Parashat VaYakhel
Éxodo 35:1 – 38:20
Significa “e hizo que se reuniera”.
Primera aliyá, 35:1-20
Había un hombre recto que vio, en Shabat, que había un hoyo en el cerco de su campo. El
hombre comenzó a pensar en cómo podría arreglarlo después de Shabat, pero entonces
recordó que era Shabat y se sintió culpable por pensar en melajot en Shabat. Como muestra
de arrepentimiento, decidió que jamás arreglaría el cerco y, en recompensa por eso, ocurrió
un milagro y creció un tzlaf (alcaparro) con el cual fue capaz de sustentarse a sí mismo y a
su familia (6).
Esta Guemará presenta dos dificultades. Primero, ¿qué beneficio le traería no reparar el
cerco y cómo, por no repararlo, rectificaría su error inicial? Segundo, ¿a qué se debió la
recompensa que recibió? ¿Cómo es dicha recompensa una respuesta medida por medida a
su decisión de jamás reparar el cerco?
Podemos responder estas preguntas con el principio mencionado anteriormente. Cuando el
hombre recto vio el cerco pensó en arreglarlo, olvidando por un momento la lección de
Shabat, que Dios es la fuente de sustento de la persona y que los esfuerzos del hombre no
sirven de nada sin Su ayuda. Para rectificar su error decidió jamás arreglar el cerco, para
demostrar de esta forma que él reconocía que sus esfuerzos no eran la causa de su sustento.
La recompensa a esa actitud fue que Dios le mostró, medida por medida, que tenía razón y
le dio por lo tanto una nueva fuente de ingresos, un árbol tzlaf, sin que tuviera que hacer
ninguna labor. Esto probaba que Dios puede sustentar a una persona independientemente de
su hishtadlut.
La parashá de esta semana comienza con una exhortación a observar Shabat:
"Durante seis días será hecha labor, pero el séptimo día será sagrado para ti, un día de
reposo absoluto para Dios, todo el que haga trabajo en él morirá"
Antes de empezar la obra de la tienda de reunión, el Eterno repite la importancia del
Shabat, para que el pueblo esté bien concientizado de que el mandamiento del Shabat tiene
prioridad sobre la construcción del tabernáculo. El Shabat es más importante que la obra
del Eterno. Esto nos enseña que el hombre tiene una tendencia de fijarse más en su tarea
que en el dador de la tarea.
El Eterno está entregando a Israel la posibilidad de desarrollar sus cualidades creativas, lo
cual es muy atractivo para el hombre. Por esta obra los hijos de Israel se sienten apreciados
y realizados. A todos nos gusta construir algo propio. El varón se siente realizado en su
trabajo, cuando puede producir algo, y especialmente si puede producir algo para el Eterno.
Él varón valora tanto su trabajo que corre el peligro de olvidar las prioridades mayores,
como es la esposa y la familia. En este caso, los hijos de Israel corrían el peligro de olvidar
al Eterno por causa de su devoción al la obra del Eterno.
Esta es una tentación para todo obrero del Eterno, olvidar al Eterno para dedicarse a la obra
del Eterno. En este caso, el remedio contra ese peligro es poner el Shabat por encima de la
obra del Eterno. En el Shabat el obrero para de sus obras y se dedica a alabar, orar y tomar
tiempo con el Eterno estudiando su Torá. Esto le ayuda a mantener su relación con el
Eterno por encima de su trabajo para el Eterno.
Los comentaristas dicen que las palabras de la Torá en este pasuk necesitan explicación, ya
que hubiera sido más lógico que dijese: "durante un período de seis días harás labor", en
forma activa, en lugar de decir que será hecha labor, en forma pasiva.
Los comentaristas explican que la Torá nos está enseñando la actitud que debemos tener
para lograr la fortaleza que es necesaria para evitar hacer melajot (actividades prohibidas)
en Shabat. Durante la semana, la persona debe trabajar para ganar su sustento; no puede
relajarse y esperar que Dios le provea sin hacer ningún esfuerzo, sino que debe esforzarse
por el decreto que Dios le impuso a la humanidad después del pecado de Adam. Sin
embargo, la hishtadlut no es la causa del éxito, sino que Dios es la única fuente.
En Shabat, Dios ordenó que nos abstuviéramos de realizar todo tipo de actividad creativa
para que así reconozcamos que Él es la fuente de nuestro sustento y que todo nuestro
trabajo es sólo parte del decreto de trabajo. No obstante, si una persona llega a creer que sus
esfuerzos físicos son la causa de su sustento, entonces le resultará muy difícil no trabajar en
Shabat, ya que creerá que cuanto más trabaje más ganará y, por lo tanto, trabajar en Shabat
será ante sus ojos tan lógico como hacerlo durante la semana.
En respuesta a esta actitud equivocada, la Torá nos dice que debemos ver el trabajo que
hacemos en forma pasiva, es decir, que debemos estar conscientes de que no somos
nosotros quienes hacemos el trabajo, sino que el trabajo es hecho para nosotros. Dios, por
así decir, hace el trabajo y nos da el sustento. Al reconocer esto se nos facilitará en gran
medida no trabajar en Shabat, ya que nos daremos cuenta que nuestro trabajo no es la causa
de nuestro sustento.
35:3 “No encenderéis fuego en ninguna de vuestras moradas el día de Shabat.” – La
razón por la que no se puede encender fuego en Shabat es que el fuego interviene en la
creación cambiando los elementos. El hombre no está permitido intervenir en la creación en
Shabat para así reconocer que está sometido al Creador. La palabra hebrea que ha sido
traducida como “encenderéis” es “baar” [1] que significa “arder”, “encender (se)”,
“incendiar (se)”, “quemar (se)”. En este caso el verbo está en la forma piel, lo cual significa
que no sólo está prohibido encender fuego sino también causar que una llama de fuego
surja o se mantenga encendida en Shabat. Esto implica que no se pude causar que se
produzca una llama directamente o indirectamente mediante otras personas o aparatos. El
que cause que se encienda o se mantenga un fuego encendido en Shabat, viola el Shabat.
Esto significa que en Shabat no se puede poner más leña en un fuego que fue encendido
antes del inicio del Shabat, ni añadir aceite a una lámpara que arde en Shabat.
Alguien preguntará: Pero si vivo en un lugar frío donde es necesario encender fuego y
añadir combustible al fuego en Shabat para no sufrir daño, ¿qué voy a hacer? ¿Morir de
frío? En este caso y en casos similares está permitido encender fuego y añadir combustible
a un fuego en Shabat, porque los mandamientos fueron dados para vivir, no para morir,
como está escrito en Levítico [Link]
“Por tanto, guardaréis mis estatutos y mis leyes, por los cuales el hombre vivirá si los
cumple; yo soy HaShem.”
Así que si uno muere por causa de un mandamiento, no ha cumplido con el propósito del
mandamiento que es dar vida. Está permitido quebrantar todos los mandamientos, excepto
tres, para salvar una vida humana, porque la vida humana tiene precedencia sobre los
mandamientos. Los tres mandamientos que no se pueden violar aunque uno tenga que dar
su vida por causa de ellos son: No practicar idolatría, no asesinar y no cometer adulterio.
Con la venida del Mesías se puede añadir una cosa más, no negar a Yeshúa como el Mesías
de Israel y el salvador del mundo. Es preferible morir antes de quebrantar uno de estos
mandamientos.
Así que, si uno corre peligro de enfermar por no encender fuego en Shabat, está permitido
hacerlo, porque la enfermedad es el primogénito de la muerte y atenta contra la vida
humana, cf. Job 18:13.