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7A56
CALI RENACIÓ DE LAS CENIZAS
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Abrahán Gutiérrez N.
Trabajo de Grado
Director
Cali, 2018
2
Agradecimientos
necesarios para darle forma a un trabajo que busca lograr singularidad. Más allá de los cuatro
estudiantes nombrados en la primera página y de nuestro director, Kevin García, esta bitácora
profesor del programa de Diseño Gráfico de la Universidad del Valle, quien se entregó a nuestro
proyecto con el ánimo incansable de apoyar nuestras labores. Sin los consejos y guías de ambos
a lo largo de estos diez semestres de carrera para formarnos como los profesionales –casi
profesionales- que desarrollaron este proyecto. En especial a Julián González y Griselda Gómez,
personas que siempre nos concedieron un espacio para aconsejarnos desde sus conocimientos y
Este trabajo no solo es el resultado de los saberes de cada uno de nosotros. También es una
realidad construida con ayuda de nuestros amigos que gozaron, sufrieron y brindaron su apoyo
cuando no hallábamos salida en el camino. A nuestras familias que nos ayudaron a conseguir
nosotros. Sin las lecturas, opiniones, contactos, consejos y frases de ánimo de los que nos rodean,
Tabla de contenido
Presentación ...................................................................................................................................11
1.3. Entrevistas..........................................................................................................................52
1.3.1. Unidad Residencial Edificio República de Venezuela ................................................53
1.3.2. Barrio Aguablanca .......................................................................................................56
1.3.3. Otras fuentes ................................................................................................................61
1.3.4. Definición de los relatos potentes ................................................................................65
2. FASE 2: LA CREACIÓN........................................................................................................74
Lista de tablas
Lista de figuras
Presentación
parte del periodismo de nuestros días en un campo de aceleraciones y contratiempos que termina
por deteriorar -casi anular- la profundidad de las investigaciones. Se trata de un periodismo sin
generar distorsiones y pérdida de rigor al tratar de asumir precipitadamente una realidad que, en
ese sentido, al analizar el tratamiento informativo que El País1 y El Tiempo 2 efectuaron con la
explosión del 7 de agosto de 1956, se encuentra un indicio que permite establecer la ausencia de
complejidad en el contenido publicado: sus periodistas, urgidos por el deseo de publicar con
Nadie puede poner en tela de juicio que la Explosión de Cali dejó un saldo de miles de
muertos y daños físicos y económicos incuantificables. No obstante, detrás del goteo de cifras sin
1
Es un diario colombiano con sede en Cali. Fue fundado en 1950 por el empresario y político Álvaro Lloreda
Caicedo. Es considerado uno de los más importantes periódicos del suroccidente del país. Cuenta con edición
impresa y digital. Puede ser consultado en [Link]
2
Periódico colombiano con sede principal en Bogotá. Circula desde 1911, año en que fue fundado por Alfonso
Villegas Restrepo. Es considerado el de mayor circulación en el país. Debido a la censura durante la dictadura de
Gustavo Rojas Pinilla, en 1955 el diario fue clausurado. Un año después surge la Casa Editorial El Tiempo y
publican el diario El Intermedio. En 1957, regresa el periódico El Tiempo. Cuenta con edición impresa y digital.
Puede ser consultado en [Link]
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precedentes que los medios adelantaban en cada conmemoración, las historias de vida pasaron
tragedia del 7 de agosto de 1956 fue producto del estallido de seis camiones cargados con
sobre los vehículos, relató -en un ciclo de repeticiones de 60 años- que la flota se estacionó en el
Batallón Codazzi y que, debido a la peligrosidad de la carga, fueron dirigidos horas más tarde a
la Estación del Ferrocarril del Pacífico. Sus artículos recuentan que a la 1:07 del 7 de agosto de
1956, los camiones que transportaban dinamita en gel estallaron en la Calle 25 con Cra 1 de la
ciudad de Cali.
nos permitió determinar que los abordajes inmediatistas de los periódicos olvidaban la dimensión
medio del desastre y la visibilización de los reclamos que las víctimas interpusieron por
qué no existía un relato más polifónico si miles sobrevivieron al desastre?». Así que esta
desde sus vivencias la transformación de sus vidas a raíz de la explosión del 7 de agosto- la
materia prima por excelencia de nuestro proceso investigativo. Se hizo imperativo construir el
relato con un conjunto de voces alejadas de las versiones oficializadas del padre Hurtado y el
bombero Francisco Andrade, héroes consagrados como los portavoces del relato de la tragedia en
periódicos en la prensa.
de 1956? ¿Cómo se adaptaron a su nueva realidad, a la Cali cambiada por causa del desastre?
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¿Cómo experimentaron los duelos y sus resiliencias? Son tan sólo algunas de las preguntas que
asaltaron nuestras mentes. Deseábamos -y debíamos- trabajar con sobrevivientes que tuvieron el
privilegio -o el infortunio- de habitar la Cali de 1956, más allá de sus calles y edificios, como un
espacio social, cultural, político e histórico, dotado de identidad cuando lo traen al presente
Construir un relato con base en las visiones particulares de los sobrevivientes requirió
tener en cuenta que los recuerdos individuales están permeados por experiencias de vida ligadas
reconstituidos, por el conjunto de recuerdos de las diferentes colectividades que los rodean
Conscientes del reto que suponía trabajar con los relatos particulares del evento,
desarrollamos un proyecto que narramos en esta bitácora, dividiendo el proceso en una fase de
fotografías, colores, tipografía, gráficos, infografías y disposición de textos para, así, componer
una página web multimedia que albergue las historias de los sobrevivientes, un relato dotado de
complejidad periodística.
14
Fase 1:
La investigación
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Fue durante el taller de radio -en quinto semestre- cuando la explosión del 7 de agosto de
1956 en Cali se convirtió en el tema de investigación que daría origen al reportaje “7A56: La
Cali que renació de las cenizas”, el producto de nuestro proyecto de grado. En esos días
debíamos realizar una crónica periodística sobre la tragedia; sin embargo, al leer de manera
abierta las investigaciones disponibles en las páginas del principal medio local -El País- y los
medios nacionales -El Tiempo y El Espectador-, notamos varios patrones que se repetían a lo
largo de esta primera indagación: se reiteraba la presencia de las voces heroicas del sacerdote
barrio Aguablanca4 . En sesenta años la prensa había abordado los mismos temas, con las
mismas voces.
información noticiosa y conmemorativa del evento. Nos movilizaba comprender la forma del
unir los elementos testimoniales con los datos contenidos en la literatura periodística y
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Es un edificio ubicado frente al actual Centro Comercial Chipichape, al norte de Cali. Fue donado en 1956 por el
Presidente de Venezuela, General Marcos Pérez Jiménez, al gobierno colombiano con el fin de brindarle un hogar a
las víctimas de la explosión del 7 de agosto del mismo año. Fue la primera unidad residencial de Cali y contaba con
140 apartamentos, un kindergarden, una capilla, un parque infantil, un campo de fútbol, dos canchas de basquetbol,
parqueadero y un centro comercial. Una parte de los apartamentos fueron entregados a damnificados de la
explosión.
4
Es un barrio ubicado al noroccidente de Cali, detrás del actual Comfandi El Prado. En 1956, cuando era un terreno
baldío, se instalaron 468 casas de aluminio que fueron entregadas a los damnificados de la explosión. Debido a esto
fue llamado por los habitantes de Cali como “el barrio de lata”. Algunas de las casas de aluminio se mantienen, pero
han sido modificados con elementos de ladrillos y otros materiales para ampliar o reestructurar la edificación
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académica dimensionamos, de forma más amplia, la Cali de mediados del siglo XX, durante y
después de la explosión. Durante el proceso delimitamos nuestro marco temático para evitar la
reiteración de lugares comunes. El fin: distanciarnos de la forma en que los medios tradicionales
actualidad tenemos la posibilidad de volver sobre las fuentes consultadas, desde nuestro foco de
interés, para nutrir la investigación con cifras sobre la infraestructura afectada, número de
socorro.
Hablar de un suceso ocurrido hace más de seis décadas nos impuso la tarea de lograr una
visión global sobre los alcances de los artículos consultados: entonces tuvimos la necesidad de
investigar cada detalle de la época con especial cuidado en los elementos históricos. Una vez
tuvimos claras estas características, empezamos a preguntarnos qué nos hacía falta saber: «¿qué
comprender la tragedia en todas sus aristas, de hacer una versión de los hechos dotada de
complejidad tejiendo con tres hilos fundamentales el relato: las personas afectadas, la
transformación de la ciudad a raíz de la tragedia y las ayudas brindadas por el gobierno -el
nos propondríamos contactar a los sobrevivientes con la habilidad de quien escudriña con una
determinar la veracidad de sus versiones con respecto al marco histórico-; no queríamos ser
receptores pasivos de sus testimonios, sino conocedores profundos del contexto global del
evento.
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Tiempo, ya que sus publicaciones sobre el suceso figuran, con frecuencia, en los primeros
resultados de búsqueda en la web. Esto no pasa porque sí, sino debido a que ambas fuentes han
realizado varios reportajes especiales sobre la tragedia respondiendo al acto conmemorativo. Sus
trayectorias -durante décadas- de medios de información les otorgaban una mayor credibilidad -
por ende, mejor posicionamiento- que la ostentada por blogs, sitios web independientes o
revistas digitales.
Un gran hallazgo fue descubrir que El Tiempo dispuso en un archivo digital sus ediciones
impresas de 1911 hasta la actualidad: ¡Podíamos consultar versiones publicadas un siglo atrás!...
Pero resulta que el gobierno de Gustavo Rojas Pinilla (1953-1957), dos años antes de la
explosión, había censurado este medio nacional al punto de obligarlo a detener las imprentas. El
Tiempo representaba una fuerte oposición a la presidencia: pertenecía a los Santos, una familia
Entre tanto, El País de Cali, un periódico regional que nació en 1950, estaba en auge
durante los días del desastre -de hecho, emitió varias ediciones especiales-; pero las versiones
publicadas por todos los medios pasaban por tres revisiones estatales encargadas a los censores -
militares que tachaban y acomodaban al antojo del gobierno la información- y podría hablarse
El País también cuenta con un archivo digital, pero sólo desde 1976. No obstante, sus ediciones
Borrero. Este medio fue un referente clave para el proceso investigativo porque el día posterior a
encontrada en los periódicos y la web (Tabla 1), tratando de sintetizar los elementos esenciales
del contenido.
Cali recuerda su Agosto 7 Alfonso Hurtado Galvis Es mejor que no se queden aquí
mayor tragedia de 1996 (sacerdote fallecido). porque es peligroso, dijo el oficial
Pablo González con voz de presentimiento, según el
Camargo (chofer de relato de Pablo González Camargo,
uno de los camiones). conductor de uno de los camiones
que se salvó debido a que se hospedó
lejos del sitio de la explosión…
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La explosión del 7 Julio 8 Alfonso Hurtado Galvis Entrevista que le concedió el padre
de agosto de 1956 de 2014 (Sacerdote fallecido). Alfonso Hurtado Galvis a dos
en Cali, según el periodistas de El País en octubre
padre Alfonso del 2013, la última vez que el
Hurtado Galvis párroco apareció ante cámaras.
¿Cómo recuerda el trágico 7 de
agosto de 1956?...
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Hace 50 años, el Agosto 6 Alfonso Vicuña (Oficial Un oficial del ejército recuerda que
‘corazón’ de la de 2006 del Ejército). la tragedia fue la peor ‘guerra’
ciudad estalló en que debió librar en su larga
mil pedazos experiencia como soldado. Voces
de los sobrevivientes…
videoteca vimos piezas audiovisuales. Mientras, rastreamos libros relacionados con la tragedia
investigaciones. El propósito de comprender a profundidad y conocer los recursos con los que
contábamos para delimitar nuestro trabajo se había convertido en nuestra empresa por
En la primera fase hallamos La noche del fin del mundo (1998), un documental
recuperado por Gerylee Polanco Uribe y Camilo Aguilera Toro para la serie Catástrofes: Cali,
Armero y Popayán del programa Rostros y Rastros de la Universidad del Valle (2010). El
los afectados con base en los testimonios de cinco sobrevivientes del evento -héroes, voluntarios,
testigos o víctimas-. Además, hace referencia a la construcción y entrega a los damnificados del
La noche del fin del mundo nos permitió identificar elementos comunes en el abordaje de
singularidad el texto audiovisual. Por otra parte, nos sirvió para ubicar puntos geográficos claves
porque el relato ocurre en los alrededores del epicentro de la tragedia. El Teatro Roma, la Galería
Belmonte, la Antigua Fábrica de Licores del Valle, el Cementerio Central y su Anfiteatro nos
sirvieron como puntos de referencia. Mientras, las imágenes y algunos audios de los medios que
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1956”, escrito por Arturo Rodríguez Ospina, un damnificado narra los días previos y posteriores
luchas de los afectados por el derecho a la vida digna, supersticiones en torno a la tragedia y
estatales para responder a una tragedia tan colosal: no hubo un censo oficial de muertos y
heridos.
Venganzas equivocadas nos permitió enterarnos de que hubo un registro, por parte de la
Tercera Brigada de Cali, donde los militares registraban a empresas, familias y personas
auxilios. Además, esbozó de forma clave cómo era la Cali de 1956, con domicilios y lugares
también expone archivos legales como el Decreto 170 de 1957, documento que crea la
Fundación Ciudad de Cali, la cual administra recursos y donaciones para los sobrevivientes; así
mismo encontramos tutelas y demandas interpuestas por el Comité de Damnificados del barrio
no habían sufrido ninguna pérdida durante la explosión, terminaban filtrándose en las filas de
Los documentos reseñados nos permitieron conocer algunos obstáculos que empeoraron
1956. No obstante, ahondar en estos temas -como la irregularidad en donaciones- no era parte de
nuestros objetivos, aunque fue un indicio de ausencia de control en la forma en que llegaron y
horror”, escrito por Víctor Hugo Vallejo para el Boletín de la Academia de Historia del Valle del
Cauca, narra en 18 páginas -a manera de informe- el suceso desde el punto de vista de las cifras,
la metodología de entrega de ayudas a los afectados desde una perspectiva cuantitativa -sin
relatos de testimoniantes- que fue útil para preguntarnos por las vidas detrás de ese arrume de
números, como base para formular las entrevistas. Al leerlo, concluimos la necesidad de
Biblioteca Jorge Garcés Borrero con el propósito de entender cómo registraron la noticia en la
época. Resulta que debido a la antigüedad del periódico y a la recurrente consulta de esas
ediciones, sólo podíamos tomar fotografías. Descubrimos en el proceso que las ediciones
especiales emitidas por El País ese 7 de agosto desaparecieron, fueron arrancadas y, aunque
existían: los funcionarios de la biblioteca explicaron que tampoco existían esos registros en la
las reacciones de medios y autoridades, las declaraciones de los cuerpos de socorro, las primeras
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las mentes de los caleños. Salieron a relucir, entre líneas, los boletines oficiales y la información
elementos investigados, que los datos, en muchas ocasiones, no coincidían entre dos o más
acercarnos a las fuentes testimoniales y expertas, decidimos, entonces, llevar a cabo una
búsqueda especializada de archivos. Pero nos hacía falta aclarar nuestra perspectiva: ¿qué tendría
de novedoso nuestro aporte?, ¿qué información necesitábamos de las fuentes y los documentos
En las reuniones posteriores empezamos a discutir sobre el punto de vista que tendría el
tema. Siempre lo pensamos como el encuadre: qué queríamos enmarcar en los límites de nuestras
posibilidades investigativas. Narrar o reseñar la explosión era una mirada habitual, una forma
repetida que no pretendíamos reiterar, aunque aspectos relativos a los datos y el contexto fue
necesario rescatar. Tampoco pensábamos en una investigación para hallar la verdad sobre la
tragedia, ya que ni siquiera se pudieron esclarecer los hechos en los días cercanos al evento. Es
muy probable que quienes tenían las pruebas de un accidente o un boicot murieran o que
archivo.
25
Para alejarnos de los medios y el tratamiento convencional del hecho, elegimos que
un lado las versiones del bombero Francisco Andrade y del Sacerdote Hurtado Galvis para dar
paso a las historias de quienes padecieron la explosión en carne propia. ¿Qué buscábamos? Las
tragedias y las resiliencias de víctimas y testigos del evento, pero sin reducirnos a las historias
del antes, durante y después de la tragedia: teníamos que hallar una perspectiva y una forma de
tejer esas memorias individuales que esperábamos encontrar, con pistas, datos y reconstrucciones
¿Qué queríamos lograr con este trabajo? Nos propusimos potenciar la memoria colectiva
de ciudad en torno a las transformaciones generadas por la explosión del 7 de agosto de 1956 en
histórico -olvidado por muchos y desconocido por otros- que sumió a Cali en una tragedia pero
que también generó cambios sociales, económicos, demográficos, culturales y espaciales que
visibilizar la Cali de los años 50 que progresaba constantemente; la Cali quizá detenida por una
explosión, sumida en el desastre y las urgencias; y la Cali que renace de las cenizas, que se
sobrevivientes del 7 de agosto de 1956 para comprender los cambios de cotidianidad en la vida
de los caleños tras la explosión como suceso que marcó la historia. Mediante técnicas
relación con Cali, para que el proyecto fuera capaz de convocar al lector a la apropiación del
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hecho narrado e invitarlo a construir memoria gracias a las historias individuales, entretejidas
Teniendo en cuenta que nuestro trabajo se basa en una realidad y que buscamos exponer
un hecho desde diferentes puntos de vista, sabíamos que la ficción no tenía cabida. El periodismo
era el lenguaje que necesitábamos para cumplir nuestra intención. Pero, ¿qué tipo de periodismo
íbamos a realizar?
emergencias del periodismo actual, tres tipos de periodismo moderno. El primero, periodismo
ideológico (su auge entre 1850-1920), se basa en la agitación de masas, las ideologías y la
militancia política, es un periodismo que entiende como reales las ideas por encima de los
hechos; el segundo, periodismo informativo (su auge entre 1920-1940), caracterizado por los
criterios de eficacia que González resume en “objetividad informativa, estilo neutro, reducción y
constatación de los hechos” (González, 2004, p. 25). Por último, el periodismo complejo (su
auge entre 1960-1980) pone en crisis la neutralidad y la objetividad, y por medio del periodismo
investigativo y de profundidad, intenta superar el canon del periodismo informativo; vela por
a los objetivos descritos por Julián González: 1. Por medio de una investigación profunda hallar
datos, documentos e información que de otra forma no podemos obtener; 2. A través de fuentes
económico, político, social” (González, 2004, p. 44). Para nosotros era trascendental alejarnos
del canon clásico del periodismo informativo; en la investigación no íbamos a encontrar con
exactitud las causas concretas de la explosión ni el porqué de los hechos. No pretendíamos seguir
La decisión tomada implicó una serie de descartes, habilidades, retos, formas de difusión
contaba con habilidades mayores en este campo, además sentíamos que los recursos gráficos
para un documental estarían inclinados a fotografías de archivo que si no estaban protegidas por
derechos de autor, serían muy conocidas, costosas o incluso habría sido difícil acceder a
impresión y difusión además de costosas serían mucho más difíciles. Optamos por un libro
digital (e-book), pero la responsabilidad del redactor sería mucho mayor que la de los demás por
Entonces, empezamos a inclinarnos por el medio digital, ya que como expone José
Cabrera (2004), citado por Edgar Tello (2008) en su investigación sobre las tecnologías de la
es decir, la dimensión digital va más allá de una plataforma de intercambio de información. Esa
cita nos abría las posibilidades a las diferentes herramientas que ofrece internet y a otras nuevas
Por esta razón, nuestro proyecto se formuló como una investigación que tendría un
resultado multimedia, un efecto generado por “aquello que se transmite o percibe a través de
varios medios” (Salaverría, 2001, p. 384). Se trata del conjunto de plataformas centradas en la
usuario que pueden determinar funciones globales o narrativas (Owen, 2007, p. 240). Queríamos,
entonces, construir un tejido de videos cortos, retratos, imágenes sobre el desastre, el impacto, el
y texto.
Alexander Velasco, docente del programa de Diseño de Gráfico, quien se encargó del diseño y
montaje del entorno web, con base en nuestras ideas de maquetación, estilo y distribución de la
1.1.3. Metodología
considerando que inclinaríamos nuestro ejercicio a la práctica del “periodismo complejo o del
conocimiento complejo”. Nuestra forma de operar fue guiada por el planteamiento de González,
quien señala que este tipo de periodismo funciona con un equipo conformado por “reportero,
clase de Proyecto Editorial, realizamos una investigación periodística de largo aliento que
implicaba asignar roles altamente especializados a los conformantes del equipo. Entonces,
elaboración del producto final. El equipo se estructuró de forma muy similar a la propuesta por
dice, se encargaría de desarrollar los aspectos visuales del trabajo (videos, fotografías,
colorimetría, tipografías, diseño de la página web, ubicación de los textos e imágenes, etc).
Los roles del equipo los dividimos según las habilidades, los perfiles profesionales y la
Pese a esta distribución, los roles no limitaban el alcance de las labores: en momentos
trascendentales -la culminación del proyecto, por ejemplo- necesitábamos trabajar de manera
articulada, conjugando nuestras diferentes habilidades: Álvaro eligió apoyar la redacción del
texto final, Lorena la búsqueda de datos y documentos, Nicole en la revisión preliminar de los
Por sugerencia de nuestro director del trabajo de grado, Kevin Alexis García, elaboramos
un boceto provisional -una maraña de rayones, en realidad- para saber cómo distribuir la
información. El borrador, como lo indicó nuestro tutor, nos mostraría las necesidades
pliegos de papel en el piso -no podría ser de otra forma que jugando a ser niños- y dibujamos con
marcadores cómo nos imaginábamos el sitio, las herramientas que usaríamos y dónde las
ubicaríamos -uno debe ser consciente de que va a sufrir cambios, constantes evoluciones-. El
boceto marcó el rumbo del equipo, en parte, porque permitió identificar necesidades puntuales
para el desarrollo de la pieza y distribuir labores. Y también porque organizó nuestras ideas de
tal manera que pudiéramos identificar los diferentes elementos que compondrían el producto
final.
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terminó por llevarnos a historias y personajes muy alejados de nuestro círculo, pero que contaban
con historias de vida potentes. Debimos, durante esa fase de reportería testimonial, tener en
secundarias?...
(2012): son primarias -en nuestro caso particular- aquellas conformadas por sobrevivientes,
académicos y disciplinas; son secundarias las integradas por ciudadanos de 1956 que habitaron
lejos del epicentro y no fueron afectados de ninguna manera, condición que -dado el caso- nos
podía ayudar para reconstruir el contexto social, económico, cultural, político de la Cali de
entrevistas en cada caso: ¿cómo debíamos proceder ante un experto?, ¿de qué manera teníamos
que dirigir preguntas a ancianos susceptibles?, ¿cuáles eran los temas importantes para abordar
con las fuentes secundarias? Durante los primeros encuentros le explicamos a las fuentes:
reunimos al final de cada semana para identificar las historias centrales de nuestras fuentes y su
relevancia en el proyecto.
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Con posterioridad se hizo un segundo acercamiento con el objetivo de cruzar los sucesos,
experiencias, documentos y fotos que pudieran tener los entrevistados, con la información
recursos donados por el entonces presidente de Venezuela, Marco Pérez Jiménez (1956-1958).
Pasamos, apartamento por apartamento, recolectando datos de contacto -tal y como lo hacíamos
en calles, parques y hasta en el Cementerio Metropolitano- para disponerlos en una base de datos
descripciones sobre las personas y los “probables aportes” para nuestro trabajo.
conversación pública. Plantea que el éxito de una entrevista se mide por el conocimiento del
personaje, la claridad de lo que queremos de él, el objetivo de la entrevista y tres o cuatro temas
interrogantes, debido a la urgencia de comprender una época no vivida para detonar en el lector
explosión que fotocopiamos o registramos de forma digital. En gran medida los rastros de la
estructura sociocultural de la Alcaldía de Cali -de 1956 y posteriores años- aparecieron los
los espacios más cercanos al epicentro de la explosión, ubicado en el antiguo Ferrocarril del
Pacífico, Cali.
avanzó hasta que tropezamos con un especial web sobre la tragedia en El País de Cali: Explosión
7 de Agosto (2016). ¿Cómo debíamos asumir este producto? ¿Debía ser un referente o una pieza
alejada del trabajo que adelantábamos? No cabe duda de que encontrarlo nos planteó uno de los
primeros retos: era muy importante hallar el valor diferencial entre nuestro proyecto y el trabajo
cumplían 60 años de la explosión. El País de Cali había realizado un producto multimedia que
de la ciudad. Entonces, nos dedicamos a determinar aspectos que lograran diferenciar nuestro
3. Centrar el relato en historias con potencia narrativa y que no hayan sido documentadas.
5. Precisar las cifras según las consultas que realicemos, citar las fuentes consultadas para
sólo la transformación de la misma desde las paredes sino de las formas de habitar y reconstituir
el espacio.
Una vez precisamos los valores diferenciales de nuestro proyecto, acudimos a las redes
sociales y las nuevas tecnologías -como Trello- con el fin de lograr una coordinación más
archivos digitales que íbamos encontrando. En WhatsApp cada uno exponía cómo iba en el
desarrollo de sus tareas y hablábamos sobre los inconvenientes o hallazgos importantes para el
producto. También seguimos gestionando todos los documentos, borradores y demás textos en el
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drive de Gmail, medio al que tuvo acceso nuestro tutor, Kevin García, para que revisara los
se designaban de forma personal en reuniones efectuadas cada 15, 20 ó 30 días. Si alguno de los
miembros no podía acudir a los encuentros, utilizábamos Trello, una herramienta de gestión de
tiempo para realizarlas. La opción de alarmas y avisos sólo se usó en caso de contratiempos.
investigativa, cuando teníamos un archivo de fotografías y textos, listo para montar la página.
Así mismo, las reuniones con nuestro director Kevin Alexis García se asignaban de acuerdo con
los avances y compromisos del grupo. En cada asesoría, Kevin sugirió un sinnúmero de trabajos
multimedia -pioneros, cabe resaltar- para inspirarnos, y además nos sugirió herramientas
digitales en aras de la realización del producto final. Dichos elementos los expondremos en la
hechos y, en ese sentido, sólo nos servían como material de apoyo para corroborar datos y
establecer similitudes -ese nexo con la versión legitimada- entre nuestras versiones testimoniales
documentos oficiales de la época: todos los datos de primer orden que nos hablaran del momento
determinante para guiar la consulta y conocer la datación específica de los archivos relacionados
con la explosión: a partir de qué año sería pertinente revisar los impresos de El Relator y El
Crisol. Nos sugirieron pesquisas en otras instituciones gestoras de archivo de la nación que
albergaban información útil. Muchos datos sobre el contexto político de 1956, y una pequeña
historia narrada por ellos sobre la incertidumbre en torno a las causas del desastre, surgieron de
esas conversaciones.
El Archivo Histórico de Cali nos facilitó libros de contexto histórico -desde 1930 hasta
1970-, actas, leyes, acuerdos, decretos, informes, boletines, memorias y censos emitidos entre
testamentos y actas de la Notaría Primera y la Notaría Segunda del Circuito de Cali (1618-1964).
Una de las sugerencias halladas entre tertulias con los funcionarios del Archivo Histórico
fue Historia de Cali en el siglo 20: sociedad, economía, cultura y espacio (2001) de Edgar
partir de 1900. El capítulo 4, Expansión Física y Distribución Social del Espacio, en especial,
permite mirar la configuración territorial de Cali durante los años 50: las características
urbanísticas en 1956 y los lugares cercanos al epicentro de la explosión. Hubo algo interesante y
es ese nexo ineludible entre lo territorial y lo “social”, porque deja entrever la cultura ciudadana
Nicolás, por citar un ejemplo- en las inmediaciones de la vía férrea y la Cra 1ra con calle 25.
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-dinero de ayudas, número de damnificados y fallecidos, sólo por citar algunas-. No obstante,
preferimos usar los archivos periodísticos que surgieron entre 1956 y 1957 en lugar de una
Relator, periódico activo durante la explosión, asociado a la oposición del régimen de Gustavo
Rojas Pinilla -presidente de la época- y El Crisol, un medio liberal que funcionaba como
semanario durante los días de la tragedia. La búsqueda en ambos periódicos se centró en los
artículos publicados entre julio de 1956 - antes del suceso- y septiembre del mismo año para
ejemplares de agosto y septiembre de 1957 para tener una visión más panorámica -según el paso
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del tiempo- y observar las cifras oficiales, la transformación urbana y los componentes claves de
la explosión.
Los archivos del Relator y El Crisol hacen parte de los documentos que alberga el Centro
cercanía entre las fuentes de archivo facilitó el trabajo, ya que muchos datos (decretos,
resoluciones o documentos sobre Cali) referenciados por el Relator, podían ser consultados sin
nuestra atención fue que el Centro de Documentación hace parte de una red cultural compartida
con la Biblioteca Luis Ángel Arango y, en consecuencia, muchos de los insumos históricos que
requeríamos pudieron ser solicitados desde Cali: para el envío -sólo excepcionalmente- debimos
Las consultas de las ediciones impresas de ambos periódicos podían efectuarse teniendo
en cuenta unas medidas básicas de higiene: el uso de guantes y tapabocas para “no pescar alguna
alergia o conjuntivitis”. Pero a veces, sobre todo cuando el editor -el más despistado del equipo
Tres conjuntivitis de Abrahán en 9 meses fue el saldo. Pero, para su beneficio, algunas ediciones
no podían consultarse en físico por su alto deterioro y cristalización; entonces debimos apelar a
Para digitalizar los archivos usamos una especie de escáner, un microfilmador que se
opera manualmente y exporta los archivos digitales en formato pdf a través de un panel lumínico
tenían restringido el acceso en físico por su deterioro, así que recurrimos al microfilm que el
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mismo Archivo Histórico de Cali había dispuesto para su consulta. A menudo, el trabajo
mecánico que implicaba el uso de este dispositivo se tornaba agotador: su monitor irradiaba una
luz intensa y en ocasiones debíamos pasar tardes enteras en este proceso con migrañas
aseguradas.
El tamaño de la pantalla del computador, la luz que irradiaba y la letra “tan pequeña” eran
cm x 27 cm. Aparte de tener que sacar turnos y contar con los tiempos de otras personas que iban
a hacer uso de los dos únicos cubículos de microfilmación que tenía el Centro de
Documentación, debíamos pasar mínimo cuatro horas frente al computador realizando el trabajo.
Para definir si una noticia era apta para nuestro trabajo, debíamos analizarla con base en
el bagaje cultural que habíamos logrado obtener sobre la explosión. Nos interesaban las
calidad de vida, nuevas construcciones, ocio, fiestas regionales o municipales, censos, panorama
político -con especial énfasis la dictadura de Gustavo Rojas Pinilla-, publicidad en materia de
Como no toda la información publicada era de nuestro interés, dejábamos a un lado las
noticias de asesinatos, accidentes de cualquier tipo, juicios, rumores del pueblo -comunes en el
información como política editorial: su página principal contenía las noticias más importantes de
la edición; la segunda y tercera, hechos internacionales, nacionales o del Valle; la cuarta era una
sección titulada Bitácora, donde ciudadanos de diferentes lugares escribían sus quejas,
problemáticas u orgullos de la ciudad; entre sexta y séptima página estaba la sección de deportes
que incluía los resultados y las próximas competencias del hipódromo de Cali. La octava página
El periódico estaba compuesto por 12 ó 14 páginas, pero las secciones que logramos
dividir no eran continuas: las noticias podían empezar en la página 1 y continuar en la 10;
además variaban mucho y siempre estaban rodeadas de publicidad. Sin embargo, esta
organización del periódico nos ayudaba a buscar algunas noticias con más facilidad porque
podíamos predecir dónde se encontraría con base en su relevancia, pero a la misma vez nos
retrasaba el trabajo de digitalización, ya que este orden no lineal de las páginas nos obligaba a
desplazarnos mucho para que el escáner microfilmador pudiera exportar las noticias completas.
El Crisol tenía el mismo número de páginas que el Relator, pero menor precisión: contaba
nuestro valor diferencial era el cruce de fuentes, y también porque ante una eventual falta de
diferencia en las cifras entre los dos periódicos. El Relator, sin embargo, fue el insumo del que
Ante la necesidad de digitalizar muchas páginas, tuvimos que idear una estrategia de
clasificación y ordenamiento. En el panel del microfilm había que encuadrar la página del
periódico para lograr su exportación en formato pdf. Después de este proceso, la guardábamos
con nombre, fecha y el título de las noticias de interés entre paréntesis. Cada imagen se guardaba
en una carpeta con el nombre del mes al que correspondía. Esta carpeta, a su vez, estaba dentro
de otra, la cual llevaba el nombre del periódico consultado. Pero allí no terminaba la
organización: en un cuaderno físico anotábamos fecha y título con el que se nombraba la imagen,
el número de páginas del periódico en el que encontramos las noticias y un pequeño resumen con
Creamos un libro de Excel para alojar los datos importantes de las páginas recolectadas:
Las páginas físicas que no podíamos digitalizar por restricciones de uso, teníamos que
de clasificación automático que traía la cámara. Siempre que terminábamos estas actividades en
de Google los documentos conseguidos con el fin de evitar la pérdida de información y poner los
materiales al servicio de todos los integrantes del equipo. Cabe resaltar que -aunque pareciera
doble trabajo- las anotaciones escritas en el cuaderno físico decidimos también transcribirlas a
Excel.
aumentaban las noticias que considerábamos importantes, pues estaba próxima a realizarse la
celebración de la Batalla de Boyacá –el día en que sucedió la explosión-. En los ejemplares del
45
precio del dólar, el programa cultural y las carteleras de cine para el 7 de agosto en Cali. Toda
esta información fue relevante para ayudarnos a reconstruir el ambiente festivo en la víspera de
la tragedia de 1956.
Al analizar el Relator del 7 de agosto de 1956, notamos que las noticias sobre la tragedia
se extendían por casi todas las páginas. Este fenómeno se prolongó en los siguientes periódicos y
continuó hasta el 12 del mismo mes. Incluso en septiembre el Relator seguía hablando de
víctimas, daños, donaciones y planes de contingencia que el gobierno proponía para sacar a Cali
Crisol obtuvimos 293 que databan de mayo, junio, agosto y septiembre de 1956. Pero no bastaba
con resumirlas y clasificarlas en una tabla en Excel; debían ser más fáciles de leer para que
sirvieran de insumo para la redacción final. Por esa razón decidimos transcribirlas -de manera
depurada- en un documento Word que además contuviera sus fechas de publicación. Tras esta
actividad, clasificamos las noticias por orden temático en el mismo documento: barrios,
contextos sociales, línea férrea y Estación del Ferrocarril -el epicentro-, explosión, disposiciones
de gobierno, damnificados, planes de contingencia y el legado que dejó la explosión. Cada uno
de estos puntos fue ubicado en una tabla de contenidos con sus respectivos subtemas y palabras
claves.
46
documentos y muchas de las normas que buscábamos aún se encontraban acumulando polvo en
la oscuridad de los anaqueles, razón por la cual nos vimos obligados a escarbar los decretos
tapabocas. Este proceso, realizado de la misma forma en las gacetas nacionales, implicaba
conocer con exactitud la fecha de expedición de la ley o decreto que se intentaba hallar; en caso
de no conocer la data precisa, debíamos consultar el tomo, compuesto por más de 500 páginas,
que indexaba los decretos y leyes en busca de títulos referentes a las disposiciones del gobierno
alrededor de la explosión.
Estado incidía en la cotidianidad y en el orden social de la ciudad. A los archivos de este tipo no
sólo llegábamos por las consultas hechas en El Relator, sino también por referencias de las
datos precisos para encontrar varios documentos que nos aportaron en el desarrollo de nuestra
investigación. Las bases de datos del DANE de 1956, por ejemplo, contenían cifras relacionadas
contenía la historia de la medicina del Valle y la capacidad instalada del Hospital Universitario
del Valle en 1956; así como la ley 179 de 1959 -documento que trata sobre las reparaciones
Consumidor (IPC) del Banco de la República. El Índice de Precios del Consumidor sirvió para
realizar cálculos de inflación económica sobre los costos de vida entre 1956 y nuestros días:
explosión.
48
encontrar documentos relacionados con el golpe de Estado de Gustavo Rojas Pinilla y las
opiniones del gobierno americano -en cabeza de Eisnhower- frente a la dictadura. Además
muestra el seguimiento de la CIA a Cali por considerarla un foco comunista y fortín del Partido
Liberal.
5
Captura del Informe de la CIA haciendo seguimiento a los movimientos de los Liberales en Cali:
[Link]
49
6
Captura del informe de la CIA sobre seguimiento a Nicolás Buenaventura y Hernando Tejada en Cali por
considerarlos comunistas [Link]
50
En el Archivo de Cali encontramos los planos de la ciudad divididos por barrios -Jorge
intentamos buscar los cambios en la ciudad a raíz de la explosión. Esta actividad implicó visitas
7
Captura del Informe de la CIA sobre Gustavo Rojas Pinilla: [Link]
[Link]
51
a la Alcaldía, tocar puertas de manera constante para que nos remitieran de una oficina a otra: la
clave para nosotros fue insistir sobre la necesidad de estos datos hasta llegar a la persona
adecuada. En un principio nos dijeron que debíamos radicar un derecho de petición y en 15 días
radicación de los permisos solicitados, situación que nos permitió explicarle nuestro trabajo y
solicitarle de manera directa el acceso a los archivos del POT para fines académicos. Sólo así
pudimos llegar a la normatividad de la planeación datada entre 1950 y 1960 y -aunque en sus
páginas no encontramos los cambios demográficos- nos ayudaron a vislumbrar las características
El Archivo Fotográfico y Fílmico del Valle, consultado sólo de forma online, fue un
espacio imprescindible para conocer imágenes sobre los estragos de la explosión y la Cali de los
50. Para lograr un rastreo oportuno en esta plataforma, buscamos los archivos utilizando palabras
claves, frases relacionadas con lugares precisos de la ciudad y la fecha que más nos importaba: 7
de agosto de 1956. Así consultamos un aproximado de 3.000 fotografías que filtramos hasta
quedar con casi 300 fotos de las que nos pasaron y autorizaron para uso del proyecto un total de
100 imágenes por parte de la institución. Las fotos evidenciaban temas claves como los
incendios que originó la explosión, las reacciones iniciales en el lugar de la tragedia y las
Cali el Concurso de Recuerdos de mi Barrio, documento que describe en detalle -desde las voces
de los mismos habitantes- las historias sobre espacios urbanos más conocidos en Cali durante el
siglo XX.
52
1.3. Entrevistas
No bastaba con documentos de la época para realizar un producto que hablara de la Cali:
la metodología que definimos implicaba recurrir a los tres tipos de fuentes que definimos en este
documento -primarias, secundarias y terciarias- dándole prelación a las fuentes testimoniales. Era
indispensable buscarlas -así fuera debajo de las piedras- para iniciar las entrevistas
semiestructuradas que el cuestionario Halperin (1995) nos planteaba. Así podíamos aclarar las
dudas y curiosidades que, pese a la consulta de archivos, seguían latentes, sobre todo en el relato
vivencial que sólo podían conocer las fuentes primarias: muchas veces las descripciones y
protagonistas del relato debían recordar, recordar de manera pormenorizada. La edad de quienes
pensábamos entrevistar no debía ser menor de 73 años: personas de esta condición o incluso
mayores -que tuvieran más de 12 años el día de la tragedia- nos podían asegurar recuerdos
Zuluaga, historiador que nos dio el panorama de Cali antes de la tragedia el 7 de agosto de 1956.
entre 1950 y 1960. El experto nos habló del centro de Cali e instó a que contactáramos a los
Esta primera entrevista fue transcrita textualmente -al igual que las siguientes- con el fin
Darío Restrepo, docente de Literatura de la Universidad del Valle, nos contactó con la
Junta Administradora del Edificio República de Venezuela: por primera vez teníamos la
representantes y líderes del Edificio para que, a través de ellos, pudiéramos contactar a
sobrevivientes que en 1957 habían recibido estos apartamentos. Si lográbamos tener la confianza
de las figuras representativas, ¿quizá los demás sobrevivientes serían mucho más asertivos?...
nos asaltó la idea de que algún viejo octogenario muriera de un paro cardíaco o, en medio de su
cotidianidad, se cayera por las escaleras a causa de alguna enfermedad cardiovascular. En cierta
desastrosamente despistado redactor y editor general- fue el encargado de entrevistarlo, llegó con
la noticia fake de que Calero había muerto y no había alcanzado a verlo -esto casi enloquece a
a Mary Llanos, directora de la Junta Administrativa, quien nos hizo un recorrido por la Unidad
Residencial Edificio República de Venezuela en medio de una pequeña introducción histórica del
explosión, las cuales visitamos en su compañía: Irma Rivera, Concha de Moreno, Betty Hurtado
Uno de los principales obstáculos al entrevistar las habitantes del “Venezolano” fue encontrar
en el primer acercamiento fueron las réplicas de los testimonios del Padre Hurtado y el bombero
Andrade reiteradas por los periódicos. ¿Cómo desemproblemarnos? Para salir de esta dinámica,
fueron necesarias varias visitas a los sobrevivientes y ganar un grado mayor de confianza. Con el
paso de los meses, las señoras empezaron a relatarnos sus experiencias particulares, más allá de
Cada una de las cuatro sobrevivientes mencionadas nos hablaba a su vez de otros
socialización de nuestro proyecto entre los habitantes del conjunto residencial. Logramos que
agosto de 2017 -donde además tuvimos acceso a fotografías del edificio en 1957, pertenecientes
En este evento logramos ser más visibles en el Edificio, situación que permitió conocer
otras fuentes dispuestas a ayudarnos. No obstante, tras dos entrevistas nos dimos cuenta de que
Irma Rivera, Concha de Moreno, Betty Hurtado y Mary Escobar tenían problemas de memoria:
no recordaban mucho la explosión. Pese a esta dificultad, tratamos de abordar otras historias de
habitantes del “Venezolano” y así poder narrar que esta edificación fue la primera propiedad
Queríamos narrar desde las visiones particulares condensadas en sus testimonios cómo era pasar
de vivir del centro de Cali a las periferias. Pero, a pesar de que las cuatro sobrevivientes
entrevistadas tenían datos y detalles relevantes e interesantes, carecían de la fuerza narrativa que
necesitábamos.
Todavía no habíamos decidido cuáles serían las historias centrales y aún faltaban muchas
cuatro fuentes del “Venezolano”, tuvimos que afrontar el repudio a las fotografías por parte de
estas dulces abuelitas: ninguna de ellas deseaba acercarse a la cámara, hecho que representó un
obstáculo gráfico en medio de disertaciones sobre el tratamiento estético que debíamos darle a
cada uno de los protagonistas de nuestro proyecto. La discusión fue bastante fuerte, porque el
editor -ese malévolo Abrahán- había decidido que si no permitían el registro de material gráfico
era mejor no trabajar con ellas, y medio equipo entró en crisis. Finalmente, decidimos unir sus
República nos invitaba a una conferencia sobre las transformaciones urbanísticas en Cali durante
los últimos 70 años. Decidimos entonces asistir y conocer a uno de los ponentes invitados,
Manuel Vallecilla, historiador de la Universidad del Valle, quien además dirigía un Taller de
Le contamos a Vallecilla nuestro trabajo y él mostró interés casi de inmediato; nos invitó
a conocer a las señoras del Taller como nuestras posibles fuentes. Acudimos a este escenario que
desde el inicio se presentó ante nuestros ojos con un ambiente diferente al que habíamos
la explosión, se reunían al calor de la tarde para recordar y compartir entre ellas experiencias de
vida de los años 50 y la explosión en los barrios del epicentro: El Piloto, Jorge Isaacs, El Pueblo,
El Porvenir, San Nicolás y Santander. Eran amables, les encantaban las fotos y los vídeos y hasta
nos facilitaban sus archivos fotográficos. Su calidez nada tenía que ver con las resistencias del
detallismos que necesitábamos para nutrir nuestro proyecto y nuestras almas -muchos abrazos se
repartieron en el proceso, mucha comida nos dieron. Así conocimos a Ruth, Filomena, Marleny,
María y Nubia, mujeres que tenían relatos potentes y una memoria intacta en torno a los
Era clave realizar el primer acercamiento junto a los historiadores que hacían los talleres,
pues ellos llevaban meses en ese proyecto, conocían mejor a las mujeres, se habían ganado su
actualidad imágenes de los años 30 y 40. Recordaba escenarios, ambientes familiares y lugares
de trabajo manual que se vieron afectados el 7 de agosto de 1956. Vivió en el barrio El Piloto -a
la orilla del río Cali- desde 1925 hasta el 7 de agosto de 1956, día en que su casa de bahareque
Ruth García tenía una historia transversal a todos los subtemas que planteábamos: vivía al
epicentro de la explosión. Amador -fallecido en 1957 tras un accidente laboral- era una persona
convivido antes, durante y después de la tragedia. Ruth, accediendo al baúl de sus recuerdos,
recordaba con detalle las palabras, expresiones, gestos y acciones de su esposo. Amador,
condiciones de los hospitales de la época; era una adolescente interesada en la medicina que tras
la explosión ayudó recogiendo manos y dedos que quedaron por las calles para llevarlos a la
Cruz Roja. Además, terminó colaborando en el Hospital San Juan de Dios como enfermera
durante la hecatombe.
María y Nubia tienen en común que las dos -madre e hija respectivamente- son
sobrevivientes. La potencia de sus relatos radica en que las dos trabajaron en muchos lugares
claves en la explosión -entre ellos la antigua Licorera del Valle. Fue interesante en ellas el grado
Figura 16. Foto María del Jesús Figura 17. Foto de Nubia
Morela Gómez
59
Con cada una de estas sobrevivientes se hizo un promedio de cuatro entrevistas. Cuando
de la época para utilizarlas en nuestro trabajo. En efecto conseguimos imágenes que ilustraban la
época, sus arribos a los barrios y también los recibos de las cuotas que debían pagar por las casas
Sandino.
En una de las visitas a los Talleres de Memoria e Identidad se hizo una salida con las
señoras: un recorrido -realizado por parte de los historiadores- a los lugares claves de la
explosión. Recorrimos algunos de los barrios que rodeaban el epicentro de la explosión -El
Piloto, Jorge Isaacs y El Porvenir-, para que ellas identificaran las transformaciones de Cali,
reconocieran lugares desaparecidos y surgidos. Con equipos de grabación en mano -y pese a las
in situ. Esa travesía fue importante para dimensionar los cambios de Cali e identificar y
corroborar aquello que las fuentes decían o lo que nosotros mismos habíamos investigado, pero
Las sobrevivientes recordaban aspectos de sus relatos conforme reconocían los espacios,
como si sus memorias se detonaran con cada lugar, enriqueciendo nuestra construcción de
sentido. Además, como teníamos algunas dudas sobre dónde estuvieron ubicados algunos de los
61
puntos de referencia de nuestra narración, les solicitamos identificar lugares con ayuda de un
mapa en mano para ubicar algunos lugares que no sabíamos dónde quedaban en ese momento, ya
que la nomenclatura de Cali había cambiado. Sin dificultad fueron señalando lugares y
recordando anécdotas que enriquecían el relato y nos situaban con hechos y direcciones
La clave de nuestro trabajo fue tejer redes, que una fuente nos llevara a otra para ampliar
nuestros testigos, es decir, personas que se diferenciaran por estratos sociales, profesiones y
ubicación en la ciudad para ampliar la visibilidad que teníamos del hecho. Una mujer que vivía
del 7 de agosto y días posteriores, que una mujer que vivía hacia las afueras de la ciudad.
investigación que realizábamos, en especial fue relevante que ellas contactaran a otras personas
para que nos dieran información sobre el hecho, o sus experiencias en torno a la explosión. De
esa forma llegamos a las dos fuentes que considerábamos más difíciles de conseguir: personal de
rescate y personal de medicina que hubiera participado de alguna forma en la hecatombe para
saber cómo lo vivieron desde la profesión y la institución. ¿Qué tan preparada estaba Cali en
esos aspectos?
Aunque teníamos los relatos del bombero Andrade que habían sido replicados cada año
por diferentes medios, queríamos escuchar la historia de otros personajes -desde sus
singularidades- que vivieron las horas de rescate; al fin y al cabo, su versión, al igual que la del
62
Padre Hurtado, parecía institucionalizada. ¿No había nada más que lo que replicaba de las
integrantes del equipo y no tardó en darnos el visto bueno Figura 20. Foto de Luis
Carlos Calero
para entrevistarlo. Carlos Calero, bombero que nos abrió
las puertas de su casa, narró el papel del Cuerpo de Bomberos de Cali en la explosión. Calero era
un joven que llevaba dos años en el Cuerpo de Bomberos cuando tuvo que enfrentar la peor
catástrofe en la historia de la ciudad. Su relato era potente, lo supimos al escuchar que, segundos
epicentro de la explosión, motivado por su vocación y sin saber qué había sucedido.
Luego del testimonio de Calero recurrimos al Cuartel General de Bomberos para hablar
con José Alejandro Peralta Usi, un Sargento del Cuerpo de Bomberos de Cali experto en la
historia de la institución, quien nos contó los pormenores de los bomberos, las herramientas de
trabajo con las que contaban en 1956, las que utilizaron y la ubicación de cada una. Así mismo
documentos.
63
como primeras opciones. Si hubiéramos tenido que pasar de hospital en hospital preguntando por
profesionales que laboraran en esa época en el área de salud, lo habríamos hecho. Pero fue más
sencillo. Una amiga que estaba enterada de nuestro trabajo nos recomendó a una pareja de
ancianos: Jaime y Marietta. Él había trabajado en el Hospital Universitario del Valle como
médico pediatra durante la explosión y ella, en 1956, era una joven empoderada de las causas
sociales y de los festejos y ferias de la ciudad. Ambos pertenecían a las élites de Cali, incluso en
la época, rasgo que nos permitía tener variabilidad de fuentes en los aspectos que buscábamos.
Con el paso de las entrevistas surgían dudas que nos imponían la tarea de recurrir a
Historia del Valle del Cauca, que nos habló del desarrollo acelerado que vivía Cali justo antes de
existencia de los antecedentes del planeamiento urbano de 1957, y las proyecciones de desarrollo
de la Cali de aquel entonces. Erick mencionó El Plano Regulador, el papel que tuvo el urbanista
Karl Brunner en los planes de ordenamiento territorial y nos sugirió remitirnos al código
regulador de 1945 y al Plan Piloto de 1949-1950. De la misma forma, contactamos a los expertos
64
en explosivos Jorge Enrique Fonseca Becerra y Juan Fernando Rincón Flórez, especialistas en
explosivos de la Escuela de Ingenieros Militares de Colombia. A ellos les preguntamos por las
las precauciones que debían tenerse durante el transporte y detalles sobre los explosivos.
Camacho, también fue clave para el desarrollo de la fase de reportería. A través de varias
entrevistas nos habló de su producción central en torno a la explosión del 7 de agosto: un vasto
años de conmemoraciones. Sus perspectivas fueron claves para abordar -desde categorías
analíticas- toda la producción visual -como registros fotográficos y vídeos- producida por medios
como El Relator, El Crisol, El País y El Tiempo. Cabe resaltar, también, las capacidades del
profesor Peña para analizar el discurso oficializado del padre Hurtado: a partir de análisis
discursivos, siempre sostuvo que una especie de “homogeneización de la opinión pública” fue el
más grande fenómeno que dejó la explosión: a lo largo de 62 años la mayoría de los medios de
internet- la existencia de un fotógrafo argentino que durante los días de la tragedia registraba a
Cali con su cámara: Nils Bongue. La sorpresa fue grata cuando descubrimos -en medio de las
labores investigativas- los datos de contacto de su hijo, Erick Bongue, en su página oficial de
internet: la residencia de padre e hijo queda en Cali. No dudamos un segundo en contactarlo para
solicitar una entrevista y así conocer todo su registro fotográfico. Tuvimos que dirigirnos a su
casa en el kilómetro trece de la vía al mar, sin importar la distancia y los obstáculos que se
65
pudieran presentar en el camino, como la lluvia torrencial que el día de la entrevista nos
acompañó. Los resultados de esta hazaña fueron positivos para nuestro proyecto: no solo
obtuvimos fotografías inéditas, tomadas durante la explosión, también nos habló del contexto de
censura en Cali y sus dificultades para publicar su material en medio de los obstáculos que
Desde el inicio nos habíamos propuesto narrar la explosión a partir de los relatos de
algunos sobrevivientes no documentados y, para cumplir este propósito, debíamos escoger las
fuentes principales de los textos del proyecto según los criterios definidos en nuestras reuniones:
el aporte al proyecto final. Por lo tanto, los relatos no catalogados como principales debían
organizarse como relatos secundarios. El descarte como relato estructural no implicaba relegarlos
del todo, pues cada historia desde su experiencia nos aportaba detalles interesantes que antes no
se habían registrado.
Durante los años 50, Amador Quintana, esposo de Ruth García, trabajaba
como maestro de obra; ayudó a construir gran parte de los edificios que
surgieron en Cali en esa época, en especial en la zona afectada por la
explosión o cerca a ésta. Era un hombre sobreprotector con su familia: a
Ruth
Ruth le impedía salir a la calle por el riesgo que podría tener. Vivía con
García/Amador
sus tres hijos y su esposa en El porvenir, justo al lado del Anfiteatro del
Quintana
cementerio Central a donde llegaron los cuerpos sin vida y las
extremidades de personas después de la explosión. Al ser damnificados,
también recibieron apoyo por parte del gobierno con una casa en el barrio
Aguablanca.
sismológica (Richter). El País y El Tiempo aseguraban que la explosión fue de 4.3 grados
mientras otros medios -como El Diario o el Observador Regional- decían que en realidad la
tragedia había causado 4.1 grados. Frente a estas discordancias, resultó necesario realizar
nuestros propios cálculos de energía liberada para constatar estos datos. Pero ¿cómo íbamos a
lograrlo? ¿Qué tipo de cálculos requeríamos y cuáles eran las ecuaciones y variables?
Primero debimos tener en cuenta la energía que liberan las explosiones en equivalencias
de TNT: ton (184 gigajulios), kilotón (igual a 4,184 terajulios) y megatón (4,184 petajulios).
utilizadas -con frecuencia- en la medición del potencial destructivo de una carga a detonar. Para
nuestro caso, sirvió como un insumo importante para plantear los respectivos cálculos tomando
explosión como la escala Richter- fue Abrahán, quién además se encargó de realizar las
Equivalencias de energía liberada en Cali con respecto a energías liberadas en otras tragedias:
1 𝑘𝑡 4,2 𝑥1012
𝐸. 𝐶𝑎𝑙𝑖 = 42 𝑡𝑜𝑛 [ ][ ]=
1000 𝑡𝑜𝑛 1𝑘𝑡
4,2 𝑥1012
𝐸. 𝐻𝑖𝑟𝑜𝑠ℎ𝑖𝑚𝑎 = 16 𝑘𝑡 [ ]
1𝑘𝑡
En Nagasaki
4,2 𝑥1012
𝐸. 𝑁𝑎𝑔𝑎𝑠𝑎𝑘𝑖 = 21 𝑘𝑡 [ ]
1𝑘𝑡
Energía liberada en el Atentado del Club El Nogal, Bogotá Colombia con base en las
entalpías del ANFO
Cali vs El Nogal
𝐸.𝐶𝑎𝑙𝑖 1,766𝑥1011 𝐽𝑜𝑢𝑙𝑒𝑠
[𝐸.𝑁𝑜𝑔𝑎𝑙] = [ ] =232,67
7,59𝑥108 𝐽𝑜𝑢𝑙𝑒𝑠
Resultado: La explosión de Cali liberó 233 veces la energía liberada en el atentado del
Club El Nogal, en Bogotá.
Cali vs Hiroshima
Cali vs Nagasaki
𝑁𝑎𝑔𝑎𝑠𝑎𝑘𝑖 8,82𝑥1013 𝐽𝑜𝑢𝑙𝑒𝑠
[ ] = [1,766𝑥1011 𝐽𝑜𝑢𝑙𝑒𝑠] = 499,4
𝐸.𝐶𝑎𝑙𝑖
Resultado: La bomba de Nagasaki liberó 499,4 –casi 500- veces la energía liberada en la
explosión de Cali.
implica un sismo equivalente, porque hay muchas más variables involucradas en el posible
11
107 𝐸𝑟𝑔𝑖𝑜𝑠
𝐸. 𝐶𝑎𝑙𝑖 (𝐸𝑟𝑔𝑖𝑜𝑠) = 1,766𝑥10 𝐽𝑜𝑢𝑙𝑒𝑠 [ ]
1𝐽𝑜𝑢𝑙𝑒𝑠
Usamos la ecuación:
“M” es la magnitud en la escala de Richter (de 0 a 10) y “E” es la energía liberada en Ergios.
Despejamos M
70
𝐿𝑜𝑔𝐸 − 11,8
[ ]=𝑀
1,5
𝐿𝑜𝑔(1,766𝑥1018 ) − 11,8
[ ]=𝑀
1,5
4,29 = 𝑀
4,3 ≈ 𝑀
cercano a los 4,3 grados en la escala de Richter. No de 4,4; 4,2 ó 4,1 como decían algunos
medios.
velocidad del sonido de acuerdo al lugar donde estaba Amador el día de la explosión. La idea era
poder saber cuánto tardó en escuchar el estallido. Para esto tuvimos en cuenta el lugar donde
pusieron la cruz blanca, que se supone es el sitio exacto donde estallaron los camiones, y el
hogar de Amador Quintana. La distancia según Google Maps era de 315,21 metros:
71
Teniendo en cuenta que la velocidad del sonido en el aire es de 343,2 m/s y que la
velocidad de las ondas primarias superficiales en la tierra es de 4200 m/s, usamos la ecuación de
distancia:
𝑣
𝑥=
𝑡
𝑥
𝑡=
𝑣
Así, reemplazamos para hallar el tiempo que tardó Amador Quintana en escuchar el
estallido:
315,21 𝑚
𝑡= = 0,075 𝑠𝑒𝑔.
4200 𝑚/𝑠
segunda resultó necesario para dimensionar la economía de Cali en los años cincuenta. Para
lograrlo, necesitábamos considerar un indicador que nos permitía observar la evolución del coste
de vida con el paso del tiempo: el Índice de Precios de Consumo. Tomando los datos de esta
métrica y los precios de canasta básica de 1956 y 2018, logramos realizar los respectivos
cálculos:
𝐼𝑃𝐶 2018
𝑉𝑎𝑙𝑜𝑟 𝑎 1956 = = 𝑉𝑎𝑙𝑜𝑟 𝑎 2018
IPC 1956
Pestaña 1: La Explosión
Pestaña 2: El Epicentro
Fase 2:
La creación
75
2.1. Redacción
Leila Guerriero (2016) en Qué es y qué no es el periodismo literario: más allá del
adjetivo perfecto, advierte que la construcción de textos de periodismo narrativo no arranca con
un momento de inspiración sino con el trabajo previo a la escritura, “que incluye una serie de
operaciones tales como revisar archivos y estadísticas, leer libros, buscar documentos históricos,
fotos, mapas, causas judiciales, y un etcétera tan largo como la imaginación del periodista que las
En esta fase del proyecto habíamos cumplido el trabajo previo que planteaba Guerriero;
sin desconocer que, en medio de la escritura, la articulación de historias y la elaboración del sitio
web, tendríamos que volver sobre algunos documentos de la investigación para profundizar o
precisar. Sabíamos el coloso al que nos estábamos enfrentando. Esta etapa era sumamente
importante: debíamos tomar toda la información recolectada durante meses, tratarla y plantear un
texto narrativo capaz de envolver al lector y contar la transformación de una ciudad desde los
2.1.1. Primera versión del texto: un proceso desarrollado en paralelo al diario del
______editor general
palabras y datos discordantes. Entonces, pensamos la redacción como una labor que debía ser
desarrollada por un solo integrante, capaz de llevar a la práctica destrezas de estilo y aprovechar
su talento para escribir los textos siguiendo la estructura -inspirada en Hiroshima de John
Hersey- que definimos para el proyecto: 1) La noche previa a la explosión, 2) la tragedia vista
escritura diaria de 200 palabras, pero en su intento de llenar páginas enteras de manera ágil, cayó
escritura sin demorarse mucho tiempo? ¿Cómo ser eficiente ante la premura de sacar los textos
adelante? Frente a estos interrogantes, el redactor decidió escribir reflexiones libres -un diario, a
decir verdad- sobre los textos a desarrollar con el propósito de hacer catarsis y así alcanzar la
escritura es como el sexo, si lo racionalizas mucho –el hábito que llaman- te vuelves mecánico y
aburres. En la literatura te vuelves un artesano que pone conectores a la topa tolondra y repite
fórmulas. Por eso cuando los editores te asesoran te dicen lo mismo siempre: “ajústate al género,
es periodismo lo que estás haciendo”. Los editores bien podrían ser malos amantes en mi
metáfora, malos polvos –espero que esto sea permitido en una bitácora.
Uno no avanza; escribe y borra. Escribes y borras. Escribes y borras. Escribís y borrás –
en caleñazo-. No es que no lo intentes, tampoco es que no tengas disciplina. No es que seas torpe.
Es que no eres Gabo que se encerró a hacer Cien Años de Soledad un día cualquiera -así de la
En esta primera versión de los textos no paré de escribir malos comienzos durante dos
meses. Luego se nos ocurrió –me refiero al grupo de trabajo más que a mí- escribir a dos manos.
77
Esa idea nos hizo avanzar, pero de nuevo, por el deseo de avanzar rápido o lo que sea, tomé los
de John Hersey. «¡No sirve para la web!», afirmó el director con justificadas razones...
La obra de Hersey narra, desde las perspectivas de las personas implicadas en el relato,
las consecuencias de una bomba lanzada durante la Segunda Guerra Mundial. Su historia -que
sirvió como primer referente para la escritura- comienza describiendo las acciones de los
la posterior reconstrucción de las vidas involucradas. Esta organización sirvió al inicio para
abordar nuestro proyecto, pero al término de la primera versión de los textos -siguiendo a
herramienta clave en la consecución de nuestro producto. Sentimos que nos faltaban dispositivos
narrativos para lograr la potencia deseada en los textos finales. Necesitábamos explotar esa
Narrativo de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI): una habilidad que consiste
Durante los dos meses que duró la etapa de escribir a la sombra de Hiroshima, Álvaro
apoyó la escritura de Abrahán en los temas referentes al contexto de Cali durante los años 50 y
los cambios urbanísticos y sociales que generó la explosión. Cuando culminó el trabajo de la
unidad de redacción, conformada por la fuerza -o el azar-, el equipo completo entró a realizar
78
observaciones sobre las piezas con el propósito de acercarnos a una escritura acorde con el
La encargada de pasar la lupa a la primera versión del texto fue Nicole Bravo. La idea era
precisar, comentar, corregir y sugerir cambios en los textos que, desde la escritura de los autores,
solucionarse desde la edición. La clave era que alguien distinto a quienes escribieron, pero
Sin embargo, comenzaron los choques -las colisiones violentas- en el equipo. La revisora
delegada había cortado gran parte de la literatura y Abrahán reclamaba la vuelta de esos detalles
y de las frases que consideraba valiosas para el enganche del texto. En ocasiones el autor
consideraba que habían cortado su escritura y dejaban el texto sin el ritmo que esperaba. Para
llegar a un acuerdo, Álvaro entró a hacer pequeñas ediciones en los textos ajenos a él, en busca
de una visión sin sesgo. Al final, sin una conciliación en las ediciones virtuales del texto, por
medio del Drive, decidimos que Abrahán y Nicole debían reunirse personalmente para llegar a
un acuerdo sobre el texto teniendo en cuenta los comentarios y sugerencias de ambos, pero
también del resto del equipo. No hubo un acuerdo claro y Abrahán reescribió cada pestaña por
considerar carentes de ritmo las pestañas cortadas por Nicole, y recurrió a entregarle los nuevos
textos al director.
79
Las reuniones funcionaron de forma detallada: leer frase por frase, discutir la pertinencia
periodística, narrativa y literaria, eliminar las redundancias textuales, tener en cuenta los recursos
gráficos para no ser reiterativos con el texto, recuperar el ritmo y reforzar el enganche de cada
Según nuestro director de trabajo de grado, Kevin García, el texto tenía un buen ritmo,
una narrativa pulida y enganchaba al lector, pero faltaba “algo”. La versión no era apta para un
sitio web. En un entorno digital la lectura no puede ser tan extensa –la de nosotros podía pasar
por un pequeño libro-, las descripciones y el texto eran más de lo que necesitábamos, teniendo en
cuenta el uso de otras herramientas digitales –foto, video, infografía y audio- en la que
1. Equilibrar y reducir los textos de cada pestaña en su extensión: para evitar agotar
2. Iniciar con la explosión: empezar con el suceso mismo para enganchar al lector y
reformular la estructura lineal del comienzo: en donde arrancábamos con la presentación de los
detalles bellos- y darle prelación a los detalles importantes que dieran información al lector. La
equilibrio, no era información en bruto o una noticia, pero tampoco escribíamos un libro.
80
4. Pensar en clave multimedia: aunque teníamos claros los elementos a usar en el sitio
web, habíamos dejado de buscar otras herramientas digitales para complementar el texto. Había
información que podía pasar de la escritura a una infografía, las descripciones de personajes eran
innecesarias ya que contábamos con fotografías y videos, y las citas no debían ser siempre
relato estuviera ligado a los personajes, pero en realidad los personajes cobraban sentido en torno
al hecho. Así, el relato debía estar “amarrado a la explosión de los camiones”, ser el centro de la
El docente Kevin García nos recomendó dejar a un lado a Hiroshima -un texto que sólo se
bien ya habíamos referenciado ese trabajo como guía para el diseño web y la distribución de la
dedicamos a leer y detallar cada párrafo para entender cómo se había articulado el proyecto y
cómo progresaban las historias centradas en el vertido de petróleo en una de las costas de Alaska.
Del texto del Exxon Valdez, escrito por Eduardo Suárez, tuvimos en cuenta la extensión,
la estructura narrativa y el uso de los datos. Las pestañas no superaban las cinco páginas, esto
permitía una combinación de herramientas de comunicación acordes con las de un sitio web
(video, foto, audio) y una lectura más adecuada a la de una persona que consulta o lee en formato
digital y multimedia. Entonces, empezamos una nueva fase de redacción en la que cada temática
81
–también identificada por pestañas- debía estar narrada desde la experiencia de un solo
Para definir los personajes de cada pestaña, tuvimos en cuenta el aporte y la experiencia
de cada uno en la temática a la que creíamos que correspondían desde sus experiencias
Amador Quintana / Descripción de la Cali de los años 50 y del lugar donde La explosión
Ruth García ocurrió la explosión. Experiencia de cómo afectó la
explosión el barrio El Porvenir a unas cuadras de donde
estallaron los camiones. Vivían al lado del anfiteatro del
Cementerio Central, el cual se vio seriamente afectado y
a donde llegaron los cuerpos de gran parte de los
fallecidos.
Jaime Korgui Médico pediatra, trabajador del Hospital Universitario Sin camillas
del Valle durante la explosión. Fue testigo de las
limitaciones de los centros médicos de la época durante
la catástrofe
Filomena López / Ambas habitan el barrio que surgió para los El legado
Ruth García damnificados del 7 de agosto de 1956: Aguablanca.
Para iniciar esta nueva versión de la historia, arrancamos desde cero con la escritura.
Abrahán, que tenía una gran parte de los textos a su cargo, decidió no volver a imponerse
tiempos. Por el contrario, inició por donde quería, por donde le parecía, por donde le apasionaba
empezar a escribir; en este caso fue por la tercera pestaña (el incendio) y, al terminar cada tema,
avanzaba de acuerdo con lo que quería escribir en ese momento. Álvaro se concentró en narrar la
ciudad antes de la explosión (el epicentro) y después de la misma (el legado), para ésto se
concentró en las vivencias de Ruth y Filomena. Cada una vivió una Cali distinta. Filomena
muestra la perspectiva de una mujer del campo que llega a la ciudad a trabajar; Ruth representa
la vida de una mujer de la ciudad dedicada a su hogar. En el caso del legado, el centro es la
Mientras avanzábamos en la redacción -cada vez más refinada- Abrahán reflexionó sobre
Si algo dejó claro este proyecto es que el cansancio en el lector depende de los dos
primeros párrafos de la pieza. Uno no tiene diez oportunidades; tiene una. Un primer párrafo que
someta al lector, que lo haga súbdito del relato. ¿Es esto posible? Haré una metáfora porque no
sabría cómo explicarlo de otra forma: si en un restaurante a uno le traen una entrada insípida,
ya sabe qué debe esperar del plato fuerte. Uno se quedaría en el restaurante porque la orden
generalmente se toma por adelantado, pero en el caso de una página web o un libro uno abandona
cuando se le venga en gana. Los primeros párrafos, en ese orden de ideas, deben saber exquisito...
83
Era navidad y la idea de acabar el texto había empezado a torturarme. ¿Cómo hacer un
trabajo periodístico que no parezca escrito por un periodista convencional? Al parecer nunca
encontré la forma -¿o nunca se me permitió?-. Esa madrugada había escrito menos tres “no
obstantes” en dos párrafos. En la pieza habían 12. “Un periodista debe ser plano” parece ser la
regla, salvo Salcedo Ramos, al que se le permite jugar como un Dios todopoderoso con el
A las tres de la madrugada le envié el texto a una lectora convencional, una estudiante de
economía de 24 años y a una devota admiradora secreta que siempre me destroza con afecto –mi
círculo-. Les pedí que tuvieran el mayor grado de sinceridad posible y el resultado fue: «aburre»,
«da sueño». Borré hasta la última línea a pesar de que la recomendación del director del proyecto
de grado era «bajarle color, mermar los recursos estilísticos de la ficción y concretar» y «no
decía.
Con escasas excepciones, nadie compartiría un texto inacabado porque las lecturas
parciales pueden generar una receptividad adversa en el lector; sin embargo, dejé de tener en
cuenta esa recomendación –tanto del director de nuestro proyecto como de novelistas famosos-
por el agotamiento que genera escribir un montón y que, al final, el lector no resista tres páginas
de la pieza acabada. Los lectores son el mejor sensor, regálales la posibilidad de expresar sus
funcione a todo proyecto. La verdad es que habría tenido la reacción adversa que genera la
concisión del periodismo tarde o temprano en los lectores, pero no la habría descubierto hasta
84
que no fuera demasiado tarde. De vez en cuando, una metáfora puede cruzar la frontera entre lo
admisible por el periodismo y lo fuertemente criticado, pero marcaría la diferencia frente a los
Por eso me gusta sentir esa inquietante sensación de que alguien espíe lo que escribo, que
se rían de mí en silencio o a toda voz; como si jugaran conmigo. Porque como un jugador avezado
y socarrón leo a los lectores como un analista de mercado para ajustar el producto final “mi
reportaje” a sus necesidades: la gente quiere que le cuenten una historia, pero bien contada, nada
de los ladrillos noticiosos o de cubrimiento de El País. A eso sólo le miran los gráficos. Por eso
La verdad sobre el caso de Harry Quebert de Joel Dicker vendió millones -sin pretender que la
ficción supere a la escritura de la no-ficción-. Por eso “Farré, el jugador que se había olvidado
El producto final de nuestra tesis combinaría múltiples medios -texto, fotografías, vídeos
y audios- y el entorno web -definido desde el comienzo- nos permitiría construir una experiencia
más allá de las palabras. Concluimos que en el momento en el que el lector se sumergiera en un
distintas de comprender los hechos narrados: un tejido complejo de información. Pero ¿cuál sería
el estilo gráfico, cromático y tipográfico que debíamos definir para nuestro sitio web?
85
además de buscar datos, documentos y todo tipo de información capaz de alimentar el texto
madre, debíamos pensar en cómo le daríamos forma a los elementos hallados, cómo haríamos
“hablar el dato” desde una perspectiva gráfica. Sin embargo, había un pequeño detalle, y es que
debido a nuestra inexperiencia en el campo del diseño gráfico para la maquetación y el diseño de
componentes como textos, fotografías, infografías, videos, mapas, efectos visuales o íconos, no
sabíamos si visualmente funcionarían nuestras propuestas -como las definidas en los bocetos- y
Frente a esta dificultad, comenzamos una “indagación estética” para analizar la variedad
por cada uno, recolectamos -para nuestra sorpresa- un banco de proyectos con características
muy variadas entre el uso de la imagen y el texto: algunos tenían más vídeos o elementos
gráficos que otros. Luego, los clasificamos a partir de la convergencia de texto, audio, video y
(lineal o no lineal) de cada pestaña de las páginas y la capacidad creativa como rasgos inherentes
proyecto.
86
videos y recursos gráficos. Al inicio pensamos que este sería un formato idóneo para narrar
nuestro tema -en provecho de todas las fotos que habíamos recolectado- porque nos permitiría
lograr una pieza fluida capaz de convocar a todo tipo de espectadores. A continuación,
Este es un sitio realizado con el objetivo de complementar una serie televisada por Nat
Geo que aborda de manera biográfica la vida política y el posterior asesinato de Kennedy. Es un
que, a su vez, tienen la capacidad de adaptarse a todo tipo de dispositivos: celulares, tabletas,
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El sitio web oficial donde podemos visualizar el producto es: [Link]
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narración del Golpe de Estado -perpetrado por Augusto Pinochet a Salvador Allende- se articula
en función de las escenas claves de esta historia, adecuándose a la estética de las historietas
clásicas. Así mismo, este trabajo reduce los textos al máximo y se enfoca en la descripción de
9
El sitio web oficial donde encontramos el producto es: [Link]
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personajes y escenas in media res que logran atrapar al espectador. También cabe precisar que su
tipo cómic y a la vez notamos que el menú principal se dispone de manera horizontal. Quizá el
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El sitio web oficial donde encontramos el producto es: [Link]
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mayor logro del visionaje de este producto fue convencernos de que -en realidad- el uso de
imágenes vectorizadas implicaba un trabajo técnico que no poseíamos: para convertir una
imagen en un vector (gráfico) había que tener amplias destrezas en programas de diseño como
Adobe Illustrator o Corel Draw. Así que de inmediato pensamos en que un reportaje con este
otro tipo de estilos quizá más convencionales. Seguimos con aquellos productos que ostentaban
cierta depuración gráfica: una posible salida ante la eventual carencia de fotografías, vídeos y
material visual. No parecía sensato utilizar una mínima cantidad de estos recursos visuales,
conseguidos en la etapa investigativa. Aun así, decidimos visionarlos a fin de evitar caer en
subvaloraciones sobre este tipo de productos: debíamos proceder sin prejuicios para rescatar de
[Link]. Snow Fall: The Avalanche at Tunner Creek, The New York Times11
Snow Fall: The Avalanche at Tunner Creek, el reportaje multimedia ganador del Premio
Pulitzer en 2013, es una pieza con alto predominio de blancos y tonos neutros alrededor de todos
sus elementos. No es gratuita la utilización de fondos totalmente claros en tanto que su uso
parece una metáfora de la avalancha acaecida sobre zonas frías de Estados Unidos, tema central
de su narración. La sencillez del tratamiento estético nos impactó en una medida positiva: poder
lograr un buen resultado con el uso mínimo de recursos visuales. Su historia se teje en un flash
back transversal a todos los subtemas de este trabajo: Tunel Creek, Al Pico, El Descenso
11
Este proyecto ganó el Premio Pulitzer en 2013. El sitio web oficial donde encontramos el producto es:
[Link]
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[Link]. Refuge: 18 stories from the Syrian Exodus, The Washington Post (2013)12
Refuge: 18 stories from the Syrian Exodus documenta la crisis de los refugiados sirios en
Jordán, Turquía y Líbano desde una narrativa multimedia. La forma de abordar un hecho trágico
desde las historias de las personas involucradas llamó nuestra atención porque nuestro proyecto
coincidía en perspectiva con esa propuesta: queríamos orbitar en los relatos de nuestros
testimoniantes. El proyecto del Washington Post cruza las historias de 18 refugiados -entre niños
y adultos- para relatar las visiones y las expectativas de las personas al llegar a sus destinos. En
el proyecto existe un predominio de textos y este aspecto nos agradó. El equipo se quedó
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El sitio web oficial donde encontramos el producto es: [Link]
refugees/story/refuge/
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Había pasado una semana desde el visionaje de los dos tipos de reportajes multimedia y
aún seguíamos discutiendo sobre la forma del proyecto. Intentábamos identificar referentes que
Durante nuestro análisis decidimos que, si bien los proyectos vistos no cumplieron las
pantallas; todos elementos claves para diseñar nuestra propuesta. Así que estos hallazgos siempre
fueron tenidos en cuenta para continuar con la indagación sin perder de vista la manera en que se
utilizaban en los nuevos referentes que íbamos encontrando. La búsqueda por páginas de internet
nos llevó a la visualización de los siguientes reportajes multimedia que nos sirvieron como
[Link]. They Are Slaugthering Us like Animals, The New York Times13
Este proyecto se destaca por la forma de articular la narración fotográfica con los textos.
Se trata de una especie de fotorreportaje acompañado con historias sobre los crímenes de Estado
reportaje presenta transiciones y fundidos a negro que le entregan la sobriedad necesaria para dar
cuenta de un tema complejo. Así mismo, subrayamos como interesante la falta de un panel de
13
El sitio web oficial donde encontramos el producto es:
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historia de una familia de refugiados que intentan buscar un futuro en Europa: una realidad que
Whatsapp. Nada más particular que una narración entretejida a partir de estas herramientas. Y
aunque caímos en cuenta de que no buscábamos un dispositivo narrativo tan singular, fue preciso
observar la capacidad para articular texto e imagen, característica que nos causó inspiración para
buscar un balance. Al final, elogiamos de Finding Home el uso de una barra de desplazamiento
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El sitio web oficial donde encontramos el producto es: [Link]
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“Cali: ¿Un sueño atravesado por un río?” pretende describir el estado actual del río
Cali y los problemas ambientales que enfrenta -erosión, la acumulación de basuras y la minería-.
Se trata de un recorrido ambiental que demuestra no solo un atractivo que le otorga identidad a
nuestra ciudad, sino su inminente deterioro y su hipotética extinción si se acrecientan estos
factores de riesgo. Además, se trata de un reportaje que permite la articulación no sólo de imagen
y texto, sino también de mapas fluviales que logran adecuarse con los textos. Rescatamos de este
reportaje multimedia las transiciones verticales y la adecuación de animaciones en 3d.
Figura 48. Captura de navegación en Cali: Figura 49. Captura de navegación en Cali:
¿Un sueño atravesado por un río? (1) ¿Un sueño atravesado por un río? (2)
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El sitio web oficial donde encontramos el producto es: [Link]
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vectorizados y efectos de transición para vincularlos a nuestra pieza. En este instante, nuestra
inexperiencia en el campo del diseño nos perseguía, y una y otra vez nos preguntábamos cómo
lograríamos gráficos y efectos acertados para nuestro sitio. La salida: en octubre del 2017
tuvimos una suerte de “asesoría de iluminación” con nuestro director de tesis, Kevin García, en
variedad de proyectos periodísticos y presenta las herramientas que utilizan y programas para
hacerlas posible.
[Link]. Juxtapose
Es una herramienta clave para visibilizar, por medio de la comparación entre fotografías
Superponer la fotografía de 1954 con la de 2017 del Hospital Universitario, nos permitió mostrar
visualmente el paso del tiempo. Por ejemplo, en el caso de la Pestaña 4. Sin camillas para tanta
gente, usamos el Juxtapose porque era vital narrar el cambio Hospital, un lugar importante
después de la explosión al recibir a los heridos, salvar vidas y ayudar por varios días.
[Link]. Soundcity
Aunque desde el inicio teníamos claro que los audios serían importantes, nuestro director
formas para usarlos. Por ejemplo, en el caso de la Pestaña 4, Sin camillas para tanta gente, en el
apartado Pediatría en un hospitalito leemos el segundo párrafo y al final de las mismas líneas
aparece el ícono play, lo cual nos remite al audio del personaje. En este punto se preguntarán por
Respondemos a ese interrogante contando que permite la posibilidad de escuchar desde la voz de
Jaime Korgi, lo que se está narrando, porque el audio hace parte del mismo tejido narrativo del
[Link]. StoryMap
mapa político: conforme vamos siguiendo la ruta, emergen pequeñas ventanas como si se tratara
de un camino dividido por estaciones. Al utilizar este recurso, podemos, por ejemplo, hacer un
recorrido por cada lugar destruido a causa de la explosión y así implementar descripciones en
cada punto clave de la devastación. Con StoryMap podemos, así mismo, describir el camino que
siguieron los camiones desde Buenaventura hasta Cali, pasando por el Antiguo Batallón
Pichincha -actual CAM- hasta la Estación del Ferrocarril, lugar donde explotaron.
98
[Link]. Infogram
visualizar datos de manera depurada. En nuestro caso, esta herramienta resulta útil para
dimensionar las cifras sobre ciudad, epicentro de la tragedia, economía de la ciudad en 1956,
subtemas que, al ser densos, preferimos presentarlos de forma amena para un público no
especializado.
los componentes y el tratamiento estético para nuestro proyecto. Definimos la estructura general
que giraba en torno a los subtemas de la explosión de 1956 en Cali y, teniendo en cuenta la
recomendación del director de tesis, pasamos de las ideas al bosquejo de lo que sería el primer
99
molde de nuestro proyecto. Extendimos pliegos de papel y comenzamos a ubicar los distintos
elementos a partir de la estructura que queríamos narrar. Fotos, audios y vídeos eran los
complementos de cada pestaña. Fuimos niños de nuevo y con marcadores de distintos colores
agosto de 1956, los cuales debían representarse en diferentes pestañas de un panel. Como nuestra
abordando una pestaña que narrara el urbanismo y la vida citadina de la década de los 50. A su
vez, este tema nos daba posibilidades narrativas para abordar un apartado dedicado a la moda y
las formas de vestir del mismo periodo. Una vez alcanzado este punto pensábamos hacer un giro
a la explosión y así abordar la versión reproducida por los medios de comunicación para -con
investigativa. Posterior a ello queríamos dar cuenta de las fotografías de la zona destruida,
además de los lugares que habían desaparecido a causa de ello. Al final cerrábamos con las
100
El orden logrado parecía darnos una ruta de trabajo capaz de organizarnos de manera
oportuna. Y aunque sabíamos que no era una división definitiva de los subtemas de la explosión,
continuamos el diseño en papel de los bocetos, utilizando los referentes y las herramientas
Tan pronto terminamos el visionaje de reportajes como They Are Slaugthering Like Us
Animals y Cali, ¿un sueño atravesado por un río?, empezamos a buscar mapas de la ciudad en
Investigaciones en Territorio, Construcción y Espacio de la Universidad del Valle, para que nos
Cali. Hincapié nos informó que en la mapoteca de Univalle reposan mapas antiguos de Cali,
entre los cuales resalta el de 1958 porque es el más completo y actualizado de la época.
Para filmar a los sobrevivientes con una estética similar a la de los registros audiovisuales
del reportaje Snow Fall: The Avalanche At Tunnel Creek, resultó necesario planificar un método
de trabajo que nos permitiera grabarlos y fotografiarlos sin dificultades y en toda expresión de su
espontaneidad. Para lograrlo decidimos realizar los debidos registros de video y foto mientras
a los sobrevivientes, Lorena instalaba un esquema de dos luces cálidas a los lados del rostro del
captar sus gestos y expresiones espontáneas. Sin embargo, algunos entrevistados -Ruth García o
Jaime Korgi- no tenían un discurso fluido sino divagante -incluso perdían el hilo conductor
mientras se expresaban-. Dichos obstáculos nos llevaron a recurrentes horas de grabación hasta
que, por fin, después de varios intentos, logramos obtener una serie compuesta de clips de los
Figura 64. Captura video con Filomena Figura 65. Captura video con Luis
López. Carlos Calero
Figura 66. Captura video con Ruth Figura 67. Captura video con Jaime
García. Korgui
llevó a terrenos de confianza y cercanía con los sobrevivientes principales, situación que resultó
en diálogos más interesantes que antecedieron el hecho de acceder a los álbumes fotográficos
que ellos guardaban. Cabe precisar que no fue tarea sencilla, dado que implicaba unas
importantes condiciones de lealtad para acceder a dichos registros: debíamos tener la capacidad
la confidencialidad para que nuestros sobrevivientes nos abrieran sus mentes y compartieran sus
documentos datados entre 1949 y 1962, pertenecientes a Ruth García y Amador Quintana,
sobrevivientes principales. Las conseguimos tras firmar una especie de “acuerdo para devolver
las fotos al día siguiente del préstamo”. Asimismo, logramos obtener 103 imágenes antiguas de
María del Jesús Morela y Marleny Sandino, sobrevivientes cuyas historias fueron abordadas de
subtemas de la explosión de 1956: el gran incendio que surgió por esta tragedia, la vida citadina
en el epicentro, la precariedad de la red hospitalaria y los legados que surgieron a corto, mediano
y largo plazo después de la explosión. Habíamos obtenido demasiados datos entre los que se
hallaban algunos complejos, densos, en tanto que cuantificaban todas las consecuencias de esta
tragedia. ¿Cómo presentaríamos esa información de forma más amena? Pensamos que la mejor
107
forma de presentarlos no sería a través de la escritura sino en gráficos. Nos propusimos construir
infografías, histogramas y diagramas de barras en Infogram para que todo aquello que expresara
estilo literario.
Es necesario precisar que estos recursos gráficos aparecerán distribuidos en las pestañas
de nuestra página web y son elementos indispensables dado que cumplen la función de
complementar el conjunto de los textos presentados en clave narrativa. Los recursos gráficos
110
seleccionados otorgan dinamismo y profundidad a medida que se articulan con los textos para
2.3. Diagramación
estructura de la página. Esta vez utilizamos un recurso diferente a los pliegos de hojas y
marcadores: Adobe Illustrator CS6, software especializado en diseño que nos ahorraría horas de
siguiente forma.
Una vez le presentamos el segundo boceto a nuestro director de trabajo de grado, Kevin
García, tuvimos en cuenta sus apreciaciones: dicha estructura fue realizada en función del
referente de Hiroshima, libro que narra sin fotografías o vídeos un hecho trágico. Por tal razón el
director nos explicó que, al construir una página multimedia, nuestra referencia principal no
debería ser una historia presentada en un libro con formato convencional; contrario a ello,
debíamos buscar una página multimedial que -a su vez- nos sirviera como guía para diseñar
todos los componentes de nuestro proyecto multimedia: textos, imágenes, vídeos, entrevistas.
Entonces nos sugirió volver nuestra mirada al reportaje llamado Exxon Valdez: nacimiento de
una conciencia ecologista -visualizado muchas veces- para tomar la decisión de repensarnos -
detonación y los minutos posteriores en función de Amador Quintana y Ruth García, personajes
que habitaban a seis cuadras de la Estación del Ferrocarril aquella madrugada trágica. En el
de la Explosión narra las características de la vida citadina y la cotidianidad de dicho lugar desde
las voces de dos sobrevivientes que lo habitaron: Filomena López y María del Jesús Morela. El
Gran Incendio es un apartado que aborda la magnitud del fuego, prolongado por varias horas tras
la explosión, desde las peripecias y vicisitudes de Carlos Calero, bombero condecorado que
Sin Camillas para Tanta Gente plantea la deplorable capacidad de respuesta rápida del
Hospital Departamental y el Hospital San Juan de Dios ante la explosión. Esta entrada es
abordada según vivencias y narraciones de Jaime Korgi, uno de los primeros pediatras de Cali en
Múltiples Versiones analizan los mitos urbanos en torno al estallido de los camiones: versiones
caracterizada por recoger todos los anteriores y abordar las consecuencias positivas que
Figura 92. Boceto final. Título Figura 93. Boceto final. Lead
definitivo
Figura 94. Boceto final Primera Figura 95. Boceto final. Primera
pestaña pestaña
Figura 96. Boceto final. Primera Figura 97. Boceto final. Primera
pestaña pestaña
118
Figura 98. Boceto final. Segunda Figura 99. Boceto final. Segunda
pestaña pestaña
Figura 100. Boceto final. Segunda Figura 101. Boceto final. Segunda
pestaña pestaña
Figura 102. Boceto final. Tercera Figura 103. Boceto final. Tercera
pestaña pestaña
119
Figura 104. Boceto final. Tercera Figura 105. Boceto final. Tercera
pestaña pestaña
Figura 106. Boceto final. Cuarta Figura 107. Boceto final. Cuarta
pestaña pestaña
Figura 108. Boceto final. Cuarta Figura 109. Boceto final. Cuarta
pestaña pestaña
120
Figura 110. Boceto final. Quinta Figura 111. Boceto final. Quinta
pestaña pestaña
Figura 112. Boceto final. Quinta Figura 113. Boceto final. Quinta
pestaña pestaña
Figura 114. Boceto final. Sexta Figura 115. Boceto final. Sexta
pestaña pestaña
121
Figura 116. Boceto final. Sexta Figura 117. Boceto final. Sexta
pestaña pestaña
Figura 118. Boceto final. Séptima Figura 119. Boceto final. Séptima
pestaña pestaña
Figura 120. Boceto final. Time Line Figura 121. Boceto final. Créditos.
con datos curiosos. Séptima pestaña Séptima pestaña
122
Tras encontrar los dispositivos narrativos en cada uno de los componentes de nuestra
página web, notamos que habíamos alcanzado un punto de concreción capaz de llevarnos a
pensar en el montaje de la página. Ya habíamos precisado los subtemas que nos importaban en la
explosión y también cómo abordarlos. Ahora Lorena y el profesor Alex Velasco se disponían a
definir la tipografía, la paleta de colores y las transiciones gráficas para empezar el proceso de
montaje. También fue necesario hacer las primeras pruebas para observar la combinación de los
diferentes elementos.
3.1. Conclusiones
la experiencia y las habilidades de cada integrante del equipo. Así mismo, utilizar una dinámica
de trabajo horizontal en la que cada uno de los integrantes se sienta conforme es, a nuestro modo
de ver, la mejor opción que pudimos tomar. De esa manera, el desarrollo de habilidades y el
2. Actuar y pensar como equipo: Por más que las labores estén repartidas, también es
importante desarrollar un trabajo unificado y apoyando los otros roles. Hubo fases de la
investigación en las que el equipo tenía que respaldar o ayudar más en un rol que en los demás,
según la urgencia e importancia de la tarea. No está mal que una o más labores hayan quedado a
cargo de una persona, lo importante es que ella se apersone y sea capaz de desarrollar todo lo que
esté a su disposición.
139
equipo. Es clave aprender a escuchar y callar cuando los demás den su punto de vista: la clave es
la asertividad y la expresión con términos adecuados sin exaltaciones ni hormonas que puedan
herir a los demás. No se trata de qué es lo que más gusta a un integrante del equipo, sino de lo
que más se ajusta a las necesidades del proyecto. Si alguien quería oponerse sobre algún aspecto,
todas las necesidades de un proyecto como el nuestro: repartir tiempo con tarea y fechas
específicas (Trello), redes sociales para comunicar los avances, mensajería instantánea
(Telegram, Whatsapp), posibilidades de escanear con la cámara del celular, realizar bocetos para
trabajos multimedia (Canva), facilitar el montaje de una página web, íconos prediseñados para
crear gráficos e infografías (Infogram), realizar mapas interactivos (Storymaps) y, el más común,
internet y en las tiendas de App sirve para contar con las herramientas digitales que faciliten el
trabajo.
5. Crear redes de contactos: Entre más personas sepan del proyecto, mejor –a menos
que sea algo ultrasecreto-. Así podíamos integrar amigos, familiares y conocidos para referenciar
fuentes a las que nunca hubiéramos llegado solos. No dudamos en preguntarles a las personas
por nombres y documentos que nombró en una entrevista para así poder rastrearlas más fácil. Es
clave que una persona cercana te remita a otras que -a su vez- puedan colaborarte con tu
investigación.
Siempre fue importante apoyarnos en los expertos o encargados y contarles sobre nuestro
proyecto, así nos podían invitar a conferencias y recomendar documentos y lugares de consulta
140
que no conocíamos. De la misma manera teníamos que preguntarles por temas o datos
específicos para que puedieran colaborar y remitirnos a los sitios indicados para encontrar a
nuestras fuentes.
6. Al buscar documentos: Toda vez que nos tocaba buscar documentos, en especial de
archivo, debíamos recurrir a internet como primer paso para saber los lugares que debíamos
visitar. Todas las ciudades guardan documentos legales (decretos, leyes, resoluciones y demás),
por eso debíamos llamar al lugar y preguntar por estos soportes y además averiguar los horarios
Es un proceso largo y lo más difícil siempre fue saber empezar. A veces parecía que no
avanzábamos, pero primero hubo que gatear para luego caminar. No todos los roles podían tener
resultados inmediatos y a veces a los redactores no podíamos solicitarles diez páginas en dos
días. No teníamos que exigir una sistematización de varias noticias en pocas horas. Siempre fue
necesario reconocer y tener en cuenta el trabajo de cada uno y las dificultades que se podían
presentar.
8. Cuando las fuentes son de la tercera edad: Debíamos dejar claro desde un principio
qué queríamos de cada fuente para saber hasta dónde podíamos abordarla. Desde el primer
esa persona, podríamos perder días o meses de reportería. Al momento de las entrevistas
teníamos que practicar la paciencia, escuchar todas sus historias, aunque no hubiesen sido
relevantes para lo que necesitamos - ¡les encantaba contar sobre los años mozos! -. Así mismo
141
era importante la primera impresión y la forma en que íbamos a dirigirnos a ellos. Al fin y al
recurre a la alcaldía o a la gobernación para rastrear mapas y archivos de los periódicos que
necesites. También resulta necesario hacer algunos ejercicios de memoria y reconocimiento con
las fuentes sobre los lugares más indicados, direcciones que describan sitios claves. Nadie sabe
10. No te obligues en los procesos creativos: Está bien buscar la inspiración viendo
videos, escuchando entrevistas, volviendo sobre la fase investigativa; pero no hay que forzar la
inspiración para escribir en un pequeño lapso varias palabras o páginas de un texto. Con los
procesos mecánicos funciona, pero en los procesos creativos es necesario buscar la inspiración
sin presiones para que el espíritu de la fluidez y la creación pose sus alas sobre la motivación.
estilo, pero cuando hay especificaciones de trabajo es necesario guardar la calma y estimular la
11. Otras miradas: El paso del tiempo puede darnos otras visiones y perspectivas sobre
nuestro proyecto, incluso pasándolo a otras personas para que lean, exploren y opinen
abiertamente sobre cada componente. Es de gran ayuda que los futuros lectores otorguen sus
perspectivas y así busquemos cualificar nuestro trabajo y la correcta construcción del producto
final. En especial, rotar el trabajo a tres tipos de personas: quien desconozca el tema, quien tenga
nociones sobre el mismo y quien sea un experto. Así podemos enriquecernos con sus
perspectivas.
142
mostrar una realidad por medio de la investigación desde disciplinas como la historia, el
producto que contuviese la información pertinente para exponer esa realidad. También fue
necesario valernos de fuentes expertas. Claro que existe una disciplina central como base para
cualquier trabajo, pero la construcción del producto debe contar con la participación de
La investigación que empezamos desde 2015 nos dejó dos conclusiones de suprema
relevancia: murieron más personas en el incendio generado por la explosión que en cualquier
ciudad, lo impulsó.
los segundos que duró la explosión generó una cantidad relativa de muertes inmediatas o heridas
seguimiento a la hecatombe por medio de la prensa, nos dimos cuenta de que el impacto y la
destrucción real en Cali fueron ocasionados por los once focos de incendios posteriores a la
explosión. Las llamas crecieron por los vientos de la ciudad y no pudieron controlarse
oportunamente por la deficiente capacidad operativa del Cuartel de Bomberos pues no contaba
143
con las máquinas necesarias. Aunque la explosión quebró vidrios y destruyó casas, el incendio
transformó en cenizas y arrasó con total agresividad todas las vidas que tenía cerca.
En 1950, el Valle era una región donde llegaba entre el 80% y el 85% de la inversión
norteamericana, y Cali era una de las ciudades con más crecimiento y desarrollo del país. La
ciudad, considerada hoy la tercera más importante de Colombia, estudiaba en ese lapso la
implementación del Plan Piloto con el que planeaba su expansión y organización según los
una red de energía para todo el Valle a base de plantas hidroeléctricas y autorizaba decenas de
construcciones por mes. Además, acababa de fundarse la Corporación del Valle del Cauca
(CVC), como parte de un plan de desarrollo formulado por el norteamericano David Lilienthal,
anteriormente director de la Corporación del Valle de Tennesse. En ese momento los extremos
de Cali eran: al norte, los talleres de Chipichape (donde hoy funciona el centro comercial
Cali se había detenido, quizá pensando de manera ingenua que una destrucción no implicaba un
nuevo nacimiento. Pero concluimos que ocurrió lo contrario: el desastre impulsó el crecimiento
de la ciudad. Meses después de ocurrido el estallido, la ciudad tuvo que reubicar a las víctimas
muchas casas residenciales que entonces obligaron a la ciudad a pavimentar sus calles y forjar -
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explosión motivó el mejoramiento de la capacidad instalada del Hospital Universitario del Valle
y del Cuerpo de Bomberos. Este conjunto de acciones llevó a que la ciudad creciera y fuera
nuestro proyecto no permitían abordar la explosión desde una visión abarcadora que narrara las
pérdidas materiales con números y cifras en abundancia. Tampoco pudimos buscar, en ese
sentido, fuentes expertas que nos hablaran de manera endógena de toda la dinámica comercial de
Cali en 1956: nuestro enfoque no estaba en el recuento de datos sino en la ciudad vista desde las
Cabe precisar que la información que obtuvimos en estos meses de búsqueda fue tanta,
que en el producto final solo congrega una pequeña parte; hay detalles que se pierden o historias
de sobrevivientes que no entraron en el producto a causa de evitar una extensión excesiva para
abordar el tema. Este es el caso de varias historias de sobrevivientes del “Edificio Venezolano”
que -al ser relatos secundarios por su ausencia de fuerza- fueron omitidos. Detalles como el
cubrimiento radiofónico que tuvo la explosión del 7 de agosto de 1956 o los recuerdos de
quienes sintieron la tragedia desde municipios aledaños, pertenecen a ese conjunto de subtemas
Ante la dificultad que implicaba seguirle la pista a algunos lugares desaparecidos después
de la explosión que no fueron tan populares -como la Galería Belmonte-, estuvimos obligados a
reconstruirlos con base en los recuerdos de los sobrevivientes y los artículos de prensa. La
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Galería mencionada, por ejemplo, la caracterizamos siguiendo las experiencias vividas por
describirla y además conocer el uso actual del terreno donde se ubicaba este inmueble.
rigor académico e investigativo las diferentes aristas que planteaba nuestro marco temático. En el
ansiedades- sin perder tenacidad, enfoque y fuerza. Todo con el propósito de sacar adelante un
proyecto que lograra satisfacer nuestros incansables deseos de superación. Pero no fue lo único
que logramos cualificar: también crecimos como humanos, conscientes de nuestro lugar en el
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The Edificio República de Venezuela played a crucial role in providing housing for the victims of the 1956 Cali explosion. It was a residential building donated by the Venezuelan President Marcos Pérez Jiménez to the Colombian government, offering homes to those affected. This building housed 140 apartments and included facilities like a kindergarden and a park, serving as a significant aid in the recovery process. Its historical documentation highlights the challenges and responses in post-disaster urban planning .
Researchers emphasized a need to focus on variabilities in testimonies and distancing from the traditional media sources, such as the voices of the priest Hurtado Galvis and firefighter Andrade, which had dominated past narratives. They also stressed the importance of exploring undocumented stories and incorporating a diverse range of survivor accounts. Furthermore, the researchers aimed to provide precise figures and sources to avoid inconsistencies, thus, focusing on credible testimonials and quantitative data to give a well-rounded picture of the event's impact .
One of the primary challenges was differentiating their work from existing multimedia projects, such as the one by El País de Cali. To address this, researchers focused on under-documented survivor stories, diverse testimonies, and unconventional narrative techniques. They used multimedia tools like Adobe Illustrator CS6 to design an engaging layout and structured their narrative with a combination of text, images, and videos. Prioritizing human stories over official narratives made their project stand out .
Technological tools and social media were integral to the researchers' project on the 1956 explosion in Cali, aiding in dynamic coordination and dissemination of information. They utilized platforms like Trello for project management and coordination, and created groups on Facebook to connect with potential sources and audiences. These tools facilitated better communication and collaboration within the research team, and expanded their reach for gathering testimonies and sharing findings .
Archival research indicated significant urban transformations in Cali due to the 1956 explosion. Demographic changes and shifts in urban planning became evident, as observed in the archival records of the Cali City Planning Office. These changes included modifications in infrastructure near the explosion's epicenter and adjustments to accommodate the displaced population. The evidence pointed to a broader reconstitution of urban space and living conditions in response to the tragedy .
The 'Explosión 7 de Agosto' project by El País was relevant to researchers because it provided a multimedia narrative of the explosion covering aspects before, during, and after the event, significantly influencing the research approach to find unique aspects not covered by the existing project. It challenged researchers to differentiate their investigation by focusing on personal stories with narrative potency rather than solely on established narratives documented by El País, and to explore the human dimension of the tragedy deeply . Additionally, the discovery of this project pushed researchers to refine their methodology to focus on testimonies outside of official records and to assess the explosion's cultural and urban impact on Cali from a fresh angle . This influenced a methodical approach to avoid common narratives and to contribute novel insights .
The researchers placed emphasis on sourcing stories directly from eyewitnesses and survivors to ensure the accuracy of their narrative on the human impact of the explosion. They prioritized firsthand testimonials over secondary accounts, meticulous fact-checking, and even relied on expert interviews to validate historical contexts. By doing so, they sought to create a comprehensive and credible depiction of personal experiences during and after the 1956 explosion .
Researchers carefully selected interviewees who could provide vivid and reliable recollections of the 1956 explosion. They prioritized firsthand witnesses who were at least 12 years old at the time of the event to ensure credibility and clarity in their memories. The goal was to connect with individuals who could offer unique perspectives resulting from their direct experiences, enriching the narrative with detailed personal insights .
Researchers identified that the media consistently focused on recurring themes and voices, such as those of the priest Alfonso Hurtado Galvis and firefighter Francisco Andrade, in their coverage of the 7 de Agosto 1956 explosion in Cali. Despite six decades passing, the press continued to address the same subjects with similar narratives. This approach was critiqued for not sufficiently diversifying the perspectives presented or exploring fresh angles beyond the traditional narratives .
The integration of historical maps and infographics enhanced the understanding of the 1956 Cali explosion by visually articulating the spatial and temporal changes in the city. Maps showed transformations in urban planning, while infographics depicted the scale and aftermath of the disaster, such as the affected areas and demographic shifts. These visual aids allowed for a comprehensive interpretation of statistical data and helped bridge numerical evidence with personal narratives, enriching the storytelling experience .