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Normalización de Actos Delictivos

Las redes sociales normalizan conductas delictivas entre los jóvenes al viralizar contenido que muestra actos ilegales, lo que puede llevar a su aceptación como comportamientos normales. La presión social y la búsqueda de aceptación impulsan a algunos adolescentes a participar en actividades riesgosas, mientras que comunidades problemáticas y el ciberacoso refuerzan comportamientos antisociales. La falta de supervisión por parte de los padres y la insuficiente regulación de las plataformas digitales agravan esta situación, dejando a los jóvenes vulnerables a influencias negativas.
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Normalización de Actos Delictivos

Las redes sociales normalizan conductas delictivas entre los jóvenes al viralizar contenido que muestra actos ilegales, lo que puede llevar a su aceptación como comportamientos normales. La presión social y la búsqueda de aceptación impulsan a algunos adolescentes a participar en actividades riesgosas, mientras que comunidades problemáticas y el ciberacoso refuerzan comportamientos antisociales. La falta de supervisión por parte de los padres y la insuficiente regulación de las plataformas digitales agravan esta situación, dejando a los jóvenes vulnerables a influencias negativas.
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Normalización de Actos Delictivos

Una de las principales formas en que las redes sociales influyen en el


comportamiento delictivo juvenil es a través de la normalización de conductas
ilegales. Videos, publicaciones y transmisiones en vivo que muestran peleas,
vandalismo o consumo de sustancias ilegales suelen viralizarse rápidamente,
obteniendo millones de visualizaciones. Este fenómeno puede llevar a que los
adolescentes perciban estas como acciones aceptables.
Las plataformas permiten que los jóvenes se expongan constantemente a
modelos de comportamiento negativo. Influencers o figuras populares que
publican contenido relacionado con actividades ilícitas pueden influir en sus
seguidores, quienes ven estas acciones como una forma de ganar notoriedad o
reconocimiento social.
Presión Social y Búsqueda de Aceptación
La adolescencia es una etapa crucial para la formación de identidad, en la
que la necesidad de aceptación social juega un papel fundamental. Las redes
sociales intensifican esta dinámica mediante mecanismos como los "me gusta",
comentarios y seguidores, que actúan como indicadores de popularidad. Ante esta
presión, algunos jóvenes pueden recurrir a comportamientos extremos o
riesgosos, incluidos actos ilegales, para destacar en su grupo social o en el
entorno.
Comunidades Problemáticas y Ciberacoso
Las redes sociales también son terreno fértil para la creación de
comunidades que refuerzan comportamientos antisociales o delictivos. Grupos
virtuales que promueven la violencia, el odio o la explotación pueden captar a
adolescentes vulnerables, ofreciéndoles un sentido de pertenencia y apoyo para
actos que, de otro modo, serán rechazados por la sociedad.
El ciberacoso es otro aspecto relevante. Los adolescentes que son víctimas
de hostigamiento en línea pueden desarrollar comportamientos agresivos como
mecanismo de defensa o incluso recurrir a acciones ilegales para vengarse de sus
agresores. A su vez, el anonimato que ofrecen las plataformas permite que los
jóvenes actúen como acosadores sin temor a repercusiones inmediatas, lo que
perpetúa un círculo vicioso.
Falta de Supervisión y Regulación
Un factor que agrava esta problemática es la falta de supervisión adecuada.
Muchos padres no están al tanto del contenido que sus hijos consumen o de las
interacciones que mantienen en redes sociales. Esto deja a los adolescentes
expuestos a influencias negativas sin la guía necesaria para discernir entre lo que
es correcto o dañino.
Asimismo, las plataformas digitales no siempre logran controlar la difusión
de contenido perjudicial. Aunque algunos han implementado sistemas de
moderación, estos son insuficientes para frenar la circulación de publicaciones que
promueven actividades delictivas.

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