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Sentencia de Concusion

El recurso de casación interpuesto por la defensa de Gilberto José Gutiérrez Herrera fue desestimado por el Tribunal Supremo de Justicia, que consideró infundadas las denuncias sobre la falta de pruebas y la errónea aplicación de la ley en su condena por concusión. La defensa argumentó que no existían pruebas suficientes para sustentar la condena, pero el tribunal determinó que las alegaciones eran confusas y no fundamentadas. Finalmente, se declaró que no era procedente resolver la solicitud de radicación presentada por la defensa.

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Sentencia de Concusion

El recurso de casación interpuesto por la defensa de Gilberto José Gutiérrez Herrera fue desestimado por el Tribunal Supremo de Justicia, que consideró infundadas las denuncias sobre la falta de pruebas y la errónea aplicación de la ley en su condena por concusión. La defensa argumentó que no existían pruebas suficientes para sustentar la condena, pero el tribunal determinó que las alegaciones eran confusas y no fundamentadas. Finalmente, se declaró que no era procedente resolver la solicitud de radicación presentada por la defensa.

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Recurso de casación interpuesto en fecha 20 de septiembre de 2001 por el abogado LUIS

ALEXANDER SUAREZ CASTER, defensor del ciudadano GILBERTO JOSE GUTIERREZ HERRERA,
venezolano, mayor de edad, titular de la cédula de identidad N° 2.944.224, en contra de la
decisión de fecha 24 de agosto de 2001 lo CONDENO a cumplir la pena de TRES AÑOS DE
PRISIÓN, aplicándole la atenuante del artículo 74 ordinal 4° del Código Penal y al pago de la multa
por la cantidad de TRESCIENTOS VEINTICINCO MIL BOLIVARES, por el delito de CONCUSION,
previsto en el artículo 62 de la Ley Orgánica de Salvaguarda del Patrimonio Público y a las penas
accesorias establecidas en el artículo 104 de la Ley Especial que regula la materia y el artículo 276
del Código Adjetivo Penal; cambiando la decisión del Juzgado Segundo de Juicio de Primera
Instancia en lo Penal del mismo Circuito Judicial que lo había condenado a cumplir la pena
de CUATRO AÑOS DE PRISIÓN.

El presente juicio se inició porque el ciudadano Arnaldo García Herrera, denunció por ante la
Dirección Nacional de Investigaciones de los Servicios de Inteligencia y Prevención (DISIP), que
estaba siendo extorsionado por parte de un funcionario del SENIAT que labora en la Aduana
Marítima de la Guaira, de nombre GILBERTO GUTIERREZ, que le había exigido la entrega de un
millón trescientos mil bolívares para agilizar los trámites y otorgar la firma para el retiro de una
mercancía de su propiedad, acordando con el señor GUTIERREZ que éste enviaría a una persona
de su confianza de apellido MELLO a cobrar la referida suma.

PRIMERA DENUNCIA:

Con apoyo en el artículo 452 del Código Orgánico Procesal Penal, artículo vigente
para el momento de la interposición del recurso, denuncia el recurrente la infracción del
artículo 215 ejusdem, pues considera que la decisión dictada por la Corte de Apelaciones
del Circuito Judicial Penal del Estado Vargas como por el Tribunal Segundo de Juicio de
ese Circuito Judicial, se fundaron en hechos no constitutivos de prueba alguna.

Considera el recurrente que tanto en el acta policial como en el juicio oral, las
declaraciones de los funcionarios de la DISIP y los testigos instrumentales que
intervinieron en la detención del acusado, carecen de conocimiento respecto a los hechos en
el que aparece involucrado el ciudadano GILBERTO JOSE GUTIERREZ HERRERA, por
lo que se ha infringido el artículo 215 del Código Orgánico Procesal Penal, por vía de
consecuencia, pues los hechos no constitutivos de prueba son “inútiles, impertinentes o
inconducentes, por lo cual constituyen excepciones a la libertad de prueba y no pueden ser
apreciados para fundamentar un fallo”.
La Sala observa:

La defensa del ciudadano GILBERTO JOSE GUTIERREZ HERRERA, interpuso


recurso de casación contra la sentencia de la Corte de Apelaciones del Circuito Judicial
Penal del Estado Vargas, que lo CONDENO a cumplir la pena de TRES AÑOS DE
PRISION y al pago de la multa por la cantidad de trescientos veinticinco mil bolívares, por
el delito de concusión, pero de la argumentación utilizada en su denuncia se desprende que
pretende atacar de manera indebida, conjunta e incoherente, supuestos vicios cometidos por
el Tribunal de Juicio así como también por la Corte de Apelaciones, pues señaló que las
decisiones emitidas por ambos Juzgados se habían basado en hechos no constitutivos de
prueba alguna, indicando que los testigos instrumentales no tenían conocimiento de los
hechos ocurridos.

Esta Sala ha dicho en reiteradas oportunidades que la recurribilidad del recurso de


casación en el proceso penal, opera sólo contra sentencias dictadas por las Cortes de
Apelaciones en los casos en que el Código Orgánico Procesal Penal determina.

SEGUNDA DENUNCIA:

Con fundamento en el artículo 452 del Código Orgánico Procesal Penal, denuncia
como infringido el recurrente por errónea aplicación el artículo 22 ejusdem, pues considera
que la decisión de la Corte de Apelaciones adolece de manifiesta ilogicidad en su
motivación respecto a la prueba.

La Sala observa:

Al igual que en la anterior denuncia el recurrente pretende atacar conjuntamente la


sentencia dictada por la Corte de Apelaciones y por el Juzgado de Juicio, por lo que debe
indicar nuevamente esta Sala que la recurribilidad del recurso de casación en el proceso
penal, opera sólo contra sentencias dictadas por las Cortes de Apelaciones en los casos en
que el Código Orgánico Procesal Penal determina.
También se evidencia que los argumentos esgrimidos por el recurrente son
confusos, pues denuncia la errónea aplicación del artículo 22 del Código Orgánico Procesal
Penal y la manifiesta ilogicidad de la motivación respecto de la prueba, mezclando así
distintos motivos que hacen procedente el recurso de casación.

TERCERA DENUNCIA:

Con apoyo en el artículo 452 del Código Orgánico Procesal Penal, denuncia el
recurrente infringidos los artículos 257, 258, 373 ordinal 1° y 374 todos del Código
Orgánico Procesal Penal, por errónea aplicación, porque considera que “nunca existió el
hecho flagrante” que dio lugar al procedimiento que motivó la condena de su defendido,
violándose con ello su derecho a la defensa y al debido proceso

La Sala observa:

El recurrente no le indica a la Sala de qué manera le ha sido violado el derecho a la


defensa y al debido proceso, por el hecho de que se haya aplicado el procedimiento
abreviado en el presente caso. Tampoco indica en su escrito de fundamentación en qué
consistió la errónea aplicación de los artículos 257, 258, 373 ordinal 1° y 374 todos del
Código Orgánico Procesal Penal por parte de la Corte de Apelaciones.

De lo que se infiere que la presente denuncia al no estar bien fundamentada y


carecer de la debida concisión y claridad, debe ser desestimada por ser manifiestamente
infundada, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 465 del Código Orgánico Procesal
Penal.

CUARTA DENUNCIA:

Con base en el artículo 452 del Código Orgánico Procesal Penal, denuncia el
recurrente la infracción del artículo 62 de la Ley Orgánica de Salvaguarda del Patrimonio
Público, por errónea aplicación, considera que no se ha cometido el delito de concusión
Señala que el delito de concusión “exige como elementos constitutivos del tipo
penal dos elementos básicos: uno, el sujeto calificado, que debe ser funcionario público y
segundo: que el sujeto haya exigido o recibido la dádiva o coima a que se ha constreñido al
sujeto pasivo o víctima”.

Indica el recurrente que no existen grabaciones de la voz de su defendido Gilberto


José Gutiérrez Herrera solicitando o constriñendo a persona alguna para obtener dinero a
cambio de favores, ni existen notas, cartas o escritos en donde solicita dinero al ciudadano
Arnoldo García Herrero.

La Sala observa:

El recurrente sólo señala que la Corte de Apelaciones incurrió en errónea aplicación


del artículo 62 de la Ley Orgánica de Salvaguarda del Patrimonio Público, y consideró que
su defendido no había cometido el delito de concusión, e indicó que al no existir
grabaciones de la voz de Gilberto José Gutiérrez Herrera solicitando o constriñendo a
persona alguna para obtener dinero a cambio de favores, y no existiendo notas, cartas o
escritos donde conste que haya cometido el delito, no ha debido condenarlo la Corte de
Apelaciones; pero no le indica a la Sala en qué consiste el supuesto vicio en que incurrió la
Corte de Apelaciones, pues sólo señaló los elementos constitutivos del tipo penal que sirven
para encuadrar el delito de concusión.

De manera que la Sala procede a desestimar por manifiestamente infundada la


presente denuncia, al no fundamentar debidamente su escrito de interposición el recurrente,
de conformidad con lo dispuesto en el artículo 465 del Código Orgánico Procesal
Penal. Así se decide.

El abogado defensor del ciudadano Gilberto José Gutiérrez Herrera ha debido


solicitar la radicación en un escrito debidamente fundamentado, y no en el mismo escrito
del recurso de casación, exponiendo los motivos por los cuales considera que el delito por
el cual acusan a su defendido es considerado grave, y que su perpetración causó alarma,
sensación o escándalo público, o que después de presentada la acusación fiscal, el proceso
se encuentra paralizado indefinidamente por una recusación, inhibición o excusa de los
jueces titulares y de sus suplentes y conjueces respectivos; pues tal solicitud debe
interponerse en el modo y forma establecida en el Código Orgánico Procesal Penal, por lo
que no es procedente resolver la solicitud de radicación en un recurso de casación. Así se
decide.

DECISION

Por las razones antes expuestas, este Tribunal Supremo de Justicia, en Sala de
Casación Penal, Administrando Justicia en nombre de la República y por Autoridad de la
Ley, DESESTIMA POR MANIFIESTAMENTE INFUNDADO el recurso de casación
interpuesto por la defensa del ciudadano GILBERTO JOSE GUTIERREZ HERRERA,
y DECLARA QUE NO ES PROCEDENTE RESOLVER la SOLICITUD DE
RADICACION.

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