Proyecto Transformaciones
Proyecto Transformaciones
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TRANSFORMACIONES
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PROPUESTA DE UN ITINERARIO DE LECTURA
PARA 2° GRADO
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Laiza Otañi
Con la colaboración de:
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María del Pilar Gaspar
(en la secuencia para el cuento Los sueños del sapo)
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(en la secuencia para el cuento Pímpate)
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Material de trabajo especialmente escrito para el
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Desarrollo profesional en alfabetización inicial
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Dirección de Educación Primaria
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Dirección de Gestión Educativa
Ministerio de Educación de la Nación
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TRANSFORMACIONES
P 2°
ROPUESTA DE UN ITINERARIO DE LECTURA PARA GRADO
asdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghj ¿Qué son las palabras acostadas en un libro? ¿Qué son esos
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símbolos muertos? Nada absolutamente. ¿Qué es un libro si no lo
abrimos? Es simplemente un cubo de papel y cuero, con hojas;
pero si lo leemos, ocurre algo raro, creo que cambia cada vez.
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Descripción general de la propuesta
Jorge Luis Borges, “El libro”, en Borges Oral
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Transformaciones es una propuesta para segundo grado que despliega un desarrollo, entre
otros posibles, de la presentada en NAP. Cuadernos para el aula. Lengua 3, en donde se
sugiere un itinerario de lectura de distintos relatos literarios atravesados por el tema de la
transformación:
“El tema de las transformaciones está presente en mitos y leyendas de la tradición oral: desde
la Dafne de la mitología griega que se transforma en el árbol de laurel hasta la doncella que se
transforma en la flor de irupé y muchísimas cosmogonías de los pueblos originarios de América.
Muchos relatos de autor desarrollan el tema de las transformaciones del cuerpo a partir de
situaciones imaginarias, donde el tamaño, casi siempre exagerado y llevado al extremo, se
presenta como un conflicto.
La literatura oral y de autor está llena de relatos de transformaciones que permitirán continuar
con el itinerario: príncipes que se convierten en sapos o en bestias en los cuentos tradicionales,
niños que se convierten en la luna y en sol en la mitología guaranítica, malvados que son
convertidos en piedras o animales en leyendas quechuas... Es cuestión de seguir el hilo. ”
Gaspar, María del Pilar y González, Silvia (2006)
NAP. Cuadernos para el aula. Lengua 3. Buenos Aires: Ministerio de Educación de la Nación
La idea es justamente, seguir el hilo, para que, al finalizar este recorrido, niños y niñas
produzcan, de manera colectiva y con la orientación del docente, un relato en el que alguna
transformación sea el eje conductor de la historia.
A Nieves,
a Wilhelmine,
mis dos abuelas extranjeras que no conocí
y de las que tanto me hicieron falta
los cuentos que seguramente me habrían narrado,
si yo hubiera tenido la dicha
de crecer junto a ellas.
Elsa Bornemann
Dedicatoria, en Bilembambudín
A todos los niños les encanta que les narren cuentos y la narración genera en ellos el deseo de
volver a oírlos una y otra vez. Las razones se despliegan en un amplio abanico: la literatura
seduce porque permite asomarse a otros territorios, otras vidas, otros tiempos, mundos
ficcionales que se dejan ver y entrever en las palabras y entre las palabras, y acercan
alternativas frente a los límites de la propia vida y experiencias que ayudan a entenderse y a
enriquecer la mirada hacia el otro; la literatura empapa de distintos modos de decir las cosas y
de formas de decir que desafían a develarlas, apropiarlas, desarmarlas y rearmarlas en las
propias escrituras; la literatura convoca a escribir, transmite la herencia cultural y abre el juego
para conformar y formar parte de una comunidad de lectores.
Para muchos niños, la escuela es la única oportunidad de formarse como lectores de literatura.
De allí la importancia de leerles literatura... “una escuela que se propone esta formación
ofrece continuas oportunidades para que lean gran cantidad de textos literarios. El número de
obras leídas es fundamental, porque permite construir un horizonte de expectativas contra el
cual se proyecta cada nueva lectura. Algunos ejemplos: al leer ‘había una vez’ en el comienzo
de un relato, el lector que haya leído numerosos relatos maravillosos reconocerá de inmediato
2
que se le propone un pacto de lectura específico; solo es posible advertir los desvíos que
propone la parodia, y por lo tanto leer desde esa clave, si se han leído textos no paródicos del
mismo género; las palabras ‘pirata’ o ‘bucanero’ despiertan resonancias solo cuando el lector
se ha ‘embarcado’ en varios viajes de las novelas de aventuras.” (NAP. Cuadernos para el aula.
Lengua 4, pág. 28).
Proponer un itinerario de lectura es poner a disposición de los chicos no solo un conjunto de
textos literarios, sino también un modo particular de leer, poco habitual en el aula. Porque un
itinerario supone la lectura cruzada de un conjunto de textos atravesados, en este caso, por un
tema común. La invitación (o la seducción) consiste entonces en descubrir cómo se entrevera
ese tema en cada historia, de qué modo se dice o no se dice y solo se sugiere, cómo dialogan
los textos.
Miradas que transforman la vida en piedra, flechas que cambian la indiferencia o el odio en
amores apasionados, pócimas que convierten navegantes en cerdos o madrastras en pobres e
hipócritas viejecitas, mordeduras que transmutan personas en vampiros, frasquitos
inofensivos que reducen el tamaño del cuerpo, brebajes de laboratorio que metamorfosean a
un tímido doctor en un hombre temible, actitudes despreciables que convierten a un hombre
en un monstruoso insecto1… El tema de la transformación (del cuerpo, de un aspecto del
cuerpo, de los sentimientos o de objetos) está presente en mitos y leyendas, en cuentos
tradicionales y en relatos de autor de todos los tiempos.
En esta propuesta, sugerimos un recorrido por cinco relatos atravesados por el tema de la
transformación:
Pelos, de Ema Wolf, donde se narran las extrañas mutaciones que sufren los peces que
habitan el Río de la Plata: pelos creciendo en sábalos, dorados, pejerreyes, surubíes, viejas
y pacúes;
La Bella y la Bestia, una adaptación de Laiza Otañi del cuento tradicional europeo, donde
un príncipe que había sido víctima de un hechizo que lo convierte en una bestia recupera
su forma original gracias al amor de una joven;
Los sueños del sapo, de Javier Villafañe, sueños en los que el sapo se convierte en muchas
otras cosas, además de sapo;
Pímpate, de Beatriz Ferro, donde las transformaciones las sufre un rollo de papel en la
imaginación de un niño y de un adulto.
1
Para corroborar las alusiones que seguramente habrán buscado, detallamos a continuación los textos aludidos,
en el orden en que aparecen mencionados: mito griego de Medusa, mito griego de Eros (o el romano de Cupido),
capítulo 10 de la Odisea de Homero, en el que la nave de Ulises llega a la isla donde reina la maga Circe; cuento
tradicional de Blancanieves y los siete enanitos; Drácula, de Bram Stocker; Alicia en el país de las maravillas, de
Lewis Carrol; Dr. Jekyll y Mr. Hyde, de Robert Louis Stevenson y La metamorfosis, de Franz Kafka.
3
Entonces, la transformación como tema en estos cuatro textos 2 (y los textos transformados
por la lectura) es el tema que atraviesa tanto los textos como los modos de leer que sugerimos
en esta propuesta. La idea es romper los límites que imponen el título y el punto final de cada
relato y poner a dialogar los textos, dialogar justamente sobre cómo dialogan los textos en
relación con ese tema común: compararlos, buscar semejanzas y diferencias, cruces entre los
textos seleccionados, descubrir conversando cómo los relatos son entrelazados por el hilo de
la metamorfosis.
2
Pelos y La bella y la bestia están reproducidos en el Anexo de esta propuesta. Los otros dos relatos, Los sueños
del sapo y Pímpate, forman parte de “El libro de lectura del bicentenario” que llegó a todas y cada una de las
escuelas del país.
4
estas aportan nuevos significados, abren nuevas interpretaciones, y enfrentarse a ellas en
cada relectura es, para el niño o la niña (y también para el adulto), como develar un
secreto, como enfrentarse a un verdadero hallazgo. Por último, porque en esas relecturas
se afina la comprensión, se puede captar mejor el detalle o seguir interrogándose sobre la
globalidad de la historia.
En cuanto a la conversación sobre los textos, no estamos proponiendo un diálogo fortuito
y sin planificación. Por el contrario, es necesario preparar preguntas posibles para el texto,
para los modos de decir, para las ilustraciones, para las acciones de los personajes, para lo
que se dice y también lo que no se dice y debe inferirse, para las relaciones del texto que
se está leyendo con otros, etcétera. Pero, se trata de preguntas “posibles” en tanto no
cierran la entrada a otras preguntas que probablemente surgirán si se escuchan
atentamente (y sin emitir juicios de valor) todas las participaciones de los chicos, en tanto
no se reduzca la participación de los alumnos a respuestas pautadas de antemano y en
tanto se acepte la posibilidad de que no todas las preguntas planificadas deban formularse,
porque, por ejemplo, puede suceder que las intervenciones de niños y niñas se anticipen a
ellas o bien generen un camino no previsto, pero igualmente productivo, de conversación
sobre el texto.
5
NOTA: Las propuestas de actividades presentadas a continuación son ilustrativas de la relación
entre los propósitos didácticos y las actividades, y se espera que sean una fuente para la
creación y/o adaptación de nuevas actividades que los docentes diseñen en función de sus
grupos de alumnos.
Desarrollo de la propuesta
PRIMERA PARTE:
UNO POR UNO, LOS CUENTOS DEL RECORRIDO
Como ya se señaló, esta etapa incluye la lectura y relectura de cada texto, incluidas la
conversación sobre ellos y ciertas actividades de diferente tipo con cada uno de ellos. Esto
requerirá que cada niño y niña (o al menos cada dos niños) cuente con un ejemplar (en lo
posible libro, o en fotocopia) del cuento, lo que permitirá hacer referencia, en algunas
actividades, a partes del cuento, a ir y volver por el texto, buscando pistas que fundamenten
sus afirmaciones o datos para resolver las actividades sugeridas.
Lewis Carrol
Alicia en el país de las maravillas
Pelos es un cuento muy al estilo de Ema Wolf: lleno de humor y de situaciones ridículas que se
vuelven absolutamente creíbles en la lógica atrapante de la historia. En este relato, la
transformación la sufren los peces del Río de la Plata, cuando un marinero de un remolcador
deja caer, por accidente, un tónico capilar. Este hecho produce el crecimiento de pelos (de allí
el título del cuento) en los habitantes del río, y también cambia su estilo de vida: aparecen
peluquerías, fábricas de todo tipo de accesorios y champúes para el pelo y todos andan
ocupados en el aspecto de sus cabelleras. Hasta que un día, una señora deja caer una crema
depilatoria…
1. Antes de leer…
4
Este cuento fue cedido para su publicación en NAP. Cuaderno para el aula 3. Pp. 75 -76.
6
Antes de encarar la lectura del cuento, incluso antes de que los chicos sepan que van a
proponerles leer este cuento, sugerimos trabajar con el significado de dos expresiones clave
(presentes en la síntesis del tema del cuento): tónico capilar y crema depilatoria. Dos ideas
posibles:
Reflexionar sobre sus significados a partir de la conversación sobre situaciones concretas.
Por ejemplo: Muchas personas a las que se les cae el pelo de la cabeza, suelen aplicarse un
tónico capilar (escribe estas palabras en el pizarrón mientras las lee, lentamente y
alargando los sonidos; también marca la separación entre palabras). ¿Por qué creen que lo
usarán? ¿Para qué servirá? De manera similar: A muchas mujeres no les gusta tener pelitos
(llamados “vellos”) en las piernas, por eso algunas usan cremas para depilarse (escribe
estas palabras en el pizarrón; procede igual que con tónico capilar). ¿Alguien sabe cómo se
usan?
Reflexionar y resolver entre todos, en el pizarrón, una actividad centrada en contrastar
diferentes expresiones sinónimas, con el fin de reconocer la que no pertenece al grupo
porque significa otra cosa. Por ejemplo:
En cada caja hay una que no va porque significa otra cosa. ¿Cuál es? ¿Por qué no va? (la
idea es justificar por qué la eligieron; luego, la tachan)
Y luego, el/la docente vuelve sobre lo que quedó en los cuadros y pregunta: ¿Para qué sirve un
tónico capilar? ¿Y una crema depilatoria? ¿Es lo mismo una “crema depilatoria” que una
“crema para depilarse”?
7
A través de esta conversación, se recuperará lo básico del cuento, los momentos clave de la
historia: Un marinero arroja al río un tónico capilar que provoca que a los peces les salgan
pelos. Todos comienzan a lucir cabellos y peinados variados y se instalan peluquerías y fábricas
de champúes y accesorios para el pelo por todas partes. Una mujer deja caer al río una crema
depilatoria. Entonces, los peces quedan pelados.
Es importante escuchar y tomar en cuenta los comentarios de todos los niños y las niñas,
frente a cada intervención indagar por qué dijo lo que dijo. En este sentido, Cecilia Bajour
afirma:
“uno de los caminos fundamentales para que los lectores aprendan a discutir sobre
literatura es la confianza en que sus intervenciones van a ser tenidas en cuenta y que el
maestro que coordina la charla no es el depositario de ninguna verdad ni saber
absoluto sobre los textos elegidos. Cuando el maestro apela al texto para que sea [el
texto mismo] el que responda o que en todo caso deje abiertas nuevas preguntas, les
está marcando el camino para que consoliden su argumentación a partir de la
materialidad de lo que dicen o callan las palabras y las ilustraciones”5.
Actividad de escritura
Como cierre de esta primera lectura, se puede completar un conjunto de oraciones que
sintetizan el tema del cuento leído con las palabras que faltan. Por ejemplo:
5
En: “La conversación literaria como situación de enseñanza”, Imaginaria N° 282, 23-11-2010
8
3. Relectura con interrupciones para afinar la mirada e interpretar
El /la docente propone la relectura del cuento, pero les explica que ahora se detendrá para
indagar juntos algunas partes del texto. Esta estrategia de lectura interrumpida consiste en
detener o interrumpir la lectura en voz alta para averiguar qué están pensando los alumnos,
qué ideas o hipótesis sobre lo escuchado están construyendo (sobre lo que sucede en la
historia, sobre cómo se dice, sobre el significado de una palabra o expresión, sobre qué
opinan, etcétera). Dar entrada a las voces de niños y niñas durante la lectura es permitirles
poner en diálogo sus pensamientos sobre lo que están escuchando y, de esta forma, se les
brinda la posibilidad de revisar sus ideas, compararlas con otras ideas que, sobre el mismo
punto, tienen otros chicos, lo que los lleva a repreguntar, releer partes del texto, replantear
sus hipótesis, ajustarlas, precisarlas, enriquecerlas o, incluso, desecharlas.
A continuación, proponemos algunas preguntas posibles. Sin embargo, es importante tener en
cuenta que no son las únicas, y que, dependiendo del grupo de alumnos con los que se trabaja,
puede haber otras más productivas para generar la discusión sobre el cuento.
El /la docente comienza a leer e interrumpe cuando se llega a: La madre se sorprendió
bastante porque –ya se sabe- los peces no tienen pelos. Entonces relee la madre se
sorprendió y los invita a que pongan la cara que habrá puesto la madre del pequeño
surubí.
Sigue luego leyendo hasta donde dice: Así empezó la mayor rareza de la historia peluda
y acuática:
- ¿Qué quiere decir con “Así empezó la mayor rareza”? Si algo tiene una rareza,
¿entonces cómo es?
- ¿Por qué dice que esta historia es peluda y acuática?
Continúa leyendo hasta leer: El pobre ni se imaginó las novedades que eso iba a
producir en el fondo del río.
- Se acuerdan de lo que hablamos el otro día ¿Para qué sirven los tónicos
capilares?
Sigue la lectura e interrumpe en: Al principio se sentían raros con la nueva facha, pero
después todo el mundo estaba encantado con sus pelos.
- ¿Qué querrá decir “nueva facha”?
El cuento dice que al principio se sentían raros.
- ¿Se animan a imitar esto de “se sentían raros”?
- ¿Y qué cara habrán puesto después, cuando estaban encantados con sus pelos?
Avanza hasta leer: Pero nada dura en esta vida…
- ¿Por qué dice “pero nada dura en esta vida”? ¿Qué pasa después?
Sigue hasta Destapado, el frasco y pregunta:
- ¿Para qué sirven las cremas depilatorias?
Se detiene en: Y no había peluca que parara semejante desastre.
- ¿Qué significa que no había peluca que parara semejante desastre?
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- Antes, el cuento dice que El disgusto de los peces fue enorme. ¿Se animan a
poner la cara de disgusto de los peces cuando se vieron pelados?
Continúa hasta el final del cuento y pregunta:
- ¿Por qué el texto dice que los peces son “calvos como huevos”? ¿Con qué otra
cosa podemos comparar las cabezas calvas de los peces?
rareza pelo
peladez agua
acuática raro
palos
A los peces les salieron en la cabeza.
pelos
10
río
Un marinero tiró al un tónico capilar.
tío
Actividades de lectura de oraciones. El docente relee la parte del cuento donde dice qué les
pasó a los peces después de que el marinero volcara el tónico capilar. Incluso esta parte
pueden renarrarla entre todos a partir de una pregunta como: ¿Recuerdan qué hizo el
marinero en Río de la Plata? ¿Qué pasó luego? Después, les propone buscar esa parte en el
texto (si lo necesitan, los ayuda a ubicar esa parte del texto) o bien, esta parte la lleva
transcripta en un papel afiche, desde A los sábalos les salió una melena enrulada hasta
protestaba el pacú.
A medida que el docente o los niños van leyendo cada oración, pregunta, por ejemplo: ¿cómo
es una melena enrulada?, o ¿qué parte de la cabellera es el flequillo?, y sigue así hasta el final
de este fragmento.
Luego dibuja varios peces (dibujos esquemáticos) en el pizarrón, les entrega a distintos chicos
tiritas de papel cada una con una oración semejante a las del texto que describan cómo
quedaron los peces después del suceso del tónico capilar, les pide que lean en voz alta lo que
está escrito en su tira de papel y que luego dibujen en los peces la cabellera correspondiente.
Las oraciones son:
A la inversa: coloca dibujos de peces con estos distintos peinados, entrega a distintos niños un
papel con la oración escrita, cada uno lee y luego señala el dibujo correspondiente. Para
comprobar, vuelve a leer la oración pero para toda la clase.
Finalmente, pueden realizar una actividad similar en el cuaderno. A cada niño se le entrega un
papel con una de estas oraciones escrita en él, leen y dibujan. La distribución de las oraciones
11
(o la decisión de entregar una, dos o tres oraciones a cada niño) varía dependiendo del grado
de dominio del sistema de escritura en cada caso.
Actividad escrita
Como cierre, se puede proponer completar entre todos una ficha (presentada en un papel
afiche) en la que registren cómo se desarrolla el tema de la transformación en el cuento. Por
ejemplo:
Los chicos pueden completar y pegar en sus cuadernos una ficha similar a esta.
12
6. Para saber más
Para saber más sobre el Río de la Plata, los peces y los singulares y plurales. El /la docente les
pregunta en qué río ocurre la transformación que sufren los peces. Luego cuelga en algún lugar
del aula un mapa de la República Argentina, les dice que ese es un río de nuestro país y les
propone, si no saben dónde está, buscarlo entre todos. Para ello, puede organizar un juego,
del tipo “Frío-tibio-caliente” (los chicos hacen preguntas y el /la docente responde “frío” si está
lejos, “tibio” si está cerca, “caliente” si está muy cerquita y “se quemó” si lo encontraron. Por
ejemplo, si un chico pregunta, ¿Está por arriba?, responderá “frío, frío”) o bien “Preguntas que
se responden por sí o por no” (es decir, el/la docente solo puede decir sí o no) o bien otro
juego que se le ocurra al docente.
Luego les dice que en ese río viven diferentes clases de peces y que en el cuento se nombran
muchos de ellos. ¿Cuáles se nombran? Les propone entonces una nueva relectura del cuento
con la consigna de que levanten el brazo izquierdo cada vez que ella nombra un pez. Entonces,
pasa un niño o una niña al frente y lo escribe en el pizarrón, tal como aparecen en el cuento.
Sigue así hasta tener la lista completa: surubí, sábalos, dorados, patíes, pejerreyes, dientudos,
palometas, viejas, boga, pacú, bagre.
Luego los invita a leer los nombres de todos los peces escritos en el pizarrón, mientras el
docente va señalando las palabras con el dedo. A continuación les dice que algunas de esas
palabras nombran a un solo pez y que otras nombran a muchos. Entonces, lee una palabra por
vez para que los chicos indiquen cuáles nombran a uno y cuáles a muchos. Después les propone
organizar esos nombres en un cuadro como el siguiente:
UNO MUCHOS
Finalmente, pregunta cómo cambiaría cada palabra si nombrara lo contrario: uno o muchos,
según el caso. Por ejemplo, ¿cómo cambia la palabra bagre si queremos nombrar a muchos
peces? o La palabra “dorados” nombra a muchos peces, ¿cómo cambia si queremos nombrar a
uno solo? Es decir que organiza una reflexión en torno a la oposición singular-plural.
La reflexión puede continuar, trabajando con pares de palabras singular-plural, escritas en el
pizarrón una debajo de la otra para analizar entre todos en qué cambian, qué agregan los
plurales en cada caso y, si el grupo lo permite, si se dan cuenta en qué casos los plurales
agregan la terminación ES y en cuáles agregan solo S.
Una actividad similar pueden realizar en el cuaderno, aunque con menor cantidad de palabras.
Por ejemplo:
COMPLETÁ LOS ESPACIOS EN BLANCO
UNO MUCHOS
bagre ……………………………
……………………….. palometas
……………………….. surubíes
13
7. Para seguirla…
Muchas expresiones que usamos habitualmente llevan la palabra pelo, pero no se refieren al
pelo, sino que significan otra cosa. ¿Qué significan las siguientes expresiones?
Otra:
El relato dice:
El marinero de un remolcador volcó en el agua, por accidente …………………………
¿Qué otras cosas pudo haber tirado el marinero en el Río de la Plata?
¿Qué transformaciones habrían sufrido los peces en cada caso?
La idea es trabajar estas preguntas de manera oral y, para cada caso, realizar una escritura
colectiva en forma de listado: para cada sustancia que propongan, indicar la transformación
correspondiente. Incluso se puede realizar el registro en un cuadro:
Es una adaptación del cuento maravilloso europeo, cuya versión más conocida es la escrita por
Jeanne-Marie Leprince de Beaumont en 1.756. Se trata de un relato que alterna momentos de
dramatismo, humor y ternura que se combinan con interpelaciones directas al lector. Como
muchos saben, la transformación la sufre el personaje de la Bestia que, frente al beso de la
Bella, se convierte en “un bonito príncipe con flequillito y todo”. Sin embargo, al final, el lector
descubre que en ese momento vuelve a su “forma original”, pues había sido transformado
previamente en una bestia por el hechizo de una bruja.
1. Primera lectura
14
Antes de leer, el /la docente pregunta si conocen la historia de La Bella y la Bestia y, si algunos
vieron la película o les leyeron alguna versión, y a partir de esto, organiza la narración oral de
esta historia. Es importante aquí que el /la docente colabore con la organización de la historia
(¿quiénes son los personajes?, ¿dónde ocurre?, ¿qué pasó primero?...), sugiera palabras
alternativas para nombrar de manera precisa el referente y de conectores que “enlazan” las
partes del relato de manera que los chicos puedan ir encontrando formas de introducir el o los
conflictos, reordene los enunciados de los niños o les pida que los completen (en caso de ser
necesario).
Algunos conectores que el maestro puede ir sugiriendo para que los chicos continúen
narrando:
A continuación les dice que les va a leer un relato de La Bella y la Bestia, contado un poco
distinto. Sugerimos realizar primero una lectura completa del cuento. Dado que se trata, como
ya dijimos, de un relato que alterna momentos de dramatismo, humor y ternura que se
combinan con interpelaciones directas al lector, resulta muy atractivo leerlo dramatizándolo;
por ejemplo, poniendo suspenso en la voz y en la expresión del rostro donde lo requiera
(cuando la Bestia descubre al hombre robando una rama de rosal o cuando la Bella llega al
castillo de la Bestia) o leyendo con voz temblorosa, baja y aguda la parte en que el padre pide
disculpas, etcétera.
Una vez que finaliza la lectura, abre a la conversación sobre la historia, al igual que propusimos
en el abordaje de “Pelos”.
Actividad escrita
Como cierre de esta primera lectura, se puede solicitar la ilustración de los tres personajes
que aparecen en la historia y escribir sus nombres: Bella, Bestia, el padre de Bella.
Si el docente lo considera oportuno, puede concentrarse también en repasar (o introducir por
primera vez) algunos aspectos del sistema de escritura (el grupo consonántico DR en padre) y
de la ortografía presentes en estas palabras (el uso de B en Bella y Bestia, de LL en Bella, o por
qué Bella y Bestia van con mayúscula y padre no).
2
¿Acaso ustedes están pensando que la Bestia estaba locamente
enamorado de la Bella? ¡Acertaron! A los desconfiados, les doy tres pistas:
1. No podía dejar de mirarla.
2. Se ponía colorado cuando ella lo miraba.
3. Se reía como un bobo por cualquier cosa graciosa, y no tan graciosa, que
ella dijera.
***
Un día, la Bella tuvo que abandonar el castillo por varios días para
3
visitar a su padre. La Bestia la dejó partir, pero no soportó la soledad y el
miedo de que ella no volviera. La extrañaba tanto tanto que un día se dejó ¿Qué quiere decir
caer de tristeza bajo un enorme árbol. moribundo? ¿Y
piltrafa?
Allí lo encontró la Bella cuando regresó: moribundo de amor, hecho
una piltrafa y más feo y despeinado que nunca. Pero dulce como el dulce de (Si es necesario,
16
leche y muy feliz de verla: releer el párrafo
anterior para que
3
tengan presente el
- ¿Te casarías conmigo, Bella? estado de la Bestia).
- Sin dudarlo, Bestia.
Disculpen si les da vergüenza, pero aquí, la Bella le dio un buen beso
de enamorados. Y en cuanto lo besó, la Bestia se convirtió en un bonito
príncipe con flequillito y todo.
Una bruja malvada lo había embrujado quién sabe por qué. Pero el
beso de la Bella rompió el hechizo, porque, aunque no era muy bella, era
tierna, amable y cariñosa y se enamoró de la Bestia a pesar de su cara de
bestia.
BELLA BESTIA
Si surgen dudas, el/la docente lee las partes del texto donde se describe el carácter de cada
uno. Lee todas las veces que sea necesario. Además, genera la reflexión sobre los cambios que
necesitan realizar en el género (femenino-masculino) de los adjetivos de la lista (ya que están
todos en masculino, pero algunos corresponden a la Bella).
Las decisiones se discuten y se escriben (pasan los chicos a escribirlos en el cuadro del
pizarrón) cuando haya acuerdo generalizado. Como ya se habrán dado cuenta, la lista contiene
17
adjetivos que corresponden a los dos personajes y otros que no corresponden a ninguno de los
dos. El docente o los compañeros orientan al escribiente si tiene dudas o si falta alguna letra.
Finalmente les pregunta si consideran necesario agregar otros adjetivos. Si se da el caso,
siempre pregunta por qué consideran que hay que agregarlo.
En el cuaderno, pueden realizar una tarea similar. El docente les entrega un cuadrito para que
escriban dos, tres o cuatro palabras que digan cómo es cada personaje.
Otra posibilidad es que les dé el cuadrito armado con un adjetivo intruso, para que lean y
tachen el que no va. Por ejemplo:
En cada cajita, tachá la palabra que no va
BELLA BESTIA
AMABLE PELUDO
CARIÑOSA FEO
DULCE MENTIROSO
EGOÍSTA DULCE
Distintos chicos pasan al pizarrón para completar los espacios en blanco con los adjetivos
correspondientes. Los que lo necesiten, pueden consultar el texto todas las veces que quieran.
También pueden recibir ayuda de docente y compañeros.
A continuación el/la docente agrega palabras que nombren otras partes del rostro y de la
cabeza de la Bestia y escribe en un costado del pizarrón o presenta en un afiche una lista de
adjetivos y expresiones calificativas. La idea es, nuevamente, que la lista incluya expresiones
que no corresponden a un ser de aspecto tan feo porque ha sido hechizado; además, en el
momento de escribirlas junto al sustantivo correspondiente, deberán realizar ajustes en
relación con el género y el número.
Sin embargo, es necesario aclarar que se trata aún de una reflexión intuitiva que,
lentamente, se irá sistematizando, sobre todo a partir de tercer grado. “Intuitiva”
porque no se trata de definir y clasificar el género y número de sustantivos y adjetivos,
18
sino de orientar la mirada hacia este fenómeno a partir de “no queda bien así, debería
ser así”.
Ejemplos de partes de la cabeza de la Bestia y de adjetivos y expresiones para caracterizarlas:
Partes de la cabeza: OREJAS, DIENTES, LENGUA, FRENTE, CABELLERA…
Calificativos posibles: ENORME, PEQUEÑO, BLANQUÍSIMO, SUCIO, PUNTIAGUDO, PELUDO,
LLENO DE GRANOS, SEDOSO, BRILLANTE, ENREDADO, CON PELOS…
Indudablemente, estas actividades, además de centrarse en repasar y afianzar el dominio del
sistema alfabético, al mismo tiempo contribuyen con el enriquecimiento de vocabulario, la
exploración de diferentes construcciones que permiten describir el carácter y el aspecto físico
de las personas y la reflexión intuitiva sobre el género y el número de las palabras.
En el cuaderno puede realizarse la siguiente actividad:
COPIÁ LA PALABRA QUE VA
Oraciones: Luego de la relectura por parte del docente, los chicos buscan dónde dice:
Antes, el docente escribe la pregunta en el pizarrón, y entre todos piensan quién dice esa
pregunta en el cuento. Para ayudarlos a encontrarla, el docente puede llamar la atención
sobre las rayas de diálogo y los signos de pregunta. Puede proponerles que los marquen con
color, primero en el pizarrón y luego en sus textos. Luego, puede pedirles que subrayen los dos
lugares dónde está escrita la pregunta que le hace la Bestia a la Bella.
Palabras: El docente propone trabajar con los dos últimos párrafos del cuento. Para ello, les
dice que va a leerlo lentamente y que ellos sigan su lectura con la vista. Luego les pide que en
grupos de dos deberán buscar dónde dice Bella y dónde dice Bestia. Se puede concentrar la
reflexión sobre la letra B. Pueden incorporar a la búsqueda las palabras bruja y beso y
reflexionar sobre las dos formas en que está escrita (mayúscula y minúscula), para recordar el
tema del uso de mayúsculas. Para ayudarlos a encontrar las palabras, el docente relee el
fragmento todas las veces que sea necesario y lentamente.
19
4. Relectura para afinar la mirada sobre la transformación
El /la docente les propone leer una vez más el texto, mientras ellos siguen su lectura con la
vista. Luego les pregunta:
¿Qué pasó cuando la Bella le dio un beso a la Bestia?
Al principio del cuento, cuando la Bestia descubre al padre de la Bella con la rama de su rosal,
se pone como loco. Luego, el cuento dice (y relee la primera oración del segundo párrafo): “La
Bestia estaba convencidísimo de que la Bella era una bruja y que quería la rama para hacerle
un hechizo diabólico”. ¿Por qué la Bestia pensaba que la Bella era una bruja y que quería
hacerle un hechizo? ¿Tendrá algo que ver con que una bruja ya lo había hechizado? ¿Qué
habrá sentido la Bestia en ese momento?
A continuación, el docente orienta la conversación en torno a cómo se desarrolla el tema de la
transformación en el cuento, con las mismas preguntas que las trabajadas para el cuento
Pelos, aunque en La Bella y la Bestia la dificultad estará en que tienen que reordenar el relato
o bien centrarse en la historia, más que en cómo está contada.
¿Quién se transforma?
¿En qué se transforma?
¿Por qué ocurre?
¿Es bueno para el protagonista?
¿Vuelve a ser cómo era?
¿Por qué vuelve a cambiar?
¿Algo quedó distinto?
¿Ocurre de verdad la transformación?
Luego, el docente presenta en un papel afiche un cuadro de doble entrada con una columna
para cada cuento y otra, la primera, con las preguntas que permitan la comparación.
Seguramente, al principio no habrá acuerdo acerca de cómo completar cada casillero, así que,
nuevamente se abrirá la discusión hasta llegar a un acuerdo general. Es importante que el
docente anime a todos a opinar y a explicar por qué piensan lo que piensan. Esto es posible
cuando demuestra confianza en las opiniones de los alumnos y cuando no censura ninguna
intervención, sino que las indaga, es decir, muestra interés en saber el por qué de sus
afirmaciones.
En cuanto a su completamiento, dependiendo del nivel de autonomía del grupo, el maestro
colabora:
- Acordando qué se va a escribir
- Poniendo en discusión dónde se lo va a escribir
- Haciendo aclaraciones sobre la ortografía de alguna palabra
- Colaborando especialmente con quienes lo requieran, durante la escritura de
los chicos por sí mismos
PELOS LA BELLA Y LA
20
BESTIA
¿Quién se
transforma?
¿Cómo se
transforma?
¿Por qué
ocurre?
¿Algo quedó
distinto?
¿Ocurre de
verdad la
transformación?
5. Para seguirla
Al finalizar la segunda parte, se enumeran tres pistas. Señalen esa parte del cuento; tengan en
cuenta los números.
Luego les propone, a distintos chicos, que las lean. A continuación pregunta: ¿Por qué son
pistas? ¿Para darnos cuenta de qué? ¿Qué otras cosas se les ocurre que pueden indicar que
una persona está enamorada de otra?
Les pide que escriban esas pistas en el pizarrón. Por supuesto, docente y compañeros van
leyendo esas escrituras, ayudando a pensar la frase y las palabras a quienes lo necesiten, etc.
Actividad escrita
Como cierre de esta relectura, el docente puede proponerles ayudar a la autora del cuento
con otras pistas que indiquen que una persona está enamorada de otra. Por ejemplo:
………………………………………………………………………………………
……………………………………………………………………………………….
Otra:
21
Al finalizar el cuento, nos enteramos de que la Bestia es en realidad un bonito príncipe que
había sido hechizado por una bruja. ¿Por qué creen que la bruja lo hechizó?
La idea es que, entre todos, escriban una lista de posibles motivos por los que la bruja hechizó
al príncipe. Luego pueden escribir solos en sus cuadernos el motivo que les pareció más
convincente.
22
*Los sueños del sapo. De Javier Villafañe*
Este bellísimo cuento de Javier Villafañe tiene una intensa cualidad lírica, presente no solo en
la estructuración general del texto, sino fundamentalmente en las descripciones en las que el
sapo comenta a sus compañeros lo que siente, piensa y experimenta cuando sueña que es un
río, un árbol, un caballo, etc. El goce que las palabras ofrecen (incluso cuando no se terminen
de comprender completamente, como en realidad sucede frecuentemente) suele dejar como
saldo para los pequeños lectores un conjunto de imágenes sensoriales, experiencias, ideas. Al
mismo tiempo, el relato explora la posibilidad de descentración y de captación de la
experiencia desde diversos puntos de vista, razones por las que los pequeños lectores suelen
perder de vista el argumento principal.
23
ese título para escribirlo en el pizarrón. Luego pregunta: ¿Cuántas palabras tiene este
título?
También puede orientar la observación de las pequeñas imágenes que ilustran cada
título del índice. Algunas preguntas posibles: ¿En qué cuento hay abejas? ¿Hay una
historia que se desarrolla en el mar? ¿Cuál es su título? El tercer cuento se llama
Celestino, ¿quién será Celestino?... Busquemos las páginas del cuento con ayuda del
índice, a ver si nos hacemos alguna idea...
Como cierre de esta exploración, el docente puede proponerles, por ejemplo, que redondeen
en el índice los títulos de los dos cuentos que van a leer, que subrayen el título de un cuento
que tenga como personaje un animal, que busquen y recuadren un título que tenga el nombre
de un animal, que elijan el cuento que les da más ganas de leer, etcétera.
24
chicos creen que ya tienen la respuesta, ¡zás!, les planteamos un nuevo problema;
cuando los chicos nos preguntas “¿cómo es, seño?”, vamos al texto y leemos, o les
proponemos que busquen y lean o nos hagan leer. Recordemos las palabras de C.
Bajour, citadas en páginas anteriores: “Cuando el maestro apela al texto para que sea
[el texto mismo] el que responda o que en todo caso deje abiertas nuevas preguntas,
les está marcando el camino para que consoliden su argumentación a partir de la
materialidad de lo que dicen o callan las palabras y las ilustraciones”.
Y el sapo se fue. Volvió a la huerta y descansó entre cuatro palitos que señalaban
los límites del perejil.
Esa tarde el sapo dijo:
- Esta noche voy a soñar que soy caballo.
Y al día siguiente contó su sueño. Más de trescientos sapos lo escucharon. Algunos
vinieron desde muy lejos para oírlo.
3
- Fui caballo anoche – dijo -. Un hermoso caballo. Tenía riendas. Iba llevando un
¿Qué soñó esta vez el
25
hombre que huía. Iba por un camino largo. Crucé un puente, un pantano; toda la pampa sapo?
bajo el látigo. Oía latir el corazón del hombre que me castigaba. Bebí en un arroyo. Vi mis ¿Le gustó ser caballo?
ojos de caballo en el agua. Me ataron a un poste. Después vi una estrella grande en el ¿Por qué? ¿Cuántos
cielo; después el sol; después un pájaro se posó sobre mi lomo. No me gustó ser caballo. sapos había en el
público? (Se anota el
3
número en el
Otra noche soñó que era viento. Y al día siguiente, dijo: pizarrón)
- No me gustó ser viento.
Soñó que era una luciérnaga, y dijo al día siguiente:
- No me gustó ser luciérnaga.
4
Después soñó que era una nube, y dijo:
¿Qué otras cosas
- No me gustó ser nube. soñó ser el sapo?
¿Cómo se sintió?
4
Una mañana los sapos lo vieron muy feliz a la orilla del agua.
- ¿Por qué estás tan contento? – le preguntaron
Y el sapo contestó:
- Anoche tuve un sueño maravilloso. Soñé que era sapo.
Sigue la conversación:
Al final dice: “Una mañana los sapos lo vieron muy feliz a la orilla del agua”.
¿Por qué el sapo se siente ahora feliz?
Al comienzo de esta historia, ¿le gustaba al sapo ser sapo? ¿Y al final de la historia?
Les pregunta a los niños y las niñas si hay alguna parte que les gustó más y si desean volver a
escucharla. Relee esos fragmentos todas las veces que se lo soliciten y los invita también a
ellos a releer. Luego trabaja la relectura y renarración conjunta de distintos fragmentos, con el
fin de precisar el significado de algunas palabras, expresiones o partes del texto. Por ejemplo,
puede renarrar el principio diciendo:
Al comienzo, antes de ir a dormir, el cuento dice… y entonces busca la siguiente parte del texto
delante de los niños y la lee, incluso orientando el texto hacia los chicos y señalando con el
dedo el renglón que está leyendo:
“Todavía andaba el sol girando en la rueda del molino”.
Luego pregunta: ¿Alguno sabe qué es un molino? ¿Y un molinete? ¿Por qué dirá “todavía
andaba el sol girando en la rueda del molino?”
Otros fragmentos del cuento se pueden trabajar de manera similar. Por ejemplo:
Cuando el sapo cuenta su primer sueño y dice que era un álamo, también dice que “tenía raíces
hondas y muchos brazos como alas”, ¿a qué parte del árbol se refiere el sapo cuando dice
“muchos brazos como alas”?
Comentar un texto, releer fragmentos, analizar entre todos el significado de una
expresión o de una palabra, renarrar un cuento completo o una parte, escribir el título
en el pizarrón o en un cartel antes de comenzar a leer, ilustrar, mostrar y comentar las
ilustraciones son actividades sobre los textos que se leen, que deberían ser habituales
26
en el aula.
Luego de esta primera presentación de la síntesis, lo ideal será entregársela a los chicos por
escrito, de manera que sean ellos quienes las lean cada vez que lo deseen y la conserven en
sus cuadernos.
Tengamos en cuenta que para los chicos, sobre todo para los que leen con menor
fluidez, la distribución en el espacio, con los blancos correspondientes, y la reiteración
de oraciones les permite tener idea más cabal de lo que están leyendo, y que incluso
puede ser que a esta altura lean de memoria (lo que colabora de manera muy rica con
la tarea y el aprendizaje).
6
Esta síntesis, preparada para los chicos y las chicas, aparece en el anexo 1.
27
A continuación, se vuelve sobre la síntesis, para releerla y finalmente realizar alguna actividad
estructurada, por ejemplo, el subrayado de las palabras clave: ÁRBOL, RÍO, CABALLO, VIENTO,
LUCIÉRNAGA, NUBE, SAPO. Luego, los chicos pasan a escribir esas palabras en el pizarrón.
Otra posibilidad es el cuento tal como figura en el Anexo I, para que cada niña y niño pueda
incluir los dibujos que desee, relativos a cada uno de los elementos y seres con los que sueña
el sapo. Así, orientados por el maestro, pueden buscar las palabras clave (en el cuento, en
negritas) y luego realizar los dibujos, que también pueden completar en sus casas.
28
Teniendo como propósito la ampliación del vocabulario, en el aula de 2º año/grado se pueden
llevar a cabo múltiples actividades que hagan foco en las palabras y en sus relaciones. A
continuación, se presentan algunas propuestas.
Constelaciones. Se trata de “lanzar” una palabra para que los chicos digan todas aquellas que
crean que “tienen que ver” con esa. La propuesta puede adquirir diferentes tintes. Una
posibilidad es que, a la manera de un juego, “sin repetir y sin soplar”, cada chico diga una
palabra. Otra dinámica posible es que los niños pasen al pizarrón a escribir las palabras que se
les ocurran, para luego destinar un momento a releerlas y a pensar juntos por qué las pusieron
(consultando primero en cada caso al que la escribió). Esta propuesta también puede realizarse
en grupos. Cada chico escribe una palabra en un papelito. Las palabras se guardan en una
bolsa. Se forman grupos y cada grupo toma al azar una palabra de la bolsa. La tarea consiste en
escribir grupalmente todas las palabras asociadas a la que sacaron de la bolsa. Después, por
supuesto, habrá que leer la resolución y explicar por qué asociaron esa palabra con las demás.”
Gaspar, María del Pilar y Silvia González (2006) NAP. Cuaderno para el aula. Lengua 2. Buenos
Aires: Ministerio de Educación de la Nación (pp. 123 – 125)
Se propone focalizar esta actividad en el primer sueño del sapo. Antes de releerlo, el maestro
les pide a los chicos que escuchen con suma atención e imaginen cada una de las cosas que
cuenta el sapo. Luego, se puede armar entre todos, en el pizarrón, un campo semántico con
palabras que vayan surgiendo: RAÍCES, TRONCO, OTOÑO, HOJAS, etcétera. Luego de escribir
esas palabras, se las relee y se comenta por qué las incluyeron.
Finalmente, a partir de esas palabras, les pide que completen en sus cuadernos:
Cuando el sapo soñó que era árbol
El sapo tenía…..
El sapo no podía ….
Se puede realizar un trabajo similar en relación con el río y/o el caballo, incluso no por medio
de completamientos, sino por medio de la escritura de los chicos en forma completa.
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Luego se les puede proponer una actividad de asociación de palabras, como la siguiente:
TRONCO
ÁRBOL BARCOS
ESPUMA
RÍO LÁTIGO
HOJAS
CABALLO RIENDAS
6. Para seguirla
Imaginar entre todos uno de los sueños que el sapo no relata: ¿qué soñó cuando fue viento, lu-
ciérnaga, nube?
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*Pímpate. De Beatriz Ferro *
– Mire vuestra merced –respondió Sancho– que aquellos que allí se parecen no son
gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas que,
volteadas del viento, hacen andar la piedra del molino.
–Bien parece –respondió don Quijote– que no estás cursado en esto de las aventuras:
ellos son gigantes y si tienes miedo quítate de ahí, y ponte en oración en el espacio que
yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla.
Esta propuesta de trabajo incluye situaciones para primero y segundo grados. Las que son
específicas para primer grado figuran en otro tipo de letra, para su ágil visualización
El maestro presenta el cuento a los niños antes de leérselos. Cuando un docente presenta un
cuento, también se presenta a sí mismo como lector; a través del maestro, los chicos
empiezan a advertir qué sentimientos o emociones puede suscitar la lectura:
Les voy a leer un cuento muy divertido…, la autora es Beatriz Ferro, que escribió muchos
cuentos graciosos…
El cuento que les voy a leer se llama ´Pímpate´, ya se pueden imaginar que con este título debe
ser un cuento divertido…, por lo menos a mí me hizo reír
Les voy a leer la historia de un chico a quien le encargan un trabajo; tiene que entregarle a un
dibujante un rollo de papel que debe llegar impecable, perfecto, a manos del cliente. Pero ya
van a ver qué ocurre en el camino”
Como se ve, se trata de que el maestro muestre a los niños su propio interés y entusiasmo por
la historia que se viene.
31
facilitarles una aproximación al contexto verbal del cuento, a las expresiones, los
encadenamientos, los personajes, sus palabras y sus pensamientos…
En el caso del intercambio entre los niños y el maestro, el propósito de este espacio de
intercambio o comentario es el de ampliar la interpretación, profundizar el conocimiento del
texto y volver a disfrutar ciertos detalles del relato.
- ¿Vieron?, Miguel tenía un rollo de papel y, de pronto… Seguramente, a partir de las palabras
del maestro, los niños podrán iniciar una enumeración de las transformaciones del rollo de
papel.
- A mí, la parte que más me gustó es la parte donde vuelven juntos Miguelito y el dibujante y el
hombre dice: “-¡Atención mis hombres! – gritó mirando por el catalejo…” El maestro relee el
párrafo hasta el final; de ese modo, los niños vuelven a escuchar las palabras del relato y
comparten y comentan un fragmento específico cuya interpretación puede profundizarse
conjuntamente.
Con el propósito de recuperar escenas interesantes o divertidas, el maestro puede releer más
de un fragmento; la relectura focaliza y enriquece el comentario; los niños disfrutan cuando
vuelven a escuchar una historia conocida y, de paso, van adquiriendo un conocimiento más
puntual de las palabras del narrador.
Antes de dar por finalizada la clase, los niños pueden agregar el título del cuento al cuadro
organizador del itinerario.
32
4. Los niños leen por sí mismos para revisitar el índice
Pímpate es un cuento que integra la antología Libro de lectura del Bicentenario que está en
todas las escuelas. Tal vez, los niños puedan tener varios ejemplares a su disposición. El
maestro se asegura de que los ejemplares circulen entre todos los miembros del grupo.
- En esta antología hay muchos cuentos. Aquí encontré el cuento que leímos ayer. ¿Se
acuerdan? Pímpate.
- ¿Vieron cuál es el título de esta antología?
- ¿Encontraron Pímpate? Se puede buscar en el índice para ver en qué página está.
- ¡Magdalena encontró el cuento! ¿En qué página lo encontraste?, deciles a todos para
que lo busquen.
El maestro habla con propiedad: “la antología”, “el índice”, “el título”, “el autor”, “el
ilustrador”… En este momento, el propósito central tiene que ver con la lectura; será necesario
retomar luego alguno de estos conceptos y explicitarlos junto con los alumnos, sin temerle a
un recurso de la didáctica como lo es la propuesta diferida, es decir, la decisión del maestro de
retomar al día siguiente o dos o tres días más tarde algunos conceptos a los que se ha estado
haciendo referencia para explicitarlos con los niños. Volveremos sobre esta idea.
Por ahora, es importante no desviarse del propósito de leer. Las intervenciones del maestro
orientan y alientan la exploración del ejemplar.
La exploración es un momento de lectura; los lectores expertos leen cuando revisan los
estantes de la librería –hojean los libros, leen las contratapas o los otros títulos del
autor en la solapa-, cuando exploran con la mirada el puesto de diarios hasta decidirse
o no por cierta publicación, cuando hojean una revista.
Para primero
Los niños de 1° necesitan explorar los libros para aprender a manipularlos, a
ubicarlos apropiadamente para leer y dar vuelta las páginas, a localizar lo que
buscan, a reconocer y diferenciar los títulos del cuerpo del texto, la tapa de la
contratapa, el índice del resto del libro; los lectores expertos –algunas veces- no
advierten que manipular un libro y ubicarlo para pasar cómodamente las páginas
son aprendizajes que a los niños les insumen tiempo y práctica. Se trata de
aprendizajes que se concretan en la práctica, haciéndolo.
Poco a poco, ayudándose mutuamente, preguntándole al maestro que recorre las
mesas y se acerca a los grupos de niños o luego de revisar hoja por hoja, los niños
localizan Pímpate. Una intervención del maestro no debería faltar:
¿Están seguros que ese es Pímpate?, ¿cómo se dieron cuenta?, ¿en qué se fijaron
para saber que es Pímpate?
Esta intervención tiene un propósito didáctico importante: es necesario que los
chicos compartan entre sí los criterios que les permitieron localizar el cuento para
que cada uno pueda ampliar su propio repertorio de criterios, por ejemplo:
Porque está Miguel sosteniendo el rollo de papel.
Porque está el dibujante con sombrero de pirata y catalejo.
Porque vi en el índice que estaba en la página 21.
Porque vi que decía Pímpate.
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Las imágenes, el número de la página, el reconocimiento o la lectura del título… En
todos los casos se trata de criterios válidos para orientarse en la exploración y en
la localización aunque por el momento sólo algunos de ellos impliquen tomar en
cuenta la escritura. Es posible que los niños no puedan hacerse oír por todos sus
compañeros, por eso es conveniente que el docente retome los argumentos de los
niños y los ponga en común.
Los niños de 2° grado también exploran libremente el libro pero el maestro puede solicitarles
explícitamente que localicen el título del libro en el índice, tal como ya se ha planteado para
Los sueños del sapo.
Más adelante, veremos otras variantes de las situaciones de lectura de los niños por sí mismos.
34
pistas para que localicen las expresiones en el texto: indica el número de página, muestra
desde el frente de la clase en su ejemplar, se acerca a las mesas y les señala puntualmente la
expresión correspondiente.
Durante la lectura, llegará el momento en que hay tantas transformaciones, que resultará
interesante anotar para recordar:
Ah, no… Un momento, me parece que hay muchas transformaciones. Va a ser mejor anotarlas
para no olvidarnos.
Es necesario valorar la densidad didáctica de esta propuesta. Por un lado, los niños no
pueden dejar de divertirse porque cada actividad no es eterna ni pierde ritmo. Poco a
poco, están profundizando su conocimiento del cuento y afinando su interpretación: ya no
sólo disfrutan de la historia sino que ahora tratan de descubrir cómo dice el narrador que el
rollo de papel se transforma en… El propósito del maestro -¡y de la escuela!- es que los
niños aprendan a leer, es decir, que afinen sus posibilidades de interpretación y que, a la
vez, adquieran la lectura convencional, vean dónde dice.
Por otro lado, la profundización en el conocimiento del cuento y del libro -o del texto
fotocopiado que tienen a mano- le permite al maestro valerse de los nombres de ciertos
elementos y de ciertas expresiones del relato. Estos elementos y estas expresiones son
significativos para los niños.
Cuando el maestro propone realizar con ellos un listado - en el contexto del cuento- este
listado se integra al ambiente del aula y queda disponible para que los niños recurran a él para
reconstruir la historia, producir una historia nueva, inventar otras transformaciones,
incorporar las expresiones a otros relatos de transformaciones y mirar las escrituras todas las
veces que sea necesario para ver cómo se escribe.
Para primero
Después del recreo, puede retomar el listado –conviene anotarlo en un papel afiche
para que permanezca a la vista durante varios días- y leerlo más de una vez al
tiempo que señala: EL ROLLO DE PAPEL SE CONVIRTIÓ EN…, algunos chicos se van
a ir sumando a la lectura del repertorio de transformaciones.
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Al cabo de la clase, la mayoría de los chicos debe saber dónde dice ROLLO DE
PAPEL y BASTÓN, algunos sabrán dónde dice SE CONVIRTIÓ y otros dónde dice SE
TRANSFORMÓ, varios encontrarán dónde dice BATUTA y otros dónde dice VARILLA.
Cada uno puede anotar en su cuaderno la transformación que más le guste e
ilustrar.
Pímpate es un relato que permite que el maestro elija – en otro momento- algún otro
repertorio –además del listado de las transformaciones-. Los repertorios se anotan a partir de
la relectura y quedan a la vista de los chicos que recurren a ellos para buscar información para
resolver otras escrituras o inventar otras historias orales o escritas. Las siguientes son
actividades para la conformación de estos repertorios, de diferente índole:
Al compás de…
¿Vieron que en el cuento varias veces dice que los personajes caminan al compás de...?
¿Se acuerdan? Escuchen, cuando empieza el cuento: “Miguel caminó al compás de pim
pam, pim pam”
Los chicos pueden probar y caminar al compás de:
PIM PAM, PIM PAM
PÍMPATE PAM, PÍMPATE PAM
PÍMPATE PÁMPATE, PÍMPATE PÁMPATE
En la página 24, ¿quién es que camina al compás de…?, vamos a ver al compás de
qué…: “El dibujante caminó al compás de `¡Qué barbaridad! ¡Qué barbaridad!”.
En la página 25, ¿se acuerdan?, ¿alguno puede leer? Empieza así: “Miguel caminaba al
compás de…”
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EL HACHA EN GARROCHA LA GARROCHA EN CATALEJO …………..
Si el maestro tiene a su cargo 2° grado insistirá para que los chicos intenten localizar ellos
mismos en el texto las diversas transformaciones pero mostrándose siempre dispuesto a
prestar su ayuda y a releer tantas veces como sea necesario. En 2° grado se espera que los
niños empiecen a intentar localizar y leer ciertos fragmentos en un texto que ya conocen muy
bien porque se lo han escuchado leer al maestro.
Seguir la lectura
Cuando siguen la lectura del maestro con el texto delante de sus ojos, los niños encuentran
escrito lo que escuchan que el maestro lee.
Para primero
Los que están en los momentos iniciales del proceso de aprendizaje empezarán a
descubrir que varias veces dice Miguel -con la de MICAELA o la de MIÉRCOLES o la
de MAMÁ.
Los que están en 2°, más cerca de la lectura convencional, podrán sorprenderse con alguno de
los recursos gráficos a que apela el cuento: “… y caminó por el cordón pasito a pasito con mu-
chí-si-mo-cui-da-do…” . Si el maestro llama la atención de los niños y los ayuda a descubrir la
expresión -“con mu-chí-si-mo-cui-da-do”- , exagerando un poco la lectura e indicándoselas con
el dedo, también puede pasar a ser un indicio interesante para que los más inexpertos
comiencen a descubrir los secretos de la lectura por sí mismos.
Es por eso que, una vez que los chicos conocen el libro, sus imágenes y colores y la ubicación
del cuento, el maestro puede invitarlos a seguir la lectura.
Para hacerlo, espera a que todos tengan el libro abierto en la página correspondiente, un
ejemplar para cada niño, uno cada dos o tres…, es la situación ideal.
Ciertos guiños del maestro pueden orientar a todos los niños mientras siguen en sus textos la
lectura del maestro:
“Doy vuelta la hoja”, “Voy por acá” (señala con el dedo en el ejemplar de alguno al que ve
perdido), “Voy por donde dice `pim-pam´, ¿lo encontraron?”, “Pongan el dedito donde dice
`pímpate pam, pímpate pam´, en la página 22”
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La propuesta de seguir la lectura del maestro puede realizarse antes o después de anotar
los repertorios, con este u otros cuentos cuando el maestro cuento con varios ejemplares,
con poesías y canciones que los chicos pueden pegar en su cuaderno o incluir en un
cancionero.
Otra pareja puede representar la escena del encuentro de Miguel con el dibujante; uno de los
niños deberá ensayar la lectura de las palabras del dibujante que ruge:
“¿Qué es esto? ¿Este es un rollo de papel hermoso y limpio? ¡Habrás venido jugando!”
El compañerito, por su parte, tendrá que pensar qué caras poner para que todos entiendan lo
que Miguel quiso explicarle al dibujante:
“…es muy difícil caminar con un rollo que a cada rato, pímpate pámpate, te da ganas de
jugar”
En 2° grado, los niños pueden ensayar junto con el maestro la lectura de algunos fragmentos
divertidos –como el fragmento de la página 25, cuando Miguel y el dibujante miran por el
catalejo y tienen un ataque de risa- o emotivos –como el fragmento final cuando Miguel y el
dibujante pensaban lo mismo. Es importante que el maestro de 2° decida junto con los niños
desde dónde hasta dónde se extienden los fragmentos que quieren leer y por qué.
Escrituras acotadas
Los niños de 1° y 2° necesitan tener oportunidades frecuentes de realizar escrituras
relativamente acotadas que les permitan pensar en aspectos de la escritura muy importantes
para los principiantes:
¿Con qué letras se escribe BATUTA? ¿Con la de BÁRBARA?, ¿Dónde puedo buscar la
palabra BASTÓN, dónde dice BASTÓN en los listados que anotamos?, ¿Cuántas letras
necesito para escribir BASTÓN?
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Antes de iniciar la producción el maestro debe corroborar que los niños reconozcan los dibujos
(el rollo de papel, la batuta, el bastón)
39
o El dueño de la papelería le entrega a Miguel un rollo de papel …
…………………………………………….
PIM PAM PIM PAM, PÍMPATE
………………………………………………………
PÍMPATE
……………………………………………………….
Durante la escritura, el maestro ayuda, es decir, enseña a escribir según las necesidades.
Puede preguntar a algún niño qué va a escribir y con cuál va (con la de BÁRBARA, con la de
VIERNES); puede remitir a los que necesiten a los repertorios que permanecen en el aula ¿Qué
vas a escribir? ¿Dónde lo podés buscar?, alentar a los que se acercan a los afiches para buscar
por propia iniciativa...
Es esperable que en sus primeras escrituras, los niños necesiten consultar al maestro con cuál
se escribe. El maestro puede remitirlos a los nombres de los compañeros que aparecen en la
cartelera del aula, a los días de la semana que están en el calendario o a los repertorios que se
anotaron al leer el cuento.
Para primero
En 1°, si algún niño no se atreve a escribir, puede darle las letras sueltas de la palabra
para que la arme y luego la copie en el lugar correspondiente –recorta seis papelitos y
anota en cada uno las letras de BASTÓN, por ejemplo-.
Una vez que realizaron las escrituras –estas y muchas otras que se le ocurran al maestro- será
necesario revisarlas junto a los niños. En todos los casos, la revisión de las escrituras es una
40
situación de enseñanza y no de evaluación. El docente puede remitir a las escrituras seguras
que aparecen en el aula para que comparen y completen, indicar cuál les falta, darles las letras
sueltas para que las armen.
Para primero
En 1°, las primeras intervenciones del maestro pueden ser para solicitar que lean lo que
escribieron y que vayan indicando con el dedito. En algunos casos, los niños se
encontrarán con que les faltan letras y agregarán algunas.
En otros casos, cuando la escritura es más completa, el maestro puede indicar por ejemplo: -
BASSSTÓN, te falta la S. Muchos niños hasta 2° suelen producir escrituras en las que faltan
algunas letras –sobre todo consonantes al final de sílaba, como en BASTÓN-.
Una vez que el maestro está seguro de que la mayoría de los chicos sabe qué escribir –qué se
espera que escriba-, los niños escriben. En todos los casos deberá estar atento porque algunos
necesitarán que se acerque a ellos para decidir qué poner.
Las escrituras van a ser diferentes entre sí, algunas pueden parecer alejadas de la escritura
convencional pero es importante que todos los niños se sientan convocados a la escritura y
libres para intentarlo en un ambiente de confianza.
Si alguno de los niños no se atreve, el maestro puede pedirle que le dicte qué quiere poner,
iniciar la escritura y entregar el lápiz para que el niño complete con alguna de las palabras que
aparecen en los repertorios del aula.
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La Bella y la Bestia
Laiza Otañi
Una tarde de 1757, un hombre entró al jardín del castillo de la Bestia y arrancó una rama de
rosal para llevarle a la Bella, su hija menor. Pero tuvo tanta mala suerte que lo pescó la Bestia. ¿Se
imaginan la situación? La Bestia gritaba furiosamente y el padre pedía disculpas con una voz finitiiiita y
temblorosa.
La Bestia estaba convencidísimo de que la Bella era una bruja y que quería la rama para
hacerle un hechizo diabólico. Para calmarlo, el hombre tuvo que prometerle que su hija viviría en el
castillo por unos días y así demostraría que no era una bruja.
Ella quería esa rama de rosal sólo porque le gustaban las ramas de rosal y las rosas, y las
margaritas, y los pajaritos… ¡en fin! La Bella era una tremenda soñadora. Para saberlo, bastaba con
mirarla: tenía un gesto tan dulce en el rostro, unos ojos tan brillantes y curiosos, una sonrisa tan cálida
y amable...
***
La Bella llegó al castillo de la Bestia un día de octubre. Y esa misma noche, durante la cena,
conoció a la Bestia. Allí estaban, sentados uno a cada lado de la mesa del comedor. La Bella lo miraba y
lo miraba y no podía creer lo feo que era: ojos chiquitos y saltones, nariz arrugada, cara peluda y boca
babeante. Pero era tan amable y parecía tan triste... solitario... dulce...
Cada noche, la Bella y la Bestia se encontraban en el comedor. Allí cenaban y luego
conversaban, leían juntos, bailaban y jugaban a los palitos chinos y a las escondidas. Cada noche, antes
de despedirse, él repetía la misma pregunta:
- ¿Te casarías conmigo, Bella?
Y cada noche, ella agachaba la cabeza y no respondía, para no lastimarlo.
¿Acaso ustedes están pensando que la Bestia estaba locamente enamorado de la Bella?
¡Acertaron! A los desconfiados, les doy tres pistas:
1. No podía dejar de mirarla.
2. Se ponía colorado cuando ella lo miraba.
3. Se reía como un bobo por cualquier cosa graciosa, y no tan graciosa, que ella dijera.
***
Un día, la Bella tuvo que abandonar el castillo por varios días para visitar a su padre enfermo. La
Bestia la dejó partir, pero no soportó la soledad y el miedo de que ella no volviera. La extrañaba tanto
tanto que un día se dejó caer de tristeza bajo un enorme árbol.
Allí lo encontró la Bella cuando regresó: moribundo de amor, hecho una piltrafa y más feo y
despeinado que nunca. Pero dulce como el dulce de leche y muy feliz de verla:
- ¿Te casarías conmigo, Bella?
- Sin dudarlo, Bestia.
Disculpen si les da vergüenza, pero aquí, la Bella le dio un buen beso de enamorados. Y en
cuanto lo besó, la Bestia se convirtió en un bonito príncipe con flequillito y todo. Una bruja malvada lo
había embrujado quién sabe por qué. Pero el beso de la Bella rompió el hechizo, porque, aunque no era
muy bella, era tierna, amable y cariñosa y se enamoró de la Bestia a pesar de su cara de bestia.
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Los sueños del sapo
Javier Villafañe
Una tarde un sapo dijo:
- Esta noche voy a soñar que soy árbol.
Y dando saltos, llegó a la puerta de su cueva. Era feliz; iba a ser árbol esa noche.
Todavía andaba el sol girando en la rueda del molino. Estuvo un largo rato mirando el
cielo. Después, bajó a la cueva; cerró los ojos, y se quedó dormido.
Esa noche el sapo soñó que era árbol.
A la mañana siguiente contó su sueño. Más
de cien sapos lo escuchaban.
- Anoche fui árbol – dijo-, un álamo.
Estaba cerca de unos paraísos. Tenía nidos.
Tenía raíces hondas y muchos brazos como alas;
pero no podía volar. Era un tronco delgado y alto
que subía. Creí que caminaba, pero era el otoño
llevándome las hojas. Creí que lloraba, pero era
la lluvia. Siempre estaba en el mismo sitio,
subiendo, con las raíces sedientas y profundas.
No me gustó ser árbol.
El sapo se fue; llegó a la huerta y se quedó descansando debajo de una hoja de acelga.
Esa tarde el sapo dijo:
- Esta noche voy a soñar que soy río.
Al día siguiente contó su sueño. Más de doscientos sapos formaron rueda para oírlo.
- Fui río anoche – dijo-. A ambos lados,
lejos, tenía las riberas. No podía escucharme. Iba
llevando barcos. Los llevaba y los traía. Eran
siempre los mismos pañuelos en el puerto. La
misma prisa por partir, la misma prisa por llegar.
Descubrí que los barcos llevan a los que se
quedan. Descubrí también que el río es agua que
está quieta; es la espuma que anda; y que el río
está siempre callado, es un largo silencio que
busca las orillas, la tierra para descansar. Su
música cabe en las manos de un niño; sube y
baja por las espirales de un caracol. Fue una
lástima. No vi una sola sirena; siempre vi peces;
nada más que peces. No me gustó ser río.
Y el sapo se fue. Volvió a la huerta y descansó entre cuatro palitos que señalaban los
límites del perejil.
Esa tarde el sapo dijo:
- Esta noche voy a soñar que soy caballo.
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Y al día siguiente contó su sueño. Más de trescientos sapos lo escucharon. Algunos
vinieron desde muy lejos para oírlo.
- Fui caballo anoche – dijo -. Un hermoso
caballo. Tenía riendas. Iba llevando un hombre que
huía. Iba por un camino largo. Crucé un puente, un
pantano; toda la pampa bajo el látigo. Oía latir el
corazón del hombre que me castigaba. Bebí en un
arroyo. Vi mis ojos de caballo en el agua. Me
ataron a un poste. Después vi una estrella grande
en el cielo; después el sol; después un pájaro se
posó sobre mi lomo. No me gustó ser caballo.
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PARTE II. UNO MÁS PARA EL RECORRIDO, PERO ESCRITO ENTRE TODOS
En esta segunda parte de la propuesta, ya explorados varios cuentos que presentan el tema de
la transformación, el trabajo se centra en la producción colectiva de un nuevo cuento
atravesado por alguna metamorfosis.
Si el recorrido gustó a los niños y el docente se sintió cómodo con él, puede agregar otros u
otros cuentos al itinerario. Una opción posible es el caso de mitos griegos (como el de Aracne,
la tejedora, o Dafne y Apolo, entre muchos otros que cuentan con bellas adaptaciones para
lectores infantiles) o bien una leyenda (como la de la flor del Irupé o la de la yerba mate... ¡Hay
muchísimas!), asçi como los propuestos en NAP. Cuaderno para el aula. Lengua 3.
Lo importante, en este caso, es leer y releer el relato y pensar para él, según las pistas que nos
ofrece (según la historia que cuente, o el campo semántico de palabras que involucre, o la
manera en que cuente la historia…) diversas actividades que apunten a distintos objetivos del
área y al mismo tiempo, ir siguiendo con el cuadro organizador, que permite guardar memoria
de lo leído y resulta a la vez un conjunto de notas para la escritura.
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