Custodios de semillas y adaptación climática
Custodios de semillas y adaptación climática
Mundo Agrario, diciembre 2024 -marzo 2025, vol. 25, núm. 60, e260. ISSN 1515-5994
Universidad Nacional de La Plata
Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación
Centro de Historia Argentina y Americana
Luisa Achicanoy-Gómez
Centro de Gestión Ambiental, Universidad Tecnológica de
Pereira, Colombia
[Link]@[Link]
[Link]
Alejandra González-Acevedo
Grupo de Investigación en Gestión Ambiental Territorial,
Facultad de Ciencias Ambientales, Universidad
Tecnológica de Pereira, Colombia
bioaleja@[Link]
[Link]
Cita sugerida: García Arenas, A. M., Barrera Montealegre, J. S., Tabares Reina, S., Achicanoy-Gómez, L. y González-Acevedo, A.
(2024). Custodios de semillas, saberes ecológicos y adaptación al cambio climático. Mundo Agrario, 25(60), e260.
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Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.
Mundo Agrario, 2024, vol. 25, núm. 60, e260, Diciembre-Marzo / ISSN-E: 1515-5994
Resumen
Este artículo es derivado del proyecto "Desarrollo e implementación de acciones estratégicas de mitigación, adaptación y resiliencia"
en el marco del Plan Integral de Gestión del Cambio Climático Territorial (PIGCCT) de Risaralda - Colombia. El proyecto tiene
como meta disminuir la vulnerabilidad y fomentar el desarrollo sostenible frente al cambio climático en Risaralda, abordando cinco
dimensiones: Hábitat e Infraestructura, Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos, Seguridad Alimentaria, Salud y Recurso Hídrico.
Uno de los objetivos del proyecto es guiar la gestión de semillas criollas y nativas fortaleciendo la Red de Custodios de Semillas.
Asimismo, contempla la construcción de dos Casas de Semillas para impulsar la disponibilidad de semillas clave en la adaptación
agrícola al Cambio Climático en el departamento de Risaralda, Colombia. El objetivo del artículo es el de registrar y difundir
conocimientos de la Red de Custodios de Semillas de Risaralda, esenciales para la sostenibilidad productiva en el marco de la
dimensión de la seguridad alimentaria. El presente artículo se centra en la sistematización de los saberes ecológicos presentes en la
Red de Custodios de Semillas de Risaralda, utilizando una metodología cualitativa. Para ello se empleó un enfoque etnográfico que
incluyó técnicas como observación participante, diario de campo y talleres interactivos. Como resultados se presenta una
construcción colectiva de una caracterización de saberes ecológicos, agrupados en distintas categorías. Las categorías finales
seleccionadas de saberes ecológicos son: "Medicinales", "Gastronómicos", "Agroecológicos", "Adaptación al cambio climático",
"Gestión de la biodiversidad", "Conservación de semillas", "Gestión del agua" y "Gestión del suelo". Estos saberes representan un
conjunto de prácticas, conocimientos y habilidades relacionados con las semillas y los agroecosistemas. Los resultados destacan el
potencial de los custodios de semillas para implementar estrategias de gestión del cambio climático ( medidas de adaptación y
mitigación) a través de la agroecología. Se subraya la importancia de estas prácticas en la adaptación de variedades locales, la
reducción de insumos químicos, el manejo de residuos y la promoción de cambios culturales y políticos.
Palabras clave: Custodios de semillas, Saberes ecológicos, Saberes tradicionales, Estrategias de adaptación al cambio
climático.
Abstract
This article is derived from the project " Desarrollo e implementación de acciones estratégicas de mitigación, adaptación y resiliencia”
under the big Project “Plan Integral de Gestión del Cambio Climático Territorial (PIGCCT) de Risaralda - Colombia.”. Our
project aims to reduce vulnerability and promote sustainable development in the face of climate change in Risaralda, addressing five
dimensions: Habitat and Infrastructure, Biodiversity and Ecosystem Services, Food Security, Health, and Water Resources. One of
the project’s objectives is to guide the management of creole and native seeds by strengthening the Seed Keepers Network. It also
includes the construction of two Seed Houses to boost the availability of key seeds for agricultural adaptation to climate change in
the department of Risaralda, Colombia. The article aims to document and disseminate knowledge from the Seed Keepers Network
of Risaralda, essential for productive sustainability within the framework of the food security dimension. This article focuses on the
systematization of the ecological knowledge present in the Seed Keepers Network of Risaralda, using a qualitative methodology. An
ethnographic approach was employed, which included techniques such as participant observation, field diaries, and interactive
workshops. The results present a collective construction of a characterization of ecological knowledge, grouped into different
categories. The final selected categories of ecological knowledge are: "Medicinal", "Gastronomic", "Agroecological", "Climate Change
Adaptation", "Biodiversity Management", "Seed Conservation", "Water Management", and "Soil Management". This knowledge
represents a set of practices, knowledge, and skills related to seeds and agroecosystems. The results highlight the potential of seed
keepers to implement climate change management strategies (adaptation and mitigation measures) through agroecology. The
importance of these practices is emphasized in the adaptation of local varieties, the reduction of chemical inputs, waste management,
and the promotion of cultural and political changes.
Keywords: Seed keepers, Ecological knowledge, Traditional knowledge, Climate change adaptation strategies.
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Introducción
Los últimos reportes sobre el cambio climático afirman que el sector agrícola es uno de los más vulnerables a
éste, ya que los cultivos y animales son extremadamente susceptibles al aumento de la temperatura, las sequías,
la escasez de agua, las inundaciones, las fuertes lluvias, las granizadas, las heladas, el aumento de la variabilidad
climática y la acidificación de los suelos (IPCC, 2022).
Por ello, se requiere implementar estrategias que conduzcan a una agricultura que se adapte a las condiciones
climáticas actuales, como por ejemplo, reducir el uso de agroquímicos para disminuir las emisiones, la
diversificación genética de cultivos y animales, implementar los sistemas agroforestales y agrosilvopastoriles,
fomentar la restauración ecológica, aumentar la diversificación de los agroecosistemas, variar las disposiciones
espaciales y temporales, incluidas las plantaciones mixtas, las rotaciones de cultivos y los sistemas integrados de
cultivos, ganadería y agrosilvicultura, también se recomienda fomentar enfoques basados en los ecosistemas,
como la agroecología que ayuda a la conservación del suelo, el agua, la biodiversidad y los agroecosistemas
(IPCC, 2022).
En la Gestión del Cambio Climático los últimos reportes señan la importancia de incluir el conocimiento
tradicional, local indígena (IPCC, 2022) Los conocimientos tradicionales de la naturaleza y el universo han
sido reconocidos constitucionalmente en Colombia como parte de la identidad cultural, por lo que el
conocimiento tradicional se convierte en sujeto de protección, junto con los modos de vida, las tecnologías de
producción, las creencias, las costumbres y las tradiciones (Muñoz-Rojas et al., 2019).
El objetivo del presente artículo revela la riqueza y diversidad de los saberes ecológicos de los custodios de
semillas de Risaralda, arraigados en la herencia campesina y el intercambio en la Red de Custodios. Estos
saberes están estrechamente vinculados con las prácticas agrícolas y presentan un potencial significativo para
abordar desafíos ambientales como el cambio climático a través de la conservación de semillas y prácticas
agroecológicas.
Zona de Estudio
El Departamento de Risaralda está ubicado en la región del Eje Cafetero de Colombia, tiene como capital a
Pereira. La economía de la Ecorregión Eje Cafetero está fuertemente asociada en la producción de café.
Además del café, se cultivan productos como plátano, caña de azúcar, yuca y frutas diversas. El turismo, tanto
ecológico como cultural, está cobrando importancia, con atractivos como los termales de Santa Rosa de Cabal
y el Parque Nacional Natural Los Nevados, los parque temáticos del Quindío entre otros. La población es
mayoritariamente mestiza, aunque también hay comunidades afrocolombianas e indígenas. En términos
culturales, Risaralda y sus departamentos vecinos tiene una rica tradición ligada al café y por ende a la
agricultura.
La resistencia al modelo de la Revolución Verde, que se generó por la imposición de la caficultura intensiva,
impulsó en las zonas campesinas de Risaralda y el Eje Cafetero colombiano procesos de conservación de
variedades nativas. Estos procesos se desarrollaron a través de movimientos sociales que luego se articularon
con la academia en la Red de Custodios de Semillas de Risaralda.
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conservación de la biodiversidad . Actualmente se tiene identificadas a 113 personas que participan de las
actividades convocadas desde la Red de Custodios de Semillas en Risaralda, la gran mayoría ubicadas en el
departamento de Risaralda, pero también se cuentan algunas personas que tienen estrechos vínculos de
intercambio de semillas, conocimientos y experiencias, pero que tienen sus procesos en otros departamentos
aledaños como Quindío, Caldas y Valle del Cauca.
La mayor parte de las personas que conforman la Red son agricultoras, sin embargo, algunos tienen diversos
roles en el territorio como docentes, líderes de organizaciones campesinas, jóvenes que practican la agricultura
urbana, funcionarios públicos, líderes de organizaciones indígenas, gestores de proyectos, académicos,
ambientalistas y ambientólogos, amigos de las semillas (como se ha denominado en la red a quienes no
siembran, pero llevan semillas de aquí para allá), entre otros.
Como Red departamental, la Red de Custodios de Semillas en Risaralda ha establecido una relación de
intercambio de saberes, semillas, experiencias y de incidencia política con la Red Nacional de Semillas Libres de
Colombia, una organización que agrupa diferentes organizaciones regionales dedicadas a la producción y
conservación de semillas criollas y nativas en el país.
Referentes teóricos
Existe una gran diversidad de conceptos que hacen referencia a las categorías de conocimientos y saberes.
Entre las más estudiadas se encuentran los "conocimientos tradicionales" (Reyes-García, 2007; CDB, 2011;
Valladares y Olivé, 2015), "pesqueros" (López, 2016), "indígenas" (CBD, 2009; IPCC, 2023),
"locales" (Escobar, 2000) y "ecológicos tradicionales" (Berkes et al., 2000; Sharma, 2017; Vargas, 2011; Zalles,
2017), así como "conocimientos ecológicos locales" (Gómez-Baggethun, 2009). Su definición tiene grandes
similitudes, ya que todos aluden a la relación que tienen los grupos sociales con su espacio geográfico, así como
al resultado de la adaptación de la relación entre seres humanos y naturaleza.
Entre las diferentes formas de denominar el acervo de conocimientos, prácticas y visiones acumulados por
las comunidades locales, el "conocimiento tradicional" es el más conocido. Esta categoría hace referencia a los
conocimientos que han sido producidos, aplicados y conservados por comunidades tradicionales, que a su vez
son utilizados para la comprensión y resolución de diferentes problemas de tipo social y ecológico (Valladares y
Olivé, 2015). Los conocimientos tradicionales se originan en la experiencia acumulada de las comunidades y se
transmiten de manera oral, a través de la observación y la práctica, de una generación a otra. Estos
conocimientos no solo se conservan, sino que también se aplican en la vida diaria de las comunidades. Esto
incluye prácticas agrícolas sostenibles, técnicas de manejo de recursos naturales, y formas de organización social
y cultural que han demostrado ser eficaces a lo largo del tiempo. Los conocimientos tradicionales están
profundamente integrados en el contexto social y ecológico de las comunidades. Esto significa que son
adaptativos y específicos a las condiciones locales, lo que les permite abordar de manera efectiva los desafíos
únicos que enfrentan.
La herencia de este conocimiento ha sido la base de la agricultura, la gastronomía, la educación, las prácticas
medicinales, la conservación de la naturaleza y las actividades que son el sustento de las comunidades y
sociedades en diferentes partes del mundo (Sharma, 2017). Del "conocimiento tradicional" derivan otras
categorías tales como "conocimiento tradicional ecológico", "conocimiento indígena", "conocimiento local",
etc.
La categoría del "conocimiento ecológico tradicional" también ha sido ampliamente estudiada, este tipo de
conocimiento se define como el conjunto acumulado de conocimientos, prácticas y creencias sobre la relación
de los seres humanos con el ambiente. Es un concepto que, según Zalles (2017), ha sido utilizado en referencia
al cúmulo de información que tiene una comunidad local sobre los fenómenos naturales y los seres vivientes
que caracterizan a un determinado territorio.
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Por otra parte, también se encuentra la categoría de "saberes ecológicos" definidos como el resultado de la
adaptación humana al entorno y las relaciones que surgen de esto. Según Escobar (2000), este tipo de saber se
piensa como una serie de capacidades de improvisación específicas de un contexto y de un tiempo, y no como
un "sistema de conocimientos", es decir, un conjunto de saberes-haceres. Del estudio de los "saberes ecológicos"
pueden resultar alternativas de desarrollo local y herramientas que permitan la conservación de la diversidad
biológica y cultural, la gestión de áreas protegidas, estrategias de economías alternativas y la adaptación al
cambio climático (Reyes-García, 2007).
Pese a la similitud que guardan las categorías de "conocimiento ecológico tradicional" y "saberes ecológicos",
desde los estudios decoloniales se ha reflexionado sobre el término "conocimientos", ya que puede aludir al
carácter cognitivista, académico y eurocéntrico que ha desprestigiado los “saberes otros” por el hecho de no ser
catalogados como ciencia y que carecen de rigurosidad al no tener un método científico. El término "saberes",
en cambio, permite aludir de manera más directa a la diversidad de prácticas, narrativas y formas de relación
entre las personas y el territorio, lo cual resulta central para abordar las formas en que los agricultores aprenden
y enseñan acerca de las semillas criollas y nativas.
Se habla de semillas nativas cuando se refiere a semillas cuyo centro de origen se encuentra en el territorio en
que se cultivan, que puede variar desde la perspectiva territorial que se aborde, por ejemplo, semillas nativas
americanas, nativas andinas, nativas Colombianas, etc. (Harlan, 1971, citado por Montaño, M.E.; Sanabria-
Diago, O.L.; Manzano, R.; Quilindo, O. 2021). Se refiere a semillas criollas a aquellas que no son propias de los
territorios en donde son cultivadas, pero han sido adaptadas a las condiciones ambientales e intereses de los
agricultores locales (Gutiérrez y Fitting, 2016, citados por Montaño, M. E.; Sanabria-Diago, O. L.; Manzano,
R.; Quilindo, O. 2021)
Los procesos de adaptación y aclimatación de semillas criollas y nativas, buscan que las semillas que llegan a
los predios de los custodios respondan ecológica y productivamente de manera adecuada, bajo sus condiciones
ambientales y culturales particulares.
Cuando se mencionan los saberes ecológicos en torno a la gestión de las semillas criollas y nativas, es
necesario hablar del rol que cumplen los custodios de semillas, considerados como, las personas que cuidan las
semillas criollas y nativas. La función principal es rescatar, conservar, multiplicar y usar las semillas criollas y
nativas. Sin embargo, existen diferentes términos que aluden a esta práctica, en Colombia se habla de
“Custodios de Semillas” y “Guardianes de Semillas”, en Ecuador “Guardianes de Semillas” en Perú
“Cuidadoras de semillas”, en Chile “Curadoras de semillas” y en inglés se utiliza el término “Seed Keepers” para
hacer referencia esta labor (Barrera, 2012).
Los “Guardianes de semillas” son personas que durante años se han dedicado a seleccionar, conservar
distribuir, investigar, seleccionar y mejorar las semillas criollas y nativas en un contexto agroecológico, a la vez
los guardianes dinamizan el proceso de flujo de las semillas a través del intercambio de estas (Barrera, 2012;
Grupo Semillas, 2016).
El término “Curadoras de Semillas” hace referencia a las mujeres responsables de salvaguardar plantas y
semillas, especialmente en el ámbito de la medicina tradicional y la alimentación. La curadora se asegura de
entregar esta herencia de manera responsable a personas comprometidas en su conservación y mantenimiento,
con el fin de que perdure en el tiempo y el territorio (CETSUR, 2005; Barrera, 2012).
En la ecorregión del Eje Cafetero el término utilizado para esta labor es el de “Custodio de Semillas” y se
refiere a las personas que se encargan de recuperar semillas poco comerciales que han perdido sus usos en la
actualidad (Barrera, 2012). La conservación de las semillas criollas y nativas implica que los custodios estén
constantemente investigando y difundiendo sus saberes entre los agricultores y otros custodios (Aguilar, et al.,
2018; Hernández- Vidal y Gutiérrez- Escobar, 2019).
Para el presente artículo se retoma el concepto de agroecología expuesto en la resolución 0464 de 2017 del
Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural de Colombia: “La agroecología es una disciplina científica, un
conjunto de prácticas y un movimiento social. Como ciencia, estudia las interacciones ecológicas de los diferentes
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componentes del agroecosistema. Como conjunto de prácticas, busca sistemas agroalimentarios sostenibles que
optimicen y estabilicen la producción, y que se basen tanto en los conocimientos locales y tradicionales como en los de
la ciencia moderna. Como movimiento social, impulsa la multifuncionalidad y sostenibilidad de la agricultura,
promueve la justicia social, nutre la identidad y la cultura, y refuerza la viabilidad económica de las zonas rurales”
El concepto de agricultura ecológica se retoma de las resoluciones 187 de 2006 y 199 de 2016 del Instituto
Colombiano Agropecuario ICA entendiéndola como un “Sistema holístico de gestión de la producción
agropecuaria, acuícola y pesquera que promueve la conservación de la biodiversidad, los ciclos biológicos y la
actividad biológica del ecosistema. Esta producción se basa en la reducción de insumos externos y la exclusión de
insumos de síntesis química”.
De otra parte, para la normatividad colombiana, la agricultura orgánica corresponde o es sinónimo de
agricultura ecológica, igualmente es regulada por las mismas resoluciones lo que se puede referir a ésta de ambas
maneras. Aunque adentro de la definición de la agricultura ecológica en Colombia cabe la agroecología desde
su perspectiva ecológico productiva, la agroecología busca un enfoque más holístico al incluir aspectos socio
culturales y políticos tanto desde la teoría como en la práctica.
Finalmente, aunque algunos Custodios de la Red se refieren a la agricultura limpia como agricultura
orgánica, la agricultura limpia en Colombia oficialmente se refiere a sistemas productivos que aplican Buenas
Prácticas Agrícolas, en donde se reduce el uso de insumos de síntesis química para reducir así mismo la
residualidad de estos en los productos agropecuarios (Instituto Colombiano Agropecuario ICA, 2017).
De esta manera se busca aclarar que en el contexto colombiano, la agroecología, la agricultura orgánica o
ecológica y la agricultura limpia son conceptos diferentes desde la perspectivas teórica y práctica.
Metodología
Investigar los saberes ecológicos en la Red de Custodios de Semillas de Risaralda implicó un enfoque
cualitativo. Según Deslauriers (2004), la investigación cualitativa se centra en el análisis de los procesos sociales,
buscando comprender el significado que las personas y los grupos asignan a sus acciones, vida cotidiana y
construcción de la realidad social. En este contexto, la investigación aplicó técnicas y herramientas etnográficas,
como la observación participante acompañada por el registro en diario de campo y la realización de talleres.
La observación participante se considera la técnica principal para comprender las prácticas sociales. Implica
un proceso de "educación de la atención" (Gibson et al., 1979) que permite captar la realidad cotidiana tal
como es experimentada por las personas (Restrepo, 2015). La observación participante no solo requiere la
observación activa, sino también la inmersión y la resocialización del investigador en el entorno estudiado,
promoviendo un aprendizaje que se establece junto a las personas involucradas en la investigación (Ingold,
2016). En este estudio, se llevó a cabo la observación participante con registro en diario de campo durante
talleres, reuniones y encuentros con los integrantes de la Red de Custodios de Semillas de Risaralda.
El taller se considera un espacio adecuado para la interacción y el intercambio de conocimientos, actitudes y
habilidades de manera participativa y relevante para las necesidades y la cultura de los participantes (Gisho,
1999). Por lo tanto, se utilizó como técnica principal para lograr el objetivo de construir una caracterización de
los saberes ecológicos de la Red de Custodios de Semillas de Risaralda. Con este propósito, se llevó a cabo un
primer taller de validación de metodologías para la construcción de la caracterización de saberes ecológicos, así
como dos talleres adicionales para profundizar en su descripción.
La caracterización de saberes ecológicos es un producto derivado de la construcción colectiva entre los
integrantes de la Red de Custodios de Semillas de Risaralda y el Grupo de Investigación Ecología Ingeniería y
Sociedad y el Centro de Gestión Ambiental de la Universidad Tecnológica de Pereira. Su objetivo principal
fue definir las categorías que engloban los saberes ecológicos presentes en la Red de Custodios de Semillas de
Risaralda. Para lograr esto, se estableció la escala de trabajo en las fincas de cada custodio, donde se investigaron
aspectos generales como el clima, altitud, ecosistemas, ubicación, entre otros. Además, se exploraron los saberes
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ecológicos utilizados para conservar y mejorar las condiciones de los ecosistemas, a través de un folleto por
finca que planteaba un ejercicio denominado "cómo mantener un territorio fuerte/cómo sanar un territorio
enfermo". A través de las visitas, talleres y conversatorios los custodios validaron e identificaron el uso de las
especies que luego permitieron agrupar los saberes.
Este ejercicio proporcionó información relacionada con lo que podría constituirse como saberes ecológicos.
Sin embargo, era necesario clasificar y definir categorías que agruparan y dieran sentido a estos saberes,
conocimientos y prácticas. Para este fin, se realizó una revisión bibliográfica que incluyó tesis de grado (Bravo-
Díaz, 2010; Vargas-Roncancio, 2011; Achicanoy-Gómez, 2020), artículos de investigación (Berkes, et al.,
2000; Reyes-García, 2007; Reyes & Martí, 2007; Gómez-Baggethun, 2009; Vinyeta & Lynn, 2013 y políticas
públicas (República de Colombia-Ministerio de Cultura, 2010). Entre las categorías más recurrentes producto
de la investigación participante se destacaron "saberes medicinales" y "conservación del territorio". Además de
estas, se identificaron categorías generales como "conocimientos de la naturaleza y el universo" y "saberes agro-
productivos", también categorías específicas como "gestión de la biodiversidad", "gestión del suelo" y "gestión y
adaptación al cambio climático".
Las categorías de saberes ecológicos seleccionadas incluyeron "Medicinales", "Gastronómicos",
"Agroecológicos", "Adaptación al cambio climático", "Gestión de la biodiversidad", "Conservación de semillas",
"Gestión del agua" y "Gestión del suelo". La información recopilada en campo se describe como "saber-hacer",
ya que implica un conjunto de prácticas y conocimientos. A partir de estas categorías, se llevó a cabo una
triangulación entre la literatura y lo manifestado por los custodios y se comparó la información recopilada en
campo, agrupando cada saber-hacer en función de sus contribuciones a los agroecosistemas. Además, se
relacionaron los saberes ecológicos con el uso de las semillas, involucrando tanto a los custodios de semillas
como a un panel de expertos que brindaron retroalimentación a la caracterización.
Resultados
Desde la agroecología y el trabajo de los custodios de semillas se tiene el potencial para implementar
estrategias para la gestión del cambio climático (incluyen estrategias de mitigación y adaptación), a través de la
adaptación de variedades locales, para la conservación y multiplicación de semillas nativas y criollas, la
reducción en el usode insumos de síntesis química y/o su sustitución por insumos orgánicos, la circularidad de
los residuos sólidos con el fin de reducir las emisiones y a la vez promover un cambio cultural a través de la
sensibilización y acción política que incentiva esta práctica.
Los saberes ecológicos de los custodios de semillas de Risaralda engloban una diversidad de prácticas,
habilidades, técnicas, actividades, haceres, costumbres y creencias que se han trasmitido a través de la herencia
campesina pero también en el intercambio de saberes y semillas en la Red de Custodios de Semillas de
Risaralda y en el ejercicio agroecológico que cada custodio ejerce. Dentro de las categorías de los saberes
ecológicos de los custodios de semillas de Risaralda se hallaron saberes medicinales, gastronómicos,
agroecológicos, para la adaptación al cambio climático para la gestión de la biodiversidad, gestión del agua,
gestión del suelo y sobre la conservación de semillas.
Cada una de estas categorías de los saberes ecológicos incluye una serie de prácticas y saber/hacer que a su
vez está relacionado con una semilla, plántula, planta, raíz y demás órganos vegetales. A continuación, se
presentan tablas en la que se detalla cada categoría.
Categoría Saberes medicinales:
La categoría de “Saberes medicinales” (Tabla 1) hace parte de los saberes ecológicos y se pueden definir
como el conjunto de prácticas, técnicas y habilidades relacionadas con la medicina tradicional o alternativa,
que a menudo se transmiten de generación en generación. Estos saberes abarcan el uso de plantas, técnicas de
curación, para prevenir y tratar enfermedades. Los saberes medicinales pueden variar ampliamente según la
cultura, la región y las creencias, y a menudo están arraigados en la experiencia acumulada a lo largo del tiempo.
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Tabla N 1
Saber - hacer y especies asociadas en torno a las plantas y sus usos medicinales / Saberes en torno a la
medicina tradicional
Table N 3
Saber - hacer y especies asociadas en torno Saberes en torno al valor nutricional de plantas silvestres
Tabla N 4
Saber - hacer y especies asociadas en torno al saber uso de plantas silvestres en la alimentación
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Tabla N 6
Saber - hacer y especies asociadas en torno al saber “Bio-preparaciones”
Tabla N 7
Saber - hacer y especies asociadas en torno al saber “Abonos”
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Tabla N 8
Saber - hacer y especies asociadas en torno al saber “Manejo y prevención de inundaciones”
Tabla N 9
Saber - hacer y especies asociadas en torno al saber “Manejo y prevención de deslizamientos”
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Tabla N 10
Saber - hacer y especies asociadas en torno al saber “Adaptación a la variabilidad climática”
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Tabla N 11
Saber - hacer y especies asociadas en torno al saber “Conservación de la fauna”
Tabla N 12
Saber - hacer y especies asociadas en torno al saber “Conservación de polinizadores”
Tabla N 13
Saber - hacer y especies asociadas en torno al saber “Conservación de bosques y guaduales”
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Tabla N 15
Saber - hacer y especies asociadas en torno al saber “Siembra de agua”
Tabla N 16
Saber - hacer y especies asociadas en torno al saber “Aprovechamiento de lluvias”
Tabla N 17
Saber - hacer y especies asociadas en torno al saber “Restauración ecológica”
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Tabla N 18
Saber - hacer y especies asociadas en torno al saber “Control de la
erosión”
Tabla N 19
Saber - hacer y especies asociadas en torno al saber Manejo de los micro y macronutrientes del suelo Saber –
hacer
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Conclusiones
Las categorías de los saberes ecológicos de los custodios de semillas permiten visualizar y revindicar los
conocimientos que contribuyen a mitigar los efectos del cambio climático en la agricultura. En la lucha contra
el cambio climático los custodios de semillas implementan prácticas de mitigación, como el control de plagas
sin agroquímicos, uso de fertilizantes y abonos orgánicos, así como la gestión circular de los residuos. Estas
medidas ayudan a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, en contraposición a las prácticas
agrícolas convencionales de la región, que suelen utilizar métodos menos sostenibles basados en el uso de
agroquímicos.
Para adaptarse a los desafíos planteados por el cambio climático los custodios de semillas movilizan sus
saberes, habilidades y prácticas que incluyen la aclimatación de las semillas, la reforestación y la restauración
ecológica, la diversificación de los cultivos, la preservación de la variabilidad genética de las semillas, la
planificación e instalacion de huertas que puedan afrontar temporadas lluviosas y secas, la implementación de
técnicas para prevenir la erosión, deslizamientos e inundaciones, el fomento de agroecosistemas y la
conservación de ecosistemas cruciales para preservar la biodiversidad local, la gestión del agua y del suelo. Estas
medidas no solo fortalecen la resiliencia de las comunidades locales frente a los efectos del cambio climático,
sino que también contribuyen a la conservación de la biodiversidad local, la seguridad alimentaria y el manejo
sostenible de los bienes naturales.
Es esencial retomar las categorías de los custodios de semillas para migrar hacia prácticas agrícolas más
sostenibles en la ecorregión Eje Cafetero, donde prevalece la agricultura convencional centrada en el
monocultivo del café. Las categorías aportan a la diversificación de cultivos para reducir riesgos, la
conservación de la biodiversidad, la adaptación al cambio climático, la reducción de emisiones de gases de
efecto invernadero y el fortalecimiento de la resiliencia local. Estas prácticas ofrecen una solución integral para
los desafíos ambientales y socio-económicos en la región.
Roles de colaboración:
Aida Milena García Arenas Administración del proyecto
Juan Sebastián Barrera Montealegre Investigación
Sara Tabares Reina Investigación
Luisa Achicanoy-Gómez Investigación
Alejandra González-Acevedo Escritura revisión y edición
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Referencias
Achicanoy-Gómez, L. M. (2020). Saberes ecológicos locales en víctimas del desplazamiento forzado. Análisis y
recomendaciones de política pública desde un contexto receptor. Proyecto de grado en Administración
Ambiental, Universidad Tecnológica de Pereira.
Aguilar, T., García, A. M. & García, M. (2018). Sistema participativo de garantía de la calidad de las semillas
criollas y nativas para las Casas Comunitarias de Semillas de Colombia: guía metodológica. Campaña
Semillas de Identidad.
Barrera, J. S. (2012). Aportes de los custodios de semillas a la conservación de la agrobiodiversidad para la
alimentación en Risaralda. Proyecto de grado en Administración Ambiental, Universidad Tecnológica de
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