UNIDAD DE RECEPCIÓN Y DISTRIBUCIÓN DE DOCUMENTOS DE LOS
JUZGADOS DE LOS MUNICIPIOS ORDINARIOS Y EJECUTORES DE
MEDIDAS DE LOS MUNICIPIOS MARACAIBO, JESÚS ENRIQUE LOSSADA, Y
SAN FRANCISCO DE LA CIRCUNSCRIPCIÓN JUDICIAL DEL ESTADO ZULIA.
SU DESPACHO.-
Yo, JESÚS RAFAEL ARDILA GARCÉS, venezolano, mayor de edad, soltero,
portador de la cédula de identidad No. V.- 30.365.482, abogado en ejercicio,
inscrito en el Instituto de Previsión Social del Abogado bajo el No. 209.069, con
Domicilio Procesal en esta Ciudad y Municipio Autónomo Maracaibo del Estado
Zulia, actuando en este acto con el carácter de APODERADO JUDICIAL de la
ciudadana GREYDDY GABRIELA DÍAZ MUÑOZ, venezolana, mayor de edad,
casada, portadora de la cédula de identidad No. V.- 25.243.195; según consta en
PODER ESPECIAL DE REPRESENTACIÓN otorgado por ante Notaria Publica
Cuarta de Maracaibo Edo. Zulia, en fecha 08 de diciembre de 2020 quedando
anotado bajo el No. 03, tomo 06, de los libros de autenticación llevados por ante
dicha notaria; el cual anexamos a la presente solicitud identificado con la letra “A”;
con el debido respeto ante usted ocurro para exponer y solicitar:
CAPITULO I
NARRACIÓN DE LOS HECHOS
Mi mandante, la ciudadana GREYDDY GABRIELA DÍAZ MUÑOZ, ya identificada;
contrajo matrimonio civil en fecha 19 de mayo de 2018, por ante la Jefatura Civil
de la Parroquia Juana de Ávila, Municipio Maracaibo del Estado Zulia; con el
ciudadano YOSCAR HERNÁN MEDINA GALLO, venezolano, mayor de edad,
portador de la cédula de identidad No. V.- 17.820.702, tal como lo demuestra el
Acta de Matrimonio No. 131; expedida por la autoridad civil competente y que se
anexa en copia certificada, marcada con la letra "B", asimismo, fijaron su domicilio
conyugal en la Av14C Conjunto Residencial Las Mansiones Casa 1221, Milagro
Norte, Parroquia Coquivacoa del Municipio Maracaibo del Estado Zulia, los
primeros años transcurrieron en total armonía y felicidad; de esa unión matrimonial
procrearon dos (2) hijos que llevan por nombre ANDRÉS PAUL MEDINA DÍAZ y
YOLANDA JOSÉ MEDINA DÍAZ, de Cinco (5) años y de Tres (3) años de edad,
en ese orden, según consta en Actas de Nacimiento No. 153 y No. 326, expedidas
por las primeras autoridades civil de las Parroquias Coquivacoa y Olegario
Villalobos, Municipio Maracaibo del Estado Zulia, que acompaño a la presente,
identificadas con las Letras “C” y “D”; y no tienen bienes; es el caso ciudadano
Juez, que su vida en común fue interrumpida sin que hasta el momento haya sido
reanudada, por serias e irreconciliables diferencias que hacen imposible la
convivencia; y que además han hecho que se pierda el afecto propio de los
cónyuges entre sí por desafecto.
CAPÍTULO II
FUNDAMENTOS DE DERECHO
Es el caso ciudadano Juez, que la relación matrimonial que sostuvieron se
caracteriza por un vínculo donde las desavenencias han de ser insuperables, que
ha devenido en poca tolerancia, subsumida tal situación dentro de un profundo
desafecto entre los cónyuges que les impide sin lugar a dudas llevar una vida
armoniosa y estable emocionalmente, donde la conflictividad en escala constituye
un denominador común, al extremo tal de considerar que dicha situación resulta
insuperable como consecuencia de la pérdida de los lazos afectivos naturales que
entre cónyuges debe existir. Dicho de otro modo, la situación in comento, se
traduce en la pérdida del afecto que como esposos deben profesar ambos
cónyuges, lo que constituye una auténtica imposibilidad, insuperable por demás,
de mantener una vida en común como cónyuges que son, lo cual afecta
considerablemente el estado emocional de mi mandante, pues la realidad es que
el consentimiento válido, expreso y manifiesto en su momento de contraer
matrimonio y el elemento de perpetuidad como visión del vínculo matrimonial no
persisten en ellos hoy en día, lo que conlleva irremediablemente a imposibilitar la
vida en común. Asimismo, imprescindible es destacar, que tal situación NO se
subsume en ninguna de las causales previstas en el artículo 185 del Código Civil
Venezolano. Aunado a lo anterior, y realizadas las consideraciones
correspondientes en torno a la institución del divorcio, analizada e interpretada, en
aplicación directa e inmediata de los derechos fundamentales al libre desarrollo de
la personalidad y la tutela judicial efectiva, previstos en los artículos 20 y 26,
respectivamente, de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela,
estableció que: "las causales de divorcio contenidas en el artículo 185 del Código
Civil no son taxativas, por lo cual cualquiera de los cónyuges podrá demandar el
divorcio por las causales previstas en dicho artículo o por cualquier otra situación
que estime impida la continuación de la vida en común, en los términos señalados
en la sentencia No. 446/2014, ampliamente citada en este fallo; incluyéndose el
mutuo consentimiento." De igual manera, la Sala Constitucional del Tribunal
Supremo de Justicia mediante sentencia de fecha nueve (09) de diciembre de
2016, con ponencia del Magistrado Juan José Mendoza Jover, Exp.16-0916,
estableció: "reconoce el matrimonio como un contrato civil solemne por el que los
cónyuges manifiestan libremente su voluntad de fundar una familia en plena
igualdad jurídica, y que implica una comunidad de vida y de bienes con recíprocos
deberes y derechos entre cónyuges"(...) En consecuencia, toda persona que
demande el divorcio para con su cónyuge tiene el derecho de constituir una nueva
familia". Por lo tanto, el matrimonio se erige como la voluntad de las partes, nacida
del afecto, para lograr los fines de la vida en pareja y durante su lapso de vida
constituir el pilar fundamental de la sociedad organizada: la familia. Así pues, en
nuestra sociedad el contrato de matrimonio nace a través de un vínculo afectivo
de libre consentimiento preexistente entre dos personas de distinto sexo,
mediante el cual se genera una serie de derechos y deberes con el fin de realizar
una vida en comunidad. Dentro de este orden de ideas, la institución romana del
affectio maritalis trataba acerca de la voluntad de ser marido o de ser mujer,
viniendo a ser el sustento fundamental del matrimonio, por lo que ha de ser
continua y su ruptura desembocaba en el divorcio. Siendo, así las cosas, el afecto,
proveniente del latín affectus, refiere a un sentimiento, el cual es el resultado de
las emociones, hacia a alguien o algo, especialmente de amor o cariño, por lo que
podemos concluir que el afecto o cariño es la principal fuente del matrimonio y de
su permanencia. Es de agregar, tal y como en la institución del affectio Maritalis,
dicho afecto que origina la unión de una pareja en matrimonio debe ser
permanente, por cuanto éste es la fuente directa de la creación del contrato
matrimonial y la existencia, de hecho, del vínculo marital depende de tal afecto. En
este sentido, al momento en el cual perece el afecto y cariño ocurre el nacimiento
del desafecto, el cual es definido por la Real Academia Española como la falta de
estima por algo o alguien a quien se muestra desvío o indiferencia. Dicho
desafecto consiste en la pérdida gradual del apego sentimental, habiendo de una
disminución del interés por el otro, que conlleva a una sensación creciente de
apatía, indiferencia y de alejamiento emocional, lo que con el tiempo lleva a que
los sentimientos positivos que existían hacia el o la cónyuge cambien a
sentimientos negativos o neutrales. En consecuencia, considera esta Sala que
con la manifestación de incompatibilidad o desafecto para con el otro cónyuge
apareja la posibilidad del divorcio en las demandas presentadas a tenor de lo
dispuesto en el artículo 185 y 185-A, que conforme al criterio vinculante de esta
Sala no precisa de un contradictorio, ya que se alega y demuestra el profundo
deseo de no seguir unido en matrimonio por parte del cónyuge-demandante, como
manifestación de un sentimiento intrínseco de la persona, que difiere de las
demandas de divorcio contenciosas.” Con fundamento en los hechos expuestos y
en el derecho anteriormente invocado, solicito respetuosamente ciudadano Juez,
una vez cumplido todos los extremos legales, se declare con lugar la presente
demanda de Divorcio fundada en la falta o ausencia del afecto marital y, en
consecuencia, se disuelva el vínculo matrimonial que une a mi mandante con el
ciudadano YOSCAR HERNÁN MEDINA GALLO, en virtud de existir una
imposibilidad en el mantenimiento de la vida en común, devenida de las razones
de hecho expuestas con anticipación y, que han traído como consecuencia
desavenencias insuperables y una disolución de los vínculos afectivos que unían a
mi mandante con el prenombrado ciudadano.
CAPÍTULO III
DE LAS INSTITUCIONES FAMILIARES
PATRIA POTESTAD
Dándole cumplimiento a los artículos 347 al 357 de la Ley Orgánica de Protección
del Niño, Niña y Adolescentes, propongo que ambos cónyuges ejerzan
conjuntamente el ejercicio de la Patria Potestad y responsabilidad de crianza
sobre sus hijos ANDRÉS PAUL MEDINA DÍAZ y YOLANDA JOSÉ MEDINA DÍAZ,
de Cinco (5) años y de Tres (3) años de edad, en ese orden, respetando la
discrecionalidad que le concede a usted ciudadano Juez la Ley Orgánica de
Protección del Niño, Niña y del Adolescente.
DE LA RESPONSABILIDAD DE LA CRIANZA (CUSTODIA)
Propongo que sus hijos queden bajo custodia de mi mandante como se ha venido
haciendo hasta ahora.
OBLIGACIÓN DE MANUTENCIÓN
Con respecto a la obligación de manutención propongo que el padre realice un
aporte equivalente a SESENTA MIL BOLÍVARES (60.000,00 Bs) equivalentes al
treinta por ciento (30%) del salario mínimo, pagaderos de la forma siguiente: en
una sola cuota de SESENTA MIL BOLÍVARES (60.000,00 Bs), los días 15 de
cada mes; depositados y/o abonados en la cuenta bancaria de la progenitora No.
01020216710000014720, del banco Venezuela, dicha obligación serán reajustada
cada vez que sea aumentado el salario mínimo nacional y debe ser equivalente al
monto del aumento acordado, en relación a los gastos escolares, útiles, uniformes
y calzado, serán cubiertos por ambos progenitores en un cincuenta por ciento
(50%), al igual que los gastos médicos, medicinas y gastos extras, así como los
gastos decembrinos serán cubiertos en un cincuenta por ciento (50%) por cada
uno de los progenitores.
REGIMEN DE CONVIVENCIA FAMILIAR
Propongo como régimen de convivencia familiar:
1- El padre podrá visitar a sus hijos en cualquier momento del día, siempre que no
interrumpa sus actividades escolares, extracurriculares y descanso.
2.- El progenitor compartirá con los dos FINES DE SEMANA AL MES, con
pernocta desde los días viernes a las 4:00 pm retirándose en el hogar materno,
comprometiéndose a retornarlo el día domingo a las 4:00 pm, en el hogar de la
progenitora, previa comunicación.
3.- El día del padre con el progenitor y el día de la madre con la progenitora.
4.- En cuanto a las vacaciones escolares, días feriados y decembrinos se fija de
forma amplia, previa comunicación entre los progenitores.
CAPÍTULO IV
DEL DOMICILIO PROCESAL
A todos los efectos legales, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 174 del
vigente Código de Procedimiento Civil, indico como el domicilio procesal de la
cónyuge GREYDDY GABRIELA DÍAZ MUÑOZ la siguiente direccióng: Av. 15
Delicias Centro Empresarial de Occidente P.H, municipio Maracaibo del Estado
Zulia, Teléfono +58 412-6581953. De igual manera, indico como domicilio procesal
del cónyuge YOSCAR HERNÁN MEDINA GALLO la siguiente dirección: Av14C
Conjunto Residencial Las Mansiones Casa 1221, Milagro Norte, Parroquia
Coquivacoa, del Municipio Maracaibo del Estado Zulia, Teléfono +58 412-6413380.
Finalmente, solicito a este Órgano Jurisdiccional que la presente demanda, sea
admitida, sustanciada y tramitada conforme a derecho, se le dé el curso de Ley
correspondiente, y sea declarada con lugar con todos los pronunciamientos de
Ley. Es justicia en Maracaibo a la fecha cierta de su presentación.