Introducción:
a) «Por su esencia más propia, lo bello es lo que más reluce, lo que más brilla en el
ámbito de lo sensible, de modo tal que en ese brillo, al mismo tiempo, deja relucir al ser.
El ser es aquello a lo que el hombre queda de antemano vinculado por su esencia,
aquello hacia donde es arrebatado.» [Heidegger, Nietzsche, trad. J. L. Vermal, Editorial
Destino,
p. 185]
b) «Para nosotros, el arte ya no es el modo supremo en que la verdad [el contenido del
espíritu o de la comunidad humana] se procura una existencia. Seguramente cabe
esperar que el arte no dejará nunca de elevarse y de consumarse [dentro de un mismo
tipo de arte o desde el surgimiento de otras artes], pero su forma [la presentación de
la«verdad» a través de la obra] ha cesado de ser la exigencia suprema del espíritu [de la
comunidad humana]. En todos estos aspectos, en lo tocante a su supremo destino, el
arte es y permanece para nosotros un pasado.» [Hegel G. W. F., «Lecciones sobre
Estética», O. C., vol. X, 1, p. 16., invierno 1828/29].
c) Nos encontramos en la frontera de una época. El mundo no ha pensado hasta el
presente más que en conquistar la vida, su único cuidado ha sido vivir. Ya sea que toda
actividad esté encaminada hacia las cosas de aquí abajo o que se oriente hacia el más
allá, hacia la vida temporal o hacia la eterna […] ya sea que uno se preocupe de la
“querida vida” o de la “vida eterna”, el fin de todo esfuerzo, el objeto de todas las
inquietudes no cambia; tanto en uno, como en otro caso, lo que siempre se busca es la
vida. ¿Demuestran las tendencias modernas otra preocupación? Se quiere que las
necesidades de la vida no sean ya un tormento para nadie, y se enseña, por otra parte,
que el hombre debe ocuparse de este mundo y vivir su vida real, sin inútiles
preocupaciones por el más allá. Tomemos la cuestión desde otro punto de vista: aquel
cuya única inquietud es vivir, no puede pensar en gozar de la vida. En tanto que su vida
esté en cuestión, en tanto que tenga que temblar por conservarla, no puede consagrar
todas sus fuerzas a servirse de ella, es decir, a gozarla. ¿Pero cómo gozar de ella?
Consumiéndola, así como se quema la vela que ilumina, así usa uno de la vida y de sí
mismo, consumiéndola y consumiéndose. Gozar de la vida es devorarla y destruirla.
Pues bien, ¿qué hacemos? Buscamos el goce de la vida.» [Stirner M., El Único y su
propiedad, Barcelona, Destino, p. 357. Trad. modificada]
d) «§ 1. La estética (teoría de las artes liberales, gnoseología inferior, arte del pensar en
modo bello, arte del análogo de la razón [analogi rationis]) es la ciencia del conocimiento
sensible.» [Baumgarten, Aesthetica (1750 - 1758), traducción nuestra]
e) «Un artista no es artista sino gracias a un exquisito sentido de lo bello —sentido que
le procura goces embriagadores, pero que al tiempo implica, encierra, un sentido
igualmente exquisito de toda deformación, de toda desproporción—. Así un daño, una
injusticia cometida con un poeta que es realmente un poeta, lo exaspera hasta un grado
que a un entendimiento ordinario le parece en completa desproporción con la injusticia
cometida. Los poetas ven la injusticia jamás donde no existe, sino, y muy a menudo, allí
donde los ojos no poéticos no la ven en absoluto. Por ello, la famosa irritabilidad poética
no tiene relación con el temperamento, entendido en el sentido vulgar, sino con una
clarividencia por encima de lo corriente en lo relativo a lo falso y a lo injusto. Esta
clarividencia no es otra cosa que un corolario de la viva percepción de lo verdadero, de
la justicia, de la proporción; en una palabra, de lo bello.» [Baudelaire Ch., Edgar Allan
Poe, trad., C. Santos, Madrid, Visor, p. 101]
1. HIST. DEL PENSAMIENTO Y LAS IDEAS ESTÉTICAS: ACLARACIONES SOBRE LA GRECIA
ARCÁICA
Ontología de la belleza y «rechazo de la mimesis» en Platón:
En las obras filosóficas de Platón, especialmente en "La República" y "El Banquete", se
desarrolla una antología de la belleza que refleja su perspectiva única sobre este
concepto. Platón aborda la belleza en el contexto de su teoría de las Ideas o Formas,
sosteniendo que la belleza verdadera es una Idea eterna e inmutable, más allá de las
manifestaciones físicas en el mundo sensible.
La mímesis es un concepto que se refiere a imitación o representación artística de la
realidad.
Platón introduce la noción de "rechazo de la mimesis" al argumentar que las
representaciones artísticas y poéticas son meras imitaciones de las Ideas, alejándose de
la realidad trascendental. A través de su famosa teoría del mundo de las ideas, Platón
sugiere que el arte puede desviar a las personas de la búsqueda de la verdadera belleza,
al enfocarse en copias imperfectas y superficiales.
Había 3 planos para Platón: el del mundo de las ideas, el plano físico y por último el del
las representaciones artísticas. Este último para platón no tenía valor ninguno ya que no
tenía utilidad y “alejaba al ser humano de la verdad”.
Para él el arte era el producto del seguimiento de una serie de reglas que tenía una
utilidad y que tiene que educar y nutrir una virtud, tiene que acercarse lo más posible a
la realidad y para él la ciencia y el arte van de la mano ya que el arte tiene que
representar hechos.
Desde esta perspectiva, Platón desconfía de las artes miméticas y aboga por una
educación estética que eleve el alma hacia la contemplación de las Ideas, donde la
verdadera belleza reside. La belleza, según Platón, no debe ser perseguida en las
apariencias físicas, sino en la comprensión y contemplación de lo divino y eterno.
En resumen, la antología de la belleza en Platón se centra en la conexión entre la belleza
y las Ideas eternas, mientras que su "rechazo de la mimesis" señala la desconfianza hacia
las representaciones artísticas que desvían la atención de la búsqueda de la verdad y la
esencia de la belleza.
La Poética y la «teoría de las artes» en Aristóteles.
La "Poética" de Aristóteles es un influyente tratado que aborda la teoría de las artes,
especialmente el arte dramático, centrándose en la tragedia y la epopeya. Aristóteles
destila sus ideas sobre la composición de historias y la representación artística en esta
obra.
En su enfoque, Aristóteles explora la mímesis como un componente fundamental del
arte, particularmente en la tragedia. No ve la mímesis como una simple copia de la
realidad, sino como una representación creativa que tiene el poder de suscitar
emociones y purificarlas en la audiencia. La catarsis, según Aristóteles, es el proceso
mediante el cual las emociones se liberan y purifican a través de la contemplación de la
acción dramática.
Aristóteles establece los elementos esenciales de una tragedia exitosa, incluyendo la
trama, los personajes, el lenguaje, el pensamiento, el espectáculo y la melodía. La
unidad de acción, tiempo y lugar es crucial, y la trama debe seguir una estructura
específica con un principio, medio y fin.
En cuanto a la epopeya, Aristóteles la compara con la tragedia y destaca sus diferencias,
señalando que la epopeya es más extensa y utiliza el lenguaje narrativo, mientras que la
tragedia se representa en acción.
En resumen, la "Poética" de Aristóteles ofrece una profunda exploración de la teoría de
las artes, destacando la importancia de la mímesis, la catarsis emocional y los elementos
esenciales de una obra dramática exitosa, contribuyendo así de manera significativa al
entendimiento de la estética y la creación artística.
2. LA RECEPCIÓN HELENISTA DE PLATÓN Y ARISTÓTELES:
Plotino y la (im)posible reconciliación entre Platón y Aristóteles: «lo bello» y la
«teoría de las artes» en las Enéadas.
Plotino (filósofo neoplatónico del siglo III) abordó la dicotomía entre las perspectivas
filosóficas de Platón y Aristóteles, particularmente en relación con la noción de "lo bello"
y la "teoría de las artes". Aunque ambos filósofos griegos compartían ciertos
fundamentos, sus enfoques divergían en aspectos clave.
En las Enéadas de Plotino, se percibe una búsqueda de reconciliación entre las ideas de
Platón y Aristóteles. Plotino adopta la teoría platónica de las Ideas, pero introduce la
noción de que todo emana de la Fuente Suprema, el Uno. En este contexto, "lo bello" es
considerado como una emanación de esta realidad trascendental.
Plotino critica la postura aristotélica que vincula la belleza a la proporción y la armonía
perceptible en el mundo sensible. Aunque Aristóteles aprecia la belleza en las obras
artísticas, Plotino sugiere que esta belleza es solo un reflejo lejano de la belleza
verdadera que proviene de la esencia divina.
En la síntesis de Plotino, se busca un equilibrio entre la abstracción platónica y el
enfoque más práctico de Aristóteles. La belleza, según Plotino, es una manifestación del
Uno, pero también reconoce la importancia de las manifestaciones artísticas como
escalones que pueden llevar al alma a comprender la belleza superior.
En resumen, Plotino intenta reconciliar las filosofías de Platón y Aristóteles al incorporar
la teoría de las Ideas platónicas en su sistema, pero al mismo tiempo, destaca la
conexión entre el mundo sensible y la realidad trascendental, ofreciendo así una síntesis
que aborda la naturaleza de "lo bello" y su relación con las artes.
3. LA GRAN SÍNTESIS DE LA ESCOLÁSTICA: ANTIGÜEDAD Y CRISTIANISMO
Teología, belleza y teoría de las artes en Santo Tomás de Aquino.
La teología, la belleza y la teoría de las artes en Santo Tomás de Aquino se entrelazan
dentro de su vasta obra filosófica y teológica, especialmente en su intento de reconciliar
la filosofía aristotélica con la teología cristiana.
Para Santo Tomás, la teología es la reina de las ciencias, ya que se ocupa del
conocimiento divino y revelado. Sin embargo, también valoraba la importancia de las
artes y la belleza en la búsqueda del entendimiento humano y la expresión de la verdad.
En su análisis de la belleza, Santo Tomás la sitúa como una cualidad que despierta el
placer en aquellos que la contemplan. Identifica tres elementos fundamentales de la
belleza: integritas (integridad), consonantia (proporción) y claritas (claridad), que se
manifiestan tanto en la naturaleza como en las obras humanas. Santo Tomás argumenta
que la belleza refleja la armonía y el orden intrínseco al ser, que a su vez se origina en la
perfección divina.
En cuanto a la teoría de las artes, Santo Tomás incorpora la filosofía aristotélica para
comprender la naturaleza y la función de las artes. Reconoce que las artes imitan la
realidad y pueden ser un medio para expresar la belleza, pero insiste en que estas deben
estar al servicio de la verdad y la moralidad, buscando el bien común y el fin último del
hombre: la unión con Dios.
En resumen, para Santo Tomás de Aquino, la teología es la disciplina suprema, pero
reconoce la importancia de la belleza y las artes como expresiones humanas que pueden
reflejar la armonía divina y servir a la búsqueda de la verdad, siempre que estén en
consonancia con la moralidad y la fe cristiana.
4. EL RENACIMIENTO Y LA FIGURA DEL CREADOR
El arte entre la «bella invenzione» y el saber científico.
Durante el Renacimiento, el arte experimentó una transformación significativa al ser
influenciado por dos corrientes principales: la "bella invenzione" (bella invención) y el
avance del saber científico.
La "bella invenzione" se refiere a la habilidad inventiva y creativa de los artistas
renacentistas para representar la realidad de una manera estéticamente hermosa. Los
artistas como Leonardo da Vinci, Miguel Ángel y Rafael se esforzaron por capturar la
belleza natural, la anatomía humana y las emociones de manera realista. Valoraban la
creatividad, la originalidad y la expresión artística como elementos esenciales para
producir obras de gran belleza.
Por otro lado, el Renacimiento también fue testigo de avances significativos en el ámbito
científico y tecnológico. Figuras como Galileo Galilei y Nicolás Copérnico cuestionaron
las ideas establecidas sobre el cosmos y desarrollaron teorías revolucionarias sobre
astronomía y física. Estos avances en el saber científico impulsaron una nueva
comprensión del mundo y fomentaron una actitud más investigativa y experimental.
La intersección entre estas corrientes del arte y el conocimiento científico se reflejó en
artistas como Leonardo da Vinci, quien no solo fue un genio artístico, sino también un
científico y un inventor notable. Da Vinci aplicó sus conocimientos científicos en sus
obras artísticas, incorporando precisión anatómica, estudio de la luz y sombra, y
comprensión de la perspectiva.
En resumen, el Renacimiento fue un período en el que el arte se desarrolló a través de
la creatividad, la originalidad y la representación realista de la belleza (bella invenzione),
mientras que el avance científico y tecnológico influyó en la forma en que los artistas
percibían y representaban el mundo, fusionando así la estética y el conocimiento
científico en una nueva forma de expresión artística.
Leonardo Da Vinci y la imagen del artista-ingeniero.
Leonardo da Vinci, una figura emblemática del Renacimiento, encarnó la fusión única
entre el arte y la ciencia, personificando la noción del artista-ingeniero. Su genio
multifacético abarcó campos tan diversos como la pintura, la escultura, la anatomía, la
ingeniería, la astronomía y la filosofía.
La filosofía del Renacimiento abogaba por la exploración del conocimiento a través de
la observación directa, la experimentación y la búsqueda del entendimiento racional del
mundo. Da Vinci personificó este ideal, integrando la curiosidad científica con su
destreza artística. Su enfoque interdisciplinario le permitió profundizar en la
comprensión de la anatomía humana, estudiar la naturaleza y explorar conceptos
ingenieriles revolucionarios.
Leonardo no solo fue un consumado pintor, creador de obras maestras como la "Mona
Lisa" y "La Última Cena", sino también un investigador apasionado que realizó extensos
estudios anatómicos, científicos e ingenieriles. A través de sus famosos cuadernos, dejó
un legado de dibujos, notas y bocetos que muestran su curiosidad insaciable y su
profundo entendimiento del mundo natural.
Su concepción del artista-ingeniero reflejaba la fusión de la creatividad artística con el
razonamiento científico, demostrando que ambas disciplinas podían enriquecerse
mutuamente. Consideraba que el conocimiento de las leyes de la naturaleza era esencial
para la creación artística y, a su vez, creía que el arte podía ilustrar y comunicar ideas
científicas complejas de manera accesible.
En resumen, Leonardo da Vinci personificó la imagen del artista-ingeniero en el
Renacimiento al fusionar la creatividad artística con la investigación científica y la
exploración intelectual. Su enfoque interdisciplinario y su visión holística del
conocimiento dejaron un legado duradero que sigue inspirando a generaciones
posteriores.