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Cultura Árabe e Islam: Orígenes y Expansión

La Cultura Árabe, originada en la Península Arábiga, se caracterizó por su organización tribal y la posterior unificación bajo el Islam, fundado por Mahoma en el siglo VII. El Islam, que promueve la fe en un solo Dios y se basa en cinco pilares, llevó a una rápida expansión del imperio árabe, que alcanzó gran parte de Asia y África. A lo largo de su historia, la cultura árabe asimiló diversas influencias, desarrollando un legado en áreas como la ciencia, la literatura y la arquitectura, a la vez que estableció un sistema económico y administrativo robusto.

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Cultura Árabe e Islam: Orígenes y Expansión

La Cultura Árabe, originada en la Península Arábiga, se caracterizó por su organización tribal y la posterior unificación bajo el Islam, fundado por Mahoma en el siglo VII. El Islam, que promueve la fe en un solo Dios y se basa en cinco pilares, llevó a una rápida expansión del imperio árabe, que alcanzó gran parte de Asia y África. A lo largo de su historia, la cultura árabe asimiló diversas influencias, desarrollando un legado en áreas como la ciencia, la literatura y la arquitectura, a la vez que estableció un sistema económico y administrativo robusto.

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CULTURA ÁRABE, ISLAM

La Cultura Árabe se ubicó en Arabia, una península situada entre el Mar Rojo y el Golfo Pérsico, al suroeste
de Asia. Por su clima árido, Arabia es un desierto donde la agricultura sólo es posible en algunos lugares de
la costa y en los oasis del interior.
Hasta el siglo VII, la Península de Arabia estuvo apartada de los grandes centros históricos: sólo era un
lugar de paso de las rutas de caravanas que venían de Oriente trayendo especias, sedas y otras mercancías.
Los árabes que habitaban la península eran de raza semita. La mayoría eran beduinos: nómades dedicados
al pastoreo de cabras y camellos. Por eso existían pocas ciudades en Arabia: Yatrib y la meca eran los
centros comerciales más importantes.
Organizados en tribus rivales, los árabes no formaban un país. Cada tribu tenía sus propios intereses y sus
propias creencias; algunos eran fetichistas; otros, en cambio, politeístas. Sin embargo, la mayoría le rendía
culto a una misteriosa piedra: la Piedra Negra, en el santuario de la Kaaba, en la Meca. Este rudo pueblo
estuvo destinado a difundir una brillante civilización desde que fue unido por una religión común predicada
por un profeta: Mahoma.

EL NACIMIENTO DEL ISLAM

En el año 570 d.C. nació en la Meca Mahoma. Huérfano a temprana edad, Mahoma trabajó de joven en una
empresa de caravanas que le pertenecía a una rica viuda llamada Jadicha, con la que luego se casó.
Reflexivo y buen conocedor del judaísmo y del cristianismo, Mahoma comenzó a predicar a partir del año
610, una nueva religión. Esta religión reconocía la existencia de un único dios: Alá.
En un principio, los habitantes de la Meca estuvieron en contra de la doctrina de Mahoma. Por eso, el año
622 lo obligaron a huir a la ciudad de Yatrib, que luego se llamó Medina. A esta huida se le conoce como
la Hégira y con ella se inició la era islámica: los años árabes se cuentan a partir de esa fecha.
Poco tiempo después, Mahoma reclutó un ejercito y conquistó la Meca (año 630). Entonces, la mayor parte de
los ciudadanos abrazaron el islamismo. Dos años más tarde Mahoma murió; sin embargo, toda Arabia quedó
unida por su doctrina.
La doctrina predicada por Mahoma es el Islam, que en árabe quiere decir sumisión a Dios, y sus seguidores
se llaman musulmanes. El Islam es una doctrina sencilla, cuyo dogma principal es la fe en un solo Dios, del
que Mahoma es su profeta. En el libro sagrado de los musulmanes, el Corán, se establecieron los preceptos
básicos de esta religión:
• La limosna al hermano necesitado.
• La oración, que debe hacerse cinco veces al día.
• El ayuno durante el mes del Ramadán.
• La peregrinación a la Meca, al menos una vez en la vida.
• La Guerra Santa contra el infiel, para defender el Islam.

LOS 5 PILARES DEL ISLAM


Además de los artículos de fe y el resto de características básicas del islam, esta religión se sustenta en 5
pilares principales:
• Profesión de la fe rezando diariamente, esto afirma que no hay otro dios más que Alá, siendo
Mahoma su profeta. Como bien hemos comentado, quién fundó el islam fue Mahoma.
• Azaque o impuesto para los más necesitados que se cobra a la población más pudiente para
destinarlo a la caridad hacia los más humildes.
• Oración ritual realizada 5 veces diarias en dirección hacia La Meca. Consiste en recitar palabras y
gestos corporales de postraciones e inclinación. Su objetivo es la purificación del fiel.
• Una peregrinación al santuario de La Kaaba que se debe realizar como mínimo una vez en la vida,
siempre que se tenga dinero y salud para hacerlo.
• Ayunar durante el mes de ramadán, etapa en la que Mahoma recibió la revelación divina. Los
creyentes, salvo enfermos, viajeros y embarazadas, se deben abstener de beber, comer, relaciones
sexuales y fumar desde que amanece hasta la puesta del sol. El ayuno sirve como prueba de
obediencia a Dios y es una manera de desarrollar una conciencia de su existencia. Aquí puedes leer
acerca de Qué es el Ramadán y en qué consiste.
ALÁ Y EL CORÁN EN LA CULTURA ÁRABE
Aunque la tradición le ha atribuido a Mahoma una piedad devota desde muy joven, Mahoma no tuvo una
decisiva inspiración religiosa hasta los 40 años. A esa edad, cuenta la tradición que el arcángel Gabriel le
comunicó las revelaciones de Alá. Estas revelaciones le fueron hechas en prosa rimada y en intervalos hasta su
muerte. Luego, reunidas todas, recibieron el nombre de Corán. El Corán, que es el libro sagrado de los
musulmanes, esta dividido en 114 capítulos, llamados suras o azoras. Contienen los dogmas que deben aceptar
creyentes y las leyes que constituyen la base del derecho islámico. Entre otras cosas el Corán prohibe tomar
bebidas alcohólicas, comer carne de cerdo, el juego de azar y el uso de imágenes.

LA GUERRA SANTA
El Corán estableció la Guerra Santa como difusión del Islam. La expansión del Islam se produjo en un breve
lapso: en poco más de cien años, las conquistas de Mahoma se extendieron por gran parte de Asia, norte de
África y la Península Ibérica, a la que los musulmanes llegaron el año 711 d.C.

CAMINO A LA MECA
En un cruce de caminos, en las proximidades de un rico manantial, los árabes levantaron una pequeña
ciudad: la Meca. En esta ciudad se venera hasta la actualidad a una piedra negra en la que se apoyó
el padre de todos los árabes: Ismael, hijo de Abraham. Cuenta la historia que esta piedra se encuentra en una
construcción llamada la Kaaba, que significa la casa cuadrada. Antiguamente, era costumbre que todos los
árabes hicieran una peregrinación anual a la Meca para visitar la Kaaba. En la actualidad, todo árabe que se
aprecie acude al menos una vez en su vida a este santuario.

FORMACIÓN DEL IMPERIO ÁRABE, ISLÁMICO


El Islam unió al pueblo árabe y lo lanzó a una rápida expansión militar entre los siglos VII y VIII.
A la muerte de Mahoma, la dirección del Islam fue ejercida por los califas o sucesores de Mahoma. Los
primeros califas, denominados ortodoxos, fueron elegidos entre los parientes del profeta. Bajo su mandato la
capital fue la ciudad de Medina y los musulmanes se apoderaron del norte de África, Siria, Palestina y el
Imperio Persa.
Tras la muerte del califa Alí (año 661), la familia de los Omeya se apoderó del califato y convirtió
a Damasco en su capital. En esta época, los musulmanes conquistaron Marruecos y la Península Ibérica. Por
el este se extendieron hasta el río Indo y el Turquestán.
A mediados del siglo VIII, después de cruentas luchas, la familia de los Abasidas desplazó a los Omeyas y
traslado la capital del califato a Bagdad.
A partir del siglo X, el Islam sufrió un proceso de desintegración político debido a conflictos religiosos, al
surgimiento de dinastías regionales independientes en España, en Marruecos y en Egipto y a las invasiones de
turcos y mongoles.

LA EXPANSIÓN DEL ISLAM


Según el islam, la yihad o guerra santa es necesaria para contribuir a la expansión de la fe. En muy pocos
años, los ejércitos árabes destruyeron el Imperio persa sasánida y ocuparon gran parte del Imperio
bizantino, alcanzando por el Este la India y por el Oeste España.
• El califato ortodoxo (632-661). Los cuatro primeros califas o sucesores de Mahoma fueron Abu
Bakr (632-634), Omar (634-644), Otmán (644-656) y Alí (656-661). Fueron elegidos entre los
familiares del profeta y conquistaron Siria, Palestina, Persia, Armenia, Egipto, Libia y Trípoli.
• El califato Omeya (661-750). Fundado por Muawiya (661-680), tuvo su capital en Damasco y se
configuró como un poder de carácter secular, no religioso. En este periodo los musulmanes
completaron la conquista del Norte de África, pasaron a la península Ibérica y por el Este
penetraron en el valle del Indo.
• El califato Abasí (750-1258). Descendientes de Abás, tío de Mahoma, los abasíes reorganizaron
la administración del imperio y favorecieron el comercio y la actividad industrial. Al-
Mansur (754-775) estableció la capital en Bagdad y propició el predominio de los persas en el
Imperio.
A partir del siglo IX, la dinastía abasí entró en decadencia y el Imperio musulmán comenzó a fraccionarse.
Pronto, turcos y mongoles tomarían el relevo de los árabes en la dirección política del mundo islámico.

LA ECONOMÍA DE LA CULTURA ÁRABE


El comercio fue el principal factor de unidad que vinculó al Imperio árabe. A partir del siglo VIII, los
musulmanes dominaron las rutas marítimas del Mediterráneo y del océano Índico, con su prolongación al
Mar Rojo y al Golfo Pérsico. También controlaron las principales rutas terrestres de África y de Asia.
De esta manera, los árabes acapararon las mercancías más preciadas: las especies de Asia oriental, las
piedras preciosas de la India, la seda de la China y el oro y el marfil de Sudán. Disponían, además, de
la mejor flota de su época y de los puertos más activos.
El uso de una moneda propia, el dinar de oro, independizó a los árabes de la economía bizantina. Por otra
parte, para evitar llevar numerosos sacos de moneda, los musulmanes idearon dos nuevas formas de pago:
la letra de cambio y el cheque.
A pesar de la gran importancia de las actividades comerciales, la agricultura fue el principal recurso de la
Cultura Árabe y alcanzó un notable desarrollo entre los siglos VIII al X.
La agricultura se desarrolló, sobre todo, en las zonas occidentales del Mediterráneo, pues ahí los árabes
introdujeron nuevas técnicas de regadío: acequias y norias, entre muchas otras.
También introdujeron nuevos cultivos, como la caña de azúcar, el albaricoque, el algodón y el azafrán.

LA ADMINISTRACIÓN DE UN IMPERIO
Al frente del enorme Imperio Islámico o Árabe se encontraba el califa, que era el sucesor de Mahoma y el
representante de Alá.
El Corán encomendaba al califa ordenar bien y prohibir el mal. Su autoridad era total en el aspecto religioso
y también en el político.
El cargo de califa fue electivo en un principio: luego, los Omeyas lo hicieron hereditario.
La gran extensión del imperio hizo necesario crear una amplia administración, que se inspiró en modelos
bizantinos y persas:
• En las provincias, los gobernadores, llamados valies o emires, tuvieron la autoridad civil y con le
tiempo, incluso militar.
• La administración central, los visires o ministros eran los encargados de la dirección de los
principales servicios y colaboraban con el califa. En España existió, entre el califa y el visir, una
figura intermedia, la del hayib o primer ministro.
• Para la administración de justicia, los califas nombraron jueces o cadíes en todas las ciudades del
imperio.
El ejército aseguró las grandes conquistas: gozaban de una organización excelente, en la que la caballería
era el principal contingente. Con los Omeyas se reclutó estrictamente entre los árabes. Los califas Abasidas
introdujeron ya en él a extranjeros y, a partir del siglo X, a soldados mercenarios.

LAS CIUDADES ÁRABES


Luego de la religión, la segunda característica de la cultura árabe fue su enorme desarrollo urbano. Pese a su
origen nómade, los árabes se acostumbraron rápidamente a la vida urbana. Por eso, en contraste con los que
ocurrió con la Europa cristiana, en la cultura árabe las ciudades florecieron por todas partes. Las ciudades
árabes fueron fundamentalmente centros mercantiles. S u vida giraba alrededor de la mezquita, que era el
lugar donde se oraba, y del zoco o mercado. Cerca de la mezquita se hallaba la alcaicería, donde se
almacenaban los productos preciosos del exterior, y en las ciudades más importantes se encontraba la casa
de la moneda y el mercado de cambios. Alrededor de este núcleo se entrecruzaban las coloridas y laberínticas
calles comerciales y también las viviendas.
Bagdad
Los Abasidas trasladaron la capital a Bagdad. A partir de ese momento, Bagdad se convirtió en la ciudad más
esplendorosa y poblada de Imperio Árabe, solo comparable a la capital del Imperio Bizantino,
Constantinopla. Bagdad, actual capital de Iraq, está a orillas del río Trigris, en una zona muy fértil en la que
se cruzaban las grandes rutas comerciales de Asia. Era, en ese entonces, un importante puerto fluvial. Bagdad
poseía dos murallas y estaba defendida por 28 torres. Se accedía a ella por cuatro puertas situadas en los
cuatro puntos cardinales.

CULTURA ÁRABE UNA CULTURA DE SÍNTESIS


La cultura Árabe asimiló distintas culturas, de los pueblos sometidos. Crearon de esta forma una cultura
propia,síntesis de valores orientales (persas, indios, chinos) y clásicos-helenísticos (recogidos de Bizancio)
La cultura Árabe aportó a esa síntesis su propia mentalidad, impregnada por su religión y su lengua, que se
convirtió en la expresión universal de su civilización, pues todos los países conquistados adoptaron el árabe.
Las obras más importantes de los pensadores orientales y griegos se tradujeron al árabe. Sobre esa base, los
sabios musulmanes llevaron a cabo sus propias creaciones en escuelas y centros de estudio establecidos en
las grandes ciudades como, por ejemplo, Bagdad, Damasco y Córdoba.
Gracias a las traducciones de los árabes, los europeos volvieron a encontrarse con las viejas raíces de su
civilización, pero también se beneficiaron con los nuevos aportes que traían los musulmanes.
Así ocurrió con el uso de la pólvora, el papel y la brújula, que habían aprendido de los chinos. Apasionados
por la alquimia, los científicos musulmanes descubrieron el alcohol, la potasa y el ácido sulfúrico entre otros
materiales más.
Médicos como Rhazes y Avicena impulsaron notablemente esta ciencia. Lo mismo ocurrió con la geografía y
la astronomía. Los árabes aportaron a la matemática el sistema de numeración basado en el cero, y el
álgebra.
Esencial fue también, el desarrollo que los pensadores como Averroes dieron a la filosofía, y la difusión del
pensamiento de Aristóteles, que fue el autor más leído por los árabes.
Por otro lado, su literatura fue brillante. Influidos por la lndia, cultivaron con entusiasmo la narración corta
y los cuentos. Un excelente ejemplo de esto son los relatos de las Las mil y una noches, escritos en prosa y
basados en historias y leyendas de origen persa o hindú.

EL ARTE ÁRABE
Entre otras cosas, el Corán prohibió el uso de imágenes religiosas. Y aunque no todos los califas cumplieron
con esta prohibición, el arte árabe se redujo, mayoritariamente, al campo de la arquitectura.
La necesidad de realizar la oración común los viernes, ordenada por Mahoma, originó el monumento clave:
la mezquita, que era el lugar donde se realizaba la plegaria comunitaria.
En todas las mezquitas árabes predomina la anchura sobre la longitud y abundan las columnas, pero no
existe unidad de estilos en los elementos empleados (arcos, capiteles, decoración), que varían en cada país.
Sobresalen sin embargo, ciertas características:
• El uso de la cúpula, aprendida de Bizancio.
• El empleo del arco de herradura, usado por persas y reino visigodo.
• El predominio de los elementos decorativos que se aplicaban a los muros: placas de piedra,
tableros de yeso o cerámica vidriada.

LAS MEZQUITAS
En árabe mezquita se dice masdchid, que significa lugar de adoración. Y es que a diferencia de los templos
cristianos, los santuarios musulmanes son centros de oración, y no la casa de Dios. La mezquita ordinaria era
un simple patio, en el que se señalaba un muro llamado quibla orientado a la Meca, con un pequeño ábside,
el mihrab, que indicaba dicha dirección. Luego, se cubrió parte de este patio y se añadieron el minbar, que es
el púlpito para el imán, encargado de dirigir la oración; y el minarete, una torre desde la cual el almuédano,
sacerdote musulmán, convoca a la oración. Para evitar las idolatrías, el Islam prohibe cualquier
representación humana o animal en las mezquitas.

MEZQUITA DE LA ROCA
El monumento más antiguo que se conserva del Islam, es la mezquita de Omar, en Jerusalén. Construida en el
siglo VII por el califa Omar, sucesor de Mahoma, es conocida también con el nombre de Mezquita de la Roca.
Esto se debe a que en su interior se venera una roca que la tradición lo relaciona con el lugar de sacrificio de
Isaac, el hijo de Abraham, honrado por igual por cristianos, judíos y musulmanes. A lo largo de los siglos era,
también, aquella desde la cual el profeta Mahoma había efectuado su milagrosa ascensión al cielo.

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