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Divorcio

El documento es una solicitud de divorcio presentada por el abogado Jesús Rafael Ardila Garcés en nombre de su clienta, Greyddy Gabriela Díaz Muñoz, argumentando la imposibilidad de mantener la vida en común con su esposo Yoscar Hernán Medina Gallo debido a desavenencias irreconciliables y la pérdida del afecto marital. Se proponen disposiciones sobre la patria potestad, custodia y manutención de los hijos de la pareja, así como un régimen de convivencia familiar. Se solicita al juez que declare con lugar la demanda de divorcio y disuelva el vínculo matrimonial.

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Divorcio

El documento es una solicitud de divorcio presentada por el abogado Jesús Rafael Ardila Garcés en nombre de su clienta, Greyddy Gabriela Díaz Muñoz, argumentando la imposibilidad de mantener la vida en común con su esposo Yoscar Hernán Medina Gallo debido a desavenencias irreconciliables y la pérdida del afecto marital. Se proponen disposiciones sobre la patria potestad, custodia y manutención de los hijos de la pareja, así como un régimen de convivencia familiar. Se solicita al juez que declare con lugar la demanda de divorcio y disuelva el vínculo matrimonial.

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UNIDAD DE RECEPCIÓN Y DISTRIBUCIÓN DE DOCUMENTOS DE LOS

JUZGADOS DE LOS MUNICIPIOS ORDINARIOS Y EJECUTORES DE

MEDIDAS DE LOS MUNICIPIOS MARACAIBO, JESÚS ENRIQUE LOSSADA, Y

SAN FRANCISCO DE LA CIRCUNSCRIPCIÓN JUDICIAL DEL ESTADO ZULIA.

SU DESPACHO.-

Yo, JESÚS RAFAEL ARDILA GARCÉS, venezolano, mayor de edad, soltero,

portador de la cédula de identidad No. V.- 30.365.482, abogado en ejercicio,

inscrito en el Instituto de Previsión Social del Abogado bajo el No. 209.069, con

Domicilio Procesal en esta Ciudad y Municipio Autónomo Maracaibo del Estado

Zulia, actuando en este acto con el carácter de APODERADO JUDICIAL de la

ciudadana GREYDDY GABRIELA DÍAZ MUÑOZ, venezolana, mayor de edad,

casada, portadora de la cédula de identidad No. V.- 25.243.195; según consta en

PODER ESPECIAL DE REPRESENTACIÓN otorgado por ante Notaria Publica

Cuarta de Maracaibo Edo. Zulia, en fecha 08 de diciembre de 2020 quedando

anotado bajo el No. 03, tomo 06, de los libros de autenticación llevados por ante

dicha notaria; el cual anexamos a la presente solicitud identificado con la letra “A”;

con el debido respeto ante usted ocurro para exponer y solicitar:

CAPITULO I

NARRACIÓN DE LOS HECHOS

Mi mandante, la ciudadana GREYDDY GABRIELA DÍAZ MUÑOZ, ya identificada;

contrajo matrimonio civil en fecha 19 de mayo de 2018, por ante la Jefatura Civil

de la Parroquia Juana de Ávila, Municipio Maracaibo del Estado Zulia; con el

ciudadano YOSCAR HERNÁN MEDINA GALLO, venezolano, mayor de edad,

portador de la cédula de identidad No. V.- 17.820.702, tal como lo demuestra el

Acta de Matrimonio No. 131; expedida por la autoridad civil competente y que se

anexa en copia certificada, marcada con la letra "B", asimismo, fijaron su domicilio

conyugal en la Av14C Conjunto Residencial Las Mansiones Casa 1221, Milagro

Norte, Parroquia Coquivacoa del Municipio Maracaibo del Estado Zulia, los

primeros años transcurrieron en total armonía y felicidad; de esa unión matrimonial

procrearon dos (2) hijos que llevan por nombre ANDRÉS PAUL MEDINA DÍAZ y

YOLANDA JOSÉ MEDINA DÍAZ, de Cinco (5) años y de Tres (3) años de edad,
en ese orden, según consta en Actas de Nacimiento No. 153 y No. 326, expedidas

por las primeras autoridades civil de las Parroquias Coquivacoa y Olegario

Villalobos, Municipio Maracaibo del Estado Zulia, que acompaño a la presente,

identificadas con las Letras “C” y “D”; y no tienen bienes; es el caso ciudadano

Juez, que su vida en común fue interrumpida sin que hasta el momento haya sido

reanudada, por serias e irreconciliables diferencias que hacen imposible la

convivencia; y que además han hecho que se pierda el afecto propio de los

cónyuges entre sí por desafecto.

CAPÍTULO II

FUNDAMENTOS DE DERECHO

Es el caso ciudadano Juez, que la relación matrimonial que sostuvieron se

caracteriza por un vínculo donde las desavenencias han de ser insuperables, que

ha devenido en poca tolerancia, subsumida tal situación dentro de un profundo

desafecto entre los cónyuges que les impide sin lugar a dudas llevar una vida

armoniosa y estable emocionalmente, donde la conflictividad en escala constituye

un denominador común, al extremo tal de considerar que dicha situación resulta

insuperable como consecuencia de la pérdida de los lazos afectivos naturales que

entre cónyuges debe existir. Dicho de otro modo, la situación in comento, se

traduce en la pérdida del afecto que como esposos deben profesar ambos

cónyuges, lo que constituye una auténtica imposibilidad, insuperable por demás,

de mantener una vida en común como cónyuges que son, lo cual afecta

considerablemente el estado emocional de mi mandante, pues la realidad es que

el consentimiento válido, expreso y manifiesto en su momento de contraer

matrimonio y el elemento de perpetuidad como visión del vínculo matrimonial no

persisten en ellos hoy en día, lo que conlleva irremediablemente a imposibilitar la

vida en común. Asimismo, imprescindible es destacar, que tal situación NO se

subsume en ninguna de las causales previstas en el artículo 185 del Código Civil

Venezolano. Aunado a lo anterior, y realizadas las consideraciones

correspondientes en torno a la institución del divorcio, analizada e interpretada, en

aplicación directa e inmediata de los derechos fundamentales al libre desarrollo de

la personalidad y la tutela judicial efectiva, previstos en los artículos 20 y 26,

respectivamente, de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela,


estableció que: "las causales de divorcio contenidas en el artículo 185 del Código

Civil no son taxativas, por lo cual cualquiera de los cónyuges podrá demandar el

divorcio por las causales previstas en dicho artículo o por cualquier otra situación

que estime impida la continuación de la vida en común, en los términos señalados

en la sentencia No. 446/2014, ampliamente citada en este fallo; incluyéndose el

mutuo consentimiento." De igual manera, la Sala Constitucional del Tribunal

Supremo de Justicia mediante sentencia de fecha nueve (09) de diciembre de

2016, con ponencia del Magistrado Juan José Mendoza Jover, Exp.16-0916,

estableció: "reconoce el matrimonio como un contrato civil solemne por el que los

cónyuges manifiestan libremente su voluntad de fundar una familia en plena

igualdad jurídica, y que implica una comunidad de vida y de bienes con recíprocos

deberes y derechos entre cónyuges"(...) En consecuencia, toda persona que

demande el divorcio para con su cónyuge tiene el derecho de constituir una nueva

familia". Por lo tanto, el matrimonio se erige como la voluntad de las partes, nacida

del afecto, para lograr los fines de la vida en pareja y durante su lapso de vida

constituir el pilar fundamental de la sociedad organizada: la familia. Así pues, en

nuestra sociedad el contrato de matrimonio nace a través de un vínculo afectivo

de libre consentimiento preexistente entre dos personas de distinto sexo,

mediante el cual se genera una serie de derechos y deberes con el fin de realizar

una vida en comunidad. Dentro de este orden de ideas, la institución romana del

affectio maritalis trataba acerca de la voluntad de ser marido o de ser mujer,

viniendo a ser el sustento fundamental del matrimonio, por lo que ha de ser

continua y su ruptura desembocaba en el divorcio. Siendo, así las cosas, el afecto,

proveniente del latín affectus, refiere a un sentimiento, el cual es el resultado de

las emociones, hacia a alguien o algo, especialmente de amor o cariño, por lo que

podemos concluir que el afecto o cariño es la principal fuente del matrimonio y de

su permanencia. Es de agregar, tal y como en la institución del affectio Maritalis,

dicho afecto que origina la unión de una pareja en matrimonio debe ser

permanente, por cuanto éste es la fuente directa de la creación del contrato

matrimonial y la existencia, de hecho, del vínculo marital depende de tal afecto. En

este sentido, al momento en el cual perece el afecto y cariño ocurre el nacimiento

del desafecto, el cual es definido por la Real Academia Española como la falta de

estima por algo o alguien a quien se muestra desvío o indiferencia. Dicho

desafecto consiste en la pérdida gradual del apego sentimental, habiendo de una


disminución del interés por el otro, que conlleva a una sensación creciente de

apatía, indiferencia y de alejamiento emocional, lo que con el tiempo lleva a que

los sentimientos positivos que existían hacia el o la cónyuge cambien a

sentimientos negativos o neutrales. En consecuencia, considera esta Sala que

con la manifestación de incompatibilidad o desafecto para con el otro cónyuge

apareja la posibilidad del divorcio en las demandas presentadas a tenor de lo

dispuesto en el artículo 185 y 185-A, que conforme al criterio vinculante de esta

Sala no precisa de un contradictorio, ya que se alega y demuestra el profundo

deseo de no seguir unido en matrimonio por parte del cónyuge-demandante, como

manifestación de un sentimiento intrínseco de la persona, que difiere de las

demandas de divorcio contenciosas.” Con fundamento en los hechos expuestos y

en el derecho anteriormente invocado, solicito respetuosamente ciudadano Juez,

una vez cumplido todos los extremos legales, se declare con lugar la presente

demanda de Divorcio fundada en la falta o ausencia del afecto marital y, en

consecuencia, se disuelva el vínculo matrimonial que une a mi mandante con el

ciudadano YOSCAR HERNÁN MEDINA GALLO, en virtud de existir una

imposibilidad en el mantenimiento de la vida en común, devenida de las razones

de hecho expuestas con anticipación y, que han traído como consecuencia

desavenencias insuperables y una disolución de los vínculos afectivos que unían a

mi mandante con el prenombrado ciudadano.

CAPÍTULO III

DE LAS INSTITUCIONES FAMILIARES

PATRIA POTESTAD

Dándole cumplimiento a los artículos 347 al 357 de la Ley Orgánica de Protección

del Niño, Niña y Adolescentes, propongo que ambos cónyuges ejerzan

conjuntamente el ejercicio de la Patria Potestad y responsabilidad de crianza

sobre sus hijos ANDRÉS PAUL MEDINA DÍAZ y YOLANDA JOSÉ MEDINA DÍAZ,

de Cinco (5) años y de Tres (3) años de edad, en ese orden, respetando la

discrecionalidad que le concede a usted ciudadano Juez la Ley Orgánica de

Protección del Niño, Niña y del Adolescente.


DE LA RESPONSABILIDAD DE LA CRIANZA (CUSTODIA)

Propongo que sus hijos queden bajo custodia de mi mandante como se ha venido

haciendo hasta ahora.

OBLIGACIÓN DE MANUTENCIÓN

Con respecto a la obligación de manutención propongo que el padre realice un

aporte equivalente a SESENTA MIL BOLÍVARES (60.000,00 Bs) equivalentes al

treinta por ciento (30%) del salario mínimo, pagaderos de la forma siguiente: en

una sola cuota de SESENTA MIL BOLÍVARES (60.000,00 Bs), los días 15 de

cada mes; depositados y/o abonados en la cuenta bancaria de la progenitora No.

01020216710000014720, del banco Venezuela, dicha obligación serán reajustada

cada vez que sea aumentado el salario mínimo nacional y debe ser equivalente al

monto del aumento acordado, en relación a los gastos escolares, útiles, uniformes

y calzado, serán cubiertos por ambos progenitores en un cincuenta por ciento

(50%), al igual que los gastos médicos, medicinas y gastos extras, así como los

gastos decembrinos serán cubiertos en un cincuenta por ciento (50%) por cada

uno de los progenitores.

REGIMEN DE CONVIVENCIA FAMILIAR

Propongo como régimen de convivencia familiar:

1- El padre podrá visitar a sus hijos en cualquier momento del día, siempre que no

interrumpa sus actividades escolares, extracurriculares y descanso.

2.- El progenitor compartirá con los dos FINES DE SEMANA AL MES, con

pernocta desde los días viernes a las 4:00 pm retirándose en el hogar materno,

comprometiéndose a retornarlo el día domingo a las 4:00 pm, en el hogar de la

progenitora, previa comunicación.

3.- El día del padre con el progenitor y el día de la madre con la progenitora.
4.- En cuanto a las vacaciones escolares, días feriados y decembrinos se fija de

forma amplia, previa comunicación entre los progenitores.

CAPÍTULO IV

DEL DOMICILIO PROCESAL

A todos los efectos legales, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 174 del

vigente Código de Procedimiento Civil, indico como el domicilio procesal de la

cónyuge GREYDDY GABRIELA DÍAZ MUÑOZ la siguiente direccióng: Av. 15

Delicias Centro Empresarial de Occidente P.H, municipio Maracaibo del Estado

Zulia, Teléfono +58 412-6581953. De igual manera, indico como domicilio procesal

del cónyuge YOSCAR HERNÁN MEDINA GALLO la siguiente dirección: Av14C

Conjunto Residencial Las Mansiones Casa 1221, Milagro Norte, Parroquia

Coquivacoa, del Municipio Maracaibo del Estado Zulia, Teléfono +58 412-6413380.

Finalmente, solicito a este Órgano Jurisdiccional que la presente demanda, sea

admitida, sustanciada y tramitada conforme a derecho, se le dé el curso de Ley

correspondiente, y sea declarada con lugar con todos los pronunciamientos de

Ley. Es justicia en Maracaibo a la fecha cierta de su presentación.

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