EL HILO DE DÉDALO
LA ANTIGUA CRETA Y SU CICLO MÍTICO-LEGENDARIO
El conocido ciclo mítico-legendario de la antigua Creta no es ni la historia
del rey Minos, ni la de Teseo, ni la de Ariadna, ni siquiera la del famoso
Minotauro; es, en realidad, la del primer genio inventor del que se tiene
“memoria”, un hombre que era capaz de resolver el problema técnico más
complejo, pero que no supo afrontar el que le planteaba uno de los monstruos
que acechan a todo gran maestro: la envidia hacia el discípulo que lo supera. El
ateniense Dédalo, el genial Dédalo, cuyo nombre ha dado, por un proceso de
metonimia y antonomasia al mismo tiempo, un sinónimo para ‘laberinto’, es el
auténtico “propietario” del ovillo que todos asociamos solo con la princesa
Ariadna y el héroe Teseo; y él es también, como se verá, el auténtico hilo
conductor (está al principio –como asesino en fuga–, en el medio –como
solucionador de problemas ajenos– y al final –como triunfador sobre un
todopoderoso rey–) de esta historia, una de las más enigmáticas y fascinantes
entre las surgidas de la mente (¿individual? ¿colectiva?) del ser humano.
1.- Dédalo y Talo en Atenas
Dédalo, descendiente de Cécrope, el legendario rey de Atenas, era un
artesano genial, un inventor de gran talento. Con él entró a trabajar de aprendiz
su sobrino Talo1. Este comenzó a destacar en ingenio e inventiva hasta el punto
de suscitar los celos de su tío, quien, no pudiendo soportarlos, lo asesinó
arrojándolo desde lo alto de la Acrópolis. Dédalo huyó a Creta, donde el rey
Minos lo acogió y lo nombró su arquitecto, ingeniero, escultor, etc.: su “artista”
personal, en suma.
2.- Minos y Poseidón: el toro blanco
En la versión más habitual, el rey Minos es hijo de Zeus y de la princesa
fenicia Europa, a la que aquel sedujo y raptó metamorfoseado en toro2 (el
recurrente animal totémico de toda esta historia, como se irá viendo). A la
muerte del rey de Creta, Minos y sus hermanos Sarpedón y Radamante se
1 Era hijo de Perdiz, hermana de Dédalo. En otras versiones, Perdiz, no Talo, es el nombre del
propio sobrino de Dédalo.
2 Esa historia puede leerse en el segundo libro de las Metamorfosis de Ovidio (vv. 833ss.).
© Pedro Conde Parrado, 2013
disputaron el trono. Minos pidió al dios Poseidón (o Neptuno) que enviara una
señal (un hermoso toro blanco que saliera de las aguas del mar) para demostrar
que le correspondía reinar a él. Minos prometió sacrificar el toro al dios del mar,
pero se encaprichó del animal y prefirió guardarlo entre sus rebaños. Como
castigo, Poseidón hizo que la reina Pasífae, esposa de Minos, se enamorara
perdidamente del toro y se obsesionara con copular con él. Pasífae, como hija
del Sol, era hermana de la maga Circe y tía de la no menos maga Medea.
3.- Dédalo y Pasífae: la vaca fingida
Pasífae recurre a Dédalo, quien construye una vaca tan real que logra
engañar al toro de Poseidón. Pasífae se introduce en ella y logra así su zoófilo
objetivo. La reina queda embarazada y da a luz al llamado Minotauro, un
monstruo mitad hombre mitad toro.
Dédalo muestra a Pasífae la vaca que ha construido (Pompeya, Casa de los Vetii)
© Pedro Conde Parrado, 2013
4.- Dédalo y Minos: el laberinto
El rey Minos, avergonzado, desea a toda costa ocultar el fruto de los
amores taurinos de su esposa y pide a Dédalo que construya una prisión para el
monstruo. La obra de Dédalo es una especie de palacio lleno de corredores
entrecruzados del que es imposible salir sin algún tipo de elemento que guíe
hacia la salida (el llamado ‘laberinto’). El monstruo es encerrado allí.
G. F. Watts, El Minotauro (1877-1886)
5.- El tributo de Atenas a Minos
Androgeo, hijo de Minos y Pasífae, era un joven robusto que destacaba
como atleta y púgil. Acudió a una competición en Atenas, en la que venció a
todos sus rivales. El rey Egeo, muerto de envidia, envía al joven a matar al
terrible toro de Maratón (que estaba causando estragos en aquella tierra), lo que
suponía una muerte segura. El joven no tuvo éxito y sucumbió ante el toro.
Minos, encolerizado, reunió una flota y cercó Atenas. El asedio se prolongó y
© Pedro Conde Parrado, 2013
provocó una epidemia en la ciudad, agravada por el hambre y la sed. Un
oráculo informó a los atenienses de que para que cesara el tormento debían
acceder a las condiciones del rey Minos, quien impuso a la capital del Ática un
tributo anual de catorce jóvenes, siete de cada sexo, para ser devorados por el
Minotauro en el interior del laberinto.
6.- Teseo se ofrece como víctima. Las velas de Egeo
Teseo, príncipe de Atenas e hijo del rey Egeo, ante el creciente
descontento de los atenienses por el hecho de que él, amparado en su condición,
se librara de formar parte del tributo, decide ofrecerse al tercer año como
víctima del Minotauro para intentar acabar con este y poner fin a tan dolorosa
tragedia. Egeo le proporciona dos juegos de velas, uno blanco y otro negro, para
ponerlas en el barco que transportaría a los catorce jóvenes a Creta; pide a su
hijo que, en caso de regresar victorioso, cambie las luctuosas velas negras del
viaje de ida por las blancas en el de regreso como señal de que volvía vivo tras
haber aniquilado al monstruo.
7.- Teseo en Creta. Ariadna (y Dédalo)
Antes de ser encerrado con sus trece compatriotas en el laberinto, el
príncipe ateniense es visto por la princesa cretense Ariadna (hija de Minos y
Pasífae), quien se enamora perdidamente del extranjero. Desesperada ante la
que cree que va a ser la muerte segura de este (bien a manos del Minotauro,
bien perdido en el laberinto si lograba acabar con aquel), pide ayuda a Dédalo,
quien le sugiere que entregue al ateniense un ovillo cuyo hilo le sirviera para
marcar el camino por el que regresar a la salida. Ariadna, traicionando a su
padre y a su patria, sigue el consejo de Dédalo y entrega el ovillo a Teseo,
haciéndole prometer que se casaría con ella (para lo cual tendrían que escapar
juntos de la isla). El príncipe ateniense penetra en el laberinto, mata al
Minotauro y logra escapar de la prisión gracias al truco ideado por Dédalo.
8.- Huida de Ariadna con Teseo. Abandono en Naxos. Dioniso
Los dos jóvenes se embarcan y huyen de Creta en el barco que había
traído a Teseo desde Atenas. Pasan por la isla de Naxos, donde hacen escala.
Ariadna se queda dormida y cuando despierta, se percata de que Teseo se da a
© Pedro Conde Parrado, 2013
la fuga en la nave. El dios Dioniso (o Baco), que había venido desde Oriente con
su cortejo (sátiros, silenos y bacantes) y montado en su carro tirado por
panteras, se queda prendado de la joven, la desposa y se la lleva con él al
Olimpo. Además, catasterizó la corona de Ariadna en la constelación conocida
hoy como “Corona boreal”.
Cortejo de Baco (Túnez, Museo de Sousse)
Guillermo Pérez Villalta, Dioniso encuentra a Ariadna en Naxos (2008)
© Pedro Conde Parrado, 2013
9.- Teseo vuelve a Atenas. Muerte de Egeo
Teseo continúa su travesía hacia Atenas. Eufórico por su victoria, ha
olvidado cambiar las velas blancas por las negras, por lo que su padre, Egeo,
que veía llegar el barco desde la Acrópolis ateniense, se arroja al mar desde allí
al creer que su hijo ha perecido en la empresa. Desde entonces el mar que baña
el Ática lleva su nombre.
10.- Castigo y huida de Dédalo. Ícaro
En Creta, al enterarse Minos de la colaboración prestada por Dédalo a
Ariadna, e indirectamente a Teseo, decide encerrar en el laberinto a quien había
sido su constructor. Dédalo logra escapar, pero sabe que si permanece en Creta
sus horas están contadas, por lo que planea huir llevándose al hijo que había
tenido con una cretense, Ícaro. Construye sendas alas para ambos uniendo
plumas con cera a imitación de las de las aves. Logran volar y huir, pero el niño
se confía y comienza a elevarse. El sol derrite la cera y el niño se precipita al
mar.3
Andrea Alciato, Emblematum liber (1531): emblema CIV In astrologos
3La historia de este célebre vuelo, precedida de un escueto resumen de la leyenda cretense, la
cuenta magistralmente Ovidio en Metamorfosis VIII 155ss.
© Pedro Conde Parrado, 2013
11.- Dédalo en la corte del rey Cócalo
Dédalo consiguió llegar a Sicilia, donde se refugió en la corte del rey
Cócalo. Minos lo persiguió hasta la isla para capturarlo. Pero para ello tenía que
dar con su paradero. El rey cretense divulgó por Sicilia que proponía, a cambio
de elevada recompensa, una muy difícil prueba de habilidad (a sabiendas de
que el único mortal capaz de superarla era Dédalo y de que este no se resistiría
al reto): había que introducir un hilo en una caracola y lograr pasarlo por su
espiral hasta sacarlo por el otro lado. Dédalo ató el hilo a una hormiga y la
obligó a pasar por el interior de la caracola. Enterado Minos de que alguien que
estaba en la corte del rey Cócalo había superado la prueba, supo enseguida que
era Dédalo y exigió su entrega. Pero el genial artesano e inventor se las arregló
para que las hijas de Cócalo asesinaran a Minos cuando este estaba tomando un
baño.
Y Dédalo, una vez más, se salvó…
© Pedro Conde Parrado, 2013