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0576573

El documento es una bitácora de investigación y creación sobre un trabajo de grado realizado por estudiantes de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Valle, dirigido por Kevin Alexis García. Abarca un año y medio de esfuerzos en la investigación sobre la explosión del 7 de agosto de 1956 en Cali, incluyendo metodologías, entrevistas y análisis de datos. Además, detalla el proceso de creación de un sitio web que presenta los hallazgos de la investigación de manera visual y textual.
Derechos de autor
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El documento es una bitácora de investigación y creación sobre un trabajo de grado realizado por estudiantes de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Valle, dirigido por Kevin Alexis García. Abarca un año y medio de esfuerzos en la investigación sobre la explosión del 7 de agosto de 1956 en Cali, incluyendo metodologías, entrevistas y análisis de datos. Además, detalla el proceso de creación de un sitio web que presenta los hallazgos de la investigación de manera visual y textual.
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1

7A56
CALI RENACIÓ DE LAS CENIZAS
Enlace de entrada: [Link]

Bitácora de Investigación y Creación

Abrahán Gutiérrez N.

Lorena Ceballos Chamorro

Nicole Tatiana Bravo García

Álvaro Andrés Coral Tarapuez

Trabajo de Grado

Director

Kevin Alexis García

Escuela de Comunicación Social

Facultad de Artes Integradas

Universidad del Valle

Cali, 2018
2

Agradecimientos

En estas páginas reunimos un año y medio de esfuerzos, obstáculos, imprevistos y logros

necesarios para darle forma a un trabajo que busca lograr singularidad. Más allá de los cuatro

estudiantes nombrados en la primera página y de nuestro director, Kevin García, esta bitácora

evidencia el resultado de trabajar en equipo y contar con el apoyo de Alexander Velasco,

profesor del programa de Diseño Gráfico de la Universidad del Valle, quien se entregó a nuestro

proyecto con el ánimo incansable de apoyar nuestras labores. Sin los consejos y guías de ambos

docentes no hubiéramos alcanzado los resultados logrados.

Agradecemos al conjunto de profesores que nos brindaron atención y saberes indispensables

a lo largo de estos diez semestres de carrera para formarnos como los profesionales –casi

profesionales- que desarrollaron este proyecto. En especial a Julián González y Griselda Gómez,

personas que siempre nos concedieron un espacio para aconsejarnos desde sus conocimientos y

experiencias. A la Escuela de Comunicación Social, por colaborarnos con herramientas, equipos

de grabación y firmas de documentos.

Este trabajo no solo es el resultado de los saberes de cada uno de nosotros. También es una

realidad construida con ayuda de nuestros amigos que gozaron, sufrieron y brindaron su apoyo

cuando no hallábamos salida en el camino. A nuestras familias que nos ayudaron a conseguir

contactos, entrevistas, que estuvieron pendientes de nuestros avances y se trasnocharon con

nosotros. Sin las lecturas, opiniones, contactos, consejos y frases de ánimo de los que nos rodean,

no hubiéramos logrado trabajar como lo hicimos.


3

Tabla de contenido

Presentación ...................................................................................................................................11

1. FASE 1: LA INVESTIGACIÓN ............................................................................................14

1.1. Primeros acercamientos ....................................................................................................15


1.1.1. Algunos documentos claves .........................................................................................21
1.1.2. La perspectiva y el soporte ...........................................................................................24
1.1.3. Metodología ..................................................................................................................29

1.2. Reportería de datos y documentos ...................................................................................36


1.2.1. Periódicos el Relator y El Crisol ..................................................................................38
1.2.2. Documentos de orden municipal, departamental y nacional ........................................46
1.2.3. Otros documentos .........................................................................................................47

1.3. Entrevistas..........................................................................................................................52
1.3.1. Unidad Residencial Edificio República de Venezuela ................................................53
1.3.2. Barrio Aguablanca .......................................................................................................56
1.3.3. Otras fuentes ................................................................................................................61
1.3.4. Definición de los relatos potentes ................................................................................65

1.4. Cálculos sobre la explosión ...............................................................................................67


1.4.1. Comparaciones de la explosión ....................................................................................68
1.4.2. Conversiones de energía y comparación con la escala sísmica ....................................68
1.4.3. Conversiones de distancia y sonido ..............................................................................70
1.4.4. Costo de vida y la inflación económica ..............................................................................72

2. FASE 2: LA CREACIÓN........................................................................................................74

2.1. Redacción ...........................................................................................................................75


2.1.1. Primera versión del texto: un proceso desarrollado en paralelo al diario del editor
general ...................................................................................................................................75
2.1.2. Segunda versión............................................................................................................78
2.1.3. Tercera versión .............................................................................................................79

2.2. Visualización sitio web ......................................................................................................84


2.2.1. Predominación de la imagen sobre el texto ..................................................................86
[Link]. Killing Kennedy, National Geographic (2015) .....................................................86
[Link]. Especial interactivo: 11 de septiembre 1973 ........................................................87
[Link]. Caso Gürtel ..........................................................................................................88
4

2.2.2. Predominación del texto sobre la imagen .....................................................................89


[Link]. Snow Fall: The Avalanche at Tunner Creek, The New York Times ....................90
[Link]. Refuge: 18 stories from the Syrian Exodus, The Washington Post (2013) ..........91
2.2.3. Balance entre texto e imagen ........................................................................................92
[Link]. They Are Slaugthering Us like Animals, The New York Times ..........................93
[Link]. Finding Home, Time .............................................................................................94
[Link]. Cali: ¿Un sueño atravesado por un río?, El País ...................................................95
2.2.4. Herramientas digitales para el desarrollo de páginas web ...........................................96
[Link]. Juxtapose ...............................................................................................................96
[Link]. Soundcity ..............................................................................................................97
[Link]. StoryMap ...............................................................................................................97
[Link]. Infogram ................................................................................................................98
2.2.5. Reestructuración de la página: primer boceto ..............................................................98
2.2.6. Los mapas de Cali en la década de los 50 ..................................................................103
2.2.7. Registro en vídeo y fotografía ....................................................................................104
2.2.8. Fotografías testimoniales ............................................................................................105
2.2.9. Depuración de datos para representación gráfica .......................................................106

2.3. Diagramación ...................................................................................................................110


2.3.1. Reestructuración de la página: segundo boceto..........................................................110
2.3.2. Reestructuración de la página: tercer boceto ..............................................................113
2.3.3. Boceto final y adición de nueva pestaña.....................................................................117

2.4. Montaje de la página y definición de su unidad gráfica ..............................................122


2.4.1. Desarrollo de la página web .......................................................................................122
2.5. Mejoramiento visual en el desarrollo de la página .......................................................127

3.1. Conclusiones .......................................................................................................................139


3.1.1. Enseñanzas que nos deja el proyecto ...........................................................................139
3.1.2. Conclusiones sobre la investigación: explosión del 7 de agosto de 1956....................143
3.1.3. ¿Qué se quedó afuera de nuestro trabajo? Un ejercicio de reflexión y autocrítica ......145
Referencias........................................................................................................................147
5

Lista de tablas

Tabla 1. Publicaciones en el portal de El [Link] sobre el 7 de agosto de 1956............18


Tabla 2. Publicaciones en el portal de El Paí[Link] sobre el 7 de agosto de 1956. ................19
Tabla 3. Relatos principales de las fuentes .............................................................................65
Tabla 4. Relatos de las fuentes según la temática del sitio web .............................................81
6

Lista de figuras

Figura 1. Boceto de la página de inicio (1) ....................................................................................32


Figura 2. Boceto de la segunda pestaña (1) ...................................................................................32
Figura 3. Boceto de la tercera pestaña (1)......................................................................................32
Figura 4. Registro de la consulta de Cuando Cali amaneció en cenizas .......................................39
Figura 5. Consulta digital de las noticias del Relator ....................................................................43
Figura 6. Consulta física de las noticias de El Crisol ...................................................................44
Figura 7. Registro digital de las noticias del Relator ....................................................................44
Figura 8. Registro digital de las noticias El Crisol .......................................................................45
Figura 9. Ejemplo de datos clasificados y depurados ....................................................................49
Figura 10. Documentos desclasificados de la CIA (1) .................................................................49
Figura 11. Documentos desclasificados de la CIA (2) .................................................................50
Figura 12. Documentos desclasificados de la CIA (3) .................................................................51
Figura 13. Celebración de los 60 años del “Edificio venezolano” ................................................55
Figura 14. Foto de Filomena López ...............................................................................................58
Figura 15. Foto de Ruth García......................................................................................................58
Figura 16. Foto de María del Jesús Morela....................................................................................58
Figura 17. Foto de Nubia Gómez ...................................................................................................59
Figura 18. Digitalización de las fotos de los sobrevivientes ......................................................…60
Figura 19. Digitalización de los documentos de los sobrevivientes .............................................61
Figura 20. Foto de Luis Carlos Calero ..........................................................................................63
Figura 21. Foto de Jaime Korgui y Marietta Galvis ......................................................................64
Figura 22. Captura de Google Maps ..............................................................................................72
Figura 23. Panel de navegación Killing Kennedy .........................................................................87
Figura 24. Captura de navegación en Killing Kennedy (1) ...........................................................88
Figura 25. Captura de navegación en Killing Kennedy (2) ...........................................................88
Figura 26. Captura de navegación en Killing Kennedy (3) ...........................................................88
Figura 27. Captura de navegación en Killing Kennedy (4) ...........................................................88
Figura 28. Captura de navegación en 11 de septiembre 1973 (1) ..................................................89
Figura 29. Captura de navegación en 11 de septiembre 1973 (2) ..................................................89
Figura 30. Captura de navegación en 11 de septiembre 1973 (3) ..................................................89
Figura 31. Captura de navegación en 11 de septiembre 1973 (4) ..................................................89
Figura 32. Captura de navegación en Casi Gurtel (1) ....................................................................90
Figura 33. Captura de navegación en Casi Gurtel (2) ....................................................................90
Figura 34. Panel de navegación de Snow Fall ...............................................................................91
Figura 35. Captura de navegación en Snow Fall (1) ......................................................................91
7

Figura 36. Captura de navegación en Snow Fall (2) ......................................................................91


Figura 37. Captura de navegación en Snow Fall (3) ......................................................................92
Figura 38. Captura de video en Snow Fall .....................................................................................92
Figura 39. Captura de navegación en Refuge (1) ..........................................................................93
Figura 40. Captura de navegación en Refuge (2) ..........................................................................93
Figura 41. Captura de navegación en Refuge (3) ..........................................................................93
Figura 42. Captura de navegación en They Are Slaugthering Us like Animals (1) .....................94
Figura 43. Captura de navegación en They Are Slaugthering Us like Animals (2) ......................94
Figura 44. Captura de navegación en They Are Slaugthering Us like Animals (3) ......................95
Figura 45. Captura de navegación en They Are Slaugthering Us like Animals (4) ......................95
Figura 46. Captura de navegación en Finding Home (1) ...............................................................96
Figura 47. Captura de navegación en Finding Home (2) ...............................................................96
Figura 48. Captura de navegación en Cali: ¿un sueño atravesado por un río? (1) ........................96
Figura 49. Captura de navegación en Cali: ¿un sueño atravesado por un río? (2) ........................96
Figura 50. Captura de funcionamiento de Juxtapose .....................................................................97
Figura 51. Captura de funcionamiento de Soundicty.....................................................................98
Figura 52. Captura de funcionamiento de StoryMap .....................................................................99
Figura 53. Captura de gráficos realizables en Infogram ................................................................99
Figura 54. Reestructuración boceto 1. Panel de navegación .......................................................100
Figura 55. Reestructuración boceto 1. Segunda pestaña..............................................................101
Figura 56. Reestructuración boceto 1. Tercera pestaña ..............................................................102
Figura 57. Reestructuración boceto 1. Pestañas cuarta y quinta .................................................102
Figura 58. Reestructuración boceto 1. Sexta pestaña .................................................................103
Figura 59. Reestructuración boceto 1. Botones de navegabilidad ..............................................103
Figura 60. Zona de la explosión. Mapa aereofotogramétrico de Cali. 1958. ...............................104
Figura 61. Zona de la explosión. Plano urbanístico de Cali. 1954. .............................................104
Figura 62. Epicentro de la explosión. Mapa de Cali, 1957. .........................................................105
Figura 63. Epicentro de la explosión. Plano urbanístico de Cali .................................................105
Figura 64. Captura vídeo con Filomena López ............................................................................106
Figura 65. Captura video con Luis Carlos Calero........................................................................106
Figura 66. Captura video con Ruth García .................................................................................106
Figura 67. Captura video con Jaime Korgui ................................................................................106
Figura 68. Digitalización fotografías de sobrevivientes ..............................................................107
Figura 69. Información para infografías (1) ................................................................................108
Figura 70. Información para infografías (2) ................................................................................109
Figura 71. Información para infografías (3) ................................................................................109
Figura 72. Información para infografías (4) ................................................................................110
Figura 73. Información para infografías (5) ................................................................................110
Figura 74. Reestructuración boceto 2. Panel de navegación .......................................................111
Figura 75. Reestructuración boceto 2. Primera pestaña ...............................................................111
8

Figura 76. Reestructuración boceto 2. Segunda pestaña..............................................................111


Figura 77. Reestructuración boceto 2. Tercera pestaña ...............................................................112
Figura 78. Reestructuración boceto 2. Cuarta pestaña .................................................................112
Figura 79. Reestructuración boceto 2. Quinta pestaña ................................................................112
Figura 80. Reestructuración boceto 2. Sexta pestaña ..................................................................112
Figura 81. Reestructuración boceto 2. Séptima pestaña ..............................................................113
Figura 82. Reestructuración boceto 2. Octava pestaña ................................................................113
Figura 83. Reestructuración boceto 2. Novena pestaña ...............................................................113
Figura 84. Reestructuración boceto 2. Panel de navegación .......................................................114
Figura 85. Reestructuración boceto 2. Primera pestaña ...............................................................115
Figura 86. Reestructuración boceto 2. Segunda pestaña..............................................................115
Figura 87. Reestructuración boceto 2. Tercera pestaña ...............................................................115
Figura 88. Reestructuración boceto 2. Cuarta pestaña .................................................................115
Figura 89. Reestructuración boceto 2. Quinta pestaña ................................................................116
Figura 90. Reestructuración boceto 2. Sexta pestaña ..................................................................116
Figura 91. Reestructuración boceto 2. Séptima pestaña ..............................................................116
Figura 92. Boceto final. Título.....................................................................................................117
Figura 93. Boceto final. Lead definitivo ......................................................................................117
Figura 94. Boceto final. Primera pestaña .....................................................................................117
Figura 95. Boceto final. Primera pestaña .....................................................................................117
Figura 96. Boceto final. Primera pestaña .....................................................................................117
Figura 97. Boceto final. Primera pestaña .....................................................................................117
Figura 98. Boceto final. Primera pestaña .....................................................................................119
Figura 99. Boceto final. Segunda pestaña ....................................................................................119
Figura 100. Boceto final. Segunda pestaña ..................................................................................119
Figura 101. Boceto final. Segunda pestaña ..................................................................................119
Figura 102. Boceto final. Tercera pestaña ...................................................................................119
Figura 103. Boceto final. Tercera pestaña ...................................................................................119
Figura 104. Boceto final. Tercera pestaña ...................................................................................120
Figura 105. Boceto final. Tercera pestaña ...................................................................................120
Figura 106. Boceto final. Cuarta pestaña .....................................................................................120
Figura 107. Boceto final. Cuarta pestaña .....................................................................................120
Figura 108. Boceto final. Cuarta pestaña .....................................................................................120
Figura 109. Boceto final. Cuarta pestaña .....................................................................................120
Figura 110. Boceto final. Quinta pestaña.....................................................................................121
Figura 111. Boceto final. Quinta pestaña.....................................................................................121
Figura 112. Boceto final. Quinta pestaña.....................................................................................121
Figura 113. Boceto final. Quinta pestaña.....................................................................................121
Figura 114. Boceto final. Sexta pestaña.......................................................................................121
Figura 115. Boceto final. Sexta pestaña.......................................................................................121
Figura 116. Boceto final. Sexta pestaña.......................................................................................122
Figura 117. Boceto final. Sexta pestaña.......................................................................................122
9

Figura 118. Boceto final. Séptima pestaña ..................................................................................122


Figura 119. Boceto final. Séptima pestaña ..................................................................................122
Figura 120. Boceto final, Time Line con datos curiosos. Séptima pestaña .................................122
Figura 121. Boceto final. Créditos. Séptima pestaña ...................................................................122
Figura 122. Fuentes y paletas de colores .....................................................................................123
Figura 123. Montaje: título tentativo ...........................................................................................124
Figura 124. Montaje: segundo título ............................................................................................124
Figura 125. Montaje: título definitivo..........................................................................................124
Figura 126. Navegación: pestaña La Explosión de Cali .............................................................125
Figura 127. Navegación pestaña El Epicentro .............................................................................125
Figura 128. Navegación pestaña El Gran Incendio ....................................................................125
Figura 129. Navegación: pestaña Sin Camillas para Tanta Gente ...............................................126
Figura 130. Navegación: pestaña Múltiples Versiones................................................................126
Figura 131. Navegación: pestaña Los Legados ...........................................................................126
Figura 132. Navegación: itinerario de camiones en StoryMap ....................................................127
Figura 133. Navegación: datos de ciudad en íconos ....................................................................127
Figura 134. Navegación: datos de incendio y destrucción ..........................................................127
Figura 135. Navegación: Hospital en Juxtapose ..........................................................................128
Figura 136. Montaje: título con efecto de humo y menú principal ..............................................128
Figura 137. Navegación: pestaña La Explosión de Cali ..............................................................129
Figura 138. Navegación: pestaña La Explosión de Cali ..............................................................129
Figura 139. Navegación: pestaña La Explosión de Cali ..............................................................129
Figura 140. Navegación: pestaña El Epicentro ............................................................................130
Figura 141. Navegación: pestaña El Epicentro ............................................................................130
Figura 142. Navegación: pestaña El Epicentro ............................................................................130
Figura 143. Navegación: pestaña El Gran incendio .....................................................................131
Figura 144. Navegación: pestaña El Gran incendio.....................................................................131
Figura 145. Navegación: pestaña El Gran incendio.....................................................................131
Figura 146. Navegación: pestaña El Gran incendio.....................................................................132
Figura 147. Navegación: pestaña Sin Camillas para Tanta Gente ...............................................132
Figura 148. Navegación: pestaña Sin Camillas para Tanta Gente ...............................................132
Figura 149. Navegación: pestaña Sin Camillas para Tanta Gente ...............................................133
Figura 150. Navegación: pestaña Sin Camillas para Tanta Gente ...............................................133
Figura 151. Navegación: pestaña Sin Camillas para Tanta Gente ...............................................133
Figura 152. Navegación: pestaña Múltiples Versiones................................................................134
Figura 153. Navegación: pestaña Múltiples Versiones................................................................134
Figura 154. Navegación: pestaña Múltiples Versiones................................................................134
Figura 155. Navegación: pestaña Múltiples Versiones................................................................135
Figura 156. Navegación: pestaña Múltiples Versiones, StoryMap ..............................................135
Figura 157. Navegación: pestaña Múltiples Versiones................................................................135
Figura 158. Navegación: pestaña Los Legados ...........................................................................136
10

Figura 159. Navegación: pestaña Los Legados ...........................................................................136


Figura 160. Navegación: pestaña Los Legados ...........................................................................136
Figura 161. Navegación: pestaña Los Legados ...........................................................................137
Figura 162. Navegación: pestaña Los Legados ...........................................................................137
Figura 163. Navegación: pestaña Los Legados ...........................................................................137
Figura 164. Navegación: pestaña Los Legados ...........................................................................138
Figura 165. Navegación: pestaña Los Días de nuestros abuelos .................................................138
Figura 166. Navegación: pestaña Los Días de nuestros abuelos .................................................138
Figura 167. Navegación: Créditos ...............................................................................................139
11

Presentación

La demanda de inmediatez en el cubrimiento de hechos noticiosos convierte a buena

parte del periodismo de nuestros días en un campo de aceleraciones y contratiempos que termina

por deteriorar -casi anular- la profundidad de las investigaciones. Se trata de un periodismo sin

trascendencia, consagrado a sí mismo y convertido en un método para abordar los

acontecimientos de manera fragmentaria, simplificándolos como eventos aislados al punto de

generar distorsiones y pérdida de rigor al tratar de asumir precipitadamente una realidad que, en

esencia, está llena de complejidades e interrelaciones (Fontcuberta, 2006).

El fenómeno de la simplicidad -como una patología en las formas de hacer información

de la contemporaneidad- se manifiesta en mayor medida en el cubrimiento de hechos

trascendentales, capaces de originar cambios profundos a nivel social, económico y cultural. En

ese sentido, al analizar el tratamiento informativo que El País1 y El Tiempo 2 efectuaron con la

explosión del 7 de agosto de 1956, se encuentra un indicio que permite establecer la ausencia de

complejidad en el contenido publicado: sus periodistas, urgidos por el deseo de publicar con

rapidez, redujeron el acontecimiento a compilaciones de datos sobre pérdidas materiales y

humanas que disponían en la frialdad de sus artículos conmemorativos cada 7 de agosto.

Nadie puede poner en tela de juicio que la Explosión de Cali dejó un saldo de miles de

muertos y daños físicos y económicos incuantificables. No obstante, detrás del goteo de cifras sin

1
Es un diario colombiano con sede en Cali. Fue fundado en 1950 por el empresario y político Álvaro Lloreda
Caicedo. Es considerado uno de los más importantes periódicos del suroccidente del país. Cuenta con edición
impresa y digital. Puede ser consultado en [Link]
2
Periódico colombiano con sede principal en Bogotá. Circula desde 1911, año en que fue fundado por Alfonso
Villegas Restrepo. Es considerado el de mayor circulación en el país. Debido a la censura durante la dictadura de
Gustavo Rojas Pinilla, en 1955 el diario fue clausurado. Un año después surge la Casa Editorial El Tiempo y
publican el diario El Intermedio. En 1957, regresa el periódico El Tiempo. Cuenta con edición impresa y digital.
Puede ser consultado en [Link]
12

precedentes que los medios adelantaban en cada conmemoración, las historias de vida pasaron

desapercibidas quedando relegadas a un segundo plano. El País se limitó a reiterar que la

tragedia del 7 de agosto de 1956 fue producto del estallido de seis camiones cargados con

dinamita destinada a la realización de unas obras de construcción en Bogotá. Publicó detalles

sobre los vehículos, relató -en un ciclo de repeticiones de 60 años- que la flota se estacionó en el

Batallón Codazzi y que, debido a la peligrosidad de la carga, fueron dirigidos horas más tarde a

la Estación del Ferrocarril del Pacífico. Sus artículos recuentan que a la 1:07 del 7 de agosto de

1956, los camiones que transportaban dinamita en gel estallaron en la Calle 25 con Cra 1 de la

ciudad de Cali.

La investigación sobre la explosión y su contexto -social, cultural, político y económico-

nos permitió determinar que los abordajes inmediatistas de los periódicos olvidaban la dimensión

humana al concentrarse cada año en la reiteración de la versión legitimada de los héroes en

medio del desastre y la visibilización de los reclamos que las víctimas interpusieron por

incumplimientos en materia de ayudas humanitarias. Una pregunta empezó a inquietarnos: «¿Por

qué no existía un relato más polifónico si miles sobrevivieron al desastre?». Así que esta

inquietud haría de las narraciones de sobrevivientes no documentados -aquellos que relatan

desde sus vivencias la transformación de sus vidas a raíz de la explosión del 7 de agosto- la

materia prima por excelencia de nuestro proceso investigativo. Se hizo imperativo construir el

relato con un conjunto de voces alejadas de las versiones oficializadas del padre Hurtado y el

bombero Francisco Andrade, héroes consagrados como los portavoces del relato de la tragedia en

periódicos en la prensa.

¿Cómo vivieron algunos sobrevivientes la explosión y los días posteriores al 7 de agosto

de 1956? ¿Cómo se adaptaron a su nueva realidad, a la Cali cambiada por causa del desastre?
13

¿Cómo experimentaron los duelos y sus resiliencias? Son tan sólo algunas de las preguntas que

asaltaron nuestras mentes. Deseábamos -y debíamos- trabajar con sobrevivientes que tuvieron el

privilegio -o el infortunio- de habitar la Cali de 1956, más allá de sus calles y edificios, como un

espacio social, cultural, político e histórico, dotado de identidad cuando lo traen al presente

mediante sus experiencias acumuladas (Botero, 1997).

Construir un relato con base en las visiones particulares de los sobrevivientes requirió

tener en cuenta que los recuerdos individuales están permeados por experiencias de vida ligadas

al contexto social -como la explosión del 7 de agosto- y también complementados,

reconstituidos, por el conjunto de recuerdos de las diferentes colectividades que los rodean

(Jelin, 2002). Entonces, concentramos nuestras indagaciones en las cotidianidades y las

transformaciones de la ciudad ocasionadas por la explosión a través de las memorias de los

sobrevivientes, asumiendo a la memoria como un organismo que se desarrolla y muta, no como

un ente inanimado y estático.

Conscientes del reto que suponía trabajar con los relatos particulares del evento,

desarrollamos un proyecto que narramos en esta bitácora, dividiendo el proceso en una fase de

investigación: entrevistas, búsquedas de archivos históricos, rastreo de medios, visionajes y

consulta de periódicos; y en una fase creativa, centrada en la redacción, el diseño, uso de

fotografías, colores, tipografía, gráficos, infografías y disposición de textos para, así, componer

una página web multimedia que albergue las historias de los sobrevivientes, un relato dotado de

complejidad periodística.
14

Fase 1:
La investigación
15

1.1. Primeros acercamientos

Fue durante el taller de radio -en quinto semestre- cuando la explosión del 7 de agosto de

1956 en Cali se convirtió en el tema de investigación que daría origen al reportaje “7A56: La

Cali que renació de las cenizas”, el producto de nuestro proyecto de grado. En esos días

debíamos realizar una crónica periodística sobre la tragedia; sin embargo, al leer de manera

abierta las investigaciones disponibles en las páginas del principal medio local -El País- y los

medios nacionales -El Tiempo y El Espectador-, notamos varios patrones que se repetían a lo

largo de esta primera indagación: se reiteraba la presencia de las voces heroicas del sacerdote

Alfonso Hurtado Galvis y el bombero Francisco Andrade en el relato de los instantes

inmediatamente posteriores al desastre; los medios reseñaban la creación del Edificio

Residencial República de Venezuela3 y las casas de zinc entregadas a algunos damnificados en el

barrio Aguablanca4 . En sesenta años la prensa había abordado los mismos temas, con las

mismas voces.

Rastreamos la prensa en busca de cifras, datos oficiales y fuentes utilizadas en la

información noticiosa y conmemorativa del evento. Nos movilizaba comprender la forma del

abordaje de la prensa y su articulación de datos y testimonios en la construcción de sentido. Al

unir los elementos testimoniales con los datos contenidos en la literatura periodística y

3
Es un edificio ubicado frente al actual Centro Comercial Chipichape, al norte de Cali. Fue donado en 1956 por el
Presidente de Venezuela, General Marcos Pérez Jiménez, al gobierno colombiano con el fin de brindarle un hogar a
las víctimas de la explosión del 7 de agosto del mismo año. Fue la primera unidad residencial de Cali y contaba con
140 apartamentos, un kindergarden, una capilla, un parque infantil, un campo de fútbol, dos canchas de basquetbol,
parqueadero y un centro comercial. Una parte de los apartamentos fueron entregados a damnificados de la
explosión.
4
Es un barrio ubicado al noroccidente de Cali, detrás del actual Comfandi El Prado. En 1956, cuando era un terreno
baldío, se instalaron 468 casas de aluminio que fueron entregadas a los damnificados de la explosión. Debido a esto
fue llamado por los habitantes de Cali como “el barrio de lata”. Algunas de las casas de aluminio se mantienen, pero
han sido modificados con elementos de ladrillos y otros materiales para ampliar o reestructurar la edificación
16

académica dimensionamos, de forma más amplia, la Cali de mediados del siglo XX, durante y

después de la explosión. Durante el proceso delimitamos nuestro marco temático para evitar la

reiteración de lugares comunes. El fin: distanciarnos de la forma en que los medios tradicionales

abordan el 7 de agosto de 1956. Pero, cabe recalcar la importancia de este proceso: en la

actualidad tenemos la posibilidad de volver sobre las fuentes consultadas, desde nuestro foco de

interés, para nutrir la investigación con cifras sobre la infraestructura afectada, número de

víctimas, barrios comprometidos en la tragedia y respuestas inmediatas de los cuerpos de

socorro.

Hablar de un suceso ocurrido hace más de seis décadas nos impuso la tarea de lograr una

visión global sobre los alcances de los artículos consultados: entonces tuvimos la necesidad de

investigar cada detalle de la época con especial cuidado en los elementos históricos. Una vez

tuvimos claras estas características, empezamos a preguntarnos qué nos hacía falta saber: «¿qué

no nos ha develado la investigación inicial?».

En ejercicio de nuestro rol de periodistas -en formación- entendimos la necesidad de

comprender la tragedia en todas sus aristas, de hacer una versión de los hechos dotada de

complejidad tejiendo con tres hilos fundamentales el relato: las personas afectadas, la

transformación de la ciudad a raíz de la tragedia y las ayudas brindadas por el gobierno -el

asistencialismo-. Cuando termináramos la fase de consultas bibliográficas -sonoteca y demás-,

nos propondríamos contactar a los sobrevivientes con la habilidad de quien escudriña con una

lupa sus memorias -dudando, contrastando, complementando detalles y profundizando en

determinar la veracidad de sus versiones con respecto al marco histórico-; no queríamos ser

receptores pasivos de sus testimonios, sino conocedores profundos del contexto global del

evento.
17

Nuestras indagaciones iniciales giraron en torno a las versiones digitales de El País y El

Tiempo, ya que sus publicaciones sobre el suceso figuran, con frecuencia, en los primeros

resultados de búsqueda en la web. Esto no pasa porque sí, sino debido a que ambas fuentes han

realizado varios reportajes especiales sobre la tragedia respondiendo al acto conmemorativo. Sus

trayectorias -durante décadas- de medios de información les otorgaban una mayor credibilidad -

por ende, mejor posicionamiento- que la ostentada por blogs, sitios web independientes o

revistas digitales.

Un gran hallazgo fue descubrir que El Tiempo dispuso en un archivo digital sus ediciones

impresas de 1911 hasta la actualidad: ¡Podíamos consultar versiones publicadas un siglo atrás!...

Pero resulta que el gobierno de Gustavo Rojas Pinilla (1953-1957), dos años antes de la

explosión, había censurado este medio nacional al punto de obligarlo a detener las imprentas. El

Tiempo representaba una fuerte oposición a la presidencia: pertenecía a los Santos, una familia

Liberal. Como consecuencia de la represión se ocasionó un detrimento del registro periodístico

de interés histórico relacionado con la explosión.

Entre tanto, El País de Cali, un periódico regional que nació en 1950, estaba en auge

durante los días del desastre -de hecho, emitió varias ediciones especiales-; pero las versiones

publicadas por todos los medios pasaban por tres revisiones estatales encargadas a los censores -

militares que tachaban y acomodaban al antojo del gobierno la información- y podría hablarse

con suspicacia de un “relato contaminado” -como lo acuñamos durante el proceso investigativo-.

El País también cuenta con un archivo digital, pero sólo desde 1976. No obstante, sus ediciones

impresas de 1956 se encuentran disponibles en la Biblioteca Departamental Jorge Garcés

Borrero. Este medio fue un referente clave para el proceso investigativo porque el día posterior a

la explosión publicó cuatro ediciones sobre el suceso.


18

Tras revisión rigurosa de los medios, sistematizamos en tablas la información relevante

encontrada en los periódicos y la web (Tabla 1), tratando de sintetizar los elementos esenciales

del contenido.

Título Fecha Testimonios citados Fragmentos

La explosión de Agosto 12 Jotamario Arbeláez, La tarde del 6 de agosto de 1956 asistí


Cali de 1996 columnista de El País y en el Teatro Roma, enfrente de la
El Tiempo. estación del ferrocarril, en Cali, a la
función continua de la primera parte
de Lo que el viento se llevó. Por
haber sido el tío Emilio portero
cuando se fundó el teatro gozaba yo
de pasos de cortesía permanente, y
en esa ocasión entré de gancho con
Samanta, una joven recién llegada
de Risaralda…

Un explosivo 7 Agosto 7 Ana Castro de Muñoz, Nosotros nos empadronamos y


de agosto de 1993 damnificada del 7 de recibimos los apartamentos del
agosto. edificio Venezolano que eran los
mejores, sin embargo, de las 140
familias que debían ocuparlo, más o
menos 20 no eran damnificadas…

Todavía no se Agosto 7 Datos/Documentos Cuarenta años después de la


sabe cuántos de 1996 explosión del 7 de agosto de 1956,
muertos causó todavía no se conoce con exactitud
la explosión del el número de personas muertas, la
7 de agosto cantidad de heridos y ni siquiera
cuántos fueron los damnificados por
la peor tragedia en los 460 de
historia de la ciudad…

Cali recuerda su Agosto 7 Alfonso Hurtado Galvis Es mejor que no se queden aquí
mayor tragedia de 1996 (sacerdote fallecido). porque es peligroso, dijo el oficial
Pablo González con voz de presentimiento, según el
Camargo (chofer de relato de Pablo González Camargo,
uno de los camiones). conductor de uno de los camiones
que se salvó debido a que se hospedó
lejos del sitio de la explosión…
19

50 años de la Agosto 7 Alfonso Hurtado Galvis Encontramos a un hombre en


tragedia que de 2006 (sacerdote fallecido). calzoncillos y sangrando. ¡Todo lo
estremeció a Francisco Andrade perdí, mi hogar, mis hijos, mis
Cali (bombero). bienes!, gritaba. Se llevó el revólver
Alicia Ordóñez. a la boca y se pegó un tiro, recuerda
el padre Alfonso Hurtado Galvis,
quien por esas fechas era el capellán
del Batallón Pichincha…

Clave 1956 Diciembre Datos/Documentos Un convoy militar compuesto por seis


explosión en 4 de 1991 camiones cargó la dinamita el día
Cali anterior en el puerto de
Buenaventura, y partió sobre las 12
del día con destino al polvorín de
San Jorge en Cali. Pasada la
medianoche, los seis camiones
arribaron a la ciudad con su
embarque mortal…
Tabla 1. Publicaciones en el portal de El [Link] sobre el 7 de agosto de 1956.

Título Fecha Testimonios citados Fragmentos

La explosión del 7 Julio 8 Alfonso Hurtado Galvis Entrevista que le concedió el padre
de agosto de 1956 de 2014 (Sacerdote fallecido). Alfonso Hurtado Galvis a dos
en Cali, según el periodistas de El País en octubre
padre Alfonso del 2013, la última vez que el
Hurtado Galvis párroco apareció ante cámaras.
¿Cómo recuerda el trágico 7 de
agosto de 1956?...
20

‘Ángeles’ que Agosto 6 Alfonso Hurtado Galvis Harold Delgado y Francisco


salvaron vidas de 2006 (Sacerdote fallecido). Andrade, miembros del Cuerpo de
Francisco Andrade Bomberos, la voluntaria de la Cruz
(Bombero). Roja, Olga Lucía Garcés, y el
Harold Delgado (Capitán sacerdote Alfonso Hurtado Galvis
de bomberos). ayudaron en el rescate de las
Olga Lucía Garcés víctimas del desastre…
(Voluntaria de la Cruz
Roja).

La última Mayo 18 Alfonso Hurtado Galvis Si usted le preguntaba algo al padre


confesión del de 2014 (Sacerdote fallecido). Alfonso Hurtado Galvis jamás se
padre Alfonso iba con una respuesta escueta. La
Hurtado Galvis memoria impecable y la habilidad
narrativa del sacerdote no
perdonaban y un dato se empezaba
a tejer con otro…

Hace 50 años, el Agosto 6 Alfonso Vicuña (Oficial Un oficial del ejército recuerda que
‘corazón’ de la de 2006 del Ejército). la tragedia fue la peor ‘guerra’
ciudad estalló en que debió librar en su larga
mil pedazos experiencia como soldado. Voces
de los sobrevivientes…

Lecciones De Una Agosto 6 Francisco Andrade A doña Angélica Barrera aún se le


Tragedia de 2006 (Bombero). quiebra la voz al recordar con
“En el cielo se Harold Delgado (Capitán espanto la madrugada en que
veían llamaradas” de bomberos). muchos caleños creyeron que la
Angélica Barrera ciudad había sido bombardeada.
(QEPD).
“Las puertas de mi casa volaron, los
vidrios se quebraron, se fue la
energía y sólo se veían en el cielo
unas llamaradas como si el diablo
hubiera llegado”.

Tabla 2. Publicaciones en el portal de El Paí[Link] sobre el 7 de agosto de 1956


21

También acudimos a la Biblioteca Mario Carvajal de la Universidad del Valle. En su

hemeroteca hallamos revistas en cuyas páginas reposaban algunos indicios de la explosión. En su

videoteca vimos piezas audiovisuales. Mientras, rastreamos libros relacionados con la tragedia

en la misma institución. Emergieron de entre un mar de posibilidades algunas tesis de grado e

investigaciones. El propósito de comprender a profundidad y conocer los recursos con los que

contábamos para delimitar nuestro trabajo se había convertido en nuestra empresa por

excelencia. A continuación describimos estos hallazgos.

1.1.1. Algunos documentos claves

En la primera fase hallamos La noche del fin del mundo (1998), un documental

recuperado por Gerylee Polanco Uribe y Camilo Aguilera Toro para la serie Catástrofes: Cali,

Armero y Popayán del programa Rostros y Rastros de la Universidad del Valle (2010). El

audiovisual expone el impacto de la explosión en la infraestructura de Cali y el sufrimiento de

los afectados con base en los testimonios de cinco sobrevivientes del evento -héroes, voluntarios,

testigos o víctimas-. Además, hace referencia a la construcción y entrega a los damnificados del

Edificio República de Venezuela y el barrio Aguablanca.

La noche del fin del mundo nos permitió identificar elementos comunes en el abordaje de

los entrevistados y decantar aquellos planteamientos -visiones particulares- que dotan de

singularidad el texto audiovisual. Por otra parte, nos sirvió para ubicar puntos geográficos claves

porque el relato ocurre en los alrededores del epicentro de la tragedia. El Teatro Roma, la Galería

Belmonte, la Antigua Fábrica de Licores del Valle, el Cementerio Central y su Anfiteatro nos

sirvieron como puntos de referencia. Mientras, las imágenes y algunos audios de los medios que
22

se pronunciaron por la tragedia, junto a la forma en que lo documentaron, nos permitieron

dimensionar el desastre y el manejo informativo, respectivamente.

En el libro “Venganzas equivocadas: autobiografía de un damnificado del 7 de agosto de

1956”, escrito por Arturo Rodríguez Ospina, un damnificado narra los días previos y posteriores

a la explosión en Cali, la asistencia humanitaria y entrega de hogares a los damnificados, las

luchas de los afectados por el derecho a la vida digna, supersticiones en torno a la tragedia y

diversas inconsistencias derivadas de la falta de organización y preparación de las entidades

estatales para responder a una tragedia tan colosal: no hubo un censo oficial de muertos y

heridos.

Venganzas equivocadas nos permitió enterarnos de que hubo un registro, por parte de la

Tercera Brigada de Cali, donde los militares registraban a empresas, familias y personas

afectadas por la tragedia en fichas de empadronamiento para las respectivas indemnizaciones y

auxilios. Además, esbozó de forma clave cómo era la Cali de 1956, con domicilios y lugares

desaparecidos con el paso del tiempo, algunos en el epicentro de la explosión.

Debemos precisar que Arturo Rodríguez Ospina no se limita al abordaje testimonial,

también expone archivos legales como el Decreto 170 de 1957, documento que crea la

Fundación Ciudad de Cali, la cual administra recursos y donaciones para los sobrevivientes; así

mismo encontramos tutelas y demandas interpuestas por el Comité de Damnificados del barrio

Aguablanca por aparentes irregularidades en la adjudicación de inmuebles: muchas personas que

no habían sufrido ninguna pérdida durante la explosión, terminaban filtrándose en las filas de

damnificados para recibir frazadas, alimentos, créditos o beneficios.


23

Los documentos reseñados nos permitieron conocer algunos obstáculos que empeoraron

las condiciones de vivienda y la estabilidad de quienes sobrevivieron al fatídico 7 de agosto de

1956. No obstante, ahondar en estos temas -como la irregularidad en donaciones- no era parte de

nuestros objetivos, aunque fue un indicio de ausencia de control en la forma en que llegaron y

distribuyeron las ayudas en la ciudad.

El libro “7 de agosto de 1956, la explosión de Cali: cuando el miedo se transformó en

horror”, escrito por Víctor Hugo Vallejo para el Boletín de la Academia de Historia del Valle del

Cauca, narra en 18 páginas -a manera de informe- el suceso desde el punto de vista de las cifras,

la metodología de entrega de ayudas a los afectados desde una perspectiva cuantitativa -sin

relatos de testimoniantes- que fue útil para preguntarnos por las vidas detrás de ese arrume de

números, como base para formular las entrevistas. Al leerlo, concluimos la necesidad de

construir una pieza narrativa que no se basara solamente en datos.

Al final consultamos la versión física de agosto 1956 de El País en la Hemeroteca de la

Biblioteca Jorge Garcés Borrero con el propósito de entender cómo registraron la noticia en la

época. Resulta que debido a la antigüedad del periódico y a la recurrente consulta de esas

ediciones, sólo podíamos tomar fotografías. Descubrimos en el proceso que las ediciones

especiales emitidas por El País ese 7 de agosto desaparecieron, fueron arrancadas y, aunque

mandamos cartas y tratamos de encontrar el material desaparecido, nos informaron que no

existían: los funcionarios de la biblioteca explicaron que tampoco existían esos registros en la

Biblioteca Luis Ángel Arango en Bogotá.

Tras la primera etapa de consulta, construimos una cronología de la tragedia, sintetizamos

las reacciones de medios y autoridades, las declaraciones de los cuerpos de socorro, las primeras
24

fotografías y escribimos descripciones de escenarios e inventarios de la tragedia enraizados en

las mentes de los caleños. Salieron a relucir, entre líneas, los boletines oficiales y la información

publicada en la conmemoración del primer aniversario. No obstante, descubrimos al cruzar los

elementos investigados, que los datos, en muchas ocasiones, no coincidían entre dos o más

publicaciones del mismo periódico.

Las indagaciones continuaron de manera exhaustiva hasta lograr delimitar nuestros

objetivos específicos, y cuando tuvimos las herramientas investigativas necesarias para

acercarnos a las fuentes testimoniales y expertas, decidimos, entonces, llevar a cabo una

búsqueda especializada de archivos. Pero nos hacía falta aclarar nuestra perspectiva: ¿qué tendría

de novedoso nuestro aporte?, ¿qué información necesitábamos de las fuentes y los documentos

para planear tareas en función de estas necesidades?

1.1.2. La perspectiva y el soporte

En las reuniones posteriores empezamos a discutir sobre el punto de vista que tendría el

tema. Siempre lo pensamos como el encuadre: qué queríamos enmarcar en los límites de nuestras

posibilidades investigativas. Narrar o reseñar la explosión era una mirada habitual, una forma

repetida que no pretendíamos reiterar, aunque aspectos relativos a los datos y el contexto fue

necesario rescatar. Tampoco pensábamos en una investigación para hallar la verdad sobre la

tragedia, ya que ni siquiera se pudieron esclarecer los hechos en los días cercanos al evento. Es

muy probable que quienes tenían las pruebas de un accidente o un boicot murieran o que

simplemente dichas pruebas no existieran, fueran escondidas, destruidas o refundidas en algún

archivo.
25

Para alejarnos de los medios y el tratamiento convencional del hecho, elegimos que

nuestras fuentes principales fueran víctimas jamás documentadas de la explosión. Dejaríamos a

un lado las versiones del bombero Francisco Andrade y del Sacerdote Hurtado Galvis para dar

paso a las historias de quienes padecieron la explosión en carne propia. ¿Qué buscábamos? Las

tragedias y las resiliencias de víctimas y testigos del evento, pero sin reducirnos a las historias

del antes, durante y después de la tragedia: teníamos que hallar una perspectiva y una forma de

tejer esas memorias individuales que esperábamos encontrar, con pistas, datos y reconstrucciones

históricas dotadas de sentido – entonces emergió el reto de dotar de complejidad al relato.

¿Qué queríamos lograr con este trabajo? Nos propusimos potenciar la memoria colectiva

de ciudad en torno a las transformaciones generadas por la explosión del 7 de agosto de 1956 en

Cali, usando técnicas de periodismo de profundidad. Escudriñar desde el presente un suceso

histórico -olvidado por muchos y desconocido por otros- que sumió a Cali en una tragedia pero

que también generó cambios sociales, económicos, demográficos, culturales y espaciales que

transformaron a la ciudad e impulsaron el desarrollo. Nuestra diferencia debía radicar en

visibilizar la Cali de los años 50 que progresaba constantemente; la Cali quizá detenida por una

explosión, sumida en el desastre y las urgencias; y la Cali que renace de las cenizas, que se

reconstruye en medio de la devastación.

Buscábamos construir un relato de ciudad a través de los testimonios de algunos

sobrevivientes del 7 de agosto de 1956 para comprender los cambios de cotidianidad en la vida

de los caleños tras la explosión como suceso que marcó la historia. Mediante técnicas

periodísticas nos propusimos vislumbrar las historias de habitantes comunes, desconocidos, y su

relación con Cali, para que el proyecto fuera capaz de convocar al lector a la apropiación del
26

hecho narrado e invitarlo a construir memoria gracias a las historias individuales, entretejidas

para potenciar la memoria de ciudad en torno a sus transformaciones.

Teniendo en cuenta que nuestro trabajo se basa en una realidad y que buscamos exponer

un hecho desde diferentes puntos de vista, sabíamos que la ficción no tenía cabida. El periodismo

era el lenguaje que necesitábamos para cumplir nuestra intención. Pero, ¿qué tipo de periodismo

íbamos a realizar?

Julián González (2004), expone en su libro Repensar el periodismo. Transformaciones y

emergencias del periodismo actual, tres tipos de periodismo moderno. El primero, periodismo

ideológico (su auge entre 1850-1920), se basa en la agitación de masas, las ideologías y la

militancia política, es un periodismo que entiende como reales las ideas por encima de los

hechos; el segundo, periodismo informativo (su auge entre 1920-1940), caracterizado por los

criterios de eficacia que González resume en “objetividad informativa, estilo neutro, reducción y

control de la presencia subjetiva del informador, constatación y verificación de la información

ofrecida por las fuentes oficiales, confianza en procedimientos sistemáticos de registro y

constatación de los hechos” (González, 2004, p. 25). Por último, el periodismo complejo (su

auge entre 1960-1980) pone en crisis la neutralidad y la objetividad, y por medio del periodismo

investigativo y de profundidad, intenta superar el canon del periodismo informativo; vela por

comprender las causas, reglas, capitales, agentes y consecuencias de los hechos.

En concordancia, nuestro trabajo se ajusta a las características del periodismo complejo y

a los objetivos descritos por Julián González: 1. Por medio de una investigación profunda hallar

datos, documentos e información que de otra forma no podemos obtener; 2. A través de fuentes

diversas “construir una historia de importancia pública” y 3. “Superar una dinámica de


27

ocultamiento, negación, invisibilización, olvido de una historia, fenómeno, cuerpo de hechos

sistemáticamente manipulados por parte de instituciones, funcionarios, grupos de poder

económico, político, social” (González, 2004, p. 44). Para nosotros era trascendental alejarnos

del canon clásico del periodismo informativo; en la investigación no íbamos a encontrar con

exactitud las causas concretas de la explosión ni el porqué de los hechos. No pretendíamos seguir

la estructura de pirámide invertida porque la variabilidad testimonial no tendría cabida en la

escritura que plantea este modelo.

La decisión tomada implicó una serie de descartes, habilidades, retos, formas de difusión

y acceso, herramientas de trabajo y convergencia de diferentes aprendizajes. Las posibilidades

del formato audiovisual fueron descartadas de inmediato, ya que en el grupo la mayoría no

contaba con habilidades mayores en este campo, además sentíamos que los recursos gráficos

para un documental estarían inclinados a fotografías de archivo que si no estaban protegidas por

derechos de autor, serían muy conocidas, costosas o incluso habría sido difícil acceder a

permisos para utilizarlas.

En un principio pensamos en la posibilidad de realizar un libro, pero la diagramación,

impresión y difusión además de costosas serían mucho más difíciles. Optamos por un libro

digital (e-book), pero la responsabilidad del redactor sería mucho mayor que la de los demás por

las implicaciones de la escritura.

Entonces, empezamos a inclinarnos por el medio digital, ya que como expone José

Cabrera (2004), citado por Edgar Tello (2008) en su investigación sobre las tecnologías de la

información, el internet “consiste en una tecno-estructura cultural comunicativa, que permite la

resignificación de las experiencias, del conocimiento y de las prácticas de interacción humana”,


28

es decir, la dimensión digital va más allá de una plataforma de intercambio de información. Esa

cita nos abría las posibilidades a las diferentes herramientas que ofrece internet y a otras nuevas

tecnologías para desarrollar interacciones, convergencias de diferentes formatos y difusión y

acceso a los productos.

Por esta razón, nuestro proyecto se formuló como una investigación que tendría un

resultado multimedia, un efecto generado por “aquello que se transmite o percibe a través de

varios medios” (Salaverría, 2001, p. 384). Se trata del conjunto de plataformas centradas en la

convergencia de textos, sonidos, vídeos, imágenes animadas y, en ocasiones, interacciones con el

usuario que pueden determinar funciones globales o narrativas (Owen, 2007, p. 240). Queríamos,

entonces, construir un tejido de videos cortos, retratos, imágenes sobre el desastre, el impacto, el

antes y después de la explosión, paisajes sonoros, fragmentos en audio de entrevistas, infografías

y texto.

Aunque en el transcurso de la carrera practicamos con programas de diseño -como

Illustrator o Photoshop-, éramos conscientes de que en materia de diseño gráfico no teníamos la

profundidad requerida, sobre todo en aspectos como diagramación, colorimetría, tipografía y el

desarrollo de infografías estáticas e interactivas. Entonces fue necesario buscar ayuda de

Alexander Velasco, docente del programa de Diseño de Gráfico, quien se encargó del diseño y

montaje del entorno web, con base en nuestras ideas de maquetación, estilo y distribución de la

información. Muchos elementos tomaron forma con su asesoría.


29

1.1.3. Metodología

En el libro Repensar el periodismo. Transformaciones y emergencias del periodismo

actual (González, 2004), encontramos la manera de articularnos como equipo de trabajo,

considerando que inclinaríamos nuestro ejercicio a la práctica del “periodismo complejo o del

conocimiento complejo”. Nuestra forma de operar fue guiada por el planteamiento de González,

quien señala que este tipo de periodismo funciona con un equipo conformado por “reportero,

editor-investigación, redactor y editor general”.

Estábamos acostumbrados a ese método de trabajo porque en el semestre de prensa, en la

clase de Proyecto Editorial, realizamos una investigación periodística de largo aliento que

implicaba asignar roles altamente especializados a los conformantes del equipo. Entonces,

aprovechando las destrezas específicas, se distribuyeron las responsabilidades referentes a la

elaboración del producto final. El equipo se estructuró de forma muy similar a la propuesta por

González en su texto, pero, en lugar de un editor-investigación, nosotros definimos el rol de un

reportero de documentos, además de un reportero o visualizador gráfico que, como su nombre lo

dice, se encargaría de desarrollar los aspectos visuales del trabajo (videos, fotografías,

colorimetría, tipografías, diseño de la página web, ubicación de los textos e imágenes, etc).

Los roles del equipo los dividimos según las habilidades, los perfiles profesionales y la

experiencia de cada integrante:

Abrahán Gutiérrez Navarro: Redactor y editor

Álvaro Coral Tarapuez: Reportero de entrevistas

Nicole Tatiana Bravo García: Reportera de datos y documentos


30

Lorena Lizbeth Ceballos Chamorro: Reportera gráfica

Alexander Velasco: Diseñador y visualizador gráfico

Pese a esta distribución, los roles no limitaban el alcance de las labores: en momentos

trascendentales -la culminación del proyecto, por ejemplo- necesitábamos trabajar de manera

articulada, conjugando nuestras diferentes habilidades: Álvaro eligió apoyar la redacción del

texto final, Lorena la búsqueda de datos y documentos, Nicole en la revisión preliminar de los

textos y Abrahán la parte gráfica.

Por sugerencia de nuestro director del trabajo de grado, Kevin Alexis García, elaboramos

un boceto provisional -una maraña de rayones, en realidad- para saber cómo distribuir la

información. El borrador, como lo indicó nuestro tutor, nos mostraría las necesidades

investigativas del proyecto para no desbordarnos y tener límites precisos en la búsqueda de

personajes, datos, documentos y los diferentes elementos de diseño. En efecto, extendimos

pliegos de papel en el piso -no podría ser de otra forma que jugando a ser niños- y dibujamos con

marcadores cómo nos imaginábamos el sitio, las herramientas que usaríamos y dónde las

ubicaríamos -uno debe ser consciente de que va a sufrir cambios, constantes evoluciones-. El

boceto marcó el rumbo del equipo, en parte, porque permitió identificar necesidades puntuales

para el desarrollo de la pieza y distribuir labores. Y también porque organizó nuestras ideas de

tal manera que pudiéramos identificar los diferentes elementos que compondrían el producto

final.
31

Figura 1. Boceto de la página de inicio

Figura 2. Boceto de la segunda pestaña Figura 3. Boceto de la tercera pestaña


32

Siguiendo el esquema inicial del sitio web, rastreamos sobrevivientes de la tragedia.

Iniciamos la búsqueda a través de nuestras familias, amigos y conocidos: el método indiciario

terminó por llevarnos a historias y personajes muy alejados de nuestro círculo, pero que contaban

con historias de vida potentes. Debimos, durante esa fase de reportería testimonial, tener en

cuenta el tipo de información proveniente de cada entrevistado: ¿eran fuentes primarias o

secundarias?...

Según la caracterización de fuentes propuesta por Raúl Alberto Acosta en su libro El

Papel de las Fuentes de la Comunicación Periodística en la Construcción Social de la Realidad

(2012): son primarias -en nuestro caso particular- aquellas conformadas por sobrevivientes,

voluntarios o profesionales de instituciones que ayudaron a resarcir las consecuencias negativas

de la tragedia; expertos, estudiosos de la explosión del 7 de agosto desde diversos ámbitos

académicos y disciplinas; son secundarias las integradas por ciudadanos de 1956 que habitaron

lejos del epicentro y no fueron afectados de ninguna manera, condición que -dado el caso- nos

podía ayudar para reconstruir el contexto social, económico, cultural, político de la Cali de

mediados del siglo XX .

Caracterizar los testimoniantes permitió determinar la forma en que abordaríamos las

entrevistas en cada caso: ¿cómo debíamos proceder ante un experto?, ¿de qué manera teníamos

que dirigir preguntas a ancianos susceptibles?, ¿cuáles eran los temas importantes para abordar

con las fuentes secundarias? Durante los primeros encuentros le explicamos a las fuentes:

perspectiva, temas a tocar, objetivos de entrevista y el uso de la información obtenida. Nos

reunimos al final de cada semana para identificar las historias centrales de nuestras fuentes y su

relevancia en el proyecto.
33

Con posterioridad se hizo un segundo acercamiento con el objetivo de cruzar los sucesos,

experiencias, documentos y fotos que pudieran tener los entrevistados, con la información

histórica y bibliográfica disponible; se combinaron herramientas como la observación, las

entrevistas a profundidad y el cruce de datos.

Contactamos en primera instancia a los sobrevivientes que habitan el Edificio República

de Venezuela, un conjunto para damnificados construido meses después de la tragedia con

recursos donados por el entonces presidente de Venezuela, Marco Pérez Jiménez (1956-1958).

Pasamos, apartamento por apartamento, recolectando datos de contacto -tal y como lo hacíamos

en calles, parques y hasta en el Cementerio Metropolitano- para disponerlos en una base de datos

archivada en un drive de Gmail: nombres completos, teléfono, dirección, correo electrónico,

descripciones sobre las personas y los “probables aportes” para nuestro trabajo.

En el segundo acercamiento usamos el modelo de entrevistas semiestructuradas propuesto

por el periodista Jorge Halperin (1995) en su libro La entrevista periodística: intimidades de la

conversación pública. Plantea que el éxito de una entrevista se mide por el conocimiento del

personaje, la claridad de lo que queremos de él, el objetivo de la entrevista y tres o cuatro temas

que organizan un cuestionario de 10 preguntas. A estas alturas todos navegábamos en un mar de

interrogantes, debido a la urgencia de comprender una época no vivida para detonar en el lector

imaginarios y memorias en torno a las transformaciones de la Cali de los años 50.

De forma paralela a las entrevistas, encontramos datos y documentos relacionados en la

Biblioteca Jorge Garcés Borrero, el Archivo Histórico de Cali y la Arquidiócesis de Cali:

periódicos, gacetas, revistas, decretos, resoluciones y documentos oficiales relacionados con la


34

explosión que fotocopiamos o registramos de forma digital. En gran medida los rastros de la

transformación de la ciudad emergieron en los datos y los relatos.

En los archivos de planeación urbanística, demográfica, de expansión territorial y

estructura sociocultural de la Alcaldía de Cali -de 1956 y posteriores años- aparecieron los

cambios demográficos de la ciudad, un aspecto que permitió comprender las transformaciones de

los espacios más cercanos al epicentro de la explosión, ubicado en el antiguo Ferrocarril del

Pacífico, Cali.

Nuestra exploración de soportes documentales en las bibliotecas y centros de archivo

avanzó hasta que tropezamos con un especial web sobre la tragedia en El País de Cali: Explosión

7 de Agosto (2016). ¿Cómo debíamos asumir este producto? ¿Debía ser un referente o una pieza

alejada del trabajo que adelantábamos? No cabe duda de que encontrarlo nos planteó uno de los

primeros retos: era muy importante hallar el valor diferencial entre nuestro proyecto y el trabajo

publicado por El País.

“Explosión 7 de Agosto” fue publicado un mes después de que aprobaran nuestra

propuesta investigativa -cuando precisábamos la metodología-, momento en que, además, se

cumplían 60 años de la explosión. El País de Cali había realizado un producto multimedia que

hablaba del antes, durante y después de la explosión, incluso de su impacto en la transformación

de la ciudad. Entonces, nos dedicamos a determinar aspectos que lograran diferenciar nuestro

trabajo del publicado por dicho medio:

1. Distanciamiento de las voces y fuentes oficiales de la tragedia (Sacerdote Hurtado

Galvis y Bombero Andrade, principalmente).


35

2. Variabilidad testimonial, cruce de diferentes voces sobrevivientes (no centrarnos en el

archivo de El País de Cali).

3. Centrar el relato en historias con potencia narrativa y que no hayan sido documentadas.

4. Exponer cómo bomberos y médicos respondieron a la hecatombe y qué tan preparada

estaba la ciudad para una tragedia de esta magnitud.

5. Precisar las cifras según las consultas que realicemos, citar las fuentes consultadas para

estos datos y no generar contradicciones.

6. Narrar la ciudad antes, durante y después de la explosión con enfoque testimonial, no

sólo la transformación de la misma desde las paredes sino de las formas de habitar y reconstituir

el espacio.

7. Exponer los cambios demográficos, urbanísticos y de cotidianidad de Cali y sus

habitantes tras la explosión.

8. Mostrar las suposiciones, rumores y posibles causas de la explosión.

9. Ahondar en la dimensión humana detrás de la hecatombe.

Una vez precisamos los valores diferenciales de nuestro proyecto, acudimos a las redes

sociales y las nuevas tecnologías -como Trello- con el fin de lograr una coordinación más

dinámica de nuestro trabajo investigativo. En Facebook creamos un grupo para compartir

archivos digitales que íbamos encontrando. En WhatsApp cada uno exponía cómo iba en el

desarrollo de sus tareas y hablábamos sobre los inconvenientes o hallazgos importantes para el

producto. También seguimos gestionando todos los documentos, borradores y demás textos en el
36

drive de Gmail, medio al que tuvo acceso nuestro tutor, Kevin García, para que revisara los

avances de cada área de trabajo.

A pesar de la disponibilidad de herramientas digitales para gestionar el trabajo, las tareas

se designaban de forma personal en reuniones efectuadas cada 15, 20 ó 30 días. Si alguno de los

miembros no podía acudir a los encuentros, utilizábamos Trello, una herramienta de gestión de

tareas y trabajo colaborativo para la asignación de responsabilidades, especificando el límite de

tiempo para realizarlas. La opción de alarmas y avisos sólo se usó en caso de contratiempos.

Con Alexander Velasco, el diseñador, agendamos las reuniones al final de la fase

investigativa, cuando teníamos un archivo de fotografías y textos, listo para montar la página.

Así mismo, las reuniones con nuestro director Kevin Alexis García se asignaban de acuerdo con

los avances y compromisos del grupo. En cada asesoría, Kevin sugirió un sinnúmero de trabajos

multimedia -pioneros, cabe resaltar- para inspirarnos, y además nos sugirió herramientas

digitales en aras de la realización del producto final. Dichos elementos los expondremos en la

segunda fase de este documento.

1.2. Reportería de datos y documentos

Habíamos obtenido crónicas, películas y reportajes que se limitaban al cubrimiento de los

hechos y, en ese sentido, sólo nos servían como material de apoyo para corroborar datos y

establecer similitudes -ese nexo con la versión legitimada- entre nuestras versiones testimoniales

y las de archivo. En contraste, preferimos documentarnos acudiendo a los periódicos y

documentos oficiales de la época: todos los datos de primer orden que nos hablaran del momento

en que ocurrió la explosión y de la transformación de los espacios urbanos con posterioridad.


37

El apoyo de los funcionarios del Archivo Histórico de Cali, historiadores y

bibliotecólogos expertos en realizar consultas en miles de anaqueles de esta institución, fue

determinante para guiar la consulta y conocer la datación específica de los archivos relacionados

con la explosión: a partir de qué año sería pertinente revisar los impresos de El Relator y El

Crisol. Nos sugirieron pesquisas en otras instituciones gestoras de archivo de la nación que

albergaban información útil. Muchos datos sobre el contexto político de 1956, y una pequeña

historia narrada por ellos sobre la incertidumbre en torno a las causas del desastre, surgieron de

esas conversaciones.

El Archivo Histórico de Cali nos facilitó libros de contexto histórico -desde 1930 hasta

1970-, actas, leyes, acuerdos, decretos, informes, boletines, memorias y censos emitidos entre

1809 y 1995 por la administración municipal, departamental y nacional. También obtuvimos

documentos relacionados con gestiones administrativas y jurídicas de la Alcaldía (1900-1985),

testamentos y actas de la Notaría Primera y la Notaría Segunda del Circuito de Cali (1618-1964).

Una de las sugerencias halladas entre tertulias con los funcionarios del Archivo Histórico

fue Historia de Cali en el siglo 20: sociedad, economía, cultura y espacio (2001) de Edgar

Vásquez, una monografía que se remonta a la creación de la ciudad y su posterior desarrollo a

partir de 1900. El capítulo 4, Expansión Física y Distribución Social del Espacio, en especial,

permite mirar la configuración territorial de Cali durante los años 50: las características

urbanísticas en 1956 y los lugares cercanos al epicentro de la explosión. Hubo algo interesante y

es ese nexo ineludible entre lo territorial y lo “social”, porque deja entrever la cultura ciudadana

de la época, el funcionamiento económico de la ciudad y el desarrollo de la industria -en San

Nicolás, por citar un ejemplo- en las inmediaciones de la vía férrea y la Cra 1ra con calle 25.
38

En el texto Cuando Cali amaneció en cenizas - La

terrible explosión- 7 de agosto de 1956, realizado en 2000

por José Agustín Otero, nos topamos con un recuento de

datos sobre la explosión: cifras más destacadas, personas que

auxiliaron durante el hecho, problemas que afrontaron los

damnificados y las mutaciones del espacio urbano a raíz del

suceso. Cruzamos la información extraída del libro con la

información proveniente de anteriores consultas en

documentos y periódicos para determinar el grado de


Figura 4. Registro de la
variabilidad de las cifras y demás elementos relevantes: se consulta de Cuando Cali
amaneció en cenizas
detectaron, casi de inmediato, un sinnúmero de discrepancias

-dinero de ayudas, número de damnificados y fallecidos, sólo por citar algunas-. No obstante,

preferimos usar los archivos periodísticos que surgieron entre 1956 y 1957 en lugar de una

publicación secundaria -que hizo uso de otras fuentes para construirse.

1.2.1. Periódicos el Relator y El Crisol

Agotada la consulta en El País de Cali de 1956 y 1957, empezamos la revisión de El

Relator, periódico activo durante la explosión, asociado a la oposición del régimen de Gustavo

Rojas Pinilla -presidente de la época- y El Crisol, un medio liberal que funcionaba como

semanario durante los días de la tragedia. La búsqueda en ambos periódicos se centró en los

artículos publicados entre julio de 1956 - antes del suceso- y septiembre del mismo año para

conocer cómo se recuperaba la ciudad del desastre. En simultaneidad se consultaron los

ejemplares de agosto y septiembre de 1957 para tener una visión más panorámica -según el paso
39

del tiempo- y observar las cifras oficiales, la transformación urbana y los componentes claves de

la explosión.

Los archivos del Relator y El Crisol hacen parte de los documentos que alberga el Centro

de Documentación del Banco de la República, ubicado frente al Centro Histórico de Cali. La

cercanía entre las fuentes de archivo facilitó el trabajo, ya que muchos datos (decretos,

resoluciones o documentos sobre Cali) referenciados por el Relator, podían ser consultados sin

grandes desplazamientos en el Banco de la República o en el Archivo. Un aspecto que llamó

nuestra atención fue que el Centro de Documentación hace parte de una red cultural compartida

con la Biblioteca Luis Ángel Arango y, en consecuencia, muchos de los insumos históricos que

requeríamos pudieron ser solicitados desde Cali: para el envío -sólo excepcionalmente- debimos

pagar una suma casi simbólica.

Las consultas de las ediciones impresas de ambos periódicos podían efectuarse teniendo

en cuenta unas medidas básicas de higiene: el uso de guantes y tapabocas para “no pescar alguna

alergia o conjuntivitis”. Pero a veces, sobre todo cuando el editor -el más despistado del equipo

en aspectos logísticos- iba a apoyar la investigación bibliográfica, terminaba con conjuntivitis.

Tres conjuntivitis de Abrahán en 9 meses fue el saldo. Pero, para su beneficio, algunas ediciones

no podían consultarse en físico por su alto deterioro y cristalización; entonces debimos apelar a

las versiones digitales del Relator.

Para digitalizar los archivos usamos una especie de escáner, un microfilmador que se

opera manualmente y exporta los archivos digitales en formato pdf a través de un panel lumínico

que encuadraba el documento. Los números correspondientes a agosto de 1956 de El Relator,

tenían restringido el acceso en físico por su deterioro, así que recurrimos al microfilm que el
40

mismo Archivo Histórico de Cali había dispuesto para su consulta. A menudo, el trabajo

mecánico que implicaba el uso de este dispositivo se tornaba agotador: su monitor irradiaba una

luz intensa y en ocasiones debíamos pasar tardes enteras en este proceso con migrañas

aseguradas.

El tamaño de la pantalla del computador, la luz que irradiaba y la letra “tan pequeña” eran

inconvenientes para la lectura, causantes inevitables de muchísimo agotamiento visual: el tamaño

original del periódico, casi 56 cm de alto y 32 cm de ancho, se reducía a un aproximado de 21

cm x 27 cm. Aparte de tener que sacar turnos y contar con los tiempos de otras personas que iban

a hacer uso de los dos únicos cubículos de microfilmación que tenía el Centro de

Documentación, debíamos pasar mínimo cuatro horas frente al computador realizando el trabajo.

Para definir si una noticia era apta para nuestro trabajo, debíamos analizarla con base en

el bagaje cultural que habíamos logrado obtener sobre la explosión. Nos interesaban las

estadísticas barriales, municipales, departamentales o nacionales, costos de la canasta básica y

calidad de vida, nuevas construcciones, ocio, fiestas regionales o municipales, censos, panorama

político -con especial énfasis la dictadura de Gustavo Rojas Pinilla-, publicidad en materia de

tecnologías (máquinas de escribir, televisor, neveras, lavadoras), eventos a realizarse entre

agosto-septiembre de 1956 y crecimiento o desarrollo urbano de Cali o el Valle. Toda esta

información, desde una visión generosa, era bienvenida en su totalidad.

Como no toda la información publicada era de nuestro interés, dejábamos a un lado las

noticias de asesinatos, accidentes de cualquier tipo, juicios, rumores del pueblo -comunes en el

periodismo de la época-, anuncios laborales, caricaturas y noticias internacionales que no

afectaran o estuvieran relacionadas con Cali o los festejos de la burguesía.


41

Desde la primera consulta del Relator notamos una organización jerárquica en la

información como política editorial: su página principal contenía las noticias más importantes de

la edición; la segunda y tercera, hechos internacionales, nacionales o del Valle; la cuarta era una

sección titulada Bitácora, donde ciudadanos de diferentes lugares escribían sus quejas,

problemáticas u orgullos de la ciudad; entre sexta y séptima página estaba la sección de deportes

que incluía los resultados y las próximas competencias del hipódromo de Cali. La octava página

publicaba los programas de la radio televisiva y algunos asuntos de cultura.

El periódico estaba compuesto por 12 ó 14 páginas, pero las secciones que logramos

dividir no eran continuas: las noticias podían empezar en la página 1 y continuar en la 10;

además variaban mucho y siempre estaban rodeadas de publicidad. Sin embargo, esta

organización del periódico nos ayudaba a buscar algunas noticias con más facilidad porque

podíamos predecir dónde se encontraría con base en su relevancia, pero a la misma vez nos

retrasaba el trabajo de digitalización, ya que este orden no lineal de las páginas nos obligaba a

desplazarnos mucho para que el escáner microfilmador pudiera exportar las noticias completas.

El Crisol tenía el mismo número de páginas que el Relator, pero menor precisión: contaba

generalidades sin nombres ni ubicaciones; sin embargo, continuamos consultándolo porque

nuestro valor diferencial era el cruce de fuentes, y también porque ante una eventual falta de

datos en el Relator, la solución la proveía El Crisol. Además, podíamos comparar y notar la

diferencia en las cifras entre los dos periódicos. El Relator, sin embargo, fue el insumo del que

obtuvimos la mayor parte de cifras y datos.


42

Ante la necesidad de digitalizar muchas páginas, tuvimos que idear una estrategia de

clasificación y ordenamiento. En el panel del microfilm había que encuadrar la página del

periódico para lograr su exportación en formato pdf. Después de este proceso, la guardábamos

con nombre, fecha y el título de las noticias de interés entre paréntesis. Cada imagen se guardaba

en una carpeta con el nombre del mes al que correspondía. Esta carpeta, a su vez, estaba dentro

de otra, la cual llevaba el nombre del periódico consultado. Pero allí no terminaba la

organización: en un cuaderno físico anotábamos fecha y título con el que se nombraba la imagen,

el número de páginas del periódico en el que encontramos las noticias y un pequeño resumen con

los datos que aportaban a la investigación.

Figura 5. Consulta digital de las noticias del Relator.


43

Figura 6. Consulta física de las noticias de El Crisol

Creamos un libro de Excel para alojar los datos importantes de las páginas recolectadas:

Figura 7. Registro digital de las noticias del Relator.


44

Figura 8. Registro digital de las noticias de El Crisol

Las páginas físicas que no podíamos digitalizar por restricciones de uso, teníamos que

fotografiarlas para su respectivo archivo en carpetas y en el libro de Excel, utilizando el sistema

de clasificación automático que traía la cámara. Siempre que terminábamos estas actividades en

el Centro de Documentación del Banco de la República, llegábamos a casa a montar en el drive

de Google los documentos conseguidos con el fin de evitar la pérdida de información y poner los

materiales al servicio de todos los integrantes del equipo. Cabe resaltar que -aunque pareciera

doble trabajo- las anotaciones escritas en el cuaderno físico decidimos también transcribirlas a

Excel.

A medida que nos acercábamos al 7 de agosto de 1956 en los periódicos descritos,

aumentaban las noticias que considerábamos importantes, pues estaba próxima a realizarse la

celebración de la Batalla de Boyacá –el día en que sucedió la explosión-. En los ejemplares del
45

Relator y El Crisol de la primera semana de agosto encontramos noticias relacionadas con el

precio del dólar, el programa cultural y las carteleras de cine para el 7 de agosto en Cali. Toda

esta información fue relevante para ayudarnos a reconstruir el ambiente festivo en la víspera de

la tragedia de 1956.

Al analizar el Relator del 7 de agosto de 1956, notamos que las noticias sobre la tragedia

se extendían por casi todas las páginas. Este fenómeno se prolongó en los siguientes periódicos y

continuó hasta el 12 del mismo mes. Incluso en septiembre el Relator seguía hablando de

víctimas, daños, donaciones y planes de contingencia que el gobierno proponía para sacar a Cali

del abatimiento: actualizaba sus cifras constantemente.

Entre julio de 1956 y septiembre de 1957 sistematizamos 406 noticias de Relator. De El

Crisol obtuvimos 293 que databan de mayo, junio, agosto y septiembre de 1956. Pero no bastaba

con resumirlas y clasificarlas en una tabla en Excel; debían ser más fáciles de leer para que

sirvieran de insumo para la redacción final. Por esa razón decidimos transcribirlas -de manera

depurada- en un documento Word que además contuviera sus fechas de publicación. Tras esta

actividad, clasificamos las noticias por orden temático en el mismo documento: barrios,

contextos sociales, línea férrea y Estación del Ferrocarril -el epicentro-, explosión, disposiciones

de gobierno, damnificados, planes de contingencia y el legado que dejó la explosión. Cada uno

de estos puntos fue ubicado en una tabla de contenidos con sus respectivos subtemas y palabras

claves.
46

Figura 9. Ejemplo de datos clasificados y depurados

1.2.2. Documentos de orden municipal, departamental y nacional

El Archivo Histórico de Cali no dispone de una digitalización completa de sus

documentos y muchas de las normas que buscábamos aún se encontraban acumulando polvo en

la oscuridad de los anaqueles, razón por la cual nos vimos obligados a escarbar los decretos

municipales sobre censura y prohibiciones referentes a la libertad de prensa, con guantes y


47

tapabocas. Este proceso, realizado de la misma forma en las gacetas nacionales, implicaba

conocer con exactitud la fecha de expedición de la ley o decreto que se intentaba hallar; en caso

de no conocer la data precisa, debíamos consultar el tomo, compuesto por más de 500 páginas,

que indexaba los decretos y leyes en busca de títulos referentes a las disposiciones del gobierno

alrededor de la explosión.

Los documentos oficiales se consultaban para profundizar en el comportamiento del

gobierno después de la explosión y determinar la forma en que a través de ordenamientos el

Estado incidía en la cotidianidad y en el orden social de la ciudad. A los archivos de este tipo no

sólo llegábamos por las consultas hechas en El Relator, sino también por referencias de las

fuentes expertas que nos narraban el comportamiento gubernamental.

1.2.3 Otros documentos

Las herramientas de búsqueda avanzada de Google nos permitieron rastrear palabras o

datos precisos para encontrar varios documentos que nos aportaron en el desarrollo de nuestra

investigación. Las bases de datos del DANE de 1956, por ejemplo, contenían cifras relacionadas

con el ferrocarril y la infraestructura; la revista Acta Médica Colombia, cuyo Volumen 34

contenía la historia de la medicina del Valle y la capacidad instalada del Hospital Universitario

del Valle en 1956; así como la ley 179 de 1959 -documento que trata sobre las reparaciones

económicas a las víctimas de la explosión- y la base de datos del Índice de Precios al

Consumidor (IPC) del Banco de la República. El Índice de Precios del Consumidor sirvió para

realizar cálculos de inflación económica sobre los costos de vida entre 1956 y nuestros días:

convertir precios antiguos en actuales para mostrar el contexto e impacto económico de la

explosión.
48

En la página web de la CIA, en especial en los archivos desclasificados, logramos

encontrar documentos relacionados con el golpe de Estado de Gustavo Rojas Pinilla y las

opiniones del gobierno americano -en cabeza de Eisnhower- frente a la dictadura. Además

muestra el seguimiento de la CIA a Cali por considerarla un foco comunista y fortín del Partido

Liberal.

Figura 10. Documentos desclasificados de la CIA (1)5

5
Captura del Informe de la CIA haciendo seguimiento a los movimientos de los Liberales en Cali:
[Link]
49

Figura 11: Documentos desclasificados de la CIA (2)6

6
Captura del informe de la CIA sobre seguimiento a Nicolás Buenaventura y Hernando Tejada en Cali por
considerarlos comunistas [Link]
50

Fotografía 12: Documentos desclasificados de la CIA (3)7

En el Archivo de Cali encontramos los planos de la ciudad divididos por barrios -Jorge

Isaacs, Piloto, San Fernando, etcétera- y en el Plan de Ordenamiento Territorial (POT)

intentamos buscar los cambios en la ciudad a raíz de la explosión. Esta actividad implicó visitas

7
Captura del Informe de la CIA sobre Gustavo Rojas Pinilla: [Link]
[Link]
51

a la Alcaldía, tocar puertas de manera constante para que nos remitieran de una oficina a otra: la

clave para nosotros fue insistir sobre la necesidad de estos datos hasta llegar a la persona

adecuada. En un principio nos dijeron que debíamos radicar un derecho de petición y en 15 días

hábiles nos daban los documentos -si los encontraban-.

A pesar de estas limitaciones temporales, corrimos con la suerte de encontrar al

encargado del Concepto de Normas Urbanísticas de la Alcaldía en medio de los vaivenes de

radicación de los permisos solicitados, situación que nos permitió explicarle nuestro trabajo y

solicitarle de manera directa el acceso a los archivos del POT para fines académicos. Sólo así

pudimos llegar a la normatividad de la planeación datada entre 1950 y 1960 y -aunque en sus

páginas no encontramos los cambios demográficos- nos ayudaron a vislumbrar las características

espaciales de la ciudad de esa época.

El Archivo Fotográfico y Fílmico del Valle, consultado sólo de forma online, fue un

espacio imprescindible para conocer imágenes sobre los estragos de la explosión y la Cali de los

50. Para lograr un rastreo oportuno en esta plataforma, buscamos los archivos utilizando palabras

claves, frases relacionadas con lugares precisos de la ciudad y la fecha que más nos importaba: 7

de agosto de 1956. Así consultamos un aproximado de 3.000 fotografías que filtramos hasta

quedar con casi 300 fotos de las que nos pasaron y autorizaron para uso del proyecto un total de

100 imágenes por parte de la institución. Las fotos evidenciaban temas claves como los

incendios que originó la explosión, las reacciones iniciales en el lugar de la tragedia y las

modificaciones de la ciudad. Además de este importante rastreo, consultamos en el Archivo de

Cali el Concurso de Recuerdos de mi Barrio, documento que describe en detalle -desde las voces

de los mismos habitantes- las historias sobre espacios urbanos más conocidos en Cali durante el

siglo XX.
52

1.3. Entrevistas
No bastaba con documentos de la época para realizar un producto que hablara de la Cali:

la metodología que definimos implicaba recurrir a los tres tipos de fuentes que definimos en este

documento -primarias, secundarias y terciarias- dándole prelación a las fuentes testimoniales. Era

indispensable buscarlas -así fuera debajo de las piedras- para iniciar las entrevistas

semiestructuradas que el cuestionario Halperin (1995) nos planteaba. Así podíamos aclarar las

dudas y curiosidades que, pese a la consulta de archivos, seguían latentes, sobre todo en el relato

vivencial que sólo podían conocer las fuentes primarias: muchas veces las descripciones y

características minuciosas del espacio y el evento provenían de los sobrevivientes.

En esta instancia el problema que debíamos resolver era el de encontrar personas de

memoria prodigiosa -“lucidez, ausencia de Alzheimer”, diríamos luego- porque, los

protagonistas del relato debían recordar, recordar de manera pormenorizada. La edad de quienes

pensábamos entrevistar no debía ser menor de 73 años: personas de esta condición o incluso

mayores -que tuvieran más de 12 años el día de la tragedia- nos podían asegurar recuerdos

fidedignos y ser trascendentales para la correcta consecución de nuestra reportería.

El abordaje de las fuentes testimoniales fue antecedido por entrevistas a expertos en

temas relacionados con la explosión y la ciudad en la década de 1950. Recurrimos al

Departamento de Historia de la Universidad del Valle y entrevistamos al catedrático Francisco

Zuluaga, historiador que nos dio el panorama de Cali antes de la tragedia el 7 de agosto de 1956.

La entrevista nos permitió comprender aspectos claves de la urbanización y la economía de Cali

entre 1950 y 1960. El experto nos habló del centro de Cali e instó a que contactáramos a los

sobrevivientes del Edificio Venezolano y el barrio Aguablanca.


53

Esta primera entrevista fue transcrita textualmente -al igual que las siguientes- con el fin

de subirla al drive de Google y dar a conocer su relevancia para la etapa investigativa.

1.3.1. Unidad Residencial Edificio República de Venezuela

Darío Restrepo, docente de Literatura de la Universidad del Valle, nos contactó con la

Junta Administradora del Edificio República de Venezuela: por primera vez teníamos la

posibilidad de hablar con sobrevivientes. Definimos como estrategia acercarnos a los

representantes y líderes del Edificio para que, a través de ellos, pudiéramos contactar a

sobrevivientes que en 1957 habían recibido estos apartamentos. Si lográbamos tener la confianza

de las figuras representativas, ¿quizá los demás sobrevivientes serían mucho más asertivos?...

Al contactar las fuentes siempre le temimos a la muerte repentina de los testimoniantes:

nos asaltó la idea de que algún viejo octogenario muriera de un paro cardíaco o, en medio de su

cotidianidad, se cayera por las escaleras a causa de alguna enfermedad cardiovascular. En cierta

ocasión accedimos al relato de un bombero, Carlos Calero, y como Abrahán -nuestro

desastrosamente despistado redactor y editor general- fue el encargado de entrevistarlo, llegó con

la noticia fake de que Calero había muerto y no había alcanzado a verlo -esto casi enloquece a

medio equipo-. Lo recriminamos por su falta de premura en la realización de la entrevista. Una

semana después descubrimos que se trataba de una broma.

Como estuvimos mediados por el deseo de ganarle la carrera a la enfermedad y el deceso

de nuestros sobrevivientes, se intensificaron las consultas de fuentes testimoniales. Contactamos

a Mary Llanos, directora de la Junta Administrativa, quien nos hizo un recorrido por la Unidad

Residencial Edificio República de Venezuela en medio de una pequeña introducción histórica del

edificio y sus características arquitectónicas. Mary nos habló de cuatro sobrevivientes de la


54

explosión, las cuales visitamos en su compañía: Irma Rivera, Concha de Moreno, Betty Hurtado

y Mary Escobar. Y así iniciamos un proceso fallido.

Uno de los principales obstáculos al entrevistar las habitantes del “Venezolano” fue encontrar

singularidad en sus relatos porque cada

una de ellas narraba la explosión a

grandes rasgos, desde elementos comunes;

no obstante, nosotros queríamos sus

dimensiones humanas, detalles puntuales

en sus historias de vida, puntos de vista.


Figura 13. Celebración de los 60 años del
En muchas ocasiones lo que conseguimos “Edificio Venezolano”

en el primer acercamiento fueron las réplicas de los testimonios del Padre Hurtado y el bombero

Andrade reiteradas por los periódicos. ¿Cómo desemproblemarnos? Para salir de esta dinámica,

fueron necesarias varias visitas a los sobrevivientes y ganar un grado mayor de confianza. Con el

paso de los meses, las señoras empezaron a relatarnos sus experiencias particulares, más allá de

las reseñas de los medios.

Cada una de las cuatro sobrevivientes mencionadas nos hablaba a su vez de otros

sobrevivientes o expertos de la explosión. Nuestra red de contactos se expandió a través de la

socialización de nuestro proyecto entre los habitantes del conjunto residencial. Logramos que

nos invitaran a la celebración del aniversario 60 de la construcción del edificio, realizado en

agosto de 2017 -donde además tuvimos acceso a fotografías del edificio en 1957, pertenecientes

a un archivo privado -no disponible al público en ninguna otra ocasión.


55

En este evento logramos ser más visibles en el Edificio, situación que permitió conocer

otras fuentes dispuestas a ayudarnos. No obstante, tras dos entrevistas nos dimos cuenta de que

Irma Rivera, Concha de Moreno, Betty Hurtado y Mary Escobar tenían problemas de memoria:

no recordaban mucho la explosión. Pese a esta dificultad, tratamos de abordar otras historias de

habitantes del “Venezolano” y así poder narrar que esta edificación fue la primera propiedad

horizontal de Cali y cómo su construcción detonó la expansión de la ciudad hacia el norte.

Queríamos narrar desde las visiones particulares condensadas en sus testimonios cómo era pasar

de vivir del centro de Cali a las periferias. Pero, a pesar de que las cuatro sobrevivientes

entrevistadas tenían datos y detalles relevantes e interesantes, carecían de la fuerza narrativa que

necesitábamos.

Todavía no habíamos decidido cuáles serían las historias centrales y aún faltaban muchas

entrevistas antes de empezar a descartar y privilegiar. Y semanas después de acercarnos a las

cuatro fuentes del “Venezolano”, tuvimos que afrontar el repudio a las fotografías por parte de

estas dulces abuelitas: ninguna de ellas deseaba acercarse a la cámara, hecho que representó un

obstáculo gráfico en medio de disertaciones sobre el tratamiento estético que debíamos darle a

cada uno de los protagonistas de nuestro proyecto. La discusión fue bastante fuerte, porque el

editor -ese malévolo Abrahán- había decidido que si no permitían el registro de material gráfico

era mejor no trabajar con ellas, y medio equipo entró en crisis. Finalmente, decidimos unir sus

historias y abordarlas de manera secundaria como personajes circunstanciales alrededor de los

relatos principales que aún no habíamos definido, que ni siquiera teníamos.


56

1.3.2. Barrio Aguablanca

Mientras transcurrían nuestras exploraciones en ancianatos y parques para encontrar a los

sobrevivientes indicados, un mensaje llegó a nuestros correos: la Biblioteca del Banco de la

República nos invitaba a una conferencia sobre las transformaciones urbanísticas en Cali durante

los últimos 70 años. Decidimos entonces asistir y conocer a uno de los ponentes invitados,

Manuel Vallecilla, historiador de la Universidad del Valle, quien además dirigía un Taller de

Memoria e Identidad con un grupo de fundadoras del barrio Aguablanca.

Le contamos a Vallecilla nuestro trabajo y él mostró interés casi de inmediato; nos invitó

a conocer a las señoras del Taller como nuestras posibles fuentes. Acudimos a este escenario que

desde el inicio se presentó ante nuestros ojos con un ambiente diferente al que habíamos

presenciado en el Edificio República de Venezuela: 12 fundadoras del barrio, sobrevivientes de

la explosión, se reunían al calor de la tarde para recordar y compartir entre ellas experiencias de

vida de los años 50 y la explosión en los barrios del epicentro: El Piloto, Jorge Isaacs, El Pueblo,

El Porvenir, San Nicolás y Santander. Eran amables, les encantaban las fotos y los vídeos y hasta

nos facilitaban sus archivos fotográficos. Su calidez nada tenía que ver con las resistencias del

“Venezolano”, la falta de cooperación de las habitantes de la torre. En medio de tertulias, café y

pandebonitos en la mesa, recordaban lugares, calles, esquinas, gente, precios y demás

detallismos que necesitábamos para nutrir nuestro proyecto y nuestras almas -muchos abrazos se

repartieron en el proceso, mucha comida nos dieron. Así conocimos a Ruth, Filomena, Marleny,

María y Nubia, mujeres que tenían relatos potentes y una memoria intacta en torno a los

subtemas de nuestro proyecto y que se convertirían en el eje, en la órbita de nuestro proyecto

durante más de medio año.


57

Era clave realizar el primer acercamiento junto a los historiadores que hacían los talleres,

pues ellos llevaban meses en ese proyecto, conocían mejor a las mujeres, se habían ganado su

confianza, nos permitían un contacto más personal y sugerencias para el abordaje.

A primera vista, Filomena López nos recordaba a las

matronas del pacífico narrando cuentos al fragor de una

fogata. Identificamos la potencia de su relato cuando le

preguntamos si era sobreviviente de la explosión y su

respuesta duró hora y media. Podríamos decir que tan sólo

con su historia de vida resultaba posible hacer una tesis:


Figura 14. Foto de Filomena
nació en 1925 y tiene una memoria capaz de traer a la López.

actualidad imágenes de los años 30 y 40. Recordaba escenarios, ambientes familiares y lugares

de trabajo manual que se vieron afectados el 7 de agosto de 1956. Vivió en el barrio El Piloto -a

la orilla del río Cali- desde 1925 hasta el 7 de agosto de 1956, día en que su casa de bahareque

quedó casi en suelo por la onda de energía que liberó la explosión.

Ruth García tenía una historia transversal a todos los subtemas que planteábamos: vivía al

lado del anfiteatro del Cementerio Central en 1956, fue

víctima directa de la explosión y testigo de los muertos que

llegaban al lado de su casa. Hablaba sobre su esposo,

Amador Quintana, quien fue maestro de obra y ayudó a

construir lugares que rodeaban el epicentro de la explosión

como la fábrica de Colgate Palmolive y la Licorera del


Figura 15. Foto de Ruth
García. Valle: esta parte fue clave para nosotros, pues teníamos la

oportunidad de narrar a través de ella el desarrollo de la ciudad y el crecimiento industrial del


58

epicentro de la explosión. Amador -fallecido en 1957 tras un accidente laboral- era una persona

imprescindible en la historia de Ruth, un hilo irrompible de su existencia, con quien había

convivido antes, durante y después de la tragedia. Ruth, accediendo al baúl de sus recuerdos,

recordaba con detalle las palabras, expresiones, gestos y acciones de su esposo. Amador,

entonces, se construyó con la memoria condensada de Ruth.

El relato de Marleny Sandino tenía relevancia en la construcción del relato de las

condiciones de los hospitales de la época; era una adolescente interesada en la medicina que tras

la explosión ayudó recogiendo manos y dedos que quedaron por las calles para llevarlos a la

Cruz Roja. Además, terminó colaborando en el Hospital San Juan de Dios como enfermera

durante la hecatombe.

María y Nubia tienen en común que las dos -madre e hija respectivamente- son

sobrevivientes. La potencia de sus relatos radica en que las dos trabajaron en muchos lugares

claves en la explosión -entre ellos la antigua Licorera del Valle. Fue interesante en ellas el grado

de complementariedad de sus relatos: lo que olvida la madre lo recuerda la hija, y viceversa.

Figura 16. Foto María del Jesús Figura 17. Foto de Nubia
Morela Gómez
59

Con cada una de estas sobrevivientes se hizo un promedio de cuatro entrevistas. Cuando

establecimos un mayor grado de confianza, solicitamos a las testimoniantes fotos y documentos

de la época para utilizarlas en nuestro trabajo. En efecto conseguimos imágenes que ilustraban la

época, sus arribos a los barrios y también los recibos de las cuotas que debían pagar por las casas

donadas en el barrio Aguablanca. Se recopiló un total de 120 fotografías antiguas y 26

documentos de 1949 a 1957 pertenecientes a Ruth García; 80 fotografías antiguas y 5

documentos antiguos de 1956-57, pertenecientes a Filomena López; 90 fotografías antiguas

(década de 1950) pertenecientes a María de Jesús Morela y Nubia; y 13 documentos de Marleny

Sandino.

Figura 18. Digitalización de las fotos de los sobrevivientes


60

Figura 19. Digitalización de los documentos de los sobrevivientes

En una de las visitas a los Talleres de Memoria e Identidad se hizo una salida con las

señoras: un recorrido -realizado por parte de los historiadores- a los lugares claves de la

explosión. Recorrimos algunos de los barrios que rodeaban el epicentro de la explosión -El

Piloto, Jorge Isaacs y El Porvenir-, para que ellas identificaran las transformaciones de Cali,

reconocieran lugares desaparecidos y surgidos. Con equipos de grabación en mano -y pese a las

dificultades de sonido- registramos el viaje, tomamos apuntes y realizamos pequeñas entrevistas

in situ. Esa travesía fue importante para dimensionar los cambios de Cali e identificar y

corroborar aquello que las fuentes decían o lo que nosotros mismos habíamos investigado, pero

no habíamos observado en persona.

Las sobrevivientes recordaban aspectos de sus relatos conforme reconocían los espacios,

como si sus memorias se detonaran con cada lugar, enriqueciendo nuestra construcción de

sentido. Además, como teníamos algunas dudas sobre dónde estuvieron ubicados algunos de los
61

puntos de referencia de nuestra narración, les solicitamos identificar lugares con ayuda de un

mapa en mano para ubicar algunos lugares que no sabíamos dónde quedaban en ese momento, ya

que la nomenclatura de Cali había cambiado. Sin dificultad fueron señalando lugares y

recordando anécdotas que enriquecían el relato y nos situaban con hechos y direcciones

concretas, pues había lugares de los que no teníamos referencia espacial.

1.3.3. Otras fuentes

La clave de nuestro trabajo fue tejer redes, que una fuente nos llevara a otra para ampliar

nuestros testigos, es decir, personas que se diferenciaran por estratos sociales, profesiones y

ubicación en la ciudad para ampliar la visibilidad que teníamos del hecho. Una mujer que vivía

en el barrio El Piloto, cercano al epicentro de la explosión, no iba a tener la misma experiencia

del 7 de agosto y días posteriores, que una mujer que vivía hacia las afueras de la ciudad.

Fue bastante importante que la mayoría de personas que conocíamos supieran de la

investigación que realizábamos, en especial fue relevante que ellas contactaran a otras personas

para que nos dieran información sobre el hecho, o sus experiencias en torno a la explosión. De

esa forma llegamos a las dos fuentes que considerábamos más difíciles de conseguir: personal de

rescate y personal de medicina que hubiera participado de alguna forma en la hecatombe para

saber cómo lo vivieron desde la profesión y la institución. ¿Qué tan preparada estaba Cali en

esos aspectos?

Aunque teníamos los relatos del bombero Andrade que habían sido replicados cada año

por diferentes medios, queríamos escuchar la historia de otros personajes -desde sus

singularidades- que vivieron las horas de rescate; al fin y al cabo, su versión, al igual que la del
62

Padre Hurtado, parecía institucionalizada. ¿No había nada más que lo que replicaba de las

reseñas escuetas de los medios?

En la conmemoración de los 60 años del desastre,

los periódicos informaron sobre las condecoraciones a los

bomberos que prestaron su servicio el fatídico 7 de agosto

en Cali. En fotos registraron el personal; ahí estaban las

fuentes que debíamos buscar. Por fortuna, uno de los

condecorados era familiar de una conocida de uno de los

integrantes del equipo y no tardó en darnos el visto bueno Figura 20. Foto de Luis
Carlos Calero
para entrevistarlo. Carlos Calero, bombero que nos abrió

las puertas de su casa, narró el papel del Cuerpo de Bomberos de Cali en la explosión. Calero era

un joven que llevaba dos años en el Cuerpo de Bomberos cuando tuvo que enfrentar la peor

catástrofe en la historia de la ciudad. Su relato era potente, lo supimos al escuchar que, segundos

después de la explosión, él salió de su casa rumbo a la Estación de Bomberos y después al

epicentro de la explosión, motivado por su vocación y sin saber qué había sucedido.

Luego del testimonio de Calero recurrimos al Cuartel General de Bomberos para hablar

con José Alejandro Peralta Usi, un Sargento del Cuerpo de Bomberos de Cali experto en la

historia de la institución, quien nos contó los pormenores de los bomberos, las herramientas de

trabajo con las que contaban en 1956, las que utilizaron y la ubicación de cada una. Así mismo

pudimos corroborar y contrastar toda la información con el trabajo de reportería de datos y

documentos.
63

Conseguir personal médico que

hubiera prestado sus servicios en la

explosión era para nosotros la labor más

difícil: ¿dónde encontrarlos? y ¿cómo

acercarnos? Teníamos a la Cruz Roja, al

Hospital Universitario del Valle, al

Hospital San Juan de Dios y a la Facultad


Figura 21. Foto de Jaime Korgui y Marietta
de Medicina de la Universidad del Valle Galvis

como primeras opciones. Si hubiéramos tenido que pasar de hospital en hospital preguntando por

profesionales que laboraran en esa época en el área de salud, lo habríamos hecho. Pero fue más

sencillo. Una amiga que estaba enterada de nuestro trabajo nos recomendó a una pareja de

ancianos: Jaime y Marietta. Él había trabajado en el Hospital Universitario del Valle como

médico pediatra durante la explosión y ella, en 1956, era una joven empoderada de las causas

sociales y de los festejos y ferias de la ciudad. Ambos pertenecían a las élites de Cali, incluso en

la época, rasgo que nos permitía tener variabilidad de fuentes en los aspectos que buscábamos.

Con el paso de las entrevistas surgían dudas que nos imponían la tarea de recurrir a

expertos. Entrevistamos a Alberto Silva Scarpetta, de 81 años, miembro de la Academia de

Historia del Valle del Cauca, que nos habló del desarrollo acelerado que vivía Cali justo antes de

la explosión. Entrevistamos al Arquitecto Erick Figueroa, de 44 años, a fin de conocer la

existencia de los antecedentes del planeamiento urbano de 1957, y las proyecciones de desarrollo

de la Cali de aquel entonces. Erick mencionó El Plano Regulador, el papel que tuvo el urbanista

Karl Brunner en los planes de ordenamiento territorial y nos sugirió remitirnos al código

regulador de 1945 y al Plan Piloto de 1949-1950. De la misma forma, contactamos a los expertos
64

en explosivos Jorge Enrique Fonseca Becerra y Juan Fernando Rincón Flórez, especialistas en

explosivos de la Escuela de Ingenieros Militares de Colombia. A ellos les preguntamos por las

características del explosivo detonado -naturaleza química, entalpías, estabilidad y reactividad- y

las precauciones que debían tenerse durante el transporte y detalles sobre los explosivos.

Javier Peña Ortega, antropólogo y profesor nombrado de la Institución Antonio José

Camacho, también fue clave para el desarrollo de la fase de reportería. A través de varias

entrevistas nos habló de su producción central en torno a la explosión del 7 de agosto: un vasto

análisis sobre la imagen y la construcción visual de los medios de comunicación a lo largo de 62

años de conmemoraciones. Sus perspectivas fueron claves para abordar -desde categorías

analíticas- toda la producción visual -como registros fotográficos y vídeos- producida por medios

como El Relator, El Crisol, El País y El Tiempo. Cabe resaltar, también, las capacidades del

profesor Peña para analizar el discurso oficializado del padre Hurtado: a partir de análisis

discursivos, siempre sostuvo que una especie de “homogeneización de la opinión pública” fue el

más grande fenómeno que dejó la explosión: a lo largo de 62 años la mayoría de los medios de

comunicación han hablado de un accidente en todas las conmemoraciones de la tragedia.

Aseveración que reforzó -con mayor razón- nuestra perspectiva de proyecto.

En paralelo con la entrevista del profesor Peña, descubrimos -escarbando en páginas de

internet- la existencia de un fotógrafo argentino que durante los días de la tragedia registraba a

Cali con su cámara: Nils Bongue. La sorpresa fue grata cuando descubrimos -en medio de las

labores investigativas- los datos de contacto de su hijo, Erick Bongue, en su página oficial de

internet: la residencia de padre e hijo queda en Cali. No dudamos un segundo en contactarlo para

solicitar una entrevista y así conocer todo su registro fotográfico. Tuvimos que dirigirnos a su

casa en el kilómetro trece de la vía al mar, sin importar la distancia y los obstáculos que se
65

pudieran presentar en el camino, como la lluvia torrencial que el día de la entrevista nos

acompañó. Los resultados de esta hazaña fueron positivos para nuestro proyecto: no solo

obtuvimos fotografías inéditas, tomadas durante la explosión, también nos habló del contexto de

censura en Cali y sus dificultades para publicar su material en medio de los obstáculos que

representaba la represión a la libertad de expresión.

1.3.4. Definición de los relatos potentes

Desde el inicio nos habíamos propuesto narrar la explosión a partir de los relatos de

algunos sobrevivientes no documentados y, para cumplir este propósito, debíamos escoger las

fuentes principales de los textos del proyecto según los criterios definidos en nuestras reuniones:

1. relevancia del sobreviviente en la vida citadina de la Cali de la década de los 50 y 2. papel

durante la explosión y la transformación de su vida en las décadas posteriores a la misma. En

concordancia, evaluamos cada fuente entrevistada y empezamos a analizar la fuerza narrativa y

el aporte al proyecto final. Por lo tanto, los relatos no catalogados como principales debían

organizarse como relatos secundarios. El descarte como relato estructural no implicaba relegarlos

del todo, pues cada historia desde su experiencia nos aportaba detalles interesantes que antes no

se habían registrado.

Las fuentes principales quedaron definidas de la siguiente forma:


66

Fuente Perfil e historia

Durante los años 50 trabajó vendiendo melcochas en la Estación del


Ferrocarril (epicentro de la explosión). Laboró en la Federación de
Cafeteros y la Galería Belmonte; lugares afectados por el estallido de los
camiones. Vivía en el barrio El Piloto, a unos metros de donde ocurrió el
Filomena López hecho, en una casa de Bahareque al lado del Río Cali. Fue damnificada y
como apoyo del gobierno recibió una casa de aluminio que tuvo que pagar
en cuotas en el barrio Aguablanca, creado para las víctimas del 7 de
agosto de 1956. Allí vio crecer a sus 14 hijos mientras Cali se expandía
hacia el Oriente. Fue, además, una de las fundadoras del Barrio.

Durante los años 50, Amador Quintana, esposo de Ruth García, trabajaba
como maestro de obra; ayudó a construir gran parte de los edificios que
surgieron en Cali en esa época, en especial en la zona afectada por la
explosión o cerca a ésta. Era un hombre sobreprotector con su familia: a
Ruth
Ruth le impedía salir a la calle por el riesgo que podría tener. Vivía con
García/Amador
sus tres hijos y su esposa en El porvenir, justo al lado del Anfiteatro del
Quintana
cementerio Central a donde llegaron los cuerpos sin vida y las
extremidades de personas después de la explosión. Al ser damnificados,
también recibieron apoyo por parte del gobierno con una casa en el barrio
Aguablanca.

Médico especialista graduado en pediatría en Washington, fue trabajador


del Hospital Universitario del Valle en 1956, año en el que había sido
inaugurado y aún no contaba con una sala exclusiva donde pudiera ejercer
su posgrado. Era el encargado de los médicos residentes de pediatría que
Jaime Korgi
se preparaban en el hospital. Estaba casado con Marietta, una mujer que
Bonilla
abogaba por el servicio social. Ambos asistían a fiestas, ferias y eventos
sociales de la élite de la ciudad. Durante la explosión tuvo que pasar días
sin dormir mientras atendía niños con los pocos elementos médicos y en
cualquier espacio del hospital.

Su vocación era la de ser bombero, llevaba dos años en el cuartel cuando


ocurrió la explosión. Trabajó de la mano con el bombero Francisco
Carlos Calero Andrade, ayudó a salvar vidas y recoger cuerpos. Estuvo en las primeras
máquinas que llegaron al lugar de la explosión y fue testigo de la
devastación, el impacto y los trabajos realizados para recuperar la zona.
Tabla 3. Relatos principales de las fuentes
67

1.4. Cálculos sobre la explosión y la ciudad en 1956

En medio de consultas a las últimas conmemoraciones del suceso, publicadas en revistas

y periódicos nacionales, encontramos referencias a mediciones de la tragedia según la escala

sismológica (Richter). El País y El Tiempo aseguraban que la explosión fue de 4.3 grados

mientras otros medios -como El Diario o el Observador Regional- decían que en realidad la

tragedia había causado 4.1 grados. Frente a estas discordancias, resultó necesario realizar

nuestros propios cálculos de energía liberada para constatar estos datos. Pero ¿cómo íbamos a

lograrlo? ¿Qué tipo de cálculos requeríamos y cuáles eran las ecuaciones y variables?

Primero debimos tener en cuenta la energía que liberan las explosiones en equivalencias

de TNT: ton (184 gigajulios), kilotón (igual a 4,184 terajulios) y megatón (4,184 petajulios).

Estas magnitudes, cuantificadas en unidades de Julios, expresan la energía explosiva y son

utilizadas -con frecuencia- en la medición del potencial destructivo de una carga a detonar. Para

nuestro caso, sirvió como un insumo importante para plantear los respectivos cálculos tomando

como base las unidades expuestas.

El encargado de realizar los cálculos -tomando en consideración diferentes datos de la

explosión como la escala Richter- fue Abrahán, quién además se encargó de realizar las

equivalencias con otras tragedias como la de Hiroshima y Nagasaki.

Equivalencias de energía liberada en Cali con respecto a energías liberadas en otras tragedias:

1 𝑘𝑡 4,2 𝑥1012
𝐸. 𝐶𝑎𝑙𝑖 = 42 𝑡𝑜𝑛 [ ][ ]=
1000 𝑡𝑜𝑛 1𝑘𝑡

𝐸. 𝐶𝑎𝑙𝑖 = 1,766𝑥1011 𝐽𝑜𝑢𝑙𝑒𝑠

En Hiroshima: Little Boy


68

4,2 𝑥1012
𝐸. 𝐻𝑖𝑟𝑜𝑠ℎ𝑖𝑚𝑎 = 16 𝑘𝑡 [ ]
1𝑘𝑡

𝐸. 𝐻𝑖𝑟𝑜𝑠ℎ𝑖𝑚𝑎 = 6,72𝑥1013 𝐽𝑜𝑢𝑙𝑒𝑠

En Nagasaki

4,2 𝑥1012
𝐸. 𝑁𝑎𝑔𝑎𝑠𝑎𝑘𝑖 = 21 𝑘𝑡 [ ]
1𝑘𝑡

𝐸. 𝑁𝑎𝑔𝑎𝑠𝑎𝑘𝑖 = 8,82𝑥1013 𝐽𝑜𝑢𝑙𝑒𝑠

Energía liberada en el Atentado del Club El Nogal, Bogotá Colombia con base en las
entalpías del ANFO

907,3 𝐾𝑐𝑎𝑙 4184 𝐽𝑜𝑢𝑙𝑒𝑠


𝐸. 𝐸𝑙 𝑁𝑜𝑔𝑎𝑙 = 200 𝑘𝑔 𝐴𝑁𝐹𝑂 [ ][ ]
1 𝑘𝑔 𝐴𝑁𝐹𝑂 1𝐾𝑐𝑎𝑙

𝐸. 𝐸𝑙 𝑁𝑜𝑔𝑎𝑙 = 7,59𝑥108 𝐽𝑜𝑢𝑙𝑒𝑠

1.4.1. Comparaciones de la explosión

Método: razones matemáticas

Cali vs El Nogal
𝐸.𝐶𝑎𝑙𝑖 1,766𝑥1011 𝐽𝑜𝑢𝑙𝑒𝑠
[𝐸.𝑁𝑜𝑔𝑎𝑙] = [ ] =232,67
7,59𝑥108 𝐽𝑜𝑢𝑙𝑒𝑠

Resultado: La explosión de Cali liberó 233 veces la energía liberada en el atentado del
Club El Nogal, en Bogotá.

Cali vs Hiroshima

𝐻𝑖𝑟𝑜𝑠ℎ𝑖𝑚𝑎 6,72𝑥1013 𝐽𝑜𝑢𝑙𝑒𝑠


[ ]=[ ] = 380,5
𝐸. 𝐶𝑎𝑙𝑖 1,766𝑥1011 𝐽𝑜𝑢𝑙𝑒𝑠
69

Resultado: La bomba de Hiroshima liberó 380,5 veces la energía liberada en la explosión


de Cali.

Cali vs Nagasaki
𝑁𝑎𝑔𝑎𝑠𝑎𝑘𝑖 8,82𝑥1013 𝐽𝑜𝑢𝑙𝑒𝑠
[ ] = [1,766𝑥1011 𝐽𝑜𝑢𝑙𝑒𝑠] = 499,4
𝐸.𝐶𝑎𝑙𝑖

Resultado: La bomba de Nagasaki liberó 499,4 –casi 500- veces la energía liberada en la
explosión de Cali.

1.4.2. Conversiones de energía y comparación con la escala sísmica

La unidad de medición de energía liberada en sismos es el Ergio.

1 Julio = 107 Ergios

Pasamos la energía liberada en la explosión de Cali de Julios a Ergios para medir su

magnitud en la escala de Richter. Es importante considerar que la energía liberada superficial no

implica un sismo equivalente, porque hay muchas más variables involucradas en el posible

impacto: por ejemplo, la profundidad de la liberación de energía.

11
107 𝐸𝑟𝑔𝑖𝑜𝑠
𝐸. 𝐶𝑎𝑙𝑖 (𝐸𝑟𝑔𝑖𝑜𝑠) = 1,766𝑥10 𝐽𝑜𝑢𝑙𝑒𝑠 [ ]
1𝐽𝑜𝑢𝑙𝑒𝑠

𝐸. 𝐶𝑎𝑙𝑖 (𝐸𝑟𝑔𝑖𝑜𝑠) = 1,766𝑥1018 𝐸𝑟𝑔𝑖𝑜𝑠

Usamos la ecuación:

LogE= 11,8 + 1,5M

“M” es la magnitud en la escala de Richter (de 0 a 10) y “E” es la energía liberada en Ergios.

Despejamos M
70

𝐿𝑜𝑔𝐸 − 11,8
[ ]=𝑀
1,5

Y sustituimos la energía liberada en Cali

𝐿𝑜𝑔(1,766𝑥1018 ) − 11,8
[ ]=𝑀
1,5

A falta de calculadora científica

4,29 = 𝑀

4,3 ≈ 𝑀

Conclusión, la energía liberada en la explosión de Cali, debió producir un temblor

cercano a los 4,3 grados en la escala de Richter. No de 4,4; 4,2 ó 4,1 como decían algunos

medios.

1.4.3. Conversiones de distancia y sonido

Durante la redacción, y para efectos narrativos y de precisión, debíamos saber la

velocidad del sonido de acuerdo al lugar donde estaba Amador el día de la explosión. La idea era

poder saber cuánto tardó en escuchar el estallido. Para esto tuvimos en cuenta el lugar donde

pusieron la cruz blanca, que se supone es el sitio exacto donde estallaron los camiones, y el

hogar de Amador Quintana. La distancia según Google Maps era de 315,21 metros:
71

Figura 22. Captura de Google Maps

Teniendo en cuenta que la velocidad del sonido en el aire es de 343,2 m/s y que la

velocidad de las ondas primarias superficiales en la tierra es de 4200 m/s, usamos la ecuación de

distancia:

𝑣
𝑥=
𝑡

Si distancia es igual a velocidad sobre tiempo, sólo debemos despejar:


72

𝑥
𝑡=
𝑣
Así, reemplazamos para hallar el tiempo que tardó Amador Quintana en escuchar el

estallido:

315,21 𝑚
𝑡= = 0,075 𝑠𝑒𝑔.
4200 𝑚/𝑠

1.4.4 El costo de vida y la inflación entre 1956 y 2018

Calcular la equivalencia de precios de la canasta familiar entre la primera fecha y la

segunda resultó necesario para dimensionar la economía de Cali en los años cincuenta. Para

lograrlo, necesitábamos considerar un indicador que nos permitía observar la evolución del coste

de vida con el paso del tiempo: el Índice de Precios de Consumo. Tomando los datos de esta

métrica y los precios de canasta básica de 1956 y 2018, logramos realizar los respectivos

cálculos:

𝐼𝑃𝐶 2018
𝑉𝑎𝑙𝑜𝑟 𝑎 1956 = = 𝑉𝑎𝑙𝑜𝑟 𝑎 2018
IPC 1956

0.25 x 141.04 = 0.25 x 3616.41026 = 904.1025641


Huevos
0.039

0.3 x 141.04 = 0.3 x 3616.41026 = 1084.923077


Huevos
0.039

0.4 x 141.04 = 0.4 x 3616.41026 = 1446.564103


Botella de leche
0.039

0.5 x 141.04 = 0.5 x 3616.41026 = 1808.205128


Botella de leche
0.039
73

Donación 20000 x 141.04 = 20000 x 3616.41026 = 72328205.13


de Adolfo
Bueno 0.039

Donación de 150000 x 141.04 = 150000 x 3616.41026 = 542461538.5


Adolfo Bueno 0.039

Donación por 10000 x 141.04 = 10000 x 3616.41026 = 36164102.56


ganarse la
lotería 0.039

50 x 141.04 = 50 x 3616.41026 = 180820.5128


Misa
0.039

Dinero 1800 x 141.04 = 1800 x 3616.41026 = 6509538.462


encontrado 0.039

Fortuna de la 250000 x 141.04 = 250000 x 3616.41026 = 904102564.1


dueña de Café
Roma 0.039

2161740 x 141.04 = 2161740 x 3616.41026 = 7817738708


Donaciones
0.039

Pestaña 1: La Explosión

Indemnización 2 x 141.04 = 2 x 3616.41026 = 7232.820513


del Estado a JGB Millones 0.039 Millones Millones

2161740 x 141.04 = 2161740 x 3616.41026 = 7817738708


Donaciones
0.039

Pestaña 2: El Epicentro

Precio entrada 0.3 x 141.04 = 0.3 x 3616.41026 = 1084.923077


Teatro Roma 0.039

Dineros 150000 x 141.04 = 150000 x 3616.41026 = 542461538.5


solicitados por
los bomberos
antes de la
tragedia 0.039
74

Fase 2:
La creación
75

2.1. Redacción

Leila Guerriero (2016) en Qué es y qué no es el periodismo literario: más allá del

adjetivo perfecto, advierte que la construcción de textos de periodismo narrativo no arranca con

un momento de inspiración sino con el trabajo previo a la escritura, “que incluye una serie de

operaciones tales como revisar archivos y estadísticas, leer libros, buscar documentos históricos,

fotos, mapas, causas judiciales, y un etcétera tan largo como la imaginación del periodista que las

emprenda” (Guerriero, s.f, p. 3).

En esta fase del proyecto habíamos cumplido el trabajo previo que planteaba Guerriero;

sin desconocer que, en medio de la escritura, la articulación de historias y la elaboración del sitio

web, tendríamos que volver sobre algunos documentos de la investigación para profundizar o

precisar. Sabíamos el coloso al que nos estábamos enfrentando. Esta etapa era sumamente

importante: debíamos tomar toda la información recolectada durante meses, tratarla y plantear un

texto narrativo capaz de envolver al lector y contar la transformación de una ciudad desde los

ojos de quienes vivieron el suceso.

2.1.1. Primera versión del texto: un proceso desarrollado en paralelo al diario del

______editor general

La escritura no podía realizarse de forma grupal o terminaría siendo un amasijo de

palabras y datos discordantes. Entonces, pensamos la redacción como una labor que debía ser

desarrollada por un solo integrante, capaz de llevar a la práctica destrezas de estilo y aprovechar

su talento para escribir los textos siguiendo la estructura -inspirada en Hiroshima de John

Hersey- que definimos para el proyecto: 1) La noche previa a la explosión, 2) la tragedia vista

desde las experiencias de sobrevivientes, 3) el contexto de la ciudad, 4) el incendio que generó el


76

estallido de los camiones, 5) la situación en el Hospital Universitario del Valle y 6) la

transformación de Cali a largo plazo.

Abrahán -quien tenía a cargo esta responsabilidad de la redacción- se autoimpuso la

escritura diaria de 200 palabras, pero en su intento de llenar páginas enteras de manera ágil, cayó

en precipitaciones y aceleraciones que lo llevaron a la desesperanza. ¿Cómo lograr solidez en la

escritura sin demorarse mucho tiempo? ¿Cómo ser eficiente ante la premura de sacar los textos

adelante? Frente a estos interrogantes, el redactor decidió escribir reflexiones libres -un diario, a

decir verdad- sobre los textos a desarrollar con el propósito de hacer catarsis y así alcanzar la

estimulación que su pluma requería:

(La Flora, noviembre 29 del 2017 a las 03:45 a.m.)

¡Descarten el método de las 200 palabras diarias!¡No funciona! No funciona porque la

escritura es como el sexo, si lo racionalizas mucho –el hábito que llaman- te vuelves mecánico y

aburres. En la literatura te vuelves un artesano que pone conectores a la topa tolondra y repite

fórmulas. Por eso cuando los editores te asesoran te dicen lo mismo siempre: “ajústate al género,

es periodismo lo que estás haciendo”. Los editores bien podrían ser malos amantes en mi

metáfora, malos polvos –espero que esto sea permitido en una bitácora.

Uno no avanza; escribe y borra. Escribes y borras. Escribes y borras. Escribís y borrás –

en caleñazo-. No es que no lo intentes, tampoco es que no tengas disciplina. No es que seas torpe.

Es que no eres Gabo que se encerró a hacer Cien Años de Soledad un día cualquiera -así de la

nada- y no paró de teclear durante meses.

En esta primera versión de los textos no paré de escribir malos comienzos durante dos

meses. Luego se nos ocurrió –me refiero al grupo de trabajo más que a mí- escribir a dos manos.
77

Esa idea nos hizo avanzar, pero de nuevo, por el deseo de avanzar rápido o lo que sea, tomé los

personajes principales y terminamos haciendo 50 páginas en una estructura basada en Hiroshima

de John Hersey. «¡No sirve para la web!», afirmó el director con justificadas razones...

La obra de Hersey narra, desde las perspectivas de las personas implicadas en el relato,

las consecuencias de una bomba lanzada durante la Segunda Guerra Mundial. Su historia -que

sirvió como primer referente para la escritura- comienza describiendo las acciones de los

protagonistas unos minutos antes de la explosión, y en un segundo momento aborda el estallido y

la posterior reconstrucción de las vidas involucradas. Esta organización sirvió al inicio para

abordar nuestro proyecto, pero al término de la primera versión de los textos -siguiendo a

Hiroshima- obtuvimos una suerte de relato barroco-cargado de detallismos- que no se adecuaba

a una página web: nuestro producto final.

La literatura en mutualismo armónico con el periodismo se presentaba como la

herramienta clave en la consecución de nuestro producto. Sentimos que nos faltaban dispositivos

narrativos para lograr la potencia deseada en los textos finales. Necesitábamos explotar esa

“personalización” que Thomas Eloy Martínez (2004) explicaba en el Taller de Periodismo

Narrativo de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI): una habilidad que consiste

en abordar testimonios representativos con el fin de significar o identificar a través de ellos un

suceso que afecta a un grupo general.

Durante los dos meses que duró la etapa de escribir a la sombra de Hiroshima, Álvaro

apoyó la escritura de Abrahán en los temas referentes al contexto de Cali durante los años 50 y

los cambios urbanísticos y sociales que generó la explosión. Cuando culminó el trabajo de la

unidad de redacción, conformada por la fuerza -o el azar-, el equipo completo entró a realizar
78

observaciones sobre las piezas con el propósito de acercarnos a una escritura acorde con el

planteamiento de nuestro proyecto. El director también revisaba y sugería cambios estructurales:

correcciones que nos hacían avanzar.

2.1.2. Segunda versión

La encargada de pasar la lupa a la primera versión del texto fue Nicole Bravo. La idea era

precisar, comentar, corregir y sugerir cambios en los textos que, desde la escritura de los autores,

no se tuvieron en cuenta. Redundancias, claridad, problemas de sintaxis o confusiones, debían

solucionarse desde la edición. La clave era que alguien distinto a quienes escribieron, pero

conociendo todo lo realizado en la fase de investigación, pudiera editarlo antes de presentarlo

ante el director del trabajo de grado.

Sin embargo, comenzaron los choques -las colisiones violentas- en el equipo. La revisora

delegada había cortado gran parte de la literatura y Abrahán reclamaba la vuelta de esos detalles

y de las frases que consideraba valiosas para el enganche del texto. En ocasiones el autor

consideraba que habían cortado su escritura y dejaban el texto sin el ritmo que esperaba. Para

llegar a un acuerdo, Álvaro entró a hacer pequeñas ediciones en los textos ajenos a él, en busca

de una visión sin sesgo. Al final, sin una conciliación en las ediciones virtuales del texto, por

medio del Drive, decidimos que Abrahán y Nicole debían reunirse personalmente para llegar a

un acuerdo sobre el texto teniendo en cuenta los comentarios y sugerencias de ambos, pero

también del resto del equipo. No hubo un acuerdo claro y Abrahán reescribió cada pestaña por

considerar carentes de ritmo las pestañas cortadas por Nicole, y recurrió a entregarle los nuevos

textos al director.
79

Las reuniones funcionaron de forma detallada: leer frase por frase, discutir la pertinencia

periodística, narrativa y literaria, eliminar las redundancias textuales, tener en cuenta los recursos

gráficos para no ser reiterativos con el texto, recuperar el ritmo y reforzar el enganche de cada

párrafo. Así, logramos nuestra segunda versión.

2.1.3. Tercera versión

Según nuestro director de trabajo de grado, Kevin García, el texto tenía un buen ritmo,

una narrativa pulida y enganchaba al lector, pero faltaba “algo”. La versión no era apta para un

sitio web. En un entorno digital la lectura no puede ser tan extensa –la de nosotros podía pasar

por un pequeño libro-, las descripciones y el texto eran más de lo que necesitábamos, teniendo en

cuenta el uso de otras herramientas digitales –foto, video, infografía y audio- en la que

podríamos disponer la información antes escrita.

Kevin sugirió una pequeña lista de ajustes:

1. Equilibrar y reducir los textos de cada pestaña en su extensión: para evitar agotar

al lector no debíamos superar las cuatro páginas de extensión por pestaña.

2. Iniciar con la explosión: empezar con el suceso mismo para enganchar al lector y

reformular la estructura lineal del comienzo: en donde arrancábamos con la presentación de los

cuatro personajes horas antes de la explosión.

3. Equilibrar la escritura literaria: trascender la utilización de la poética -prescindir de

detalles bellos- y darle prelación a los detalles importantes que dieran información al lector. La

precisión, concisión y claridad eran herramientas indispensables en un sitio web. Necesitábamos

equilibrio, no era información en bruto o una noticia, pero tampoco escribíamos un libro.
80

4. Pensar en clave multimedia: aunque teníamos claros los elementos a usar en el sitio

web, habíamos dejado de buscar otras herramientas digitales para complementar el texto. Había

información que podía pasar de la escritura a una infografía, las descripciones de personajes eran

innecesarias ya que contábamos con fotografías y videos, y las citas no debían ser siempre

escritas, el audio nos ayudaría a tener una experiencia más variada.

5. La narrativa debe girar en torno al hecho: en la primera versión parecía que el

relato estuviera ligado a los personajes, pero en realidad los personajes cobraban sentido en torno

al hecho. Así, el relato debía estar “amarrado a la explosión de los camiones”, ser el centro de la

historia; las personas eran una excusa para narrar la tragedia.

El docente Kevin García nos recomendó dejar a un lado a Hiroshima -un texto que sólo se

pensaba en formato escrito y con fines de publicación editorial- y seguir el modelo de la

plataforma multimedia Exxon Valdez: nacimiento de la conciencia ecologista de [Link],

trabajo galardonado con el Premio Iberoamericano de Periodismo Gabriel García Márquez. Si

bien ya habíamos referenciado ese trabajo como guía para el diseño web y la distribución de la

información, no habíamos estudiado la construcción de su texto. A partir de ese momento nos

dedicamos a leer y detallar cada párrafo para entender cómo se había articulado el proyecto y

cómo progresaban las historias centradas en el vertido de petróleo en una de las costas de Alaska.

Del texto del Exxon Valdez, escrito por Eduardo Suárez, tuvimos en cuenta la extensión,

la estructura narrativa y el uso de los datos. Las pestañas no superaban las cinco páginas, esto

permitía una combinación de herramientas de comunicación acordes con las de un sitio web

(video, foto, audio) y una lectura más adecuada a la de una persona que consulta o lee en formato

digital y multimedia. Entonces, empezamos una nueva fase de redacción en la que cada temática
81

–también identificada por pestañas- debía estar narrada desde la experiencia de un solo

personaje; no tratar de narrarlos a todos a la vez. Los datos debían fluir.

Para definir los personajes de cada pestaña, tuvimos en cuenta el aporte y la experiencia

de cada uno en la temática a la que creíamos que correspondían desde sus experiencias

particulares. Al final decidimos

Fuente Dispositivo narrativo Tema/pestaña

Amador Quintana / Descripción de la Cali de los años 50 y del lugar donde La explosión
Ruth García ocurrió la explosión. Experiencia de cómo afectó la
explosión el barrio El Porvenir a unas cuadras de donde
estallaron los camiones. Vivían al lado del anfiteatro del
Cementerio Central, el cual se vio seriamente afectado y
a donde llegaron los cuerpos de gran parte de los
fallecidos.

Filomena López / Filomena trabajó en el epicentro de la explosión y en los


Amador Quintana lugares que lo rodeaban y que se vieron afectados. Era
simpatizante de Rojas Pinilla. Amador trabajó El epicentro de
construyendo gran parte de los edificios que se alzaron la explosión
alrededor de la Estación del Ferrocarril.

Carlos Calero Bombero voluntario. Trabajó durante días rescatando El incendio


cuerpos y apagando incendios.

Jaime Korgui Médico pediatra, trabajador del Hospital Universitario Sin camillas
del Valle durante la explosión. Fue testigo de las
limitaciones de los centros médicos de la época durante
la catástrofe

Filomena López / Ambas habitan el barrio que surgió para los El legado
Ruth García damnificados del 7 de agosto de 1956: Aguablanca.

Tabla 4. Relatos de las fuentes según la temática del sitio web


82

Para iniciar esta nueva versión de la historia, arrancamos desde cero con la escritura.

Abrahán, que tenía una gran parte de los textos a su cargo, decidió no volver a imponerse

tiempos. Por el contrario, inició por donde quería, por donde le parecía, por donde le apasionaba

empezar a escribir; en este caso fue por la tercera pestaña (el incendio) y, al terminar cada tema,

avanzaba de acuerdo con lo que quería escribir en ese momento. Álvaro se concentró en narrar la

ciudad antes de la explosión (el epicentro) y después de la misma (el legado), para ésto se

concentró en las vivencias de Ruth y Filomena. Cada una vivió una Cali distinta. Filomena

muestra la perspectiva de una mujer del campo que llega a la ciudad a trabajar; Ruth representa

la vida de una mujer de la ciudad dedicada a su hogar. En el caso del legado, el centro es la

transformación de los estilos de vida, a partir de los cambios de ciudad.

Mientras avanzábamos en la redacción -cada vez más refinada- Abrahán reflexionó sobre

los diferentes pasos de la creación de textos:

(Meléndez, diciembre 20 del 2017)

Si algo dejó claro este proyecto es que el cansancio en el lector depende de los dos

primeros párrafos de la pieza. Uno no tiene diez oportunidades; tiene una. Un primer párrafo que

someta al lector, que lo haga súbdito del relato. ¿Es esto posible? Haré una metáfora porque no

sabría cómo explicarlo de otra forma: si en un restaurante a uno le traen una entrada insípida,

ya sabe qué debe esperar del plato fuerte. Uno se quedaría en el restaurante porque la orden

generalmente se toma por adelantado, pero en el caso de una página web o un libro uno abandona

cuando se le venga en gana. Los primeros párrafos, en ese orden de ideas, deben saber exquisito...
83

Era navidad y la idea de acabar el texto había empezado a torturarme. ¿Cómo hacer un

trabajo periodístico que no parezca escrito por un periodista convencional? Al parecer nunca

encontré la forma -¿o nunca se me permitió?-. Esa madrugada había escrito menos tres “no

obstantes” en dos párrafos. En la pieza habían 12. “Un periodista debe ser plano” parece ser la

regla, salvo Salcedo Ramos, al que se le permite jugar como un Dios todopoderoso con el

lenguaje, gambetear con él.

A las tres de la madrugada le envié el texto a una lectora convencional, una estudiante de

economía de 24 años y a una devota admiradora secreta que siempre me destroza con afecto –mi

círculo-. Les pedí que tuvieran el mayor grado de sinceridad posible y el resultado fue: «aburre»,

«da sueño». Borré hasta la última línea a pesar de que la recomendación del director del proyecto

de grado era «bajarle color, mermar los recursos estilísticos de la ficción y concretar» y «no

compartir el producto inacabado». «La poesía del periodismo es la precisión, la concreción»,

decía.

Con escasas excepciones, nadie compartiría un texto inacabado porque las lecturas

parciales pueden generar una receptividad adversa en el lector; sin embargo, dejé de tener en

cuenta esa recomendación –tanto del director de nuestro proyecto como de novelistas famosos-

por el agotamiento que genera escribir un montón y que, al final, el lector no resista tres páginas

de la pieza acabada. Los lectores son el mejor sensor, regálales la posibilidad de expresar sus

gustos, de ayudarte a elegir la forma adecuada de escribirles.

Sé que es imposible que este método de compartir fragmentos –páginas si se le quiere- le

funcione a todo proyecto. La verdad es que habría tenido la reacción adversa que genera la

concisión del periodismo tarde o temprano en los lectores, pero no la habría descubierto hasta
84

que no fuera demasiado tarde. De vez en cuando, una metáfora puede cruzar la frontera entre lo

admisible por el periodismo y lo fuertemente criticado, pero marcaría la diferencia frente a los

textos que escriben los periódicos habituales.

Por eso me gusta sentir esa inquietante sensación de que alguien espíe lo que escribo, que

se rían de mí en silencio o a toda voz; como si jugaran conmigo. Porque como un jugador avezado

y socarrón leo a los lectores como un analista de mercado para ajustar el producto final “mi

reportaje” a sus necesidades: la gente quiere que le cuenten una historia, pero bien contada, nada

de los ladrillos noticiosos o de cubrimiento de El País. A eso sólo le miran los gráficos. Por eso

La verdad sobre el caso de Harry Quebert de Joel Dicker vendió millones -sin pretender que la

ficción supere a la escritura de la no-ficción-. Por eso “Farré, el jugador que se había olvidado

de hacer goles” obtuvo el extraordinario premio Rey de España.

(Noches irresolubles de Trabajo de Grado)

2.2. Visualización del sitio web

El producto final de nuestra tesis combinaría múltiples medios -texto, fotografías, vídeos

y audios- y el entorno web -definido desde el comienzo- nos permitiría construir una experiencia

más allá de las palabras. Concluimos que en el momento en el que el lector se sumergiera en un

mar de información, en donde predominara el periodismo y la literatura, los recursos

audiovisuales servirían como una extensión de la narrativa, una codominancia de formas

distintas de comprender los hechos narrados: un tejido complejo de información. Pero ¿cuál sería

el estilo gráfico, cromático y tipográfico que debíamos definir para nuestro sitio web?
85

Aunque estábamos a meses de terminar con la Fase de investigación, no podíamos dejar

de lado la Fase de creación. Se preguntarán por qué y la respuesta es bastante metodológica:

además de buscar datos, documentos y todo tipo de información capaz de alimentar el texto

madre, debíamos pensar en cómo le daríamos forma a los elementos hallados, cómo haríamos

“hablar el dato” desde una perspectiva gráfica. Sin embargo, había un pequeño detalle, y es que

debido a nuestra inexperiencia en el campo del diseño gráfico para la maquetación y el diseño de

componentes como textos, fotografías, infografías, videos, mapas, efectos visuales o íconos, no

sabíamos si visualmente funcionarían nuestras propuestas -como las definidas en los bocetos- y

si ello contribuiría a contar lo que queríamos.

Frente a esta dificultad, comenzamos una “indagación estética” para analizar la variedad

de proyectos multimedia albergados en internet. Teniendo en cuenta los referentes propuestos

por cada uno, recolectamos -para nuestra sorpresa- un banco de proyectos con características

muy variadas entre el uso de la imagen y el texto: algunos tenían más vídeos o elementos

gráficos que otros. Luego, los clasificamos a partir de la convergencia de texto, audio, video y

sonido, y de características como la interacción y la disposición de hipertextos, la secuencia

(lineal o no lineal) de cada pestaña de las páginas y la capacidad creativa como rasgos inherentes

de los reportajes multimedia. Fruto de la anterior clasificación, decidimos el estilo de nuestro

proyecto.
86

2.2.1. Predominio de la imagen sobre el texto

La creación de este tipo de reportajes implicaba que tuviéramos suficientes fotografías,

videos y recursos gráficos. Al inicio pensamos que este sería un formato idóneo para narrar

nuestro tema -en provecho de todas las fotos que habíamos recolectado- porque nos permitiría

lograr una pieza fluida capaz de convocar a todo tipo de espectadores. A continuación,

presentamos los hallazgos más relevantes.

[Link]. Killing Kennedy, National Geographic (2015)8

Este es un sitio realizado con el objetivo de complementar una serie televisada por Nat

Geo que aborda de manera biográfica la vida política y el posterior asesinato de Kennedy. Es un

reportaje multimedia en el que se utiliza un desplazamiento en scroll vertical de varias pestañas

que, a su vez, tienen la capacidad de adaptarse a todo tipo de dispositivos: celulares, tabletas,

computadores y televisores. Este producto se basa en la biografía de Kennedy a partir de fotos,

videos, documentos testimoniales, gráficos e histogramas.

Figura 23. Panel de navegación de Killing Kennedy

8
El sitio web oficial donde podemos visualizar el producto es: [Link]
87

Figura 24. Captura de navegación en Figura 25. Captura de navegación en


Killing Kennedy (1) Killing Kennedy (2)

Figura 26. Captura de navegación en Figura 27. Captura de navegación en


Killing Kennedy (3) Killing Kennedy (4)

[Link]. Especial interactivo: 40 años del 11 de septiembre 19739

En contraste con Killing Kennedy encontramos el Especial Interactivo: 40 del 11 de

septiembre 1973, un reportaje caracterizado por la utilización de imágenes al estilo cómic. La

narración del Golpe de Estado -perpetrado por Augusto Pinochet a Salvador Allende- se articula

en función de las escenas claves de esta historia, adecuándose a la estética de las historietas

clásicas. Así mismo, este trabajo reduce los textos al máximo y se enfoca en la descripción de

9
El sitio web oficial donde encontramos el producto es: [Link]
88

personajes y escenas in media res que logran atrapar al espectador. También cabe precisar que su

menú principal está dispuesto de manera horizontal:

Figura 29. Captura de navegación en


Figura 28. Captura de navegación en 11 de septiembre 1973 (2)
11 de septiembre 1973 (1)

Figura 30. Captura de navegación en Figura 31. Captura de navegación en


11 de septiembre 1973 (3) 11 de septiembre 1973 (4)

[Link]. Caso Gürtel10

El Caso Gürtel se centra en la investigación sobre una red de corrupción en un partido

popular de Madrid y Valencia, España. Notamos un fuerte predominio de la narración en tiraje

tipo cómic y a la vez notamos que el menú principal se dispone de manera horizontal. Quizá el

10
El sitio web oficial donde encontramos el producto es: [Link]
89

mayor logro del visionaje de este producto fue convencernos de que -en realidad- el uso de

imágenes vectorizadas implicaba un trabajo técnico que no poseíamos: para convertir una

imagen en un vector (gráfico) había que tener amplias destrezas en programas de diseño como

Adobe Illustrator o Corel Draw. Así que de inmediato pensamos en que un reportaje con este

estilo no sería nuestra mejor opción.

Figura 32. Captura de navegación en Figura 33. Captura de navegación en


Caso Gurtel (1) Caso Gurtel (2)

2.2.2. Predominio del texto sobre la imagen

Tras descartar la primera clase de reportajes multimedia, continuamos la indagación hacia

otro tipo de estilos quizá más convencionales. Seguimos con aquellos productos que ostentaban

cierta depuración gráfica: una posible salida ante la eventual carencia de fotografías, vídeos y

material visual. No parecía sensato utilizar una mínima cantidad de estos recursos visuales,

conseguidos en la etapa investigativa. Aun así, decidimos visionarlos a fin de evitar caer en

subvaloraciones sobre este tipo de productos: debíamos proceder sin prejuicios para rescatar de

estos reportajes elementos que lograran aportarnos.


90

[Link]. Snow Fall: The Avalanche at Tunner Creek, The New York Times11

Snow Fall: The Avalanche at Tunner Creek, el reportaje multimedia ganador del Premio

Pulitzer en 2013, es una pieza con alto predominio de blancos y tonos neutros alrededor de todos

sus elementos. No es gratuita la utilización de fondos totalmente claros en tanto que su uso

parece una metáfora de la avalancha acaecida sobre zonas frías de Estados Unidos, tema central

de su narración. La sencillez del tratamiento estético nos impactó en una medida positiva: poder

lograr un buen resultado con el uso mínimo de recursos visuales. Su historia se teje en un flash

back transversal a todos los subtemas de este trabajo: Tunel Creek, Al Pico, El Descenso

Comienza, Vaho de Nieve, Descubrimiento y Propagación de Palabras. Además, Snow Fall,

pese a predominar los textos en su narrativa, se convirtió en uno de nuestros referentes

principales en la forma de crear videos: sus encuadres, colores e iluminación.

Figura 34. Barra de navegación de Snow Fall

Figura 35. Captura de navegación en Figura 36. Captura de navegación en


Snow Fall (1) Snow Fall (2)

11
Este proyecto ganó el Premio Pulitzer en 2013. El sitio web oficial donde encontramos el producto es:
[Link]
91

Figura 37. Captura de navegación en Figura 38. Captura de video en


Snow Fall (3) Snow Fall

[Link]. Refuge: 18 stories from the Syrian Exodus, The Washington Post (2013)12

Refuge: 18 stories from the Syrian Exodus documenta la crisis de los refugiados sirios en

Jordán, Turquía y Líbano desde una narrativa multimedia. La forma de abordar un hecho trágico

desde las historias de las personas involucradas llamó nuestra atención porque nuestro proyecto

coincidía en perspectiva con esa propuesta: queríamos orbitar en los relatos de nuestros

testimoniantes. El proyecto del Washington Post cruza las historias de 18 refugiados -entre niños

y adultos- para relatar las visiones y las expectativas de las personas al llegar a sus destinos. En

el proyecto existe un predominio de textos y este aspecto nos agradó. El equipo se quedó

atrapado en la estética de la presentación fotográfica de los personajes: una serie de imágenes

capaces de estremecer al espectador.

12
El sitio web oficial donde encontramos el producto es: [Link]
refugees/story/refuge/
92

Figura 39. Captura de navegación en Figura 40. Captura de navegación en


Refuge (1) Refuge (2)

Figura 41. Captura de navegación en Refuge (3)

2.2.3. Balance entre texto e imagen

Había pasado una semana desde el visionaje de los dos tipos de reportajes multimedia y

aún seguíamos discutiendo sobre la forma del proyecto. Intentábamos identificar referentes que

llenaran nuestras expectativas y que no cayeran en organizaciones dispares de texto e imagen.

Durante nuestro análisis decidimos que, si bien los proyectos vistos no cumplieron las

expectativas, rescataríamos elementos como gifs en alta definición, transiciones de paralaje en

fotografías, hipervinculación de vídeos y plantillas responsive que se adaptan a todo tipo de


93

pantallas; todos elementos claves para diseñar nuestra propuesta. Así que estos hallazgos siempre

fueron tenidos en cuenta para continuar con la indagación sin perder de vista la manera en que se

utilizaban en los nuevos referentes que íbamos encontrando. La búsqueda por páginas de internet

nos llevó a la visualización de los siguientes reportajes multimedia que nos sirvieron como

referentes consagrados para trazar el diseño de nuestro proyecto.

[Link]. They Are Slaugthering Us like Animals, The New York Times13

Este proyecto se destaca por la forma de articular la narración fotográfica con los textos.

Se trata de una especie de fotorreportaje acompañado con historias sobre los crímenes de Estado

maquinados por el presidente Rodrigo Duarte en Filipinas para controlar el narcotráfico. El

reportaje presenta transiciones y fundidos a negro que le entregan la sobriedad necesaria para dar

cuenta de un tema complejo. Así mismo, subrayamos como interesante la falta de un panel de

navegación, el desplazamiento vertical y el uso de un mapa que logra adherirse a la unidad

gráfica de los fundidos a negro.

Figura 42. Captura de navegación en Figura 43. Captura de navegación en


They Are Slaugthering Us like They Are Slaugthering Us like
Animals (1) Animals (2)

13
El sitio web oficial donde encontramos el producto es:
[Link]
94

Figura 44. Captura de navegación en Figura 45. Captura de navegación en


They Are Slaugthering Us like They Are Slaugthering Us like Animals
Animals (3) (4)

[Link]. Finding Home, Time14

Nos sentimos cautivados cuando observamos el grado de creatividad inyectado a este

proyecto. En él se apela a la presentación de conversaciones al estilo de la mensajería instantánea

de Whatsapp y también se recurre a la combinación de imágenes y videos. El reportaje cuenta la

historia de una familia de refugiados que intentan buscar un futuro en Europa: una realidad que

la periodista Francesca retrata desde la cotidianidad de la familia a través de los diálogos en

Whatsapp. Nada más particular que una narración entretejida a partir de estas herramientas. Y

aunque caímos en cuenta de que no buscábamos un dispositivo narrativo tan singular, fue preciso

observar la capacidad para articular texto e imagen, característica que nos causó inspiración para

buscar un balance. Al final, elogiamos de Finding Home el uso de una barra de desplazamiento

vertical que nos presenta las conversaciones en orden cronológico.

14
El sitio web oficial donde encontramos el producto es: [Link]
95

Figura 46. Captura de navegación Figura 47. Captura de navegación


en Finding Home (1) en Finding Home (2)

[Link]. Cali: ¿Un sueño atravesado por un río?, El País15

“Cali: ¿Un sueño atravesado por un río?” pretende describir el estado actual del río
Cali y los problemas ambientales que enfrenta -erosión, la acumulación de basuras y la minería-.
Se trata de un recorrido ambiental que demuestra no solo un atractivo que le otorga identidad a
nuestra ciudad, sino su inminente deterioro y su hipotética extinción si se acrecientan estos
factores de riesgo. Además, se trata de un reportaje que permite la articulación no sólo de imagen
y texto, sino también de mapas fluviales que logran adecuarse con los textos. Rescatamos de este
reportaje multimedia las transiciones verticales y la adecuación de animaciones en 3d.

Figura 48. Captura de navegación en Cali: Figura 49. Captura de navegación en Cali:
¿Un sueño atravesado por un río? (1) ¿Un sueño atravesado por un río? (2)

15
El sitio web oficial donde encontramos el producto es: [Link]
96

2.2.4. Herramientas digitales para el desarrollo de páginas web

Considerando la selección de herramientas digitales y formas de articular piezas

multimedia, identificamos elementos claves como las barras de desplazamiento, mapas

vectorizados y efectos de transición para vincularlos a nuestra pieza. En este instante, nuestra

inexperiencia en el campo del diseño nos perseguía, y una y otra vez nos preguntábamos cómo

lograríamos gráficos y efectos acertados para nuestro sitio. La salida: en octubre del 2017

tuvimos una suerte de “asesoría de iluminación” con nuestro director de tesis, Kevin García, en

la que nos presentó la página web [Link] un laboratorio que reúne

variedad de proyectos periodísticos y presenta las herramientas que utilizan y programas para

hacerlas posible.

[Link]. Juxtapose

Es una herramienta clave para visibilizar, por medio de la comparación entre fotografías

similares de época y actuales, la transformación que se ha presentado en sitios relevantes.

Superponer la fotografía de 1954 con la de 2017 del Hospital Universitario, nos permitió mostrar

visualmente el paso del tiempo. Por ejemplo, en el caso de la Pestaña 4. Sin camillas para tanta

gente, usamos el Juxtapose porque era vital narrar el cambio Hospital, un lugar importante

después de la explosión al recibir a los heridos, salvar vidas y ayudar por varios días.

Figura 50. Captura de funcionamiento de Juxtapose


97

[Link]. Soundcity

Aunque desde el inicio teníamos claro que los audios serían importantes, nuestro director

de tesis nos mostró distintas opciones de la herramienta Soundcity y descubrimos la variedad de

formas para usarlos. Por ejemplo, en el caso de la Pestaña 4, Sin camillas para tanta gente, en el

apartado Pediatría en un hospitalito leemos el segundo párrafo y al final de las mismas líneas

aparece el ícono play, lo cual nos remite al audio del personaje. En este punto se preguntarán por

el objetivo de usar esta herramienta y qué la diferenciaría de disponer un audio convencional.

Respondemos a ese interrogante contando que permite la posibilidad de escuchar desde la voz de

Jaime Korgi, lo que se está narrando, porque el audio hace parte del mismo tejido narrativo del

párrafo y complementa la narración textual.

Figura 51. Captura de funcionamiento de Soundicty

[Link]. StoryMap

Es una herramienta de cubrimiento periodístico que traza un recorrido -o itinerario- en un

mapa político: conforme vamos siguiendo la ruta, emergen pequeñas ventanas como si se tratara

de un camino dividido por estaciones. Al utilizar este recurso, podemos, por ejemplo, hacer un

recorrido por cada lugar destruido a causa de la explosión y así implementar descripciones en

cada punto clave de la devastación. Con StoryMap podemos, así mismo, describir el camino que

siguieron los camiones desde Buenaventura hasta Cali, pasando por el Antiguo Batallón

Pichincha -actual CAM- hasta la Estación del Ferrocarril, lugar donde explotaron.
98

Figura 52. Captura de funcionamiento de StoryMap

[Link]. Infogram

Es una librería de histogramas, diagramas de pastel e íconos vectorizados que permite

visualizar datos de manera depurada. En nuestro caso, esta herramienta resulta útil para

dimensionar las cifras sobre ciudad, epicentro de la tragedia, economía de la ciudad en 1956,

pérdidas materiales que causó la explosión, inversión en materia de reconstrucción y demás

subtemas que, al ser densos, preferimos presentarlos de forma amena para un público no

especializado.

Figura 53. Captura de gráficos realizables en Infogram

2.2.5. Reestructuración de la página: primer boceto

El proceso de recolección, análisis y filtros de referentes gráficos sirvió para delimitar

los componentes y el tratamiento estético para nuestro proyecto. Definimos la estructura general

que giraba en torno a los subtemas de la explosión de 1956 en Cali y, teniendo en cuenta la

recomendación del director de tesis, pasamos de las ideas al bosquejo de lo que sería el primer
99

molde de nuestro proyecto. Extendimos pliegos de papel y comenzamos a ubicar los distintos

elementos a partir de la estructura que queríamos narrar. Fotos, audios y vídeos eran los

complementos de cada pestaña. Fuimos niños de nuevo y con marcadores de distintos colores

dibujamos y diferenciamos cada herramienta (infografías, mapas, yuxtapose).

Figura 54. Reestructuración boceto 1. Panel de navegación

La primera actividad consistió en definir los subtemas principales de la explosión del 7 de

agosto de 1956, los cuales debían representarse en diferentes pestañas de un panel. Como nuestra

perspectiva de proyecto se concentraba en la ciudad y las voces testimoniales, iniciamos

abordando una pestaña que narrara el urbanismo y la vida citadina de la década de los 50. A su

vez, este tema nos daba posibilidades narrativas para abordar un apartado dedicado a la moda y

las formas de vestir del mismo periodo. Una vez alcanzado este punto pensábamos hacer un giro

a la explosión y así abordar la versión reproducida por los medios de comunicación para -con

base en ese tratamiento- contrastarla con datos recolectados y analizados en la etapa

investigativa. Posterior a ello queríamos dar cuenta de las fotografías de la zona destruida,

además de los lugares que habían desaparecido a causa de ello. Al final cerrábamos con las
100

transformaciones de espacios, calles, edificios y lugares que fueron modificados por

consecuencias -directas o indirectas- de la tragedia.

El orden logrado parecía darnos una ruta de trabajo capaz de organizarnos de manera

oportuna. Y aunque sabíamos que no era una división definitiva de los subtemas de la explosión,

continuamos el diseño en papel de los bocetos, utilizando los referentes y las herramientas

digitales que habíamos indagado antes de sentarnos a dibujar.

Figura 55. Reestructuración boceto 1. Segunda pestaña


101

Figura 56. Reestructuración boceto 1. Tercera pestaña

Figura 57. Reestructuración boceto 1. Pestañas cuarta y quinta


102

Figura 58. Reestructuración boceto 1. Sexta pestaña

Figura 59. Reestructuración boceto 1. Botones de navegabilidad


103

2.2.6. Los mapas de Cali en la década de los 50

Tan pronto terminamos el visionaje de reportajes como They Are Slaugthering Like Us

Animals y Cali, ¿un sueño atravesado por un río?, empezamos a buscar mapas de la ciudad en

1956. Recurrimos al profesor Ricardo Hincapié, arquitecto y director del Centro de

Investigaciones en Territorio, Construcción y Espacio de la Universidad del Valle, para que nos

ayudara en el rastreo de estos documentos. Resultó que él mismo tenía en su oficina, en la

Escuela de Arquitectura de la Universidad del Valle, un mapa aéreo fotogramétrico de 1958 de

Cali. Hincapié nos informó que en la mapoteca de Univalle reposan mapas antiguos de Cali,

entre los cuales resalta el de 1958 porque es el más completo y actualizado de la época.

Figura 60. Zona de la explosión. Figura 61. Zona de la explosión.


Mapa aereofotogramétrico de Cali. Plano urbanístico de Cali. 1954
1958.
104

Figura 62. Epicentro de la explosión. Figura 63. Epicentro de la explosión.


Mapa de Cali, 1957. Plano urbanístico de Cali.

2.2.7. Registros en vídeo y fotografía

Para filmar a los sobrevivientes con una estética similar a la de los registros audiovisuales

del reportaje Snow Fall: The Avalanche At Tunnel Creek, resultó necesario planificar un método

de trabajo que nos permitiera grabarlos y fotografiarlos sin dificultades y en toda expresión de su

espontaneidad. Para lograrlo decidimos realizar los debidos registros de video y foto mientras

transcurrían las entrevistas a profundidad de la etapa investigativa. Mientras Álvaro entrevistaba

a los sobrevivientes, Lorena instalaba un esquema de dos luces cálidas a los lados del rostro del

testimoniante y, en medio de la conversación, configurábamos el sonido y grabábamos, para

captar sus gestos y expresiones espontáneas. Sin embargo, algunos entrevistados -Ruth García o

Jaime Korgi- no tenían un discurso fluido sino divagante -incluso perdían el hilo conductor

mientras se expresaban-. Dichos obstáculos nos llevaron a recurrentes horas de grabación hasta

que, por fin, después de varios intentos, logramos obtener una serie compuesta de clips de los

protagonistas de nuestro proyecto.


105

Figura 64. Captura video con Filomena Figura 65. Captura video con Luis
López. Carlos Calero

Figura 66. Captura video con Ruth Figura 67. Captura video con Jaime
García. Korgui

2.2.8. Fotografías testimoniales

La dinámica de las entrevistas a profundidad -realizadas en la parte investigativa- nos

llevó a terrenos de confianza y cercanía con los sobrevivientes principales, situación que resultó

en diálogos más interesantes que antecedieron el hecho de acceder a los álbumes fotográficos

que ellos guardaban. Cabe precisar que no fue tarea sencilla, dado que implicaba unas

importantes condiciones de lealtad para acceder a dichos registros: debíamos tener la capacidad

de configurar un ambiente de tranquilidad capaz de motivar la deliberación, el diálogo e incluso

la confidencialidad para que nuestros sobrevivientes nos abrieran sus mentes y compartieran sus

recuerdos en torno a la explosión de 1956.


106

De los testimoniantes obtuvimos, en primera instancia, 120 fotografías antiguas y 26

documentos datados entre 1949 y 1962, pertenecientes a Ruth García y Amador Quintana,

sobrevivientes principales. Las conseguimos tras firmar una especie de “acuerdo para devolver

las fotos al día siguiente del préstamo”. Asimismo, logramos obtener 103 imágenes antiguas de

María del Jesús Morela y Marleny Sandino, sobrevivientes cuyas historias fueron abordadas de

manera secundaria en nuestro trabajo.

Figura 68. Digitalización fotografías de sobrevivientes

2.2.9. Depuración de datos para representación gráfica

Al terminar la investigación analizamos el conjunto de datos recolectados en todos los

subtemas de la explosión de 1956: el gran incendio que surgió por esta tragedia, la vida citadina

en el epicentro, la precariedad de la red hospitalaria y los legados que surgieron a corto, mediano

y largo plazo después de la explosión. Habíamos obtenido demasiados datos entre los que se

hallaban algunos complejos, densos, en tanto que cuantificaban todas las consecuencias de esta

tragedia. ¿Cómo presentaríamos esa información de forma más amena? Pensamos que la mejor
107

forma de presentarlos no sería a través de la escritura sino en gráficos. Nos propusimos construir

infografías, histogramas y diagramas de barras en Infogram para que todo aquello que expresara

números, cifras, cálculos e inventarios cuantitativos, no rompiera la narración testimonial y el

estilo literario.

Figura 69. Información para infografías (1)


108

Figura 70. Información para infografías (2)

Figura 71. Información para infografías (3)


109

Figura 72. Información para infografías (4)

Figura 73. Información para infografías (5)

Es necesario precisar que estos recursos gráficos aparecerán distribuidos en las pestañas

de nuestra página web y son elementos indispensables dado que cumplen la función de

complementar el conjunto de los textos presentados en clave narrativa. Los recursos gráficos
110

seleccionados otorgan dinamismo y profundidad a medida que se articulan con los textos para

expresar magnitudes claves de la explosión del 7 de agosto de 1956.

2.3. Diagramación

2.3.1. Reestructuración de la página: segundo boceto

A medida que conseguíamos fotografías, mapas y videos, resultó necesario reformular la

estructura de la página. Esta vez utilizamos un recurso diferente a los pliegos de hojas y

marcadores: Adobe Illustrator CS6, software especializado en diseño que nos ahorraría horas de

trabajo. Las actualizaciones de la propuesta de maquetación quedaron consignadas de la

siguiente forma.

Figura 74. Reestructuración boceto 2. Panel de navegación.

Figura 75. Reestructuración boceto Figura 76. Reestructuración boceto


2. Primera pestaña 2. Segunda pestaña
111

Figura 77. Reestructuración boceto Figura 78. Reestructuración boceto


2. Tercera pestaña 2. Cuarta pestaña

Figura 79. Reestructuración boceto Figura 80. Reestructuración boceto


2. Quinta pestaña 2. Sexta pestaña
112

Figura 81. Reestructuración boceto Figura 82. Reestructuración boceto


2. Séptima pestaña 2. Octava pestaña

Figura 83. Reestructuración boceto


2. Novena pestaña
113

2.3.2. Reestructuración de la página: tercer boceto

Una vez le presentamos el segundo boceto a nuestro director de trabajo de grado, Kevin

García, tuvimos en cuenta sus apreciaciones: dicha estructura fue realizada en función del

referente de Hiroshima, libro que narra sin fotografías o vídeos un hecho trágico. Por tal razón el

director nos explicó que, al construir una página multimedia, nuestra referencia principal no

debería ser una historia presentada en un libro con formato convencional; contrario a ello,

debíamos buscar una página multimedial que -a su vez- nos sirviera como guía para diseñar

todos los componentes de nuestro proyecto multimedia: textos, imágenes, vídeos, entrevistas.

Entonces nos sugirió volver nuestra mirada al reportaje llamado Exxon Valdez: nacimiento de

una conciencia ecologista -visualizado muchas veces- para tomar la decisión de repensarnos -

una vez más- la estructura gráfica de nuestro proyecto.

Figura 84. Reestructuración boceto 3. Menú principal


114

Figura 85. Reestructuración boceto Figura 86. Reestructuración boceto


3. Primera pestaña 3. Segunda pestaña

Figura 87. Reestructuración boceto Figura 88. Reestructuración boceto


3. Tercera pestaña 3. Cuarta pestaña
115

Figura 89. Reestructuración boceto Figura 90. Reestructuración boceto


3. Quinta pestaña 3. Sexta pestaña

Figura 91. Reestructuración boceto


3. Séptima pestaña
116

En la pestaña de La Explosión de Cali, articulamos la narración del instante de la

detonación y los minutos posteriores en función de Amador Quintana y Ruth García, personajes

que habitaban a seis cuadras de la Estación del Ferrocarril aquella madrugada trágica. En el

relato entretejemos la cotidianidad de Amador y sus vivencias durante el desastre. El Epicentro

de la Explosión narra las características de la vida citadina y la cotidianidad de dicho lugar desde

las voces de dos sobrevivientes que lo habitaron: Filomena López y María del Jesús Morela. El

Gran Incendio es un apartado que aborda la magnitud del fuego, prolongado por varias horas tras

la explosión, desde las peripecias y vicisitudes de Carlos Calero, bombero condecorado que

atendió la tragedia minutos después del estallido.

Sin Camillas para Tanta Gente plantea la deplorable capacidad de respuesta rápida del

Hospital Departamental y el Hospital San Juan de Dios ante la explosión. Esta entrada es

abordada según vivencias y narraciones de Jaime Korgi, uno de los primeros pediatras de Cali en

1956, el creador de la Especialización de Medicina Pediátrica en la Universidad del Valle.

Múltiples Versiones analizan los mitos urbanos en torno al estallido de los camiones: versiones

oficiales, conspiraciones, predicciones y acusaciones. Finalmente, Los Legados es una pestaña

caracterizada por recoger todos los anteriores y abordar las consecuencias positivas que

surgieron al largo plazo, sin dejar atrás las voces testimoniales.


117

2.3.4. Boceto final y adición de nueva pestaña

Figura 92. Boceto final. Título Figura 93. Boceto final. Lead
definitivo

Figura 94. Boceto final Primera Figura 95. Boceto final. Primera
pestaña pestaña

Figura 96. Boceto final. Primera Figura 97. Boceto final. Primera
pestaña pestaña
118

Figura 98. Boceto final. Segunda Figura 99. Boceto final. Segunda
pestaña pestaña

Figura 100. Boceto final. Segunda Figura 101. Boceto final. Segunda
pestaña pestaña

Figura 102. Boceto final. Tercera Figura 103. Boceto final. Tercera
pestaña pestaña
119

Figura 104. Boceto final. Tercera Figura 105. Boceto final. Tercera
pestaña pestaña

Figura 106. Boceto final. Cuarta Figura 107. Boceto final. Cuarta
pestaña pestaña

Figura 108. Boceto final. Cuarta Figura 109. Boceto final. Cuarta
pestaña pestaña
120

Figura 110. Boceto final. Quinta Figura 111. Boceto final. Quinta
pestaña pestaña

Figura 112. Boceto final. Quinta Figura 113. Boceto final. Quinta
pestaña pestaña

Figura 114. Boceto final. Sexta Figura 115. Boceto final. Sexta
pestaña pestaña
121

Figura 116. Boceto final. Sexta Figura 117. Boceto final. Sexta
pestaña pestaña

Figura 118. Boceto final. Séptima Figura 119. Boceto final. Séptima
pestaña pestaña

Figura 120. Boceto final. Time Line Figura 121. Boceto final. Créditos.
con datos curiosos. Séptima pestaña Séptima pestaña
122

2.4. Montaje de la página y definición de su unidad gráfica

2.4.1. Desarrollo de la página web

Tras encontrar los dispositivos narrativos en cada uno de los componentes de nuestra

página web, notamos que habíamos alcanzado un punto de concreción capaz de llevarnos a

pensar en el montaje de la página. Ya habíamos precisado los subtemas que nos importaban en la

explosión y también cómo abordarlos. Ahora Lorena y el profesor Alex Velasco se disponían a

definir la tipografía, la paleta de colores y las transiciones gráficas para empezar el proceso de

montaje. También fue necesario hacer las primeras pruebas para observar la combinación de los

diferentes elementos.

Figura 122. Fuentes y paletas de colores


123

Figura 123. Montaje título tentativo

Figura 123. Montaje título tentativo

Figura 124. Montaje: segundo título

Figura 125. Montaje: título definitivo


124

Figura 125. Montaje: título definitivo

Figura 126. Navegación: pestaña La Explosión de Cali

Figura 127. Navegación pestaña El Epicentro

Figura 128. Navegación pestaña El Gran Incendio


125

Figura 129. Navegación: pestaña Sin Camillas para Tanta Gente

Figura 130. Navegación: pestaña Múltiples Versiones

Figura 131. Navegación: pestaña Los Legados


126

Figura 132. Navegación: itinerario de camiones en StoryMap

Figura 133. Navegación: datos de ciudad en íconos

Figura 134. Navegación: datos de incendio y destrucción


127

Figura 135. Navegación: Hospital en Juxtapose

2.5 Mejoramiento visual en el desarrollo de la página

Figura 136. Montaje: título con efecto de humo y menú principal


128

Figura 137. Navegación: pestaña La Explosión de Cali

Figura 138. Navegación: pestaña La Explosión de Cali

Figura 139. Navegación: pestaña La Explosión de Cali


129

Figura 140. Navegación: pestaña El Epicentro

Figura 141. Navegación: pestaña El Epicentro

Figura 142. Navegación: pestaña El Epicentro


130

Figura 143. Navegación: pestaña El Gran incendio

Figura 144. Navegación: pestaña El Gran Incendio

Figura 145. Navegación: pestaña El Gran Incendio


131

Figura 146. Navegación: Focos de incendio, pestaña El Gran Incendio

Figura 147. Navegación: pestaña Sin Camillas para Tanta Gente

Figura 148. Navegación: pestaña Sin Camillas para Tanta Gente


132

Figura 149. Navegación: pestaña Sin Camillas para Tanta Gente

Figura 150. Navegación: pestaña Sin Camillas para Tanta Gente

Figura 151. Navegación: pestaña Sin Camillas para Tanta Gente


133

Figura 152. Navegación: pestaña Múltiples Versiones

Figura 153. Navegación: pestaña Múltiples Versiones

Figura 154. Navegación: pestaña Múltiples Versiones


134

Figura 155. Navegación: pestaña Múltiples Versiones

Figura 156. Navegación: pestaña Múltiples Versiones, StoryMap

Figura 157. Navegación: pestaña Múltiples Versiones


135

Figura 158. Navegación: pestaña Los Legados

Figura 159. Navegación: pestaña Los Legados

Figura 160. Navegación: pestaña Los Legados


136

Figura 161. Navegación: pestaña Los Legados

Figura 162. Navegación: pestaña Los Legados

Figura 163. Navegación: pestaña Los Legados


137

Figura 164. Navegación: pestaña Los Días de Nuestros Abuelos

Figura 165. Navegación: pestaña Los Días de Nuestros Abuelos


c

Figura 166. Navegación: pestaña Los Días de Nuestros Abuelos


138

Figura 167. Navegación: Créditos

3.1. Conclusiones

3.1.1 Enseñanzas que nos deja el proyecto:

1. Al momento de definir roles: Es importante trabajar en función del perfil profesional,

la experiencia y las habilidades de cada integrante del equipo. Así mismo, utilizar una dinámica

de trabajo horizontal en la que cada uno de los integrantes se sienta conforme es, a nuestro modo

de ver, la mejor opción que pudimos tomar. De esa manera, el desarrollo de habilidades y el

aprendizaje tuvieron mayor impacto en cada uno de nosotros.

2. Actuar y pensar como equipo: Por más que las labores estén repartidas, también es

importante desarrollar un trabajo unificado y apoyando los otros roles. Hubo fases de la

investigación en las que el equipo tenía que respaldar o ayudar más en un rol que en los demás,

según la urgencia e importancia de la tarea. No está mal que una o más labores hayan quedado a

cargo de una persona, lo importante es que ella se apersone y sea capaz de desarrollar todo lo que

esté a su disposición.
139

3. Discutir es necesario: Las discusiones siempre serán necesarias cuando se trabaja en

equipo. Es clave aprender a escuchar y callar cuando los demás den su punto de vista: la clave es

la asertividad y la expresión con términos adecuados sin exaltaciones ni hormonas que puedan

herir a los demás. No se trata de qué es lo que más gusta a un integrante del equipo, sino de lo

que más se ajusta a las necesidades del proyecto. Si alguien quería oponerse sobre algún aspecto,

debía presentar argumentos teniendo en cuenta la claridad y la precisión.

4. Aprovechar la era tecnológica: Actualmente hay herramientas digitales para casi

todas las necesidades de un proyecto como el nuestro: repartir tiempo con tarea y fechas

específicas (Trello), redes sociales para comunicar los avances, mensajería instantánea

(Telegram, Whatsapp), posibilidades de escanear con la cámara del celular, realizar bocetos para

trabajos multimedia (Canva), facilitar el montaje de una página web, íconos prediseñados para

crear gráficos e infografías (Infogram), realizar mapas interactivos (Storymaps) y, el más común,

la búsqueda de datos (Google y comandos de búsqueda especializada de Google). Esculcar en

internet y en las tiendas de App sirve para contar con las herramientas digitales que faciliten el

trabajo.

5. Crear redes de contactos: Entre más personas sepan del proyecto, mejor –a menos

que sea algo ultrasecreto-. Así podíamos integrar amigos, familiares y conocidos para referenciar

fuentes a las que nunca hubiéramos llegado solos. No dudamos en preguntarles a las personas

por nombres y documentos que nombró en una entrevista para así poder rastrearlas más fácil. Es

clave que una persona cercana te remita a otras que -a su vez- puedan colaborarte con tu

investigación.

Siempre fue importante apoyarnos en los expertos o encargados y contarles sobre nuestro

proyecto, así nos podían invitar a conferencias y recomendar documentos y lugares de consulta
140

que no conocíamos. De la misma manera teníamos que preguntarles por temas o datos

específicos para que puedieran colaborar y remitirnos a los sitios indicados para encontrar a

nuestras fuentes.

6. Al buscar documentos: Toda vez que nos tocaba buscar documentos, en especial de

archivo, debíamos recurrir a internet como primer paso para saber los lugares que debíamos

visitar. Todas las ciudades guardan documentos legales (decretos, leyes, resoluciones y demás),

por eso debíamos llamar al lugar y preguntar por estos soportes y además averiguar los horarios

de atención y el proceso para acceder a ellos.

7. Paciencia, mucha paciencia: Los proyectos no se construyen de la noche a la mañana.

Es un proceso largo y lo más difícil siempre fue saber empezar. A veces parecía que no

avanzábamos, pero primero hubo que gatear para luego caminar. No todos los roles podían tener

resultados inmediatos y a veces a los redactores no podíamos solicitarles diez páginas en dos

días. No teníamos que exigir una sistematización de varias noticias en pocas horas. Siempre fue

necesario reconocer y tener en cuenta el trabajo de cada uno y las dificultades que se podían

presentar.

8. Cuando las fuentes son de la tercera edad: Debíamos dejar claro desde un principio

qué queríamos de cada fuente para saber hasta dónde podíamos abordarla. Desde el primer

acercamiento había que comentar si necesitábamos fotos actuales y de archivo, documentos o

confidencias. Si esperábamos al final y no obteníamos algo clave que suponíamos encontrar en

esa persona, podríamos perder días o meses de reportería. Al momento de las entrevistas

teníamos que practicar la paciencia, escuchar todas sus historias, aunque no hubiesen sido

relevantes para lo que necesitamos - ¡les encantaba contar sobre los años mozos! -. Así mismo
141

era importante la primera impresión y la forma en que íbamos a dirigirnos a ellos. Al fin y al

cabo, ellos nos estaban haciendo el favor de contarnos su vida.

9. Si necesitas ver la transformación de una ciudad no dependas de las bibliotecas:

recurre a la alcaldía o a la gobernación para rastrear mapas y archivos de los periódicos que

necesites. También resulta necesario hacer algunos ejercicios de memoria y reconocimiento con

las fuentes sobre los lugares más indicados, direcciones que describan sitios claves. Nadie sabe

más que los mismos habitantes sobre la ciudad y sus cambios.

10. No te obligues en los procesos creativos: Está bien buscar la inspiración viendo

videos, escuchando entrevistas, volviendo sobre la fase investigativa; pero no hay que forzar la

inspiración para escribir en un pequeño lapso varias palabras o páginas de un texto. Con los

procesos mecánicos funciona, pero en los procesos creativos es necesario buscar la inspiración

sin presiones para que el espíritu de la fluidez y la creación pose sus alas sobre la motivación.

Quizá la motivación voluntaria funciona cuando no hay tantas limitaciones de perspectiva o

estilo, pero cuando hay especificaciones de trabajo es necesario guardar la calma y estimular la

creatividad a través de la escritura libre.

11. Otras miradas: El paso del tiempo puede darnos otras visiones y perspectivas sobre

nuestro proyecto, incluso pasándolo a otras personas para que lean, exploren y opinen

abiertamente sobre cada componente. Es de gran ayuda que los futuros lectores otorguen sus

perspectivas y así busquemos cualificar nuestro trabajo y la correcta construcción del producto

final. En especial, rotar el trabajo a tres tipos de personas: quien desconozca el tema, quien tenga

nociones sobre el mismo y quien sea un experto. Así podemos enriquecernos con sus

perspectivas.
142

12. Interdisciplinariedad: Como comunicadores y periodistas nos encargamos de

mostrar una realidad por medio de la investigación desde disciplinas como la historia, el

urbanismo y -por supuesto- el periodismo. Dicha información debíamos materializarla en un

producto que contuviese la información pertinente para exponer esa realidad. También fue

necesario valernos de fuentes expertas. Claro que existe una disciplina central como base para

cualquier trabajo, pero la construcción del producto debe contar con la participación de

diseñadores, comunicadores, arquitectos, ingenieros, militares, médicos, bomberos, escritores y

todos los que puedan aportar.

3.1.2 Conclusiones sobre la investigación: explosión del 7 de agosto de 1956

La investigación que empezamos desde 2015 nos dejó dos conclusiones de suprema

relevancia: murieron más personas en el incendio generado por la explosión que en cualquier

otro momento de la misma. También que el estallido, en lugar de frenar el crecimiento de la

ciudad, lo impulsó.

En el primer caso -y según un médico entrevistado por El Relator el 8 de agosto de 1956-

los segundos que duró la explosión generó una cantidad relativa de muertes inmediatas o heridas

leves. Asimismo, con la entrevista realizada al bombero voluntario Carlos Calero y el

seguimiento a la hecatombe por medio de la prensa, nos dimos cuenta de que el impacto y la

destrucción real en Cali fueron ocasionados por los once focos de incendios posteriores a la

explosión. Las llamas crecieron por los vientos de la ciudad y no pudieron controlarse

oportunamente por la deficiente capacidad operativa del Cuartel de Bomberos pues no contaba
143

con las máquinas necesarias. Aunque la explosión quebró vidrios y destruyó casas, el incendio

transformó en cenizas y arrasó con total agresividad todas las vidas que tenía cerca.

La segunda conclusión planteada surgió como reflexión de todo el proceso investigativo.

En 1950, el Valle era una región donde llegaba entre el 80% y el 85% de la inversión

norteamericana, y Cali era una de las ciudades con más crecimiento y desarrollo del país. La

ciudad, considerada hoy la tercera más importante de Colombia, estudiaba en ese lapso la

implementación del Plan Piloto con el que planeaba su expansión y organización según los

servicios y necesidades de los habitantes; proyectaba una ciudad universitaria, un velódromo,

una red de energía para todo el Valle a base de plantas hidroeléctricas y autorizaba decenas de

construcciones por mes. Además, acababa de fundarse la Corporación del Valle del Cauca

(CVC), como parte de un plan de desarrollo formulado por el norteamericano David Lilienthal,

anteriormente director de la Corporación del Valle de Tennesse. En ese momento los extremos

de Cali eran: al norte, los talleres de Chipichape (donde hoy funciona el centro comercial

homónimo) y al sur la actual Plaza de Toros.

Tras la explosión del 7 de agosto de 1956, pensamos que el crecimiento y desarrollo de

Cali se había detenido, quizá pensando de manera ingenua que una destrucción no implicaba un

nuevo nacimiento. Pero concluimos que ocurrió lo contrario: el desastre impulsó el crecimiento

de la ciudad. Meses después de ocurrido el estallido, la ciudad tuvo que reubicar a las víctimas

en lugares periféricos que contribuyeron a expandir el mapa de Cali.

Así surgió el barrio Aguablanca, ubicado en el entonces extremo nororiente de Cali; la

Unidad Residencial República de Venezuela, al límite norte de Cali; el Edificio Belmonte y

muchas casas residenciales que entonces obligaron a la ciudad a pavimentar sus calles y forjar -
144

así mismo- la ampliación del transporte público y el ferrocarril. De la misma manera, la

explosión motivó el mejoramiento de la capacidad instalada del Hospital Universitario del Valle

y del Cuerpo de Bomberos. Este conjunto de acciones llevó a que la ciudad creciera y fuera

consciente de la capacidad de expansión demográfica que tenía en ese momento.

3.1.3 ¿Qué se quedó fuera de nuestro trabajo? Un ejercicio de reflexión y autocrítica

En primera instancia cabe precisar que los límites de investigación y perspectiva de

nuestro proyecto no permitían abordar la explosión desde una visión abarcadora que narrara las

pérdidas materiales con números y cifras en abundancia. Tampoco pudimos buscar, en ese

sentido, fuentes expertas que nos hablaran de manera endógena de toda la dinámica comercial de

Cali en 1956: nuestro enfoque no estaba en el recuento de datos sino en la ciudad vista desde las

cotidianidades de los sobrevivientes.

Cabe precisar que la información que obtuvimos en estos meses de búsqueda fue tanta,

que en el producto final solo congrega una pequeña parte; hay detalles que se pierden o historias

de sobrevivientes que no entraron en el producto a causa de evitar una extensión excesiva para

abordar el tema. Este es el caso de varias historias de sobrevivientes del “Edificio Venezolano”

que -al ser relatos secundarios por su ausencia de fuerza- fueron omitidos. Detalles como el

cubrimiento radiofónico que tuvo la explosión del 7 de agosto de 1956 o los recuerdos de

quienes sintieron la tragedia desde municipios aledaños, pertenecen a ese conjunto de subtemas

que salen de nuestro marco temático.

Ante la dificultad que implicaba seguirle la pista a algunos lugares desaparecidos después

de la explosión que no fueron tan populares -como la Galería Belmonte-, estuvimos obligados a

reconstruirlos con base en los recuerdos de los sobrevivientes y los artículos de prensa. La
145

Galería mencionada, por ejemplo, la caracterizamos siguiendo las experiencias vividas por

nuestros sobrevivientes, y aunque no figuraba en ningún registro fotográfico, pudimos ubicarla,

describirla y además conocer el uso actual del terreno donde se ubicaba este inmueble.

A pesar de las imitaciones de nuestro proyecto, tuvimos la oportunidad de abordar con

rigor académico e investigativo las diferentes aristas que planteaba nuestro marco temático. En el

camino crecimos como profesionales y entregamos todas nuestra energías -desveladas y

ansiedades- sin perder tenacidad, enfoque y fuerza. Todo con el propósito de sacar adelante un

proyecto que lograra satisfacer nuestros incansables deseos de superación. Pero no fue lo único

que logramos cualificar: también crecimos como humanos, conscientes de nuestro lugar en el

mundo para retratar realidades que el tiempo procura disipar.


146

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Colombia: Nueva Biblioteca Pedagógica.

Common questions

Con tecnología de IA

The Edificio República de Venezuela played a crucial role in providing housing for the victims of the 1956 Cali explosion. It was a residential building donated by the Venezuelan President Marcos Pérez Jiménez to the Colombian government, offering homes to those affected. This building housed 140 apartments and included facilities like a kindergarden and a park, serving as a significant aid in the recovery process. Its historical documentation highlights the challenges and responses in post-disaster urban planning .

Researchers emphasized a need to focus on variabilities in testimonies and distancing from the traditional media sources, such as the voices of the priest Hurtado Galvis and firefighter Andrade, which had dominated past narratives. They also stressed the importance of exploring undocumented stories and incorporating a diverse range of survivor accounts. Furthermore, the researchers aimed to provide precise figures and sources to avoid inconsistencies, thus, focusing on credible testimonials and quantitative data to give a well-rounded picture of the event's impact .

One of the primary challenges was differentiating their work from existing multimedia projects, such as the one by El País de Cali. To address this, researchers focused on under-documented survivor stories, diverse testimonies, and unconventional narrative techniques. They used multimedia tools like Adobe Illustrator CS6 to design an engaging layout and structured their narrative with a combination of text, images, and videos. Prioritizing human stories over official narratives made their project stand out .

Technological tools and social media were integral to the researchers' project on the 1956 explosion in Cali, aiding in dynamic coordination and dissemination of information. They utilized platforms like Trello for project management and coordination, and created groups on Facebook to connect with potential sources and audiences. These tools facilitated better communication and collaboration within the research team, and expanded their reach for gathering testimonies and sharing findings .

Archival research indicated significant urban transformations in Cali due to the 1956 explosion. Demographic changes and shifts in urban planning became evident, as observed in the archival records of the Cali City Planning Office. These changes included modifications in infrastructure near the explosion's epicenter and adjustments to accommodate the displaced population. The evidence pointed to a broader reconstitution of urban space and living conditions in response to the tragedy .

The 'Explosión 7 de Agosto' project by El País was relevant to researchers because it provided a multimedia narrative of the explosion covering aspects before, during, and after the event, significantly influencing the research approach to find unique aspects not covered by the existing project. It challenged researchers to differentiate their investigation by focusing on personal stories with narrative potency rather than solely on established narratives documented by El País, and to explore the human dimension of the tragedy deeply . Additionally, the discovery of this project pushed researchers to refine their methodology to focus on testimonies outside of official records and to assess the explosion's cultural and urban impact on Cali from a fresh angle . This influenced a methodical approach to avoid common narratives and to contribute novel insights .

The researchers placed emphasis on sourcing stories directly from eyewitnesses and survivors to ensure the accuracy of their narrative on the human impact of the explosion. They prioritized firsthand testimonials over secondary accounts, meticulous fact-checking, and even relied on expert interviews to validate historical contexts. By doing so, they sought to create a comprehensive and credible depiction of personal experiences during and after the 1956 explosion .

Researchers carefully selected interviewees who could provide vivid and reliable recollections of the 1956 explosion. They prioritized firsthand witnesses who were at least 12 years old at the time of the event to ensure credibility and clarity in their memories. The goal was to connect with individuals who could offer unique perspectives resulting from their direct experiences, enriching the narrative with detailed personal insights .

Researchers identified that the media consistently focused on recurring themes and voices, such as those of the priest Alfonso Hurtado Galvis and firefighter Francisco Andrade, in their coverage of the 7 de Agosto 1956 explosion in Cali. Despite six decades passing, the press continued to address the same subjects with similar narratives. This approach was critiqued for not sufficiently diversifying the perspectives presented or exploring fresh angles beyond the traditional narratives .

The integration of historical maps and infographics enhanced the understanding of the 1956 Cali explosion by visually articulating the spatial and temporal changes in the city. Maps showed transformations in urban planning, while infographics depicted the scale and aftermath of the disaster, such as the affected areas and demographic shifts. These visual aids allowed for a comprehensive interpretation of statistical data and helped bridge numerical evidence with personal narratives, enriching the storytelling experience .

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