de tratamiento;
Medidas restrictivas de libertad personal;
Medidas patrimoniales;
Medidas de prevención;
Medidas limitativas de derecho;
Medidas de vigilancia;
Medidas para menores; (Ídem, 2009, p. 321).
En conclusión y desde una postura más tolerante, la Criminología en relación
con la ejecución de las penas y medidas de seguridad, busca que las segundas
adquieran una mayor relevancia, ya que es bien sabido y así lo demuestran los
hechos, las penas privativas de libertad no están cumpliendo el fin último que es la
rehabilitación y reinserción social del delincuente, por el contrario han generado
diversos problemas que van desde una mala administración de los sistemas
penitenciarios a solo ser inmuebles acumuladores de personas que representan un
riesgo social con la finalidad de no tener delincuentes en las calles, acciones que
sin duda tampoco han eliminado ese riesgo, debido a que el delincuente sigue
delinquiendo aun así esté privado de su libertad.
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Subtema 2. Principios de los sistemas penitenciarios
La Ley Nacional de Ejecución Penal (2016) en su artículo 4 establece los principios
con los cuales se deben desarrollar los procedimientos dentro del sistema
penitenciario, estos son:
Dignidad. Toda persona es titular y sujeta de derechos por lo que no debe ser objeto
de violencia o arbitrariedades por parte del Estado o particulares.
Igualdad. Todas las personas tienen derecho a recibir el mismo trato y
oportunidades para acceder a los derechos reconocidos en la Constitución,
Tratados Internacionales y legislación aplicable en los términos y condiciones que
se señalan. Y es responsabilidad de las autoridades velar por la igualdad y la
equidad en el ejercicio de estos derechos.
Legalidad. El Órgano Jurisdiccional, el Juez de Ejecución y la Autoridad
Penitenciaria, en el ámbito de sus atribuciones, deben fundar y motivar sus
resoluciones y determinaciones en la Constitución, Tratados, Código y en la Ley de
Nacional de Ejecución Penal.
Debido Proceso. La ejecución de las penas y medidas de seguridad deben
realizarse a partir de una resolución dictada por el Órgano Jurisdiccional, Juez de
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Ejecución o Autoridad Administrativa conforme a la legislación aplicable y con
respeto de los derechos humanos de las personas sujetas a una medida penal.
Trasparencia. En la ejecución de sanciones penales con la excepción del
expediente personal de la persona sentenciada se le debe garantizar el acceso a la
información, así como a las instalaciones penitenciarias en términos de la ley
aplicable.
Confidencialidad. El expediente personal de la persona sentenciada y privada de
su libertad es confidencial; y solo podrán imponerse de su contenido las
autoridades, la persona sentenciada, su abogado defensor o personas
directamente interesadas en la tramitación del caso, salvo las excepciones
establecidas en la Constitución y leyes aplicables.
Publicidad. Toda sustitución, modificación o extinción de las penas que por su
naturaleza e importancia requieran celebración de debate o producción de prueba,
se ventilarán en audiencia pública ante el Juez de Ejecución. La publicidad sólo
podrá restringirse en los casos de excepción que determinen las leyes aplicables.
Proporcionalidad. Toda intervención que tenga como consecuencia una afectación
o limitación de los derechos de las personas privadas de la libertad por parte de las
autoridades competentes debe será adecuada, estrictamente necesaria y
proporcional al objeto que persigue la restricción.
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Reinserción social. Toda vez que una persona ha cumplido con la sanción o
medida ejecutada, se restituirán sus libertades conforme a derechos humanos (Ley
Nacional de Ejecución Penal, 2016, p. 5).
Subtema 3. El sistema punitivo
“En la antigüedad se castigaba con el fin de reprimir, eliminar al delincuente
y provocar una reacción de escarmiento dirigido a los demás, entre más cruel era la
pena más eficaz sería” (Luquín, 2006, p. 115-116).
La justificación del sistema punitivo radica principalmente en el Ius Puniendi,
el cual es el derecho que tiene el Estado de imponer y aplicar penas. (Amuchategui,
2011, p.123) y está respaldado por tres teorías clave: el retribucionismo, la
prevención especial y la prevención general que justifican la existencia de las penas
(Luquín, 2006, p. 115-116).
Partiendo de lo anterior, el alcance teórico y la justificación de la aplicación
de la pena, ha sido cuestionada por diversos teóricos, analizando si realmente el
Estado está legitimado para aplicar la pena; siendo lo anterior debatible, en lo que
sí podemos llegar a un acuerdo es que el Estado deberá de ser algo más que un
Estado democrático, para legitimar el Ius puniendi deberá de ser un Estado social y
democrático de Derecho que permita atender las desigualdades a través políticas
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sociales y satisfacer las necesidades básicas de un sector desfavorecido (Ídem,
2006, p. 116). Ya que cuando se aplican las penas, generalmente la mayor parte de
delincuentes sentenciados, analizando su historia de vida han carecido de estas
necesidades, lo que convierte a la pena en un castigo para el delincuente y un
excluyen de responsabilidad para el Estado que solo cumple con aplicar la pena a
través del Órgano Jurisdiccional, un Juez de Ejecución y una Autoridad
Administrativa.
En palabras de Rusche, la historia del sistema punitivo “es más que la historia
de un pretendido desarrollo autónomo de algunas instituciones jurídicas. Es la
historia de las relaciones entre las dos naciones, como las llama Disraeli, que
componen los pueblos: los ricos y los pobres” (Baratta, 2009, p. 179).
Sin duda, en el sistema punitivo se deberán de tomar en cuenta sus
deficiencias y muy cuestionables resultados, que desde hace siglos se siguen
repitiendo como una constante, un Estado más preocupado por la punibilidad de los
delitos cometidos que por atender las necesidades sociales de las personas más
vulnerables.
En conclusión, se puede sostener que no es suficiente con la legitimación de
la pena y la continua aplicación de un sistema punitivo, sino que es necesario que
el Estado se convierta en un sistema social y democrático de Derecho para no solo
legitimar la pena, sino cambiar el paradigma de la aplicación del Ius Puniendi
(Luquín, 2006, p.116).
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Subtema 4. Privación de la libertad y ejecución de la pena
de prisión
Las penas contra la libertad, restringen el libre tránsito de las personas
confinándolas a un espacio temporal o determinado, en donde en nuestro país se
establece que deberán recibir un tratamiento integral que contempla cinco ejes
rectores:
El trabajo;
La capacitación para el mismo;
La educación;
La salud;
El deporte (López, 2012, p. 81).
Como lo establece el artículo 25 del Código Penal Federal la pena de prisión
tendrá una duración mínima de tres días y máxima a sesenta años, y solo podrá
ponerse una pena adicional al límite máximo cuando se cometa un nuevo delito en
reclusión. La pena máximo, de privación de la libertad no aplica para delitos que se
sanciones en otras leyes (Código Penal Federal, 2019, p. 10).
La pena privativa de libertad es considerara generalmente por los penalistas
como la más severa que debe aplicarse a aquellas personas que cometan delitos
graves que afecten bienes jurídicos importantes (Luquín, 2006, p.130).
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Sin embargo, la pena privativa de libertad lamentablemente se aplica en nuestro
país en condiciones deplorables, la situación de las cárceles, presentan sobre
población, hacinamiento, violación de derechos humanos, delincuencia intramuros,
corrupción etc. Por lo anterior, hoy en día, con la implementación del Sistema Penal
Acusatorio en México, la pena privativa de libertad ya no es una regla, sino una
excepción al tratarse de la última de las medidas cautelares aplicables a una
persona considerada como sujeto activo en la comisión de un delito, y aunque la
intención parece ser despresurizar las cárceles en este país, el problema que hoy
enfrentamos es que la sociedad no fue debidamente informada acerca de la
transformación del Nuevo sistema de Justicia Penal, y esta sigue operando bajo la
costumbre de que todo delito por mínimo que sea el impacto social, deberá ser
pagado con la pena privativa de libertad, teniendo como resultado que la sociedad
perciba impunidad y un fracaso en del sistema de procuración de justicia, lo que en
consecuencia ha generado que esta quiera hacer justicia por su propia mano
(Ramírez, 2017).
En conclusión, el sistema punitivo en nuestro país da muestras claras de
avances basados en cambiar la pena de prisión por medidas cautelares, sin
embargo se deberá de trabajar en informar con mayor voluntad a las personas,
haciendo consciencia sobre los beneficios que tiene disminuir el uso de la pena
privativa de libertad.
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Subtema 5. Libertad condicional y beneficios
penitenciarios
Los beneficios penitenciarios son mecanismos jurídicos que permiten la
reducción de la condena o, al menos el acortamiento de la reclusión efectiva. El
fundamento jurídico de estos beneficios penitenciarios se halla en los principios de
reeducación y reinserción social que inspiran la aplicación de la pena; pero se ha
comprobado históricamente que su existencia reside en que tiene la función de
estimular al penado para mejorar su condición, convencía dentro del ámbito
penitenciario, pues de ante mano no se podría motivar su resocialización sin darle
una motivación de reintegración a la vida libre (Enciclopedia Jurídica, s.f).
Los beneficios penitenciarios que se encuentran en la Ley de Nacional de
Ejecución Penal son:
Libertad Condicionada (artículo 136);
Libertad anticipada (artículo 141);
Sustitución y suspensión temporal de las penas (artículo 142);
Permisos humanitarios (Artículo 145);
El beneficio del cual haremos referencia es el de libertad condicionada que es
cuando puedes cumplir tu sentencia en tu casa bajo una medida de supervisión la
cual puede ser con o sin monitoreo electrónico.
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Los requisitos para poder obtener la libertad condicionada son:
No tener otra sentencia;
Que las otras personas en el proceso no estén en riesgo como la víctima o
los testigos;
Haber tenido buena conducta en prisión;
Haber cumplido con el plan de actividades;
Pagar la reparación del daño y la multa;
No contar con otro procedimiento penal por un delito que imponga prisión
preventiva;
Haber cumplido con la mitad de tu pena tratándose de delitos dolosos. Para
delitos culposos puedes solicitar directo la libertad anticipada (Colecciones
Documenta. s.f).
En conclusión los beneficios penitenciarios constituyen un elemento regimental
sumamente importante para el buen funcionamiento de los centros de reclusión,
reconociendo que el estímulo del interno es fundamental para lograr la convivencia
ordenada y pacífica (Enciclopedia Jurídica, s.f).
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Referencias
Amuchategui, I. (2011). Derecho penal. México: Oxford.
Baratta, A. (2009).Criminología crítica y crítica del derecho penal. México: Siglo
Veintiuno Editores.
Código Penal Federal. (12 de abril de 2019). Diario Oficial de la Federación.
México, Cámara de Diputados de H. Congreso de la Unión.
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Jiménez, J. (2009). Las ciencias penales en México. México: Ubijus.
Ley Nacional de Ejecución Penal. (16 de junio de 2016). Diario Oficial de la
Federación. México, Cámara de Diputados de H. Congreso de la Unión.
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Luquín, E. (2006). Repasando el ius puniendi. Iter Criminis. Recuperado de
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