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Dinastia

Alejandro Severo fue emperador romano desde 222 hasta 235, conocido por su juventud y buenas intenciones, pero carecía de experiencia política y militar. Su reinado, marcado por intentos de restaurar la autoridad del Senado y una política de tolerancia religiosa, terminó con su asesinato, dando inicio a la crisis del siglo III. A pesar de su condena inicial, fue deificado tras su muerte, representando el último esfuerzo de un gobierno civil en el Imperio Romano.
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Dinastia

Alejandro Severo fue emperador romano desde 222 hasta 235, conocido por su juventud y buenas intenciones, pero carecía de experiencia política y militar. Su reinado, marcado por intentos de restaurar la autoridad del Senado y una política de tolerancia religiosa, terminó con su asesinato, dando inicio a la crisis del siglo III. A pesar de su condena inicial, fue deificado tras su muerte, representando el último esfuerzo de un gobierno civil en el Imperio Romano.
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5. Alejandro Severo (222-235).

Marco Aurelio Severo Alejandro, conocido


como Alejandro Severo (en latín, Marcus Aurelius Severus Alexander;
Arca Cesarea, Siria, 1 de octubre de 208 Mogontiacum, Germania
Superior, 18 de marzo de 235) fue emperador romano desde el año 222
hasta el año 235, último de la dinastía Severa. Nació en la ciudad de
Arca Cesarea, en el actual Distrito de Accar, Líbano. Era hijo de Gesio
Marciano y de Julia Mamea y nieto de Julia Mesa. Su nombre era,
inicialmente, el de Alejandro Basiano. Sucedió a su primo Heliogábalo,
tras su asesinato en 222, y terminó su reinado también asesinado,
dando comienzo a la época conocida como la crisis del siglo III. El joven
Alexiano era honrado y contaba con buenas intenciones, lo que hizo
decantar la balanza de los pretorianos hacia su lado. Con el nombre de
Alejandro Severo, llegó al poder con solo 14 años. Heredó la admiración
hacia Alejandro Magno, de ahí que él mismo adoptase el nombre de
Alejandro. Al contrario que su primo, hizo una gran gala de tolerancia
religiosa. Aún así, era un joven sin ninguna experiencia de carácter
político ni militar. La realidad del imperio demandaba alguien que ya
estuviese curtido en estos campos, motivo por el cual se rodeó de
consejeros. A su vez también se esforzó por devolver al Senado la
preeminencia que había perdido con los anteriores emperadores. Se
restituía así la supremacía civil sobre la militar, situación para la que
Roma no ajustaba a la realidad institucional de Roma. Ascenso
Apercibidas su abuela y su madre de que el emperador Heliogábalo
perdía el apoyo popular y militar debido a sus excesos y extravagancias,
prepararon, con gran esmero, al joven Alejandro para que fuera el
sucesor al trono, para lo que fue instruido en todas las artes, en el
derecho y en instrucción militar. Consiguieron que Heliogábalo lo
adoptara el 16 de junio de 221 y le nombrara César como su sucesor
legítimo y a partir de este momento cambió su nombre por el de Severo
Alejandro. Cuando llegó a emperador se le otorgaron los títulos de
Augusto, pater patriae y pontífice máximo. Tras el asesinato de
Heliogábalo en 222 y gracias a las acciones propagandísticas de su
madre y de su abuela, tanto el Senado como el pueblo desearon ver al
joven Alejandro en el trono. Fue proclamado emperador con trece años
el 13 de marzo de 222, tan sólo dos días después de la muerte de su
predecesor. El gobierno quedó, en gran parte, en manos de su madre y,
especialmente, en las de su abuela que se convirtió en la auténtica
gobernante en la sombra. Ambas se dedicaron, de inmediato, y
ayudadas por determinados círculos del senado, a sanear las finanzas
que habían quedado arruinadas por Heliogábalo, establecieron un
sistema de pagas para el aparato de funcionarios del imperio y además
se empezó a reformar el sistema jurídico. Sin embargo, los recortes en el
presupuesto militar le costaron a Alejandro la antipatía de los soldados.
Los historiadores, como Dión Casio que ocupaba el cargo de cónsul,
describen el carácter de Alejandro Severo como tranquilo y pacífico.
Anuló las restricciones religiosas, devolvió los templos del Dios Sol a su
función inicial y devolvió la piedra de Emesa a Siria. El 28 de agosto de
225 Alejandro contrajo matrimonio con Salustia Barbia Orbiana, aunque
algunas fuentes dan como fecha de la boda el año 226, pero no tuvieron
descendencia. Dos años después, Orbiana fue desterrada a Libia,
probablemente por exigencias de Julia Mamea, debido a los celos y al
intento de eliminar una posible rival en el poder. Además, hizo ejecutar
por el cargo de intento de asesinato del emperador a Seyo Salustio,
padre de Orbiana, que contaba con muchos apoyos en el ejército. Hizo
famosa la locución Quod tibi fieri non vis, alteri ne feceris, es una
locución latina que en castellano se traduce como «no hagas a otro lo
que no quieras te hagan a ti». Campañas Durante el mandato de
Alejandro los sasánidas empezaron a establecer su nuevo imperio
sustituyendo a los partos en la frontera este del imperio romano. Su
tendencia expansiva querían recuperar los territorios del antiguo imperio
Aqueménida, amenazaron también al imperio romano y a partir de 230
atacaron la provincia de Mesopotamia pasando el Éufrates. Alejandro
reunió un ejército para empezar su campaña militar en 231, pero las
pérdidas fueron enormes para ambas partes y, por tanto, Ardashir, rey
de los sasánidas, decidió retirarse de las provincias recién conquistadas.
Alejandro consideró este acontecimiento como una victoria y lo celebró
con una marcha triunfal el 25 de septiembre de 233. Un año más tarde,
los germanos amenazaron las fronteras al norte del imperio. Alejandro se
aproximó con sus tropas y, para ganar tiempo, envió regalos a los
enemigos, hecho visto como una ofensa por sus propios soldados que
habían sufrido los recortes en los gastos militares. En un campamento,
cerca de Moguntiacum, se produjo un motín entre los soldados y
asesinaron a Alejandro Severo y a su madre y proclamaron a Maximino
el Tracio como emperador. Cuando fue asesinado, Alejandro tenía 26
años. Consecuencias Aunque el Senado condenó al emperador y a su
gobierno tras el ascenso de su sucesor, posteriormente fue deificado,
cuando murió Maximino en 238, a la vez que su damnatio memoriae fue
anulada. El reinado de Alejandro Severo representa el último intento de
gobierno civil del Imperio Romano. A partir de su muerte se impuso la
dominación militar y también dio comienzo un largo período de
anarquía, la crisis del siglo III: en los siguientes 50 años reinaron 26
emperadores, muchos otros aspiraron al trono y solamente uno de ellos
no murió de forma violenta. Alejandro Severo fue un emperador que
respetó a los cristianos. Según algunas fuentes, incluso barajó la
posibilidad de construir templos para ellos y considerar a Cristo como
uno más entre los dioses romanos. Mujeres de la dinastía Las mujeres
Severas, comenzando por la esposa de Septimio Severo Julia Domna,
fueron notablemente activas en cuanto a impulsar las carreras
profesionales de sus parientes varones. De hecho, puede establecerse
una dinastía paralela de emperatrices, todas pertenecientes a la misma
familia, los Basianos, y que con frecuencia fueron asesinadas junto a los
emperadores con los que correinaban, que eran sus hijos: 1. Julia Domna
(193-217): esposa de Septimio Severo y madre de Caracalla y Geta; se
suicidó al conocer el asesinato de Caracalla. 2. Julia Mesa (218-224):
hermana de la anterior y abuela de Heliogábalo y de Alejandro Severo;
tuvo gran influencia durante las regencias de sus dos hijas. 3. Julia
Soemias (218-222): hija de la anterior y madre de Heliogábalo;
asesinada junto a este. 4. Julia Mamea (222-235): hermana de la anterior
y madre de Alejandro Severo; asesinada junto a este. 1) Julia Domna
(193-217): Julia Domna (en latín, Iulia Domna; Emesa, c. 160 – Antioquía,
217) fue una emperatriz consorte romana desde 193 a 211. Nació en
Emesa, actual Homs en Siria, en el seno de una familia árabe siria de
sacerdotes del dios El-Gabal. En 187 se casó con el libio Septimio
Severo, que entonces era gobernador de la provincia romana de Galia
Lugdunense y con quien tuvo dos hijos, Caracalla y Geta. En 193 estalló
una guerra civil en Roma por el trono del imperio y poco después Severo
se autoproclamó emperador. El conflicto terminó en 197 con la derrota
de todos los oponentes de Septimio Severo. Como emperatriz, Julia fue
célebre por su influencia política, social y filosófica, así como por recibir
los títulos de mater castrorum madre de los campamentos militares.
Después de que el mayor de sus hijos, Caracalla, comenzara a gobernar
con su padre, fue co-emperatriz brevemente con la esposa de este,
Fulvia Plautila, hasta que esta última cayó en desgracia. Tras la muerte
de Severo en 211, Domna se convirtió en la primera emperatriz viuda en
recibir los títulos de Pia Felix Augusta, que quizá le otorgaban más
poderes de los que nunca antes había gozado otra emperatriz madre
romana. Sus dos hijos sucedieron a su padre como emperadores, pero
tuvieron una relación conflictiva y Julia actuó como conciliadora, a pesar
de lo cual Caracalla asesinó a su hermano Geta ese mismo año. Julia se
acabó suicidando en 217 tras saber del asesinato de su primogénito
Caracalla en el transcurso de su campaña contra Partia, durante la cual
ella lo había acompañado hasta Antioquía. Tras la muerte de Julia
Domna, su hermana mayor Julia Mesa contendió con éxito por el poder
político y logró restaurar en el poder a la Dinastía Severa con el acceso
al trono imperial de su nieto Heliogábalo en 218. La dinastía permaneció
en el poder hasta 235, cuando finalizó el reinado de Alejandro Severo,
primo y sucesor de Heliogábalo, lo cual marcó el inicio de la Crisis del
siglo III. Familia Julia Domna nació en Emesa, actual Homs en Siria, hacia
1603 en una familia árabe que formaba parte de la dinastía de la ciudad.
Su nombre, Domna, es una palabra árabe arcaica que significa «negro»,
en referencia a la naturaleza de El-Gabal, que tomó la forma de una
piedra negra. Era la hija pequeña de Cayo Julio Bassiano, sumo
sacerdote del dios Baal, y hermana de Julia Mesa. De su hermana y el
marido de esta, Cayo Julio Avito Alexiano, Domna tuvo dos sobrinas: Julia
Soemias y Julia Mamea, las madres respectivas de los futuros
emperadores Heliogábalo (r. 218 222) y Alejandro Severo (r. 222–235)
Los ancestros de Julia Domna fueron reyes sacerdotes del famoso templo
de El Gabal. Era una familia muy rica que ascendió a la aristocracia
senatorial romana. Antes de su matrimonio, Julia heredó el patrimonio de
su tío abuelo paterno, Julio Agripa, un antiguo centurión. Matrimonio La
Historia Augusta relata que, tras enviudar hacia 186, el político Septimio
Severo escuchó la predicción de una mujer de Siria que se casaría con
un rey. Severo decidió convertir a esa mujer, que era Domna, en su
esposa. A principios de 187 Basiano aceptó la propuesta de matrimonio
de Severo y en verano la pareja se desposó en Lugdunum, actual Lyon
en Francia, de la que Severo era gobernador. El enlace se demostró
afortunado, porque Severo apreciaba a Julia y sus opiniones políticas
debido a que era una mujer culta y estudiante de filosofía. Tuvieron dos
hijos, Caracalla (Lucio Septimio Bassiano) en 188 y Geta (Publio Septimio
Geta) en 189. Guerra civil Después de que el emperador Cómodo fuera
asesinado en 192 sin haber dejado un heredero, varios contendientes
trataron de hacerse con el trono, entre ellos Septimio Severo, marido de
Julia. La Guardia pretoriana nombró nuevo emperador de Roma a un
veterano senador, Pertinax, pero cuando este demostró no ser capaz de
atender a las demandas económicas de la Guardia, también fue
asesinado. Otro senador, Didio Juliano, adquirió el título de emperador
en Roma después de que este fuera subastado por la guardia pretoriana.
Severo, entonces gobernador de Panonia Superior, marchó desde el
norte con sus tropas sobre Roma, tras lo que depuso a Juliano y lo
ejecutó. En 193 Septimio Severo reclamó el título de emperador.
Después de ofrecer el título de César (sucesor) al poderoso gobernador
de Britania, Clodio Albino, Severo se centró en acabar con otro rival por
el trono, Pescenio Níger, a quien derrotó en la batalla de Issos en 194.
Cuando poco después Severo proclamó a su hijo Caracalla como
sucesor, Clodio Albino fue aclamado como emperador por sus tropas. La
nueva guerra civil acabó con la derrota y muerte de Albino por las
fuerzas de Severo en la batalla de Lugdunum en 197. Así, Julia se
convirtió en emperatriz consorte. Poder e influencia A diferencia de la
mayoría de las consortes de emperadores romanos, Julia acompañó a su
marido en las campañas militares y acampó con las legiones. En
palabras de la historiadora Barbara Levick, Domna superó a todas las
demás emperatrices en el número y variedad de sus títulos oficiales. En
esta época, le concedieron varios títulos honorarios similares a los que
se le habían dado a Faustina la Menor, esposa de Marco Aurelio, entre
estos mater castrorum, madre de los campamentos legionarios, mater
Augustus, madre del Augusto, y mater patriae, madre de la patria. Fue
respetada y bien valorada durante la mayor parte de su reinado,
evidencia de lo cual son las monedas que se acuñaron con su efigie en
las que se la menciona con sus títulos o simplemente como Julia
Augusta. El título Pia Felix Augusta, “mater senatus” y “mater patriae”
que recibió después de la muerte de Severo fue quizás una forma de
señalar que Domna había absorbido y daba continuidad a los atributos
de su marido después de la muerte de aquel. Severo ordenó acuñar
varios medallones para Domna ya desde 207, en el reverso de los cuales
se leía Vesta Mater (Madre Vesta), lo cual, de acuerdo con la historiadora
Molly M. Lindner, podría aludir a una invocación a Vesta durante los
rezos y súplicas que realizaban las vírgenes vestales cada vez que
rezaban públicamente. La emperatriz también se involucró en proyectos
arquitectónicos, como el Aedes Vestae, el Templo de Vesta, destruido
durante el incendio de 192 bajo el reinado de Cómodo. Según se
desprende de evidencias numismáticas, relatos de historiadores y una
lacónica inscripción hallada in situ, algunos estudiosos están de acuerdo
en que Julia financió la restauración del lugar durante el reinado de
Septimio Severo. Transición en el poder Cuando murió Severo en 211 en
la ciudad de Eboracum, actual York en Inglaterra, Julia pasó a ser la
mediadora entre sus dos hijos, Caracalla y Geta, que se suponía que
iban a gobernar como coemperadores de acuerdo con el deseo
expresado por su padre en las últimas voluntades. Los dos jóvenes
nunca se llevaron bien y tuvieron numerosas disputas. Geta fue
asesinado por los soldados de Caracalla ese mismo año, tras lo cual su
nombre fue borrado de todas las inscripciones y se declaró una
damnatio memoriae contra él. Fallecimiento Durante su campaña contra
el imperio parto en 217, Caracalla fue asesinado por un soldado romano.
Tras tener noticia del magnicidio, Julia decidió suicidarse, aunque esta
decisión quizá pudo estar también precipitada tras saber que padecía
cáncer de mama y por su renuencia a regresar a una vida privada. Su
hermana Julia Mesa consiguió restaurar a la dinastía Severa con su nieto
Heliogábalo en 218, la cual gobernó Roma hasta el año 235, cuando
comenzó la crisis del siglo III, un turbulento período de guerras civiles de
medio siglo de duración. El cadáver de Julia Domna fue llevado a Roma e
inhumado en el Sepulcrum C. et L. Caesaris, que quizás era una cámara
separada en el Mausoleo de Augusto. Tiempo después sus restos y los
de Geta fueron transferidos por orden de Julia Maesa al Mausoleo de
Adriano. Poco después, por votación del Senado Romano, tanto Julia
Domna, como su hermana, Julia Maesa fueron deificadas o divinizadas.
Legado Julia Domna es recordada por animar al escritor Filóstrato de
Atenas a escribir Vida de Apolonio de Tiana. Se cree que Julia murió
antes de ver acabada esta magna obra de ocho volúmenes. La
emperatriz también influyó en la moda romana: sus peinados fueron
después copiados por la emperatriz Salonina, esposa de Galieno, y por la
reina Zenobia de Palmira. También se cree que Julia introdujo en Roma el
uso de pelucas, una moda asiria.

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