2 Pedro ('Los Peligros de Los Últimos Tiempos')
2 Pedro ('Los Peligros de Los Últimos Tiempos')
Estudios de 2 Pedro
Introducción
En Su última carta a Timoteo, Pablo escribió: “en los postreros días vendrán
tiempos peligrosos” (2 Ti. 3:1). Uno de estos peligros es el enfriamiento espiritual
que se extenderá por casi toda la Iglesia cristiana en los últimos tiempos (Mt.
24:12). Por eso, es necesario estar en alerta y cuidar bien nuestros corazones.
En primer lugar, para evitar el enfriamiento espiritual debemos recordar que Dios
nos ha dado “todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad” (v. 3a). Estas
cosas nos ayudarán a mantener nuestro vigor espiritual.
- Dios nos ha dado “todas las cosas…”; es decir, todas las cosas necesarias
para vivir la vida cristiana. Esto apunta a la generosidad de Dios y a Su
sabiduría. Él sabe lo que necesitamos para vivir bien la vida cristiana y nos
brinda todas las cosas necesarias. Por lo tanto, cualquier enfriamiento
espiritual se debe a nuestra irresponsabilidad. No hemos aprovechado bien
la gracia de Dios. Muchos de nosotros, en lugar de aprovechar las
bendiciones espirituales que Dios nos da en abundancia (Ef. 1:3), vamos
tras bienes materiales que sirven para enfriar nuestra vida espiritual.
- Las dos cosas que a Dios más le importa son “la vida y la piedad”. Ambas
tienen referencia a nuestra vida espiritual.
- Nosotros somos responsables por hacer buen uso de dichos recursos para
desarrollar la vida cristiana y la piedad espiritual. Si nos dejamos llevar por
los ‘fuertes deseos’ que el mundo genera, seremos dominados por “la
corrupción” y nuestro vigor espiritual se debilitará.
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b. El poder de Dios (v. 3b)
Estos regalos de Dios vienen “por Su divino poder” (v. 3b). Pedro coloca las
palabras al inicio de la oración para darles mayor peso y énfasis: “Todas las cosas, a
nosotros, por Su divino poder – acerca de la vida y la piedad, fueron dadas…”.
La vida de los hijos de Dios debe ser una vida marcada por la manifestación del
poder de Dios. Aquí hay que tener cuidado de dos extremos. Uno es el de limitar el
poder de Dios a cosas como milagros y manifestaciones especiales del Espíritu
Santo. El otro, es el de negar el poder de Dios y tomar la vida cristiana como
simplemente un código ético y de creencias en un Ser supremo.
El autor de la carta a los Hebreos indica que el nuevo pacto está basado sobre
“mejores promesas” (Heb. 8:6).
i. Nos hace “participantes de la naturaleza divina” (v. 4b). Esto no significa
que llegamos a ser ‘dioses’; lo que significa es que por medio del nuevo
nacimiento recibimos una nueva naturaleza que viene de Dios mismo. Es
la vida de Dios en el alma humano.
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ii. Nos ayuda a huir de “la corrupción que hay en el mundo a causa de las
concupiscencia” (v. 4b). Nadie experimenta la salvación sin antes sentir
una profunda convicción de pecado; y el que experimenta la salvación, la
manifiesta por medio de un cambio radical de vida, en la que da las
espaldas a los deseos de la carne y del mundo.
La gracia de Dios no debe hacernos ociosos sino activos (1 Co. 15:10). Por eso
Pedro habla de: “poniendo toda diligencia” (v. 5a). El sentido del texto original es
‘contribuyendo diligentemente’. Esto indica que hay algo que nosotros debemos
hacer en cuanto a la salvación (“contribuyendo”), y también que lo debemos hacer
“con energía y velocidad”.
Los ‘muebles’ que debemos añadir, o el servicio que debemos rendir, incluyen:
a. Virtud (v. 5b). Griego ‘arete’; podríamos traducirlo ‘excelencia moral’ (Fil.
4:8; 1 P. 2:9). Aquello que adorna y hermosa la nueva vida que tenemos en
Cristo. Esto incluye los frutos del Espíritu Santo.
c. Dominio propio (v. 6a). Aparte de la gracia de Dios, el ser humano es
dominado por sus instintos naturales. Por eso tiene muchos ‘arranques’ y
vive una vida desordenada, como animales. El nuevo nacimiento nos otorga
una vida controlada por el Espíritu Santo.
e. Piedad (v. 6c.). Una vida temerosa de Dios; ser un ‘bueno adorador’. Rendir
a Dios un buen servicio.
f. Afecto fraternal (v. 7a). La salvación en Cristo nos une a una nueva
familia; la familia de Dios. No escogemos a nuestros hermanos, pero sí
debemos aprender a amarlos. El Espíritu Santo derrama en nuestros
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corazones amor por los hermanos y este amor se manifiesta en formas
prácticas (1 Jn. 3:14, 17; Hch. 2:44-45).
g. Amor (v. 7b). La palabra que Pedro usa significa un amor muy especial; el
amor divino. No es un amor que depende de alguna cualidad en la otra
persona, sino que fluye de la decisión de amar al otro; en particular, amar a
Dios.
No solo debemos “añadir” estas cualidades, sino que deben “abundar” en nuestras
vidas (v. 8a). No debemos contentarnos con solo tener un poco de cada una de
estas cosas; debemos tenerlas en abundancia.
a. Comunión íntima con el Señor (v. 8b). Pedro habla del “conocimiento de
nuestro Señor Jesucristo” (v. 8b). Una de las características de todo verdadero
creyente es que valora tremendamente al Señor Jesús (1 P. 2:7); y el que valora
a Jesús, pasará mucho tiempo con Él, disfrutando comunión espiritual.
b. Entendimiento espiritual (v. 9). Cuando el Espíritu Santo quita el ‘velo’
espiritual que estorbaba nuestro entendimiento de las cosas de Dios (2 Co.
3:14-16; 4:3-6), obtenemos iluminación espiritual. Nuestra responsabilidad es
mantener la vista ‘aguda’, recordando lo que Dios hizo al salvarnos (v. 9).
Lamentablemente, muchos creyentes “tienen la vista muy corta”; literalmente,
sufren de ‘miopía’ espiritual. No ven bien las cosas lejanas (la eternidad). No son
como los patriarcas (Heb. 11:13, 15-16).
c. La confirmación de nuestra elección (v. 10a). Dios es el que escoge para la
salvación (1 P. 1:2); y a los que escoge, Él llama (2 P. 1:3b). Nuestra
responsabilidad es “hacer firme” el llamado y la elección de Dios (v. 10a). Es
decir, vivir de tal manera que sea obvio que Dios nos ha escogido para la
salvación.
e. Un glorioso fin (v. 11). Si nos ocupamos de nuestra salvación, lejos de que
nuestro amor por el Señor se enfríe, obtendremos una “amplia y generosa
entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (v. 11). El
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texto original es difícil de traducir. Eso explica la diversidad de traducciones al
español:
La idea es de recibir una gran bienvenida al reino celestial. Las puertas del cielo
se abrirán de par en par, y el creyente victorioso será vitoreado al ingresar. No
habrá duda alguna de si es creyente o no, o si merece alguna recompensa.
Conclusión
Cultivar nuestro vigor espiritual es una tarea continua, y el apóstol Pedro aclara su
preocupación pastoral al respecto. Él hará todo lo posible para asegurar que los
hermanos se mantengan en la fe (vv. 12-15).
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EL PELIGRO DE LOS FALSOS PROFETAS
Introducción
Una segunda advertencia del Señor acerca de los peligros de los últimos tiempos
tiene que ver con los falsos profetas (Mt. 24:4-5, 11). Al igual que la frialdad
espiritual, esto es algo que viene afectando a la Iglesia desde el inicio de la era
cristiana. El problema es que incrementará tremendamente en los últimos tiempos
(Mt. 24:24).
¿Cómo podemos protegernos de los falsos profetas? Pedro apunta a dos cosas que
debemos hacer: reconocer las marcas de los falsos profetas (2 P. 2:1-3) y atender a
la verdadera profecía (2 P. 1:16-21).
Hoy en día hay que tener bastante cuidado con personas que dicen ser
‘evangélicos’, que ‘creen que la Biblia fue inspirada por Dios’, etc. A veces lo que
quieren decir es muy diferente de lo que uno entiende. Los falsos maestros hacen
esto para ganar una audiencia. Una vez que tienen la atención de las personas,
comienzan a soltar las cosas que realmente creen.
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b. Niegan al Señor
Hay temas doctrinales sobre los cuales podemos discrepar, porque son elementos
no claros en la exégesis. Por ejemplo, cómo será la Segunda Venida. Pero hay otros
temas que son fundamentales en la fe cristiana. Uno es la deidad de Cristo.
Pedro afirma que los falsos profetas: “negarán al Señor que los rescató”, v. 1c).
Pedro mismo negó al Señor; pero lo hizo en un momento de debilidad y enseguida
se arrepintió amargamente. Aquí él está hablando de persona que niegan al Señor
en forma deliberada y permanente, sabiendo exactamente lo que están haciendo.
No se debe a la debilidad del momento, sino a una decisión que han tomado
conscientemente.
Hay dos formas de negar o contradecir al Señor: con nuestras palabras o con
nuestras acciones.
HOY: los cristianos “progresistas” niegan la divinidad de Cristo y niegan los milagros
que Él hizo. Lo niegan debido a la influencia del racionalismo y de la ciencia.
c. Son motivados por la ‘carne’ (“por avaricia harán mercadería de vosotros”, v.
3a)
Hay mucha gente que se aprovecha del ministerio cristiano para lucrarse.
Mayormente lo hacen por intereses económicos. Ven que a la gente les gusta
ciertas enseñanzas, y se dedican a promoverlo; no porque creen que sea cierto,
sino porque quieren enriquecerse.
Los creyentes verdaderos reconocen la voz del Buen Pastor y le siguen. No siguen a
los falsos profetas (Jn. 10:5). El problema es que en los últimos tiempos habrá
mucha gente nominal en la iglesia. Esta gente seguirá a los falsos maestros porque
no conocen la verdad y no tienen amor por la verdad (2 Ts. 2:10). Por eso, muchos
se apartarán de la fe y prestarán oídos a los predicadores que digan las cosas que
quieren escuchar (2 Ti. 4:3-4). Esto no significa que todos los predicadores
populares son falsos profetas. ¡Hay muchas excepciones! Pero no debemos
sorprendernos de la popularidad de falsos maestros.
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e. Traen mal testimonio (“por causa de los cuales el camino de la verdad será
blasfemado”, v. 2b)
La mala enseñanza va de la mano con la mala ética. Por eso, los falsos profetas al
final traen un mal testimonio a la Iglesia. Por culpa de ellos, la gente hablará mal
del evangelio.
Conclusión
Tales personas causan estragos en la Iglesia, pero no escaparán del juicio de Dios.
Pedro nos advierte de dos consecuencias para los falsos profetas:
Para evitar el peligro de ser engañados por los falsos profetas, es importante saber
las marcas de los verdaderos profetas.
i. NEGATIVA: “no os hemos dado a conocer el poder y la venida del Señor
Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas” (v. 16a). Los falsos maestros
distorsionan la enseñanza bíblica e inventan sus propias ideas: ‘mitos’
marcados por ‘sofismos’. Estas cosas son impresionantes y convincentes
para los que no conocen la verdad; pero los verdaderos maestros no
enseñan estas cosas, sino la verdad.
ii. POSITIVA: “sino como habiendo visto con nuestros propios ojos Su
majestad… Y nosotros oímos esta voz enviada del cielo, cuando
estábamos con Él en el monte santo” (vv. 16b, 18).
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La verdad que Pedro predicaba se fundamentaba sobre la experiencia
personal. ¡No era algo académico e intelectual! No era una teoría, sino
algo práctico.
REFLEXIÓN: El problema con los falsos maestros es que no han conocido a Dios; no
lo han escuchado hablar; no han visto Su gloria y poder. ¡Por eso inventan
enseñanzas falsas para compensar por su falta de experiencia personal!
Mientras que los falsos maestros inventan sus propias enseñanzas, el verdadero
profeta se limita a hablar de su testimonio personal, sustentándose sobre la
revelación divina.
- Es “una antorcha que alumbra en lugar oscuro” (v. 19b). Este mundo es un
lugar ‘oscuro’; la sociedad occidental se vuelve cada vez más oscuro. Es un
lugar tétrico, violento, abusivo, corrupto y destructivo. La Palabra de Dios
brilla en esa oscuridad. ¡Debemos prestar atención a ella!
- Fue escrita por “los santos hombres de Dios” (v. 21b). Los autores de la
Biblia fueron “hombres de Dios”. Hombres separados por Él y encargados
con la tarea de recibir la Palabra de Dios y redactarla.
- Fue escrita por hombres “inspirados por el Espíritu Santo” (v. 21c). El
Espíritu Santo ‘sopló’ sobre ellos y los impulsó a escribir, tal como el viento
impulsa un barco velero.
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- No son “de interpretación privada” (v. 20). El creyente tiene el deber de
estudiar las Escrituras; además, tiene la libertad para entenderlas. No
obstante, tal es la naturaleza de la Biblia que no tenemos el derecho de
interpretarla a nuestra manera, como nosotros queremos. Necesitamos
escuchar cómo otros creyentes entienden la Biblia, y dejarnos guiar por
ellos.
Conclusión
Tendremos las Escrituras para guiarnos y guardarnos de error “hasta que el día
esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones” (v. 19c). Es muy
importante leer y estudiar la Biblia personalmente, entre semana, y también leer y
estudiarla juntos los domingos. Nos guardará del error y de desviarnos del camino
correcto.
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EL PELIGRO DE LA APOSTASÍA ESPIRITUAL
Introducción
- “Atrevidos” (v. 10b). Sus palabas y comportamiento son los de una persona
sumamente atrevida, con un coraje indebido. Indica alguien dispuesto a
lanzarse a cualquier proyecto de interés personal, pasando por alto cualquier
autoridad (por ejemplo, de la Biblia, de la Iglesia o hasta del Señor mismo).
Esta es la clase de persona que lanza sectas nuevas.
ILUSTRACIÓN: “no temen decir mal de las autoridades superiores” (v. 10c).
Literalmente, “no tiemblan” al hablar mal de. Hablan mal de toda clase de
autoridad, incluso de las Escrituras, como dadas por el Espíritu Santo. Ellos alegan
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tener revelaciones nuevas, superiores a las del Espíritu Santo. Contradicen la
revelación divina; le restan autoridad a Dios mismo.
Dan a entender que son eruditos, pero en realidad hablan “mal de cosas que no
entienden” (v. 12), porque las verdades espirituales han de ser entendidas
espiritualmente, no con sabiduría carnal, humana y mundanal; menos con voluntad
propia, para provecho personal.
Hoy en día, muchos tratan la Biblia como si fuese una serie de documentos
humanos que pueden ser analizados con criterios humanos y sometidos a toda
clase de crítica indebida, con el fin de socavar completamente su autoridad y así
dejar al ser humano vivir como quieren.
Dios en Su Palabra nos indica el camino de la verdad (v. 2); pero los apóstatas
rechazan ese camino. Literalmente, lo ‘abandonan’. Dejan el camino “recto”;
literalmente, ‘derecho’, y van tras un camino ‘torcido’. Cualquier camino que les
conviene mejor, para su beneficio personal. Son personas similares a Balaam (v.
15-16).
En lugar de “enderezar sus caminos” (Mt. 3:3), los “tuercen”. El resultado es que la
gloria de Dios no se va a manifestar, porque en lugar de honrar al Espíritu Santo, lo
deshonran con su actitud, comportamiento y palabras. Hoy en día, algunos dan la
impresión de ser grandes eruditos que quieren ayudar a la Iglesia a servir a Dios en
el siglo XXI, pero en realidad son altamente nocivos para la Iglesia.
Estas personas no conocen a Dios y no tienen el Espíritu Santo; por lo tanto, no son
capaces de luchar contra la carne. Más bien, se entregan a una vida carnal (vv.
10a, 13-14) y su enseñanza tiene como propósito justificar dicha vida (v. 19).
El cuadro que Pedro presenta es horrendo (v. 14). Le faltan palabras para describir
la vida entregada a los placeres carnales y pecaminosos de estos apóstatas.
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e. No son capaces de edificar (v. 17)
Se jactan de tener mucho conocimiento (v. 18), pero en realidad sus enseñanzas no
edifican. Son como “fuentes sin agua”; “nubes empujadas por la tormenta”. No
depositan agua (ver Judas 17). No sacian la sed espiritual de los creyentes; no
generan fruto espiritual en los oyentes.
También atrapan a personas que “habían huido de los que viven en el error” (v. 18).
OJO: La RV 1960 traduce, “los que verdaderamente habían huido de los viven en
error” (v. 18). Pero la palabra en el texto original para “verdaderamente” es
‘oligos’, que significa ‘pequeño’ o ‘poco’. Algunas versionas traducen la palabra en
el sentido de tiempo – “recientemente” o “hace poco”. Otras versiones traducen en
el sentido de grado – “a las justas” o “por poco”.
- “a los que hace poco escaparon de los que viven en el error” (BDLA).
- “a quienes a duras penas logran escapar de los que viven en el error”
(DHH).
- “a los que acaban de apartarse de semejante vida de corrupción” (NBV).
- “los que apenas se escapaban de una vida de engaño” (NTV).
- “a quienes apenas comienzan a apartarse de los que viven en el error”
(NVI).
En otras palabras, los apóstatas atrapan a las personas que son iguales a ellos (vv.
20-22).
Pedro empieza el pasaje mencionando varios ejemplos del juicio de Dios sobre
gente impía:
i. “los ángeles que pecaron” (v. 4). OJO: En el texto original, la palabra no
es “infierno” sino “Tártaro”; un lugar del inframundo. Pedro habla de
una prisión temporal hasta el día del juicio final – “para ser reservados al
juicio” (ver Judas 6).
ii. “el mundo antiguo” (v. 5). Juzgó con el diluvio (2 P. 3:6-7).
Dios “no perdonó” a los pecadores (vv. 4-5), sino que los “condenó por destrucción”
(v. 6), reprendiéndolos “por su iniquidad” (v. 16). Así será el juicio de Dios que
caerá sobre los apóstatas (vv. 9b, 12b-13a, 17).
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3. LA LIBERACIÓN DE LOS FIELES
Pedro anima a los creyentes, señalando que tal como Dios fue capaz de juzgar a los
impíos, también es capaz de salvar a los fieles.
Conclusión
Dios sabe hacer ambas cosas: juzgar y librar – “sabe el Señor librar de tentación a
los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio” (v. 9).
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TEXTO 2 Pedro 3:1-7, 15-18
Introducción
En los últimos tiempos, aumentará la maldad (Mt. 24:12). Eso resultará en mayor
incredulidad espiritual. Por eso el Señor habló de la necesidad de perseverar hasta
el fin (Mt. 24:13). Pablo reitera esto (2 Ti. 3:1-5). Hay que evitar a los incrédulos
porque socavarán la fe de muchos (2 Ti. 3:5b). Pablo exhorta a Timoteo a seguir
sus enseñanzas (2 Ti. 3:10-11), persistiendo en lo que había aprendido (2 Ti.
3:14), aferrándose a las Escrituras (2 Ti. 3:15-17).
Pedro exhorta lo mismo a sus lectores (vv. 1-2), advirtiéndoles que habrá un
aumento en la incredulidad espiritual durante los últimos tiempos (vv. 3-4).
¿A qué se debe esta incredulidad, cómo se manifiesta y qué debemos hacer para
evitarla?
a. Una vida entregada a satisfacer los deseos personales (v. 3b)
El verbo traducido “andando” significa más que solo ‘caminando’. Apunta a un viaje,
con un énfasis sobre la voluntad personal acerca del destino escogido. “¿A dónde
quieres ir hoy?”. Ver Mateo 10:6-7, 11:4. El uso de esta palabra da a entender un
viaje largo, con un propósito específico.
Esta clase de vida genera incredulidad. La gente no tiene el tiempo para pensar
profundamente acerca de la vida; pasa todo el tiempo gratificándose, en tal manera
que no le interesa nada más. Ver Marcos 4:19 (“codicias”).
Será como en los días de Noé. ¡La gente no creía el mensaje de Noé!
También como en los días de Sodoma y Gomorra; los yernos de Lot pensaban que
él se estaba burlando.
Pedro podía ver el peligro de esto en su tiempo. Un peligro que iría en aumento al
acercarnos a los últimos tiempos.
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Un elemento específico en esta actitud burlona que engendra incredulidad es la
demora de la Segunda Venida del Señor. Esta era una parte importante de la
predicación apostólica (Hch. 17:31; 1 Ts. 1:10). Los profetas del AT lo anunciaron.
El Señor Jesús lo prometió. Los apóstoles también lo anunciaron. Ellos pensaban,
inicialmente, que la Segunda Venida sería pronto (1 Ts. 4:17; 1 Co. 15:51-52). Más
tarde se dieron cuenta que se iba a demorar mucho tiempo. Para cuando Pedro
escribió esta carta, muchos inconversos se burlaban de la promesa y esperanza de
la Segunda Venida.
Hoy en día, mucha gente se burla de la Segunda Venida. Incluso, en la Iglesia hay
cada vez más personas que lo niegan. Todos los que niegan la resurrección de
Cristo, niegan la Segunda Venida del Señor. Es parte de la incredulidad de los
tiempos.
Lo triste es que cada vez más personas que dicen ser cristianos afirman lo mismo, y
ya no creen en la Segunda Venida. Había falsos profetas en el AT que negaban la
intervención de Dios y solo ofrecían respuestas naturales (2 P. 2:1). Los había
también en el tiempo de Pedro. También hay maestros y teólogos hoy en día que
dicen lo mismo. Ellos ponen la ciencia por encima de la Biblia y declaran que Dios
no interviene en el orden natural de las cosas. Eso genera mucha incredulidad.
Con el fin de promover estas ideas, los falsos maestros distorsionan las Escrituras,
y al hacerlo socavan la fe de muchos. Tuercen la Biblia “para su propia destrucción”
(v. 16). La palabra se usa a veces con el sentido de ‘torturar’. El Señor advirtió
seriamente acerca del peligro de aquellos que son causa de tropiezo para otros (Mt.
18:7-9).
En el AT Dios afirma que Su pueblo fue destruido por falta de conocimiento. No solo
por la falta de una relación íntima con Dios, sino también por una falta de
conocimiento bíblico y teológico que es parte de la causa de la falta de una relación
personal con Dios.
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La palabra para “ignoran” significa ‘escapa de su conocimiento’. Tiene el sentido de
algo ‘escondido’ (Mr. 7:24; Lc. 8:47). No es una ignorancia que se debe a su falta
de lectura o formación académica. Es una ignorancia que se debe a su condición
espiritual delante de Dios. A su rechazo de la revelación divina, y a su aceptación
de explicaciones naturales o ‘científicas’ de las obras de Dios.
Pedro afirma que las personas son culpables acerca de esta falta de conocimiento,
porque es algo voluntario. Es su deseo quedar en esta ignorancia; no desean
descubrir la verdad. Eso queda claro cuando tratamos de dar tiempo para
explicarles la verdad de Dios. ¡No hay nadie más ciego que el que no quiere ver!
No han recibido el amor de la verdad.
Las personas que no conocen a Dios sufren de una tremenda ignorancia. Ignoran
dos cosas fundamentales:
i. Ignoran que Dios creó los cielos y la Tierra por Su Palabra (v. 5b).
ii. Ignoran que los cielos y la Tierra están reservados por la Palabra para el
juicio final (v. 7).
Pedro sabía muy bien el peligro de quedarse dormido cuando debía estar velando y
orando. No quería que lo mismo pasara a sus oyentes. Por eso les escribe, para
“despertarlos”. Lo que quiere ‘despertar’ es su “entendimiento” espiritual (v. 1).
REFLEXIÓN: ¿Cómo anda nuestro entendimiento espiritual? Pidamos a Dios que nos
siga iluminando y dando mayor entendimiento espiritual.
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b. Recordar la enseñanza espiritual (v. 2, “las palabras que antes han sido
dichas por los santos profetas, y del mandamiento del Señor y Salvador dado por
vuestros apóstoles”).
Otro peligro que corremos es el de ser olvidadizos. Muchos creyentes han recibido
entendimiento espiritual, pero luego caen en la trampa de ser olvidadizos. Dios nos
ha dado Su Palabra para que no nos olvidemos de lo que el Señor nos enseñó, y ue
luego fue trasmitido por los apóstoles.
Conclusión
Esta es la forme de evitar ser “arrastrados por el error de los inicuos” y no caer de
nuestra “firmeza” (v. 17).
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EL PELIGRO DEL JUICIO FINAL
Introducción
¿Qué nos dice Pedro acerca de ese día y los peligros asociados con el juicio de Dios?
Noten que el apóstol les haba con mucha ternura: “oh amados” (v. 8).
Él es eterno; mil años para Él es “como un día”. Por lo tanto, si Dios ha dicho que
volverá “pronto” (Ap. 1:3; 22:12), ese “pronto” debe ser interpretado a la luz de la
eternidad de Dios. La Segunda Venida podrá demorar miles de años. ¡No seamos
ingenuos o simplistas!
Por lo tanto, no nos sorprendamos que algo similar pase ahora con la Iglesia.
Debemos esperar con paciencia, confiando en que Dios sabe lo que estamos
viviendo y que Él enviará a Su Hijo, nuestro libertador, en el momento indicado.
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Lo que sí sabemos son tres cosas específicas.
iii. Los “impíos” serán juzgados. Esta palabra es el antónimo de ‘piedad’. Los
“impíos” son aquellos que no temen a Dios; no le reverencian; no le
obedecen; no le rinden el culto que Él merece como Dios.
b. Para acabar con este mundo actual (vv. 10, 12)
Será un día de cataclismos (vv. 10, 12). Los “elementos” de la creación “serán
desechos” (v. 10b), y todas las obras humanas “serán quemadas” (v. 10c). La
palabra “elementos” apunta a los fundamentos de la existencia material, y el verbo
para “serán desechos”, significa ‘soltar’, en el sentido de ‘disolver’. Las fuerzas que
ahora mantienen los elementos materiales unidos se disiparán, y toda la materia
colapsará en desorden (v. 12).
Si la llegada del diluvio fue algo espantoso para los que vivían en el tiempo de Noé,
será aún peor en el día del juicio final, porque afectará a muchas personas más.
Algunos toman los vv. 10 y 12 como una descripción de una guerra termonuclear o
la consecuencia de un asteroide golpeando la Tierra. Pero Pedro no está hablando ni
de una acción humana o un desastre natural, sino del juicio de Dios, que acabará
con el presente universo material.
c. Para crear “cielos nuevos y tierra nueva” (vv. 11, 13)
Este universo actual será desecho (v. 11), no para que vivamos para siempre en el
cielo, en una forma espiritual, sino en una nueva creación material, con cuerpos
nuevos. Por eso Pedro habla de “cielos nuevos y tierra nueva” (v. 13). Esa nueva
creación será un lugar maravilloso, porque allí “mora la justicia” (v. 13b). Morará
eternamente.
Esta es la primera deducción que él hace. Obviamente tenemos que ganar la vida
honradamente, trabajando en lo que Dios pone en nuestras manos para hacer. Pero
ganar dinero jamás debe ser la meta de nuestras vidas. ¡Debemos vivir a la luz de
la eternidad y de lo que Dios un día hará!
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DESAFÍO: Cuando estemos delante del trono de Dios, ¿qué recordaremos de
nuestra vida en este mundo? En ese momento, ¿qué es lo que sentiremos acerca
de cómo hemos vivido en este mundo?
b. Debemos estar esperando ese día (vv. 12b, 13, 14)
El verbo que Pedro usa significa ‘esperando por algo específico’ (ver Mt. 11:3; Lc.
1:21). El creyente no debe estar ‘marcando el tiempo’; simplemente esperando que
pasen los años hasta que muera o el Señor vuelva. Más bien, debe vivir esperando
la manifestación del Señor. Debe tener una gran expectativa y vivir diariamente a la
luz de esa expectativa.
c. Debemos estar “apresurándoos para la venida del día de Dios” (v. 12b)
Debemos vivir en tal manera que ‘apresuramos’ la llegada de ese día. ¿Cómo
podemos hacerlo?
Conclusión
El día de la venida del Señor y el juicio final estará lleno de peligros, pero al mismo
tiempo es la gran esperanza de la Iglesia.
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