Tema 1. ¿Qué es la Historia?
La historia es la disciplina que investiga los acontecimientos pasados de los
que es protagonista el ser humano y los explica, siendo esta explicación el buscar
las causas de un determinado fenómeno. Esto convierte a la historia explicada en
un relato del pasado, estando relacionado con quien lo cuenta. Es esta relacion lo
que hace necesario conocer al historiador que compone el relato asi como su
contexto para poder entender el relato.
Las partes primordiales de la Historia son el sujeto de estudio (El historiador) y el
objeto que se estudia, siendo en nuestro caso los hechos históricos del pasado
considerados relevantes por el historiador. Esta consideración de estudio debe ser
siempre justificada, y convierte a los hechos históricos en fenómenos históricos.
Estas explicaciones sobre la Historia por parte de historiadores se conocen como
planteamientos históricos, los cuales se basan en la intersubjetividad, un proceso
reciproco donde se comparten consciencias y conocimientos entre autor y público.
Estos planteamientos constituyen un conocimiento revisable, criticable y reformable,
construyendo verdades relativas sujetas a interpretación y cambio. Por otro lado,
son parte de una ciencia social como lo es la Historia, por lo tanto, es tarea
imposible contar una historia de forma objetiva, aunque hay verdades generalmente
aceptadas dentro de la comunidad historiadora.
De estos planteamientos se construye la historiografía, disciplina que estudia los
propios planteamientos de la comunidad. La historiografía positivista del siglo XIX
acuñó el concepto de hechos históricos, les dotaba de una existencia real y no se
podía dudar de ellos. Pero hoy en día sabemos que se debe tener rigor y ser capaz
de utilizar fuentes adecuadas, de historiadores reputados.
La historia se ve sujeta a puntos de vista, como el propuesto por David
Lowenthal en el pasado es un país extraño. Expone que, dependiendo de que
busquemos en él, la percepción del pasado influye en el presente, al ser el pasado
una fuente de nostalgia y pudiendo servir como refugio al presente.
Otro punto de vista de la historia fue propuesto por Josep Fontana con el
futuro es un país extraño. En este se expone que la temporalidad (ubicar un proceso
o situación en la secuencia histórica) deja de ser abierta (tan laxa) tras la revolución
francesa. También dice que la sociedad presente es una construcción histórica pero
no se sabe si el futuro lo será, aunque lo que sí se sabe es que nuestro presente
afecta a la representación del pasado (por ejemplo, viendo una causa justa o
correcta según el momento y contexto social que se tenga).
La historia-acontecimientos es otro punto de vista en el que se tiende a
exponer una serie de acontecimientos de una forma cronológica y lineal, siendo bien
representada en la historia política, que tiene su auge a finales del siglo XIX hasta
mediados del siglo XX, el mismo en que nace la “historia-acontecimientos”. Narra los
grandes acontecimientos como batallas, leyes... protagonizados por “grandes
hombres”. También se narra como Historia desde arriba, narrada desde el punto de
vista del poder y que generalmente se acepta como discurso y realidad única. Los
estados o sociedades no pueden entenderse como una sucesión de
acontecimientos.
Se entiende por Historia-Relato a una forma de contar una idea de largo
recorrido en un tiempo. Se desarrolla de forma cronológica y lineal (normalmente) y
nos termina llevando a un punto. Este tipo de historia está recogida en el manual de
2º de BACH. Nos presenta los hechos, pero no los explica, es decir, los describe. En
ella se destacan intereses políticos, religiosos... porque quieren describir las grandes
estructuras y se habla solo de determinados personajes que interesen en el
discurso. En esta historia, se puede hablar de historia única, y de gran carácter
eurocéntrico. Muy relacionada con la historia desde arriba. Rosseau habla sobre ella
como una serie de “creencias comunes, símbolos y rituales que constituyen la
identidad colectiva de la nación”. Berger considera que es la forma correcta de
contar la historia pues según él “nación es narración”. Sin embargo, en este tipo de
historia no se puede personificar a las monarquías, estados, clases sociales,
ideologías como en un relato o narración porque los hechos históricos que relatan
los historiadores no suelen abarcar personas sino entidades históricas.
La Historia-Problema es contraria a la Historia-Acontecimientos ya que
expone que una sucesión de acontecimientos no es suficiente para describir la
historia. No vale lo que se nos ha dado, se debe ofrecer una explicación alternativa y
aportar nuevos significados, como opina Lucien Febvre pues habla de “no petrificar
el pasado”. Esta historia nos dice que debemos seguir el orden de “Formular -
Investigar - Comprender” y explicar el pasado de forma empática (Poniéndose en la
situación de los hechos históricos y no al reves, entendiendo dichos hechos).
¿Qué es una fuente?
Se entiende por fuente a los testimonios del pasado que han llegado hasta
nuestros días sin los cuales no sería posible la representación historiográfica.
Pueden ser escritas, pictóricas, orales o sonoras y son seleccionadas por el sujeto
que vaya a estudiar un acontecimiento, dejándonos una estructura de
acontecimiento-fuente-interpretación. Esto nos plantea cuestiones como ¿Qué
queda del pasado? ¿Puede ser considerada la historia como una ciencia sabiendo
que los acontecimientos tienen una interpretación detrás? ¿Qué fuentes son válidas
o invalidas? ¿Influyen otros motivos, más allá de la utilidad según criterios
académicos? ¿Quién considera qué es una fuente?
Fuentes primarias y secundarias.
Las fuentes primarias proporcionan evidencia de primera mano, acceso directo al
tema de investigación. Los ejemplos incluyen un artefacto, una autobiografía, un
documento, un diario, una entrevista, un manuscrito, una grabación, transcripciones,
datos estadísticos y obras de arte.
Las fuentes secundarias proporcionan información de segunda mano y
comentarios de otros investigadores, describiendo, interpretando o sintetizando
fuentes primarias. Los ejemplos incluyen libros académicos, bibliografías, artículos
de revistas, reseñas y libros de referencia como diccionarios, enciclopedias.
Tema 2. Las coordenadas de la historia: tiempo y espacio.
Las coordenadas de la historia:
La historia se sitúa en un triángulo compuesto por tiempo, espacio y sujeto.
Los hechos históricos nunca pueden suceder en el vacío y se le debe añadir y situar
en lo anteriormente comentado (tiempo, espacio y sujeto). Esta situación de la
historia nos hace crearles un marco o contexto a determinados acontecimientos,
pero siempre usan como referencia las necesidades y la situacion del presente,
como nos dice Crocce. Por ello se puede analizar una evolución en la historia, ya
que posee una dimensión diacrónica que funciona mediante el análisis hecho por un
sujeto de hechos pasados situados en un tiempo y espacio que se conectan entre
ellos y se suceden, yendo uno delante y otros despues, conectando el pasado con el
presente.
Qué es el tiempo:
El tiempo es una constante intangible pero que se puede percibir, lo que
causa que no haya una definición realmente convincente del tiempo. La definición de
tiempo depende de quienes intenten definirlo, ya que, en el caso de la Historia, el
tiempo no tiene el mismo valor ni concepto que en las Ciencias Físicas o la vida
cotidiana. En la historia el tiempo se entiende como un tiempo social, es decir, es el
tiempo de las personas y sociedades. Este busca señales en el tiempo de un grupo.
El tiempo es percibido de distinta manera, ya que, en las revoluciones, al haber
numerosos hechos este avanza más rápido y en las guerras este va más lento,
dependiendo de las experiencias personales de quienes lo perciban, por lo que no
se puede tener una idea concreta sobre él. El tiempo, desde un inicio hasta un final,
debe estar justificado.
Temporalidad moderna:
La temporalidad moderna nace con el renacimiento, pues al redescubrirse las
culturas de la antigüedad, se empiezan a tener en cuenta y, por lo tanto, se empieza
a mirar hacia el pasado. Se divide la historia en 3 épocas: Antigüedad, Edad Media y
Edad Moderna, la cual en esta época sería el presente. Sin embargo, en esta época
se tiene una visión estacionaria del tiempo, según Prost “No aspiran a superar el
nivel de los antiguos”. Pero, en la segunda mitad del siglo XVI, con Vasari cambia
esta concepción que se tenía sobre el progreso y surge la idea de que este es
posible. Regresaron a las fuentes como motor de superación, y se aprovecharon de
lo buenas que fueron las culturas antiguas para aprender de ellas y darles una
utilidad en su presente. Ya entre los siglos XVII-XVIII, se ve un cambio histórico en
la coordinación entre experiencia y expectativa, para Koselleck la experiencia es un
espacio en el que el horizonte de expectativa es inalcanzable. Para poder construirlo
debemos servirnos de la experiencia.
Tiempo objetivado:
Se entiende como un tiempo situado a distancia, un tiempo pasado pero que debe
ser estable para que se le pueda comparar con el presente. Se le debe poder incluir
a un espacio, hechos, sujetos... Además, se abandona la perspectiva teológica,
indicando que la correlación no implica causalidad. Y trayendo el pasado al presente
se pueden realizar pronósticos de cómo será el futuro, lo cual dista de las profecías
debido a que los primeros tienen cierta base. En Historia, analizaremos la relación
entre los hechos históricos y el tiempo atendiendo a tres aspectos ademas del
espacio: Orden, duración y ritmo.
Orden:
Determina que hechos ocurren antes y despues. Dentro del concepto “orden” captan
la atención de los historiadores los conceptos de sincronía (La relacion entre 2
hechos que coinciden en el tiempo estando relacionados), la contemporaneidad (2
hechos que coinciden en el tiempo sin relacion) y la diacronía (Relacion entre dos
hechos que se suceden y son dependientes entre sí).
Duración: la duración de los hechos F. Braudel.
A pesar de que se ha ido dejando de estudiar el modelo de Braudel, un
exponente de la escuela de Annales, todavía se sigue hablando de él. Se explica
que para poder elaborar un relato histórico se deben tener en cuenta 3
temporalidades diferentes:
1. Las estructuras, un conjunto de elementos que actuaban en una sociedad
durante un “largo periodo de tiempo” (larga duración) sin apenas cambios
o cambios muy ligeros. Se centra en las estructuras profundas, como la
geografía, el clima o las configuraciones sociales de larga duración. Para
Braudel, estas estructuras son el "esqueleto" de la historia, proporcionando
estabilidad y orden al análisis.
2. Las coyunturas o ciclos históricos, son ciclos de corto periodo de tiempo
en los que se producen cambios en las estructuras como consecuencia de
las tensiones internas de la propia estructura. Las crisis son ejemplos de
coyunturas.
3. El acontecimiento, no es un proceso, sino puntual, aunque sea muy
importante y simbólico. Por ejemplo, el 11-S es importante, pero por sí mismo no
realiza cambios en las estructuras. Debemos tener cuidado en no realizar una
historia de los acontecimientos, es decir, una sucesión de acontecimientos en que
siguen unos detrás de otros. Braudel los considera el nivel menos significativo para
entender la historia en profundidad, ya que son meros reflejos de las estructuras y
las coyunturas subyacentes.
El ritmo:
Los cambios se explican según evoluciones (cambio pausado que aprovecha
las posibilidades que ofrece la estructura) o según revoluciones (violenta o no),
como es el caso de la revolución francesa.
El escenario:
El lugar de los hechos. El ser humano es un ser espacial, por lo que el
espacio es el mundo de experiencias compartidas de los individuos y los grupos. En
la historia no solo importa el tiempo sino también el espacio, ubicando los hechos,
por lo tanto, teniendo en cuenta el tiempo y el lugar. El espacio tiene influencia
directa en nosotros y en los sucesos históricos.
La Historia construye espacios asociados con los procesos de cambio y de
continuidad, ya sean culturales, económicos, políticos y sociales, esto es conocido
como el espacio político. Para ello se usan categorías y conceptos para referirse a
ciertas áreas. Ej: Oriente - Occidente y Norte - Sur pueden no ser considerados sólo
puntos cardinales debido a que tienen connotaciones e ideas asociadas a estos
conceptos (occidente como la cuna del humanismo…)
Del espacio geográfico nos interesa la extensión y límites junto con el agua y
el clima. Además de los recursos que ofrece el lugar para también saber la
dimensión económica y su población para así conocer el contexto que pudo afectar
a la sociedad estudiada.
En lo referente al espacio vemos que hay teorías sobre este en la historia:
Determinismo geográfico: Dependencia total del medio físico o social.
Posibilismo: El medio es importante pero también lo es la voluntad y
capacidad del humano para aceptarlo, modificarlo o rechazarlo. En lo que sí
hay acuerdo general es en que la acción humana en el espacio geográfico lo
convierte en espacio histórico. (Espacio histórico = realidad física +
humanos).
Mediante la cartografía podemos ver que el espacio histórico suele ser
representado figurativa y mentalmente para ser comprendido y estudiado. Mapas,
croquis, planisferios... nos permiten ubicarnos en el espacio en que se producen los
hechos históricos al tiempo que reflejan la concepción espacial que las distintas
sociedades elaboran sobre su entorno e incluso sobre el mundo.
Un mismo espacio se puede concebir y vivir de forma distintas...
Giro espacial (2000’s):
Con el giro espacial de los 2000´s vemos que se vuelve a tomar al espacio
como una categoría analítica, es decir, se plantea cómo podríamos estudiar
históricamente la acción de los sujetos en el pasado mediante el espacio. Esto
implicó que se debía hacer una renovación metodológica e introducir al espacio en
los análisis.
La trialéctica del espacio (H. LEFEBVRE Y E. SOJA)
Por otro lado, Lefebvre y Soja plantean la trialéctica del espacio, la cual
destaca 3 tipos:
Espacio concebido; Espacio representado mediante mapas, planos,
memorias, discursos. Es abstracto, pero gracias a los urbanistas, arquitectos, etc. es
conceptualizado. Se compone por signos, códigos y jergas específicas que crean
dichos especialistas y se trata del espacio dominante en las sociedades.
Espacio vivido; espacio de representación que lo experimentan directamente
sus habitantes a través de signos e imágenes, realizando un uso simbólico de los
objetos que lo componen.
Espacio percibido; espacio que integra las relaciones sociales. Relacionado
con la percepción que la gente tiene de él con respecto a su uso cotidiano: sus rutas
de paseo, los lugares de encuentro…
Calendarios: las diversas formas de datar.
En los calendarios se disponen de forma “ordenada” los hechos históricos, sin
embargo, el problema que acarrean es que coexisten muchos actualmente (chino,
musulmán, gregoriano…). En el calendario republicano, vemos que el tiempo viene
hacia nosotros y se adopta en Francia en 1793, teniendo como fecha de inicio el 22
de septiembre de 1792 (proclamación de la República). Se aplicó de forma civil en
Francia y sus colonias y estuvo vigente hasta 1806. (Lo entiendo como un ejemplo
de los problemas que tienen los calendarios, que cada uno puede crear uno y no se
trataría de un sistema unificado).
Las eras: la era cristiana y la unificación del tiempo (A. Prost). En la edad media
se utilizaban diferentes formas de datación como la kalendación (romana), la era
Hispánica (desde 38 a. C), la era bizantina (desde el origen del mundo), la era
cristiana los años de pontificado y de reinado, el calendario musulmán (comienza en
la Hériga 622 d. C) o la era judía (desde la Génesis del mundo, 7 de octubre del año
3760 a.C). Sin embargo, se logra la unificación del tiempo con la era cristiana, es
decir, con el Nacimiento de Cristo: el cual estaba mal datado y se trata de una
referencia simbólica y abstracta. Esta nueva unificación, entiende al tiempo como
una función algebraica: fechas negativas (a.C.) y positivas (d.C.).
Periodización: edades y eras.
Los historiadores necesitamos marcar un punto origen, una fecha que sirva
de referencia para datar los acontecimientos y poder hablar de un antes y un
después. Permite ordenar los hechos y los acontecimientos de forma coherente.
Para ello nació la Cronología, que mide el tiempo histórico. Sin embargo, tiene un
problema: los acontecimientos se superponen, se imbrican. Por ello, el orden debe
ser flexible, matizado, interpretado como nos cuenta Prost. (La periodización es la
necesidad de dividir la totalidad).
Tema 3. El lenguaje en la Historia
En la historia se tiene un lenguaje científico, es decir, restrictivo, específico y
preciso, al cual se le adaptan conceptos del lenguaje común para que esta sea
comprendida por un mayor número de personas, lo cual nos plantea el debate del
lenguaje formalizado vs lenguaje natural. No podemos dejar nada a como nosotros
lo interpretamos, debido a que con los conceptos de la historia debemos poder
articular un cierto entendimiento, expresar una interpretación, controlar una
imaginación desenfrenada y promover un debate basado en términos comunes y la
conciencia de sus ausencias y exclusiones... Los conceptos pueden clasificarse
según 3 tipos: conceptos tradicionales que ya fueron articulados lingüísticamente
con anterioridad (en la antigüedad se les da un uso y significado y se mantiene)
como manso, feudo, vasallaje, aladio…; Las categorías formadas y definidas que no
están presentes en las fuentes, a lo mejor por ser posteriores; Conceptos que
pueden ser elaborados con la ayuda de determinados métodos y deducciones de
indicios.
El lenguaje nos ayuda a formular preguntas, a contar las realidades pasadas.
Sin embargo, el lenguaje en historia nos puede llevar al anacronismo (Algo que no
se corresponde o parece no corresponderse con la época a la que se hace
referencia). A pesar de ser posible el debate de conceptos, en historia no se suele
hacer porque lo que busca es incluir los conceptos de otras disciplinas y los
transforma, por lo que se hacen "flexibles" perdiendo ese sentido absoluto original y
aplicándose a una esfera concreta.
Si cuando queremos explicar un fenómeno histórico no pulimos bien los
conceptos es muy complicado que pueda salir bien. Por esta razón es importante
que los conceptos sean explícitos, explicar el modo en el que lo vamos a usar, ser
precisos y que estén bien pulidos.
Los conceptos están relacionados con actos que se realizan alrededor de
ellos (sentarse en una silla, ponerse de pie en una silla...). Por un lado, tenemos los
conceptos tradicionales (feudalismo, vasallaje...) y por ello podemos utilizarlos en
argumentaciones, etc. El problema que estos suponen es que no explican las
realidades al 100%. Para poder explicar del todo algo tenemos que usar las
categorías, es decir, conceptos que pueden ser elaborados con la ayuda de otros
(es el caso de género...). Siempre debemos explicarlas (caso de género en
prehistoria, se puede usar para definir a la prehistoria, pero dejando claro que es
una idea actual). Según la aplicación de la categoría “género” al análisis histórico,
como propone J. Scott: Esta categoría se puede relacionar con la teoría feminista de
la Segunda Ola que explica que las mujeres (incluidas las historiadoras) no se ven
representadas en la historiografía tradicional. También puede relacionarse con la
historia de las relaciones de género, ocupándose de cómo se construyeron los roles
de género y si éstos existían. Y por último con el poder asociado al género.
Las comparaciones forman parte del trabajo de los historiadores porque nos
permiten equiparar la realidad estudiada con otra. Como se ve en “El tipo ideal”,
propuesto por Max Webber: Son abstracciones con las que comparamos y que no
siempre son explicitadas. Prost secunda este modelo comentando que “Los
conceptos introducen una dimensión comparativa, más o menos explícita, en toda
historia, de modo que los diferentes casos estudiados apelan al mismo modelo del
tipo ideal”
3.1 – Koselleck.
1. Conceptos como mediadores del cambio histórico Según Koselleck, los
conceptos encapsulan experiencias del pasado, interpretan el presente y
proyectan expectativas hacia el futuro. Por ejemplo, términos como
"revolución", "progreso" o "democracia" no tienen un significado fijo, sino que
su sentido cambia según las condiciones históricas. Esto implica que estudiar
la evolución de un concepto nos da una ventana privilegiada para entender
cómo las sociedades se imaginan a sí mismas y su futuro.
2. El marco de la "coyuntura semántica" Koselleck introduce la idea de que
cada concepto opera en un "espacio de experiencia" (lo que se conoce del
pasado) y un "horizonte de expectativa" (lo que se espera del futuro). La
interacción entre ambos determina cómo los conceptos se desarrollan y se
utilizan en debates y transformaciones históricas. En este sentido, los
conceptos son herramientas para articular cambios estructurales.
3. La carga política de los conceptos Los conceptos son profundamente
políticos porque definen los términos del debate y legitiman determinadas
visiones del mundo. Por ejemplo, en la Revolución Francesa, conceptos como
"ciudadano" o "libertad" adquirieron significados nuevos que transformaron las
estructuras sociales y políticas. Por ello, Koselleck subraya que los
historiadores deben analizar los conceptos con un ojo crítico hacia su
contexto y sus usos.
4. Metodología interdisciplinaria Koselleck no solo se centra en el análisis
histórico, sino que integra filosofía, sociología y lingüística para estudiar cómo
los conceptos actúan en diferentes niveles de la vida social. Esto permite
entender cómo los conceptos influyen tanto en las élites políticas como en las
masas.
En la argumentación histórica los conceptos son esenciales porque permiten
estructurar el análisis, pero también porque reflejan los conflictos y tensiones de la
época que se estudia. Por ejemplo, al argumentar sobre la Ilustración, es
imprescindible entender qué significaba "razón" en el siglo XVIII y cómo ese
concepto fue reinterpretado en siglos posteriores. Sin esta perspectiva conceptual, el
análisis histórico corre el riesgo de ser superficial o anacrónico.
Tema 4. (Re)escrituras de la historia.
El oficio de historiador, fue comparado por los primeros historiadores como un
trabajo artesanal y minucioso que debía tener fuentes y referencias. Como existe la
posibilidad de rebatir una tesis, entendemos que los trabajos están siempre
inacabados. A finales de los 70s se realizó una revisión de la narración en la historia
ya que antiguamente se hablaba de una narrativa decimonónica (interesada en
hechos políticos y bélicos), junto a las Críticas de Annales (realizadas a las
estructuras bélicas y estatales de las primeras décadas del siglo XX. La revisión de
los 70s, hizo que se hablara de una nueva narrativa que se interesa por las vidas y
sentimientos de la gente, además de explorar el subconsciente y el sentido
simbólico de las acciones humanas. Esta narrativa histórica enriquecida era atractiva
para las lectoras y lectores.
El relato histórico está formado por una cronología, una serie de preguntas
que se realiza el historiador como: ¿Por qué ocurrió?,¿Cómo ocurrieron las cosas?
Y por la situación en un tiempo y espacio determinados.
El peligro que ronda a los historiadores está en no saber poner límites, en no
saber qué quitar en lo que relatamos. Para no caer en ello, tenemos la posibilidad de
seguir unos elementos:
Demarcación del objeto: Identificación de un principio y final. La
elección de los límites cronológicos no es la delimitación del campo que se
quiera laborar, sino la definición de la evolución que se quiere explicar y, en
consecuencia, de la cuestión a la que se va a dar respuesta.
Personajes y escena: Elección de actores y episodios. Toda historia
comporta, de forma implícita, una lista de personajes y una serie de
decorados.
Donde se sitúa el historiador: Debe elegir la distancia focal y el poder de
definición de su lente. Ser consciente de que el hecho aislado no existe, siempre
tuvo una causa.
La historia narrativa del siglo XIX se ha ido adaptando a las nuevas
necesidades actuales y por tanto se ha ido reescribiendo. No podemos empezar a
escribir historia sin tener en cuenta elementos que distinguen las crónicas del relato
histórico. Se debe:
1 intentar dar razón de lo que ocurrió por lo que es un texto relativamente
abstracto. Debemos contar y explicar la historia, aportando argumentos.
2 la escritura de la historia está siempre del lado de lo pensado y de lo vivido.
La historia no es un género literario, es el pensamiento de una vivencia, que debe
ser epistemológica, por tanto, debe tener validez, verdad, fiabilidad, método...
3 la historia se lee, no se vive: es representación y no emoción en la inmediatez,
es decir, debemos ser conscientes de que es una representación.
4 como propone Prost, se debe "Dar carnalidad a las palabras". No es obligatorio
que el relato tenga emoción, pero hay muchos que sí lo tienen, convirtiéndose en
una virtud porque genera emoción en quien lee.
La historia de be representar y hacer entender el pasado (dar con las palabras y
contextos adecuados). Los términos pueden ser como denotaciones (el significado
normal de una palabra) o como connotaciones (da un significado no directo, pero sí
relacionado). No se puede dar nada a entender, las palabras deben sonar igual para
quien las lee como para quien las escribe.
Tema 5. La representación del pasado: historias e historiografías
La memoria: Se trata de lo vivido, seleccionando la información que le conviene. Es
una facultad humana que reformula lo pasado desde el presente permanentemente.
Es personal y por ello es siempre biográfica y subjetiva, cargada de emotividad.
Funciona de forma social, individual y grupal a la vez, siempre estando el recuerdo
en relacion con personas, grupos o palabras. Los problemas de la memoria están en
el olvido, el silencio, la confusión, la nostalgia, la creación de mitos, la simbiosis
entre presente y pasado; todo esto nos hace recordar de una forma menos eficaz.
Aspira a la fidelidad, recuperar testimonios únicos e irremplazables.
La historia: La historia se diferencia de la memoria en que es un relato único, total y
generalizador con vocación universal, se trata de una operación intelectual y laica,
marcada por una serie de requisitos intermedios con el que se llega a un acuerdo
permanente y de consenso. Nos ofrece certeza, es un discurso y análisis crítico que
evita censuras y no aspira a la fidelidad sino a la veracidad (fuentes y metodología) y
es crítica en tres niveles: documental, explicativo e interpretativo.
Durante mucho tiempo la memoria y la historia es algo que se ha confundido, pero
se sabe que la memoria es objeto de la historia.
La memoria histórica: Pierre Nora dice que la memoria y la historia se oponen
punto por punto, también explica que la memoria es la vida en evolución
permanente, abierta al recuerdo y a la amnesia, vulnerable a las manipulaciones y
susceptible de estar latente y de revitalizarse. La historia, por el contrario, es la
operación intelectual de análisis crítico que evita censuras, encubrimientos o
deformaciones.
¿Cuántas memorias colectivas coexisten?
La memoria colectiva es la suma y síntesis de memorias individuales. Ahora
bien, ¿Cuántas memorias colectivas coexisten? Para Halbwachs, existen tantas
memorias colectivas como grupos. Para Jelin, es imposible encontrar una memoria o
visión única del pasado, es decir, una memoria compartida por toda la sociedad.
Expone que pueden encontrarse momentos en los que el consenso es mayor y, por
lo tanto, en los que un libreto único del pasado es más aceptado. Pero también
explica que siempre habrá “memorias alternativas” que quedan al margen de la
memoria hegemónica (que es la que se nombra anteriormente), pudiendo quedarse
en el mundo privado.
Los debates de la memoria
Es una temática reciente, nacida en torno a los 80 y forma parte de una renovación
de la historiografía dada en este momento. Traverso acuña cómo la historia pasa a
obsesionarse con la memoria como la “obsesión memorial”. Existen 3
aproximaciones de esta construcción de la memoria:
giro hacia el pasado: Se piensa a la memoria como una herramienta para la
historia. Hace que la historia no se enfoque en cómo será el futuro, sino que se
esfuerce en recuperar el pasado. Nace en relación con las crisis del siglo XX, con
actos de carácter social como la revolución cubana, se centra en crear una memoria
con acontecimientos que marcaran un cambio para explicar que la historia se movía.
giro lingüístico: Nace por las crisis estructurales como la del marxismo de
los años 70. Nos habla de la importancia del lenguaje y de la narración histórica.
Pasamos a centrarnos en el individuo porque este es memorial.
giro subjetivo: Se centra en los testimonios y memorias de los individuos, al
ser está cargada de subjetividad. Se reconstruye el pasado en base a fuentes de
historia orales.
¿Qué entendemos por historia de la memoria?
Cuando hacemos historia de la memoria lo que queremos hacer es analizar las
representaciones del pasado en una época y en un medio determinados. Se define
con triple causalidad:
1 diversos procesos sociales como demandas de grupos minoritarios,
sectores marginalizados y clases sociales inferiores y por otra parte la
mundialización. Tiene relación con los procesos sociales como el arrinconamiento
de una minoría, dando como resultado a un relato subalterno que dista de la historia
aceptada y original.
2 la crisis de la historia como cuestionamientos epistemológicos que
implican nuevas prácticas. Es decir, cuando se produce la crisis de la historia, se
comienza a cuestionar cómo esta se construye y se buscan nuevas prácticas para
hacerlo.
3 surgimiento de nuevas formas de historia, no tanto como el surgimiento
de un relato alternativo sino como un relato diferente.
Recuerdo y olvido
Son los individuos y la colectividad los que recuerdan cosas que quieren rescatar de
la historia como creencias, saberes, patrones de comportamiento, sentimientos,
experiencias, emociones. Además, se pueden rescatar cosas también mediante la
memoria, pues se pueden conocer los sentimientos, por ejemplo, mediante vadas,
como diarios o cartas. Estos elementos son a los que podemos acceder mediante la
interacción social, la cual también puede modificar a estos elementos (no son los
mismos conceptos que se manejaban en la antigüedad que ahora). Los hechos del
pasado son conmemorados, incluso los traumáticos (fueran matanzas, guerras,
etc.).
¿Cómo se construye la memoria?
Se construye a través de los agentes estatales que hablan de una historia nacional,
una memoria oficial y, como acuña Hobsbawm, hablan de inventar la tradición
nacional. Hablan de esto para conseguir un sentimiento de pertenencia, una
historiografía oficial del pasado que se difunde por difusores como la escuela o los
historiadores. Con esto se consigue la amnesia social. También mediante agentes
sociales mediante la memoria de la represión y violencia en forma de
conmemoraciones y marcas simbólicas, buscan la “verdad, justicia y reparación”.
Los lugares de la memoria (Pierre Nora).
Cualquier entidad significativa, sea material o inmaterial, que por voluntad humana o
por el trabajo del tiempo se ha convertido en un elemento simbólico del patrimonio
conmemorativo de cualquier comunidad. Un lugar de memoria significa los hitos
culturales, los lugares, las prácticas y expresiones derivadas de un pasado
compartido. Están relacionados con los periodos de crisis de la comunidad. Lo
interesante de los lugares de la historia es el debate que se genera de estos,
utilizándolos como fuentes para la historia, al mostrar las relaciones personales con
los lugares y su creación como lugares de memoria.
Historización de la memoria
Se trata de incluir distintas memorias en el relato histórico para hacerlo completo,
analítico y totalizante. Para conformar la memoria individual son necesarios
conceptos, imágenes y valores fuertes procedentes de pautas colectivas de
identidad y memoria. La historia se ocupa de articular el trauma de la memoria
individual social, mediante el testimonio directo de los supervivientes, pero no puede
basarse completamente en emoción.
Pos-memoria (Hirsch).
Tipo de memoria mediada y afectiva, la cual entiende que, con el paso del tiempo, lo
que tendremos no serán los protagonistas de los hechos, sino sus descendientes,
que no participan en ellos directamente, pero si los sufren. Este tipo de testimonio
constituye relatos de trasmisión indirecta, afectiva, personal e íntima (cuando nos
cuentan historia de la posguerra, por ejemplo). El planteamiento de la defensa de la
posmemoria se basa en su utilidad para poder llegar a entender y a su vez
reflexionar sobre reelaboraciones narrativas sobre el pasado que se suceden
generacionalmente. A partir de la teoría de la posmemoria, otros autores han
desarrollado conceptos como “memoria agujereada, memoria heredada y memoria
vicaria”.
- Memoria - memoria colectiva - memoria social.
Es a la colectiva e individual. Siempre social: el recuerdo solo emerge
en relación con personas, grupos, lugares o palabras. Compartida,
transmitida y construida por el grupo o la sociedad. No estructurada,
cargada de emotividad. Imágenes, ideas o conceptos y
representaciones. Creada por otros agentes sociales: verdad, justicia y
reparación. Memorias de la represión y la violencia política.
Conmemoraciones, marcas simbólicas.
- Historia:
Estructurada, orgánica, científica. Creada por historiadores. Discurso
autorizado sobre el pasado. Agentes estatales: “historia nacional”,
“memoria oficial”. Inventar la tradición nacional. Sentimiento de
pertenencia. La historiografía y la versión “oficial” del pasado. La
amnesia social.
- Memoria social estructurada: Memoria histórica, políticas de la
memoria. Construidas deliberadamente por los grupos del poder
mediante la conservación, selección o revalorización de
determinados hechos del pasado. Revestida de oficialidad. ¿El
papel de los historiadores? Ajena a la memoria colectiva, con
objeto de influir en las otras dos memorias.