ÍNDICE
Métodos de enseñanza.......................................................................................... 1
Presentación al (los) pastor(es) Seminario Buenas Nuevas............................... 2
Introducción a Líderes.......................................................................................... 5
Planificación.......................................................................................................... 13
La introducción al Seminario Buenas Nuevas.................................................... 17
La Siembra parte 1............................................................................................... 23
La Siembra parte 2............................................................................................... 31
El Cultivo parte 1.................................................................................................. 43
El Cultivo parte 2.................................................................................................. 54
La Cosecha............................................................................................................. 62
MÉTODOS DE ENSEÑANZA
Cada persona aprende de diferentes maneras. La mayoría de los educadores están de
acuerdo en que existen tres medios por los que la gente aprende: el visual, el auditivo y el
cinético.
Muchos utilizan las tres maneras para aprender. La persona orientada a lo visual
usualmente piensa en términos de imágenes y aprende observando. Los que están orienta-
dos al auditivo tienden a relacionarse con el sonido y aprenden mejor escuchando. El indi-
viduo cinético piensa en términos de sentir las cosas. Aprende más fácilmente por medio de
actividades, haciendo algo.
Investigaciones demuestran que la gente recuerda 20% de lo que escucha, 40% de
lo que ve, y 80% de lo que descubre por sí misma. Por eso, la capacitación de adultos debe
presentarse, no como una enseñanza académica, sino como un aprendizaje vivencial, activo,
participante y práctico.
Las conferencias son el método más común y fácil de utilizar para presentar infor-
mación, pero no es el mejor. Escuchar y aprender no son necesariamente sinónimos. Para
aprender se requiere participación; maestro y estudiante trabajan juntos en búsqueda de
una meta. Durante este seminario usted debe procurar involucrar todos los sentidos de sus
estudiantes y estimular su participación directa en el proceso de aprendizaje.
Él Seminario “Buenas Nuevas” utiliza una mezcla de todos los métodos en la búsque-
da por lograr un aprendizaje máximo. Cada módulo comienza con una exposición esquemá-
tica (conferencia condensada) apoyada con audiovisuales. Luego se pasa a una discusión en
grupo para que los estudiantes descubran, después a una plenaria donde unos aprenden de
otros, y finalmente salen a la calle a la práctica. En el programa hay lugar para compartir
con los demás el testimonio sobre la experiencia adquirida mientras se evangeliza.
En este seminario lo importante no debe ser la enseñanza del maestro sino el apren-
dizaje de los estudiantes. La meta debe ser no solamente lograr conocimientos sino apren-
der actitudes, habilidades y conductas. El aprendizaje debe conducir a un desarrollo de
habilidades y destrezas para cambiar las actitudes y la conducta.
Siembra. Cultiva. Cosecha 1
Sesión
1 Presentación al (los) pastor(es) Seminario
Buenas Nuevas
Duración:
Una hora.
Participantes:
Promotores o voluntarios de la Sociedad Bíblica y el (los) pastor(es).
Programa:
1. Presentación esquemática (20 minutos)
1.1 ¿Qué es y qué hacen las Sociedades Bíblicas?
1.2 ¿Cómo puede beneficiar a la iglesia local el Seminario “Buenas Nuevas”?
2. Diálogo y selección de fecha para presentar los beneficios del Seminario “Bue-
nas Nuevas” a los líderes de la(s) iglesia(s) (40 minutos)
Total: 1 hora.
Presentación esquemática
Objetivos de esta sesión pre-seminario:
1. Convencer al pastor de que el Seminario “Buenas Nuevas” le ayudará como es-
trategia para movilizar a los creyentes a la evangelización con las Escrituras.
2. Lograr definir una fecha para presentar los beneficios del seminario a los lí-
deres de la iglesia. (Aquí puede entregarle al pastor algún tríptico o folleto que explique el
Ministerio de las Sociedades Bíblicas Unidas).
I ¿QUÉ SON Y QUÉ HACEN LAS SOCIEDADES BÍBLICAS UNIDAS?
Esta primera reunión con el pastor es útil para dar a conocer nuestro ministerio o
aclarar cualquier duda.
Una manera de comenzar es preguntándole: ¿Qué conoce sobre la Sociedad Bíblica? A
partir de su contestación, se pueden dar más detalles o explicar confusiones. Una estructura
de presentación puede ser la siguiente:
1. ¿Qué son las Sociedades Bíblicas?
Las Sociedades Bíblicas en el mundo nacieron ante la necesidad de traducir, producir
y distribuir la Biblia.
Desde 1804 nuestra misión ha sido traducir la Biblia al idioma que la gente entiende
y ponerla accesible a la gente, la mayoría de las veces, subsidiando con ofrendas la distribu-
2 Seminario Buenas Nuevas
ción.
2. ¿Qué hacen las Sociedades Bíblicas?
2.1 Investigamos las necesidades de Escrituras existentes.
2.2 Traducimos las Escrituras de los manuscritos más antiguos al lenguaje que entien-
de la gente.
2.3 Publicamos la Palabra de Dios en formatos atractivos y convenientes.
2.4 Distribuimos las Sagradas Escrituras a todos los públicos en todas partes del mun-
do.
3. ¿Cómo ayudan las Sociedades Bíblicas a la iglesia local?
Las Sociedades Bíblicas proveen a la iglesia entrenamiento y Escrituras para procla-
mar el mensaje de esperanza en la comunidad. Uno de los programas más efectivos es el
Seminario “Buenas Nuevas” (aquí le puede entregar el tríptico que explica en qué consiste el
Seminario Buenas Nuevas).
II ¿QUÉ ES EL SEMINARIO “BUENAS NUEVAS”?
Es un esfuerzo para movilizar a todos los creyentes de su iglesia en la evangelización
por medio de la distribución de las Escrituras. Es un método de motivación, capacitación y
vivencia.
La estrategia del Seminario “Buenas Nuevas” es la siguiente:
1 La Siembra
Cada creyente pone la Palabra de Dios en las manos de amigos y familiares donde quie-
ra que se encuentre, y los invita a un grupo de estudio bíblico.
2 El Cultivo
A través del grupo de estudio bíblico se busca que el invitado tenga un encuentro con
Cristo a través de su Palabra.
3 La Cosecha
Se lleva a los nuevos creyentes a la iglesia local para ser discipulados y para que salgan
a sembrar la Palabra de Dios.
III ¿CÓMO SE REALIZA EL SEMINARIO “BUENAS NUEVAS”?
El Seminario “Buenas Nuevas” no es un esfuerzo de un día solamente. Es una he-
rramienta permanente que la Sociedad Bíblica provee a la iglesia, para el entrenamiento
continuo de los laicos. Por esta razón, preferimos entrenar a maestros de la congregación y
proveerles manuales, audiovisuales, materiales promocionales, Escrituras y asesoramiento
para que sean ellos los que cada año continúen el programa de capacitación.
Los pasos para realizar un Seminario “Buenas Nuevas” son los siguientes:
1. Invitación de la autoridad máxima de la iglesia
Siembra. Cultiva. Cosecha 3
Para que la Sociedad Bíblica haga una presentación sobre el Seminario “Buenas Nue-
vas” a los líderes de la iglesia.
2. Reunión con líderes de la iglesia
El objetivo será evaluar los beneficios del seminario y cómo puede ser útil para la es-
trategia y programa de la congregación. Si deciden celebrar el seminario deberán nombrar un
comité organizador y señalar la fecha para su primera reunión.
3. Reunión con el comité organizador
Aquí se definirán las tareas que hay que hacer antes del seminario, entrenamiento de
maestros, actividades y se nombrarán los responsables para las áreas de promoción, progra-
mas, arreglos locales y equipos, distribución y finanzas.
4. Entrenamiento de maestros
Se coordinará con la sociedad bíblica la fecha y el lugar para que los maestros locales
participen de un entrenamiento y que les capacite para enseñar el seminario “Buenas Nue-
vas”.
5. Seminario “Buenas Nuevas”
El representante de la sociedad bíblica y el comité organizador se reúnen para evaluar
los resultados y planear el seguimiento.
El representante deberá hacer preguntas sobre los programas y metas de la iglesia,
para descubrir dónde puede ser útil el seminario “Buenas Nuevas”. Las ayudas para esta
reunión son: el tríptico y el cartel, que entregará al pastor al inicio de la reunión. En caso de
ser posible, presentará el video de 10 minutos que presenta a las Sociedades Bíblicas Unidas
y al seminario. Al final, si todavía necesita más argumentos, deberá presentar el Manual del
Maestro y del Estudiante.
4 Seminario Buenas Nuevas
Sesión
2 Introducción a Líderes
Duración:
2 horas.
Participación:
Líderes y pastor(es) de la(s) iglesia(s) local(es) únicamente.
Programa:
1. Devocional (ver sugerencias en el apéndice) (8-10 minutos).
2. Proyección del video que presenta al Seminario “Buenas Nuevas” y el ministe-
rio de las Sociedades Bíblicas Unidas (15 minutos).
3. Presentación esquemática (25 minutos).
4. Preguntas y respuestas (45 minutos).
5. Nombramiento de un comité organizador y selección de fecha para la primera
reunión del comité organizador (25 minutos).
Total: 2 horas.
PRESENTACIÓN ESQUEMÁTICA:
Objetivos de esta sesión pre-seminario:
1. Comprender cómo el Seminario “Buenas Nuevas” puede ser útil al programa
y ministerio del cristiano y su iglesia.
2. Motivar a los participantes a organizar y celebrar un Seminario “Buenas Nue-
vas” y a aplicar sus enseñanzas en la iglesia local.
3. Identificar las herramientas y recursos necesarios para asegurar el éxito del
Seminario “Buenas Nuevas”.
4. Enfatizar la noción de que el Seminario “Buenas Nuevas” es una experiencia
comunitaria.
5. Fortalecer la dinámica de grupo y el trabajo en equipo.
I EL SEMINARIO BUENAS NUEVAS Y LA IGLESIA LOCAL
Diferentes ministerios para un solo cuerpo
El seminario “Buenas Nuevas” es una actividad centrada en la iglesia; su misión
refuerza la misión de la iglesia.
Siembra. Cultiva. Cosecha 5
1. Una comunidad que es el Cuerpo de Cristo
Y en este, toda acción es solidaria. Cada creyente es interdependiente del otro; y depen-
de fundamentalmente de la cabeza, que es Cristo. Estas es la filosofía y la estrategia bíblica
sobre la cual se proyecta el seminario “Buenas Nuevas”.
1.1 Se acepta y respeta la variedad de creyentes, con sus talentos y dones. “El cuerpo no
es un solo miembro” (1 Corintios 12:14).
1.2 Estos dones y talentos sirven para fortalecer el equipo, aprender unos de otros y
ayudarse mutuamente. En el seminario “Buenas Nuevas”, como en la iglesia, todos trabajan
en unidad, para la edificación del Cuerpo de Cristo: “... a fin de perfeccionar a los santos para
la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo” (Efesios 4:12).
1.2.1 Él nos ha hecho interdependientes: “Ni el ojo puede decir a la mano: no te necesito,
ni tampoco la cabeza a los pies: no tengo necesidad de vosotros” (1 Corintios 12:21).
1.2.2 Él ha dado a cada miembro del cuerpo una función específica. Aquellos que pare-
cen menos dignos se les ha dado más grande honor, por su necesidad y utilidad. “ Y a aquellos
del cuerpo que nos parecen menos dignos, a éstos vestimos más dignamente” (1 Corintios
12:23-24).
2. Una Comunidad de Fe
La iglesia es en primer término una Comunidad de Fe. Basa su vida y ministerio en la
Palabra revelada de Dios, que pide ser creída y practicada. El seminario Buenas Nuevas forta-
lece este ministerio de fe de la iglesia, poniendo a muchos en contacto con la Palabras de Dios
y entregándoles el mensaje de la salvación en Jesucristo.
3. Una comunidad de servicio (diaconal)
El seminario “Buenas Nuevas”, al igual que todo el Ministerio de la iglesia, es un servi-
cio. El trabajo del seminario debe emprenderse en el espíritu y la actitud de Jesucristo, quien
dijo: “Yo estoy entre vosotros como el que sirve”(Lucas 22:27).
II APLICACIÓN DE ESTOS PRINCIPIOS
1. Ministerios y dones del Espíritu
Dios distribuye diferentes dones y ministerios en la iglesia. En la dinámica del semina-
rio Buenas Nuevas, como parte de la labor evangelizadora de la iglesia, hay cabida para cada
uno de estos dones.
1.1 “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a
otros, pastores y maestros…” (Efesios 4:11).
En el seminario Buenas Nuevas habrá oportunidad para predicar, enseñar, testificar,
visitar, distribuir la Palabra, invitar y servir en muchas formas.
1.2 “... completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sin-
6 Seminario Buenas Nuevas
tiendo una misma cosa. Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad,
estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo
propio, sino cada cual también por lo de los otros” (Filipenses 2:2-4).
Todos nos apoyamos mutuamente. Debemos apreciar la labor del hermano, respetar-
nos y ayudarnos.
La iglesia debe otorgar honor a cada uno, sin discriminaciones o preferencias. Uno de
los puntos básicos de la filosofía del seminario Buenas Nuevas es que todos somos importan-
tes.
1.3 “Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su
obra” (Juan 4:34).
En todo debe prevalecer la voluntad de Dios. Es Dios quien llama a cada uno, según
su sabiduría, voluntad y poder. Estamos, pues, aquí por voluntad de Dios y para dar gloria y
honor a su nombre.
III ¿QUIÉNES PUEDEN PARTICIPAR?
Usted y su iglesia
El seminario Buenas Nuevas es una actividad de la iglesia y para la iglesia; por eso,
pueden participar en él todos los creyentes. Aunque las Sociedades Bíblicas colaboran pro-
veyendo entrenamiento para los profesores, materiales, recursos técnicos y Escrituras, es la
iglesia con sus líderes y miembros, quienes constituyen la base fundamental de los semina-
rios.
Base bíblica para esa participación
1. Por parte del creyente
Cristo pide a cada creyente que sea testigo suyo:
“... recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis
testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8).
El apóstol Pablo era muy consciente de esta obligación, por lo que dijo, como un ejemplo
para todo cristiano: “Pues si anunció el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es
impuesta necesidad; y ¡Ay de mí si no anunciare el evangelio! (1 Corintios 9:16)
2. Por parte de la iglesia
Cristo dejó a la iglesia el encargo de anunciar el Evangelio:
“Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Marcos 16:15).
“El Señor añadía a la iglesia los que habían de ser salvos” (Hechos 2:47).
“Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grande-
mente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe” (Hechos 6:7)
IV ¿CÓMO PUEDEN PARTICIPAR?
1. Orando
La oración es la raíz y el fundamento del seminario Buenas Nuevas. Estamos conven-
cidos de lo cierto de las palabras del Maestro cuando dijo: “... Separados de mí nada podéis
hacer” (Juan 15:5).
Siembra. Cultiva. Cosecha 7
2. Inscribiéndose y asistiendo al seminario
Con esto traerá beneficio a su propia vida de creyente. He aquí alguno de estos benefi-
cios:
2.1 Aumentará su conocimiento de las Escrituras
2.2 Adquirirá habilidades en el manejo de nuevas y efectivas técnicas de evangeliza-
ción.
2.3 gozará de un tiempo de alegre compañerismo cristiano.
2.4 tendrá la oportunidad de enriquecer a otros creyentes con sus propias experiencias.
2.5 se enriquecerá con las experiencias de otros creyentes.
2.6 su iglesia se verá también beneficiada con su participación, pues usted se converti-
rá en un evangelizador mejor preparado para ayudar en su ministerio y crecimiento.
3. Promoviendo el seminario e invitando a otros a asistir
De este modo multiplicará el alcance y beneficios del seminario, permitiendo que otros
se enriquezcan espiritualmente. Siguiendo el ejemplo del apóstol Andrés (Juan 1:40-42), cada
creyente participante comenzará desde este momento a aplicar la fórmula 222 (2 Timoteo
2:2).
4. Colaborando en los preparativos del seminario
En la forma en que los organizadores y su iglesia se lo soliciten. Por ejemplo, organi-
zando los salones de conferencias, preparando los materiales, haciendo paquetes de Escritu-
ras, ayudando en la matrícula y en todos los detalles que estas actividades requieran.
5. Participando como maestro del seminario
La Sociedad Bíblica prefiere entrenar a los maestros locales para que sean ellos los que
ofrezcan el seminario. De esta manera cada año la iglesia puede entrenar a nuevas personas
y darle continuidad a un programa de evangelización permanente. En estos casos se organiza
con anticipación un seminario para maestros. Se recomienda unir varias Iglesias para este
entrenamiento especial.
6. Ayudando en el trabajo de seguimiento
Cada iglesia beneficiaria del seminario podrá organizar con los participantes un club
de sembradores, o grupo de evangelizadores, si es que ya no tienen alguna comisión de evan-
gelización o algún grupo de trabajo en esta área.
Para conservar los resultados habrá que organizar grupos o células en los hogares para
el estudio de la Biblia y luego llevar a los nuevos convertidos a la iglesia para ser discípulos.
V. ¿DÓNDE SE REALIZA EL SEMINARIO BUENAS NUEVAS?
1. En una iglesia local
Normalmente, el seminario Buenas nuevas se organiza en una iglesia local que lo so-
licite.
8 Seminario Buenas Nuevas
2. Varias iglesias o congregaciones
Varias Iglesias locales, de una o de diferentes confesiones, pueden unirse para tener un
gran seminario para sus creyentes y otras personas interesadas. En este caso se debe escoger
un lugar apropiado.
3. En seminarios, institutos bíblicos y otras instituciones
El seminario Buenas Nuevas puede ofrecerse dentro del plan de estudios de semina-
rios, institutos bíblicos y otros centros de formación.
VI. ¿CUÁNDO SE PUEDE PRESENTAR UN SEMINARIO BUENAS NUEVAS?
Cualquier tiempo es oportuno, siempre y cuando haya una preparación y motivación
adecuadas. Emprender un programa dinámico y agresivo de evangelización requiere del
aprendizaje de nuevas técnicas para llegar a miles de personas necesitadas al evangelio. Y
para aprenderlas, debe haber un factor positivo de desear lo que se está buscando. Por su-
puesto, hay que reconocer que ciertas épocas del año y algunas ocasiones especiales son más
adecuadas para realizar estos seminarios. En todo caso, la elección del mejor tiempo es cosa
que debe hacer el liderazgo local.
VIII. ¿QUÉ HERRAMIENTAS Y RECURSOS SE NECESITAN?
Recursos espirituales
Estos recursos son vitales y sin ellos es imposible tener éxito en este u otro ministerio.
Debemos recordar que la labor que los participantes del seminario Buenas nuevas se propo-
nen es de carácter primeramente espiritual y sobrenatural. Se trata de la obra de Dios; no de
la nuestra. Como dice el apóstol Pablo en 1 Corintios 3:7-9: “... ni el que planta es algo, ni el
que riega, si no, Dios que da el crecimiento. Porque nosotros (Los sembradores, los obreros y los
evangelizadores) somos colaboradores de Dios; y vosotros (los otros, aquellos a quienes vamos
a evangelizar o a enseñar, o con quiénes vamos a trabajar) sois labranza de Dios, edificio de
Dios”.
1. Oración
La oración nos pone en comunicación con Dios. No hay estrategia que pueda reempla-
zar la oración para vivir la vida cristiana o realizar el ministerio. En síntesis, debemos orar:
- Antes y después de cada clase o sesión.
- Al iniciar y terminar las discusiones de grupo.
- Al iniciar las prácticas de evangelización. Los participantes vendrán a la iglesia
o lugar convenido a tener un tiempo de oración y recibir las últimas instrucciones.
- Antes de tocar la puerta de una casa o lugar al que se hace la visita evangelísti-
ca.
- Mientras esta tiene lugar: uno de Los sembradores habla, presente el plan de
Siembra. Cultiva. Cosecha 9
salvación y ofrece las Escrituras; el otro acompañante debe estar orando silenciosamente.
- Al terminar la visita y presentación. Se pedirá a las personas visitadas permiso
para orar.
Además de todo lo anterior, el estudiante o participante del seminario Buenas nuevas
se hará responsable de orar regularmente por aquellos que han sido alcanzados o lo serán en
el futuro. Orará también por el éxito del seminario en general.
2. La Palabra
Las Sagradas Escrituras son la materia prima de la evangelización. Es a través de ellas
que Dios hace su obra. Son ellas las que tienen el poder de hacernos sabios para la salvación y
los seminarios Buenas nuevas giran en un todo alrededor de la palabra de Dios. “Escudriñad
las Escrituras”, dice Jesús, “porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna, y
ellas son las que dan testimonio de mí” (Juan 5:39). Por eso, el apóstol Pablo inculcaba a su
discípulo Timoteo: “persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién
has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden
hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda Escritura es inspirada
por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de
que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Timoteo
3:14-17).
Todo participante en el seminario deberá, pues, no solo tener su Biblia, sino proponerse
leerla y estudiarla cada día. El éxito de su misión evangelizadora residirá en gran parte en el
conocimiento que tenga de su Biblia.
3. El Espíritu Santo
El Espíritu Santo ha sido enviado con la misión expresa de enseñarnos todas las cosas
y recordarnos todo lo que Jesús nos ha dicho (Juan 14:26). Pero además será el Espíritu Santo
el que nos habilitará en la mejor forma para anunciar el evangelio. “El Espíritu Santo… os
enseñará lo que debéis hacer”, nos dice Jesús (Lucas 12:12). Pero para actuar positivamente,
el Espíritu Santo necesita que nosotros seamos sumisos a su quehacer, y le permitamos ma-
nifestarse a través de nosotros.
4. La comunidad
La iglesia, como Cuerpo de Cristo, es la única que puede dar sentido a nuestro ministe-
rio. El cristiano no es ni puede ser una unidad aislada, que realiza un ministerio por sí y ante
sí. Somos un cuerpo, el Cuerpo de Cristo, y la labor que realizamos la hacemos como parte de
ese Cuerpo, cuya cabeza es Jesucristo. “Vosotros sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno
en particular” (1 Corintios 12:27). La iglesia, como comunidad de creyentes, no sólo patrocina
el Seminario “Buenas Nuevas”, como parte de su programa, sino que ofrece todas las facili-
dades materiales para su realización; y proporciona, además, la parte fundamental de los
seminarios, que son los alumnos. Toda la iglesia respalda el seminario con oración, simpatía
y recursos materiales, humanos y espirituales.
10 Seminario Buenas Nuevas
Por otra parte, la iglesia es la primera beneficiaria porque todas las personas ganadas
irán a engrosar sus filas.
Al final de cada Seminario “Buenas Nuevas” quedará para la iglesia local un grupo ac-
tivo de creyentes, fortalecido en la fé y preparado para visitar, testificar, anunciar el evangelio
y realizar la obra de evangelización.
5. Mucha fé, entusiasmo y alegría
La evangelización es la empresa más hermosa y noble a la que Dios pueda llamarnos.
Colaborar con Él, con Jesucristo y con su Espíritu en la salvación de los perdidos es un privi-
legio que cada creyente debe saber aprovechar al máximo.
Recursos materiales
Herramientas de trabajo y quién las provee:
1. El estudiante o maestro:
1.1 La Biblia. Cada participante tendrá la suya. Una Biblia que pueda manejar con fa-
miliaridad e incluso subrayar cuando lo crea necesario. La necesitará no solo para sus clases,
sino para sus visitas. La Biblia es su arma de combate; su instrumento de siembra y labranza.
2. La Sociedad Bíblica:
2.1 Los manuales para el maestro y el estudiante, que serán las guías de entrenamiento
y los textos de consulta.
2.2 Ayudas audiovisuales y promocionales:
- Afiches para la promoción del seminario.
- Folleto que explica los beneficios del seminario.
- Videos.
- Diplomas para los participantes.
2.3 Entrenamiento a maestros y asesoramiento al comité organizador.
2.4 Escrituras para evangelizar. Como veremos más adelante, evangelizar es sembrar
la semilla de la verdad y de la salvación: la Palabra de Dios. Cada alumno del seminario “Bue-
nas Nuevas” debe aprovisionarse de esta semilla, porque durante las visitas de evangelización
que son parte del proceso de aprendizaje, aprenderá a distribuirla.
3. La iglesia
La iglesia, grupo o entidad organizadora deberá proveer los siguientes recursos, mate-
riales y herramientas:
3.1 Una sala amplia, ventilada, cómoda, con buen espacio y mucha luz, para las sesiones
plenarias. Deberá pensarse, además, en otros salones más pequeños para el trabajo en grupos.
3.2 Elementos de trabajo, como un tablero o papelógrafo, tiza, borrador o marcadores.
Cuando sea posible conseguir un retroproyector con las hojas de papel transparente o acetatos
correspondientes (*) será de gran ayuda. También deberá contarse con un mapa o croquis de
la ciudad para señalar el área que cubrirá la práctica de evangelización.
Siembra. Cultiva. Cosecha 11
Si la audiencia es numerosa y el salón de conferencias lo exige, será necesario un buen
equipo de sonido.
Otro equipo necesario: (*) Una toca casetes para la música de la “La Biblia Canta”; una
videocasetera y su televisor o proyector y pantalla para proyectar videos.
(*) Opcional, donde sea posible conseguirlos.
VIII. ¿CUALES SON LOS PASOS PARA TENER UN SEMINARIO “BUENAS NUEVAS”
EN LA IGLESIA LOCAL?
1. Nombrar un comité organizador.
2. Realizar una reunión de planificación para:
- Definir la(s) fechas(s) del seminario.
- Establecer los comités o responsables de cada área: promoción, finanzas, progra-
ma, distribución de Escrituras, arreglos del local y equipos.
- Planear actividades concretas.
- Establecer un presupuesto.
- Hacer cronograma de actividades.
IX. CONCLUSIÓN
1. El Seminario “Buenas Nuevas” se debe programar como parte del ministerio
integral de la iglesia.
2. El Seminario “Buenas Nuevas” está abierto a todos y da cabida y oportunidad a
que los diversos dones y ministerios del Espíritu se ejerzan en armonía y respeto.
3. En el Seminario “Buenas Nuevas” pueden participar personas de diferentes igle-
sias, condiciones sociales o económicas. Está dirigido a toda clase de personas, porque todos
necesitan escuchar el evangelio de Cristo.
12 Seminario Buenas Nuevas
Sesión
3 Planificación
Duración:
2 horas.
Participantes:
Miembros del comité organizador y el (los) pastor (es).
Programa:
1. Devocional (ver sugerencias en el apéndice) (8-10 minutos).
2. Presentación esquemática (25 minutos).
3. Planificación (1 hora 25 minutos).
a. Nombramiento de personas o comités responsables de cada área (promoción,
programa, distribución, finanzas, arreglos de local y equipos).
b. Selección de fechas para el entrenamiento de maestros y para dictar el semina-
rio en la iglesia.
c. Planear actividades concretas.
d. Definir cronograma de trabajo.
e. Establecer presupuestos.
Total: 2 horas.
PRESENTACIÓN ESQUEMÁTICA
Objetivos de esta sesión pre-seminario:
1. Conocer los pasos concretos que se deben dar en la organización de un semina-
rio Buenas Nuevas.
2. Planear todas las actividades pre-seminario.
I. INTRODUCCIÓN
Cuando se trate de un esfuerzo conjunto de varias iglesias, se deberá formar un comi-
té local de pastores y líderes, quienes colaborarán estrechamente con el representante de la
Sociedad Bíblica en todos los aspectos de la organización del seminario. Serán ellos, básica-
mente, los que promoverán el seminario en sus respectivas iglesias. En caso de una iglesia,
el comité organizador seleccionará los responsables para cada tarea.
II. DEFINICIÓN DE METAS DEL SEMINARIO PARA LA IGLESIA LOCAL
Los seminarios Buenas Nuevas tienen sus objetivos propios, claramente expuestos en
Siembra. Cultiva. Cosecha 13
la Introducción. Sin embargo, los organizadores locales pueden trabajar sobre tales objetivos
para establecer metas y alcances acordes con sus particulares necesidades, posibilidades y
características. Así, por ejemplo, al planificar el trabajo, se puede proponer como meta alcan-
zar toda una ciudad, parte de ella o una área rural; a ejecutivos o profesionales; o a pastores,
estudiantes de seminarios o institutos.
III. DETERMINAR EL LUGAR
Si son varias las iglesias involucradas en el proyecto, se deberá buscar un lugar que
garantice el acceso fácil de todos los participantes (tanto para el entrenamiento de maestros
como el del seminario para la iglesia). Es bueno recordar que se necesitará, además de un
salón de conferencias, salas más pequeñas para el trabajo y discusión en grupos.
En estos casos, un auditorio de uso comunitario puede ser el lugar más apropiado.
Generalmente, estos lugares tienen mejores aulas, y disponen de aparatos audiovisuales y
ayudas educativas.
IV. SELECCIONAR FECHAS Y DURACIÓN DEL SEMINARIO
Deberán escogerse fechas que sean compatibles con el programa general de las iglesias.
Por eso, los arreglos previos deben comenzar tres, o en lo posible, seis meses antes.
Al tomar la decisión en cuanto a fecha y duración del seminario, deberá tenerse en
cuenta también el programa de la Sociedad Bíblica local y los compromisos y disponibilidades
del equipo de la misma.
Como ya se señaló antes, la duración del seminario será de 12 horas. Por lo general,
los fines de semana son los más convenientes, especialmente en ciudades grandes, donde los
compromisos de trabajo de los participantes requieren mucho tiempo adicional para el trasla-
do de un lugar a otro.
El tiempo más apropiado para dictar las clases es la noche. Hay que recordar que den-
tro del desarrollo del seminario se debe reservar un tiempo para hacer la práctica de evange-
lización con todos los participantes.En muchos lugares, los sábados y domingos resultan los
días más adecuados para llevar a cabo esta práctica. No obstante lo expuesto más arriba en
cuanto a fecha y lugar, la experiencia indica que celebrar un retiro para recibir el entrena-
miento produce excelentes resultados. De todos modos, deben tenerse en cuenta las circuns-
tancias locales.
V. PARTICIPACIÓN DE LA IGLESIA LOCAL
Cada pastor y el equipo dirigente asumirán la responsabilidad de promover el semina-
rio en su congregación y prepararla anímica y espiritualmente. Una jornada de oración, estu-
dios bíblicos preparatorios, células de intercesión en los hogares son algunas de las formas de
preparar a la iglesia y anticipar el mayor resultado de esta actividad.
14 Seminario Buenas Nuevas
VI. DEFINIR RESPONSABILIDADES
El pastor local será el director del seminario. Si las circunstancias lo aconsejan, se
podrá nombrar un coordinador general. El promotor o representante de la Sociedad Bíblica
actuará como asesor.
En el caso de varias Iglesias, se constituirá un comité cuya cabeza será el director ge-
neral, nombrado entre los pastores o dirigentes laicos. Los integrantes indispensables de este
comité serán los pastores de las iglesias participantes.
Cuando el seminario tenga lugar en uno de los templos de las iglesias involucradas, el
pastor de la misma u otra persona designada por él, deberá tener la responsabilidad de los
arreglos locales, y trabajará en cooperación con el coordinador y comité local del seminario.
VII. LAS SIGUIENTES RESPONSABILIDADES PUEDEN SER EJERCIDAS POR UNA
PERSONA O UN COMITÉ:
Promoción
Las Sociedades Bíblicas y el comité/persona de promoción, podrán enviar una circular
general sobre el seminario y repartir literatura promocional anunciando beneficios del semi-
nario, fechas, lugar y programa.
Cada pastor preparará el ambiente en su congregación predicando mensajes sobre el
llamamiento a la evangelización y la necesidad de responder a los desafíos de quienes viven
sin Cristo. Alguien debe coordinar toda la promoción y asegurarse que haya la mejor asisten-
cia.
Programa
Una dinámica agradable y variada en las presentaciones ayudará a mantener viva la
atención del auditorio y lo motivará a asistir a todas las clases y actividades. Un alumno sa-
tisfecho en cuanto a sus perspectivas será el mejor promotor de seminarios posteriores.
La Sociedad Bíblica proveerá el entrenamiento a los maestros y asesorará para la ce-
lebración del seminario en la iglesia local. Los horarios y actividades de práctica se decidirán
en consulta con el comité.
Alguien debe estar a cargo de que todo el programa del seminario fluya y logre sus
objetivos.
Finanzas
El presupuesto de gastos deberá planearse con anticipación. El siguiente modelo puede
dar una idea de cómo organizarlo:
Cantidad Descripción Costo por unidad Costo total
___ Promoción
___ Afiches
___ Anuncios por medios masivos: TV, radio, prensa (para seminarios entre
Siembra. Cultiva. Cosecha 15
varias iglesias para toda una región)
___ Tríptico
___ Materiales para el curso
___ Manual para cada estudiante
___ Manual para los maestros
___ Comidas para los participantes
___ Escrituras para ser distribuidas por los asistentes al seminario
___ Diplomas
TOTAL ______________ ____________
Hay varias alternativas de financiación:
1. Que la iglesia cobre por la inscripción y/o levante una ofrenda que cubra todos los
gastos del seminario (promoción, materiales, Escrituras, profesores).
2. Que la iglesia cobre por la inscripción y cubra solamente los gastos de promoción,
materiales y Escrituras para el curso. La Sociedad Bíblica cubrirá los demás gastos. En com-
pensación, se dará una ofrenda en favor de la Sociedad Bíblica para el ministerio de traducir,
publicar y distribuir la Biblia.
3. Que la iglesia cubra todos los gastos con dinero del presupuesto general de la
congregación, fomentando así una mayor asistencia al seminario.
4. En cualquiera de las alternativas que se adopten, la Sociedad Bíblica proveerá
Escrituras con altos descuentos o gratuitas para que los participantes puedan salir inmedia-
tamente a realizar el trabajo práctico.
5. Las anteriores no son las únicas alternativas posibles de financiamiento. En
conjunto con cada Sociedad Bíblica, las iglesias podrán considerar cualquier otra fórmula de
financiamiento que sea más pertinente a la realidad local.
Distribución
La Sociedad Bíblica ofrece una amplia variedad de material bíblico para evangelizar a
cada público. Alguien debe escoger los materiales bíblicos que se usarán en la campaña.
Arreglos de locales y equipos
Alguien debe asegurar que el local esté abierto a las horas necesarias y que los equipos
estén en buenas condiciones y cuando se necesiten.
VIII. REGLAMENTOS Y RECONOCIMIENTOS
Como parte de todos los preparativos para el mejor desarrollo del seminario, deberán
fijarse reglas claras en cuanto a asistencia, interés y participación en clases, matrícula y otros
aspectos que el comité local considere necesarios. En la sesión de clausura se entregará a
cada participante que haya asistido al menos al 90% de las clases y prácticas, un certificado
de reconocimiento.
16 Seminario Buenas Nuevas
Módulo
1 La introducción al Seminario
Buenas Nuevas
DURACIÓN:
2 horas.
PARTICIPANTES:
Miembros y líderes de la(s) iglesia(s).
PROGRAMA:
1. Devocional (ver sugerencias en el apéndice) (8-10 minutos).
2. Proyección del video que presenta al Seminario Buenas Nuevas y el ministerio
de las Sociedades Biblicas Unidas (15 minutos).
3. Presentación esquematica (25 minutos).
4. Discusion en grupos (40 minutos).
5. Plenaria (30 minutos).
TOTAL: 2 horas.
I. PRESENTACIÓN ESQUEMÁTICA
Este módulo nos enseñará el qué, el por qué y él para qué del seminario Buenas Nue-
vas. Es decir la naturaleza, metas y objetivos de estos seminarios de evangelización.
Aprenderemos también la importancia y utilidad que estos seminario tienen para la
iglesia y los creyentes; y quiénes deben tomarlos como parte de su entrenamiento para ha-
cer más efectivo su testimonio de fe, en obediencia del mandato del Maestro: “... Id y haced
discípulos a todas las naciones” (Mateo 28:19).
OBJETIVOS DEL MÓDULO I
1. Comprender la naturaleza, historia y propósitos del seminario Buenas Nue-
vas.
2. Descubrir sus fundamentos bíblicos y su utilidad para cada participante y para
las iglesias representadas.
3. Presentar el propósito del programa: aprenderlo y practicarlo, llevándolo a las
iglesias como parte de su tarea evangelizadora.
4. Conocer los resultados básicos que, a manera de metas concretas, se esperan
alcanzar con el seminario Buenas Nuevas. Aprender los métodos de la “siembra”, el “cultivo”
y la “cosecha”, como las estrategias fundamentales que se utilizarán para conseguir dichos
resultados.
Siembra. Cultiva. Cosecha 17
5. Enfatizar la importancia de la palabra de Dios en la vida del cristiano y en el
Ministerio global de la iglesia.
6. Enseñar las técnicas básicas del empleo de las Escrituras en la evangelización
de persona a persona y en pequeños grupos.
7. Hacer de la oración la clave de todo ministerio y base de la vida y espiritualidad
del cristiano.
I. ¿QUÉ ES EL SEMINARIO BUENAS NUEVAS?
El seminario Buenas Nuevas es un seminario de entrenamiento evangelístico que mo-
tiva y capacita a los creyentes para compartir el evangelio a través de la entrega de la palabra
de Dios, explicándola adecuadamente.
II. FUNDAMENTOS
Los fundamentos del programa de adiestramiento para la distribución de las Sagradas
Escrituras están en el Nuevo Testamento. Los encontramos en San Lucas 9:1-12, Hechos
5:42; 1 Tesalonicenses 1:8; Apocalipsis 10:1-11. Algo semejante ocurre en el Antiguo Testa-
mento, ya que el Señor entregó a Moisés los Diez Mandamientos para que los enseñara al
pueblo, y también en Ezequiel 3:1-15, etc. Es tan gloriosa esta misión que tanto en Ezequiel
como en Apocalipsis, se da a los que entregan el libro (rollo) el título de ángeles.
Sobre los fundamentos antes citados, allá por el año 1956, la Sociedad Bíblica America-
na organizó el Instituto Penzotti, que a lo largo de tres años funcionó en la ciudad de México,
bajo la dirección del doctor Samuel F. Nelson. En aquel período, breve en verdad, recibieron
entrenamiento varios líderes que llegaron a ocupar altas posiciones en el crecimiento de las
Sociedades Bíblicas en el desarrollo del Plan Penzotti en todos los países de América Latina.
Este seminario Buenas Nuevas hereda toda la tradición metodológica del Instituto Penzotti.
En San Lucas 10:1 encontramos un versículo que llega a ser algo así como una síntesis
de este ministerio: “El escogió a otros setenta, a quienes envió de dos en dos delante de él a
toda ciudad, lugar a donde él había de ir”. Quizás aquellos 70 no llevaban las Sagradas Es-
crituras en forma escrita, pero sí la llevaban en el corazón y en la mente. La utilizó Cristo en
el camino a Emaús (Lucas 24:13-35), también la utilizó Felipe al hablar con un funcionario
etíope (Hechos 8:26-40). En este último caso, se trata de una porción del Antiguo Testamen-
to, la profecía de Isaias. Es admirable el conocimiento de las Sagradas Escrituras que tenían
aquellos evangelistas. Tal se ve, por ejemplo, en los sermones de Pedro y Esteban (Hechos
2:14-42 y Hechos 7:1-53). En síntesis se trata de dos cadenas de textos bíblicos enlazados por
el primoroso estímulo de Pedro y Esteban, dos excelentes oradores, dos grandes escritores de
todos los tiempos, a partir de aquella época.
18 Seminario Buenas Nuevas
III. METAS DEL SEMINARIO BUENAS NUEVAS
Las metas fundamentales del seminario Buenas Nuevas son:
1. Motivar a los creyentes para que sean instrumentos aptos para procla-
mar el evangelio, mediante las técnicas básicas de la evangelización.
2. Promover el estudio de las Escrituras y su distribución, multiplicando
su efectividad en el servicio de Dios y de la iglesia.
3. Que quienes no conocen a Jesucristo como su Señor y Salvador perso-
nal, puedan hacerlo y se unan a una iglesia cristiana local.
4. Que todos reciban las Escrituras: Niños, jóvenes, adultos y personas de
todas las culturas, condiciones sociales y trasfondos étnicos.
A través de la entrega de la Palabra no hay límites para la evangelización. Las Socie-
dades Bíblicas, conscientes de la necesidad de la evangelización, han traducido las Escrituras
a miles de idiomas y dialectos, y las han producido en variados formatos, de acuerdo a la ne-
cesidad de cada público. Los participantes en este seminario Buenas Nuevas podrán adquirir
para su labor de evangelización estas Escrituras, a la vez que recibirán entrenamiento para
el mejor uso de estos materiales. “... orad por nosotros, para que la palabra del Señor corra y
sea glorificada, así como lo fue entre vosotros” (2 Tesalonicenses 3:1).
“Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis
la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino
según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes” (1 Tesaloni-
censes 2:13).
5. Que lean, crean y obedezcan las Sagradas Escrituras.
“Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eter-
na; y ellas son las que dan testimonio de mí” (Juan 5:39). El apóstol Pablo señala que: “... la
fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” (Romanos 10:17).
El apóstol Juan dice que el propósito de las Escrituras es: “... para que creáis que Jesus
es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre” (Juan 20:31).
6. Que se unan a la iglesia, en el compañerismo de la familia de Dios.
La iglesia es el pueblo de Dios. Está compuesta por todos los que han sido redimidos
por la sangre del Cordero; los que han aceptado a Jesucristo como su Salvador. Es deseo del
Seminario Buenas Nuevas que todo nuevo creyente se una a una congregación para seguir
nutriéndose y continuar así el proceso de sembrar la Palabra y llevar a otras personas a Je-
sucristo.
“Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día
como tres mil personas. Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos
con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones. Y sobrevino temor a toda persona; y
muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles. Todos los que habían creído es-
taban juntos, y tenían en común todas las cosas; y vendían sus propiedades y sus bienes, y
lo repartieron a todos según la necesidad de cada uno. Y perseverando unánimes cada día en
el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón,
Siembra. Cultiva. Cosecha 19
alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia
los que habían de ser salvos” (Hechos 2:41-47).
7. Que todos den y hablen a otros de las Sagradas Escrituras.
Así como la hemos recibido, debemos anunciar a otros la Palabra. Pablo alaba a los
tesalonicenses por su generosidad en llevarla a otros (1 Tesalonicenses 1:8). La vida cristiana
es una “deuda” (Pablo dijo: “soy deudor”, Romanos 1:14) por lo que hemos recibido, por eso el
deber de todos es anunciar a los demás compartir la Palabra.
IV. ESTRATEGIAS DEL SEMINARIO BUENAS NUEVAS
La estrategia o método de evangelización que enseña el seminario y Buenas Nuevas
pueden resumirse en tres palabras, qué serán estudiadas detenidamente en capítulos poste-
riores:
1. Sembrar
Mateo 13:1: 9: “Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar. Y se le juntó
mucha gente, y entrando él en la barca, se sentó, y toda la gente estaba en la playa. Y les ha-
bló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar. Y mientras
sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron. Parte
cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto porque no tenía profundidad
de tierra; pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. Y parte cayó entre espi-
nos; y los espinos crecieron, y la ahogaron. Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál
a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno. El que tiene oídos para oír, oiga”.
2. Cultivar
1 Corintios 3:6: “Yo planté, Apolos regó, pero el crecimiento lo ha dado Dios”. Isaías
5:1-7: “Ahora cantaré por mi amado el cantar de mi amado a su viña. Tenía mi amado una
viña en una ladera fértil. La había cercado y despedregado y plantado de vides escogidas;
había edificado en medio de ella una torre, y hecho también en ella un lagar; y esperaba que
diese uvas, y dio uvas silvestres. Ahora, pues, vecinos de Judá, juzgad ahora entre mí y mi
viña. ¿Qué más se podía hacer a mi viña, que yo no haya hecho en ella?¿Cómo esperando yo
que diese uvas, ha dado uvas silvestres? Os mostraré, pues, ahora lo que haré yo a mi viña:
Le quitaré su vallado, y será consumida; aportillare su cerca, y será hollada. Haré que quede
desierta; no será podada ni cavada, y crecerán el cardo y los espinos; y aun a las nubes man-
daré que no derramen lluvia sobre ella. Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos es la
casa de Israel, y los hombres de Judá planta deliciosa suya. Esperaba juicio, y he aquí vileza;
justicia, y he aquí clamor”.
3. Cosechar
Marcos 4:29: “... y cuando el fruto está maduro, en seguida se mete la hoz, porque la
siega ha llegado.”
Juan 4:25: “Le dijo la mujer: Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando él
venga nos declarara todas las cosas”.
20 Seminario Buenas Nuevas
En cada etapa del proceso de enseñanza-aprendizaje se ofrece un plan para combinar
la teoría con la práctica. Una buena combinación de estos dos factores habrá de producir el
mejor resultado.
4. Fundamento bíblico de esta estrategia
En la Biblia hay diversos pasajes en los que la Palabra se identifica con la semilla, y
el ministerio cristiano con el sembrador: Isaías 32:20; Jeremías 4:3 y 31:22; Mateo 13:3 y ss;
Lucas 8:5 y ss; Juan 4:36; 1 Corintios 9:11 y ss; 2 Corintios 9:10. Sobre la parábola del sem-
brador Jesús elabora una importante pieza doctrinal sobre la semilla, las diversas clases de
terrenos y el resultado de la siembra y el cultivo. En este punto, el profesor leerá la parábola
del sembrador (Lucas 8:4-15); luego distribuirá a sus alumnos en grupos para que discutan el
contenido de esta parábola, aplicándola a la lección. Ayúdeles a descubrir las diversas etapas
de “siembra”, “cultivo” y “cosecha”.
V. FÓRMULA 222
Todo esto puede resumirse en lo que llamamos la Fórmula 222, dada por Pablo en 2
Timoteo 2:2, como la mejor estrategia de evangelización:
“Lo que has oído de mí ante muchos testigos,
esto encarga a hombres fieles que sean idóneos
para enseñar también a otros”.
VI. RESPONSABILIDADES DEL PARTICIPANTE
Las metas arriba descritas se conseguirán a través de las siguientes responsabilidades
y tareas:
1. Clases
Asistir a las clases, conferencias y prácticas.
2. Materiales
Adquirir y estudiar los textos del curso.
3. Memorización
Memorizar los textos bíblicos claves para la presentación del evangelio.
4. Práctica
Participar en las vivencias o prácticas de visitación y evangelización, acompañado de
creyentes con experiencia.
5. Multiplicación
Siembra. Cultiva. Cosecha 21
Estar dispuesto a dar a conocer a la iglesia todo lo aprendido, dinamizando el minis-
terio de evangelización existente de la iglesia local, e invitar a otros a un nuevo seminario.
6. Oración
Orar individualmente y en grupos, por el taller, los alumnos, los profesores, las perso-
nas que recibirán la Palabra, la iglesia y por el ministerio de las Sociedades Bíblicas.
VII. ORGANIZADOR VISUAL Y BOSQUEJO DEL SEMINARIO
El profesor presentará en este momento el Organizador Visual que muestra un bos-
quejo panorámico del seminario y explicará cada una de sus partes.
VIII. DISCUSIÓN EN GRUPOS
1. Propósitos de la discusión
a. Análisis de las experiencias evangelísticas de los participantes.
b. Que anoten los aspectos interesantes que este programa tiene en el campo de
la Biblia.
c. Que se apliquen o pongan en práctica los conocimientos adquiridos.
d. Identificar las tres etapas: siembra, cultivo y cosecha.
e. Según esta parábola, ¿quién puede considerarse un buen sembrador?
2. Preguntas
a. ¿Cuál es la experiencia personal y de su iglesia en la evangelización a través de
la distribución de la Palabra de Dios?
b. ¿Cuál es la razón que lo motivó a participar en este seminario?
c. ¿Cómo ayuda el Seminario “Buenas Nuevas” a su iglesia?
d. ¿Qué tiene que decir Jesús en este u otros pasajes acerca de cada una de estas
etapas?
e. ¿Puede haber en alguna ocasión razones para no sembrar?
22 Seminario Buenas Nuevas
Módulo
2 La Siembra
Parte 1
Duración:
2 horas.
Participantes:
Miembros y/o líderes de la(s) iglesia(s)
Programa:
1. Devocional (opcional ver sugerencias en apéndice) (8-10 minutos).
2. Presentación esquemática (25 minutos).
3. Discusión en grupos (40 minutos).
4. Plenaria (35 minutos).
5. Testimonios (opcional)(*)(15 minutos).
Total: 2 horas.
(*) Pueden presentarse en cualquier parte del programa.
INTRODUCCIÓN
En este módulo estudiaremos en qué consiste la siembra de la Palabra. Utilizando las
Sagradas Escrituras, exploraremos los diferentes elementos de la siembra. Nos detendremos
a estudiar la semilla, materia prima de la evangelización y elemento fundamental de la siem-
bra. Recordemos que sin semilla, no hay siembra (Lucas 8:11).
Conoceremos también quién es de verdad un buen sembrador y como el sembrador debe
prepararse para la siembra. Analizaremos los diversos terrenos en los que estamos llamados
a sembrar, y estudiaremos los principios y técnicas fundamentales de una buena siembra.
PRESENTACIÓN ESQUEMÁTICA
Objetivos del Módulo II
1. Que cada cristiano tome conciencia de la responsabilidad que Dios ha puesto en
sus manos de ir y evangelizar el mundo, anunciando la Palabra de verdad (Mateo 28:18-20;
Hechos 8:26-40 y Lucas 13:21).
2. Estimular a cada participante en el seminario Buenas Nuevas a convertirse en
un sembrador o evangelizador, aprovechando toda oportunidad que se le presente para espar-
cir la semilla de la Palabra Divina.
Siembra. Cultiva. Cosecha 23
3. Conocer las cualidades, habilidades y talentos que todo sembrador de la Palabra
debe tener, cultivar y adquirir.
4. Aprender a usarlos, si ya se tienen, a cultivarlos si no están desarrollados, y aún
a adquirirlos con la gracia de Dios, si no se tienen.
Según el diccionario de la Real Academia Española, sembrar es “arrojar y esparcir la
semilla en la tierra preparada para ella”. Otras definiciones son: (a) “Esparcir, publicar una
especie, inquietud, noticia o anuncio, para que se divulgue.” (b) “Hacer alguna cosa de la que
ha de seguir fruto”.
Estas y otras definiciones se pueden aplicar a la labor evangelizadora de esparcir la
semilla de la Palabra divina; hacer correr las buenas nuevas de la salvación; derramar en los
corazones la semilla del evangelio y esperar que produzcan frutos.
A esta noble acción se refería Jesucristo cuando dijo, en su parábola del sembrador: “...
He aquí, el sembrador salió a sembrar” (Mateo 13:3). Todos los creyentes somos sembradores.
Y es tiempo de salir a sembrar.
La meta en este primer paso es llevar el evangelio a los que no lo conocen. Al mismo
tiempo, iniciar un proceso por el cual reciban a Cristo como su Señor y Salvador, se hagan
obedientes oidores, lectores y hacedores de la Palabra, entren en el compañerismo de la igle-
sia y anuncien a otros las Buenas Nuevas.
III. ¿CÓMO SEMBRÓ JESUS?
Jesús fue un sembrador incansable. Durante su ministerio público de aproximada-
mente 3 años, aprovechó todas las oportunidades para sembrar la semilla de su evangelio:
en las sinagogas y en el templo; en las calles y plazas; dentro de las casas, en las reuniones y
banquetes; en el campo, a orillas de un lago o frente al mar; subido en una barca o caminando
por los senderos pueblerinos; en la intimidad del círculo de sus discípulos, en ocasiones im-
portantes, como la Última Cena; y aún desde la cruz, cuando entregaba su vida en sacrificio
redentor.
Una característica de primera importancia en la siembra de Jesús es que fue El quién
salió en busca de la gente (Mateo 3:1). Fue al encuentro del necesitado en el templo o en los
caminos; entró a las casas de los pecadores; los reunió en torno a Él en la montaña o en el
desierto. Jesús vivió en función de la misión de sembrar la bendita semilla; vivió en función
de los individuos y las multitudes perdidas y sin esperanza.
IV. ¿CÓMO SEMBRARON LOS PRIMEROS DISCÍPULOS DE CRISTO?
Los discípulos y los creyentes de la primera iglesia en Jerusalén imitaron a Jesus en
su afán y modo de sembrar, según lo atestigua el libro de Hechos (5:42). “Y todos los días en
el templo y por las casas no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo”.
Tenemos aquí todos los elementos de la siembra (o evangelización):
1. Todos los días: Evangelizaban diariamente.
2. En el templo: Evangelizaban en la iglesia.
3. Por las casas: Evangelizaban de casa en casa.
24 Seminario Buenas Nuevas
4. Ellos, los creyentes: Evangelizaban en equipo.
5. No cesaban: Evangelizaban continuamente.
6. De enseñar: Evangelizaban didácticamente.
7. Y predicar: Evangelizaban masivamente.
8. A Jesucristo: Evangelizaban cristocentricamente.
V. NUESTRO COMPROMISO
Nuestro compromiso es el de imitar al Gran Sembrador, nuestro Maestro y Señor, Je-
sucristo. Pero también podemos imitar a los creyentes de la Iglesia Primitiva y de todos los
tiempos que anuncian el mensaje a toda hora y en todo lugar, cuando es oportuno o cuando no
lo sea: “a tiempo y fuera de tiempo”, como dice el apóstol Pablo (2 Timoteo 4:2).
VI. NECESIDAD DE LA SIEMBRA
Millones de personas que no asisten a los templos no tendrán oportunidad de escuchar
el evangelio si alguien no va al encuentro de ellos (Romanos 10:15; Isaías 52:7). El campo
para sembrar es inmenso. Está allá afuera: en las casas, en las oficinas, en las plazas, en los
mercados, en los hospitales, en las cárceles y en mil lugares más. El campo ya está abonado
para la siembra. Nosotros tenemos la semilla, la buena semilla: la bendita Palabra de Dios.
Es la semilla de verdad, de salud, de salvación, de vida eterna. Está disponible, pero necesita
pies que vayan por los campos y manos que la esparzan en abundancia. Nosotros somos esos
pies y esas manos.
VII. EL PLAN DE SIEMBRA
Este seminario nos permitirá conocer un plan sencillo, directo y efectivo para la siem-
bra. Un plan que cada cristiano, cada grupo o iglesia puede llevar a cabo. Para ello, se nece-
sita confianza en el éxito y disposición para realizar el trabajo que Dios nos ha encomendado
(Isaías 55:11; Hechos 4:31; 1 Tesalonicenses 1:5).
VIII. EL TIEMPO DE LA SIEMBRA
Este plan puede ponerse en práctica en cualquier época del año, en cualquier día de
la semana, y a cualquier hora del día. A toda hora y en todas partes siempre habrá personas
necesitadas de la salvación (Juan 4:35).
IX. REQUISITOS
Además de la confianza y disposición ya señaladas, se necesita un corazón amante del
Señor y del prójimo. Y como consecuencia de esta fé y amor, una disposición para el servicio,
recordando lo que dijo el Maestro: “... yo estoy entre vosotros como el que sirve” (Lucas 22:27).
X. EXPECTATIVAS
¿Qué se espera conseguir con el estudio y aplicación del método de siembra del Semi-
nario Buenas Nuevas?
Siembra. Cultiva. Cosecha 25
La expectativa básica es que el creyente se sienta estimulado a convertirse en sem-
brador de la Palabra, mediante la identificación de sus talentos y vocación. Y que salga a
sembrar la semilla. Los resultados hay que dejarlos al Señor. Como dice Pablo, hablando de
su propia tarea de sembrador: “Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios”
(1 Corintios 3:6).
XI. UTILIDAD Y BENEFICIOS DE ESTE PLAN
1. Estimula la vida y el testimonio personal de la comunidad de fe.
2. Permite a los creyentes descubrir sus talentos y dones espirituales, los que mu-
chas veces han estado escondidos y, por lo tanto, inactivos. Una vez identificados, los dones
se pueden convertir en una fuerza noble y hermosa: en la siembra de la Palabra de Dios y en
la conquista de personas para Cristo.
3. Permite fortalecer el programa de evangelización a través del compromiso con
la comunidad. Al salir a la calle a practicar la siembra, los creyentes descubrirán problemas,
miserias, necesidades, recursos y desafíos que existen alrededor de la iglesia y que quizás
desconocían.
4. Este compromiso permite organizar otros programas y proyectos de ayuda so-
cial, moral y espiritual a las familias y a los individuos.
5. Promueve el crecimiento de la iglesia, no sólo en número sino en calidad de vida
e identificación con Jesucristo y con el pueblo, al que está llamado a servir.
XII. EL SEMBRADOR Y SU MISIÓN
1. QUIENES DEBEN SER SEMBRADORES
Sembradores de la Palabra debemos ser todos: los líderes y los creyentes de la iglesia.
Cada uno puede y debe sembrar en el campo o lugar donde el Señor lo ha colocado: el obrero,
en su fábrica; el empleado o secretaria, en su oficina; el estudiante, en el colegio o universi-
dad; la dueña de casa, entre sus amigas y vecinas; el profesional, en su trabajo; el agricultor,
en el campo de labranza. Hay mil ocasiones cada dia para sembrar, alli donde estamos, por
donde pasamos, donde vivimos, trabajamos o viajamos. En todas partes hay personas necesi-
tadas de la Palabra; terrenos preparados para recibir la semilla.
2. EL LLAMAMIENTO Y LA COMISIÓN AL SEMBRADOR
Proceden de Jesús mismo. Las palabras que Jesus dijo a sus discípulos al recibirlos en
el ministerio valen tambien para los sembradores, que, como discipulos de Jesus, ejercen el
ministerio de evangelizar, esparciendo la semilla de su Palabra: “No me elegisteis vosotros
a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro
fruto permanezca” (Juan 15:16).
La comisión también la da Jesús:
“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Marcos 16:15).
3. CARACTERÍSTICAS DE ESTE LLAMAMIENTO
a. El sembrador es embajador de Cristo
26 Seminario Buenas Nuevas
“Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de
nosotros; os rogamos en nombre de Cristo Reconciliaos con Dios” (2 Corintios 5:20).
b. El sembrador es mensajero de reconciliación
“Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los
hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de reconciliación” (2 Corintios 5:19).
c. El sembrador está lleno del poder de Dios
“... y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis lle-
nos de toda la plenitud de Dios. Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho
más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros”
(Efesios 3:19-20).
d. El sembrador tiene espíritu de fortaleza
“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio
propio” (2 Timoteo 1:7).
“Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el espíritu que proviene de
Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido: lo cual también hablamos, no con pa-
labras enseñadas por sabiduría humana, sino con la que enseña el espíritu, acomodando lo
espiritual a lo espiritual” (1 Corintios 2:12-13).
e. El sembrador recibe poder para testificar
“Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis
testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8).
f. El sembrador tiene otras armas además de métodos y técnicas
“... No con ejército, ni con fuerzas, sino con mi espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos”
(Zacarias 4:6).
XIII. CUALIDADES PERSONALES DEL SEMBRADOR
1. Amable y apto para enseñar
“Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto
para enseñar, sufrido” (2 Timoteo 2:24).
2. Manso
“Que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizás Dios les conceda que
se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a
voluntad de él” (2 Timoteo 2:25-26).
3. Prudente
“Que los ancianos sean sobrios, serios, prudentes, sanos en la fé, en el amor, en la pa-
Siembra. Cultiva. Cosecha 27
ciencia” (Tito 2:2).
4. Honesto y sin doblez
“Los diaconos asimismo deben ser honestos, sin doblez, no dados a mucho vino, no co-
diciosos de ganancias deshonestas; que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia” (1
Timoteo 3:8-9).
5. Integro
“Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto; te sal-
varas a ti mismo y a los que te oyeren” (1 Timoteo 4:16).
6. Templo de Dios
“¿No sabéis que sois templos de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” (1
Corintios 3:16).
7. Puro de corazón
“El limpio de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a cosas vanas, ni
jurado con engaño” (Salmos 24:4).
8. Valiente
Actúa con valor.
“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio
propio” (2 Timoteo 1:7).
9. Organizado
Planifica su trabajo y administra bien su tiempo.
“Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula
los gastos, a ver si tiene lo que se necesita para acabarla? No sea que después que haya puesto
el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, diciendo:
Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar” (Lucas 14:28-30).
“... aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos” (Efesios 5:16).
“Prepara tus labores fuera, y disponlas en tus campos, y después edificarás tu casa”
(Proverbios 24:27).
10. Solidario y compasivo con los demás
“Y salió Jesús y vió una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como
ovejas que no tenían pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas” (Marcos 6:34).
11. Gentil
Demuestra compasión en el trato con los demás.
“Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca” (Filipenses
4:5).
28 Seminario Buenas Nuevas
12. Gozoso
Demuestra su gozo y regocijo en el Señor y encuentra las puertas abiertas. “Regocijaos
en el Señor siempre. Otra vez os digo: ¡Regocijaos!” (Filipenses 4:4).
13. Servidor
Debe recordar que su compromiso es gastarse en el servicio a los demás para que conoz-
can a Jesucristo como Señor y Salvador .
“Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida
en rescate por muchos” (Marcos 10:45).
14. Paciente
“Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labra-
dor espera el precioso fruto de la Tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia
temprana y la tardía. Tened también vosotros paciencia y afirmad vuestros corazones; porque
la venida del Señor se acerca” (Santiago 5:7-8).
XIV. RELACIÓN DEL SEMBRADOR CON LA PALABRA DE DIOS
El sembrador es administrador de la Palabra de Dios y por lo tanto debe:
1. Guardarla y atesorarla
“¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra. Con todo mi corazón
te he buscado; no me dejes desviarme de tus mandamientos. En mi corazón he guardado tus
dichos, para no pecar contra ti. Bendito tú, oh Jehová; enséñame tus estatutos. Con mis labios
he contado todos los juicios de tu boca” (Salmos 119:9-13). “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios,
Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas
tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás
a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y
cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre
tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas” (Deuteronomio 6:4-9).
2. Estudiarla
“Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eter-
na; y ellas son las que dan testimonio de mí” (Juan 5:39).
“Y estos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra
con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así” (He-
chos 17:11).
3. Ponerla en práctica
“Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros
mismos” (Santiago 1:22).
“Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por
todos los hombres” (2 Corintios 3:2).
“Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la Palabra en
Siembra. Cultiva. Cosecha 29
medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo, de tal manera que habéis sido ejem-
plo a todos los de Macedonia y de Acaya que han creído” (1 Tesalonicenses 1:6-7).
4. Anunciarla a otros
“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre
del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os
he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo
28:19-20).
“Porque partiendo de vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor, no sólo en Ma-
cedonia y Acaya, sino que también en todo lugar vuestra fé en Dios se ha extendido, de modo
que nosotros no tenemos necesidad de hablar nada” (1 Tesalonicenses 1:8).
El buen sembrador es el que ama la Palabra, es consciente de las necesidades de la
gente, siente la vocación divina de atender con la Palabra esas necesidades y busca preparar-
se lo mejor posible para cumplir esta misión. Para conseguirlo:
1. Ora
En todo tiempo. La oración es el primer requisito para ser buen sembrador. Como dice
Jesús: “... separados de mí, nada podéis hacer” (Juan 15:5).
2. Estudia la Biblia
Repasa todos los métodos de siembra de este manual a la luz de las Escrituras.
3. Conoce el producto
Conoce la semilla, que es la materia prima de la evangelización.
4. Estudia los diversos terrenos en los que va a sembrar
La gente que va a visitar para presentarles el plan de salvación. Cómo viven, qué pro-
blemas tienen, cuáles son sus gustos y sus necesidades, etc.
XVI. DISCUSIÓN EN GRUPOS
1. Explique en sus propias palabras cómo entiende el concepto de la siembra.
2. ¿Cómo y cuándo sembró Jesús?
3. Resuma en una frase los beneficios que la Iglesia consigue con este método de
evangelización.
4. ¿Qué es lo primero que se debe hacer antes de salir a sembrar? (Enfatizar la
oración y otros aspectos).
5. ¿Cómo podemos descubrir el llamamiento para la tarea evangelizadora?
6. ¿Cómo se pueden poner en práctica las cualidades personales de un sembrador?
7. ¿Cómo podemos obtener y desarrollar las cualidades del sembrador?
30 Seminario Buenas Nuevas
Módulo
3 La Siembra
Parte 2
Duración
2 horas.
Participantes
Miembros y líderes de la(s) iglesia(s).
Programa
1. Devocional (opcional) ver sugerencias en el apéndice (8-10 minutos).
2. Presentación esquemática (25 minutos).
3. Discusión en grupos (40 minutos).
4. Plenaria (30 minutos).
5. Testimonios (opcional)(15 minutos)
Total: 2 horas.
(*) Puede realizarse en cualquier parte del programa.
Presentación esquemática
Objetivos del módulo III
1. Identificar la semilla como la Palabra de Dios y conocer todas sus característi-
cas y valores.
2. Conocer las diferentes formas en que la Palabra de Dios es producida y distri-
buida.
3. Distinguir los diversos tipos de Escrituras, sus beneficios y cómo hacerlos ma-
nifiestos a las personas a quienes se evangeliza.
4. Ayudar a los participantes a conocer los diferentes terrenos para hacer mejor
el trabajo de siembra.
5. Capacitar a los participantes para prepararse para toda eventualidad y res-
puesta de los diferentes terrenos.
6. Conocer las técnicas y principios básicos de la siembra.
7. Aplicar estos principios al ministerio de la evangelización.
8. Practicar con los mismos en clase y fuera de ella, para capacitarse como el me-
jor de los sembradores.
Siembra. Cultiva. Cosecha 31
INTRODUCCIÓN
“La semilla es la palabra de Dios”, dijo Jesús a sus discípulos, explicando la parábola
del sembrador (Lucas 8:11).
Esta semilla tiene características formidables que el sembrador debe conocer.
I. CARACTERÍSTICAS DE LA SEMILLA
1. La Palabra de Dios es poderosa
“Porque no me avergüenzo del Evangelio, porque es poder de Dios para salvación a
todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego” (Romanos 1:16). “¿No es mi
palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra?” (Jeremías 23:29).
2. La Palabra es inspirada por Dios
“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para
corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente
preparado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:16-17).
3. La Palabra es transformadora y renovadora
“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he
aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17).
4. La Palabra es viva y eficaz
“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos;
y penetra hasta partir el alma y el espíritu, y las coyunturas y los tuétanos, y discierne los
pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4:12).
5. La Palabra es purificadora
“¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra” (Salmos 119:9).
“Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado” (Juan 15:3).
“Sí confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y
limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).
6. La Palabra es liberadora
“Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:32) .
7. La Palabra es eterna
“Secase la hierba, marchitase la flor; más la palabra del Dios nuestro permanece para
siempre” (Isaías 40:8).
“Porque: Toda carne es como hierba, y toda la gloria del hombre como flor de la hierba.
La hierba se seca, y la flor se cae; más la palabra del Señor permanece para siempre” (1 Pedro
1:24-25).
“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Lucas 21:33).
32 Seminario Buenas Nuevas
8. La Palabra es efectiva
8.1 No volverá vacía.
8.2 Cumplirá su propósito.
“Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega
la Tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así
será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero y
será prosperada en aquello para que la envié” (Isaías 55:10-11).
II. EL SEMBRADOR DEBE CONOCER BIEN LA SEMILLA
El sembrador, o evangelizador, es el distribuidor de las Escrituras, que es la semilla de
salvación. Una primera condición para una siembra o distribución efectiva de la Palabra, es
que todo sembrador conozca bien la semilla:
1. Sus características
Las características físicas de la semilla.
2. Sus usos y beneficios
Cómo usar la Biblia y qué buscar en ella.
3. Su materialización
Cómo llegó la Biblia hasta nosotros.
4. Su costo
Su valor material. Cuán económica y accesible se mantiene la Biblia, gracias a las
ofrendas de creyentes de todas partes del mundo.
5. Su valor
Es eterno. No puede medirse.
III. CLASES DE TERRENO
1. El terreno expuesto y desprotegido
En este terreno la semilla es pisoteada, arrebatada y las circunstancias adversas no le
permiten germinar.
“Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y
la comieron” (Mateo 13:4).
“Cuando alguno oye la Palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo
que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino” (Mateo 13:19).
2. El terreno pedregoso y seco
En este terreno se rechaza la semilla ante el sufrimiento y la persecución. “Parte cayó
Siembra. Cultiva. Cosecha 33
en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de
tierra; pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó” (Mateo 13:5-6).
“Y el que fue sembrado en pedregales, este es el que oye la palabra, y al momento la re-
cibe con gozo; pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción
y la persecución por causa de la palabra, luego tropieza” (Mateo 13:20-21).
3. El terreno lleno de espinas
Terreno difícil, porque el corazón y la vida están muy enredados en intereses de este
mundo, y aún pecados y vicios que ahogan la efectividad de la siembra y matan la semilla.
“Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron” (Mateo 13:7). “El
que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el
engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa” (Mateo 13:22).
4. La buena tierra
Hay muchos que son como el terreno abonado. Esperan ansiosos la semilla que es la
Palabra y la reciben. Miles que no conocemos están hambrientos y deseosos de oír de Dios y
de Jesucristo.
“Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a
treinta por uno” (Mateo 13:8).
“Más el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye, entiende la Palabra, y da
frutos; y produce a ciento, a sesenta y a treinta por uno” (Mateo 13:23).
IV. PRINCIPIOS BÁSICOS DE LA SIEMBRA
1. ¿Qué significa sembrar la Palabra de Dios?
Sembrar es comunicar el evangelio mediante la entrega de la palabra de Dios, procu-
rando que todos puedan adquirirla, leerla, creerla y vivirla.
2. ¿Quién es el sembrador?
Usted. Como cristiano, y como alguien que ha tenido el privilegio de conocer a Jesucris-
to, es la persona en cuyas manos Dios ha puesto la tarea de evangelizar al mundo.
3. ¿Cuál es la semilla?
La Palabra de Dios no sólo es la semilla, sino el medio o instrumento de evangeliza-
ción. Siempre lo ha sido; y hoy más que nunca, cuando podemos multiplicarla por millones y
llegar con ella a todos los rincones de la Tierra, en miles de lenguas. La Palabra alcanza allí
donde la iglesia no puede llegar directamente; a los que nunca vienen al templo o no quieren
tener nada que ver con cosas de la religión. Esta semilla divina penetra a los hogares; se es-
parce por las ciudades y campos. Sólo necesita pies que salgan a entregarla y manos que se
extiendan para distribuirla.
4. ¿Cuál es el plan de siembra?
Hay muchas oportunidades de sembrar:
34 Seminario Buenas Nuevas
● De casa en casa.
● En plazas, calles, mercados y otros lugares públicos.
● En centros de trabajo: oficinas, fábricas y empresas.
● A través de pequeños grupos.
● En ferias de libros.
● En librerías o puestos permanentes de distribución.
● En exposiciones de Biblias.
● En campañas evangelísticas o grandes concentraciones.
● A través del ministerio regular de la iglesia; entregando un ejemplar de las
Escrituras a cada visitante al templo o a los amigos y vecinos.
En esta lección nos concentraremos en principios generales de la siembra y en la dis-
tribución personal; es decir, persona a persona o por medio de la visitación a hogares. Un
plan que todo creyente y toda congregación o iglesia puede desarrollar fácilmente, movili-
zando a todos sus creyentes.
5. ¿Cuándo se puede sembrar?
En todo tiempo. En cualquier época del año, cualquier día de la semana o cualquiera
hora del día.
V. TÉCNICAS DE LA SIEMBRA
1. Salir
El primer paso es el que en una oportunidad expresó el Señor: “... el sembrador salió a
sembrar… ” (Mateo 13:3). Hay que dejar el templo, la casa, el grupo y buscar a las personas
donde están; donde viven: en las casas, el trabajo, el mercado, la calle, la fábrica, la escuela,
el parque, hospitales, clubes, etc.
2. A toda criatura
Toda persona debe tener la oportunidad de oír el mensaje del evangelio. Todos son
terrenos que deben recibir la semilla. Jesús nos envió a sembrar sin discriminar terrenos.
No dijo: “No sembréis en terrenos rocosos o difíciles”. No. Aunque nos advirtió respecto de
los diferentes terrenos (Mateo 13:3-17), no puso límites a nuestra siembra; ni excusas para
no sembrar. Hay que sembrar en todos los terrenos. Hay que entregar la Palabra a toda
criatura (Marcos 16:15).
3. Como en tiempo de los Apóstoles
Este plan es tomado directamente de las páginas del Nuevo Testamento y adaptado a
las necesidades de hoy. En el libro de Hechos leemos: “Y todos los días, en el templo y por las
casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo” (Hechos 5:42).
4. De dos en dos
Al salir a sembrar, se aconseja que los sembradores vayan de dos en dos, sea que va-
yan de casa en casa o a lugares públicos. Uno de ellos debe tener experiencia. Deben salir en
la misma forma en que el Señor envió a sus discípulos: “Después de estas, designó el Señor
Siembra. Cultiva. Cosecha 35
también a otros setenta, a quienes envió de dos en dos delante de él a toda ciudad y lugar a
donde él había de ir” (Lucas 10:1).
5. Llevar buena provisión de Escrituras
Recuerde que la semilla es la Palabra de Dios (Lucas 8:11). Es el medio, el instrumento
de evangelización. Por eso, cada sembrador llevará las Escrituras adecuadas. Todas estas Es-
crituras contienen la buena noticia de la salvación en forma clara y atractiva, infinitamente
superior al mensaje de los hombres (Hechos 4:12; Isaías 55:11).
6. Oración
No se puede evangelizar sin oración. Esta es la obra de Dios. Necesitamos, pues, de su
asistencia y poder. La oración convoca al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo a nuestro lado, en
el trabajo de sembrar su Palabra. Si no hay preparación espiritual, toda preparación acadé-
mica y técnica caen al vacío. La oración nos prepara espiritualmente. Antes de salir, los sem-
bradores orarán juntos, como ya lo hemos visto en otra lección de este seminario. Y volverán
a orar al llegar al lugar donde harán el trabajo de evangelización. Cristo, en cumplimiento de
su promesa, irá delante de sus mensajeros, preparando los corazones para las visitas (Mateo
28:20; Hechos 16:14).
7. Planificación
Para estar seguros de que ninguna casa o apartamento se quede sin ser visitada, el
trabajo se hará en forma sistemática, siguiendo un plan cuidadosamente preparado. Cada
pareja de sembradores visitará un sector, tocando de puerta en puerta, sin dejar de llamar
a ninguna. Anotará las casas visitadas en el plano preparado de antemano. La iglesia local
deberá proveer un plano de los sectores que planean evangelizar.
VI. PASOS DE LA SIEMBRA
1. Presentación
a. De casa en casa
Los sembradores tocarán en cada puerta, presentándose con una sonrisa. Se di-
rigirán a los dueños de casa con toda cortesía, para ganar su confianza. Luego, mientras uno
de los sembradores procede a ofrecer un ejemplar de las Sagradas Escrituras, el otro tendrá el
resto de los materiales y orará en silencio, mentalmente. En otras visitas podrán turnarse.
b. Evangelización personal
Este mismo método puede emplearse al abordar a una persona en la calle, en el trabajo
o en cualquier otro lugar.
2. Presentación del libro
Después de saludar a la persona o personas abordadas, sin demora alguna se debe ir
al objetivo de la visita o entrevista: presentar el plan de salvación a través de la entrega de la
Palabra.
36 Seminario Buenas Nuevas
3. Cortesía
La mejor estrategia es actuar con naturalidad, sencillez y cortesía. Señale algún detalle
amable o simpático de la casa o de las personas visitadas; algo que pueda halagar y disponer
los ánimos favorablemente. Luego entre en materia y explique brevemente el contenido de la
Biblia que quiere ofrecer. Relacione el contenido del libro con la salvación. Destaque que la
Biblia es la revelación de Dios, dada precisamente para que todos puedan salvarse a través de
la fe en Jesucristo. En lecciones posteriores se entrará más en detalle en todos estos aspectos.
4. Material de impacto
Es aconsejable llevar a estas primeras entrevistas, además de Biblias y Nuevos Testa-
mentos, material de Escrituras hermoso y atractivo. Una porción bíblica bien editada (como
“El plan de Dios para ti”); o material que hable a las necesidades específicas de las personas.
Explique un poco el contenido del material que está usando y cómo la palabra de Dios puede
ayudar a la vida de las personas.
5. Gánese la atención
De esta manera, el sembrador estará avanzando en la técnica primordial de ganar la
atención de las personas a las que quiere alcanzar. Fotografías e ilustraciones pueden ser un
buen recurso para cautivar la atención. Pero es aún más interesante y útil el texto y el men-
saje, si sabe manejarlo bien. Lea un pasaje previamente seleccionado que haga impacto en la
persona entrevistada.
6. Despierte el interés
No deje que decaiga el interés. Refuércelo. “Para que usted pueda aprovechar aún más
este libro, permítame leerle solo unas líneas más (lea algo del estado del hombre en pecado, de
la provisión que Dios ha hecho para salvarnos, de la maravilla de la gracia, de la alegría y paz
que se disfruta teniendo a Jesucristo y aceptando su evangelio. Lea y explique, por ejemplo,
1 Corintios 15:1-8. Puede reforzar con Juan 3:16). Todo esto y mucho más está aquí en este
maravilloso libro”.
7. Cause el deseo por más
Entregue el libro o Porción a la persona entrevistada. Señale un pasaje para que él
mismo lo lea. Hágale tomar conciencia de las riquezas que contienen las Escrituras. Si es la
Biblia completa, serán una buena ayuda algunos pasajes del libro de Proverbios, del Eclesias-
tés, algunos Salmos que hablan al corazón o pasajes clásicos del Nuevo Testamento, como 1
Corintios 13. Muestre la utilidad de las Escrituras, no sólo por ser un libro universal de belle-
za literaria y sabiduría inigualables, sino por el bien que hace a las personas en su formación
espiritual y moral, y sobre todo con su mensaje de salvación y felicidad eternos.
8. Motive a la acción y cerrando la entrega
El sembrador debe ahora conseguir que la persona adquiera el material. Hará notar
que no se trata de un negocio, sino de una oferta ventajosa, pues el precio que se paga por la
Siembra. Cultiva. Cosecha 37
literatura es muy inferior a su costo real. Y es subsidiado precisamente por el interés de que
todos la puedan adquirir y llegar así al conocimiento de Jesucristo y a aceptar el mensaje de
salvación.
9. Excusas
Es aquí cuando pueden surgir las objeciones o excusas. A veces, lo mejor es no respon-
der directamente a ellas, pues son apenas síntomas de que la persona todavía no está lo sufi-
cientemente interesada. Entonces se debe reforzar su interés, refiriéndole quizás un testimo-
nio personal o de otra persona, del bien que la Palabra de Dios puede hacer a quien se interesa
por ella. Algo así como: “Permítame contarle una experiencia personal: En un tiempo estuve
gravemente enfermo (o tuve un problema de familia, perdí el empleo, etc.). Alguien me visitó
y me leyó un pasaje de las Escrituras y encontré el consuelo, la orientación y el descanso que
nadie más podría proporcionarme. Desde entonces acudo siempre a este bendito libro (léale el
pasaje en cuestión)”.
10. Orientación
Si las persona entrevistada adquiere o compra algo, es importante darle algunas suge-
rencias sobre la forma cómo debe leer el libro, ya sea la Biblia completa, el Nuevo Testamento
o alguna porción especial de las Escrituras. Sería bueno tener a mano alguna publicación
sobre cómo leer la Biblia.
11. Despedida
Sea que el entrevistado haya comprado o no, se debe despedir con mucha amabilidad
y cortesía. Obséquiele una porción o selección de la Biblia. “Estoy muy agradecido por sus
atenciones, o por haberme dado parte de su tiempo. Quiero dejarle este librito de regalo. ¿Me
promete leerlo? Muchas gracias y que Dios le bendiga a usted y a su familia, etc…”.
12. Objeto de la visita
El objetivo primordial de esta primera visita es entregar la Palabra: sembrar la semi-
lla, sea por venta o por donación. Y si se ha conseguido, es importante anotar en una tarjeta,
junto con los nombres y direcciones de los visitados, alguna breve información acerca del
resultado de la visita o entrevista. Recuerde que sembrar es apenas el principio de la labor.
Vienen luego el cultivo y la cosecha. Pero no se puede cultivar ni cosechar si no ha habido
primero una buena siembra.
13. Compartir resultados con el grupo
Cada sembrador regresará al lugar de reunión acordado, para compartir con todo el
grupo de sembradores sus experiencias. Entregará al líder las tarjetas debidamente llenadas
y discutirá todas sus experiencias. Dará cuenta del material vendido o entregado, y juntos
alabarán al Señor y orarán por las personas contactadas y la obra realizada.
14. Perseverancia y seguimiento
Hay una gran ventaja en este plan. La puerta queda abierta para otra visita por parte
38 Seminario Buenas Nuevas
de los sembradores de la iglesia. La Palabra de Dios queda en las manos de muchos a quie-
nes Dios mismo hablará, preparando el camino para la obra completa de evangelización. La
segunda visita será mucho más fácil, especialmente si los entrevistados leen la Palabra y en-
cuentran que Dios les habla y ayuda a través de ella. En la siguiente visita habrá de seguro
más diálogo, preguntas, inquietudes. Será ya el principio del cultivo, pero se continuará la
siembra, porque a lo mejor estarán presentes otros miembros de la familia, amigos o vecinos.
Por eso hay que perseverar en el trabajo.
II. OBSTÁCULOS PARA LA SIEMBRA
1. Objeciones más comunes
Como hemos visto, hay toda clase de terrenos. Sembrar no es fácil. Muchos presentan
excusas y objeciones para recibir la Palabra. He aquí algunas de las excusas más comunes,
para las que cada sembrador debe estar preparado y asi saber cómo responder:
● No sé leer.
● Yo soy de otra religión.
● La Biblia es un libro difícil y confuso.
● No necesito la Biblia. Tengo otros libros.
● Es muy cara.
● Déjame pensar un tiempo.
● Mi esposo no está en casa; debo consultarle.
● Mi vecino tiene Biblia y me la presta.
● Espere que termine de leer los libros que tengo.
● ¿Y no es malo leer la Biblia?.
● No veo bien.
● Soy muy joven para entender la Biblia.
● No me interesa la religión.
● Y la razón más común, con la que nos quieren despachar: “No tengo interés”. De
hecho, estas tres palabras resumen todas las demás objeciones.
2. Problemas
A veces las objeciones nacen más bien de actitudes, fruto de experiencias negativas.
En este caso, las objeciones deben tratarse como problemas personales muy arraigados en la
mente o corazón. He aqui algunos ejemplos:
● “¡No hay modo que yo acepte a un Dios que ha dejado sufrir tanto a mi madre!”.
● “¡Estoy convencido que la ciencia ha superado y desautorizado a la religión!”.
● “¡Francamente, lo que cuenta es lo que uno pueda hacer por sí mismo. En último
término no importa lo que uno crea!”.
● “¡No me hable de la iglesia o de cristianos. Todos son un montón de hipócritas!”.
3. Personalidades difíciles
En sus visitas y encuentros evangelísticos el sembrador se encontrará con toda clase
Siembra. Cultiva. Cosecha 39
de personas. Por su modo de ser, por su temperamento o simplemente por su forma de tratar
a quien les habla, algunas de ellas harán más difícil su trabajo. Veamos algunos ejemplos de
personalidades difíciles:
a. El hablador: No para de hablar y no deja hablar.
b. El silencioso: No responde. Usted no sabe siquiera qué piensa.
c. El huidizo: Desvía constantemente el tema.
d. El simpático: Dice sí a todo, pero solo por agradar.
e. El irritable: Se altera fácilmente; se siente ofendido por cualquier cosa.
f. El presuntuoso: “Eso yo ya lo sé”
4. Cómo responder a las objeciones
4.1 No se llene de pánico.
Es como darse por vencido a sí mismo antes de comenzar la batalla.
4.2 No entre en controversias
Puede ser que gane la disputa, pero pierda al interlocutor.
4.3 Dé respuestas sencillas, no complicadas ni académicas
4.4 Trate de colocarse en la posición del interlocutor
Pregúntese, por ejemplo: ¿Por qué presenta estas objeciones? No juzgue de antemano,
asumiendo mal espíritu en quien objeta. A lo mejor hay un sincero deseo de conocer la verdad.
4.5 No pierda de vista su objetivo
Debe ser el bien y la salvación de la persona a quien trata de evangelizar. No es su pro-
pia satisfacción personal, ni la complacencia de su “ego”, su vanidad o su orgullo.
4.6 Anímese
Jesús es su motivador supremo. Su presencia debe animar su conservación y su acción.
Su amor debe sazonar sus argumentos.
4.7 Escuche. Deje que se expresen
Algunas personas necesitan expresar sus opiniones y así se sienten mejor.
4.8 Resuma
Repase mentalmente lo que dice su interlocutor y resuma en cortas palabras cuál es el
punto central de su objeción o argumento.
4.9 Convierta la objeción en una pregunta
Así su interlocutor no argumentará. Destaque los beneficios de la Biblia.
4.10 Aproveche todas las experiencias pasadas: buenas y malas
Use las objeciones de hoy, estúdielas y reúna más argumentos para diálogos futuros.
40 Seminario Buenas Nuevas
4.11 Use la Biblia
Use algún pasaje que pueda atraer la atención de la persona que está evangelizando;
que hable a alguno de sus problemas o situaciones.
VIII. EJERCICIO DE APLICACIÓN
1. Conozca sus materiales de evangelización
Cada participante analizará con el profesor las Escrituras que utilizarán para la siem-
bra, evaluando su contenido, uso y destinatario.
2. Dramatización: ¿Cómo se van a utilizar estos materiales?
Algunos estudiantes presentarán en forma dramatizada las diferentes Escrituras a
personas que simularán ser aquellos a quienes se evangelizará. Los primeros, actuarán como
si estuvieran ya utilizando los materiales en sus visitas, con las personas que van a visitar, y
a quienes presentarán el plan de salvación. Los segundos, representarán a personas diversas
que van a ser evangelizadas: damas, niños, profesionales, estudiantes, etc.
3. Compartir
Los creyentes de la clase con alguna experiencia relatarán algunos de los problemas y
objeciones que han encontrado y la manera cómo los enfrentaron.
1.1 Toda la clase participará analizando las experiencias.
1.2 ¿Qué más pudo decirse o hacerse para ayudar a resolver el problema o responder a
las objeciones?
El líder o director del grupo organizará una práctica de todo el proceso, tal como se
describe en esta lección. Escogerá una pareja de sembradores y uno o dos que actuarán como
las personas evangelizadas. Todo el grupo hará sus observaciones y el líder sacará las con-
clusiones. Sería bueno hacer por escrito, para todos, una lista de “así SI” y “así NO” se debe
proceder, como tarea de cada creyente del grupo para esta lección.
IX. CONCLUSIONES Y TAREAS
1. Oración
Tenga en la lista de sus oraciones a cada persona visitada, sus objeciones y problemas.
2. Seguimiento
Es importante volver. Hágase un plan de visitas de seguimiento.
3. Anote. Consulte
Tome nota de cualquier problema u objeción que usted no pueda resolver, para con-
sultar a alguien con mayor experiencia. Puede sugerir a la persona que tiene el problema
o propone la objeción una entrevista o una nueva visita con alguien de mayor experiencia y
Siembra. Cultiva. Cosecha 41
conocimiento que pueda ayudar.
4. Busque ayuda donde la haya
Consejerías especializadas, personas profesionales, creyentes de su iglesia, el pastor.
5. Infórmese bien
Hay buena literatura: libros, revistas, etc., que puedan servirle en su misión y que
puede recomendar a otros.
42 Seminario Buenas Nuevas
Módulo
4 El Cultivo
Parte 1
Duración
2 horas.
Participantes
Miembros y líderes de la(s) iglesia(s).
Programa
1. Devocional (opcional)
(8-10 minutos) ver sugerencias en el apéndice.
2. Presentación esquemática
(25 minutos).
3. Discusión en grupos
(40 minutos).
4. Plenaria
(30 minutos).
5. Testimonio (opcional)(*)
(15 minutos).
Total: 2 horas.
(*) Puede realizarse en cualquier parte del programa.
INTRODUCCIÓN
Teniendo como base Hechos 5:42, que dice: “Todos los días, en el templo y por las casas,
no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo”, hemos colocado en los hogares las Sagradas
Escrituras. Ahora nos toca iniciar la etapa del cultivo con miras a la cosecha.
Este módulo responderá a cuatro preguntas básicas:
¿Qué es el cultivo?
¿Por qué hay que cultivar?
¿Cómo se cultiva?
Siembra. Cultiva. Cosecha 43
¿Qué otras formas de cultivo existen?
Objetivos de este módulo
1. Que todos los participantes en el seminario Buenas Nuevas comprendan que no
basta con “sembrar” la Palabra, sino que la evangelización completa requiere “cultivar”.
2. Que conozcan las diversas formas de cultivo y se animen ellos mismos a crear
nuevas formas de acuerdo al ambiente cultural y social en que trabajan y a las personas que
son objeto de su esfuerzo de evangelización.
3. Que, habiendo conocido el concepto y la técnica correcta del cultivo, se animen a
ponerlos en práctica, como parte de los proyectos de evangelización de su propia iglesia.
4. Crear en cada participante la convención de que como creyente es la persona
en cuyas manos Dios ha puesto la tarea de evangelizar al mundo. Y que la mejor manera de
hacerlo es, no sólo a través de la entrega (siembra) de la Palabra, sino del cultivo de la misma
en la vida de cada receptor del evangelio.
5. Animar a los participantes del seminario a buscar en las Escrituras y en la vida
y acción del Maestro y sus discípulos, las razones y el ejemplo para entusiasmarse a salir y
continuar la labor de la evangelización.
6. Mostrar claramente cómo la siembra y el cultivo son dos partes integrantes de
una misma actividad evangelizadora y motivar a los participantes a cultivar sembrando y
sembrar cultivando.
1.- El Cultivo
El Diccionario de la Real Academia Española da estas definiciones que nos ayudan
ciertamente a lo que tratamos de aprender en esta lección:
1.1 - Cultivo: “Dar a la tierra y a las plantas las labores necesarias para que fructifi-
quen”.
1.2 - En sentido figurado y hablando del conocimiento, del trato o de la amistad:
“Poner todos los medios necesarios para mantenerlos y estrecharlos”.
1.3 - En relación con las facultades o las habilidades o profesiones: “Ejercitarse en las
mismas, desenvolviendo y ejercitando esas facultades y potencias”.
2.- El Cultivo: un proceso
Podemos aplicar aquí la terminología agrícola y decir que el cultivo es la parte del
proceso de evangelización con la Palabra que sigue a la siembra. En el cultivo, el sembrador
da atención y cuidado a la semilla sembrada en la vida y corazón de quienes han sido objeto
de esta siembra; y no solo de la semilla sino de la pequeña planta de la fe y de la nueva vida
en Cristo, que brota como fruto del encuentro del nuevo creyente con la Palabra divina y con
Jesucristo, la Palabra encarnada.
44 Seminario Buenas Nuevas
II. TAREAS O FUNCIONES DEL CULTIVO
Esta etapa del cultivo comprende varias funciones, actividades o ministerios. Podemos
mencionar los más importantes: regar, limpiar, abonar y estimular el crecimiento.
1. Regar
Como en la siembra material, las semillas sembrada y la pequeña planta que comienza
a crecer deben ser regadas con agua, para cuidar su salud e incentivar el crecimiento. Por eso
hay que volver a visitar a los que han recibido la semilla de la Palabra; no una sino todas las
veces que sea necesario. Muchas veces el cultivo es más difícil y exigente que la misma siem-
bra.
2. Limpiar
Alrededor de la semilla pueden crecer muchos abrojos, obstáculos, cizaña de doctrinas
falsas, oposición de amigos o familiares, dudas o tentaciones, que pueden matar o ahogar la
planta. El buen sembrador debe estar listo para hacer la labor de limpieza, animando, acon-
sejando, guiando al nuevo creyente en el camino de la reafirmación de su fe y crecimiento en
Cristo. La Palabra misma será su mejor arma de trabajo. Ella es la que endereza, corrige y
corta como espada de dos filos las malezas que el enemigo siembra en el alma (Hebreos 4:12-
13). De ahí que el salmista afirme: ¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu pa-
labra (Salmos 119:9). Y Pablo aconseje a su discípulo Timoteo: “Toda la Escritura es inspirada
por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de
que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Timoteo
3:16-17).
3. Abonar
Todo nuevo creyente o interesado en el evangelio que ha recibido la semilla de la
Palabra es como una nueva planta que necesita alimento y agua. A la siembra debe seguir
un intenso cultivo. La vida cristiana se alimenta de oración, enseñanza, buen ejemplo, buen
testimonio, consejo, ejercicio de la fe y virtudes cristianas.
Por todo esto, es necesario que en sus nuevas visitas el sembrador, ahora cultivador,
anime, aconseje, responda a objeciones e inquietudes, abra la Palabra, la explique y la estu-
die con el nuevo creyente. Debe invitarlo al grupo de estudio de la Palabra primero, y más
adelante a la iglesia. Los núcleos de estudio y oración tienen una función muy importante de
cultivo de los nuevos creyentes y aquellos que han sido contactados por primera vez con la
Palabra o se están iniciando en el conocimiento del Evangelio. (Véase el módulo relacionado
con la “Siembra en pequeños grupos”).
4. Estimular el crecimiento
Como dice el autor de la carta a los Hebreos, todo creyente debe crecer (Hebreos 5.11-
6.1). Y desde el instante mismo del primer contacto con Jesucristo y su Palabra se debe pro-
curar el crecimiento del nuevo creyente.
Siembra. Cultiva. Cosecha 45
Pedro nos propone un sencillo programa de crecimiento aplicable a nosotros y a todos
aquellos que son objeto de nuestro trabajo de evangelización. En sus palabras se descubre
buena parte de la labor del cultivo, tanto en su parte negativa de limpiar, como en la de
abonar y fomentar el crecimiento; “Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía,
envidias, y todas las detracciones, desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no
adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad
del Señor” (1 Pedro 2:1-2).
III. JESUS, EL MEJOR CULTIVADOR
Aunque los evangelios no le den específicamente este nombre, Jesús se pasó toda su
vida cultivando lo que iba sembrando. Quizás el mejor ejemplo de la acción del cultivo perma-
nente de Jesucristo sea el Ministerio ejercido con sus discípulos. Su función inicial de siem-
bra fue más bien sencilla. Unas palabras de llamamiento, un milagro o acción extraordinaria
que dejan sembrada en el alma la convicción de que él es el Salvador (Mateo 4:18-25). El
llamamiento de Pedro y Andrés y de Jacobo y Juan ilustra maravillosamente esta acción del
Maestro de dejar caer la semilla de su mensaje salvador y de su vocación al ministerio. En el
caso de los dos ciegos que le seguían y fueron sanados (Mateo 9:27-31), la siembra tuvo éxito,
porque el testimonio de sus milagros y su predicación habían hecho una labor previa de cul-
tivo en estos dos hombres, que se convirtieron en evangelistas, proclamando las maravillas
que Dios había hecho en sus vidas a través de Jesucristo.
En cambio en su labor de siembra, en la predicación en la sinagoga de Nazaret parece-
ría que no hubiera tenido mucho éxito. De todos modos Jesús siguió sembrando y sobre todo
cultivando. Con sus discípulos, la labor de cultivo duró sus tres años de vida pública. Y des-
pués de muerto, se levantó para continuar cultivando los, pues todavía eran muy inmaduros
en la fe. El viaje a Emaús, sus apariciones y exhortaciones después de la resurrección, todas
fueron actividades de cultivo.
IV. FORMAS DE CULTIVO
Hay muchas formas de cultivar, pero todas se resumen en esta frase de Hechos:
“Después de algunos días, Pablo dijo a Bernabé: Volvamos a visitar a los hermanos
en todas las ciudades en que hemos anunciado la palabra del Señor, para ver cómo están”
(Hechos 15:36).
1. Volver
Volver a visitar a las personas a quienes se entregó la primera semilla.
2. Animar
Animar y aconsejar a los que han tenido uno o varios contactos con el evangelio a que
continúen con la lectura de su Biblia y se fortifiquen en la oración y la práctica de la vida
cristiana.
46 Seminario Buenas Nuevas
3. Invitar
Invitar a reuniones de oración o estudio bíblico en casas, en grupos pequeños.
4. Interesar
Interesarse por su bienestar no sólo espiritual, sino material, familiar y moral.
5. Informar
Mantenerlos informados de las actividades de la iglesia e invitarles a que se integren
a ellas.
6. Proveer
Proveerles oportunidades para que conozcan a otros creyentes.
7. Ayudar
Ayudarles a formar en su propio hogar un pequeño grupo de oración y estudio de la
Biblia.
8. Estimular
Estimular al nuevo creyente y al nuevo grupo a iniciar, por ellos mismos, el ciclo de
evangelización que les llevó a Jesucristo, convirtiéndose en sembradores, tomando el Semina-
rio “Buenas Nuevas” y saliendo a sembrar y cultivar para luego cosechar.
V. FILOSOFÍA DE LA FASE DEL CULTIVO
1. Leer, creer y obedecer para el cultivo y crecimiento
La Biblia es diferente a cualquier otro libro pues contiene la directa revelación de Dios
y la expresión de su voluntad para toda la humanidad. Es, pues, un libro que no basta con
leerlo, como se lee cualquier otro libro, sino que se debe estudiar, escudriñar, meditar, memo-
rizar, asimilar, comprender y obedecer en toda su profundidad y contenido. Cuando se hace
todo esto, la Biblia y su mensaje se constituyen en la herramienta maravillosa de cultivo y
crecimiento espiritual.
Esta es, precisamente, la razón primordial y la importancia de esta etapa de la evange-
lización, que llamamos el cultivo. El objetivo que perseguimos es el de que todos los hombres
y mujeres, al recibir la Palabra, puedan no solamente leer, sino creer y practicar su mensaje.
Que se vayan haciendo siervos obedientes de Jesucristo y entren cada día más y más a parti-
cipar en la vida abundante que Él ha provisto para todos los que le reciben.
2. Todos lo deben saber desde el principio
Esta fase del cultivo debe, pues, comenzar explicando a quienes han recibido la Palabra
o han adquirido su Biblia, que al abrirla están entrando en la aventura más maravillosa e im-
portante de toda su vida. Que la Palabra leída, reflexionada, asimilada, creída y obedecida es:
2.1 La herramienta más poderosa de cultivo y crecimiento en la vida del creyente.
Siembra. Cultiva. Cosecha 47
2.2 El camino expedito y adecuado para convertirse en un auténtico discípulo de Cristo.
2.3 El compañero fiel e imprescindible en el camino hacia la vida abundante y fructífe-
ra, haciendo que el siervo de Dios, como dice Pablo a su discípulo Timoteo, “sea perfecto y esté
enteramente preparado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:17).
2.4 Conociendo todo esto, sabremos responder a la pregunta: ¿Para qué sirve la Biblia
y qué oficio desempeña en el trabajo del cultivo?
I. LA BIBLIA Y LA LABOR DEL CULTIVO
¿Cómo podemos utilizar la Biblia en nuestro trabajo de cultivo?
1. Leyéndola
Hay que aprender a leerla. La Biblia no se lee como cualquier otro libro. Se debe leer
reflexivamente, con atención y detenimiento, saboreando cada una de sus palabras, sin per-
der nada de su mensaje. Si queremos explotar la mina de verdad, virtud e inspiración para la
vida que hay en este libro santo, debemos seguir el consejo de Jesús: Hay que escudriñarlo.
Penetrar en sus entrañas. Pedirle al Espíritu que nos dé ojos de águila para inquirir en lo más
profundo de sus tesoros. Detrás de cada página de la Biblia están los tesoros de la sabiduría y
la gracia de Dios, y en ellas se revela Jesús y su mensaje.
“Escudriñad las Escrituras”, dice Jesús, “porque a vosotros os parece que en ellas te-
néis vida eterna, y ellas son las que dan testimonio de mí” (Juan 5:39).
“Y estos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra
con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así” (He-
chos 17:11).
Estas dos citas sugieren que hay que escoger el tiempo y el lugar apropiados para me-
ditar en la Palabra. Esta actitud nos permitirá escuchar la voz de Dios por medio de la página
impresa.
2. Creyéndola
Hay que creer el mensaje que la Palabra de Dios presenta. Esto es también parte del
cultivo. Para que la persona que recibe al mensajero entienda, se le debe explicar de una
manera sencilla la salvación provista por Dios para el hombre. Esto influye entre otros, los
siguientes elementos:
2.1 Dios es amor
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que
todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna” (Juan 3.16).
2.2 El hombre es pecador
Enfatizar la condición del hombre sin Jesucristo. “... por cuanto todos pecaron, y están
destituidos de la gloria de Dios“ (Romanos 3:23).
“Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien bus-
que a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay
ni siquiera uno. Sepulcro abierto es su garganta; con su lengua engañan. Veneno de áspides
hay debajo de sus labios; su boca está llena de maldición y de amargura. Sus pies se apresuran
48 Seminario Buenas Nuevas
para derramar sangre; quebranto y desventura hay en sus caminos; y no conocieron camino
de paz. No hay temor de Dios delante de sus ojos” (Romanos 3:10-18).
Definitivamente, el hombre es pecador y por sí mismo no puede librarse de tal condi-
ción. A menos que reciba ayuda, no podrá salir del atolladero que describe la Palabra y que
experimenta en su vida cotidiana.
2.3. La solución al dilema del hombre pecador es Cristo
Fuera de toda duda está el hecho de que el Dios de amor soluciona el problema del
hombre pecador por medio de Jesucristo. Jesucristo se convierte en el abogado y defensor del
hombre pecador frente al Dios de amor y de justicia.
“Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado,
abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo” (1 Juan 2:1).
En Jesucristo, el hombre pecador es restaurado a la comunión con el Dios de amor y
justicia sin obra meritoria de su parte.
“... siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en
Cristo Jesús” (Romanos 3:24).
“Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley” (Romanos
3:28).
2.4. La fe es el medio para recibir la gracia
El amor del Dios justo por el hombre pecador que se derrama en la persona de Jesu-
cristo, se recibe por medio de la fe.
“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor
Jesucristo” (Romanos 5:1).
Es importante que se entienda que la fe es un don de Dios, cuyo significado y valor para
el creyente está sustentado en la realidad de Jesucristo.
2.5 La fe debe crecer y dar frutos
“... os he puesto para que vayáis y llevéis fruto”, dice el Señor, “y vuestro fruto perma-
nezca” (Juan 15:16).
3. Obedeciéndola
La obediencia describe, en primer término, el acto de aceptar a Jesucristo como Señor
y Salvador personal. Pero mucho más que esto, la obediencia nos lleva a una vida de entrega
a la voluntad de Dios y de crecimiento bajo la inspiración y ayuda de su Espíritu. El viejo
hombre debe morir y renacer el hombre nuevo, “creado según Dios en la justicia y santidad
de verdad” (Efesios 4:24).
“Con Cristo estoy juntamente crucificado”, decía el apóstol, “y ya no vivo yo, más vive
Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fé del Hijo de Dios, el cual me amó
y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 2:20).
“... y por quien recibimos la gracia y el apostolado, para la obediencia a la fe en todas
las naciones por amor de su nombre” (Romanos 1:5).
“Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de cora-
zón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; y libertados del pecado, vinisteis
a ser siervos de la justicia” (Romanos 6:17-18).
Siembra. Cultiva. Cosecha 49
“Más ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por
vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna” (Romanos 6:22).
Obedecer a Jesucristo implica dejar de confiar en las obras humanas y depositar toda
la confianza en Él como Señor y Salvador; sin embargo, las buenas obras deben seguir a
nuestra salvación.
4. Viviéndola
La Palabra recibida y entendida tiene que ser encarnada en el individuo. “... el que
permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto…” (Juan 15:5a).
“Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre
prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vien-
tos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca” (Mateo
7:24-25).
El testimonio de la Palabra en la vida del creyente es una demostración contundente
para el que no conoce las bendiciones del evangelio.
5. Compartiéndola
Esto es, el creyente que recibe la Palabra tiene que ser un discípulo de Jesucristo. Esta
es la meta suprema del cultivo: hacer discípulos.
“Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos,
y hermanas, y aún también su propia vida, no puede ser mi discípulo” (Lucas 14:26).
5.1. ¿Qué es un discípulo?
a) Uno que oye la voz del Señor.
Los pescadores oyeron la voz de Jesús. “Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pesca-
dores de hombres” (Mateo 4:19).
b) Aquel que da al Señor prioridad en su vida.
“Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron” (Mateo 4:20). Los discí-
pulos abandonaron su tarea y aceptaron la invitación para unirse a un nuevo proyecto. El
verdadero discípulo no tiene su propio proyecto, sino el proyecto del que lo llamó a la empresa
de “pescar hombres”.
c) El discípulo sigue al Señor.
“... le siguieron…” Un verdadero discípulo anda siempre en pos del Señor. El es el ca-
mino, El va adelante, los discípulos le siguen.
d) El discípulo aprende de su Señor.
“... aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para
vuestras almas” (Mateo 11:29).
“Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz
estará con vosotros” (Filipenses 4:9).
50 Seminario Buenas Nuevas
e) El discípulo enseña lo aprendido.
“Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean
idóneos para enseñar también a otros” (2 Timoteo 2:2).
“... o el que enseña, en la enseñanza” (Romanos 12:7b).
“Esto enseña y exhorta” (1 Timoteo 6:2).
“Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto
para enseñar, sufrido” (2 Timoteo 2:24).
6. Las fases del cultivo, ilustradas en la vida de la iglesia de Tesalónica
Los creyentes de Tesalónica nos muestran en una forma concreta y elocuente cómo se
debe cultivar la Palabra en el corazón y en la vida, para que produzca frutos.
6.1. La recibieron
“... recibieron la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo” (1
Tesalonicenses 1:6).
6.2. La creyeron
“... os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero” (1 Tesa-
lonicenses 1:9).
6.3. La practicaron
“... habéis sido ejemplo a todos los de Macedonia y de Acaya que han creído” (1 Tesalo-
nicenses 1:7).
6.4. La divulgaron
“Porque partiendo de vosotros ha sido divulgada la Palabra del Señor, no sólo en Ma-
cedonia y Acaya, sino que también en todo lugar vuestra fe en Dios se ha extendido, de modo
que nosotros no tenemos necesidad de hablar nada” (1 Tesalonicenses 1:8).
II. RESUMEN
El objetivo fundamental de la labor de cultivar es que el proceso de evangelización a
través de la Palabra de Dios llegue a su culminación y feliz término. Es decir:
1. Que las personas conozcan y acepten a Cristo como su Salvador.
2. Que se integren a su cuerpo o comunidad de creyentes que es la iglesia.
3. Que se conviertan en adoradores, glorificadores del Padre, y crezcan en la fide-
lidad al evangelio, el testimonio, las virtudes y dones del Espíritu.
4. Que se instruyan y preparen para que ellos mismos ganen muchas personas
para el Señor.
Podemos ver descritos y resumidos estos objetivos en el pasaje de Hechos sobre la vida
Siembra. Cultiva. Cosecha 51
de los primeros cristianos; cómo cultivaban ellos el don de la salvación que habían recibido y
todos los otros dones del Espíritu:
“Y perseveraban unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, co-
mían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios y teniendo favor con todo el
pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos” (Hechos 2:46-47).
III. DISCUSIÓN EN GRUPOS: 1 Tesalonicenses 1:6-8
1. Propósito de la discusión
a. Que todos los participantes en el seminario comprendan claramente la noción
del cultivo, como parte de la labor evangelizadora.
b. Que enriquezcan su experiencia como sembradores y cultivadores, con nuevas
ideas y métodos de cómo ejercer el ministerio de cultivo.
c. Que descubran en las Escrituras, especialmente en el ejemplo de Jesús y de los
primeros discípulos, formas prácticas e inspiradoras de cultivar a los nuevos creyentes y lle-
varles a un compromiso definitivo con Cristo.
2. Cuestionario para la discusión
a. ¿Sería correcto afirmar que el cultivo debe iniciarse casi simultáneamente con
la siembra?¿Por qué?
b. ¿Podría dar algunos ejemplos de formas de cultivo que su iglesia está emplean-
do? Diga cuáles de ellas le parecen más efectivas.
c. Dé algunos ejemplos del ministerio del cultivo ejercido por Jesús y por algunos
de los apóstoles, como por ejemplo, Pablo.
d. Analice sobre los objetivos del cultivo y cuál sería el resultado final que se espe-
ra conseguir con el mismo, dentro del programa de evangelización de este seminario.
e. Busque el efecto que tuvo la Palabra en los creyentes de Tesalónica y de Jerusa-
lén (1 Tesalonicenses 1:6-8 y Hechos 2).
f. ¿Cómo entendieron los creyentes de Tesalónica el mandamiento de Jesús de
“hacer testigos”?
g. ¿Cómo lo aplicaría usted?
IX. CONCLUSIONES Y RESOLUCIONES
Escriba a continuación tres resoluciones que pondrá en práctica como cultivador de los
nuevos creyentes, de los futuros creyentes, de los que tiene a su cargo, de los que ha visitado,
o piensa evangelizar:
Primera resolución:
Visitaré a _________________________(escriba su nombre), el día _____________ a las
_______________ ; y leeré con él (o ella) el siguiente pasaje bíblico: ____________.
Segunda resolución:
Visitaré a ____________(escriba su nombre), el día _________ a las _____; y leeré con él
(o ella) el siguiente pasaje bíblico:_______________.
52 Seminario Buenas Nuevas
Tercera resolución
Visitaré a ________________( escriba su nombre), el día _______ a las ______; y leeré
con él (o ella) el siguiente pasaje bíblico:________________.
Siembra. Cultiva. Cosecha 53
Módulo
5 El Cultivo
Parte 2
Duración
2 horas.
Participantes
Miembros y líderes de la(s) iglesia(s).
Programa
1. Devocional (opcional) (8-10 minutos).
2. Presentación esquemática (25 minutos).
3. Discusión en grupos (40 minutos).
4. Plenaria (30 minutos).
5. Testimonios (opcional) (15 minutos).*
Total: 2 horas.
(*) Puede realizarse en cualquier parte del programa.
Objetivos de este módulo
1. Aprender todos los pasos de la técnica del cultivo.
2. Practicar bajo la orientación de los maestros, en clase y fuera de ella, y que se
animen a implementar el programa de evangelización del Seminario “Buenas Nuevas” en
sus propias iglesias.
3. Comprender que la labor de cultivar no está limitada a un tiempo exclusivo,
un método, o a la fase señalada de este seminario, sino que debe convertirse en actividad
permanente de la comunidad cristiana y de cada uno de los creyentes, donde se presente la
oportunidad.
4. Estimular a los participantes en el seminario a crear, reforzar y promover los
grupos de estudio bíblico, como una de las herramientas más útiles en la evangelización y
una de las más adecuadas para promover el crecimiento de los nuevos creyentes y de la igle-
sia en general.
5. Motivar a los creyentes a convertir todas las actividades de sus iglesias en opor-
tunidades y herramientas de cultivo y crecimiento, para antiguos y nuevos creyentes.
54 Seminario Buenas Nuevas
I. PASOS Y TÉCNICAS DEL CULTIVO
1. Reconocer que Dios es la fuente del crecimiento
No hay una línea divisoria precisa entre la siembra y el cultivo. Desde el mismo mo-
mento en que hacemos contacto con un potencial creyente o entregamos a alguien una por-
ción de la palabra, ya hemos iniciado un proceso de siembra que pronto se convertirá en un
proceso de cultivo. De hecho, no somos nosotros los que iniciamos o cultivamos. Es el Espíritu
de Dios quien acompaña nuestra acción evangelizadora y da el incremento. Como dice Pablo:
“Yo planté, Apolos regó, pero el crecimiento lo ha dado Dios. Así que, ni el que planta
es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento” (1 Corintios 3:6-7).
2. Aprovechar toda oportunidad para el cultivo
Después de ubicarnos en la tónica de la evangelización y habernos compenetrado con
el seminario Buenas Nuevas, veremos que se nos presentan multitud de oportunidades de
cultivar lo sembrado. De hecho, el Cristiano comprometido vive en función de siembra y de
cultivo. En casa, en las visitas y negocios, en la calle, en los encuentros ocasionales, en el
templo durante todas las actividades y servicios, hay siempre una oportunidad de regar lo
sembrado en los corazones y cultivar la semilla del evangelio, con una exhortación, un con-
sejo, un buen ejemplo, una oración. Todas las actividades de la iglesia tienen la finalidad de
cultivar. El sermón, los cánticos, la oración, el estudio bíblico, y sobre todo el buen testimonio
y el ejemplo, edifican a los nuevos creyentes y les estimulan a creer en Jesucristo.
3. Aprender las diferentes formas de cultivo
Hay, sin embargo, algunas formas específicas de cultivo que debemos aprender, como
parte de este seminario, para habilitarnos mejor como herramientas de Dios en el ministerio
de evangelización con la Palabra. Estas son:
a. Cultivo a través de la labor personal.
b. Cultivo a través de los grupos.
II. CULTIVO A TRAVÉS DE LA LABOR PERSONAL
1. ¿Qué es el cultivo a través de la labor personal?
Es la segunda etapa, en la cual regresamos a los que inicialmente hemos contactado,
entregándoles las Escrituras para ayudarles en su camino de búsqueda de Dios y de Jesucris-
to, o en el afianzamiento de su decisión de aceptar al Señor y vivir de acuerdo a los postulados
de su Evangelio.
2. Cultivo sistemático
Para conseguir buenos resultados en esta labor debemos hacerlo metódicamente, des-
tinando un tiempo fijo de cada semana para el desarrollo de las visitas de seguimiento.
Siembra. Cultiva. Cosecha 55
3. Cultivo progresivo y sabio
Es posible que la segunda y tercera visitas deban ser, más que todo, de cortesía y
amistad y algunos muy breves estudios de la Palabra, hasta que afiancemos la confianza y
ayudemos a las personas contactadas a deponer sus reservas y temores.
Encontraremos, sin embargo, muchas clases de personas y variadisimos tipos de res-
puestas y actitudes a nuestra visita y oferta de ayudar para buscar al Señor: desde la más
receptiva, que casi nos agradecen el haber ido, hasta el rechazo hosco y agresivo.Para todo
esto estaremos preparados, si hemos hecho en oración provisión de fe, humildad y sabiduría.
4. Llevar toda la información necesaria
En nuestra visita de siembra obtenemos información básica sobre las personas que es-
tamos visitando por segunda o tercera vez: nombres, direcciones, circunstancias especiales en
las que estas personas se encuentran, su familia y su hogar, grado de interés por el evangelio
y problemas específicos que necesitan atención. Toda esta información y algo más que poda-
mos recoger entre los que las conocen nos será de mucha utilidad en nuestra labor de cultivo.
Aprendiendo de Felipe y Pedro (Hechos 8:26-40 y 10:31) abordaremos a aquellos que
tienen más necesidad y muestran más interés por el evangelio. A lo mejor esta necesidad e
interés los detectamos ya en nuestra primera visita y las anotamos en la tarjeta; o la hemos
conocido por contacto personal o información de vecinos y amigos.
5. La planificación en grupo es siempre importante
Como evangelizadores y creyentes del equipo del seminario Buenas Nuevas, debemos
continuar nuestro trabajo unidos. Días después de terminar la labor de siembra, todo el gru-
po se reunirá para planificar la segunda etapa del cultivo. En esta reunión se elegirán las
tarjetas, se consolidarán las parejas de visitadores sembradores (ahora cultivadores) y en lo
posible, se saldrá al mismo tiempo en parejas a hacer la visitación y los contactos del cultivo.
6. Oración, oración, oración
La oración sigue siendo la parte fundamental de nuestra estrategia. Y en esta etapa,
más que nunca; pues salimos, como dice Pablo, armados “con la espada del Espíritu, que es
la palabra de Dios”; convencidos de que la única manera de hacer nuestra labor de siembra
será “orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con
toda perseverancia y súplica por todos los santos;” [y por cada uno de nosotros los sembra-
dores-evangelizadores] “a fin de que al abrir nuestra boca nos sea dada palabra para dar a
conocer con denuedo el misterio del evangelio” (Efesios 6:17-19).
Por eso, antes de separarse para hacer la labor de cultivo, los sembradores orarán en
grupo, donde pediran por los que van a visitar, por los visitadores y darán gracias a Dios por
el privilegio de salir a regar la semilla de su evangelio y a cultivar los campos ya regados.
Orarán también las parejas al acercarse a las casas o lugares de contacto, antes de
tocar a la puerta o presentarse. Puede ser una breve oración mental, pidiendo al Señor que
abra los corazones y mentes de las personas que visitarán.
56 Seminario Buenas Nuevas
7. Repase la tarjeta de información y toque con cortesía a la puerta
Estudie los datos de la tarjeta una vez más para orientarse sobre detalles importantes
que le ayuden a abordar, lo más convenientemente posible, a las personas que va a visitar.
Luego, toque a la puerta con la mayor delicadeza.
8. Saludo y presentación
Salude con amabilidad y naturalidad, sin expresiones piadosas para no parecer “raro”,
“extraño” o sospechosamente “afectado” a las personas no acostumbradas al lenguaje de nues-
tras comunidades cristianas. Identifíquese brevemente, y usando mucho sentido común, vaya
lo más pronto que pueda al objetivo de su visita. Puede decir algo así como: “Quería visitarle,
saludarle de nuevo y preguntarle qué impresión le ha causado el libro que le dejé en la visita
anterior. ¿Qué tal su lectura?¿Hay alguna cosa que quisiera contarme? O a lo mejor quisiera
preguntar algo, etc. Si me permite sólo unos minutos…” Es importante lograr ser invitado a
entrar y sentarse un rato a conversar.
9. Comienza la labor de cultivo: orientación
Pueden darse varias posibilidades de respuestas:
9.1 “No, no he tenido tiempo de leer”
Es muestra de falta de interés o quizás falta de orientación sobre la mejor manera de
leer la Biblia: Cómo comenzar, cómo seguir, qué buscar primero. Muchos comienzan por el
Génesis y cuando llegan a Levítico o Números, ya están cansados y aburridos. Una buena
ayuda puede ser entregarles un folleto o volante de los que producen las Sociedades Bíblicas
y otras organizaciones, con un programa de lectura diaria. También será útil dar una breve
orientación sobre un orden de libros para leer. Por ejemplo: “Le recomiendo que empiece con
la lectura de los evangelios. Lucas es muy interesante, porque es un buen historiador y nos da
hechos concretos y organizados en cierta sucesión y conexión con los mensajes de Jesús. Siga
después con los Salmos y Hechos”.
9.2 “Sí, ya comencé a leer la Biblia, pero…”
Lo que esta clase de personas necesitan es un poco de estímulo y más orientación. Hay
que hacerles ver la belleza y variedad de los temas que contiene la Biblia; enfocar su lectura
de acuerdo a sus necesidades e intereses. Por ejemplo, un buen consejo para gente que gusta
de la belleza literaria, pero que a la vez desea aliviar su vida de problemas, es que lean los
Salmos. El sembrador puede buscar un salmo que hable a sus necesidades: el salmo del Pas-
tor (23); Salmos del perdón y restauración (32 y 51); el del hombre justo, firme en Dios (1).
Salmos preciosos de alabanza que proclaman la gloria del Creador (8,11 y 104); el Salmo del
corazón angustiado que encuentra descanso en Dios, su amor y poder (22); el Salmo dedicado
a la Palabra (19) y otros.
La persona de Jesucristo como el Salvador, por supuesto, debe ser tema obligado. De-
ben ser señalados y destacados los pasajes en que Jesucristo se acercó a los pecadores y ne-
Siembra. Cultiva. Cosecha 57
cesitados, como también aquellos en que se presenta claramente como el Salvador. También
las epístolas de Pablo pueden ser de mucha ayuda. Recomiende algunos pasajes más sencillos
para leer, pero que a la vez presenten el plan de salvación con claridad (Juan 1 y 3; Romanos
10; Efesios 1 y pasajes similares). El sembrador debe ir preparado para todo esto. Por eso, es
importante que todo sembrador conozca su Biblia, la lea y estudie diariamente, como parte de
su preparación para éste y muchos otros trabajos de evangelización.
9.3 Los más interesados
Si descubre que las personas están genuinamente interesadas en la Palabra y en el co-
nocimiento del mensaje de salvación, trate de establecer un diálogo de mayor profundización
del contenido del mensaje de salvación y del compromiso de la vida cristiana. Es muy posible
que las mismas personas visitadas tomen la iniciativa del diálogo con sus preguntas e inquie-
tudes. Responda lo que pueda, y si no está seguro de la respuesta, diga sencilla y francamente
algo así como: “Permítame investigar mejor este punto y en una próxima visita le traeré la
mejor respuesta que encuentre”.
Esto le dará, además, oportunidad para una tercera visita. En algún momento, muchas
de las personas visitadas querrán tomar una decisión de conversión. Usted debe estar atento
a darles la oportunidad de hacerlo cuando manifiesten tal interés. Otras ya la habrán hecho,
quizás desde la primera visita y necesitan consolidación. Dedique entonces más tiempo a la
enseñanza de verdades cristianas fundamentales. Estas están listas para llevarlas a un pe-
queño grupo de estudio de la Biblia, como se describe en otra parte de este seminario.
10. Tiempo de la visita
Las visitas no deben excederse en tiempo. Veinte o treinta minutos deben ser más que
suficientes. Otras veces, con personas muy ocupadas, podría ser aún menos. Todo depende de
las circunstancias. Lo importante es que use bien el tiempo para lograr lo siguiente:
a) Inspirar confianza.
b) Despertar interés en la lectura de la Biblia y el mensaje salvador del evangelio
de Jesucristo.
c) Consolidar resultados y decisiones.
d) Dejar las puertas abiertas para una próxima visita.
11. Despedida y registro de datos
Despídase cordialmente, sin apresuramientos, con simpatía y agradecimiento. Por
ejemplo, puede decir: “Ha sido un gran placer y un privilegio saludarles y compartir con uste-
des este tiempo, tratando cosas de tanta importancia”. Luego, al retirarse, debe anotar cual-
quier otro dato o información de importancia para continuar cultivando la mejor relación con
las personas que acaba de visitar; datos que tendrá en cuenta en su próximo contacto y visita.
12. Qué hacer si la persona que busca no está en casa
Si el que le recibe no es la persona que usted busca, déjele un saludo y quizás una nota
58 Seminario Buenas Nuevas
escrita en su tarjeta. Investigue la mejor hora para encontrarla. Y aproveche la oportunidad
para ofrecer a la nueva persona la Biblia o alguna literatura bíblica, iniciando con ella el pro-
ceso de la siembra, como se aprendió en la Unidad II de este seminario.
13. Gozo y experiencia
Las siguientes visitas irán afianzando la confianza y abonando el terreno para que las
personas crezcan en el conocimiento de Jesucristo y en el deseo y decisión de seguirle y vivir
una vida cristiana de acuerdo a su evangelio.
En cuanto a usted, como discípulo de Cristo y obrero de su viña, irá ganando conoci-
miento y experiencia en medio del gozo de anunciar la Palabra a muchos. Muchas de estas
personas, nuevos o futuros creyentes, pronto estarán listas para involucrarse en un grupo de
estudio bíblico y aún irán a la iglesia. La unidad especial sobre Pequeños Grupos le orientará
sobre cómo hacerlo. En la siguiente lección aprenderemos algunas orientaciones generales
sobre el cultivo en pequeños grupos de estudio.
III. OTRAS FORMAS DE CULTIVO
De seguro que todos ya estamos en plena posesión de esta verdad: “Sin cultivo, la siem-
bra se pierde y no puede haber cosecha”. Por eso, el cultivo de la semilla implica que lo que
se siembra en el alma es el principio de una acción. El gran error del cristiano y a veces de la
iglesia misma es creer que ya todo está hecho cuando se consigue la conversión de los incré-
dulos. La siembra y aún la conversión o entrega inicial a Cristo es apenas el primer paso en
un proceso de crecimiento y cultivo permanente de la verdad y de la gracia de Dios; proceso
que sólo termina con la muerte y la glorificación del creyente en las moradas eternas. Por eso,
podemos afirmar que toda actividad que la iglesia realiza como comunidad de fe, puede consi-
derarse propicia para el cultivo de los viejos y nuevos creyentes. En esta lección estudiaremos
concretamente el cultivo en grupos de oración y estudio de la Palabra.
IV. EL CULTIVO EN GRUPOS DE ORACIÓN Y ESTUDIO BÍBLICO
1. Grupos de estudio bíblico
Los grupos de estudio bíblico funcionan como puente de tránsito de los nuevos conver-
tidos, o de los que pueden estar interesados en la Palabra, hacia la integración a una congre-
gación o iglesia. Después de cinco o seis visitas, y de acuerdo con el progreso e interés que se
vea en las personas, se buscará integrarlas a estos grupos de estudio bíblico. La formación y
conducción de éstos está muy bien explicada en la segunda etapa de este seminario, que trata
precisamente de la evangelización a través de ellos.
2. Familias de buen testimonio, sedes de estos grupos
Los hogares de familias cristianas de buen testimonio son los lugares más adecuados
para organizar estos grupos. Pero en algunos casos es posible que los mismos nuevos creyen-
tes o interesados ofrezcan sus propias casas.
3. Invitación especial
Siembra. Cultiva. Cosecha 59
Las invitaciones a estos grupos pueden hacerse por escrito, pero nada reemplaza al
contacto personal. Estos contactos se pueden hacer también por teléfono. Es bueno tratar
de multiplicar las invitaciones motivando a otros para que inviten a sus parientes y a sus
amigos. Naturalmente, quienes vienen siendo evangelizados en la etapa del cultivo personal
serán invitados especiales y a ellos se prestará especial atención.
4. El sembrador continúa funcionando
El sembrador hará una cordial invitación a quienes ha estado visitando. Por los víncu-
los que se han creado en las visitas y la confianza y conocimiento mutuos, hay más posibilidad
de que las personas acepten la invitación y se sientan más cómodas y seguras en la reunión.
El sembrador sabrá además cómo motivar mejor al invitado, mostrándole los beneficios del
grupo de estudio.
5. Recepción de invitados y realización del programa
Ya en el grupo, a los invitados se les dará una bienvenida cordial y se les presentará a
los encargados del programa. Debe cuidarse que el programa sea a la vez inspirador, sustan-
cioso en enseñanzas, profundo en contenido, pero no tedioso o demasiado largo. Debe dejarse
espacio para la participación, con preguntas, observaciones, comentarios y testimonios, crean-
do una atmósfera familiar y de cierta informalidad. El programa total no debe durar más de
45 minutos.
6. Un programa bien preparado
Diga no a las improvisaciones. El programa deberá ser elaborado cuidadosamente an-
tes de la reunión. No debe ser el programa corriente de la iglesia; más bien deberá procurarse
que se parezca lo menos posible a un culto. Deberán evitarse las oraciones largas y las alaban-
zas complicadas. Algunos cánticos pueden ayudar, pero lo central e importante es el estudio
de la Palabra. Que responda a las necesidades de los presentes, que toque sus problemas per-
sonales y familiares, que los inspire e inquiete, y que provoque participación y diálogo.
7. Temas de estudio
Los hay generales y básicos:
● La familia.
● El matrimonio.
● El trabajo.
● El amor de Dios.
● El perdón de los pecados.
● Las relaciones con Dios y el prójimo.
O más particulares:
● La vida del hogar.
● Las relaciones de esposos, padres e hijos.
60 Seminario Buenas Nuevas
Tampoco deben faltar temas relacionados con:
● El valor y actualidad de la Biblia en la solución de los problemas individuales y
de la comunidad.
Cada grupo y cada oportunidad presentará los temas más adecuados. La Sociedad Bí-
blica publica material adecuado para ser usado en estos grupos.
8. Intercambio de opiniones
Es indispensable que en el desarrollo del programa los invitados tengan la oportuni-
dad de participar, dando sus opiniones. No hay que olvidar que es una clase, un estudio de
grupo y no un sermón. En estos casos no hay nada mejor que un diálogo cordial.
9. Evolución de los grupos de estudio bíblico
Estos grupos pueden convertirse en núcleos permanentes a los que llegan nuevos y
viejos creyentes. Pero de alguna manera deben propiciar el tránsito de los nuevos creyentes
de la iglesia. Con el tiempo, algunos de estos grupos pueden convertirse en lugares de misión
y evolucionar hasta hacerse comunidades e iglesias, bajo la supervisión de la iglesia madre.
Pero en nuestro caso, los consideramos como una etapa en el proceso de evangelización, que
propicia el cultivo de los nuevos creyentes en camino hacia su integración total a la comuni-
dad de la iglesia.
V. EJERCICIOS DE APLICACIÓN
La clase se dividirá en grupos de no más de ocho personas.
Elegirán un animador y dramatizarán el estudio de un pasaje bíblico.
Siembra. Cultiva. Cosecha 61
Módulo
6 La Cosecha
Duración
2 horas.
Participantes
Miembros y líderes de la(s) iglesia(s).
Programa
6. Devocional (opcional) (8-10 minutos).
7. Presentación esquemática (25 minutos).
8. Discusión en grupos (40 minutos).
9. Plenaria (30 minutos).
10. Testimonios (opcional) (25 minutos).*
Total: 2 horas.
(*) Puede realizarse en cualquier parte del programa.
INTRODUCCIÓN
En esta unidad aprenderemos el concepto y práctica de la cosecha, como última fase
de nuestro Seminario “Buenas Nuevas”. Nos daremos cuenta de que cultivo y cosecha no
son ciertamente dos actividades aisladas y separadas de la labor de evangelización, sino que
están estrechamente relacionadas la una con la otra. De hecho, muchas de las orientaciones
que se dan para el cultivo son válidas para la cosecha y viceversa. En este módulo apren-
deremos a cosechar, pero sobre todo en la práctica en el campo, donde pondremos a prueba
nuestros conocimientos.
OBJETIVOS DEL MÓDULO VI
1. Comprender a cabalidad la naturaleza, metas y objetivos de la cosecha.
2. Prepararse a buscarlos afanosamente en su trabajo evangelizador, dispuestos
a conseguir muchos triunfos para Dios.
3. Rededicar sus vidas a la labor de la expansión del evangelio a través de la dis-
tribución de la Palabra Divina.
4. Aprender los diferentes métodos y formas de cosechar que están a su alcance.
5. Aplicarlos para conseguir muchos frutos para el Señor.
62 Seminario Buenas Nuevas
6. Estimular la búsqueda de nuevas formas creativas de cosechar, promoviendo el
crecimiento de la semilla de la Palabra sembrada en su vida y corazón.
I. DEFINICIÓN
Cosecha es la fase del proceso de evangelización que consigue que los nuevos creyen-
tes, convertidos al Señor, se unan a la fraternidad de la iglesia y se involucren activamente
en sus programas y actividades; viviendo una vida de testimonio cristiano, de acuerdo a la
Palabra de Dios, guiados por el Espíritu Santo y contribuyendo con su acción evangelizadora
a que muchos otros conozcan el evangelio y entreguen sus vidas a Jesucristo.
II. METAS Y OBJETIVOS DE LA COSECHA
1. Llevar al nuevo creyente a la iglesia.
2. Ayudarle a integrarse a la vida de la comunidad cristiana.
3. Estimularle a crecer en Cristo, hasta conseguir madurez espiritual.
4. Inspirarle a sentir su responsabilidad de servir a Dios, sirviendo a sus semejan-
tes.
5. Animarle a dar testimonio de su fe y a participar activamente en la labor evan-
gelizadora de la iglesia, convirtiéndose él mismo en sembrador.
III. ¿POR QUÉ LA COSECHA?
1. Por la misma misión de la iglesia
Tal misión puede resumirse en los siguientes aspectos:
1.1 Proclamar las Buenas Nuevas de salvación a todo el mundo (Hechos 1:8).
1.2 Testificar del amor y gracia de Dios (2 Corintios 5:18-20).
1.3 Promover entre los que se unen a la comunidad de redimidos, el crecimiento y ma-
durez de una vida cristiana, vivida de acuerdo a la Palabra de Dios y orientada y dirigida por
el Espíritu Santo (Efesios 4:1-6).
2. Por la naturaleza de la vida cristiana
La vida de Dios en nosotros es necesariamente dinámica. Tiende a:
2.1 Expandirse
Por eso el proceso de evangelización con la Palabra, tal como se ha planteado, tiene
su culminación y produce sus frutos cuando los nuevos creyentes se involucran en la labor
de procurar que la vida de Cristo que han recibido por gracia, llegue a muchos otros (Isaías
54:2, Hechos 11:19-30).
2.2 Multiplicarse
Es así, a través de ese proceso multiplicador, como el evangelio se ha propagado por
todo el mundo. Los participantes en este seminario deben estar conscientes del mandato del
Maestro: “A la verdad la mies es mucha, más los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la
Siembra. Cultiva. Cosecha 63
mies, que envíe obrero a su mies” (Mateo 9:37-38).
IV. FRUTOS DE LA COSECHA
Tres son, pues, los frutos básicos de la cosecha. Para lograrlos es que se ha sembrado
y cultivado:
1. Salvación
Que acepte a Jesucristo como Señor y Salvador de su vida.
2. Compañerismo
Que en una fraternal relación con sus hermanos, pueda lograr madurez en su fé y vida
cristiana.
3. Ministerio
Que el nuevo creyente se involucre en el ministerio de la evangelización , haciéndose él
mismo sembrador y mensajero de la Palabra Divina. “Estas [señales] se han escrito para que
creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre”
(Juan 20:31). “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto
para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca…” (Juan 15:16).
V. CÓMO COSECHAR
1. Dos aspectos del ministerio
Cultivo y cosecha son dos aspectos del mismo ministerio. En nuestro estudio sobre cul-
tivo se pudo comprobar que cultivo y cosecha son prácticamente simultáneos en nuestra labor
de evangelización. No es fácil definir dónde termina el cultivo y dónde comienza la cosecha.
2. Los misteriosos caminos de Dios
Es un hecho que la iglesia y los sembradores comienzan a cultivar desde el mismo mo-
mento de la siembra, lo que prueba que los caminos de Dios son misteriosos y que el Espíritu
no puede ser limitado por metodologías humanas en su maravillosa acción de llevar al hom-
bre a la conversión y a vivir una vida nueva en Cristo. Bien dijo Jesús a Nicodemo: “El viento
sopla de donde quiere, y oyes su sonido; más ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo
aquel que es nacido del Espíritu” (Juan 3:8).
3. Un proceso que no cesa
El proceso de siembra, cultivo y cosecha está en permanente progreso. El cristiano en
particular y la iglesia en general no pueden cesar en esta acción pues es una misión priorita-
ria.
VI. ALGUNAS REGLAS GENERALES QUE DEBEN OBSERVARSE PARA COSECHAR
1. Fijar metas
La parábola de los talentos, según Mateo 25:14-30, es un buen ejemplo de esto. No hay
64 Seminario Buenas Nuevas
que olvidar que la cosecha siempre está relacionada y es proporcional a la siembra. Así lo ad-
mite San Pablo cuando dice:
“El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosa-
mente, generosamente segará” (2 Corintios 9:6).
Las metas deben fijarse teniendo en cuenta la Gran Comisión y recordando por lo me-
nos tres cosas:
● Que deben ser realistas.
● Que deben ser puestas con fé.
● Que deben estar apoyadas con oración.
2. Conocer el tiempo y lugar
Mientras los discípulos del Señor discurrían entre sí argumentando que faltaban cua-
tro meses para la cosecha, él los desafió con estas palabras: “Alzad vuestros ojos y mirad los
campos, porque ya están blancos para la siega” (Juan 9:35).
Esto indica:
a. Que hay que recoger el fruto cuando está maduro.
b. Que hay que ir donde está el fruto. Hay muchas zonas “blancas” para la cosecha.
Y sin ir muy lejos - es cuestión de “alzar los ojos” - descubrimientos que están a la vuelta de
nuestra casa.
c. Que hay que estar preparados y usar una estrategia válida que asegure una
cosecha abundante. “En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis mis
discípulos” (Juan 15:8).
3. Herramientas adecuadas
3.1 La Biblia y un estudio sistemático de la misma como herramienta vital será el au-
xiliar por excelencia, bajo la dirección del Espíritu Santo, para emprender la tarea de la gran
cosecha. Poniéndola en manos del inconverso tenemos que ser conscientes que:
3.1.1 “... es espada del Espíritu… ” (Efesios 6:17).
3.1.2 “... es perfecta, que convierte el alma” (Salmos 19:7).
3.1.3 Es “... útil para enseñar y reprender, para redargüir, para corregir, para instruir
en justicia” (2 Timoteo 3:16).
3.2 No está demás un estudio serio y responsable de la iglesia:
3.2.1 Su capacidad física. No se debe invitar a 2000 personas a un local donde no caben
más de 50.
3.2.2 Su liderazgo. Debe estar bien preparado para recibir a las personas que han sido
invitadas.
3.2.3 Su vida espiritual. Una congregación en crisis debe poner la casa en orden: sanar
heridas y superar problemas antes de lanzarse a una aventura para la cual no está preparada.
Siembra. Cultiva. Cosecha 65
3.2.4 Su programa de actividades. Toda comunidad espera de una congregación algo
más que dos cultos semanales. Para esto habrá que conocer las necesidades reales y cómo
mostrar nuestro interés por la vida integral de las personas.
4. Habrá obstáculos
4.1 Si se trata de problemas humanos, será necesario reconocerlos honesta y humilde-
mente, y procurar encontrar una solución.
4.2 Si se trata de dudas honradas, habrá que ayudar a despejarlas.
4.3 Si se trata de incredulidad, será necesario probar que tenemos fe en Jesucristo y
procurar ganarlos para él. Dijo Jesús: “Al que cree, todo es posible” (Marcos 9:23).
VII. PROCEDIMIENTOS PROBADOS PARA UNA BUENA COSECHA
1. Actividades de la iglesia
Participar en las actividades de la iglesia da confianza y permite que las personas nue-
vas se sientan útiles. Programas con la juventud, escuela dominical, participación en el coro,
obra social, uso de la biblioteca de la iglesia, son solamente algunos de los medios de acción
que habrán de contribuir para la cosecha.
2. Testimonio personal
Posiblemente sea este el método más antiguo y eficaz usado desde los primeros días de
la iglesia cristiana. Es, además, un mandato del Señor: “Me seréis testigos” (Hechos 1:8). Es
eficaz y válido cuando reúne estas dos condiciones:
3.1 Debe estar respaldado por una vida cristiana auténtica.
3.2 Debe estar apoyado con un mensaje cristiano.
4. Pasión por las almas perdidas
El deber principal de un cristiano es conducir al hombre perdido a los pies de Jesucris-
to. Amar al pecador como Cristo lo amó. El amor por los perdidos será la clave de la cosecha.
VII. ALGUNAS EVIDENCIAS PARA CONSOLIDAR LA COSECHA
1. El Nuevo Testamento
Nada mejor que acudir al Nuevo Testamento para consolidar la cosecha. Allí se nos
cuenta cómo, a partir de Pentecostés, con 3000 convertidos añadidos a la iglesia, y luego 5000,
la cosecha fue una constante en la iglesia primitiva. El crecimiento fue una realidad cuantita-
tiva y cualitativamente medible.
2. El perfil de la iglesia
El pasaje de Hechos 2:41-47 nos muestra el perfil de la iglesia de Jerusalén en la con-
solidación de semejante cosecha:
66 Seminario Buenas Nuevas
2.1 Recibieron la Palabra con entusiasmo, v. 41a.
2.2 Se unieron a la iglesia, v. 41b.
2.3 Fueron instruidos en la doctrina de los apóstoles, v. 42a.
2.4 Perseveraban en comunión unos con otros, v. 42b.
2.5 Compartían su experiencia con “todo el pueblo”, contando con su “favor”. Una for-
ma efectiva de testimonio, v. 47a.
2.6 Crecían “cada día” con “los que habían de ser salvos”, v. 47b.
2.6.1 En Hechos 6:1-7 se nos dice “... que el número de los discípulos se multiplicaba
grandemente”
3. Mensaje y método
El mensaje y método de esta cosecha culminan cuando cada creyente se transforma en
un agente multiplicador. Su compromiso personal con la tarea evangelística puede garanti-
zar una cosecha sin precedente en la historia del mundo contemporáneo y en la organización
de la iglesia, haciendo efectiva la orden del Señor de ir “hasta lo último de la Tierra” (Hechos
1:8).
IX. CONCLUSIÓN
1. Hasta el cumplimiento de la última cosecha. Sí, hasta entonces, cuando la visión
de Juan en Patmos (Apocalipsis 7:9-12) sea una gloriosa realidad para todos los que han re-
cibido a Jesucristo como su único Señor y Salvador personal.
2. Mientras tanto “... es necesario hacer las obras del que nos envió…”, “entre tan-
to que el día dura; porque la noche viene, cuando nadie puede trabajar” (Juan 9:4).
X. DISCUSIÓN EN GRUPOS
1. Considere con los estudiantes esta afirmación: “Jesucristo espera ver frutos".
¿Cómo puede comprobarse con las Escrituras que es así?
2. ¿Por qué en algunas iglesias hay tan pocos frutos y una cosecha tan escasa?
3. ¿Cuáles piensa usted que son los factores que favorecen una buena cosecha en
nuestro trabajo evangelístico y en el trabajo de la iglesia en general?
4. Cuando no hay fruto inmediato, ¿quiere decir que hemos fracasado?¿Que hay
que hacer entonces en esos casos?
5. Permita que algunos estudiantes den testimonio de “buena cosecha” en su labor,
y deje que expliquen la razón de su éxito. Otros pueden hablar de algunos fracasos y el grupo
analizará las razones de los mismos.
Siembra. Cultiva. Cosecha 67