TRANSTORNOS
MÚSCULO
ESQUELÉTICOS
CORDOVA AGUIRRE BRANDON MOISES
561
EDUCACIÓN PARA LA SALUD
ESCUELA NACIONAL PREPARATORIA 9
“PEDRO DE ALBA”
Trastornos Músculo-Esqueléticos (TME): Causas,
impacto en la salud y algunas estrategias de
prevención.
1. INTRODUCCIÓN
Los trastornos músculo-esqueléticos (TME) son una categoría amplia de afecciones
que afectan los músculos, tendones, ligamentos, nervios y articulaciones del cuerpo
humano. Estos trastornos son una de las principales causas de dolor y discapacidad
en todo el mundo. Se caracterizan por la alteración funcional o dolorosa de las
estructuras del aparato locomotor, lo que a menudo conduce a la incapacidad
temporal o permanente para realizar ciertas actividades, especialmente aquellas
que requieren esfuerzo físico repetitivo o inadecuado.
El contexto laboral desempeña un papel crucial en el desarrollo de estos trastornos.
Las condiciones de trabajo, las tareas repetitivas y la falta de ergonomía pueden
contribuir significativamente a la aparición de los TME. Además, la prevalencia de
estas afecciones no solo afecta a los trabajadores en términos de salud, sino
también a la productividad de las empresas y a la economía global.
Este trabajo tiene como objetivo examinar las causas, los efectos en la salud, los
métodos de diagnóstico y algunos tratamientos, así como las estrategias
preventivas que pueden mitigar el riesgo de los TME. A través de esta investigación,
se busca proporcionar un panorama comprensivo sobre este importante problema
de salud pública.
2. DESARROLLO
2.1 Definición y Clasificación de los Trastornos Músculo-Esqueléticos
Los trastornos músculo-esqueléticos (TME) comprenden una amplia gama de
condiciones que afectan al sistema musculoesquelético. Estas afecciones
involucran daño a los músculos, huesos, ligamentos, tendones y nervios, y pueden
manifestarse en formas agudas o crónicas. Los TME pueden ser causados por una
variedad de factores, incluidos esfuerzos físicos repetitivos, malas posturas,
traumatismos y exposición a ambientes laborales inadecuados.
Podemos entender por TME de origen laboral al conjunto de trastornos producidos
en tendones, músculos, articulaciones, huesos, cartílagos, ligamentos y nervios.
Además hay que tener en cuenta que los coordina el sistema nervioso y que dicho
conjunto óseo-muscular a su vez puede influir indirectamente en los sistemas
circulatorio, digestivo y respiratorio . Siendo algunos de ellos: lumbalgia, tendinitis,
epicondilitis, hernias, cervicalgias y síndrome del túnel carpiano.
Al ser una gama de dolencias tan extensa, los trabajadores deben ser informados
sobre los riesgos específicos de su puesto de trabajo y formados para evitar este
tipo de dolencias, según los puestos de trabajo y tareas que se tengan que realizar
para concienciar y sensibilizar.
A continuación, se describen algunos de los tipos más comunes de trastornos
músculo-esqueléticos:
1. Tendinitis
La tendinitis es la inflamación de un tendón, la estructura fibrosa que conecta el
músculo al hueso. Generalmente, este trastorno se produce por movimientos
repetitivos o esfuerzos excesivos que causan microdesgarros en el tendón. Las
áreas más comunes afectadas son el codo, la muñeca, el hombro y la rodilla.
2. Tenosinovitis
Este trastorno es similar a la tendinitis, pero afecta el revestimiento del tendón
(sinovio). La tenosinovitis se asocia con movimientos repetitivos que causan
inflamación en el área de los tendones, especialmente en la muñeca y los dedos. El
síndrome del túnel carpiano es una forma común de tenosinovitis en la muñeca.
3. Síndrome del Túnel Carpiano
Este trastorno se produce por la compresión del
nervio mediano en la muñeca, generalmente
debido a la repetición de movimientos de la mano
y la muñeca, como los que ocurren al escribir en
un teclado. Los síntomas incluyen dolor,
entumecimiento y debilidad en los dedos y la
muñeca.
4. Epicondilitis (Codo de Tenista)
La epicondilitis es una inflamación en los
tendones que se encuentran en la parte exterior del codo. Se produce generalmente
por movimientos repetitivos de extensión de la muñeca, lo que puede suceder en
actividades como el tenis, la carpintería o la soldadura.
5. Bursitis
La bursitis es la inflamación de las bolsas sinoviales, estructuras que actúan como
amortiguadores entre huesos, tendones y músculos. Este trastorno se presenta en
áreas como el codo, hombro, rodilla y cadera, y es causado por una sobrecarga
repetitiva o traumatismos directos.
6. Lumbalgia
La lumbalgia se refiere al dolor en la región lumbar de la columna vertebral. Es uno
de los TME más comunes y puede ser causado por malas posturas, levantamiento
de cargas pesadas, o movimientos bruscos repetidos. La lumbalgia crónica puede
ser incapacitante y está asociada con la reducción de la movilidad.
7. Cervicalgia
Similar a la lumbalgia, la cervicalgia es el dolor localizado en la región cervical
(cuello) de la columna vertebral. Se asocia a movimientos repetitivos de la cabeza
y cuello, malas posturas (como estar sentado frente a una pantalla por períodos
largos) o estrés.
8. Hernia Discual
Una hernia discal ocurre cuando uno de los discos intervertebrales, que actúan
como amortiguadores entre las vértebras, se desplaza o se rompe. Este trastorno
puede comprimir los nervios circundantes, lo que resulta en dolor irradiado hacia las
extremidades. Es común en la región lumbar y cervical.
9. Síndrome de Impingement (Choque) del Hombro
Este trastorno se produce cuando los tendones del manguito rotador en el hombro
se irritan o se comprimen debido a un uso excesivo. Es frecuente en trabajos que
implican movimientos repetitivos sobre la cabeza, como levantar objetos o
movimientos de brazo prolongados.
10. Osteoartritis
La osteoartritis es una enfermedad degenerativa de las articulaciones que ocurre
cuando el cartílago que recubre las articulaciones se desgasta. Esto provoca dolor,
hinchazón y rigidez, y es más común en las rodillas, caderas, muñecas y hombros.
11. Fibromialgia
La fibromialgia es un trastorno crónico que se caracteriza por dolor generalizado en
los músculos, ligamentos y tendones, junto con fatiga y problemas para dormir.
Aunque su causa exacta es desconocida, se cree que el estrés físico y emocional
puede desencadenar la afección.
12. Síndrome de la Pata de Ganso
Este síndrome ocurre cuando los tendones de la parte interna de la rodilla se
inflaman. Es común en personas que realizan actividades que implican movimientos
repetitivos de la pierna, como correr o subir escaleras.
13. Dislocaciones Articulares
Las dislocaciones se producen cuando los huesos
de una articulación se separan, lo que puede dañar
los ligamentos, nervios y otros tejidos. Son comunes
en accidentes de trabajo que involucran caídas o
movimientos forzados.
14. Síndrome de Tensión del Cuello o "Cuello de Texting"
Este síndrome es una forma moderna de cervicalgia, que se ha popularizado debido
a la excesiva utilización de dispositivos móviles, en los que el cuello se mantiene en
una postura fija y flexionada por períodos prolongados.
15. Artritis Reumatoide
La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune que afecta las articulaciones,
especialmente las de las manos, muñecas y pies. Provoca inflamación crónica, dolor
y deformidades articulares. Aunque no está directamente relacionada con el trabajo,
los factores de estrés pueden exacerbar los síntomas.
2.2 Causas de los Trastornos Músculo-Esqueléticos
1. Lesiones inflamatorias
Las lesiones inflamatorias se producen cuando los tejidos blandos, como tendones,
bursas o fascias, se inflaman debido a irritación o daño. Este tipo de lesión se
caracteriza por hinchazón, enrojecimiento, calor localizado y dolor. Las causas más
comunes incluyen movimientos repetitivos, posturas sostenidas durante largos
periodos, traumatismos directos o infecciones en los tejidos. Estas lesiones son
frecuentes en personas que realizan actividades físicas intensas o trabajos que
requieren movimientos repetitivos.
Un ejemplo común es la tendinitis, una inflamación del tendón causada por
sobrecarga o microtraumatismos. Otra lesión frecuente es la bursitis, que ocurre
cuando las bolsas sinoviales (estructuras que amortiguan la fricción entre huesos y
tejidos) se inflaman debido a presión prolongada o movimientos repetidos. Si no se
tratan adecuadamente, estas lesiones pueden volverse crónicas, limitando la
movilidad y la funcionalidad del área afectada.
2. Distrofia muscular
La distrofia muscular es un grupo de trastornos genéticos que causan debilitamiento
y degeneración progresiva de los músculos. A diferencia de las lesiones
inflamatorias, estas condiciones no suelen estar relacionadas con factores externos
como el uso excesivo o los traumatismos, sino con defectos genéticos que afectan
la producción de proteínas necesarias para la función muscular.
Los síntomas varían según el tipo de distrofia, pero suelen incluir debilidad muscular
progresiva, dificultades para caminar, pérdida de fuerza y deformidades en las
articulaciones. Una de las formas más conocidas es la distrofia muscular de
Duchenne, que afecta principalmente a niños y puede llevar a una pérdida
significativa de la movilidad. Aunque no tiene cura, el tratamiento puede incluir
fisioterapia, medicamentos y, en algunos casos, cirugía para manejar los síntomas
y mejorar la calidad de vida.
3. Lesiones por atrapamiento
Este tipo de lesiones ocurre cuando un nervio, músculo o tendón queda comprimido
o atrapado por estructuras cercanas, como huesos o tejidos inflamados. La
compresión puede interrumpir el flujo de sangre o la conducción nerviosa, causando
dolor, entumecimiento, debilidad o sensación de hormigueo en el área afectada.
Un ejemplo clásico es el síndrome del túnel carpiano, en el que el nervio mediano
se comprime al pasar por el túnel carpiano de la muñeca, causando dolor y debilidad
en la mano. Otros ejemplos incluyen la ciática, que surge por la compresión del
nervio ciático, y el síndrome del piriforme, donde el músculo piriforme irrita el nervio
ciático. Estas condiciones suelen estar relacionadas con posturas incorrectas,
movimientos repetitivos o lesiones traumáticas.
4. Lesiones degenerativas
Las lesiones degenerativas afectan principalmente a las articulaciones, los
cartílagos y los discos intervertebrales, causando un desgaste progresivo debido al
envejecimiento, el uso prolongado o la sobrecarga mecánica. Estas lesiones tienden
a desarrollarse lentamente con el tiempo y son más comunes en personas mayores
o en aquellas que realizan trabajos físicos intensos.
Un ejemplo típico es la artrosis, una enfermedad en la que el cartílago que recubre
las articulaciones se desgasta, lo que lleva a dolor, rigidez y disminución del rango
de movimiento. Otra condición común es la degeneración de los discos
intervertebrales, que puede causar dolor de espalda crónico y aumentar el riesgo
de hernias discales. Aunque estas lesiones no pueden revertirse, los tratamientos
como la fisioterapia, la medicación para el dolor y la cirugía pueden ayudar a
manejar los síntomas.
5. Lesiones por esfuerzos repetitivos (LER)
Las lesiones por esfuerzos repetitivos son el resultado de realizar el mismo
movimiento de manera constante durante un periodo prolongado, lo que puede
causar microtraumatismos en los músculos, tendones o nervios. Estas lesiones son
comunes en actividades laborales o deportivas que requieren movimientos
repetitivos, como escribir, ensamblar productos o realizar lanzamientos en deportes.
Síndromes como el codo de tenista (epicondilitis lateral) o el codo de golfista
(epicondilitis medial) son ejemplos clásicos de LER, en los que el uso repetido de
los músculos del antebrazo genera inflamación y dolor en los tendones que se
insertan en el codo. El tratamiento generalmente incluye reposo, cambios
ergonómicos en el lugar de trabajo y ejercicios de fortalecimiento para prevenir
recaídas.
6. Lesiones asociadas a carga física
Estas lesiones ocurren cuando el cuerpo se ve sometido a cargas excesivas, ya sea
por levantar objetos muy pesados, mantener posturas inadecuadas durante largos
periodos o realizar movimientos explosivos sin la preparación adecuada. Las
lesiones asociadas a carga física afectan comúnmente la zona lumbar, las rodillas
y los hombros.
Un ejemplo frecuente es el esguince lumbar, una lesión en los músculos o
ligamentos de la parte baja de la espalda causada por levantar objetos pesados con
una técnica incorrecta. También son comunes las lesiones en las rodillas, como el
daño en los meniscos o los ligamentos cruzados, debido a actividades que implican
saltos o giros bruscos. La prevención es clave y se centra en la educación sobre
técnicas adecuadas de levantamiento, el uso de equipo de protección y la
preparación física.
2.3 Causas de los Trastornos Músculo-Esqueléticos
Las causas de los TME pueden ser variadas, pero en gran medida están asociadas
a factores laborales, ambientales y personales.
• Causas laborales: Las tareas repetitivas, las posturas incorrectas, el uso de
herramientas manuales y la manipulación de cargas pesadas son factores de
riesgo comunes. En trabajos que implican la exposición a vibraciones o
movimientos continuos, los trabajadores están más expuestos a desarrollar
TME.
• Factores personales: Edad, género y antecedentes de enfermedades
preexistentes (como artritis o diabetes) pueden predisponer a una persona a
sufrir TME.
• Condiciones de trabajo: Espacios de trabajo mal diseñados o no ergonómicos
contribuyen al desarrollo de estos trastornos, ya que obligan a los trabajadores
a adoptar posturas incómodas o forzadas durante largas horas.
A continuacion se muestra una grafica respecto a la artritis, relacionando la edad y
el género.
2.4 Impacto de los Trastornos Músculo-Esqueléticos (TME)
Los efectos de los TME no solo son físicos, sino que también tienen repercusiones
económicas y sociales.
• Impacto en la salud: Los TME provocan dolor crónico, limitación de movimiento
y fatiga, lo que reduce la calidad de vida de los afectados. En muchos casos,
estos trastornos pueden llevar a la incapacidad parcial o total para desempeñar
las actividades laborales.
• Impacto económico: Los TME son responsables de una gran cantidad de
ausencias laborales, lo que afecta directamente a la productividad. En Europa,
se estima que los TME constituyen la principal causa de ausentismo laboral,
representando aproximadamente el 1.6% del Producto Bruto Interno (PBI).
• Impacto social: La discapacidad causada por los TME afecta las relaciones
personales y familiares de los trabajadores, generando un costo adicional en
términos de bienestar emocional y económico para el afectado y su entorno.
2.5 Diagnóstico y Tratamiento de los Trastornos Músculo-Esqueléticos
El diagnóstico de los TME generalmente se realiza a través de la observación
clínica, pruebas físicas y técnicas de imagen como radiografías, resonancias
magnéticas y ultrasonidos. Es importante que el diagnóstico se realice a tiempo para
evitar complicaciones graves.
En cuanto al tratamiento, existen diferentes enfoques, dependiendo de la gravedad
del trastorno. Los tratamientos convencionales incluyen el uso de medicamentos
antiinflamatorios no esteroides (AINEs), fisioterapia y, en algunos casos, cirugía
para corregir las deformidades estructurales. Además, las terapias alternativas,
como la acupuntura y la quiropráctica, también han mostrado resultados positivos
en el manejo del dolor.
2.6 Prevención y Estrategias de Manejo
La prevención de los TME es fundamental, especialmente en ambientes laborales
de alto riesgo. Las principales estrategias incluyen:
• Ergonomía laboral: Diseñar estaciones de trabajo que fomenten una postura
correcta y eviten la sobrecarga física.
• Técnicas de manejo manual: Instruir a los trabajadores sobre la correcta
manipulación de cargas para evitar lesiones.
• Pausas activas: Promover descansos regulares y ejercicios de estiramiento
para reducir la tensión muscular.
• Monitoreo y capacitación continua: Invertir en la educación sobre los riesgos
de los TME y cómo prevenirlos.
Según la Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo 2015 6ª EWCS- España19,
que es una explotación general de los datos de España generados en la sexta
Encuesta Europea de Condiciones de Trabajo (EWCS), si observamos los
problemas de salud relacionados con el trabajo de los 12 últimos meses, destacan
con los mayores porcentajes respecto a los TME: el dolor en cuello o extremidades
superiores (51% de mujeres frente al 41% de hombres), muy seguido del dolor de
espalda (50% en mujeres y 41% en hombres) y en tercer lugar dolencias en
extremidades inferiores (para el 37% de mujeres encuestadas, mientras que en
hombres representan el 31%)20, por tanto en cualquiera de estos tres grandes
grupos de TME la incidencia en las mujeres trabajadoras es claramente superior,
especialmente en cuanto a lesiones en cuello y otras extremidades superiores.
Para poder eliminar cualquier TME relacionado con el trabajo, o por lo menos reducir
sus variadas consecuencias, es necesario tener en cuenta los principios preventivos
de la LPRL (art. 15), para centrarnos en su origen laboral que es multifactorial. Las
condiciones de trabajo (art. 4. 7º de la LPRL) pueden generar o agravar los riesgos
laborales. Por tanto, hay que analizar los puestos de trabajo, sus características y
elementos empleados para desempeñar las tareas; agentes físicos, biológicos y
químicos que puedan están presentes, procedimientos o formas de actuación,
organización del trabajo y cualquier otra característica que pueda influir en la
exposición de los TME. Por tanto, es necesario identificar sus causas o factores
laborales antes de que generen daños en la salud global de los trabajadores (física,
psíquica y social según el concepto de la OMS). Trastornos músculo-esqueléticos
relacionados con el trabajo.
Los factores que pueden interferir en los TME pueden ser tan variados como: uso
de fuerza física, cargas pesadas, manipulación de personas, posturas inadecuadas,
monotonía, ritmos elevados, esfuerzos físicos repetitivos y/o prolongados,
exposición laboral a vibraciones, entornos fríos, horarios, carga de trabajo mental,
condiciones laborales y organizativas, etc. Dichos factores pueden actuar de forma
aislada o normalmente “entrelazarse”. Lo importante es conocerlos, para
identificarlos según los riesgos laborales y factores a los que estén expuestas las
personas trabajadoras para tomar conciencia de que se pueden evitar o reducir y
planificar en base a su evaluación unas medidas preventivas adecuadas. Por tanto,
hay que informar y formar de los mismos, entre otros aspectos, a todos los
trabajadores según su puesto y categoría para conseguir un cumplimiento eficaz de
la normativa preventiva e igualmente a los representantes de los mismos.
3. CONCLUSIÓN
En conclusión, los trastornos músculo-esqueléticos (TME) representan una de las
principales preocupaciones en salud ocupacional debido a su alta prevalencia y el
impacto que generan tanto a nivel individual como económico. Estas afecciones,
que afectan estructuras como tendones, músculos, articulaciones, huesos y nervios,
están estrechamente relacionadas con condiciones laborales inadecuadas,
posturas incorrectas y la realización de tareas repetitivas sin medidas preventivas
adecuadas. Como resultado, no solo se ve afectada la calidad de vida de los
trabajadores, sino que también se generan importantes costos asociados al
ausentismo laboral, atención médica y reducción de la productividad.
Los TME incluyen una gama diversa de trastornos, como la lumbalgia, tendinitis,
epicondilitis, hernias, cervicalgias y síndrome del túnel carpiano, los cuales pueden
presentarse en diversas partes del cuerpo, como la espalda, cuello, hombros,
muñecas, manos, codos y rodillas. Estas dolencias son especialmente comunes en
trabajos que requieren esfuerzos físicos repetitivos, posturas inadecuadas o la
manipulación de herramientas sin la debida ergonomía. La prevención sigue siendo
la estrategia más eficaz para mitigar la aparición de los TME. Aunque existen
opciones terapéuticas para tratar estos trastornos, las intervenciones preventivas,
como el diseño de ambientes laborales ergonómicos y la implementación de
programas de capacitación, son esenciales para reducir la incidencia.
La creación de políticas laborales que promuevan la ergonomía, junto con la
sensibilización y formación en salud ocupacional, son claves para mitigar los riesgos
asociados a los TME. Además, el monitoreo constante de la salud de los
trabajadores y la adecuación de los espacios de trabajo contribuyen
significativamente a la prevención de estos trastornos. Un enfoque integral que
combine la mejora de las condiciones laborales, la capacitación continua y el
seguimiento de la salud no solo reducirá la incidencia de los TME, sino que también
fomentará un ambiente de trabajo más saludable, mejorará la productividad y
promoverá el bienestar general de los empleados.
En última instancia, invertir en la prevención de los trastornos músculo-esqueléticos
y en el cuidado del sistema músculo-esquelético de los trabajadores no solo
contribuye a la salud y el bienestar de la fuerza laboral, sino que también representa
una inversión fundamental para el desarrollo sostenible y la eficiencia operativa de
las organizaciones.
4. Bibliografía
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[Archivo PDF]. Instituto de Ciencia de Rehabilitación y Movimiento, Licenciatura
en Enfermería. Docentes: Karina Espíndola & Martin Recanatti.
• Amezquita, R. (2010). Trastornos músculo-esqueléticos: Definición y
clasificación. Editorial Médica.
• Pinilla, J., et al. (2003). Lesiones laborales y trastornos músculo-esqueléticos.
Salud en el Trabajo.
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https://www.ugt.es/sites/default/files/folleto_tme_web.pdf