0 calificaciones 0% encontró este documento útil (0 votos) 103 vistas 152 páginas WJH Sprott y Otros - Psicologia y Sociologia Del Lider
El documento aborda el concepto de liderazgo y dominación, analizando sus características y diferencias en el comportamiento humano y animal. Se discuten las dinámicas entre líderes y seguidores, así como la influencia de factores biopsicológicos y socioculturales en estas relaciones. Además, se enfatiza la distinción entre liderazgo positivo y dominación negativa, sugiriendo que el liderazgo implica un proceso de interacción y consentimiento entre las partes.
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1 Fae 0b 3
ee
; 4 Biblioteca del hombre contempordneo4—0, G. Jung: Conflictos del
alma infantil
2—K. Horney: La personalidad
neurdtica de nuestro tiempo
3—W. Hollitscher: Introduc-
cién al peicoandlisis
4—F, Kinkel y R. E. Dicker
son: La formacién del ca
‘dct. if
@5 Perncmney 5 g, ater: Bo.
i . De necia de _ Ba
ete z psiquidtricas
6—A. Adler: Guiando al nifie 29 — 2 Chau eam La
i 3 2 psicosomética
i) Say El miedo o Ia 20 re an te
i 2 tales
BN Miele A 81—J. Maisonneuve: Bi
ae: : icologt social
4 cece ee a J. 0, Billoux: Paleo
a : ir los. animales
40 — E. Fromm: El arte de amai a0! Simalen
nica
11 — V. Klein: El cardcter feme-
nino
12—A. Freud: Introduccién al :
sricoanditets para aducade- 16
é eh j lincuente
18 —B. Malinowski: Estudios de 86M. Abeloos: Blleenem
psicologta primitiva 37—P. Chauchard: Zi
14—B. Russell: Andlisis del es del cerebro
pfritu
15—G. Highet: Ht varte de on- Taree
: 39 — P. Chauchard us
ar
|) 16—U, Klages: Los fundamentos
4 de la caracterologta
Y 17-2. Jones y otros: Sociedad,
cultura y psicoandlisis de de la conciencia
oy 42 — BE. Baumgardt: Las
18—M. Klein y otros: Psicolo- ciones en el animal
gfa infantil y psicoandlisis 43 —F. Grégoire: El mda
de hoy 44 — P. Chauchard: 2D
19—F. Alexander, A. A. Brill humano
¥ otros: Neurosis, sexuali- 45—H. Piéron: Do #
dad y psicoandlisis de hoy 46 — J. Q, Filloux: Bl
20—¥. Dunbar y otros: Medict-
Na psicosomdtica y psico-
andlisis de hoy enfermedad
21—P. Schilder y otros: Pat- 48—R. 8S. Wood
quiatria y peicoandlisis de Spearman y otro:
oy pias dindmicas y
(Sigue en la pdg. 149)
VOLUMENPSICOLOGIA Y
_ SOCIOLOGIA DEL LIDER
EDITORIAL PAIDOS
oy BUENOS AIRES,Versién castellana de
Jorce Strout, ELIZABETH Gein, Jorce BALAN y E
IMPRESO EN LA ARGENTINA
Queda hecho el depésito que previene la ley N®
Copyright de todas las ediciones en castedl
EDITORIAL PAIDOS
[Link],{NDICE
Capitulo
| Lawerazco, W. J. H. Sprott ......---.-:7*
Relacion formal cara-a-cara entre lider y
seguidor (15). Relacion informal cara-a-
cara entre lider y seguidor (16). Relacién
lider de grupo-seguidor (18). Relacién
lider-seguidor en la sociedad (20). Cuali-
dades del lider (26).
II. DOmINACION Y LIDERAZGO, K. Young sa 38
Naturaleza y funcién de la dominaci6n
(38). Factores biopsicolégicos: rasgos 0
tipos (50). Interaccion sociocultural y do-
minacion (74). Lideres y seguidores (92).
III. La sOcroLocia DEL LIDERAZGO, H. Gerth y C.
Wright Mills ....-+¢c+0..1203115 ae 108
1. El lider como hombre: sus rasgos y mo-
tivos (111). 2. Imagenes del lider y moti-
vos del seguidor (114). 3. Tres funciones
de los roles autoritarios (121). 4. Contex-
tos y roles (126). 5. Dindmica de roles
liderazgo (131).
SPECIAL EN CASTELLANOa y
LIDERAZGO
W. J. H. Sprott
Entre animales y pajaros se observa 2 menudo
una pauta o comportamiento de dominacion
—sumisi6n, en el cual un animal o un pajaro es
“dominador” y otro animal o pajaro, o una plu- -
ralidad de ellos, se somete al primero. La auto-
ridad se manifiesta mediante la agresividad exi-
tosa, el conseguir mas comida, y el acceso exclu-
sivo a las hembras, en tanto que la sumision se
manifiesta por un rebajarse, un retirarse, espe-
rar por la comida y, en algunos casos, una actitud
sexual receptiva, adoptada por los machos su-
misos. Schjelderup-Ebbe * llega a decir que “no
existen dos animales de cualquier especie dada
que, viviendo juntos, no sepan cual de los dos
tiene prioridad y cual es el subordinado”. Cono-
cemos los relatos acerca del orden de los pajaros
en picoteo, que corresponde a tantos de nuestros
procedimientos institucionales. Los mandriles
luchan por la autoridad, pero Maslow ? nos relata
1 “Social Life of Birds”, en Handbook Soc. Psychol.
(ed. Murchison), 1935, pag. 949.
2 Maslow, A. H., “The Role of Dominance in
Social and Sexual Behaviour of Infra~-Human P
tes”, J. Genet. Psychol., 1936, 49, pag. 161,so .
w. J. H. SPR
‘
una historia acerca de dos “sum: am
que se unieron, como los hijos en el
ginal freudiano, y derrocaron a su ame
Jos mandriles Hamadriades descriptos |
ckerman °, los machos mas viejos domin
poticamente a los mas jovenes y a las hen
y se ha sefialado que los chimpancés reco
diferencias de prestigio. La misma diferer
eonducta ocurre a una temprana edad ent
criaturas humanas, segun nos informa Charl
Buhler *, quien nos dice que el nino mayor
de a dominar al menor, aun cuando estan
dos por tres o cuatro meses. Je EL Ander:
estudié el comportamiento de 14 ninos freni
un juguete, anotando sus métodos para col
guirlo y disposicion para abandonarlo. Tamb:
él hallo ciertas diferencias que pueden ser e
trastadas como técnicas de autoridad y sumisi
En sus estudios sociométricos acerca de la gel
racion de los grupos, Moreno ® noté que las
turas parecian avanzar del aislamiento (ha
los veinte o veintiocho semanas de edad) ha
un ordenamiento “horizontal” (hasta las o
renta a cuarenta y dos semanas), en el que
pondian a su vecino inmediato. Luego tiene
gar una diferenciacién “vertical”, en la qui
3
1932.
1993) 1774009 Of Child Psychology (ed. Murehis
5 Young, K. Handbook Soci Pp nota
pag. 224. [Hay versié of Social Psyc
Buenos Aires, eace ayn Sea Psicologia st
® Who shall survive?, pa a
Mana; ve?, pag, 23. [Hay edicién
Rates, teamentos de la sociometria, Buenos A
The Social life of Monkeys and Apes, Kegans6lo puede explicarse si postulamos
cipios: uno de afirmacion, otro de sumisi6r
- ““explicacion” no es en absoluto una expli-
cacién; solo sugiere que el dominador es domi-
nador “por naturaleza”, y que el sumiso es
“paturalmente” sumiso. Antes de aceptar una
solucion tan desesperada, debemos considerar
una hipotesis alternativa. Asir, arrebatar, y la
remocion violenta de obstaculos son por cierto
maneras “naturales” de conseguir lo que se quie-
re. Es probable q
grandes, mas fuer
gorosas que sus CO
El mas débil se re
lugar para evitar la
ducta es recompensa'
método se volvera un
con seguridad la exp
la diferencia entre conduc
misa, y vuelve innecesaria
tinto especifico.
Entre los seres
miento cultural mas c
ue las criaturas que sean mas
tes, mas inteligentes y mas Vi-
mpetidores, les ganen a éstos.
baja o se aparta, en primer
agresion, pero si esta con-
da por el éxito final, este
a técnica habitual. Esta es
licacién mas plausible de
ta autoritaria y su-
la hipétesis del ins-
humanos ocurre un entrena-
omplejo. El vigoroso y el
menos vigoroso son sin duda fisiologicamente di-
ferentes, pero el factor mas importante es en sti.
el comportamiento vigoroso 0 el servilismo o la
suplica que han sido recompensados en la in-
fancia. Si la autoafirmacion es recompensada,
tenderé a desarrollarse como rasgo de la per-
-sonalidad; si no es recompensada, 0 aun casti-
tendera a ser reemplazada por técnicas
ivas y mas eficaces.mente de t
estion: é
09 f
cin” | ; filactica contra la
~ Como medida EP epatl dida sobre 1a.
~emocional que Sai amos en primer lug
“Jiderazgo”, const dada por LaPie
definicion del liderazgo dicen, “es un
opt ‘0
Farnsworth '. “Lideraté 1 comportamiento
, ortamiento que afecta a
iP se de lo que afecta el com
i pus Dee heal del lider”. Esto paree
tamiento de estas Leta
comprender a la mayorla, s1 nO a todas, 4
@lases de conducta interactuante que NOs Mi
tan a usar la palabra. Se dice que el lider “tom
la direccién”, haciendo sugestiones que son ace
tadas, mostrando el camino, etc. Cualquier pk
sona que actlle como modelo para otros, es
mado “lider”. También se llama asi a menu
a la persona a cuyas opiniones los demas
remiten, o cuyas ordenes se lleven probabi
mente a cabo. En todos estos casos, lo que @
persona hace afecta a los otros mas de lo qu
afectan lo que otros hacen. Pero una definici
tal comprenderia también casos de agresion a
_\ tiva y de compulsion. El oficial que ordena
: un. Bes de prisioneros entrar en la camara |
ee pees por cierto mas de lo que ello
nae n a él, pero no hay ninguna duda de q
icial es “dominador” ante &
Ae Ss que “conduct
La palabra “lider”, en realidad parece im
Be >
un consentimiento por parte de los “seguid
7 Social Psychology, pag. 257.existen muchos casos en que el consenti-
esta en un nivel minimo, y sin embargo
r “Jiderazgo”. Debemos insistir
ue la bondad o maldad de la direccién en
ue el lider conduce, la bondad o maldad det
modelo que presenta, la bondad o maldad de
sus 6rdenes, no tienen nada que ver con el lide-
‘razgo como tal. El astuto organizador de una
operacion de mercado negro, el muchachén que
_ dirige un ataque exitoso golpeando a una anciana
en la cabeza mientras su companero le arrebata
Ja cartera, o la muchacha que introduce a sus
; amigas en los placeres del amor ilicito son todos
1 ellos ejemplo de liderazgo.
' Hay otra confusion que debemos senalar. La
palabra “jiderazgo” se confunde a menudo con
fsopresaliente” * cuando ésta aparece en expre-
siones tales como “un cientifico sobresaliente”,
o “un artista sobresaliente”. En cierto sentido,
podemos forzar la definicion mencionada para
que abarque también estos casos, y por supuesto
un “cientifico sobresaliente” puede ser un “lider”
en un sentido diferente; sin embargo, es conve-
niente distinguir, y dejar de lado, los casos en
que “un sobresaliente...” implica simplemente
Jas nociones de distinguido o célebre. Uno no
puede dejar de sentir que esta confusion a veces
se esconde en algunos de los estudios acerca del
“liderazgo” que se han hecho en las escuelas,
4s a confusion, ya que exis-
| semejanza —que no se da en castellano— entre
liderazgo, y leading, sobresaliente, prin-
nbién director, conductor. Ambos vocablos
del verbo to lead, conducir; el primero
) y el segundo, su partici}
_deb'
en q
go En inglés se presta mlos “Ifderes” elegidos para
ee con los no-lideres pueden ser mer
nos exitosos o distinguidos que no ee: t
gun liderazgo en absoluto. De to 3 q
titulo de “lider” debe estar. respa as on
evidencia de haber “‘conducido” en
tido u otro.
entre “comportamiento dominativo” , lo qu
llama “comportamiento integrativo” tiene |
mira la misma distincién que hemos trazado ;
entre dominacion y liderazgo. Anderson rej
i el comportamiento dominativo a una estrue!
de personalidad rigida e inflexible, que re
tensiones internas y provoca tensiones exter
El comportamiento integrativo, por el contr
surge de una flexibilidad y una disposicion
cooperar con, y prestar atencién a otras pe
\ nas. Es muy interesante notar que —rasgo
i aparecera mas adelante— la dominacién ¢
a poner de manifiesto una contra-dominacién,
tanto que la conducta integrativa provoca
Tespuesta cooperativa. De acuerdo con esta
I ria, la caracteristica general de “ascendencia
es un concepto demasiado burdo, ya que
permite trazar la importante distincién entre d
maneras diferentes de ser “predominante”,
Pigors® hace la misma distincién con nom|
8 Anderson, H. H., Domination and Integratio:
he Social Behaviour of Young Children in an Expt
imental Play Situation, Genet. Psychol, Monog,,
1936, bag. 341; “An Examination of the Concept:
Domination and Integration in relation to Domi
and Ascendace”, Psycholog, Review, 1940, 47, pai
LT Studies in Domination and Socially Inte;
Behaviour”, Am. J. Orthopsych., 1945, 15, pag.
| 9 Leadership or Domination, Mifflin, 193bi
c
“El liderazgo es un proces
utuos”, en tanto que “la domina
o de control en el cual, med
de superioridad, una persona o grupo
Jas actividades de otras para propositos
de su propia eleccién”. El unico peligro de esta —
formulacion es que se podria suponer que uno
es “mejor” que el otro.
Convengamos pues, en que tiene un cierto
sentido trazar una distincién entre la “mera do-
minacion” y el “liderazgo”. Debemos considerar
ahora las manifestaciones de este ultimo, lo cual
no es de ninguna manera facil. Se han realizado
varios intentos para poner un orden en la enorme
yariedad de situaciones de lider-seguidor.
Nosotros hemos trazado una distincion entre
las situaciones reales cara a cara (que son todas
jas que realmente “tenemos”), los grupos, y el
medio ambiente social general. Podemos consi-
derar al liderazgo bajo estas tres categorias, pero
antes de emprender esta tarea debemos insistir
en que el lider de un grupo, y el lider en el
medio ambiente social general, solo actuan en
situaciones reales. El lider escribe o dice algo,
y el “seguidor” lo lee o lo escucha, y lo trans-
mite a otras personas como la opinion, orden o
plan del lider. Siempre existe alguien que habla
0 escribe, y alguien que escucha o lee, Churchill,
Hitler, Napoledn o Stalin trabajaban de esta
manera, y no de otra. Si se hubieran enfrentado
continuamente con gente que se rehusaba a es-
ichar Jo que decian en sus oficinas o habita-
_o donde expresaran sus ordenes, 0 si sus
otas se hubieran destruido sin ser lef:
fan podido cumplir sus funciones:
Beq 0 co
if «
erio alguna acerca del
: Spsdamnog sin embargo, examina
“desde dos puntos de vista: por un
el impacto inmediato, y por el otro.
grupo, en el medio ambiente social ¢
como una fuente de
liderazgo relativam
a tinua. En el ultimo caso, el lider es el
au de un numero de actos de liderazgo diri
hacia los miembros de su grupo 0 hacia Ie
que vive en la sociedad, yes a menudo
tamente pensado como “el lider” o co
figura de autoridad aceptada. :
Con. esta distincién de perspectiva no
agotado nuestras herramientas de clasifica
Debemos emplear una escala de “forma
a partir del lider “informal” en un extremoy
ta el lider “formal” o convencionalmente a
tado, en el otro. Esto provee, entre otras co
la distincion que comunmente hacemos en!
lider “real” y la “mera figura principal”.
Reuniendo estas dos clasificaciones tent
el desempefio formal e informal del lidere
€n una situacion cara a cara, la relacion
grupo formal e informal, y los lideres fort
e informales de la sociedad mas amplia.
categorias, por supuesto, se superponen. Bl
de una sociedad puede hablar a muchos d
Baaeaibros en una situacion cara a cara, med
@ radiotelefonia, y el lider formal de un 81
ei, cr de ten oh amps
clon cara a cara con los que
ti ino
u i. us grupo. El propésito de esta
ibonocida como “lider” se dirige a alguien que
ilo reconoce como tal. La variedad de ejemplos es
enorme. El presidente del comité, el oficial de
"yn desfile, el oficial que sale primero a la lucha,
el jefe de patrulla en accion, el empleador que
se dirige a sus empleados, etc. A estos casos
evidentes debemos agregar, a fin de no volver
demasiado rigida nuestra clasificacién, los pa-
dres que regafian 0 aconsejan a sus ninos, MU-
chachos gue dan ordenes a otros menores que
ellos, la abuela china que anuncia sus deseos a
su nuera, un miembro de la clase obrera que
acepta como su modelo a un miembro de la clase
alta.
Debemos ahora hacer notar dos caracteristi-
cas: 1) En la medida en que se utiliza explicita-
mente en alguno de estos casos una compulsion
real, nos estamos retirando de la region del “li-
derazgo” para entrar en el reino de la domina-
cién. 2) Tenemos un ejemplo de liderazgo en
toda situacién en que una persona da una orden
a otra, que ésta obedece voluntariamente, oO
hace sugestiones que son aceptadas, o sirve como
modelo que es copiado, o guia y dirige la activi-
otras personas con el consentimiento de
guno de los casos formales antes se-
ider ejercita su influencia, al menos
id de su posicién, aunque
uaone en nuestra cultura
nifios deben poe aa. we Hee ate 8 j
; en dar prioriaa 0S,
Baas culturas en las cuales se mee q
ee ‘osas debian obedecer a sus a os. Po
fp to, estas atribuciones socia es no siem
Pee ban de hecho. En muchas situaci
ee adres “‘siguen” antes que conducen
mies y los muchachos mayores pueden se
la conduccion de un granuja brillante mas jo
que ellos.
nales. Se sup
Relacién informal cara-a-cara entre lider
y seguidor ’
En contraste con las situaciones en que
seguidores siguen al lider a causa de su statu
adscripto o adquirido, tenemos casos en que
existe tal status formal. Ejemplos de esto
el hombre que “controla” una crisis, la perso
que por casualidad conoce el camino; el expe
que viene en ayuda del inexperto; el nifo qi
dice: juguemos de tal y_tal manera, y lo leva
cabo. A éstos, sisuiendo a LaPiere y Far
worth "°, podemos agregar el mudable lidera
en una conversacion, y los cambios de lider:
in juego de naipes. Es sorpr
dente lo que dice Landis", quien pasé lar
tiempo escuchando conversaciones en O
Street y Regent Street, acerca de que el ing
| ie Oe cit, pag. 386,
| 1.) Uandis, C, “National Differences in Conve
| tion”, J, Ab, and Soc, Psych., 1927, ot aad 354.
|dq)
su conversaci6n a los inte
. Mencionamos esto solo para demi
iable que son las relaciones de lide-
1 le una cultura a otra. :
‘Antes de dejar el aspecto de situacién social —
del liderazgo, debemos notar una cuesti6n im-—
rtante: una persona que es lider en una situa-
cion no necesariamente es lider en otra. Vote
sOlo esto, sino que en varios estudios (por ejem-
plo el de Parten 12) se ha hecho notar que nifos
que son muy a menudo seguidores son también
muy a menudo lideres cuando se los compara con
el térmido medio de los demas ninos. [Link],
L. B. Murphy y Newcomb 13 Tlaman la atencion
sobre otra combinacion de manera de compor-
tamiento que a primera vista parece inesperada.
Seguin ellos, la agresividad a menudo va acompa-
fiada de compasion. La explicacion es que con-
ducir y seguir, y el comportamiento social
vigoroso, implican un cierto grado de madurez
social, un reconocimiento de los demas y una
experiencia en el trato con ellos. Esto por su-
puesto, como observa Anderson, puede conducir
@ una dominacién agresiva inflexible, pero es
precisamente el mas enérgico y el mas vigoroso
quien realiza la mayoria de los contactos socia-
les y quien tiene por lo tanto la mejor oportu-
nidad de lograr una madura confianza en si
mismo, en la que la simpatia y la cooperacion
encuentren su lugar al lado del vigor, agresivo.
12 Parten, M. B.,, “Leadership among Pre-School
en”, J. Ab. and Soc. Psychol., 1932, 27, pag. 243.
Experimental Social Psychology, pag. 523.elacion Tider
10 como u
uando nos vo 08 al grup
Reyaidieramos la relacion del grup? con el
debemos hacer Ja misma distincién entre
razgo formal e informal. En este caso,
argo, la distincion m0 eS
el lider informal
en lider ne
xiste, con todo, A
ae por asi decirlo, dos lid i
“peal”, Se puede arguir, por cierto, que en esto
casos, cuando el lider oficial no conduce de
cho, no deberiamos Hamarlo “lider” en absoh
del lenguaje y. debemos pues acep n:
tradicciones del lider formal que pasa su tiemp
como seguidor.
Es facil imaginarse e.
mal de grupos: el capi
mio, el capataz, el maestro, el presidente
consejo del condado, el maestro scout, y el Hide
de un club de jévenes. Todos éstos son nombr
de status oficiales y son “seguidos” al menosé
parte, en virtud del cargo. Krech y Crutchfield
han hecho una lista de las funciones que tod
los lideres deben realizar en alguna medida pa
sus grupos. Deben actuar como ejecutivos:
nificadores, creadores de reglas de ai
expertos, representantes externos del gf
reguladores de las relaciones internas, sw
vem
tan, el delegado del
14 a
ee nore and Problems of Social Psychol
q. dirige un grupo, no en vi
, sino mas bien en virtud de sui
personales tnicamente. Ejemplos de—
e liderazgo son el lider de la patota
quina, el lider de la pandilla de colegia-
“muchacha descripta por Moreno en una
i6n sociométrica estratégica hacia los otros,
ado buscada por otros, que a su vez son ellos
mismos buscados, de modo que su influencia
puede diseminarse por una red de estados de
4nimo favorables. La funcién mas importante del
Ider informal es consolidar el grupo. Puede ha-
cer esto en parte mediante sus atracciones per-
sonales, en parte planeando y proyectando una
politica a largo plazo. En un experimento acerca
del entrenamiento del liderazgo, Bavelas y Le-
win hallaron que un grupo que habia tenido una
existencia de sélo una hora y que habia sido
bien organizado, deseaba ansiosamente continuar
con sus propios lideres, a falta de algun adulto
que Jos ayudara. Una consolidacion como ésta,
en tan poco tiempo, no es de ninguna manera
extrana. De acuerdo con un estudio sociométrico
’ realizado por R. G. Barker *°, las pautas de rela-
’ ciones del grupo halladas en la primera reunién
de un grupo son a veces muy similares a las
e existen luego que el grupo se ha estabili-
sus miembros se conocen mas.
iderazgo informal de grupos ocurre el
G., “The Social Interrelation of
quaintances”, Sociometry, 1942, 5,mocid 1 lider, st
_ -mocién oe alternando con la de los otros
de su ace io de las familias de un d
_ En un estud
Peas de alquiler de Nueva York, E. L.
describid como el padre, la fs x eg
cambian su posicion en la jae pe
épocas de crisis, cuando el “jefe an a
cial fracasa en realizar lo que la familia e:
de él.
Relacién lider-seguidor en la sociedad
La observacion muestra que en un med
social mAs amplio hay también lideres oficiale
e informales, siendo estos tltimos hombres
distincion y notoriedad, cuyas perspectivas ¥
modos de vida tienen su efecto.
Aqui, nuevamente, existe una distincioén em
Ja influencia ejercida en virtud del cargo, 0 de
alguna cualidad socialmente aceptada, como po
ejemplo el prestigio de clase, y la influena
ejercida en virtud de cualidades personales qu
le son atribuidas. Estas figuras mas remotas I
gran una buena parte de su influencia a trave
de las imagenes construidas en las mentes de I
miembros del “publico”. El retrato asi construll
Bec segun la edad y seguin la cultura, ya q
We tentes, Asi, et nauahce erestigio no 308 a
A E > ombre “magnifico”, el homll
Pes i
vy, 194g es Trouble, King & Crown Preodria ser “exactamente
‘or cierto” con algunas flaquezas
ilidades respetables. Fl lider militar
partir privaciones y tener un simpatico
e camaraderia que no vaya “demasiado
No exigimos “pecado” de nuestros gran-
des hombres; podemos hallar una satisfaccion
vicaria en este respecto en la leyenda de perso-
najes historicos y en Jos retratos que pintamos
de nuestros enemigos. La “simplicidad” es lo
que nos gusta. Stalin fue famoso por ella, y cuan-
do J. D. Rockefeller quiso redimir su reputacion,
empleo a Ivy Lee para que hiciera el retrato de
lero, aficionado a los
un amable y anciano caba
ninos,y que no disfrutaba de nada tanto como
de que lo pasearan por su jardin en una “bath
chair”. También es una ayuda una buena voz por
Ja radio, especialmente en época de dificultades.
‘En Jos grupos pequefios, los Iideres informales
tienen la tendencia a transformarse en el fun-
cionario reconocido de un grupo estructurado |
porque, como ya Jo hemos notado, existe en todos
los grupos una tendencia a perpetuarse y a
establecerse como entidades organizadas. En la
sociedad general, el lider formal tiende a trans-
formarse en lider informal en diversas esferas.
Se escuchan con respeto sus puntos de vista
acerca de la reencarnacién y de las dietas ali-
mentarias una vez que sus cualidades personales,
s que se le atribuyen, han causado una im-
que le permite trascender la estrecha
a de su cargo.a: El lider en accion,
ier en Ja escala nacional o
‘e ha hecho otra clasificacion
tin el tipo de liderazgo.
ir Martin Conway *7 distingue entre e
dominador de la muchedumbre, el exponer
‘la muchedumbre, y el representante de
chedumbre. Mas conocida es la clasificac:
Bartlett 1 en lider institucional, que corresp
de a nuestro lider “formal”, el lider domina
que aparece en épocas de crisis, y el lider p
suasivo, que hace uso de promesas antes que
instigaciones. El andlisis de Bartlett del Ii
“institucional” es de especial interés. Bart
lama la atencién sobre su situacién apartada
Ja barrera que puede erigir entre él mismo y\
resto del mundo. Detras de éstas puede cons
su leyenda —a menudo la leyenda del hombj
“bueno” que sabe tan poco acerca de la malda
de sus subordinados. Las oportunidades de um
sargento son mejores que las de un cabo coi
sionado cuando llega a lograr una buena re
tacion.
Se encontraran otras clasificaciones realiza
por Sanderson, Bogardus, Nape y Munro en
blic Opinion ™, de Albig. Todas ellas ilustran”
i variedad de aspectos desde los cuales puede ob
17 The Crowd in Peace and War.
18 Bartlett, Sir F. C., “The Social Psychology |
i pecs, J. Nat. Inst. of Ind. Psych., 1926, 3,
ii i
hi
|
19 McGraw-Hill, 1939, pag. 96.Lipt
mayoria
‘os en este libro.
e tienen muchas clasificac
rtlett) es no distinguir entre “tip
., formal o informal, y “técnicas d
por dominacién o persuasion. Debe-
nos detalladamente a dos estudios
lerazgo. H. D. Lasswell *? ha investiga-
iferentes tipos de lideres que aparecen
campo politico norteamericano. Estan el
caudillo politico, el agitador, el administrador,
ete., y Kimball Young}, citando a Lasswell y a
otros, ha dado esquemas en miniatura de estos
y otros tipos. No necesitamos prestarles especial
atencion, pero hay dos puntos que se destacan:
ja variedad de la tipologia politica y la manera
en gue un régimen politico casi puede decirse
que elige a sus lideres. En Norteamérica, por
ejemplo, el régimen politico es tal que el caudi-
Ilo politico astuto, con ambiciones personales,
Vigoroso, tiene un lugar, y por lo tanto se pro-
porciona un sitio para las personas con las cua-
lidades apropiadas, y asi se ofrece una recom-
pensa por la posesién de ellas. En el sistema in-
glés no hay lugar para un personaje semejante.
Tenemos aqui un ejemplo de la compleja inte-
Taccion entre las caracteristicas valoradas por
la comunidad, los regimenes que tal comunidad
e, y la accion selectiva de los regimenes
los caracteres para los cuales proporciona
des, Lasswell en su Psychopathology
ics presenta historias de casos que
i
Political Personalities. Publication of
Society, 1928, 22, pag. 164, yw. J. He gpROTT ¥ OTROS
Jo de la personalidad de
muestran el desarro Ja actividad po
3 Ja manera en gue
SUIELOS ie eatin escap
“les proporcion: SO penan nomnem
well, la formula es © © aids Oa
i i aciones en S priva
quiere ier a hacia problemas politicos q,
pa anevs que ¢raslada SU funcionamiento
1 no de Io privado al plano de los actos publieo;
Pp. Fl segundo estudio se refiere a los efectos
liderazgo “autoritario” y “democratico . Se t
ta del célebre estudio experimental del lideraz
: troladas llevado a cab
bajo condiciones con
BOF ein y sus colegas ”. En 1939 y ‘1940 se
prepararon dos experimentos para ver SI hab:
alguna diferencia caracteristica en el ambient
y la conducta cuando un grupo de ninos de di
y. once afos era sometido sucesivamente a
jiderazgo autoritario, democratico y de laisse;
faire. En el experimento mayor se usaron cuatr
grupos de nifios y se prepard a los lideres par
él rol “autoritario”, que significaba dar ordene
y ninguna explicacion, para el rol “democratiq
co”, que implicaba discusién y decision de grup9)
y para el rol de laissez-faire, que era casi ente
ramente pasivo. Se dio a cada grupo una dos
de cada régimen. Los hallazgos, como se pod
esperar, son sumamente complejos, pero se di
tacan algunas diferencias entre las respues'
Ja es la sigul'
in Child Welfare, N'
R. K,, en Readings ;emocratico y de laissez-faire y
al control autoritario, Comparado _
sucedia bajo la autocracia, en el am-
mocratico habia mas “envolvimiento
‘o”, se hablaba mas de “nosotros”, “para
ros”, “nuestro”. Los nifios dejados a su pro-
pio control empleaban naturalmente una gran
parte del tiempo jugando, y la accién coordina-
da les era dificil, y en general no se preocupa-
pan por ella. Bajo la autocracia hubo dos reac-
ciones alternativas. O bien los nifios eran inti-
midados y caian en la apatia, o bien respondian
con agresividad. Lo interesante fue que el grupo
apatico mostr6 una marcada agresividad cuando
se hizo el cambio a un orden democratico o de
laissez-faire. Los cambios de un régimen a otro
proporcionaron evidencias para la hipdétesis de
que la conducta del grupo es funcidn de su es-
tructura, y no de sus componentes. Bajo el li-
derazgo democratico la agresividad fue casi
“siempre baja, bajo la autocracia fue o bien muy
alta, o bien muy baja, y esto fue lo que ocurrié
toda vez que se establecia cualquier régimen
dado en cualquiera de los grupos.
Por supuesto debe tenerse en cuenta que el
Medio ambiente general de los nifios era el mo-
do de vida norteamericano. Es dudoso que los
tesultados hayan sido los mismos con nifios edu-
_ cados en condiciones culturales diferentes. Ade-
Mas, algunos de los nifios preferian el orden au-
atico al democratico. Este fue particularmen-
So del hijo de un oficial del ejército que
valor a la disciplina rigurosa. Recor-x
mos el estudio de Peak 4 Oe
de miembro del nazismo, en page
“cbserva: “Es tipico de las personas e
‘una familia autoritaria, caso ie me
‘nia, que encuentren wna re eg
tisfaccién cuando estan dominados por una
‘ un lado, y cuando pue
aes . erior, por ae
Be Ee ie lado, Jmponerse despoticament
quien esta en un status inferior.” Esto sign
. que cuando se generalizan los resultados dee
ge quier experimento sociopsicologico, se debe
ner en cuenta el medio ambiente general de
sujetos, ya que no se desprenden de él al entr
al laboratorio.
Cualidades del lider
Ha de ser evidente, a partir de todo lo anterior,
que se puede encontrar una enorme variedad
contextos de lider-seguidor. El administrador
eficiente, la persona que dice: “Yo conozco
camino”, el hombre que grita primero: “A b
hig les...”, el muchacho que dice: “hagamos
el idolo de las tropas, el clérigo dilecto, son to
ellos lideres en sus diversas maneras, y pued
todos ser por cierto seguidores. No es sorpr
dente entonces que hallemos que Murphy, M
phy y Newcomb digan: “Un lider efectivo
aceptado en un grupo puede no ser lider, 0 4
Woe estar aislado, en otro; y son pocos aquellos cu
|
|
fi *) Peak, H., Observation on the Characteristic:
Mila Distribution of German Nazis, Psychol. Monog.
i 59, 276,men’ e
tiene significado”, dicen ]
“decir que un hombre sae
r en qué? El liderazgo presupon
de habilidad, aunque sélo sea la ce
Je hablar mas alto y mas rapido que los
Pero no existe ninguna clase de habili- _
ica que dé un liderazgo individual en to-
das las circunstancias y sobre toda clase de gen-
te?®, “Se sigue de esto”, agrega Sherif, “que el
rol de lider no esta determinado por rasgos y ca-
cidades absolutas, sino por las demandas de
Ia situacién presente” **.
Y sin embargo, un numero elevado de perso-
nas ha empleado una considerable cantidad de
tiempo tratando de fijar las cualidades del lide-
razgo. Como objeto de investigacion, el tema
fiene un cierto encanto, pero al menos que los
resultados se relacionen intimamente con Ja si-
fuacion en que fueron obtenidos, son de muy
poco valor. Terman eché a andar la rueda ex-
perimental en 1904 °7. Tomé pequefios grupos y
observ cuales eran los miembros elegidos como
Iideres. Partridge 25 hizo lo mismo con un grupo
4 Op. cit., pag. 313.
25 Op. cit., pag. 261.
at. Sherif, M., Outlines of
*1 Terman, L. M.,
Psychology and Pedago:
o Serie, G Adolescent
| Partridge, G. D., “Leadership among Adolesce
Teche College Contribution to Educahay
8.
Social Psychology, pag.
“A Preliminary Study of the
gy of Leadership”, Ped, Sem.Terman hallo que su Ii
mas emctenaeoe mines em
. 4 de mayor ,yd
E Be ocr6s | Petes en tanto que P.
ante i ue el liderazgo en SU. grupo se ¢o
ge hallo ae una persona inteligente, capaz q
Bree atleticas alguien en oe se pu
- ue tuviera una buena aparieng
confiar, 4 pers que la intercorrelacién 4
ae setenta y una muchachas lideres |
he Seba una combinacién de cuatro rasgos sun
mente correlacionados con el liderazgo: belle
originalidad, vivacidad y voz agradable. Ke
Sward °° escribié su Tesis para el Doctorado
Filosofia en la Universidad de Minnesota
1929 en la cual describe como los indices de
teligencia de 114 lideres colegiales eran mas
tos que los de 114 alumnos que no eran lider
|
)
boy scouts.
menos egoista,
L. S. Hollingsworth *!, sin embargo, nos advierte
que la brecha intelectual entre lider y seguidor
no debe ser muy grande: Los intelectos superio
res atraen a quienes pueden apreciarlos, p
no a los seres inferiores. Existen diferencias dé
opinién acerca de las ventajas de la extrav
sion, Bellingrath*2 no hallé sino una pequi
diferencia en extraversién entre lider y no-lide
20 Fleming, E.G. A, “A Factor Analysis of h
Personality of High School Leaders”, J. of Appliet
Psychol., 1935, pag. 595.
| 8° Citado por Young, K,, op. cit., pag. 229.
Ieig 81 Gifted Children: thei re, Mi
} i Millan, Nueva York, 1926. Newne end Nala
® “Qualities Associated with
} ; Curriculum Activities in the Hi
} College Contribution to Educati:
Leadership in Ext
gh School”,
ion, 1930, N® 399,
4Cl!
2s en la primera eta
. eran mas extravertidos que |
especto de la apariencia fisica,
comun muestra que los pequehos
io estan necesariamente en desventaja
Jos contextos. Sin embargo, E. B. Go-
escubrié que las personas en posiciones —
sutivas que él compar6 eran mas altas y de
“peso que el término medio del grupo que
controlaban. También hall6é que los sacerdotes
de pequefias ciudades pesaban un término medio i
de 17 Ib menos que los obispos y eran 1 8/10 pul-
gadas mas bajos.
Afortunadamente no necesitamos continuar,
ya que Charles Bird ha examinado alrededor de
yeinte encuestas acerca de las cualidades del li-
der y ha extraido de ellas no menos de setenta
y nueve rasgos; solo cuatro de ellos (apariencia
agradable, confianza en si mismo, entusiasmo y
simpatia) son comunes a cuatro listas, en tanto
que se menciona cinco veces al sentido del hu-
morya Ja extraversién, y seis veces a la inicia-
tiva. Todos son rasgos socialmente aceptados, lo
gue pareceria indicar que los investigadores es-
a en la buena compania de la clase me-
Con seguridad, toda esta falta de acuerdo se
Ba Caldwell, O. W. y Wellman, B. W., “Characte-
: ee School Leaders”, J. Educ. Research, 1926,
ecutive and His Control of Men, McMillan,
Social Psychology, pas. 379 (Cf. Albig,
}, Pag. 102).w. J. iH SPROTT Y OTROS
: le que las cualidades
explica por el eee as necesidades de
lider son ec lceee vo tanto bastante ridicul 42 |
seguidores; €S es Me hallar que las cualidadas q
ner la esperan’ pasico sean las mismas que
un lider colegial bas huelguistas. Pores
requeridas por Un Tupe oe ee ae dcben at
Bestces ue estas consideraciones no deben Tq
Be a exertenoer No es tan pba que yy
hombre pequefio, timido y sordo se 1
desempenando el rol de lider, como lo es que
Jo desempefie un hombre menos pequeno, menogy
timido y con todas sus facultades. Asimismo, en
una sociedad de clases, los nihos y las nihas
educados para dar ordenes y ser obedecidos por
ctros tendran un grado de autoconfianza que en
ciertas ocasiones les permitira tomar la conducs}
cin mas prontamente que otros que no poseen
esas ventajas.
Podria ser posible definir un grupo de situa#
ciones sociales y luego determinar en ellas la su
perioridad relativa de ciertos grupos de caracte
risticas respecto del liderazgo, En realidad, estd
ha sido hecho minuciosamente por Kimball Youn
para el liderazgo militar *°, y es la base de cual|
quier seleccién efectiva de jefes, ya sea para @
ejercito o la industria. Se pueden, por supuestojl
inventar grupos ideales y lideres ideales y fem
vientes que los guien suave pero firmemenle|
por una senda con la que se esté de acuerdo. By
pcan €s que se terminard en la vision del alle
a de mirada candida y Vida sana, que se estan
a la fase adolescente de sy desarrollo, pero q
fqunguna Manera es aceptado por todos. j
Si se quiere conducir a Ja gente en una d.
88 Op cit., pag. 344,q Ei
innato”; felizmente nunca
luz. Asimismo es inttil buscar al lide
ry porque “atin no tenemos registro
den un fundamento para decir que los —
ue son lideres en la nursery podran serlo
| colegio secundario o en la universidad, ni
m el jardin de infantes al afio siguiente” 37.
Como conclusién debemos considerar algunas
caracteristicas generales del liderazgo: la elec-
“cién del lider, la relacién del seguidor con el Ii-
der, y el problema del aprendizaje.
Por lo que se ha dicho parecera que la seleccion
del lider y la relacion del seguidor con el lider se
hallan intimamente relacionados, pero podemos
acentuar con provecho primero un aspecto de la
relacion y luego el otro. Los lideres pueden ele-
girse a si mismos, pueden ser elegidos, nombra-
dos, 0 pueden alcanzar su posicién por un sistema
cohvencional de antigiiedad. Debe observarse
que no se traza aqui ninguna distincién entre
diversos tipos de lideres; algunos métodos de
seleccién se aplican mas a los informales, otros,
mas a los formales, y, en el sentido con que es-
famos usando la expresion, los lideres que son
os y nombrados pueden ser “elegidos por
st mismos”. Esta expresion tiene por objeto re-
fetitse a la motivacion de liderazgo del lider
mISMO, que lo hace proponerse a si mismo como
dato, Estos motivos son evidentemente muy
iados. En un grupo cooperativo, el lider pue-
onerse a si mismo porque conoce algoderazgo una CO’
des que lo ce ee
4s dominador, y e Lé
fe as eritices y a evitar la discusién. Su
guridad se manifiesta en una sensibilidad r
pecto de su posicion y de las sefiales de defere
cia que la acompanan. |
Ne es necesario decir mucho acerca de
otros métodos de seleccién mencionados a
riormente, excepto llamar la atencion sobre
casos en que la seleccion por nombramiento
44 acompanada de alguna clase de examen fo
mal. Tales ejemplos de liderazgo formal-son
interés porque el cuerpo que efectiia el nombr
miento tiene ante si candidatos ya seleccionado
por un examen, y el tipo de examen —por lo
mun, escrito— puede eliminar candidatos q
serian de hecho buenos lideres en los puestos q
quisieran solicitar. Puede preguntarse si existe
otros métodos.
Durante la Segunda Guerra Mundial se elak
r6 una técnica para la seleccién efectiva de 0
ciales colocando a los candidatos en situacion
prueba. Se pensaba en el liderazgo en gem
Li
un grupo a ap seater See influido pe}
ejecucion de una tarea comull
$8 Harris, H., The Grow 4
i Bea App: dersh
Pony Pageeeu 1949, pag. nee Vena
rry, J. B., Personn sais :
Univ. of London ee in the British Foa: Dep:
Board, WOSB
en Preiss: Seance la “eficaci
Berane ae eapacidad oe
gin pre cional del trabaj ae
Fecccisn ae ede To
a : r ir
dad 0 capacidad para Tha Bh lgstital; ¥? ©) a : ‘bili.
cion. Cualquier lider ene oe fusire
ee en todas estas oe ee ode
yaciones diferiran clar oe is
que se requieren un alt Sod oe grado Es
organizacion y Be ecacion Me pani >
lidaridad de grupo. pan orla Pte ee
Be ce ens , o estabilidad a
tn PO frente a una
le estimar |
es as capacid
eee a bateria de ae aaa
FE atombres ee lider”. En ote ores
oe jan sostene laieeuste 5
: ean r una discusid
to ae eo, ee dificultad dogs :
diferencl a todo el ee ans a crap
esta fi ciado del “deso Sade ee st
et aa rganizador de an We
d pene Bel era prestigio person ae "uae
ntrometidos po”, y del “aislad a Scones
eon ee aislado”, que son |
en ab; plemente Se :
: us. no poe
| ad Sta técnica si i eo
et, situacional, con
€ posteriormente ae noo
adoptada por lamodos, debi ;
diferente (p.e.
asociado con los probl Ht
T mediante tests pie 0
halla el problema del Sree cee =
Veremos en seguida que a oe
ue gustan del rol de seguidor, n ces
Bente en todas las situaciones, aunque si en
gunas. Es evidente que ciertas tareas de coo
yacién requieren una guia y una coordinat
Ya hemos visto que los métodos dictato:
provocan resentimiento. De esto se sigue que
importante para el ejército, para la industria
para muchas otras ocupaciones asegurar y ent
nar a personas que desempefien eficazmentel
tarea de conducir. G. L. Freeman *° y sus @
gas han ideado situaciones de la vida real ail
de entrenar a los lideres. Bavelas *4, en un @&
tudio experimental de entrenamiento de pers
nal para supervisar nifos, hallé que los result
dos logrados por el supervisor entrenado,
terminos de participacién en actividades de
po y entusiasmo era marcadamente mejor ¢
fntimamente
seleccion del lide.
§9 Cf. Wilson, N. A, B, “The Work of the ©
Service Selection Board”, O i
Fe eetertion , Occupational Psych
40 Freeman, G. L, y otros, “The Stre
ba eoane d ss Intel
a of Ab. and Soc, Psychol, 1942, 37, pag, 427.
Bavelas, A., “Morale and the training
ei tr
Ne en Civilian Morale (ed. Watson),eran el autoritario, que
do, y el democratico, que debia ser
Bavelas hace notar —algo que también :
“sisue de los experimentos de Lewin, Lippitt
White— que el entrenamiento mismo debe ha-
- cerse democraticamente si queremos que quienes
se entrenan sean democraticos. Bradford y Lip-
pitt ? insisten en el acting-out de los roles como
e] método de entrenamien‘o mas efectivo.
Desde el punto de vista de los seguidores, el
Hider puede cumplir diversas funciones. Puede
simplemente conocer el camino. De mayor im-
portancia son los casos en que el lider se vuelve
objeto de fijaciones emocionales. Frecuentemen-
#e se ha hecho notar como los seguidores en po-
fencia anhelan un lider y la adulacién que estan
dispuestos a acordarle. Le Bon *, por ejemplo,
escribe: “Los hombres reunidos en una muche-
dumbre pierden toda su fuerza de voluntad y
se yvuelven instintivamente hacia la persona que
posee la cualidad que les falta.” Su eleccion, se-
gan Le Bon, no es buena. “Tos Iideres son mas
a menudo hombres de accion que pensadores. .-
Son reclutados especialmente de las filas de
aquellas personas morbidamente nerviosas, X=
citables, medio trastornadas, que se aproximan
_# Bradford, L. P. y Lippitt, R., Supervisory Train-
ing for Group Leadership, Cambridge Publ. Research
e. Group Dynamics, 1945.
Bon, The Psychology
“of the Crowd, pagt
tre 1
Ja locura’” “*. ‘Tambi
portancia del lider.
‘aun de las masas org'
or lideres, acon,
racion, es ilim! . a qudaval hechode
Todo esto se debe Miegos de sus segui
lider responde a Me de todo lo que ellos ¢
Actiia como el idea fortuna no todos quere
d n :
ne ee ant indamento de la atraccié
ter es 1a estructura de personalidad de su
miiiorestyiel etaco de presion Aue el ide
porta es una medida de los gases inestables
hha generado en los seguidores. Si el segi
quiere un sustituto del padre, si quiere se;
dad y proteccién, si quiere evitar responsabili
dades, compondra al lider en su imaginacion
manera tal que éste provea a la necesidad.
supuesto, cualquier lider puede fracasar, y
reducido al aprieto en que se encontro aq
hombre detenido por la policia en Paris en 18
que protests diciendo: “Suéltenme. Debo se
a a esa muchedumbre. Soy su lider.” O bien puet
| suceder algo peor. La actitud hacia el padre
ambivalente, y un lider no satisfactorio pi
transformarse en objeto de odio. Cuando s
cuentra la persona “indicada”, se establece|
complejo sistema de relaciones que forma
doble pauta. “Existe con el lider una iden
cion persona a persona, sefialada por obedit
y veneracion. Con los propios compafieros
44 Tbid., pag. 134,
45 Zur Soziologie des Parteiwesens, pag. Tlr mutua y simpatia’ 40,
de aceptar la explicacién que
de la solidaridad del grupo
plicacion satisfactoria para todos los |
‘de lealtad, su teoria que se basa en
ito inhibido de relacién amorosa con
combinada con un renunciamiento. al
privilegiado hecho por todos los seguido-
nes se identifican asi unos con otros y
n a que nadie despoje a los demas, abar-
an cantidad de casos. Esto es particu-
ate notable cuando se considera Ja “honra-
como cualidad esencial para el liderazgo,
‘y cuando se detesta todo tipo de favoritismo.
'liderazgo es, pues, un problema que tiene
aspectos. A veces se acentia el uso que el
Tider hace de sus oportunidades y entonces te-
“nemos una teorja del “gran hombre” de los he-
“historicos. A veces se enfatiza el hecho de
‘no tenia ninguna oportunidad en absoluto,
9s que su politica general se hallara de
do con los propésitos y ambiciones de sus
dores, y tenemos entonces una teoria de la
4 de “movimientos de masas”. Ninguna de
3 perspectivas es correcta aisladamente, ya
intenciones y la capacidad del lider, y
de opinién en que opera deben ser to-
conjuncién uno con otro.
op. cit., pag. 253.
i ae the Analysis of the Ego,
tic Library, N? 6, 1922,
bovis yCapituLo II
DOMINACION Y LIDERAZGO
K. Young
El papel que los lideres desempehan en
ciedad es un tema de interminable diseusi
Dificil serfa sefalar una actividad humana)
Ta cual, tarde 0 temprano, no aparezcan lide
Hay por lo comun ciertas personas que se
_tacan y dirigen, mientras otras escuchan, se
>
funcién del liderazgo son importantes pro
mas en la psicologia social y las ciencias so
les. Tras una introduccién general acerca de 19
hechos basicos de la dominacién y el lidera
y sus tipos. Convendra diseut
después el modo en que la interaccién soeié
cultural influye sobre el liderazgo y finalmem
las relaciones entre los lideres y las masas.
Naturaleza y funcién de la dominaci6n —
Gran parte del comportamiento del lider a
ta alguna forma de dominio, Este puede no
violento © muy manifiesto, y puede cobra
caracter Impersonal o institucional ai~o meno: sumisivas por par’ ¢
dominacién de unos tiene siempr
traparte la sumisién de otros. Es
lente que la dominacién esta asocia
alguna manera a ese amplio sistema de res-
puestas que [amamos agresividad. Esto no. im-
plica que Jo que de ordinario Nlamamos lideraz-
resulte de una descarga directa, agresiva, de
cierta frustracion. Seria ésta una explicacion
muy ingenua que ignoraria los profundos efec-
tos del condicionamiento sociocultural. Con to-
*do, las formas basicas de la dominacion tienen
sin duda mucho en comun, al menos en su for-
ma mas rudimentaria de expresién, con las reae-
ciones agresivas.
La dominacién entre los animales
Al igual que muchos otros tipos basicos de
interacciones humanas, la dominacién tiene su
prototipo entre los animales inferiores. Se la
encuentra entre las especies inferiores, del mis-
mo modo que el cuidado maternal, el juego, el
conflicto, la cooperacién, la cohesion grupal y
otras muchas pautas sociales. En este sentido,
pues, las interacciones de tipo dominacién-sumi-
sion son preculturales, a la vez que fundamen-
. talmente sociales. Mencionaremos rapidamente
"algunos de los ejemplos mas notables de pautas
inacién-sumisién entre los animales in-
les tan bajas como Jos lagartos,
de dominio y nisiv /
do su ospecio dent
clerta drea, ‘Tm in ademas, i cnn
rh
Fe ive Beeasep Intoracclones semejantes, ay
Fi eds complojas. Hl orden del pieotazo
Bis doméatica Jo muestra; en clertos casos ge
ieee a distribuclén de poder por Ia cual la galy
Pica a otra gallina © y asf algul
, Gata
. He fone numero de animales que ocupan
Be gallinero. Tn cada par se evidencia lo que I
mamos miedo, evitaclon y sumisién por parte de
de los miembros, y reacciones de agresién y at
or parte del otro.
4 ita de dominacién-sumisién entre los mono
y antropoides, se asemeja mis a Ia que poder
encontrar entre los hombres, Un cierto ntimero de
tudios ha descrito los diver:
teractiva, Intervienen en estas situaciones las di
rencias sexuales, pero el predominio del macho 60)
la hembra puede ser modificado por la edad y
fuerza; entre los antropoides estudiados por Yerkes
algunas hembras invertfan Ja relacién usual entre 10
roles durante el perfodo del celo, y asumian el pal
dominante, En ciertos casos, dos antropoides puede
cooperar en contra de un tercero que hasta ese mo
mento ha sido dominante, Si eg derrotado, el anterid
“amo” puede volverse subordinado de cualquiera @
ambos miembros del par que lo ha vencido, A vee
eee anmeles mpleahen las reacciones sum :
mas fuerte, y compa: ag 2s proteccién de Taam im
Bl iexo, 4 eae rtir asf clortos favores en ¢l
» © aMbas cosas a la ver,
Estas pautas sociales surgen, como otforma
humana adquieren una gran
ja especie
dad y resultan modificadas bajo el impacto it
Ja cultura.
Dominacion en los grupos humanos
que en los grupos de camaraderia
‘a no surja ningun tipo de domina-
todo otro grupo humano, tarde o
desarrolla alguna forma de ascen-
n, Tal vez los primeros grupos
lias o conjuntos de familias
en los cuales el sexo masculino, la edad y la
fuerza fisica fueron jos principales determinan-
tes de la dominacién. Hallamos por cierto algo
semejante en las sociedades de antropoides su-
periores, que tanto se asemejan en muchos as-
pectos a las sociedades humanas. De cualquier
manera, y sea lo que fuere acerca de esta hipd-
tesis sobre los origenes, dondequiera hallamos
el grupo primario, ibus primiti-
ya sea en las tri
vas, en las sociedades tradicionales-rurales de
Europa y Asia,.o en soc
jedades civilizadas mas i
complejas, hallamos alguna forma 4
Es posible
o de simpati
cion, pero en
temprano, se
dencia y sumisio
humanos eran fami
A de domina-
cién y surnision. Los padres dirigen y com I
os de la comunidad domi-
nan a los miembros adultos y di ]
y otros mecanismos de control, esenciales para
En nuestro
histérico, los rasgos esencia
n sido incorporados a Ja tradicion ¥
trolan
a los nifios; los ancian
rigen la moral
solidaridad idad del grupo.
ad y seguriaa' grup¢ ies de essi ) ja en
nes de su emergenc: omportamiento in
eA C ee ;
aparece tO vez g variaciones en la inte
vo, ia madurez fisica, el estimulo por pa
cia, ae etc. El condicionamiento sociop
los pact®® ner mas importancia, en este
| ece ten ee :
ee iiento, que el condicionamiento ey
tos dominantes y sumisivos que aparecen en
| hogar son internalizados en el nifo a una
temprana. Fueron observados catorce ninos, Sieg
varones y siete mujeres. Reproducimos a con
finuacion un resumen de la investigacion:
“Se registré la conducta de cada nifio segun
viera dirigida a conseguir el juguete —si el nino
llaba, suplicaba, negociaba, amenazaba, apartaba
juguete deliberadamente, abofeteaba, pellizcaba oe
pujaba al otro nifio, o abandonaba pasivamentel
Juguete; segun el tipo de dominacién del nifo tit
fante, una vez que habia tenido lugar el conflict
= a eee solo con el juguete, st lo con!
que el] otro nino participara, 0 Sm
peugelsbe pero dejaba que a su turno el nifo Bl
Repent © compartirlo —y segin las reaccion®
ta rior de pes ae segtin el comportamiento PO
| naba el ee Si el nifo dominante al
| eitlavacue: © y en caso de ocurrir esto si dif
Ividad, si alguno de | os nifios hate”el ultimo empleaba el comportamiento
rativo, con tanta frecuencia como el primero la suplic:
_ Cuando consideramos el gran ntimero de combinacio
nes de donde se extrajeron estos cémputos, la con
gruencia de comportamiento es notable, El nifio que
yogaba, lo hacia consistentemente, sea cual fuere el
nifio con el cual se encontrara; el nifio imperativo
impartia 6rdenes a todos los otros nifos” 1.
Eugenia Hanfmann empleé un procedimiento
bastante similar, y form6 parejas con nueve ni-
fos de cinco afios de edad, descubriendo el des-
envolvimiento de una jerarquia de dominaci6n.
En esta jerarquia, no menos de cinco nifios eran
dominados por los que se encontraban por enci-
ma de ellos, y a su vez dominaban a los inferio-
res en una serie graduada de frecuencia de do-
Minacion?. En nuestra sociedad, tales pautas
competitivas parecen desarrollarse dondequiera
Se reunen ninos pequefios. Los padres y otras
personas mayores, naturalmente, dirigen o reo-
Tientan la conducta reciproca de los nifios, y no
cabe duda de que nuestro sistema competitivo
culturalizado ha comenzado a influir sobre los
Pequefios de cinco o mas anos de edad.
+ Extraido de W. I. Thomas y D. S. Thomas, The
Child in America, 1928, pag. 520. Con autorizacion de-
ired A. Knopf Inc., el editor. :
: este acelin) Str f a Group of
ann, ‘Social Structure 0
Children”, Amer. J. of Orthopsyc!phumanas, 1a
sag ae natin
Re ¢ ue se S
Jas reacciones de los 4 (ee ee
‘role es, los a
trolls, 08 Pe is yeprimen las tendenei,
nas, no
: inacid no se puede estar se;
dominaciOn aeeiante ae expresion co
BE me ninos que han sido reprimidos no
ae gominantes. Alfred Adler y otros a
ae sostenido que la posicion de edad 4,
me a ja familia puede jnfluir sobre esta
pee ones. Adler crefa que cuandg el p
{ransfiere SU afecto del primero a segundo
desarrolla distintos mecanismy
fio, el primero a |
compensatorios de agresividad, como medios!
asegurarse la atencion y el poder. Se han hee
varios intentos de verificar las afirmaciones
Adler clasificando o aplicando tests a minos
adultos. Los resultados de las distintas Invest
gaciones no han estado enteramente de acue
ni entre si ni con los planteos de Adler. Citamas}
West solo tres:
Florence L, Goodenough y A. M. Leahy descubi
ron, empleando una muestra de alrededor de t
cientos nifios de jardin de infantes, que los nifios ma
yores tendian a ser sumisos y que, en el veinte
ciento de estos nifios mayores, la ausencia de
sividad se manifestaba “en muy alto grado”. Los
ces clasificaron a estos nifios con un puntaje ba.
autoconfianza, como carentes de cualidades de li
razgo, extremadamente sugestionables, inclinad
la soledad, e introvertidos,
Los investigadores informan también que el
que ocupa una posicién “media” tiende a mani
po. la sumision, En cuanto al grupo
hijos Unicos, los autores declaran:
‘anicos... son clasificados como mas agresiv
“mas seguros de si mismos que los nifios de cualq
“va de los otros grupos” (con todo, este grupo era :
‘mas exigente en demostraciones de afecto por parte
"de los demas; estos nifos eran los mas gregarios, los —
gue con mayor facilidad se excitaban y los mas pro-
pensos a cambios de humor) *.
En esta etapa en que se inicia la vida social, el in-
dividuo adopta distintos tipos de pautas de domina-
cion. Mildred B. Parton menciona dos tipos de lideres,
entre ninos de una escuela-guarderia, el “matén” y el
“giplomatico”. El primero logra el control mediante
coercion, el segundo mediante persuasién y suges-
tion 4.
Surgen sin duda distintos tipos de roles de li-
der; la determinacién del tipo dependera a la vez
del aprendizaje sociopersonal temprano y del
posterior aprendizaje cultural. En realidad, es a
menudo dificil precisar qué proporcién de en-
trenamiento cultural se combina con el aprendi-
Zaje sociopersonal. El] status del profesional, u
otro status de clase elevado, afectara al nifo en
crecimiento, a través de los padres. Si se espera
& Véase F. L. Goodenough y A. M. Leahy, “The
€ct of Certain Family Relationship upon the De-
Yelopment of Personality”, J. Genetic Psychology,
927, 34:45-71. La cita es de la pagina 70.
M.B. Parton, “Leadership among Pre-school Chil-
J. Abnormal and Social Psycholoy, 1983, 2mente ig ; heat
5; nas agr
foie oel déspota, pueden
| status de clase, sino la proyeccion per;
ral Re eave deliberadamente a Ana
Pe nia de la familia, a etna sus de @
“gevolver golpe por golpe” a sus compafe
oe la molestaban 0 si ella “no era tratada como
rrespondia”. Estas ensehanzas comenzaron durante 5]
fercer ano de vida de la nifa, y no paso mucho
po antes que Ana fuera —con las palabras de ung
servador—, “el terror del vecindario”. Sus comp
fieros eran casi invariablemente ninos menores y m
débiles que ella, a quienes podia dominar.
Esta nina fue naturalmente el objeto de una proj
cién de su padre. Este confesé que siempre habia sim
frido abusos en manos de otros nifios y que muy prone
to habia resuelto que, si alguna vez tenia hijos, Ie)
ensefiaria a pelear aun por cualquier insignificantiay
Semejante proyeccién por parte del padre no era ula
pauta comun en su cultura, y el modo aceptado
entrenar a los nifios a demostrar su superioridad 16
pecto de los nifios de estratos sociales inferiores, 10)
revestia una forma tan violenta. Si dicho entrenamlels
to en la dominacién hubiera contado con cierta api
bacién, la proyeccién del padre habria podido int
grarse dentro de las pautas culturales aceptadas P
gu cle (el pate tenia un. satus profesional
i adoptado el Bitton. Ja forma extrema dugg cia
i ios BoP arte del vecinaat, Lov 2° 8 Une
‘ario, sino a que los demas
evitar, ij
sai as su hija y a que los miembros adult
emlo censuraran al padre, ‘ta al estudiar el fenémeno
‘a sociedad humana. Si bien la
as de dominacién y sumisién pueden
‘rarse en los animales inferiores y en ni-—
eecnd onados social pero no culturalmente,
formas, tal como las conocemos en la vida
ta, se desarrollan sobre todo a través del
: condicionamiento cultural.
Dominacion y cultura
fn las secciones subsiguientes veremos con
mayor detalle el problema de las influencias cul-
furales en las pautas de dominacioén. Con todo,
ya hemos dicho lo bastante como para compren-
der, primero, que la dominacién es una pauta
interactiva particular que implica sumisiOn 0
aceptacion por parte de otros, y segundo, que
dicha forma interactiva adquiere significado solo
mediante determinaciones culturales. Tres de
las varias categorias que pueden ser empleadas
Para distinguir las formas que adopta la domi-
facion humana, nos seran de utilidad: 1) La do-
minacion aceptada, mas o menos voluntariamen-
te, Por quienes se someten a ella, o al menos por
Un numero de ellos lo bastante grande como pa-
7a que los restantes, finalmente, se adapten a la
Situacion. A este tipo de dominacién lo llamare-
8, en términos generales, liderazgo (leader-
). Como veremos, puede cobrar tanto forma
eratica como autocratica; 2) La domina-
a ordenamientos institucionales que,
término mejor, podemos denatura (headship);
Tes ‘Ita del sistema de clase: '
dominacion de clase o dom#nac
(status dominance ). Esta estrechamen’
nada con la segunda categoria, pero se
de que todos Tos miembros de un esti
sociedad pueden ocupar una posicion s
cual, en virtud del poder que ella les con
mandan o controlan a los que se encuentra
debajo. Es una especie de “orden del picot
en gran escala.
El liderazgo, pues, no es sino una forma
dominacién en la cual los seguidores acep|
m4s o menos voluntariamente la direccién y
control por parte de otro. Esta ascendencia pues
de abarcar un cierto numero de controles socias
les, desde la persuasién y la propaganda, ha
Jas amenazas y los procedimientos coerciti
Podemos distinguir, en realidad, el lidera
democratico y el autocratico. Ejemplo del
mer tipo, es un sistema de elecciones libres,
se trate de un grupo politico, econdmico 0
otra naturaleza. El segundo puede ejemplificas
se en los dictadores politicos, econdmicos 0
litares. Estos dependen del apoyo de lag,ma
pero dicho apoyo se logra, en primer t
por la fuerza o la propaganda y no mediant
libre eleccién por parte de los miembro:
grupo.
la jefatura 0 dominacién institucional,
aaipscion que resulta del poder tran
culturalmente, como, por ejemplo, la d
en la familia patriarcal, la del director
corporacion o colegio, o la del capat:
fabrica. No siempre existe, por su}dquiera todos los rasgos pro
ocratico, aun cuando no haya
r los estudiantes ni por la facul-
mpoco los votos de éstos puedan remo-
le su cargo.
dominacién de status o de clase es una ex-
n de lo que ha sido llamado en algunas
‘oeasiones la piramide del poder. Esta metafora
deriva del supuesto generalizado segtin el cual
Jos sistemas de clases pueden ser descritos geo-
metricamente en forma de un tridngulo, cuya
pase representa a las masas, por encima de éstas,
esiratos cada vez mas pequenos, y en la cima la
glite, que si bien es el grupo numéricamente
mas reducido, domina a los demas. Los indivi-
duos que ocupan los diferentes niveles sociales
tienden a reflejar esta jerarquia de poder. En el
Sistema de castas, esta jerarquia esta institucio-
Malizada en alto grado; en el esquema clasista,
lo esta de un modo también bastante rigido, y
a la organizacién de clases sociales abiertas
—al como existe en los Estados Unidos— los
factores de poder son menos evidentes y mucho
mas flexibles. Las clases superiores inducen en
Sus Miembros una expectacién de ascendencia
Y &stimulan el sentimiento de dominacién. Los
lideres politicos de Gran Bretafa son recluta-
8, desde hace mucho tiempo, principalmente
tite los miembros de la aristocracia. En dicho
Y €n menor grado también en los Estados
los hijos de comerciantes y_ profesio-
€n por lo comtin los pasos de sus pa-
estudios han sefialado los efec-ae ongmnico el
de clases abiertas
os, la elevacion. de una
tes pobres a dee a Op
i itico, es acom. una
er oes Becton de clase. El hombre 95
ee que ha triunfado, adopta en poco tie
Jos rasgos que distinguen a SU fe a yd
ja tras de si los que correspon i a la posicig
inferior, y sus hijos contaran con las ventajas dg
la posicién de clase en sus esfuerzos por progre
Sar.
de inmigran
Factores biopsicolégicos: rasgos 0 tipos
La discusion psicologica acerca del liderazgy
y la jefatura ha oscilado entre dos planos: eld
los rasgos especificos del lider y el de su tipo,
biopsicologico. Esto equivale a decir que el if
tento de describir e interpretar el liderazgo s)
integra en el ambito mas amplio de nuestros &
fuerzos por determinar la estructura y funcie®
. namiento de la personalidad. Enfrentamos &
= problema de resolver cual es el procedimiet
mejor para comprender al lider: extraer y asi)
las caracteristicas 0 rasgos peculiares de su P#)
sonalidad, o estudiarlo en términos de su Pe
Fanaided total, colocdndolo tal vez en uml
peeeseayemas tipologicos usuales. La aprox
he Rep eneicologica y cultural a este prob!
a en cierto modo ambos métodos, P!
© ocupa principalmente del lider co’métodos puede hacer su ¢
nas nuestra conviccién eg
+a provechoso coordinar caracteres de uno
método. El problema general de la psico-
opie del liderazgo es demasiado nuevo y su des-
Sait tan incipiente, que no es posible adoptar
qma actitud dogmatica respecto de cualquiera de
estos tipos de aproximaciéi.
Fi método de los rasgos
E] intento de ver al lider como una combina
cion de caracteristicas, rasgos, o notas especifi-
tas, deriva de la escuela psicoldgica que ha acen-
twado el punto de vista llamado comuinmente
atomistico o analitico. Esta escuela sostiene que
todo aprendizaje es especifico respecto de la si-
tuacion —en otras palabras, que los habitos,
ideas, opiniones y actitudes son particulares, no
eenerales. Si aparecen ciertos rasgos generales,
20 S0n sino coordinaciones o combinaciones de
tapes ©Sbecificos, debidas a la asociacion de
Sementos idénticos” en las situaciones condi- 2
Clonantes,
eas iste el lugar de una discusién acerca de
titudes pated 9 generalidad de los rasgos, ac-
a i elementos semejantes. Examinaremos,
9, algunos de los rasgos, fisicos y men-
Le han sido atribuidos a los lideres y a
S institucionales, ,
ico sobre rasgos fisicos y lider:dio, que los miembros de
rolaban. El peso, por supuesto, dep
Bais dicta y 1A edad ave 1a Cee oe
ee cstiva: ta diferencia de estate’ @
puede serlo. Descubrio tanibiens du
ocupaban posiciones ejecutivas —individuos qu
efan”— eran mas altos ¥ pesados que los indj
que podrian ser clasificados como pensadores,
Ferencias, si bien no eran muy grandes, sugieren gy
en ciertos tipos de liderazgo ¥ jefatura, que imp!
poderes fisicos, la estatura y el peso son factores i
portantes en la determinacién de los roles de dom
nacion.
Tienen mayor importancia para nosotros
distintos estudios realizados sobre rasgos in
tuales y emocionales. La mayor parte de
obras que se ocupan del liderazgo en los nega
cios, las profesiones o la carrera militar, sel
las caracteristicas psicolégicas que se consid
esenciales para el liderazgo y la jefatura
una lista larga. Al revisar algunas de Jas lt
mas conccidas, S. H. Britt observa que
Allport indica diecinueve, L. L. Bernard t
ta y uno y Ordway Tead, diez *. Charles
confeccioné una coleccion de setenta y BUCS
jeer anes ndos por veinte investigadores=
Bere, con ae marae cas superposicione®
or frecuencia eran la inte
PVG: . 3 .
of Men, 1915, B. Gowin, Executive and His ©
6 Véase S. H. Bri .
Life, 1941, pégs, peat Social Psychology of Mos, cincuenta y uno, es decir el 65
cionados una sola vez. La mayor p:
F términos, tal como los sefiala Bird, ©
‘son otra cosa que estereotipos y al parecer se
" que ninguno de ellos posee un signifi-
sedo negativo o derogatorio*. Un examen de la
Jista muestra que existen variaciones en el gra-
do de generalidad o especificidad. Algunos ras-
gos, tales como “conocimiento de la naturaleza
gumena”, “individualidad”, “maduro”, “culto” y
“competente” son tan vagos y generales que ca-
recen practicamente de significacién. En con-
traste, “buena memoria”, “hablador”, “elevada
inteligencia” y “de buena salud” son muy espe-
Es claramente evidente que estos términos son
muy semejantes a los que se emplean en estu-
Gios generales sobre la personalidad. G. W. All-
port y H. S. Odbert han sefialado que en la len-
gua inglesa se emplean mas de 17.000 términos
@ve indican rasgos para describir y caracterizar
4 los individuos *. Es una hipétesis admisible el
*uponer que casi todos los rasgos que son apro-
8 con una frecuencia superior al promedio,
n ser empleados para caracterizar a un li-
ho Véase C, Bird, Social Psychology, 1940, pags. 378-
® Véase G, “Trait
Mames. «po W. Allport y H. S, Odbert, “Trait-
f *ycholexical Study”, Psychological Mono-
ahs, 1936, 47, Nv 211,"No obstante la vaguedad de
tue indican rasgos, algunos estudio;
io diferencias entre personas que ocy
ciones de dominacion y personas que
tales posiciones. La mayor parte de log
con pocas excepciones, ha mostrado que
deres poseen mayor inteligencia que los
dores, de acuerdo con datos obtenidos me
tests. Una investigacion realizada por Kg
Sward permitio determinar, al compararse
puntajes de inteligencia de 114 lideres univer,
tarios con los de 114 estudiantes que no eran
deres, que el 70 por ciento de los primers qj
canzaban o excedian el puntaje promedio de
segundos. Las diferencias fueron estadisticamen
te significativas®. Sin embargo, muchos de
tos estudios se ocupan sélo del liderazgo ejecuts
vo y de masas, y no de la preeminencia en cues}
tiones estrictamente intelectuales. (Véase mas
adelante la seccién dedicada a los tipos de lk
der). Si definimos la dominacién de tal manera)
de incluir los logros en el estudio, la investigh}
cién y las artes, asi como se tiene en cuenta lly
manipulacién de las personas, entonces, en HUES
tra opinion, la inteligencia resulta un elemento)
basico entre aquellos que determinan la dom
nacion. |
Los estudios sobre rasgos no intelectuales de |
Jos lideres no son satisfactorios. Es extremad®)
mente dificil obtener una definicion pruden®
pera termings empleados, y tiene lugar con
fa el llamado efecto de halo —vale
9 K, Sward, An FE. i Leader:
Fee , xperimental Study of Leda gd
era Biblioteca de la Universid®de E. D. Partridge sobre el liderazgo entre
ts evidencié una correlacion positiva ele-
una clasificacion del liderazgo y ciertos
icos, La clasificacién del liderazgo tenia
" correlacion de 0.87 con el coeficiente de inteli-
de 0.62 con las habilidades atléticas, de 0.87
Bip sezsridad, de 0.54 con el tono de voz aceptable
ggradable, y de 0.87 con Ja apariencia 1°. En su es-
Ea sobre el liderazgo entre estudiantes de West
Pomt, D. P. Page hallo que la apariencia y las ma-
meres tenian una correlacién muy elevada con la cla-
isficacion del liderazgo 11. Con todo, debe tenerse pre-
gente gue las clasificaciones generales del liderazgo
estan basadas, consciente o inconscientemente, en el
fisico, la apariencia, y otros elementos semejantes, y
Gue por lo tanto tales correlaciones elevadas con cier-
ts Tasgos especificos pueden ser en parte espurias,
EG A. Fleming Nevé a cabo un estudio bastante
laborado sobre intercorrelacién de Tasgos, sobre la
de una muestra de setenta y una muchachas lide-
¥& Establecié correlaciohes entre las clasificaciones
vas por los maestros y un conjunto de otros
inteligor, Ninguna de las correlaciones con actividad,
Cla, amplitud de intereses, y “buenas depor-
ueron estadisticamente significativas. Como
ef oe D, Partrid
fe, Leadership among Adolescent
Noga College Contributions to Education,
Page, , Measurement and Prediction of Lea-
J. of Sociology, 1935, 41:31-43.resultado de un anéllisis factorial,
que la combinacién de rasgos mas
prelacionada con el liderazgo era la int
nestidad, originalidad, actividad y voz aj
combinacién de ocho rasgos que dio la ¢
mas elevada fue la integrada por inteligen
dad, amplitud de intereses, capacidad de div in,
gos atléticos, “buena deportista”, poca modestia
_agradable !. i
Se han realizado varios estudios acerca q,
relacién entre los logros en los estudios y ¢
: derazgo, en colegios secundarios y univers;
hae des. Era de esperar una correlacién positiva
tre el liderazgo y el éxito en los estudios,
todo, si bien tales correlaciones son positi
no son en cambio muy elevadas. Los estudigs
mas satisfactorios registran correlaciones qué
oscilan entre 0.23 y 0.36.
Es mas importante la comparacién entre a
éxito en el estudio de los lideres y el de los
no lo son. Aqui hay también algunas dife
cias, aunque no muy notables. En el trabajo
citado, Sward observé que tanto los homb es
como las mujeres lideres tenian titulos univers
tarios mas elevados que los que no eran lide
y que los titulos de las mujeres lideres excedi
los de los hombres lideres en la misma prope
cion en que éstos, a su vez, superaban los
los de los hombres que no eran lideres, inte!
tes del grupo de control. Estudios realizado
tre alumnos de escuelas secundarias revelal
tos del mismo caracter,
2 E. G. A, Fleming, “A Factor Ana
Personality of High Sch ”, J. Appl
chology, 1935, 19: 596-605, esters? 7ares No son permit!
tudiante aleanza grados sup _
_ sido determinado si el desempe-
or sali ién socio-emocional de a ade-
ng diferencias seguin sexo que se han ma-
; con bastante picridad en varios estu-
ente no reflejan diferencias gene-
co lesempeno de varones y mujeres es-
ec Fae que el tipo de actividades
a que se entregan las muchachas es-
Gudiantes en colegios secundarios y universida-
ies, actule como factor selectivo. Puesto que he-
tos incluido, como evidencias de liderazgo, cri-
#etios tales como un elevado status en activida-
des atléticas y posiciones que podriamos llamar
*politicas” —en sentido popular mas bien que
i —, €n organizaciones universitarias,
ache entonces ser tenido en cuenta el desempe-
Ro escolar bajo que corresponde a los estudian-
Watones que ocupan tales posiciones.
a, S psicdlogos pertenecientes a la tradi-
Psicologia de laboratorio y_tests men-
confian sobre todo en el método de apro-
ximacign segin ras;
0S, pero son pocos los ue,
Cuando se enfrentan con eaimiente de ideraal
pa sg cctidiano, ignoran que los rasgos ope-
: Uaciones Socioculturales y no en el
Os subrayan las Correlaciones entre
§ especificas ¥ Tasgos especificos; otros
importancia de situaciones mas gene-
7.) buede decirse de los encarga-
“ &n los negocios y la industriaos Estados
0 fa,
vee como el tact, 1a alegria,
ans la lealtad y el sentido
en ningtin momento ns on
‘al de que tales carac eri oe aes
, con los contactos entre el olicial y sus
es En otras palabras: comprende, sin deg
especificamente,
5 militares funcion:
Peeesion de los oficiales con sus hombres, F
factor social tiene tanta importancia que in.
remos sobre él] una vez que hayamos examinagy
algunas de las contribuciones hechas a este pro.
plema por aquellos autores que han acentuadg
el enfoque tipolégico de la personalidad.
El enfoque tipoldgico
El intento de estudiar el fendmeno del lid
tazgo segun tipos, ha surgido de la tendencia@
considerar el problema general de la persona
lidad en términos tipolégicos. Corresponde aht)
ra determinar si la aproximacién tipoldgica apor
ta algtin elemento de importancia para nuestro
analisis del liderazgo.
Conviene tener presente, desde un principid)
la distincién entre tipo de personalidad y tipo
social. El primero comprende mecanismos ee
pendientes de la estructura constitucional 0
individuo y de su condicionamiento temprany
el segundo es una generalizacion de roles ¥ *™
tus. Pautas contrastantes tales como intf0in
“mayoria de los au 5
ea estos tipos representa, no una carac
tt sino un conjunto yecurrente de cler~
a investigaciones
- rasgos earacteres. Las pocas 1
5 eto tipos entre los lideres, se han hecho
todo
eae estudiantes secundarios y universi-
hallé6 muy poca 0 ninguna
5 e Bellingrath ;
e lideres y no lideres, en un
ia estadistica entr
grmpo de una senior high school, en cuanto a la in-
son. En cambio, O. W. Cadwell y B. Wellman
‘encontraron que, en un junior high school, los lideres
eran clasificados como mas extravertidos que los que
qe eran lideres, y las muchachas como mas extraver-
fides que los varones 13. El estudio de Keith Swar
‘sobre lideres universitarios, evidencid que los lideres
fen mas extravertidos que los que no eran ljideres,
ain medidas tomadas mediante autoclasificacion
ee reser. Ademas, cuando los lideres
= eg otros, sus puntajes de extraver-
a = elevados, resultados que indican
op nuestra cultura tiende a considerar
aversion. Esta divergencia era mas
Véase i
a, Beingrath, Qualities Associated
pt xtra-curricular Activities in the
each Bw oliege Contributions to Edu-
4s i, . W. Caldwell y B. Wellmann,
‘001 Leaders” J, Educ, Research,p de personalidad adquier
ign cuando se Jo examina con re.
: Acs importante que el individuo deg
en la sociedad a que pertenece. El sen
mun, as{ como la observacion clinica y log
dios estadisticos indican que, con ciertas e
ciones debi
cidn, los ext
das especialmente a una comp
ravertidos se encuentran por Jg
mun ocupando posiciones ejecutivas, tanto e
orden politico como en otros puestos de dom
desde los cuales se manejan las personas y
situaciones sociales. En contraste, y con pg
Jelas excepciones, los introvertidos se encuen
en la erudicién, las tareas literarias y las 0
paciones que exigen poco contacto directo con
Jos demas, 0 al menos un contacto que no req
re relaciones personales estrechas que impli
quen autoridad.
El informe de Keith Sward acerca de los campus
leaders confirma estos puntos de vista. Los men co=
Mege debaters tienden a evidenciar elevados coefici
tes de inteligencia, sentimientos de inferioridad muy
marcados y a ser notoriamente introvertidos. Las wo
men debaters, en cambio, tienden a ser extraverti
més que introvertidas, y representan también un fac-
tor selectivo dentro de la situacién social. En st ©
fuerzo por lograr un rol y un status elevado, €s muy
probable que las mujeres de tipo extravertido sé en-
cuentren a la vanguardia de la agitacion por
igualdad de derechos con los hombres, y 10S debat
universitarios son para ellas un canal culturalmem
aceptado. Los editores de periddicos estudiantiles
14K. Sward, op. cit.
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