IMAGINACIÓN
La imaginación es la capacidad de formar una imagen mental de algo que no es percibido por los sentidos. Es
la capacidad de la mente para construir escenas mentales, objetos o eventos que no existen que no están
presentes o que han sucedido en el pasado. La memoria es en realidad una manifestación de la imaginación.
Todo el mundo posee cierta capacidad de imaginación. En algunos puede estar muy desarrollada mientras que
en otros puede manifestarse en una forma más débil.
La imaginación no se limita a sólo ver imágenes en la mente. Incluye a los cinco sentidos y a todos los
sentimientos. Uno puede imaginar un sonido, un sabor, un olor, una sensación física, un sentimiento o una
emoción. Para algunas personas es más fácil ver imágenes mentales, a otros les resulta más fácil imaginar un
sentimiento, algunos se sienten más cómodos imaginando la sensación de uno de los cinco sentidos. El
entrenamiento de la imaginación ofrece la capacidad de combinar todos los sentidos.
PENSAMIENTO CRÍTICO
El pensamiento crítico es la capacidad manifestada por el ser humano para analizar y evaluar la información
existente respecto a un tema o determinado, intentando esclarecer la veracidad de dicha información y
alcanzar una idea justificada al respecto ignorando posibles sesgos externos.
Aplicamos el pensamiento crítico para intentar discernir la realidad de lo que nos dicen y percibimos a partir
del análisis de los razonamientos empleados para explicarla. De una forma análoga a lo que proponía
Descartes, se trata de dudar de las informaciones, dogmas y axiomas absolutos que nos rodean hasta que
nosotros mismos podemos darles veracidad o por lo contrario ignorarlas. Con ello, se busca tener una idea
justificada de la realidad y no aceptar ciegamente lo que otros nos digan.
Este tipo de pensamiento, vinculado con el escepticismo, ayuda al ser humano a crear su propia identidad,
apareciendo a lo largo del desarrollo y siendo especialmente visible en la adolescencia y a partir de ella. No se
trata de llevar la contraria al mundo, sino de ser capaces de elaborar nuestro propio punto de vista en base a la
comprobación y contrastación de datos. Lo que se pretende con el pensamiento crítico es eliminar falacias y
sesgos que comprometen la objetividad de los datos investigados.
El pensamiento crítico está muy relacionado con otras capacidades tales como la creatividad, la lógica o la
intuición, permitiéndonos elaborar nuevas estrategias y formas de ver y percibir las cosas. Tener buena
capacidad de pensamiento crítico nos ayuda a evitar el conformismo y a avanzar como seres humanos,
evitando que existe un único modo de ver el mundo.
¿Qué habilidades implica tener pensamiento crítico?
Hemos hecho una descripción de lo que es pensamiento crítico. Sin embargo, cabe preguntarse ¿qué es
necesario exactamente para tenerlo? Tener un pensamiento crítico supone que el individuo que lo tiene posee
en algún grado las siguientes habilidades o rasgos.
1. Capacidad de reflexión
Para ser capaz de tener una mentalidad crítica es necesario ser capaz de reflexionar sobre las cosas en
términos abstractos. Es decir, ser capaz de asociar la información que nos llega con su significado a un nivel
tanto superficial como profundo, así como las implicaciones que dicha información tiene con respecto al resto
de la realidad.
2. Flexibilidad
El pensamiento crítico implica la capacidad de dudar de que lo que percibimos o creemos percibir sea cierto,
aceptando la posibilidad de que existan otras alternativas diferentes de la o las propuestas. Así, es necesaria
cierta flexibilidad mental que nos permita visualizar que otras perspectivas diferentes de la habitual pueden
ser objetivas y producir los resultados buscados.
3. Lógica y detección de sesgos
La capacidad de visualizar la lógica o falta de ella en las cosas que analizamos, así como los posibles fallos y
sesgos puedan tener las afirmaciones y pensamientos respecto a ellas, resulta fundamental en este aspecto. Si
no somos capaces de detectar aspectos concretos de la argumentación que no se acaben de corresponder con
la realidad o a los que les falte explicación, no es posible hacer una crítica fundada.
4. Teoría de la mente
Es necesario tener en cuenta que todas las afirmaciones y opiniones son elaboradas por seres humanos, que
presentan sus opiniones en base a lo que ellos consideran correcto. Así pues, el conocimiento puede estar
sesgado incluso a propósito, si se busca con su transmisión un objetivo.
5. Capacidad de dudar de las cosas
Para no aceptar cualquier explicación es necesario ser capaz de cuestionarse la veracidad de ésta. Sin
embargo, es necesario que las dudas se circunscriban a lo razonable, pues de lo contrario se podría dudar de
todo principio existente. Y si bien sería un tipo de pensamiento crítico, el escepticismo excesivo no llevaría a
ninguna resolución.
6. Motivación y curiosidad
Para dudar de algo es de gran utilidad que aquello de lo que dudamos nos sea significativo. Podemos ser
críticos con algo que no nos importe, pero la presencia de una motivación alta y de curiosidad respecto al
tema o a los argumentos dados implica que se intentará buscar una solución veraz y justificable.
Métodos para potenciar el pensamiento crítico
El pensamiento crítico es una capacidad de gran utilidad y hoy en día muy buscada por la sociedad, tanto a
nivel laboral como en otros aspectos de la vida. Por ello es de gran interés ser capaz de potenciarlo. Con este
fin disponemos de diversas actividades y hábitos que nos pueden ser de utilidad.
1. Intenta mantener una mente abierta
Todos tenemos nuestras opiniones sobre lo que nos rodea. Sin embargo, para pensar de forma crítica es
necesario tener en cuenta que la nuestra o la explicación que la sociedad ofrece puede no ser la única ni la más
certera. Es más complicado de lo que parece, pero debemos permitir en nuestra mente la aceptación de otras
posturas por muy diferentes que sean de la propia.
2. Intenta entrenar la empatía
Ser capaz de ponerse en el lugar de otros facilita entender cómo han llegado a las conclusiones a las que han
llegado. Alguna actividad que puede facilitar la empatía es la realización de role-playings, el teatro, o la
expresión y comunicación de las emociones y pensamientos a los demás.
3. Participa activamente en debates
La mejor forma de aumentar la competencia en una capacidad es ejercitarla. Por ello, la participación en foros
y debates resulta de gran utilidad, al confrontarse en ellos las opiniones, creencias y datos encontrados por
diferentes personas.
4. Analiza textos y vídeos
El análisis de diferentes materiales puede ayudar a mejorar la capacidad de pensamiento crítico. Resulta
especialmente importante observar los posibles objetivos o los motivos que puede tener una persona para
crear dicho material. Puede empezarse por material sencillo y claramente basado en elementos subjetivos,
como las columnas de opinión o elementos publicitarios. Posteriormente podemos avanzar incorporando
material más técnico y aparentemente objetivo.
5. Evita los efectos bandwagon y underdog
Muchas personas se suman a una opinión debido a que es o bien apoyada por la mayoría o bien ignorada por
ésta. Es necesario que nuestro pensamiento no se vea influido por el hecho de que otros presten más o menos
atención al hecho o información en cuestión.
6. Cuestiona estereotipos
La sociedad genera de forma constante estereotipos respecto a una gran cantidad de temas. Intenta escoger
uno de ellos y buscar información que lo ponga en cuestión para ver hasta qué punto sirve para explicar la
realidad.
7. Busca y compara elementos contradictorios
Es sencillo encontrar publicaciones sobre temas controvertidos sobre los que no hay una opinión general clara
ni absolutamente cierta. Buscar dos opiniones confrontadas y analizar cada una de ellas permite observar qué
puntos débiles tienen dichas argumentaciones, ayudando a ser capaz de analizar otras futuras informaciones.
8. Investiga y fórmate
De cara a poder discutir algo es necesario saber de qué estamos hablando. Estar informado sobre lo que
acontece en el mundo nos va a permitir poner en perspectiva las informaciones que recibamos del exterior,
incluyendo el propio medio por el que nos hemos informado.
9. Aprende a separar la información de lo que esta te provoque
Las emociones nos ayudan a dar un significado interno a lo que nos sucede y vivimos. Sin embargo, en
muchos casos provocan que nos comportemos o pensemos de determinada manera únicamente en base a
dichas sensaciones. Esto nos puede llevar a considerar lo que algo nos hace sentir como la única verdad.
10. Intenta hacer caso a tu intuición
A pesar de lo dicho en el punto interior, a veces nuestra mente actúa de una forma concreta que no podemos
explicar racionalmente. La intuición se conceptualiza en ocasiones como el resultado del procesamiento
inconsciente de la información, es decir, como la realización de un análisis interno de la información que a
nivel consciente no hemos procesado. Sin embargo, que tener en cuenta que esta intuición también puede
estar sesgada.
RAZONAMIENTO LÓGICO-MATEMÁTICO
Se dice que el razonamiento lógico es una habilidad que tenemos los seres humanos para aplicar procesos de
abstracción a números o cantidades y posteriormente para realizar una serie de operaciones que brindan
solución a una discrepancia entre una situación real y una situación deseada.
El Razonamiento lógica-matemática inteligencia lógica-matemática es la capacidad de razonamiento lógico,
para:
– Cálculos matemáticos
– Pensamiento numérico.
– Capacidad para problemas de lógica
– Solución de problemas
– Capacidad para comprender
– Conceptos abstractos, razonamiento
– Comprensión de relaciones
PLASTICIDAD CEREBRAL
La neuroplasticidad, también conocida como plasticidad cerebral o neuronal, es el concepto que hace
referencia al modo en el que nuestro sistema nervioso cambia a partir de su interacción con el entorno. Ni
siquiera en el caso de los gemelos monocigóticos esta interacción es idéntica, lo cual significa que cada
persona percibe el mundo y actúa sobre él de una manera diferente, dependiendo de la secuencia de contextos
que le toque vivir.
¿Cómo ocurre la plasticidad cerebral?
La neuroplasticidad se basa en el modo en el que las neuronas de nuestro sistema nervioso se conectan entre
sí. Tal y como descubrió el médico español Santiago Ramón y Cajal, el cerebro no está compuesto por una
maraña de células compactadas que forman una sola estructura, sino que son cuerpos microscópicos con
autonomía y físicamente separadas las unas de las otras que, van mandándose información sin llegar a unirse
entre sí de manera definitiva. Son, en definitiva, individualidades morfológicas.
Cuando un grupo de neuronas se activan a la vez, estas tienden a mandarse información entre sí. Si este patrón
de activación se repite con cierta frecuencia, estas neuronas no solo se mandan información, sino que tienden
a buscar una unión más intensa con las otras que se activan a la vez, volviéndose más predispuestas a
mandarse información entre ellas. Este aumento de la probabilidad de activarse juntas se expresa físicamente
en la creación de ramificaciones neuronales más estables que unen a estas células nerviosas y las vuelven
físicamente más próximas, lo cual modifica la microestructura del sistema nervioso.
Por ejemplo, si las neuronas que se activan cuando reconocemos los patrones visuales de una tableta de
chocolate se "encienden" a la vez que las que se activan cuando experimentamos el sabor de lo dulce, ambos
grupos de células nerviosas se conectarán un poco más entre sí, lo cual hará que nuestro cerebro cambie
aunque sea un poco.
Lo mismo ocurre con cualquier otra experiencia: aunque no lo notemos, constantemente estamos
experimentando vivencias (o, mejor dicho, pequeñas porciones de vivencias) que se dan prácticamente a la
vez y que hacen que unas neuronas refuercen más sus lazos y otras debiliten más los suyos. Esto ocurre tanto
con las sensaciones como con la evocación de recuerdos y de ideas abstractas; el Efecto Halo puede ser
considerado como un ejemplo de esto último.
La plasticidad cerebral hace que nuestra capacidad de adaptarnos a situaciones cambiantes sea muy alta, ya
que podemos lidiar con buena parte de los problemas nuevos ante los cuales la evolución no ha tenido tiempo
de generar un mecanismo de adaptación mediante la selección natural.
Las implicaciones personales
Más allá de este frío análisis basado en el crecimiento de la población humana, que no tiene por qué
corresponderse con el valor personal que le podamos atribuir a la neuroplasticidad, también podríamos decir
que buena parte de nuestra capacidad de ser felices depende de esta característica de nuestro sistema nervioso
central.
Sin plasticidad cerebral no podríamos crear ideas abstractas necesarias para generar una memoria
autobiográfica que nos permita ser conscientes de nosotros mismos, ni podríamos aprender de nuestros errores
ni, en general, disponer de aquello que llamamos "vida mental". La plasticidad cerebral es un componente tan
básico del funcionamiento normal de nuestro encéfalo que sin él seríamos lo más parecido a un robot de
cadena de montaje que nos pudiésemos imaginar.
Al mismo tiempo, la plasticidad cerebral hace que seamos muy buenos a la hora de desarrollar resiliencia, que
es nuestra capacidad de superar situaciones muy duras. Por ejemplo, se sabe que la percepción de bienestar
subjetivo no mengua significativamente a medida que envejecemos alejándonos del momento de nuestro
nacimiento, lo cual indica que a pesar de todos los golpes que nos puede dar la vida estos no "se acumulan" ni
comprometen nuestra felicidad de forma crónica. Este mantenimiento en el nivel de bienestar se produce
gracias a la capacidad de nuestras neuronas a la hora de reorganizarse entre ellas del modo más conveniente,
incluso cuando la edad hace que muchas de ellas vayan desapareciendo.
En definitiva, a neuroplasticidad nos permite mantenernos a flote a pesar de las adversidades físicas y
emocionales. Aunque muchas veces tendamos a mitificar aquellos aspectos de la mente humana que parecen
permanentes, nunca debemos olvidar que cada uno de nosotros somos seres en constante cambio,
literalmente; y esto vale también para nuestra psique.