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Incognito

La narradora describe su creciente interés por un compañero de clase que, a pesar de tener pareja, le muestra señales de atracción. A lo largo de sus interacciones, ella experimenta confusión y nerviosismo, intentando ignorar sus sentimientos, pero finalmente acepta que le gusta. La historia refleja sus luchas internas y la complejidad de las relaciones en un entorno académico.

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Incognito

La narradora describe su creciente interés por un compañero de clase que, a pesar de tener pareja, le muestra señales de atracción. A lo largo de sus interacciones, ella experimenta confusión y nerviosismo, intentando ignorar sus sentimientos, pero finalmente acepta que le gusta. La historia refleja sus luchas internas y la complejidad de las relaciones en un entorno académico.

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Hace poco un compañero de clase empezó a

hablarme, no me había dado cuenta que éramos


compañeros, es como algo secundario de la
universidad. Es amable, genial y reservado
Todo normal, cada que nos cruzábamos no faltaba
el saludo y el tema de conversación cortas, hasta
que un día casualmente se canceló la clase y
acudimos a una reunión de la facultad muy
temprano, se sentó detrás de mí cuando llego, lo vi
de reojo. Luego lo escucho susurrar mi nombre y
acercarse a lo cual yo respondí girando la cabeza y
quedando cara a cara.
Dijo: Amira dile al maestro que empieza la reunión-
fue un tono tranquilo pero burlón.
Solo me reí e rodee los ojos, lo cual causo otra risa
de parte de él. ¿Acaso soy una payasa?? Es decir,
mis expresiones son muy graciosas, ¿pero solo
rodee los ojos? ¿a eso se le puede llamar gracioso?
Deje de tomarle atención y volví a hablar con mi
amiga, ella se encontraba a mi costado, entonces
ahí fue donde me di cuenta que me observaba, yo lo
note de reojo. Fueron reiteradas veces esas
acciones de acercamiento y de llamar mi atención,
no lo malinterprete.
Al terminar la reunión, me acerque a mi amiga más
cercana de la universidad para ir a caminar ya que
no había trabajo, ella se encontraba en el fondo.
Cuando salimos, nos encontramos al compañero, al
parecer mi amiga lo conoce más que yo. Entonces
estaban conversando entre ellos hasta que mi
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querida amiga le invita a ir a la plaza junto a
nosotras, lo cual el chico no se negó y acepto ir,
también se sumó otra compañera.
Desde esa salida, sentí algo, algo raro cada vez que
cruzábamos miradas, no era la misma de siempre,
no sabía cómo expresarlo. No quería confundirme,
aunque si lo hice. ¡FATAL!!!
La razón por la que empecé a sobre pensar, fue
porque él me daba señales, señales de que le
gustaba, le atraía, le interesaba, pero había un
problema, el ese día mencionó que tenía pareja.
Desde que lo menciono ya no quería salir ninguna
palabra de mi boca, me quede callada ¿estaba
incomoda? En repuesta a mi silencio, el seguía
diciendo mi nombre y me invitaba a participar de la
charla, lo único que salía de mi boca eran palabras
cortantes acompañado de mi risa para no verme
demasiado seria.
Llego el momento en que tuve que decir “Me tengo
que ir” bueno, dije como 5 veces esa misma frase y
todas esas veces me retenían y el chico decía “No te
vayas todavía, hay que seguir conversando” --- wey
yo no decía nada además de solo reírme y decir
palabras cortantes y al final todos dijeron que se
iban.
Al regresar a casa me cuestione demasiado, quería
entender ese sentimiento ¿Acaso el me gustaba? No
lo quería aceptar. Así que la mejor forma de que ese
gusto o sentimiento se desvanezca es ignorarlo,

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dejar de hablar y acercarme. ¿Fue buena la
decisión? NO.

Pasaron los días, evite estar cerca de él, de


encontrarme con él, de convivir en el mismo espacio
que él y cuando no era posible lo ignoraba, la
verdad es que no podía verlo a los ojos y ese
sentimiento no se iba y termine aceptando que me
gustaba.
Supongo que no noto mi indiferencia ya que
naturalmente era ese tipo de persona, evitaba
hablar con los demás, la mayor parte era seria y
como dicen los demás “Doy miedo” en eso están
equivocados, soy un ser de luz.
Empezó el siguiente semestre, ahora me encontraba
en 4to ciclo de mi carrera, me sentía bien ya que tal
vez no lo volvería ver, pensaba que tal vez se haya
matriculado con otros maestros, había una
posibilidad muy grande en eso, pero no. Ahora es
aún peor, llevo todas las clases con él. A diferencia
del anterior ciclo, solo eran 2 cursos. Lo vería todos
los días. No puedo evitar emocionarme y olvidarme
de que tiene pareja. ¡I´m cracy!!!!
Llegue a pensar que tal vez ya no la tenga o que
quizá fue una mentira, porque se fue acercando más
a mí, me observaba, sentía su mirada a cada
momento y fue creciendo su acercamiento que
buscaba cualquier excusa para hablarme. Un día
nos quedamos mirándonos por varios segundos y
note algo en sus ojos, pero decidí ignorar y para
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estar segura de que no solo pasaba en mi cabeza, le
comenté a una amiga y me lo confirmo y la creí.
Ella afirma todo lo anterior y me decía que había
algo, un interés en mí, una atracción.

Lo gracioso es que esta duda o incertidumbre que


surgió sobre el chico lo conté solo a tres amigos y
no sé cuál de ellos le comento al chico que gusto de
él. Comenzó con que tenía una admiradora secreta,
él quería saber de quien se trataba, no entiendo
como llego a sus otros amigos ese chisme y
empezaron a investigar de quien se podría tratar y
llegaron a la conclusión de que la chica (o sea yo)
su nombre era “Ami” o algo parecido. Dijeron
“Camila” y obvio no era ella. Llegaron a adivinar de
que en efecto era yo “Amira”.
Al principio cuando pronunciaron mi nombre, el
chico dijo “amira me odia” soy consciente de que le
di señales para que piense eso, ignorarlo, alejarme
y por liarlo.
Todo me lo conto por mensaje mi amiga más
cercana de la universidad. Ella para tratar de
salvarme del asunto le dijo al chico que “No dijo
directamente que le gustas, si no que le pareces
alguien atractivo y amable” y me doy cuenta que
con eso afirmo todo.
En ese momento no sentí nervios, solo me causaba
risa. Supongo que me encontraba en shock pos
traumático.

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Al día siguiente lo volví a ver, lo raro fue que su
actitud cambio, yo actuaba normal (Supuestamente
yo no sabía nada de lo que paso el día anterior)
Pero el no. Su rostro reflejaba seriedad, como si
estuviera intentando mantener una calma
intencional. Sin embargo, note algo en su mirada,
apenas perceptible, que delataba un ligero atisbo de
incertidumbre.
Ahí si me sentí rara, era una mezcla de nerviosismo
y desesperación, tenía la necesidad de acercarme a
hablarle, pero no lo hice. Actué normal cuando lo
sentía cerca, empecé a sentir su mirada otra vez,
quería girar para cruzarme con esos ojitos, pero
algo me detenía y permanecí serena.
Al acabar la clase tuve que marcar mi asistencia, lo
hice con total normalidad y procedí a salir del aula
junto a mi amiga. Luego recordé que tenía que
pagar por un polo para el proyecto final de la clase.
Espere que todos salgan para poder entrar de
nuevo, me encontraba al costado de la puerta. De
repente sale el chico, lo confirmo por su forma de
caminar, desvío la mirada y el continúa acercándose
a mi dirección, mis mejillas empiezan a arder y mi
corazón a latir 1000 por segundo, todo eso sucede
dentro de mí y por fuera estoy actuando normal.
Siento su respiración al costado de mí, giro la
cabeza, intercambiamos miradas y una expresión
seria de parte de los dos, pasaron microsegundos y
yo lo sentí como una década. Ninguno dijo ninguna
palabra, solo lo ignore y entre a pagar junto con mi
amiga que tenía una expresión de “¿¿Que está
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pasando aquí??” aguante la risa por el momento
incomodo e inexplicable que sucedió.
Mi inquieta amiga no tardo en cuestionar y
alimentar mi esquizofrenia, darme comentarios de
que le gusto también.
Realmente esa interacción sí que estaba rara, su
comportamiento reflejaba mucha inquietud.
Por la tarde, cambio su postura, su cara se tornó de
una seriedad absoluta. También me ignoraba y yo
no me quedaba atrás. Lo que me causo impresión
fue que se sentó en donde yo suelo sentarme
acompañado de una mirada intensa como “Quiero
ver que harás en esta situación”. Opte por sentarme
a dos sillas después de el al lado izquierdo.
Nuestras miradas no chocaban en ningún momento,
ni intencionalmente. Es inevitable no verlo de reojo,
quería entender el porqué de su comportamiento
usualmente raro.
Entonces mientras me perdía entre mis
pensamientos con la mirada en la nada, ahí es
donde él toma acción y me observa delicadamente
apoyando su mejilla en sus manos sobre la carpeta.
La misma mirada que sostuve el día anterior:
<< Era el día que tanto estaba evitando desde que
empezó el semestre académico “mi grupo tenía que
exponer”. El formaba parte de mi grupo. Respire.
Me controle para dar lo mejor en ese salón. Empezó
mi compañero, todo normal, yo me encontraba al
costado junto con él. Cambie las diapositivas,
mientras se acercaba mi turno, el chico empezó a
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acercarse también, nunca había estado tan cerca de
un varón aparte de mi padre, claro. Nuestros
brazos rozaban, nuestras miradas conectaron por
microsegundos. Parecía como si quisiera decir algo,
pero no se atrevía. Llego mi turno, todo iba bien
hasta que dirigí mi mirada hacia él y falle,
tartamudee, sentí calor, sude, me descontrole. ¿Qué
fue lo que vi? Vi toda su atención hacia mí, una
mirada intensa que me hacía levitar. Ahora
entiendo él porque de “Sonreír con la mirada” En la
tenía>>.
No sé si todo lo que está sucediendo es parte de mi
imaginación o si es real. Sinceramente no logro
entender, de hecho, sí, pero no lo quiero aceptar.
No se me quitaba de la cabeza el hecho de que
tenía novia, pero disponía de mucho tiempo libre
para tenerlo. Cada actividad que tenía la facultad o
los mismos compañeros fuera del horario
académico ahí estaba, aunque no era obligatorio.
Me encontraba en un lugar no muy recorrido de la
facultad haciendo hora para la última clase que
tenía en ese día. Cuando de la nada me encontró mi
compañero, el más sociable de la universidad y me
acompaño ya que compartíamos la misma clase que
estaba esperando. Conversamos de cosas
personales del corazón. Ahí fue cuando ese ser
humano se convirtió en alguien importante para mí,
lo veo como mi hermanito.
Resulta que le gusta una amiga mía de la facultad,
yo lo había notado antes, pero me daba pena

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preguntarle directamente y ese día lo hice. Yo
también me sincere ante el sobre la situación con el
chico que era amigo suyo. El único comentario que
recibí de parte de él fue “él tiene su pareja y tu
Amira no estas para ese pavo, ya vendrá alguien
mejor y adecuado para ti” yo comprendí, entendí.
Mi querido hermanito estaba en lo correcto, pero mi
cerebrito recordaba cada momento, cada acción,
cada interacción que tuve con él y ahora tengo una
constante pelea, hasta el punto de molestarme.
Había decidido olvidarlo … Era la mejor decisión.
Luego de tener una charla súper extensa, olvidamos
por completo la clase. Retornamos. El salón ya
estaba abierto y lleno. Solo estaban disponibles las
sillas de adelante, yo no suelo sentarme ahí en ese
curso por que el profesor es un ogro y pregunta solo
a los de adelante. Soy tan suertuda que ese día solo
hubo exposición de parte de mis colegas. ¡Que
coincidencia! Me había sentado adelante no solo de
la clase sino también de él y delante de mi estaba
mi hermanito (con quien estaba conversando
minutos antes). El docente no llegaba, hasta
esperarlo mi amigo de adelante hacia cualquier
chiste, luego conversaba con otra compañera del
costado y yo me concentraba en mis uñas, todas
mochas. De pronto, me llama, susurra mi nombre
detrás de mí, cierro los ojos y pienso (Tranquila,
actúa normal, síguele la charla) giro la cabeza,
seguido de mi mirada. Me pregunto a cerca del
proyecto final de un curso, si participaría en otras
actividades extras (El sí lo iba a hacer) y le respondí
amablemente que no, pero preguntaría si me puedo
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unir, a lo cual él siguió diciendo que debería hacerlo
ya que el sí lo iba a hacer y solo me reí. Entonces,
me surgió un tema de conversación, pero no estaba
segura de hacerlo o solo darme la vuelta para
romper ese silencio incómodo.
<< Un docente a través de la delegada pidió un
monto de dinero para aprobar el curso. Obviamente
todos estábamos en desacuerdo, pero debíamos
hacerlo. Todos pagamos >>
Decidí preguntar acerca de ese problema y para
hacerlo también gire mi cuerpo y me arrime a la
pared “oye, ¿pagaste lo que pidió el profesor?”, El
respondió “sí, lo hice…pagué tarde, pero lo hice” su
mirada reflejaba cierto grado de nerviosismo, ya
que lo desviaba cada que lo sostenía un largo
tiempo. Pensé que iba a ser la más nerviosa, al
contrario, yo me encontraba totalmente normal, eso
me sorprendió. Después le comenté que no quería
hacer el pago que pedía el profesor, ya que se
llevaría una gran cantidad de dinero sin habernos
enseñado nada. También le comenté lo duro que fue
obtener el dinero. Permaneció atento a lo que decía,
aunque cada cierto tiempo desviaba la mirada.
Luego el empezó a contarme de como él consiguió
el dinero y el dilema que fue hacer el pago. Quería
seguir conversando de los cursos, si estamos bien o
no, pero ahí fue cuando llego el esperado profesor,
llego 30 minutos tarde.
Todo iba normal en las exposiciones, hasta que
sentí su respiración y voz tan cerca de mi cabello,
no gire. Por eso no puedo garantizar si fue real o
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fue parte de mi imaginación, aunque yo no suelo
imaginar cosas en plena clase.

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