DICTADOS PREPARADOS PRIMERO ESO
PRIMER TRIMESTRE
DICTADO 1 (septiembre)
Era un día como tantos de un octubre plagado de ocres. Me gustan los octubres.
Hay algo en ellos que invita a la reflexión y la serenidad después de la locura del
verano y antes de la nueva locura que supone la Navidad. Hoy en día pasamos de
preparar las vacaciones de verano a preparar el consumismo navideño. Así que
octubre es una isla. Te recuperas de lo que acabas de vivir y aún no piensas en el
pistoletazo de salida navideño que se desata ya en noviembre, en cuanto los
grandes almacenes, las marcas de cavas y, sobre todo, las de juguetes.
JORDI SIERRA I FABRA, La música del viento
DICTADO 2 (octubre)
Efectivamente, nadie había venido a esperarme. Me detuve un rato en el andén,
mirando a todos los lados entre las personas que se movían llamándose por sus
nombres, pero a mí ninguna se dirigía. Apenas me había separado de las escalerillas
por las que bajé del tren y la gente al salir me tropezaba. En dos grupos más allá, las
chicas de mi departamento se habían reunido con sus respectivas familias y se
saludaban entre las cabezas de los otros.
CARMEN MARTÍN GAITE, Entre visillos.
DICTADO 3 (noviembre)
A Céline la vida no le resultaba muy divertida y nadie entendía el porqué. Era guapa,
sacaba buenas notas y estaba en la flor de la vida; de corta estatura, sin ser
demasiado baja, tenía un buen tipo. Su piel era fina, y cuando tomaba el sol se ponía
morena rápidamente. Sus ojos oscuros podían centellear de ira, pero rara vez lo
hacían; entonces las comisuras de los labios se arqueaban hacia abajo. Las
personas que la conocían y la querían decían que debía de sufrir depresiones; y las
más críticas aseguraban que era una aguafiestas.
JAN TERLOUW, Barrotes de bambú
SEGUNDO TRIMESTRE
DICTADO 4 (diciembre)
Cada mañana hacía lo mismo, repetía idéntico ritual, pues opinaba que el mejor
regalo que podía recibir era poder observar el alba, esos preciosos minutos en que el
Sol, desperezándose, surgía lentamente hasta alcanzar su brillante esplendor allá a
lo lejos. De hecho, Nasan, que en mongol significa "larga vida", creía que su
longevidad se debía a esa costumbre suya de madrugar más que el sol para
contemplar su salida.
ARO SÁINZ DE LA MAZA y JOSEP Mª HERNÁNDEZ RIPOLL,Cuentos de todos
los colores.
DICTADO 5 (enero)
Cuando entré en la clase, la profesora estaba escribiendo algo en la pizarra mientras
los alumnos iban ocupando cada uno una mesa. Las mesas formaban un
semicírculo frente a la pizarra, así que yo elegí la del medio, la que quedaba más
atrás, porque pensé que así no me mirarían tanto. Seguía con la cabeza gacha y solo
la levantaba lo justo para ver los pies de la gente por debajo del flequillo. A medida
que iban llenándose las mesas, me di cuenta de que nadie se sentaba a mi lado.
Hubo un par de veces en que alguien estuvo a punto de sentarse a mi lado, pero
luego cambió de idea en el último momento y se sentó en otra parte.
R. J. Palacio, La lección de August
DICTADO 6 (febrero)
Cuando estaba vivo y tenía el corazón humano no conocía las lágrimas -contestó el
Príncipe Feliz-. Vivía en el Palacio de la Despreocupación, donde la tristeza tiene
prohibida la entrada. Por el día jugaba con mis amigos en el jardín y por la noche
presidía el baile en el gran salón. Un muro muy alto rodeaba todo el jardín, pero yo
jamás me molesté en averiguar lo que había al otro lado, porque todo lo que me
rodeaba era maravilloso. Pero ahora que estoy muerto me han colocado aquí, tan
alto, que puedo ver toda la fealdad y la miseria de mi ciudad, y, aunque mi corazón
es de plomo, no puedo dejar de llorar.
Oscar Wilde, El Príncipe Feliz.
DICTADO 7 (marzo)
Asun llegó al banco de la cita. Primero se quedó de pie, a medio metro, y luego me miró
para comprobar que seguía allí, protegiéndola, y entonces se sentó. Me pareció un poco
patético verla sentada de esa manera, sola en un banco del parque, pintada como una
mona.
Pasaron cinco minutos y Cartabón no aparecía. Me senté en el borde de una jardinera y dejé
las dos mochilas a mis pies. Me concentré en estudiar a los chicos que pasaban por ahí
cerca, intentando adivinar si alguno de ellos sería Cartabón, pero ninguno se acercó al banco
donde esperaba Asun.
Àngel Burgas, Segundo trimestre
TERCER TRIMESTRE
DICTADO 8 (abril)
Por alguna razón que jamás pude comprender del todo, el capitán Hardcastle la
tomó conmigo desde el día mismo en que puse mis plantas en St. Peter's. Tal vez
fuese porque él enseñaba latín y a mí no se me daba muy bien esa lengua. O quizá
porque ya, a mis nueve años, era casi tan alto como él. O acaso más
probablemente porque desde el primer momento me inspiró aversión aquel bigotazo
de color naranja y con frecuencia me sorprendería mirándole fijo, y a buen seguro
con una sonrisita burlona mal disimulada por mí. Bastaba con que pasase a dos
metros de él por el pasillo para que me lanzara una mirada fulminante y me gritara
[...].
Roald Dahl, Boy (relatos de la infancia)
DICTADO 9 (mayo)
Llegó la mañana del sábado. Era un día de verano claro y alegre. Todo el
mundo parecía contento y con ganas de cantar. Los jóvenes tarareaban
canciones y sus rostros reflejaban alegría. Era un día de fiesta para todos,
menos para Tom, que estaba castigado. Salió a la acera con un cubo de
cal y una brocha atada a un palo largo. ¡Su castigo consistía en pintar una
valla de treinta metros de largo por tres metros de alto! Miró la valla que
tenía que pintar y se entristeció. Era, sin duda alguna, el peor castigo que
tía Polly podía haberle impuesto.
Mark Twain, Las aventuras de Tom Sawyer