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Proceso de La Adopción

El documento detalla el proceso normativo de adopción en Argentina, regulado por el Código Civil, que establece la adopción como una institución jurídica con el objetivo de proteger los derechos de niños, niñas y adolescentes. Se abordan aspectos como la declaración de estado de adoptabilidad, los tipos de adopción (plena, simple e integración), y los derechos del adoptado, incluyendo el derecho a conocer sus orígenes. Además, se especifican los requisitos y procedimientos para los adoptantes y el proceso judicial involucrado en la adopción.

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Proceso de La Adopción

El documento detalla el proceso normativo de adopción en Argentina, regulado por el Código Civil, que establece la adopción como una institución jurídica con el objetivo de proteger los derechos de niños, niñas y adolescentes. Se abordan aspectos como la declaración de estado de adoptabilidad, los tipos de adopción (plena, simple e integración), y los derechos del adoptado, incluyendo el derecho a conocer sus orígenes. Además, se especifican los requisitos y procedimientos para los adoptantes y el proceso judicial involucrado en la adopción.

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PROCESO NORMATIVO DE LA ADOPCION EN ARGENTINA

Autoras: Prof. Dra. Puhl & Prof. Dra. Izcurdia

_________________________________________________________________________

La adopción en el Código Civil.-

El Código Civil de la Nación argentina, menciona en su Libro Segundo –

Título VI dentro de las Relaciones de Familia a la Adopción, la cual legisla dentro

de los arts.° 594 al 637.

Así, el propio Código define conceptualmente a la adopción como una

institución jurídica, en tanto es establecida exclusivamente por sentencia judicial.

Siendo el objetivo de dicha institución, brindar protección de sus derechos y

condiciones favorables para su desarrollo (satisfacción de necesidades afectivas y

materiales) a niños, niñas y adolescentes.

La sentencia de adopción, establece relaciones vinculares jurídicas que, a su

vez, dan origen a derechos y deberes; modificando y/o extinguiendo otros; ya que

otorga al adoptado el estado de hijo. En tanto, los adoptantes deben dejar expresa

constancia en el expediente de su compromiso a hacer conocer sus orígenes al

adoptado.

Con la finalidad de dictar la sentencia de adopción, el Juez que intervenga

deberá fundarse en los principios generales que rigen a la misma, éstos son: interés

superior del/a niño/a y adolescentes; derecho a la identidad; agotamiento de

posibilidades de permanencia en la familia de origen o ampliada; preservación de

vínculos fraternos y jurídicos entre hermanos (excepto cuando haya razones

específicas); derecho a conocer los orígenes; y derecho del/a niño/a a ser oídos y a

que su opinión sea tenida en cuenta según la edad y madurez; siendo obligatorio

tener su consentimiento a partir de los 10 años.


Conforme éstos principios, se determinará además, el tipo de adopción

(plena, simple o de integración) que resulte más adecuado al caso.

Declaración de estado de adoptabilidad.-

Previo a que un niño, niña o adolescentes puedan ser adoptados, es

necesario que se haya declarado judicialmente lo que se denomina “situación de

adoptabilidad”.

Procede declarar la situación de adoptabilidad en los casos en que los niños,

niñas o adolescentes:

✔ no tengan filiación acreditada o que,

✔ sus padres hayan fallecido y no existan otros familiares o se hayan

agotado los medios para su búsqueda en un plazo de 30 días,

prorrogable por lapso igual con petición fundada; o cuando,

✔ sus padres han manifestado libremente su decisión de que su hijo sea

adoptado (transcurridos los 45 días del nacimiento); o

✔ las medidas excepcionales para que la familia de origen o ampliada

se pueda hacer cargo han fracasado en el término de 180 días.

Es de carácter obligatorio que el juez mantenga una entrevista personal con

los padres cuando existen; y con el niño, niña o adolescente. También puede

escuchar a otros familiares o referentes afectivos.

En los casos en que algún familiar o referente afectivo del grupo originario

ofrece asumir la guarda o tutela y ello es considerado favorable para el niño, niña o

adolescente; la situación de adoptabilidad no puede ser dictada.


Transcurridos los términos establecidos, el juez tiene un máximo de 90 días

para resolver sobre la situación de adoptabilidad.

En la sentencia se debe disponer que las actuaciones se remitan al registro

de adoptante para proceder al proceso de guarda con fines de adopción.

Cabe aclarar que, en los casos en que hubiere en un juicio una sentencia de

privación de responsabilidad parental, la misma equivale a la declaración judicial

de adoptabilidad.

Guarda con fines de adopción.-

El juez que dicte la sentencia de declaración de situación de adoptabilidad,

debe, inmediatamente, disponer la guarda con fines de adopción, seleccionando a

los postulantes a la adopción de la nómina remitida por el registro de adoptantes.

Para seleccionar a los postulantes, el juez considerará: las condiciones

personales, edades, aptitudes, idoneidad para cumplir con las funciones

parentales, motivación y expectativas frente a la adopción, posición asumida frente

al derecho a la identidad y transmisión del origen al niño, niña o adolescente.

El plazo de la guarda no puede exceder los 6 meses.

En el derecho positivo argentino ha quedado expresamente prohibida la

entrega en guarda de modo directo, también llamada guarda de hecho cuando no

haya vínculo de parentesco; dejando excluidos en estos casos a los guardadores

para poder acceder a una adopción; además de abrir la vía penal para la

investigación de un posible delito.

Guarda sin fines de adopción.-

Se debe aclarar que, existe otro tipo de guarda que, otorga el cuidado de los

niños, niñas o adolescentes (que no se encuentran en situación de adoptabilidad) a

personas que no pueden legalmente ser pasibles de adoptar en razón de los


impedimentos que la ley establece, como ser: hermanos, tíos, abuelos. Sin embargo,

en consideración del bienestar superior y preservación de los vínculos, los niños,

niñas y adolescentes quedan a su cuidado.

Juicio de adopción. -

El juez que interviene en el juicio de adopción será el mismo ante quien

tramito la guarda, o en su defecto el del lugar donde el niño tenga el centro de su

vida si fue trasladado o a elección de los postulantes adoptantes. Cumplido el

tiempo de guarda, de oficio o a pedido de parte o de autoridad administrativa se

inicia el proceso de adopción.

Intervienen en dicho proceso:

✔ los postulantes a la adopción y el futuro adoptado cuando tiene edad

y madurez (con asistencia letrada); y

✔ el Ministerio Público y el organismo administrativo;

Las audiencias son privadas y el expediente de carácter Reservado con la

finalidad de resguardar la intimidad de las personas intervinientes.

Además a partir de los 10 años, el futuro adoptado debe prestar su expreso

consentimiento.

La sentencia de adopción tiene efectos retroactivos a la fecha en que se

otorgó la guarda con fines de adopción (salvo cuando se adopta al hijo del

conyugue o conviviente en cuyo caso, el efecto es al momento de la promoción de

la acción de adopcion).

La existencia de descendientes del adoptante no impide la adopción. En este

caso, deben ser oídos por el juez, valorándose su opinión de conformidad con su

edad y grado de madurez.


En caso de muerte del o de los adoptantes u otra causa de extinción de la

adopción, se puede otorgar una nueva adopción sobre la persona menor de edad.

En todos los casos la sentencia de adopción, su revocatoria y nulidades

jurídicas, deben ser inscriptas en el Registro Civil de la Capacidad de las Personas.

El adoptado. -

Las personas que pueden ser adoptadas son aquellas menores de edad, no

emancipadas, declaradas en situación de adoptabilidad o cuyos padres han sido

privad

os de la responsabilidad parental.

En casos de excepción pueden ser adoptadas personas mayores de edad

cuando se trate del hijo del cónyuge o conviviente de la persona que quiere

adoptar; o cuando se ocupó el lugar de hijo mientras se era menor siempre que ello

fuere comprobado.

Pueden ser adoptadas varias personas de modo sucesivo o simultáneo.

El adoptado adquiere el estado de hermano del hijo biológico del adoptante

si éste lo tuviere.

El prenombre del adoptado debe ser respetado y mantenido en todos los

casos; aunque de modo extraordinario y con razones debidamente fundadas, se

puede disponer su modificación en consideración del prenombre con el cual el

adoptado se sienta identificado, conforme las reglas generales del Código Civil.

El adoptante. -

Las personas integrantes de un matrimonio, o de una unión convencional

pueden ser adoptantes; al igual que una única persona.


Las personas casadas o en unión convivencial pueden adoptar sólo si lo

hacen de modo conjunto; salvo en los casos en que una de las 2 personas haya sido

declarada incapaz o con capacidad restringida para prestar consentimiento del

acto; o que se pruebe una separación de hecho.

Aún después de divorciadas o separadas de una unión convivencial, las

personas que integraron dichos vínculos pueden adoptar a aquellos menores con

quienes hayan mantenido el estado de madre o padre mientras aquél durará.

En los casos en que se hubiera tenido una guarda con fines de adopción

dentro del vínculo del matrimonio o de una unión convivencial, y uno de los

integrantes falleciera, el juez puede otorgar la adopción al sobrevivviente así como

generar vínculos jurídicos de filiación con el fallecido.

Quienes decidan adoptar, deben ser mínimamente 16 años mayores que el

adoptado; excepto en los casos en que se adopte al hijo de cónyuge o conviviente.

Para adoptar es necesario encontrarse inscripto en el registro de adoptantes;

y ser de nacionalidad argentina o persona naturalizada en el país; o en el caso de

ser extranjera, demostrar una residencia permanente por un mínimo de 5 años

previos a la petición de guarda con fines de adopción.

No pueden ser adoptantes quienes no cuenten con 25 años; exceptuando los

casos en que el cónyuge o conviviente que adopta conjuntamente cumpla con el

requisito.

Tampoco pueden adoptar los ascendientes a sus descendientes; los

hermanos a sus hermanos o a sus hermanos unilaterales.

Un tutor sólo puede adoptar a su pupilo, una vez extinguidas las

obligaciones de la tutela.

Tipos de adopción. -
La adopción plena otorga al adoptado la condición de hijo respecto de sus

adoptantes (con los mismos derechos y obligaciones que un hijo biológico),

extinguiendo los vínculos jurídicos con su familia de origen, aunque subsisten los

impedimentos matrimoniales; y en casos de excepción el juez puede mantener el

vínculo jurídico entre el adoptado y uno o más miembros de su familia de origen.

La adopción plena es irrevocable; sólo procede la acción de filiación del

adoptado contra sus progenitores o el reconocimiento cuando es para posibilitar

los derechos alimentarios y sucesorios; sin alterar los otros efectos de la adopción.

Este tipo de adopción se otorga generalmente cuando se trata de niños,

niñas y adolescentes huérfanos de padre y madre que no tengan filiación

establecida; cuando se haya declarado el estado de adoptabilidad; cuando se trate

de menores cuyos padres han sido privados de la responsabilidad parental;

cuando los progenitores hayan manifestado ante el juez su decisión libre e

informada de dar a su hijo en adopción.

En el caso de la adopción plena, el adoptado llevará el apellido de su

adoptante; y cuando existiere una petición fundada en el derecho a la identidad se

podrá anteponer o agregar el apellido de origen.

Hay que dejar establecido que la costumbre jurídica general es otorgar una

adopción plena; siendo los otros tipos de adopción de carácter excepcional y con

causales jurídicas específicas.

La adopción simple no crea vínculos jurídicos con el cónyuge ni los

parientes del adoptante, salvo que el Juez considere necesario crearlos con alguno.

Los derechos y obligaciones inherentes al vínculo de origen no se extinguen

en este tipo de adopción. No obstante, la titularidad y el ejercicio de la

responsabilidad parental se transfieren a los adoptantes.


En los casos de adopción simple se puede mantener comunicación con la

familia de origen, excepto cuando ello sea contrario al interés superior del

adoptado.

El adoptado conserva el derecho reclamar alimentos a su familia de origen

cuando sus adoptantes no puedan proveérselos.

A petición de parte y con causa fundada un Juez puede convertir una

adopción simple en plena.

En cuanto al apellido en la adopción simple, el adoptado que tenga edad y

madurez suficiente o sus adoptantes pueden solicitar que se mantenga el apellido

de origen adicionándole o anteponiendo el de los adoptantes. Si no existe petición

en tal sentido rigen las mismas normas que para la adopción plena.

La adopción simple es revocable por causales jurídicas específicas; y

extingue la adopción y sus efectos desde la sentencia firme hacia el futuro. Solo en

casos excepcionales con la finalidad de no afectar el derecho a la identidad, el Juez

puede autorizar a mantener el apellido.

La adopción de integración es exclusiva para adoptar al hijo de un

cónyuge o conviviente. Mantiene el vínculo filiatorio y todos sus efectos entre el

adoptado y su progenitor de origen, cónyuge o conviviente del adoptante.

La responsabilidad parental, los derechos sucesorios y los impedimentos

matrimoniales, subsisten conforme lo regulado por el Código Civil.

Cuando el adoptado tenga un solo vínculo filial origen, se inserta en la

familia del adoptante con los efectos de la adopción plena; pero cuando haya doble

vínculo filial de origen se deberá escuchar a los progenitores, salvo causas graves

debidamente acreditadas.

Para el caso de la adopción de integración no es necesario que el adoptante

se encuentre inscripto en el registro de postulantes adoptantes; como tampoco se

aplican las prohibiciones en materia de guarda de hecho; ni se requiere la


declaración judicial de situación de adoptabilidad ni guarda previa con fines de

adopción.

Este tipo de adopción es revocable en todos los casos, con las mismas

salvedades que la adopción simple.

El derecho del adoptado a conocer sus orígenes.-

La normativa vigente sobre la institución de la adopción como tal, también

ha previsto mecanismos para garantizar uno de los derechos fundamentales de la

persona humana, el derecho a la identidad.

Por tanto, la legislación prevé de modo expreso el derecho del adoptado a

conocer sus orígenes, como parte de esa identidad.

Debe asegurarse en el momento en que se tramita la adopción que, el

expediente judicial y administrativo tengan la mayor cantidad de información

posible sobre la familia de origen e identidad del adoptado, incluyendo

enfermedades.

Aquella persona adoptada con edad y grado de madurez suficiente, tiene

derecho a conocer, en el momento en que lo peticione, los datos relativos a su

origen y puede acceder al expediente judicial y administrativo el que se tramitó su

adopción y a toda información que conste en registros.

En el caso en que el adoptado que desea conocer su origen sea una persona

menor de edad, el juez podrá disponer la intervención de un equipo técnico

especializado para colaborar con el acceso a la información y asesorar a la familia

adoptante.

Referencias bibliográficas.-

Código Civil de la Nación y modificatorias. Boletín oficial.

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